Capítulo 34
Cuando Levi comentó que se regresaba a casa caminando, Eren, a pesar de que vivía en otra dirección, insistió en acompañarlo.
—Ahora que va a estar tan ocupado, tengo que aprovechar cada microsegundo.
Conversaron un momento sobre los libros que habían intercambiado el sábado —apenas empezaban sus lecturas, pero Levi estaba desconcertado con el uso generalizado del pronombre femenino en Justicia Auxiliar y necesitaba que lo ayudaran a entender— hasta que empezó a escucharse bajito Glamazon de RuPaul, una canción que por supuesto Levi no reconoció. Eren tanteó sus bolsillos y se detuvieron en una esquina para que pudiera revisar su teléfono, que seguía sonando descontrolado.
—Uh, disculpá… debe ser mi mamá, es la única que me manda sms. No los pongo en silencio por si es una emergencia.
Levi lo contempló hacer todo tipo de muecas horrorizadas mientras leía el mensaje.
—¿Estás bien?
—¡No! ¡No estoy bien! ¡Es un hijo de puta! ¡Cómo me va a escribir ahora, después de un mes!
—¿Quién?
Con la furia destrozando su rostro, Eren alzó el celular y lo exhibió frente a sus ojos solo por unos segundos, como quien blande en sus manos una prueba evidente de la maldad del universo. Levi alcanzó a leer "¿En qué anda mi gatito?". El remitente era un tal Erwin Smith.
—Tanto "ay, no, mi mujer", "ay, no, mis hijos" —se burló Eren con una voz aflautada mientras caminaba de un lado a otro—… ¿Y ahora qué? Ah, claro, le falta su chongo* y ahhh, me vuelve a llamar, hijo de puta, chamuyero*, tránsfuga*… voy a… voy a subir a Facebook todas las fotos comprometedoras que tenga y voy a etiquetarlo, no solo con su cuenta falsa, ¿qué, se creía que no me iba a dar cuenta de que esa no era su cuenta real? Voy a etiquetar su perfil posta y que su mujer tenga que desayunarse los cuernos que le ponía…
El esfuerzo infinito que hacía Levi para contener su creciente malestar le crispaba hasta las cejas. Sin embargo, después de un rato logró articular su preocupación central.
—Ehm… Eren… ¿Estás hablando de… otro tipo? Es decir… ¿Estás saliendo con otro tipo?
—¡Nooooo! —Eren dio un salto en el lugar; al fin tomaba conciencia de dónde estaba—. Nooo… si cortamos hace banda*… ¡Hacía un montón que no hablábamos! ¡Esto me toma tan de sorpresa como a vos!
—Recién dijiste un mes. A mí me conocés hace más de un mes.
—No… bueno, un mes aproximadamente, qué sé yo…
—Entonces… —continuó Levi, haciendo cálculos a tanta velocidad como podía—, cuando me viniste a buscar al bar, esa vez… todavía estabas con este tipo.
—Nooo… quiero decir… de hecho, bueno, eso sí lo recuerdo bien, esa fue la semana que cortamos, ya estaba soltero cuando fui al bar, lo juro. Ahí está, ese es mi momento de referencia.
—Perfecto. O sea que me empezaste a coquetear cuando todavía estabas con él.
—Ay, Levi, es que… —Eren levantaba y sacudía las manos, agitado—, es que él estaba casado, quiero decir, no teníamos una relación como esta, siempre me daba vueltas y en los últimos meses estaba dale que dale hablar de su mujer y que no sé qué, decía que yo era muy demandante, que su "familia era su prioridad"… y bueno, dejamos de hablar, ¿está bien? No sé cómo se atreve a buscarme de nuevo ahora, es un tarado.
—Ah… ya entiendo. Yo era tu premio consuelo. Te acababan de dejar y por eso me perseguiste hasta el bar y querías hacer planes para esa misma noche… estabas solo y no sabés qué hacer con tu culo cuando estás solo, así que viniste a buscarme a mí como podrías haber buscado a cualquiera…
—No, no, estás entendiendo todo mal… Bueno… mm… no soy muy bueno lidiando con la soledad, eso puede ser, pero no uses esas palabras feas, "premio consuelo", una cosa no tiene que ver con la otra. Mirá, no fueron cosas simultáneas, yo corté con Erwin… y te conocí a vos. Y ya, pensé que… no sé, Levi, esto es un montón, ¿por qué me tratás así? Además, odio a Erwin, nunca volvería con él, lo que me hizo fue muy feo, solo… olvidémoslo, ¿ya? ¡No es algo de ahora! ¡Es… solo un fantasma del pasado!
—¿Si es tan del pasado por qué no lo tenés bloqueado?
