Senku despertó por la mañana, con una presión en la cabeza, y molesto con la luz del sol que se filtraba por la ventana. También despertó con mucho calor, y no tardó en darse cuenta que era porque Kohaku estaba enredada a él como un pulpo, profundamente dormida. A medida que su mente consciente se activaba, también lo hacía la percepción de que se sentía agotado físicamente, a pesar de haber dormido unas cuantas horas, y había algo incómodo que no lograba descifrar todavía. Enfocó su mirada en la rubia que descansaba sobre su pecho, y una sonrisa asomó al rostro del científico cuando vio que uno de sus largos mechones del flequillo se había metido de lleno en la boca de ella. Quiso mover la mano para sacárselo, pero extrañamente se encontró con que no podía hacerlo.

- ¿Qué demonios…?

Tenía los brazos por encima de la cabeza, que, si no hubiera sido por el profundo cansancio, hubiera pensado que era una posición bastante incómoda para dormir, pero el problema mayor era que encontró el motivo por el que no podía mover sus manos: Estaban atadas juntas a la cabezada de la cama. Para colmo no podía moverse sin despertar a Kohaku, y por más que lo intentó, no logró deshacer el nudo. ¿Cómo había llegado a eso? Recordaba que habían llegado a la casa muy excitados, y que descargaron su pasión acumulada en el escritorio…pero no se acordaba nada más. Ciertamente alcanzó a ver todos los libros y las hojas tirados en el piso, pero lo que no podía recordar era cómo habían llegado a la cama, e incluso a esa situación.

Sin aguantar más, no tuvo piedad en despertar a la rubia, y sacudió su cuerpo todo lo que pudo para despertarla, mientras la llamaba.

- ¿Mmm? –Kohaku se estiró como un gato, todo su cuerpo vibró, e incluso se sacó el mechón de la boca en ese estado semi-dormido, pero volvió a abrazarse a Senku cual oso de peluche.

- ¡Leona, despierta! ¡Oye, leona!... ¡KOHAKU!

- ¡¿Eh?! –Finalmente despertó, aturdida, y se encontró con los ojos carmín de Senku, que por algún motivo lucían muy enojados.

- Suéltame de una vez, maldición…

- Qué malhumorado te despiertas…estabas cómodo y calentito –se desenredó de él, pero se volvió a hacer un ovillo para seguir durmiendo un poco más.

- Oye, no te duermas, ¡te dije que me sueltes!

- ¡Ya te solté! ¡No sé qué más quieres que…! OOH –Recién en ese momento vio que él tironeaba de sus brazos, y que estaba atado a la cama. Una imagen fugaz pasó por su mente, recuerdo de la noche, y se ruborizó intensamente.

Tapándose un poco con la sábana, para sumar al fastidio de Senku, se levantó para liberarlo. ¿Cómo se habían quedado dormidos así? Bueno, ella estaba libre, pero él no. Para colmo lo había atado con un cable que parecía provenir de uno de los aparatos del peliverde, ya que el cabezal de la cama estaba apoyado contra un escritorio, en un rincón del dormitorio.

- Pe-perdona…

- ¿Tú sí te acuerdas cómo llegamos a esto? No te ofendas, pero yo no.

- Bueno… volvimos de la fiesta, y estábamos haciéndolo en el escritorio…

- Sí, eso sí lo recuerdo. Lo que no entiendo es cómo llegué a esta situación, leona.

- Hmmm. Bueno, cuando terminamos…nos acostamos. Pero yo no había logrado acabar, y al rato logré convencerte de que volviéramos a hacerlo, pero tú no te quedabas quieto…y te até con lo primero que encontré –avergonzada le mostró el cable, sin poder mirarlo a los ojos.

- ¿Arrancaste un cable de mi equipo científico? –Estaba demasiado horrorizado para enojarse, ese cable en particular era muy especial.

- ¡No sabía de qué era! También se me había subido el alcohol en la cabeza, sabes…bueno, cuestión que lo hicimos otra vez y…. parece que quedamos tan agotados, que nos dormimos así.

