No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de la genial Olivia Cunning. Yo solo me divierto un poco.

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Isabella abrió sus ojos y parpadeó en la brillante luz del sol de la mañana. Cuando sus ojos se ajustaron a la luz, encontró a Edward durmiendo a su lado. No estaba segura de cómo había terminado en la cama con él, pero estaba agradecida de tenerlo tan cerca. Hacía más sencillo disculparse. Ella debió haberlo hecho la noche anterior.

Isabella levantó la mano para tocar su cara.

Sus ojos se abrieron y él sonrió.

—Buenos días, hermosa.

—Oh, Edward —murmuró, sus ojos extrañamente llorosos—. Lamento muchísimo lo de anoche. Y lamento no poder estar más disponible para ti. Siempre eres tan bueno conmigo y no me atrevo a… —Isabella sacudió su cabeza—. Pero sí quiero comprometerme. Así que, si todavía quieres que me quede contigo en Los Ángeles, prometo quedarme un par de días y hacer todo lo que tú quieras antes de irme a casa y ponerme al día con el trabajo. ¿Cómo te suena eso?

Él besó su nariz y sonrió.

—Me suena como a compromiso.

—Intentaré mejorar mejor en eso de encontrar un punto medio.

—Y yo trataré de ser más paciente.

—Ese tipo de la biblia, Job, no tiene nada comparado contigo, cariño. —Ella acarició el cabello que tenía sobre la mejilla—. No sé cómo puedes soportarme.

—Creo que sí sabes —dijo—, pero se me ha prohibido decirlo.

El corazón de Isabella palpitó en su pecho, y ella cubrió sus labios con la yema de sus dedos antes de que él dejara escapar esa maldita palabra con 'a'. Un cuerpo duro y cálido se aplastó contra la espalda de Isabella. Se puso tensa y contuvo su aliento. ¿No estaban solos? En cuestión de segundos, el hombre había extendido su mano sobre su estómago, entrelazado sus piernas con las de ella, y enterrado su cara en su cuello.

Edward se rió entre dientes.

—El Sr. Abrazos ataca de nuevo.

—Suave —murmuró Garrett en su oído. Se acurrucó más cerca.

Sólo Garrett. Ella dejó salir el aliento que tenía contenido y se relajó. Garrett se acurrucó aún más cerca.

—No dejes que te asfixie —le advirtió Edward.

—No creo que pueda moverme.

—Shhhhh —murmuró Garrett, su nariz presionada detrás de la oreja de Isabella—. Durmiendo.

Edward se rió y sacudió su cabeza.

—Tú también podrías volver a dormir. No se moverá durante un rato.

Isabella no estaba segura de cómo alguien podría esperar que durmiera estando atrapada entre dos sexys guitarristas.

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Este Garrett XD me encanta jajajaj Por alguna razón este cap también es muy corto jaja pero por eso les dejo varios jeje No olviden dejar un comentario.

¡Nos leemos pronto!