—Sí lo bloqueé, lo bloqueé en el Whatsapp y en el Messenger, pero no se me ocurrió que me fuera a escribir un sms, nunca lo hacía, ni si quiera me llamaba porque decía que lo podían escuchar y no sé qué… en serio, yo tampoco quiero hablar más con él…
—Dijiste que tenías fotos comprometedoras, es decir que todavía tenés fotos suyas.
—Sí, eso sí, pero… ¿qué tiene que ver? Tengo fotos de todas las personas con las que… bueno, con las que alguna vez me saqué fotos.
—¿Qué? —La indignación le danzaba en cada gramo del cuerpo—. Eren, no se guardan fotos de los ex, se queman, se tiran al inodoro, lo que quieras, pero no se guardan, eso no se guarda.
—No sé… no me gusta olvidarme de las cosas… siempre guardo fotos de todo…
—Argh… —Levi quiso exhalar con fuerza pero le salió más bien un gruñido—. Bueno… más allá de tu trauma con la memoria… no tenés por qué agarrártela con la señora y los hijos, ellos no tienen la culpa de que ese fulano sea mala persona y de que vos estuvieras dispuesto a ser su cómplice. Habías dicho que no era cierto que vos hicieras cosas así, venganzas informáticas con fotos y eso, ¿no? ¿Vas a desdecirte tan rápido?
—Ou… bueno… tenés razón…
—Claro que la tengo. Prometé que no vas a hacerle nada a esa pobre señora. Y ahora… bloquealo de tu teléfono. Mostrame mientras lo hacés.
—S—sí… acá está… —Acercándose, le mostró la pantalla, esta vez por más tiempo que antes—. Listo.
—Y me vas a dar tu palabra de que vas a borrar todas las fotos que tengas con él. Si se te olvida su cara seguro no perdés nada.
—No, Levi, son mis recuerdos… guardar fotos no quiere decir seguir enamorado o algo así, solo es… parte de mi historia.
—Vas-a-borrarlas.
Bajando la cabeza, Eren suspiró. Apagó el celular y se lo metió en el bolsillo otra vez. Se cruzó de brazos, se apoyó contra la pared que tenía más a mano y tomó aire en un intento de aclarar sus pensamientos.
—Bueno… esto acaba de salir muy mal, ¿verdad? Pero no podemos dejar que esta cita termine igual que la primera. ¿Por qué no ponemos en pausa esto… de las fotos y las parejas anteriores… todo eso… y lo seguimos hablando otro día, más tranquilos? Si vamos a estar unos días sin vernos, no quiero que te quedes pensando en esto. ¿Hace un rato no habías propuesto irnos de viaje? Podemos hablar un poco de eso, hacer planes para nosotros, olvidarnos de lo demás… no sé, ver cómo la pasamos en una relación normal, sin tener que estar dando explicaciones cada cinco minutos.
—Nuestra primera cita fue cuando fuimos a ver a Del Potro.
—Me refiero a la de mi casa… o sea, no quiero que te enojes y ya no podemos hablar y que me eches simplemente. Me gustaría que sigamos con el plan original. O sea… que nos demos la oportunidad de conocernos mejor, antes de seguir peleando.
Levi pensó en lo bien que se había tomado el muchacho su breve y torpe explicación en torno al problema del sábado. Habían charlado de todo tipo de cosas, habían pasado un momento agradable. Había visto una serie de gestos tiernos y sensuales que era capaz de hacer mientras devoraba su torta de chocolate, se habían dado unos besos deliciosos. Hasta le habían dado ganas de hacer algo espontáneo, de viajar, de romper sus costumbres, cosa que no le ocurría muy seguido que digamos. En definitiva, habría algo del orden del desperdicio en terminar así el encuentro. Eren tenía un poco de razón. Levi rebosaba de emociones tensas, una mezcla de asco por la imagen del chico con Erwin (a quien se imaginaba como un viejo verde) y unos celos insoportables, el deseo de retenerlo como fuera, de protegerlo de todo. Sin embargo, tampoco él quería volver a sumirse en una disputa, después de tantas que habían tenido hasta entonces.
—No me convence, pero está bien. Sigamos caminando… después vemos. Como sea, no me voy a olvidar de esto, en algún momento lo vamos a tener que hablar. Pero yo también estoy cansado de… —hizo un gesto con las manos que podía englobarlo casi todo.
Eren esbozó una sonrisa triste.
—¿Por qué siempre todo es tan difícil, no? —murmuró, desanimado.
—La vida es una puta mierda.