- Realmente eres una leona insaciable –se frotó los ojos, también sonrojado por la imagen muy erótica que apareció en su mente, no podía creer que se había olvidado de eso, debía de estar más afectado por el alcohol de lo que pensaba. De pronto sus ojos se abrieron desmesuradamente, al darse cuenta que faltaba algo más– Kohaku… ¿dónde lo tiraste?

- ¿Dónde tiré qué?

- El condón… No lo tengo puesto…y nos quedamos dormidos. Sé que nos cuidamos la primera vez, pero la segunda... ¿me ataste antes o después de ponérmelo?

- Eeeeh… no sé. Creo que después.

- ¿"Creo"? No, no puedes dudar. ¿Dónde demonios está el condón? Porque yo no lo tengo puesto, y como ves, no recuerdo nada de la segunda vuelta.

- ¡Que no sé! Vístete de una vez y lo buscamos –La había puesto nerviosa, pero estaba medianamente segura que se habían cuidado. ¿O era el recuerdo de la primera vez?

- Mierda, mierda, mierda –se levantó de un salto, y no se molestó en vestirse, hasta que Kohaku le dio de lleno en la cara con un almohadón.

- ¡Cúbrete! Ya sé que no tienes vergüenza, pero ponte algo encima.

- ¿De verdad te preocupas por eso, cuando hay algo mucho más importante primero?

- Sí, y si no quieres que te duela la cabeza por el golpe que te voy a dar, ponte aunque sea un calzón.

Soltando un gruñido de irritación, Senku fue a su cómoda para sacar ropa interior limpia, e inmediatamente después siguió buscando. Encontró el que suponía era el primer condón en el tacho de basura pegado al escritorio, pero le faltaba el otro. Aunque pensando con claridad, no era lógico que estuviese tan lejos de ellos, menos si se habían quedado dormidos. Así que volvió a la cama, y sacó y agitó las sábanas, pero no salió nada de entre ellas. Tampoco lo encontró en el piso, ni debajo de la cama, y comenzó a desesperarse. Oh no…no no no… Por suerte aún si se habían olvidado, siempre estaba la posibilidad de la píldora del día después, pero sería un engorro ir al hospital, en especial para ella…y si Byakuya o el padre de ella se enteraban, estaban en grandes problemas, en particular él. Ya podía palpar el enojo y la cara de decepción de su padre, que se molestó en darle condones incluso él mismo.

- ¡Senku! Oh, gracias a dios, aquí está, parece que cayó de las sábanas al colchón, cuando las levantaste. Pero no pienso levantarlo, me da asco…

- Diez billones de puntos para ti por encontrarlo, nos ahorraste muchos problemas. Pero gracias a ese "asco" es que podemos tener sexo tanto como queramos, sin preocuparnos de que quedes embarazada, así que quítate el asco…pero no te preocupes, ya lo limpio.

A ambos le volvió el alma al cuerpo, al menos hasta que Kohaku revisó el celular, y pegó un grito que lo hizo saltar al científico.

- ¿Ahora qué pasa? No me asustes así, leona.

- Hoy es lunes… son las diez de la mañana.

- ¿Y…? Ah…la escuela. Mierda, nos quedamos completamente dormidos. Me había olvidado que la fiesta fue un domingo. ¿A quién se le ocurre hacer una fiesta así un domingo por la noche? ¿Acaso no trabajan o estudian, los malditos?

- Sabes que con esa frase te sumaste unos diez años de viejo, ¿cierto? También hay fiestas en la mitad de la semana.

- Bueno, no hay nada que hacer, es un día de inasistencia, tampoco es el fin del mundo. Lo mejor será que vayamos igual, aunque sea tarde. Espero que no se nos note mucho la cara de falta de sueño. Salgamos ahora, compramos algo para desayunar en el camino y ya.

- Lo dices fácil, pero yo no tengo mi uniforme aquí… si tengo mucha suerte, puedo meterme sigilosamente a mi casa. Ruri seguro que no está, pero no sé mi padre…se supone que no, pero por las dudas no puedo entrar por la puerta principal. En el peor de los casos, hago como que me quedé dormida.

