- Buen día, leona dormilona.

- ¿Mmm?

Kohaku abrió los ojos con pereza, mientras sentía algo que le pinchaba en la mejilla. Enfocó su mirada mejor, y notó que el pinchazo era en realidad un dedo de Senku. Molesta, lo empujó del torso para alejarlo, y sintió la piel cálida y desnuda contra sus dedos fue que cayó en cuenta que todavía ambos estaban completamente desnudos, y para colmo no estaban cubiertos por ninguna sábana, y había plena luz de día filtrándose por la ventana, no había nada que ocultar. Ahogando un grito de vergüenza, se giró de espaldas a él.

- No seas ilógica, leona, anoche vi mucho más que tu espalda. Ten –aunque se había burlado, arrastró la sábana que se arremolinaba a los pies de ambos para cubrirla– No pensaba molestarte, pero ya no aguantaba más estar en la cama sin hacer nada, y no podía pasar por encima de ti para levantarme. Aunque si te dejaba dormir, seguro seguías de largo hasta el mediodía.

- ¿Qué hora es? –se frotó los ojos y se desperezó.

- Las diez y media, más o menos.

- ¡Oh no, llego tarde a la…! –Casi salta de la cama, asustada.

- ¿Escuela? Hoy es sábado.

- Perdona, es la costumbre. Lo raro es que dormí tanto, siempre me levanto a primera hora de la mañana.

- Sí, me di cuenta que dormías como un tronco. Yo no logré conciliar mucho el sueño, no estoy acostumbrado a dormir con alguien.

- Bueno, yo tampoco –se sonrojó, recordando flashes de la noche anterior– pero creo que estaba cansada, ayer fue un día largo. Oh…Senku –se puso roja como un tomate al darse cuenta de algo más– Tu padre… ¿y si me ve aquí? Va a ser muy obvio lo que hicimos.

- No volvió, no sé dónde se ha metido desde ayer a la tarde, así que no te preocupes. Pero no creo que le incomode, no después de lo que hizo el otro día –decidió omitir que había sido su padre el que había sugerido indirectamente que podía invitarla a quedarse.

- Ja, es verdad. Bueno, mejor así.

Si bien habían pasado una noche muy especial juntos, ahora que se había "enfriado" todo, ninguno sabía bien qué hacer, y como habían empezado la mañana bromeando, ahora no se sentía un ambiente muy romántico en el aire. Así que Senku se levantó de la cama para vestirse, sin molestarse en taparse en el camino, y Kohaku corrió la mirada para darle algo de privacidad, aunque parecía que a él le daba lo mismo. Y si bien tenía razón en que ya se habían visto todo, tampoco quería andar exhibiéndose completamente desnuda a plena luz del día.

Senku le avisó que iría haciendo el desayuno mientras ella se vestía, y se sintió aliviada de no tener que pedirle privacidad. Después de alistarse, fue para el comedor, y antes de ayudar se acordó que tenía que revisar el celular. Le había dicho a su familia que iba a lo de una amiga, no quería que la llenen de preguntas que no iba a poder contestar. Porque Senku seguía siendo solo su "amigo", un amigo con derechos, pero sólo estaban comenzando a salir, si así podía decirse. Como ella era bastante independiente y confiable, su padre y su hermana no la molestaban cuando salía, pero para esa hora no estaría mal comunicarles que en rato estaría volviendo. Pero se encontró con que la noche anterior le había llegado un mensaje de Mozu, pidiéndole nuevamente su confirmación de asistencia a la fiesta anual que hacía. Solía ser un evento medianamente de etiqueta, o por lo menos él pedía que las mujeres vayan con vestido corto de coctel, y los hombres de traje o al menos de camisa y pantalón fino. Lo único que siempre le había molestado, era que él admitía que sólo invitaba a chicas bonitas, y los hombres eran solamente conocidos suyos, o en algunos casos la pareja de alguna mujer. Pero ella no podía negarse a ir, y él la cubría en el trabajo siempre que ella necesitaba, así que, aunque sea por compromiso tenía que ir un rato. ¿Y si invitaba a Senku? No lo imaginaba yendo a ese tipo de fiestas, pero por lo menos podía intentarlo, ya que ella de todas formas iría. Ayudó a Senku a poner la mesa y preparar el desayuno, y cuando se sentaron, se animó a preguntarle:

- Senku, mañana a la noche hay una fiesta grande a la que tengo que ir, la organiza el hijo del jefe… Mozu –Vio al joven hacer una mueca, pero no dijo nada– No me muero de ganas de ir, pero no puedo rechazar la invitación. ¿Quisieras venir conmigo?

- Bueno.

- Entiendo si no quieres, yo… Espera, ¿qué dijiste? –¿Así, tan fácil había aceptado?

- Que sí. No entiendo por qué la sorpresa. Salvo que lo hayas hecho de compromiso y esperaras que dijera que no.

- ¡No, no! Sólo me sorprendió, pensé que iba a tener que convencerte un poco más.

- Las fiestas no son mi estilo, pero me estás invitando, y no es como si tuviera algo que hacer. Lo único que te pido es que no me dejes solo mucho tiempo, o me moriré de aburrimiento.

- No, claro…pero es casi seguro que conozcas a alguien, Mozu suele invitar a los hombres reconocidos también, así que podría apostar que tu amigo el que anda en barcos, y Tsukasa, vayan al menos. A Tsukasa lo vi una vez, pero no me animé a hablarle sólo lo vi de lejos, por eso creo que irá.

- De Ryusui no me extraña, ahora que lo mencionas. Mejor en ese caso, tampoco quisiera retenerte, seguro que tú conoces a unos cuantos.

- Sí, aunque muy pocos son amigos. Pasaré por aquí a buscarte entonces, estamos más cerca del lugar donde se hará la fiesta. Tienes que ponerte algo más o menos formal, como una camisa, y un chaleco o saco encima.

- No hay problema, creo que uso más camisas que otra cosa, así que no será muy distinto.

Cuando terminaron de desayunar, Kohaku se fue a su casa. Le hubiera gustado quedarse un poco más, pero ya le había dicho a su hermana que estaba por volver, y la casa de su "amiga" no estaba tan lejos de la suya. Al despedirse en la puerta, la rubia le dio un corto beso en los labios, pero lo vio titubear, como si lo hubiera agarrado de sorpresa. Con todo lo que había pasado en la noche, ¿ese chico se venía a sorprender por un simple beso? Aunque no se lo iba a reprochar, no era como si estuviesen saliendo formalmente, y nunca lo había saludado con un beso, podía ser raro. Dejando esos pensamientos de lado, le sonrió y se despidió.