—Ah… le juro que en este momento solo quiero estar con usted —afirmó, regresando al trato formal, lo que indicaba que se había serenado—. Por favor retenga esa idea estos días. Eso es lo central. Yo también voy a quedarme con las cosas lindas que me dijo, eso de que le gusta verme. Me encantaría que nos fuéramos de viaje, aunque sea después de las fiestas.
—A mí también —reconoció Levi, a regañadientes.
—¿Adónde le gustaría ir? —insistió Eren, tomándolo de la mano y reiniciando la caminata.
—No sé, lo dije sin pensar.
—Bueno, piénselo ahora.
—¿A Bariloche? Hange fue, a ella le gustó mucho.
—¡Sí, buena idea! Con mis viejos fuimos algunas veces, es hermoso. Por cierto, en el hotel Catedral hay canchas de tenis, podríamos ir a hacer papelones juntos —rio Eren.
—Eso suena bien.
Aunque fuera irracional, Levi experimentó alivio frente a la idea de que Eren viajaba más con sus padres que con otras personas (al hablar de Brasil también se había referido a ellos), o que por lo menos le surgiera más hablar de eso que de otros posibles viajes que hubiera realizado. Al mismo tiempo, se preguntó si el hecho de que él tuviera tanto menos conocimiento que Eren sobre lugares para vacacionar, a pesar de su diferencia de edad, lo hacía quedar mal de alguna manera. Esperaba que no. ¿Ese Erwin habría viajado mucho?
—¿Qué tipo de viajero es? ¿Es de los que se compran tours? ¿De los que quieren ver todo aunque para eso no hagan tiempo ni de dormir? ¿O de los que van a los All inclusive a que los atiendan mientras no hacen nada en todo el día?
—Soy del tipo que no viaja mucho. ¿Y qué es eso de los olinclusiv?
Eren rio de vuelta. ¿En verdad se habría relajado ya o se esforzaba en levantar el ambiente? No podía saberlo, ya estaba claro que tenía una habilidad especial para transmitir alegría, se sintiera como se sintiera.
—Son los hoteles donde está todo incluido, o sea te limpian la habitación, tenés todas las comidas, en general tienen playa privada o pileta o todo junto. Cuando fuimos a República Dominicana mi viejo quiso ir a uno de esos, básicamente la propuesta es dormir en la playa todo el día con un licuado nuevo en la mano cada media hora, jaja.
—No me gustan mucho las playas, hay mucha gente y llenas de basura.
—Es que esa era una playa privada. Éramos pocos y estaba todo impecable. Te hubiera encantado.
—Puede ser. Si estabas vos ahí.
Se apretaron mutuamente las manos dentro del agarre.
Cuando, tras una despedida afectuosa, Levi quedó solo en la puerta de su departamento, lo embargó la confusión. Por un lado, el solo recordar el nombre del tal Erwin lo enervaba hasta querer patear algo. Se miraba la palma como si Eren aún pudiera tener rastros del semen de ese hombre al estrecharle la mano. Por el otro, el resto de su encuentro había rebasado ternura. Eren parecía sinceramente interesado en él y dispuesto a esforzarse por comprenderlo.
Aunque, claro, tenían trayectorias distintas y, por lo tanto, ideas distintas sobre lo que estaba bien y lo que estaba mal en una relación. Para él era fácil hablar de borrar fotos, ¿no? Después de todo, no recordaba siquiera haber tenido que borrar ninguna. ¿Qué se hacía con este tipo de celos, celos en retrospectiva? Era cierto que Eren no había dejado pasar el tiempo necesario entre un enamoramiento y otro, pero… ¿eso lo hacía mala persona? ¿Eso volvía menos auténtico su cariño? Tal vez tendría sentido poner en duda su entusiasmo de las primeras semanas, pero a estas alturas ambos habían superado demasiados problemas como para suponer que se buscaban solo para perder el tiempo. Además, ¿quién en su sano juicio soportaría a Levi solo para entretenerse?
Movió la mano en el aire para espantar los malos recuerdos. Todavía no habían cumplido dos meses de conocerse, así que no podía asegurarse nada. Una parte de él se mantenía en guardia. Hay gente con más paciencia de la esperada a la hora de hacer sus planes maléficos.
Se lavó la cara y, de pronto, decidió hablar con su prima. Sabía que ella era más posesiva que él, por lo que le daba curiosidad saber cómo lidiaba con situaciones como esta. Probablemente nadie llamara "gatito" a su Jean, pero podía haber cosas peores. Una vez que armara su calendario de horas extra, sin dudas ya no tendría tiempo para nada, así que le convendría llamarla ahora, antes de arrepentirse.
Por suerte, estaba desocupada y le contestó enseguida. Tras algunos intercambios formales, Levi fue al punto.
—¿Seguís saliendo con Jean, no?
—Sí.
