No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de la genial Olivia Cunning. Yo solo me divierto un poco. Leer nota al final.
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Alrededor de las tres de la mañana, Edward salió a trompicones de la habitación en busca del baño. No había estado dormido mucho tiempo. Su cerebro no se callaba el tiempo suficiente como para que él descansara, y además Garrett seguía acurrucándose contra él, lo que hizo los arreglos para dormir desagradables. Se detuvo en la puerta. Isabella se había dormido en su computadora, su cabeza apoyada en una pila de cuestionarios. Los otros en el autobús se habían retirado a sus literas. Edward no sabía por qué debería importarle si ella estaba incómoda durmiendo sobre su cada vez más importante trabajo. A Isabella obviamente no le importaba un demonio él o sus sentimientos. Ni siquiera había intentado reconciliarse con él después de su discusión. Debía aceptar el hecho de que ella sólo lo quería para una cosa. Y él no se creía capaz de conformarse con eso nada más.
Después de que terminó en el baño, se dirigió de regreso a su cama. Su conciencia sacó lo mejor de él, fue a la cabina y sujetó a Isabella contra él. Sólo la dejaría caer en la litera vacía para que no se despertara con un enorme calambre en el cuello.
—No. —se quejó Isabella, todavía dormida—. Tengo que introducir estos datos para poder quedarme con Edward en Los Ángeles.
Él sonrió y la besó en la sien. Sí, a Isabella obviamente no le importaba Edward en absoluto.
Sólo debía ser paciente con ella. Fue tan difícil para él tener todo lo que había querido presionado contra sí, pero no ser capaz de reclamarla como suya. Levantó a Isabella y la llevó más allá de la litera vacía, hacia el dormitorio. La recostó en la cama, al lado de Garrett y luego se acostó al lado de ella.
—Fiesta de pijamas. —murmuró Garrett, y se acurrucó contra Isabella. El Sr. Abrazos era un total acaparador de la cama. Pero, ¿era realmente necesario que masajeara el seno de Isabella de esa manera? Edward pensó que no. Agarró el dedo de Garrett y lo dobló hacia atrás hasta que gritó de dolor.
Isabella frunció el ceño mientras dormía.
—Manos fuera, Johnson.
Garrett suspiró fuertemente y rodó sobre su costado.
—Aguafiestas.
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Muuuy corto jaja pero se me hizo muy lindo, ¿no les parece? No olviden dejar un comentario.
¡Nos leemos pronto!