Un par de horas después, Senku estaba en su cuarto leyendo, cuando escuchó la puerta de entrada. Byakuya había llegado, y pareció entrar con cautela, como si fuese un intruso en su propia casa. Se quedó quieto un momento, pero no escuchó voces, y el cuarto de su hijo estaba con la puerta entreabierta, con lo cual estaba probablemente solo. Sólo por curiosidad, recorrió el living y la cocina, para chequear si había alguna evidencia que su hijo había tomado su sugerencia de invitar a alguien. Todo estaba bastante ordenado, nada fuera de lugar…hasta que cuando pasó cerca del sillón, de camino a su cuarto, sintió que pisó algo que le molestó el pie. Intrigado, lo levantó, y vio cómo caía algo pequeño y transparente. Lo agarró del piso, y notó que era un botón. ¿Se le había aflojado de alguna camisa, quizás? Pero justo cuando estaba por seguir, logró divisar en el piso dos más. Tres botones... eso ya no era casualidad. ¿Podrá ser…? Con una sonrisa maliciosa en el rostro, se decidió a comprobarlo, con sutileza, ya que igual tenía algo más que decirle a su hijo. Tocó la puerta del dormitorio, y entró cuando escuchó que Senku lo invitó a pasar. Nuevamente, todo estaba en su lugar, ese chico era muy pulcro cuando quería.

- ¡Buen día, Senku! ¿Cómo estás?

- Bien… Parece que te salen estrellas de los ojos, viejo, creo que no necesito preguntarte cómo estás, lo tienes escrito en toda la cara.

- ¿Ah, así me ves? Es un día precioso… ¿verdad?

- No sé, no salí a la calle. Si tú lo dices.

- Bueno… Senku, quería hablarte de algo. ¿Hoy a la noche vas a estar aquí?

- Sí, aunque puedes decirme ahora.

- No… es que… bueno, quisiera que conozcas a alguien.

- ¿Alguien? ¿Algún amigo científico de visita? –Eso no sería raro, Byakuya siempre le presentaba a sus colegas y tenían interesantes charlas.

- No precisamente…es…bueno, una mujer.

- ¿Y qué tiene de especial esta….? Ah… –De pronto se hizo una idea de lo que su padre quería decirle, porque por primera vez en años lo vio sonrojarse. Ahora tenía más sentido que se hubiera ido de noche y no hubiera vuelto hasta recién.

- Es especial, por varios motivos. Pero prefiero guardarme la sorpresa, ya te enterarás después, no quiero arruinarla. ¿Puedes invitar a Kohaku-chan, también?

- ¿Kohaku? ¿Qué tiene que ver ella en esto? Será un poco incómodo, ¿no crees?

- No, para nada. Pero es verdaderamente alguien especial, confía en mí. Y aunque no lo digas, intuyo que están empezando a salir juntos ustedes, así que no será tan raro. Si se hace tarde, no hay problema que se quede aquí, por supuesto. Ah, Senku…se te cayó esto –Le soltó en la mano de su hijo los botones que encontró, y cuando vio que el joven abrió los ojos de sorpresa y un ligero rubor subió a su rostro, encontró la respuesta que buscaba. Se sentía feliz por él, y tenía ganas de abrazarlo lleno de orgullo, pero se lo tendría que guardar hasta que su hijo decidiera contarle por cuenta propia.

Cuando Byakuya se fue, Senku maldijo por dentro. Diez billones por ciento seguro que ese viejo zorro lo había hecho a propósito, y que intuía lo que había pasado a la noche, pero por esta vez se lo dejó pasar. Al fin y al cabo, más bien tenía que agradecerle la oportunidad de haber podido pasar una noche así con Kohaku, y relajados de que estaban solos. Tenía intriga de qué tenía de especial esa mujer, más allá de que para que se la presentara a él, era porque sería algo más serio. Qué ironía, un par de días después que él le había recriminado que no lo había visto con una mujer desde que tenía memoria, de pronto aparecía con una posible novia. Bueno, que sea feliz, se lo merecía. Le mandó el mensaje a Kohaku, invitándola, y ella al minuto le contestó que sí iría, que ese fin de semana no le tocaba trabajar, y que sería una forma de compensar la invitación de la fiesta.

Por la noche, Kohaku llegó primero. Se había puesto un vestido azul por encima de las rodillas, era sencillo, pero le quedaba muy bien. Entró a la casa, y pasó a saludar a Byakuya, que estaba cocinando. Ella no tenía idea que la sonrisa brillante que le dedicó el adulto, no fue solamente por la felicidad de verla y por agradecerle que pudiera venir.

- ¡Mmmm! Eso huele delicioso, señor Byakuya ¿Qué es?

- Gracias, Kohaku-chan… y no me trates tan formalmente ya, eres como de la familia –vio a su hijo levantar una ceja– Byakuya-san está bien, si quieres. Es un plato llamado "Kassler", es un corte de carne de cerdo, ahumado…y de guarnición puré de papas y "Sauerkraut", que es….

- Sí, col fermentada. Es comida alemana. Lo probé hace unos años, parte de mi familia tiene raíces alemanas.

- ¿De verdad? ¡Qué casualidad! Espero hacerle justicia entonces, nunca lo había preparado antes, pero sí lo comí y me encantó.

Sonó el timbre, y de pronto Byakuya dio un pequeño brinco y respiró hondo. Los dos jóvenes sonrieron por dentro, era raro verlo nervioso. Se sacó el delantal, y fue a abrir la puerta, y Senku y Kohaku lo siguieron, pero se quedaron en la sala de estar.

- Bueno, les presento a…

- ¡¿Kohaku?! –La invitada interrumpió a Byakuya de la sorpresa.

- ¿Eh? Se… ¿se conocen?

- Es…. –Kohaku abrió mucho los ojos, y en ese momento fue que Byakuya notó el parecido entre ambas, y su mandíbula cayó de incredulidad– Es mi tía….

- ¿Lillian Weinberg es tu tía? –Senku no sabía por qué sorprenderse más, si porque la "novia" de su padre fuese una famosísima cantante mundial, con la que recordaba que había ido al espacio el año anterior, o porque esa misma mujer fuese la TÍA de Kohaku, de entre todas las personas.

- ¡Kohaku, hace tanto que no te veo! –La rubia escultural se recuperó de la sorpresa primero, y se lanzó a abrazar a la joven. Hablaba en japonés, pero en uno muy rudimentario, se notaba a la legua que era extranjera.

- En realidad es una tía segunda…prima hermana de mi madre.

- Y tú eres Senku, no hay duda alguna. Un gusto conocerte, Byaku me ha hablado tanto de ti que ya siento que te conozco –De tan contenta que estaba, abrazó también a Senku, que no se esperaba tanta confianza de alguien así– ¡Ah! ¿Acaso Kohaku es tu novia?

- N-no… –Los dos jóvenes se quedaron de piedra, y se pusieron rojos como tomates. ¿Por qué la gente hacía preguntas tan incómodas con tanta facilidad?

- Lillian, ellos… eh… son amigos. Que…empezaron a conocerse…más –Byakuya no sabía cómo explicarlo sin ponerlos más incómodos. La rubia captó el mensaje y le guiñó un ojo.