—Y… ¿qué sentís cuando te habla de sus parejas anteriores?
—No tuvo parejas anteriores.
—¿Qué? ¿Estás segura?
—Sí, él me lo dijo. Un día estábamos hablando de cómo perdimos la virginidad.
"¿Por qué mierda estaban hablando de eso?", pensó Levi.
—Y bueno —continuó ella—, él me contó que fue a los 13 años, con una vecinita de la misma edad. Entonces yo le conté que en mi caso fue a los 22, con mi primer novio formal, Juan.
—Sí, me acuerdo de ese tarado. No sé cómo pudieron durar dos años ni por qué cuernos Kiyomi lo aceptó con tanta facilidad.
—Bueno, eso es otra cuestión… la cosa es que yo ahí le pregunté qué había pasado después de lo de la vecinita, con qué otras chicas había salido. Y se puso rojo y me dijo que nada más. Que se dio cuenta de que sería mejor esperar a enamorarse, que el sexo sin amor no vale la pena. Y que yo era esa persona especial que estaba esperando.
—Mika… esa historia no tiene sentido.
—¿Por qué no?
—O sea… vos misma notaste que se puso rojo. Le dio vergüenza contarte.
—¿Por qué le iba a dar vergüenza? Él es así, se pone rojo por cualquier cosa.
—Se pone rojo porque lo intimidás.
—¿Qué decís?
—¡Claro! ¡El flaco a los 13 ya se acostó con una persona x y vos le decís que te mantuviste virgen hasta que no tuviste un novio aprobado por tu familia! Sos un baluarte de la moral tradicional. Habrá pensado que si te contaba su vida de chico normal, lo ibas a considerar un promiscuo y te ibas a decepcionar de él.
—¿Por qué me iba a decepcionar? Cada persona es distinta.
—Sí… esa es la cuestión. No todos son tan directos y sinceros como vos, prima.
Mikasa reflexionó un momento.
—Si es como decís, se va a comer el sopapo* de su vida. Encima de que estuvo con otras chicas, ¿me lo oculta? Qué salame.
Cuando cortaron, Levi se imaginó lo doloroso que debía de ser un sopapo dado por Mikasa. Se tocó la mejilla por empatía hacia el pobre Jean. ¿Tal vez no debería haberle dicho tan directamente sus suposiciones? La verdad era que en parte estaba proyectando. Él mismo era el que sentía que Eren era "promiscuo" y el que usaba el argumento de la moral para juzgarlo y reclamarle una especie de pureza que nadie sabía qué quería decir exactamente. ¿Qué hubiera preferido, que Eren le mintiera como hacía Jean? ¿Que se sintiera menos que él solo por haber vivido las cosas de otra manera? Por otro lado, ¿qué mérito tenía él por haberse mantenido virgen? ¿Ganaba algo acaso? ¿Tenía algo mejor para ofrecer? Por ahora, solo le había traído problemas. Su ignorancia sobre cómo manejar una relación lo hacía detenerse en nimiedades y obsesionarse con cada "novedad", cuando no era tal.
Ya. Esto era lo que tenían. Un viejo virgen que no sabía eyacular con una felación y un pibe que guardaba fotos de doscientos ex amantes temiendo que sin ellas su vida perdiera sentido. Ninguno de los dos tenía por qué estar del lado correcto del camino, pero efectivamente estaban en lados distintos. Algo tendrían que hacer con eso.
Su creciente dolor de cabeza no aminoró cuando terminó de organizar sus horas extra y comprobó que no tendría tiempo ni para respirar. Bueno… se venían unas semanas complicadas, no le cabía ninguna duda. ¡A hacer de tripas corazón, Levi Ackerman!
Notas: está cada vez más difícil escribir, estoy algo cansada. Espero que sea la conocida "magia" de fin de año nomás y que pronto me vuelva el entusiasmo. Así que, como la vez anterior, me tomaré unas vacaciones de la escritura que durarán todo enero. La idea es publicar el capítulo 35 en febrero. Por favor, tengan paciencia. Aún queda bastante de esta historia. ¿Cuáles de las incógnitas que venimos sembrando les interesa más resolver? Mientras esperan, siempre pueden leer mis otros fics, que nunca reciben la atención que recibe este :P Les agradezco mucho que me hayan acompañado hasta aquí y espero sigamos mucho más sin separarnos. Sus reviews valen oro y un día los contestaré todos. Les dejo un abrazo gigante y felices fiestas.
Glosario:
* chongo: entre otras cosas, puede significar pareja casual para tener relaciones sexuales.
* chamuyero, tránsfuga: mentiroso, embaucador.
* hace banda: hace mucho tiempo.
* sopapo: cachetazo dado con mucha fuerza.
