Capítulo 8. El baile.

La noche del sábado había llegado, no vi a mi león el día anterior, por estar revisando algunas cosas y porque él se debía presentar en el ministerio para terminar el proceso legal de adopción para poder vivir con su padrino.

Así que como lo prometido es deuda, llevaba la capa conmigo y uno de mis mejores trajes de fiesta, el cual consistía en una camisa de manga larga, chaleco y una corbata atada en forma de moño de un color blanco, acompañado de un pantalón y saco negro, al igual que mi calzado, todo estaba impecable para asistir al baile, no pensaba en una manera más especial de terminar este año en Hogwarts, por lo que me dirigí al gran comedor.

Todo era muy festivo, en un rincón se encontraba un enorme pino, mucho más alto que Hagrid, adornado con luces, esferas y guirnaldas de los colores de las cuatro casas, una gran mesa de postres y bebidas estaba a su lado, todo olía delicioso. Las mesas estaban distribuidas en los extremos del comedor, dejando un espacio en el centro para que las parejas pudieran bailar. Debido a mis nervios, llegué cuando ya había pasado la ceremonia de inicio, la música sonaba algo fuerte sin llegar a aturdir, visualice a Harry sentado en una de las mesas más alejadas, prácticamente en un rincón, parecía buscar a alguien.

Me acerqué de manera discreta a su lado y le dije, con un tono juguetón -¿Ahora a qué chiquilla ha perdido San Potter?- terminando de decirlo con una risilla, él se asustó porque al parecer estaba demasiado distraído, a lo que me sonrió y me contestó: -De hecho, te estaba buscando a ti, pensé que no vendrías hurón- Odiaba lo de huron, pero me pareció tierno que me buscará.

Procedí a entregarle su capa, y sin ningún aviso, él la colocó sobre nosotros y me dijo que lo siguiera, que tenía que decirme algo, pero en privado.

Caminamos un rato, alejándonos del ruido de la fiesta, hasta que encontramos un aula abierta y vacía, se me hacía rara su actitud nerviosa, pero esperaba que terminará pronto con este asunto, no me arregle para estar escondido toda la bendita fiesta.

-Escucha, yo… te agradezco todo lo que hiciste por mi y por la causa de derrotar a Lord Voldemort, lamentó mucho lo de tu padre, eres alguien muy especial para mi, sin tí muchas cosas no habrían salido bien y sinceramente, hay algo que también debo confesarte- estás palabras que salieron del pequeño Gryffindor me hicieron sentir tan bien, por lo que no controle mi lengua y antes de que pudiera confesar su secreto, le contesté:

-No tienes que agradecerme, tu hubieras hecho lo mismo por mi, y gracias por lo de mi padre, sé que sus decisiones no fueron las adecuadas pero trato de ser un padre decente cuando era pequeño, lamento haberte interrumpido, pero eres la persona más cercana a mi y la única a la que le confiaría mi vida, sin tí, hubiera seguido solo, rodeado de hipócritas- por un momento olvide todo y termine diciendo mi más grande secreto - y… te amo por eso, eres el único al que le daría mi vida y corazón-

En este momento, el miedo y frío corrió por mis venas, maldita sea el que fuera tan adorable Potter, solté todo lo que llevaba cargando, si me odiaba lo iba a entender, no soy la mejor persona con la que estar.

El pelinegro solo me miraba, asombrado y de la nada, se lanzó a mis brazos y besándome en el proceso, me congelé, no esperaba esto, pero después del shock inicial, correspondí de manera dulce y suave a ese contacto, separandome después de unos segundos para estrecharlo entre mis brazos, era la más dulce sensación que había experimentado en mi vida.

Harry solo susurró- También te amo, la poción de Amortentia me hizo darme aún más cuenta de mis sentimientos al ser tú mi aroma preferido, luego de la batalla creí que te perdería y ahora, con todo en orden, no pensaba perder más tiempo en demostrarte cuanto me gustas-

-¿En serio estás dispuesto a ser mi pareja? ¿Qué pasará con Ginny?- Le pregunté algo dudoso, no quería que esto fuera una maldita broma y después saberme humillado.

-Estoy dispuesto a ser todo lo que me pidas Draco, y con respecto a Ginny, nunca fuimos nada, y le deje en claro que nunca lo seríamos porque mi corazón le pertenece a alguien más, lo tomó bastante bien porque al parecer a ella también le interesaba alguien más- Me contestó con una sonrisa, yo estaba en las nubes, por lo que le di un tierno beso, para finalizar esta breve conversación.

Antes de salir del aula y de estar abrazados un buen rato le dije -¿Serías mi novio Harry Potter?-

Él me dijo un -Sí, claro que sí querido- con lo que consiguió que sonriera como idiota mientras nos dirigimos al gran comedor.

-¿Qué te parece si me concedes esta pieza, Potter?- le dije con cariño, y él contestó: -Claro que sí, mi dragón.

Bailamos un buen rato, ante las miradas de asombro de algunos y de burlas de otros, en algún punto vi que Ron le pagaba con algunas monedas a Hermione, ella es más lista de lo que pensaba, ya después veríamos que hacer con lo que dijeran, por ahora solo podía disfrutar de esta danza lenta al lado de la persona que completaba mi mundo y me hacía sentir agradecido con la vida.

Cuando terminamos de bailar y comer, Granger me amenazó de muerte si dañaba a Harry, así como lo hizo medio mundo, acepté, nunca dañaría al niño que vivió, sería matar mi propia felicidad.

Notas del autor:

Gracias por leer, hasta la siguiente semana.