- ¡Perdón, hablé de más! –Sonrió adorablemente mostrándose avergonzada por su atrevimiento. De pronto abrió los ojos, y se abrazó al brazo de Byakuya– Ese aroma delicioso… ¿acaso es…?

- Sí, hice Kassler, tu plato favorito…o lo intenté, ya veremos cómo sale.

- ¡Oh, gracias! Voy a ayudar. Kohaku, ¿me acompañas? –La tomó de la mano, y se la llevó a la cocina. Al parecer la alta energía era una característica de esa parte de la familia, cuando había confianza.

- Bueno…quién lo diría –Byakuya soltó una carcajada– Nos atrae la misma genética.

- Nada mal, viejo. Te lo tenías bien guardado. Parece la venganza perfecta para el comentario que te hice el otro día. No sólo sales con una mujer hace un tiempo, sino que encima es una joven y famosa cantante. Me cerraste la boca completamente, lo admito. Parece que es verdad que tienes tus trucos todavía.

Después de hablar relajadamente un rato, sirvieron la mesa y la comida, y se sentaron. No pasó por alto para ninguno la divertida situación, pero Byakuya se encargó de hacer las bromas suficientes para aliviar la incomodidad que había surgido.

- Perdona, Senku, por no contarte antes, pero es un poco una relación a distancia, y no queríamos decirlo hasta…bueno que sea más serio.

- Ahora que lo pienso, ¿estás de gira en Japón, cierto? –Kohaku le preguntó a Lillian.

- Sí. Pero tengo unos días de descanso hasta el próximo show, así que me estoy quedando en un hotel cerca de aquí. Y cuando termine, ya estaremos cerca de Navidad, así que decidí quedarme hasta que comience el próximo año, para estar más tiempo con Byaku –le sonrió con tanta dulzura que los jóvenes tragaron duro, incómodos.

- Kohaku-chan no lo sabe, pero nos conocimos el año pasado en nuestro viaje al espacio en el Soyuz, yo como astronauta tripulante, y ella como turista. Y bueno, hubo buena química y seguimos hablando luego de volver, hasta que casualmente coincidió una gira de ella y con seminario mío en el exterior…y empezó todo.

- Qué lindo…me alegro mucho por ustedes entonces.

- Byakuya fue difícil de conquistar, al principio –cuando Lillian dijo eso con picardía, a Senku y a Kohaku se les cayó la comida de los palillos– Insistía que era varios años mayor que yo, y que seguro que yo podía estar con un apuesto joven de mi edad…pero eso es porque subestima lo apuesto que es él, y uno de los hombres más buenos y graciosos que conocí. Así que yo me le declaré hace poco, y decidí que ahora que estamos juntos formalmente, viajaré siempre que pueda para aquí, porque Byaku está con Senku, mientras que yo estoy acostumbrada a viajar mucho y no tener familia cerca.

- La audacia de las leonas viene de familia –murmuró por lo bajo Senku, mirando burlonamente a su padre.

El resto de la velada transcurrió entre más anécdotas y risas, Lillian había resultado ser muy dulce y humilde, y estaba fascinada con lo inteligente que era Senku, y se emocionó cuando se enteró que había ayudado a estudiar a Kohaku, y que gracias a esas clases ella sacó tan buenas notas. Para terminar, un rato después de comer, dijo que tenía una promesa que cumplir, y lo miró a Byakuya, que se levantó y fue a buscar algo al dormitorio. La cantante guió a los chicos hasta el sillón para que se sentaran, y colocó una silla al lado de ella, en la que un momento después se sentó Byakuya, con una guitarra. Senku lo miró muy sorprendido, pero sonriendo.

- ¿Desde cuándo tocas eso, viejo?

- Vengo practicando hace unos meses, cuando supe que Lillian iba a venir de visita y que ella quería cantar para ti, como le había pedido yo cuando estábamos en el Soyuz. Pensé que sería mejor acompañarla, aunque canta perfectamente sin mi ayuda…y así sería un regalo de los dos para ti, Senku.

- Ah…gracias –¿En serio su padre se había dedicado a aprender a tocar para él?

- De nada, es otro de los regalos del espacio que prometí traerte…aunque este no es científico.

Lillian respiró profundamente, y apoyó una de sus manos en el hombro de Byakuya mientras le asentía. Juntos empezaron a interpretar la más hermosa y conocida canción de Lillian, la cual habían grabado ya en el espacio una vez, "One small step". Escuchar su dulce e imponente voz en persona los dejó abrumados a Senku y Kohaku, y también les hizo sonreír tiernamente la forma en que se miraban a los ojos con Byakuya. Cuando terminaron, los aplaudieron con entusiasmo, y luego dieron por terminada la noche juntos. Siguiendo la invitación del padre de Senku, Kohaku se quedó a dormir, pero el siempre bromista Byakuya se despidió con un "pórtense bien" que les dejó las orejas humeando, y les mató todas las ganas que tenían de pasar la noche de una manera más picante.

Aunque ya habían quedado intimidados como para hacer otra cosa, de todas formas, fue inevitable que compartieran unos apasionados besos, sus hormonas adolescentes no iban a conformarse con menos, y la cercanía y el calor de los cuerpos era dolorosamente tentadora, aunque se tuvieron que aguantar, frustrados. Para enfriarse un poco, Senku se levantó para ir al baño, o de verdad mandaría todo al diablo y no le importaría si los escuchaban, pero no contaba con que cuando estaba llegando, la puerta se abrió, y de allí salió Byakuya…cubierto sólo con una pequeña toalla, el pelo muy revuelto, y tal cara de haber sido sorprendido infraganti, que para su hijo fue muy evidente que su padre no había acatado su propio consejo de "portarse bien". El peliverde, un poco incómodo por la situación, no hizo ningún comentario y se metió al baño. Ahora sí, diez billones por ciento seguro, se había enfriado del todo.

La noche siguiente, Senku se estaba vistiendo, nuevamente, bajo previas "sugerencias" de su padre. Durante el desayuno que compartieron los cuatro juntos, Kohaku le había contado a Byakuya que iban a ir a una fiesta de etiqueta organizada por Mozu, y por supuesto que eso no pasó por alto. Senku pensaba vestirse bien pero simple, camisa y pantalón y ya, pero su padre insistió con que tenía que ponerse chaleco o saco, y corbata, que no por nada había un código de vestimenta. Luego preguntó casualmente a Lillian si quería salir a la noche, y ella accedió, así que le hizo saber que otra vez tampoco iba a estar volver, y le guiñó un ojo. Tan obvio era el viejo, aunque no se iba a quejar, después de la frustración de la noche anterior ambos se habían quedado con las ganas, y esta era otra oportunidad perfecta.

Sonó el timbre, Kohaku había llegado un poco temprano, así que le pidió a su padre que atienda mientras se terminaba de vestir. Byakuya abrió la puerta, pero tardó en reconocer a la persona que estaba allí, hasta que se dio cuenta que sí era Kohaku: Tenía el pelo suelto y alisado, brillaba como nunca, estaba sutilmente maquillada, realzando la envidiable belleza de su rostro, y tenía puesto un vestido corto y rojo, de finos tirantes en los hombros y un pronunciado escote (aunque cualquier tipo de escote en ella llamaría la atención), y la parte inferior de la falda estaba en forma de cruz.

- ¿Byakuya-san? Eh…soy yo Kohaku.

- S-sí, perdona. Estás tan diferente, no te reconocí. Pero estás muy bonita Kohaku-chan, Senku es un chico con suerte. Pasa, él se está terminando de cambiar.

- Gracias. Me siento un poco rara, no me suelo vestir así, no es mío el vestido.

Mientras ella esperaba parada en la sala de estar, Senku apareció unos minutos después, pero se quedó de piedra en cuanto la vio, su boca se abrió ligeramente. Kohaku le sonrió tímidamente, aunque por su parte también estaba admirando lo guapo que estaba: Pantalón y chaleco negros, y una camisa color verde petróleo con el cuello abierto. Bueno, al menos se complementaban, como en la vida, pensó divertida.

- Leona… te ves muy bien. Pero ¿viniste así vestida y sola a esta hora?

- Gracias…el vestido es de mi hermana Ruri. Sí, vine así con un saco encima, pero como camino rápido me dio calor, y me lo quité a medio camino. No te preocupes, además recuerda que sé pelear, si lo necesitara. Te ves muy bien tú también… ¿Vamos?

- Sí, estoy listo.

- ¡Ah, Senku! Ven un segundo –Byakuya lo llamó, y el joven se le acercó– Sí, perfecto, todo un galán, ¿eh? Pásenlo lindo.

Después de darle unas palmadas en el hombro, disimuladamente bajó la mano y le metió algo en el bolsillo. El peliverde metió la mano, y sonrió forzadamente al notar que otra vez le había hecho la broma de darle un par de condones. Pero esta vez él también podía devolverle el chiste. Sacó uno, y se lo puso en el bolsillo de la camisa de su padre, y dándole un par de palmaditas en el lugar, le sonrió con malicia, y le dijo por lo bajo "cuídense". Byakuya le devolvió la sonrisa, divertido de la ocurrencia. Se despidieron, y Senku y Kohaku salieron para la fiesta.

Cuando llegaron, fue muy evidente que era un evento de muy alto nivel. El salón era enorme, y tenía incluso un precioso jardín fuera, y todo el lugar estaba exquisitamente decorado. Ya había bastantes personas, y parecía que las mujeres se habían puesto especialmente sus mejores vestidos, aunque Kohaku sabía que era porque Mozu así lo había pedido. Senku enseguida reconoció a Ryusui, vestido con un traje gris oscuro y una impactante camisa azul Francia, y hablaba con una bella joven. Su amigo lo vio, pero sus ojos se desviaron a la preciosura que tenía el científico a su lado, y sonrió ampliamente.

- Hola, Ryusui. No pierdes el tiempo, ¿eh?

- ¡Senku! Jamás pensé que te vería aquí. Y, no, para nada, hay que aprovechar cada minuto de la vida. ¿Quién es la bella mujer que te acompaña?

- Te presento a Kohaku –el peliverde le sonrió de costado, sí que sabía disimular, ya que sabía perfectamente quién era– Kohaku, él es Ryusui.

- Un gusto –respondieron ambos.

Empezaron a hablar, pero de pronto alguien puso una mano en la cintura de Kohaku y se metió en el medio.

- Kohaku, preciosa como siempre –Mozu dijo, dedicándole una sonrisa seductora– Gracias por venir. A este capitán galán ya lo conozco, aunque no te conviene saber de dónde –Le guiñó el ojo a Ryusui, que le devolvió el gesto, y luego miró a Senku frunciendo un poco el ceño– Y… a este joven le veo cara conocida.

- Él es Senku, viene seguido con su padre a comer al restaurante, por eso te suena. Es mi…acompañante.

- Oooh ya veo, conque así es. Bueno, bienvenido, Senku.

- Gracias, Mozu –La mirada que cruzaron entre los dos fue positivamente glaciar.

- Kohaku, te robo un momento…quiero que conozcas a alguien.

- Eeeh, bueno. Perdona Senku, ya vuelvo.

Mozu se la llevó, sin soltar todavía la mano en la cintura de ella, lo que enervó un poco a Senku mientras los veía irse, y no les sacó los ojos de encima. Kohaku se dejó guiar, aunque en el fondo quería sacarle la mano de su cintura, pero por el momento decidió mejor dejarlo pasar. Unos metros más allá, había alguien de espaldas que parecía recibir varias miradas, y se giró en cuanto Mozu lo llamó. El hombre tenía una belleza irreal, parecía una obra de arte. Vestía un traje negro de sastrería que definía perfectamente su atractivo cuerpo, y una camisa roja brillante con el cuello provocativamente abierto. Era rubio, con el pelo echado para atrás largo hasta el cuello, y unos ojos azules que parecían más oscuros de lo que eran por unas pestañas increíblemente largas.

- Stan, te presento a Kohaku. Kohaku, Stanley, puedes decirle Stan.

- Hi there, my lady –Le dedicó una mirada muy confiada y seductora, y con una sonrisa que provocaría combustión espontánea en cualquier inocente alma que la recibiera.

- Mmm…mi inglés no es muy bueno. ¿No sabes hablar japonés? –No pudo evitar sentirse un poco incómoda, ese hombre era demasiado atractivo, la sola mirada que le dedicó la hizo sonrojarse.

- Poquito.

- Te aseguro que entiende más de lo que habla, esa es su estrategia, así que cuidado con lo que dicen frente a él.

- Mientras no sea como tú, creo que nos llevaremos bien.

- Qué mala eres, Kohaku-chan…esa lengua filosa, me encanta.

- No tienes remedio, Mozu. Bueno, me vuelvo con Senku.

En cuanto Kohaku se dio vuelta, los dos hombres pudieron tener una visión completa de cada ángulo de la muy atractiva figura que tenía, y más en ese vestido seductor que le quedaba magnífico, y Stan soltó un suave silbido de aprobación.

- Man, I'd love to fuck her.

Pero Kohaku alcanzó a oír solamente "fuck her", y aunque su inglés era bastante limitado, sabía que eso sonaba muy claramente como el insulto predilecto de ese idioma. Y encima lo dijo a sus espaldas, y sin conocerla siquiera ¿por qué tan falso Mr. Seductor? ¿Acaso estaban esperando a que se dé vuelta para hablar mal de ella? Temperamental como era, se dio vuelta, y con una cara muy seria y mirándolo a los ojos, no le importó para nada que estaban en una fiesta y le lanzó un puñetazo hacia el riñón, que él con unos inesperados rápidos reflejos bloqueó, encerrando el puño de ella en su mano, mientras la miraba sorprendido levantando las cejas. Senku, que no había dejado de mirarlos desde que Mozu se la "llevó", se alarmó ante lo que vio, se fue acercando a ellos.

- Oye, te escuché. ¿Por qué me insultas? Si quieres pelear, no tengo problema, y no tienes que contenerte porque sea una chica, te aviso que soy fuerte. Apenas me saludas y te caigo mal, no me ofenderé por eso, pero no me van los cobardes.

- ¿Insulto? –Stan preguntó, frunciendo el ceño, pero unos segundos después se dio cuenta lo que pudo haber interpretado– Ooh, I see.

Aparentemente los reflejos del hombre no eran sólo rápidos para detener golpes, porque en pocos segundos, luego de reírse y obsequiarle otra de sus sonrisas, movió su mano para colocarla debajo de ella de una forma galante, como un caballero, y adelantó y bajó su cabeza para depositar un suave pero muy sonoro beso en la mano de ella, todo esto sin dejar de mirarla a los ojos. Kohaku estaba muy confundida, no entendía si se estaba burlando de ella o qué, pero no pudo evitar que esa mirada y ese beso le dieran un tirón en la parte baja del estómago.

- No, my lady… –se decidió a cambiar de idioma, para evitar más malos entendidos, rozando sus labios contra los dedos de ella– Si quieres una pelea conmigo, prefiero que sea una de amor, a solas. Encantado de "pelear" contigo de esa forma –y con mucha delicadeza, antes de alejarse, rozó con sus dientes uno de sus dedos.

Kohaku sacó su mano como quién saca las manos del fuego, y servía bastante bien la metáfora. El rubio parecía sincero y relajado, ¿quizás ella había entendido mal?

- Leona, ¿todo bien? –Senku se acercó, y miró al modelo con cara de pocos amigos.

- Sí…creo que fue una confusión de mi parte, me pareció que me había insultado.

- ¿Qué? ¿Qué te dijo?

- Sólo alcancé a escuchar "fuck her". Es como "fuck you", ¿cierto? No soy tan ignorante como para no saber que eso es un insulto –vio que Senku entrecerró los ojos al mirar al hombre, pero le habló a ella.

- No, no te insultó como piensas…más bien es una acepción de esa frase, pero no voy a repetirlo. Oye, blondie, no te metas con ella –sabía que ese hombre podía hacerlo polvo si pelearan, pero confiaba en que no sucedería.

- You wanna some too? No problem – Riendo provocadoramente, estiró su mano con rapidez para agarrarlo de las mejillas y se le acercó demasiado, sus rostros estaban tan sólo a unos centímetros, y vio al peliverde abrir los ojos alarmado, demasiado sorprendido para reaccionar y correrse. Aunque no hizo nada más, deslizó sus dedos hasta el mentón del joven y luego lo soltó, todo con mucha elegancia, y luego sólo le sonrió y le guiñó un ojo.

- ¿Qué demonios…? Maldito…. –Senku se horrorizó del descaro de ese tipo, no podía creer lo que le había hecho, sin vergüenza alguna, pero ciertamente hubiera preferido un golpe a ese tipo de burla. No le extrañaba que se llevara bien con Mozu y Ryusui a esta altura.

- Por un momento pensé que iba a besarte, si hay alguien que se atrevería a hacerlo sería él –Ryusui apareció detrás riéndose, en vez de compadecerse de su amigo– Aunque sólo para bromear, sé que le interesan mucho más las mujeres.

- Sí, bueno, diez billones por ciento seguro que no voy a decirle más nada. Prefiero ahorrarme el trauma, y ya vimos que la leona sabe defenderse sola.

Más gente fue llegando a la fiesta en la próxima hora, todos muy arreglados, particularmente las mujeres. Y entre los arribos aparecieron Gen y Tsukasa, juntos. Gen estaba en su salsa, le encantaban ese tipo de eventos llamativos y animados, pero Tsukasa parecía claramente arrastrado por obligación.

- Senku-chaan, no puedo creer lo que ven mis ojos. No esperaba encontrarte aquí.

- Lo sé, vine para acompañar a Kohaku, que es amiga del anfitrión. Creo que no los presenté.

- ¿Así que tú eres la no… la amiga de Senku-chan? Un placer conocerte –La había visto en fotos, pero ahora que la conocía, seguía sin entender cómo su amigo estaba con una belleza así.

- Igualmente.

- Y de camino me encontré con Tsukasa, al parecer hace algunos años compitieron juntos con Mozu cuando estaban en la secundaria, aunque era de esperarse.

Kohaku dejó a Senku hablando con sus amigos, excusándose, y se fue a recorrer el jardín para ver si encontraba otra cara conocida. O eso pensaba, hasta que sintió un ligero toque en su hombro, como si alguien la llamara. Se dio vuelta, y se encontró nuevamente con Stan.

- Oh, tú de nuevo.

- Quiero disculparme si la ofendí, my lady… ¿"Kohaku-chan"? –se inclinó galantemente ante ella, y le ofreció una copa que tenía un líquido rojo un poco espeso.

- Ah…bueno…gracias –Dada la confusión, y que evidentemente hacía bromas del estilo de Mozu, no por nada eran colegas cercanos, decidió aceptarlo y bajar su animosidad– ¿Qué es?

- Daikiri, de frutilla. Una bebida dulce e irresistible, como tú –su voz grave, aunque suave, era como caramelo líquido, tan dulce como peligroso.

- Ya, te perdono, pero no intentes esas frases conmigo, o me arrepentiré –De verdad no quería sonreír, pero el acento notoriamente extranjero, y que sin embargo intentó decirlo en el idioma de ella, pese a que evidentemente le costaba, logró sacarle una sonrisa.

Para no ser maleducada, bebió un sorbo, y sus ojos brillaron de puro gusto, estaba realmente delicioso. Pudo notar de reojo la mirada de satisfacción en el rostro de él, con los ojos casi sensualmente entrecerrados, pero antes de poder pensar en qué decirle, él se volvió a inclinar respetuosamente y se alejó, sin invadirla más. Bueno, quizás habían empezado con el pie izquierdo, pero no parecía tener malas intenciones. Sí era evidente que era la seducción personificada con cada gesto y acción que hacía, por no decir que a ella no se le escapó lo impresionantemente atractivo que era, y más aún al recordar que lo había visto recientemente cómo lucía con muy poca ropa. Pero no pasaría de admirarlo, ella estaba con Senku, y no tenía intenciones de ser seducida por nadie más. Se encontró con algunas amigas de la escuela, y a otros jóvenes que conocía de vista porque estudiaban artes marciales, pero no se quedó mucho a hablar con ninguna. Cuando estaba volviendo, vio que una chica de pelo castaño y grandes ojos café se acercaba al científico sonrojada. Claro, "sonrojada", vaya si conocía a esa chica, iba a su mismo año pero a otra clase, y tenía a todos los hombres a sus pies, aunque Kohaku ya había aprendido que era un poco falsa, mayormente simulaba su timidez y dulzura.

- ¿Senku? ¿Eres tú? –La bella joven se acercó a él, quién se dio vuelta al creer reconocer una voz.

- La chica de la florería, qué coincidencia. Te llamabas… ¿Amaryllis?

- Oh, te acuerdas mi nombre…gracias.

- No es gran cosa, tengo buena memoria, y me recomendaste bien –La vio ponerse muy roja y con mínimas lagrimitas en los ojos– ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

- Lo-lo siento… soy muy vergonzosa… que recuerdes a una chica como yo…eres tan considerado…

- Sí, bueno, no me parece tan extrañ... –Le parecía una reacción exagerada, pero lo que lo sorprendió era ver las caras de enamoramiento de Ryusui y Gen... ¿de verdad? Pero se volteó a verla nuevamente, porque percibió que ella se acercó unos pasos a él.

- Es…es la primera vez que veo de cerca unos ojos tan llamativos, y de ese color… ¿p-puedo verlos de cerca?

Justo cuando Senku se comenzaba a sentir incómodo y dio un paso para atrás, sintió la mano de alguien en su hombro. Giró la cabeza, y se encontró con Kohaku.

- Ah, leona, te fuiste un buen rato. Ella es…

- Amaryllis, sí, nos conocemos. Vamos a la misma escuela.

- Hola Kohaku –su cara tímida y avergonzada desapareció rápidamente, aunque la reemplazó por una muy simpática y dulce– Oooh, así que ella es la chica a la que le diste las flores, ¿cierto?

- Sí… ¿cómo lo sabías?

- Porque la llamaste "leona". Y eso mismo dijiste cuando estabas comprando las rosas, que eran para una "leona". ¿Así que es tu "amiga"? –Amiga no es novia, todavía tenía chances.

- Sí…lo es –No sabía por qué, pero supo que cuánto menos revelaría, sería mejor para todos. Todavía no sabía si Kohaku era del tipo celosa, y con su temperamento podía ser un problema si se enojaba con él, o con la otra chica.

- Bueno, me voy. Tengo que saludar a Mozu, agradecerle por invitarme. Nos vemos luego, Senku…Kohaku –Se retiró orgullosamente, moviendo sus caderas de una forma que dejó un sendero de baba de cada hombre que la miraba pasar.

- Y así, Ryusui, es como una "leona" marca su territorio, y con qué clase –Murmuró Gen, con una sonrisa maliciosa.

- Sí, me lo pareció. ¿Qué tiene nuestro amigo que atrae a las mujeres? Todas son bellas, pero hay que reconocer que Kohaku y esa Amaryllis son especialmente llamativas.

- Quién sabe. ¿Que las ignora y no se deja seducir fácil, tal vez? Tiene lo suyo, Senku-chan.

De pronto bajaron las luces de todo el salón, y en su lugar se prendieron cientas de colores muy llamativos, así como reflejos metálicos de una gran bola de espejos. Comenzó a sonar música para bailar, y en apenas unos segundos se convirtió en una discoteca, atrayendo a todos a empezar la verdadera fiesta. Kohaku intentó arrastrar a Senku al centro de la pista, muy emocionada, pero él no bailaba, ni un milímetro, así que en su lugar le dijo que si quería podía ir con Ryusui, que ya comenzaba a moverse donde estaba parado, era demasiado obvio que le encantaban las fiestas así. Al escuchar a su amigo, le guiñó un ojo y le ofreció su mano a Kohaku, muy caballero, y ella la tomó sonriente y fueron a divertirse, mientras Gen los seguía detrás. Senku se quedó con Tsukasa, que aparentemente tampoco pensaba bailar, así que fueron a pedir una cerveza y quedarse al costado.

Un buen rato después Kohaku y Ryusui volvieron, con una sonrisa de cara a cara, y ambos respiraban un poco agitados.

- Sí que sabe bailar Kohaku, Senku. Tú te lo pierdes.

- No me lo pierdo, porque no me interesa bailar. Prefiero mirar –le dedicó una fina sonrisa de costado a la rubia, que se sonrojó un poco– ¿Quieres un poco de cerveza, leona? Luces como si te viniera bien un poco de líquido.

- Sí, gracias. Ya tomé un trago, pero supongo que un sorbo no viene mal.

Unos minutos después pasó algo particular: Por algún motivo, la gente comenzaba a dejar un hueco en el centro, pero había quedado una sola persona en el centro: Stan. Se veía a leguas que sabía bailar, y lo hacía de una forma que hipnotizaba a todos. De pronto la música cambió, y se volvió más lenta y sensual, y todos miraron al mismo tiempo al DJ, y se encontraron con que Mozu estaba a su lado, evidentemente era quién le había pedido el cambio, y el joven le levantó un pulgar al rubio, dándole a entender que le estaba proponiendo un desafío. Stan sonrió y levantó su mano en respuesta, y cambió su estilo de baile para adaptarse.

Todas las bocas, tanto de hombres como mujeres, cayeron abiertas al instante, en admiración. Era muy obvio que ese hombre sabía controlar cada milímetro de su cuerpo, y se movía de una forma que hacía pensar en que era encantador de serpientes, y los encantados eran absolutamente todos los que lo miraban. La forma en que combinaba movimientos lentos y sinuosos, muy provocadores, con otros más ágiles, pero igual de seductores, los tenía atrapados a todos.

- Increíble –Hasta Ryusui se había quedado fascinado, tenía una gran sonrisa en su rostro– Ese tipo le está haciendo el amor al aire, me encanta.

- ¿"Te encanta"? –Le preguntó Senku con cara de asco

- Vamos Senku, hay que saber admirar las habilidades ajenas. Mira que me encantan las fiestas salvajes y bailar, pero este tipo está en otro nivel. No me enorgullezco, pero creo que me excitó. Si no te hizo dudar de tu sexualidad por al menos un segundo, no eres humano. Mira a tu alrededor y lo entenderás.

Así lo hizo, y levantó las cejas al notar que no sólo las mujeres estaban sonrojadas y sin disimular ni un milímetro lo que babeaban, sino que unos cuántos hombres se removían incómodos o fruncían los labios y miraban al costado, incómodos. Reconoció que había algo muy sexual en la forma en que ese rubio bailaba moviendo su cintura, su cadera…y prácticamente todo su cuerpo, no estaba muy lejos de lo que Ryusui había dicho. No quería ni mirar a Kohaku, que estaba muy quieta, como todas las mujeres.

Pero quizás por suerte, Mozu interrumpió el momento al acercarse al centro de la pista, y aplaudir sonoramente. Stan se inclinó con galantería, y se corrió al costado, cediéndole el lugar. Ahora era Mozu el que bailaba solo, dando a entender que planeaba una especie de competencia de baile. También bailaba muy bien, y con la misma intención seductora, pero posiblemente porque su apariencia era menos elegante y menos llamativa que la del extranjero, no tuvo la misma atención. Poco le importaba, e hizo un gesto a las personas que tenía de público para invitarlos a sumarse. Nadie se movió al principio, demasiado intimidados.

- ¡JA! Me gustan los desafíos, y no quiero que se crean que sólo un hombre puede hacerlo.

La voz que resonó cerca de Senku no fue de la de otra que Kohaku, y antes de que pudiera detenerla, corrió al centro de la pista. Mozu soltó una sonora carcajada, encantado con que su bella amiga se una al desafío, pero no dejó de bailar, y siguió invitando gente que se animara. Stan también se volvió a acercar, no dejaría pasar esa oportunidad de bailar con la chica a la cual ya le había echado el ojo. Pero Kohaku no era tan femenina, y se notaba que su fuerte no era la sensualidad, así que comenzó a bailar con un ritmo más animado, esperando que el DJ capte su intención y cambie la música, lo cual por suerte hizo a los pocos segundos. Sorprendentemente, también era muy hábil bailando, y su energía chispeante y alegre contagió a otras personas de una forma que ninguno de los dos hombres había podido hacer, relajando un poco el ambiente.

Senku suspiró un poco aliviado, ya temía que la leona iba a ser admirada por cada hombre en el lugar, y por cómo lucía ese vestido aunque estuviese quieta, no iba a poder evitarlo. Pero su suerte no duró mucho, porque un minuto después vio como Stan se acercó a ella por detrás. Al principio no la tocó, sólo bailaba detrás de ella, como pidiéndole permiso, a lo cual ella permitió con una sonrisa desafiante. Kohaku no planeaba seducir ni ser seducida, simplemente había entrado en modo "competencia", y lo único que quería demostrar era que podía dar una buena "pelea", así que no registraba los verdaderos intentos de seducción de los dos tiburones que la rodeaban, porque Mozu ya le había echado el ojo también. Pero de pronto, Stan le tomó una mano y le hizo dar una vuelta para ponerla cara a cara con él, y posó su otra mano delicadamente en la cintura de ella. Sus movimientos volvieron a ser tan sensuales como antes, pero Kohaku le siguió el juego, solamente porque no quería aceptar que la pusieran nerviosa con algo así y se rindiera, no señor.

Ahora sí, Senku se había puesto nervioso, decir que estaba comenzando a sentirse celoso era subestimar lo que sentía. El maldito, aunque con mucho tacto y no de una forma invasiva, estaba prácticamente pegado a ella, y con sus manos se aseguraba de mantenerla así. Para colmo de todo, Mozu ya no se aguantó que lo dejaran afuera de la diversión, y comenzó a acercarse también, pero por su lado acercándose a la espalda de ella, hasta que quedó atrapada en medio de los dos hombres más seductores de toda la fiesta, que parecían tener intenciones muy poco inocentes con ella, aunque estuvieran jugando. Ryusui silbó.

- Creo que todas las bellas mujeres aquí presente están envidiando profundamente a tu chica, Senku. Prácticamente están haciendo un sándwich bastante caliente con ella. Pero lo raro es que ella no parece percibirlo, porque no da la impresión que esté seduciéndolos.

- No… te puedo asegurar que esa leona sólo tiene en su cabeza no perder ni dejarse intimidar, ya la conozco. Pero igual…maldición, no puedo ver esto.

- ¿Y qué esperas para ir a dejarles en claro que Kohaku no está disponible?

- ¿Qué demonios? Ni en diez billones de años, no pienso ser parte de eso. Y no tengo nada que hacer allí, más que avergonzarme a mí mismo.

- Bueno, piénsalo de nuevo. Porque Stan se está acercando cada vez más a ella, te puedo asegurar que tiene intenciones de besarla…y más, si pudiera. No sabe que está contigo, sólo piensa que estabas cuidando a una amiga. Y si ella no se da cuenta que la están seduciendo, puede ser incómodo.

La realidad era que Stan se estaba acercando peligrosamente al rostro de Kohaku, y con una sonrisa le respiró en el oído, inevitablemente produciéndole un escalofrío a la rubia. Sabiendo que con la música a todo volumen ella no podría oírlo, le murmuró algo bastante indecente. Kohaku se dio cuenta que él intentaba decirle algo, pero lo miró confundida y le preguntó qué había dicho. Stan le hizo un gesto como que no podía escucharla, y ella se le acercó al oído de él para preguntarle qué le había querido decir.

- Quisiera darte un beso, preciosa. ¿Puedo?

- Ah…. –se alejó rápidamente de él, al fin dándose cuenta en la situación en la que estaban. Y no era como si pudiera hacerse la inocente, su intento de demostrarle que no iban a vencerla la había llevado a algo bastante incómodo, y de pronto se acordó que Senku podía estar mirándola, y seguro bastante enojado, oh no– No, perdón…no sé qué estoy haciendo, me dejé llevar. Estoy saliendo con alguien ya, y está aquí y…

- No me importa compartir –le sonrió y la miró con los ojos entrecerrados, esos impresionantes ojos azules y esas pestañas infinitas eran un peligro para la fidelidad de cualquier persona.

- N-no, yo no…

- Tranquila, no quiero incomodarte –rió suavemente y se alejó, devolviéndole su espacio personal seguro.

Justo cuando pensaba poner una excusa para dejar de bailar, hizo contacto visual con Senku. Aunque el científico lucía serio, no parecía enojado con ella, más bien le dedicó una mirada de pocos amigos a Stan, y tiró del brazo de ella para sacarla del enredo en el que se había metido.

- Senku…yo….

- No te preocupes, leona. Sé qué tan lejos puedes llevar tus ganas de ganar. Y ya veo qué clase de hombre es él.

Aliviada y feliz de que él parecía haber madurado un poco con respecto a su última escena de celos, se colgó de su cuello y le dio un beso corto pero intenso, lo cual sorprendió a Senku. Sonriendo maliciosamente, ahora que lo tenía en la pista de baile, no lo dejó protestar cuando comenzó a bailar delante de él.

- No, leona…yo no bailo, no…

- Shhh, déjame a mí.

Ahora sí, tranquila que podía ser mucho más sensual si quería porque estaba con Senku, se dio vuelta y se pegó a él, bailando de una forma atrevida y pegándose a su cuerpo, rozando su cadera contra la de él. El científico se sonrojó furiosamente, y tragó duro, eso no era lo que tenía en mente, y no sabía cómo lidiar con eso.

- What's up boy? Like the fire but can't take the heat? –Stan se burló de él mientras bailaba ahora con otra joven.

Quiso contestarle la provocación, pero lo dejó ser porque ahora tenía un problema mayor. Kohaku lo estaba excitando muchísimo haciendo eso, y él se congeló en el lugar, porque si ella seguía así, iba a ser muy evidente que su anatomía no tenía problemas con que estuvieran en un lugar público, aunque la oscuridad lo ayudaría a disimular bastante la situación. No pudo aguantar más de un par de minutos, y no lograba soltarse a pesar de que tenía un par de copas de alcohol encima, y no dudaba que Kohaku también, o no estaría tan osada delante de todos. Así que cuando ya tuvo suficiente, la agarró del brazo, y tiró de ella para sacarla de la pista. Ella protestaba que era un aburrido, pero cuando lograron alejarse de la música como para hablar, se giró, y la besó de una forma ardiente.

- Nos vamos a casa, ya. Lo siento, pero me excitaste demasiado como para dejarlo pasar.

Kohaku se sonrojó, entendiendo lo que pretendía, y lo siguió, aunque no tenía mucha opción porque él la había agarrado de la mano y caminaba más rápido que nunca, evidentemente desesperado por lo que vendría. Esas cuadras hasta su casa fueron interminables para él, pero cuando llegaron, ni bien entraron por la puerta, comenzó la besarla con desesperación. En pocos segundos la rubia se encendió tanto como él, pero no por lo menos quería que llegaran al dormitorio antes de que la situación se vaya de las manos. Así que interrumpió el beso para agarrarlo de la manga de la camisa y arrastrarlo allí, aunque no hizo falta porque él estaba tan ansioso como ella.

Ni bien entraron al cuarto, Senku la arrinconó poco a poco contra el escritorio sin dejar de besarla apasionadamente. Poco le importó que estaba lleno de libros y hojas, y como el alcohol que tenía en su sistema tampoco estaba tomándose las cosas con cuidado, terminó barriendo todo lo que había en la mesa con un brazo, tirándolo todo al piso, y agarró a Kohaku de la cadera para levantarla. ¿Sería que el alcohol le hacía sacar fuerzas de dentro? No lo podía comprobar científicamente, pero tampoco le molestó ni un milímetro. Desde que vio a la leona en ese sexy vestido corto tenía ganas de tocarla y besarla como ahora, pero la decencia le ganó todas las batallas, al menos hasta que ella había empezado a bailar de esa forma casi sexual contra él, ahí ya no pudo contenerse más. Y ver cómo otros hombres la tocaban y se le pegaban tanto lo hizo hervir por dentro, pero sobre todo lo hizo enojarse consigo mismo por contenerse, perfectamente podía haberlo hecho él, ya habría dejado en claro que ella ya estaba "ocupada".

Se colocó entre las piernas de ella, y deslizó las manos por sus caderas, atrayéndola hacia él al borde de la mesa, y la escuchó jadear contra su oído. Eso siempre lograba descontrolarlo, escucharla disfrutar era excitante, pero en el estado en que ahora estaba, era simplemente explosivo. Kohaku desabrochó el chaleco de él, y comenzó a quitárselo, pero se lo terminó dejando a medio sacar, inmovilizándole los brazos. Verlo tirar todo del escritorio la había encendido al instante, y si sabía algo era que no pensaba ser delicada con él tampoco después de eso, tampoco podría aunque quisiera. Vio la cara de sorpresa de Senku al notar la restricción, pero le dirigió una mirada tan lasciva que estaba segura que eso no lo iba a detener. Pero la rubia fue más rápida, y se comenzó a dejar salvajes besos en el cuello de él, sintiendo como su garganta vibraba al contener un gruñido de placer. Fue un poco más atrevida y bajó las manos para atraerlo a ella, jalándolo del trasero, chocando sus sexos por encima de la ropa y sintiendo que él ya estaba tentadoramente listo para más. Senku jadeó de sorpresa y soltó un "oooh" juguetón mientras le sonreía al besarla, aunque tuviera sus brazos restringidos, podía seguir moviéndose. Pero la propia impaciencia de la leona le ganó en ese momento, y se apuró en desabrocharle la camisa, con más cuidado que la otra vez, y al sacársela también tuvo que sacar el chaleco, liberándolo. Ahora sí, eran todo manos recorriéndose mutuamente, y la piel de ambos había levantado una temperatura que parecía que ardían, y así lo sentían.

El vestido de Kohaku ya se había levantado desde que se sentó en la mesa, y con las caricias de Senku ya lo tenía subido casi hasta la cintura, así que el científico terminó su trabajo, y tiró de él para sacárselo del todo. Al hacerlo, como ella no llevaba sostén, quedó prácticamente desnuda, pero no la inhibió en lo más mínimo, sin duda por efecto del alcohol, aunque también porque ya no podía esperar más. Tampoco le molestaba que estuvieran sobre el escritorio, de hecho, a ambos le parecía más excitante esa urgencia, no faltarían ocasiones para hacerlo con más tiempo y en un lugar más cómodo. Mientras Senku era quien ahora le besaba el cuello casi como si la quisiera devorar, ella tanteó con sus manos para desabrocharle el cinturón, y continuó con el botón y el cierre, y le bajó todo junto, pantalón y ropa interior, y él levantó un pie después del otro para poder sacárselo del todo. Kohaku lo miró a los ojos, y se le derritieron las entrañas al ver tal mirada de deseo en sus ojos, que se habían oscurecido increíblemente.

- Senku…por favor

- No tienes que pedírmelo dos veces, leona.

Senku tenía que ir a buscar un condón, pero recordó que su padre le había puesto uno en el bolsillo de su chaleco, y a pesar del chiste, lo necesitaba y era el que tenía más a mano. Rebuscó entre la ropa tirada en el piso, y lo encontró. Para cuando se lo había puesto, Kohaku ya se había sacado sola sus bragas, y a él lo recorrió un estremecimiento de placer ver que de verdad ella no podía esperar para lo que seguía. Con lo calientes que estaban ambos, no necesitaban prepararse más, y ella estaba tan osada que lo atrapó entre sus piernas para acercarlo, y se recostó sobre el escritorio. Esto de la falta de inhibición resultaba bastante emocionante, y la imagen de ella extendida sobre el escritorio de esa forma tan lujuriosa por poco lo hizo acabar sólo de verla. Cuando sus cuerpos finalmente se unieron, ambos soltaron un sonoro gemido de alivio y satisfacción, y se entregaron a la urgencia y lo salvaje de su lado primitivo que no atendía razones, más que complacerse mutuamente y perderse en la búsqueda de alcanzar la cumbre del placer.

Buenaaaaas! ¿Muchas emociones? xD Otro capítulo que se me fueron los dedos escribiendo (igual no van a ser tan largos...creo). Y aparecioooooo, en personaaaa, el nuevo y más sexy hubby que nos dio Boichi hasta ahora. Y dejó un charco a su paso jajaja. En unos días voy a publicar un fanart de cómo se veía bailando este papu, en mi twitter ( Alma_en442), pero recién tengo un boceto, y no llegué a digitalizarlo. Estamos bastantes seguras con Cherry que les provocamos un mini ataque al corazón con todas las novedades jaja, pero esperamos que lo hayan disfrutado! Ah! Y necesitamos dos proyectos de ciencia muuuy interesantes, dignos de nivel Senku...voluntarios de ideas, bienvenidos jaja. Hasta el próximo capítulo!