- ¿Y en qué momento volviste a tu casa anoche? Saben que fuiste a la fiesta –Senku levantó una ceja.

- Tengo mi propia habitación, puedo disimular...o rezar porque no se den cuenta. ¿Me prestas algo tuyo? No puedo ir con este vestido por la calle a esta hora.

- Sírvete, ahí tienes mi ropa.

Se alistaron lo más rápido que pudieron, y salieron de la casa. Senku tomó su bicicleta, pero Kohaku tuvo que echarse una carrera. Por suerte para ella, se encontró con que no había nadie en su casa, así que se cambió a su uniforme escolar, y fue para la escuela.

Una semana después, el día de la feria de ciencias que Senku tanto esperaba había llegado. Él había preparado un proyecto realmente impresionante, aunque lo presentaban en nombre de su escuela. Era lo justo, sus compañeros del club de ciencias y algunos otros amigos también lo habían ayudado, aunque básicamente sólo siguieron sus indicaciones. Kohaku decidió ir con él, si bien su escuela también participaba, estaba más interesada en el proyecto del peliverde, más allá de su relación personal con él. Senku le dijo que podían ir directo, ya que el día anterior ya habían contratado al transporte para llevar todo, y se habían pasado parte de la tarde haciendo los preparativos más complejos. Además de las presentaciones científicas, que eran el objetivo de la feria, otros alumnos habían armado puestos de comida, con el objetivo de recaudar fondos para los materiales que invirtieron las escuelas en hacer los proyectos. Los dos jóvenes recorrieron el predio, dando un vistazo general a todos los proyectos, cuando Senku se paró en seco, observando boquiabierto delante suyo.

- ¿Qué hace…él aquí? –Los ojos de Senku se abrieron desmesuradamente, al reconocer al adulto que hablaba con el castaño que lideraba la presentación del proyecto de la escuela de Kohaku.

- ¿Quién…? Ah, ¿Dr. Xeno? Él es el coordinador del departamento de ciencias de nuestra escuela, que te mencioné. Espera… ¡¿lo conoces?!

- ¿Que si lo conozco? Lo raro es que un científico no lo reconozca, leona. El Dr. Xeno es un científico muy reconocido de la NASA, y fue mi tutor en el proyecto de construir el cohete cuando era más chico.

- ¡¿De verdad?! Qué casualidad… –Kohaku quedó con la boca abierta de la sorpresa, sí que el mundo era un pañuelo– Pero esa es tu presentación para hoy, ¿cuántos cohetes construiste?

- Cuatro. Aunque los primeros dos fueron pruebas fallidas, el tercero lo hice a principios de secundaria, y alcanzó la estratósfera, y este me llevó un año completar…y veremos cómo resulta.

- Increíble… ¿y lo hiciste tú solo?

- La parte del diseño y el armado lo pensé yo, sí, pero usé a mis compañeros de clase para que me ayuden a hacer parte del trabajo manual y el ensamblado, este es el más grande que construí hasta la fecha, y será el más potente de todos, diez billones por ciento seguro.

Mientras Kohaku escuchaba atentamente a Senku, ninguno de los dos notó que el científico en cuestión se había acercado a ellos.

- Oooooh, ¿pero qué tenemos aquí? Me acuerdo de ti, niño. ¿Ishigami Senku, te llamabas?

- ¿Niño? –El peliverde no pudo contener su indignación– Sabe que está hablando con un alumno casi universitario, ¿verdad?

- ¿Y tú sabes que estás hablando con un profesional adulto? No nos compares, eres un niño comparado conmigo, al menos en cuanto a conocimiento y experiencia científica, no creo necesitar recordártelo. Sigues con esa lengua afilada, y sin saber ubicarte en tu lugar, Ishigami –sonrió de costado– Pero de todas formas me gusta, al menos fuiste uno de los alumnos más memorables que tuve, para ser tan joven. Me imagino que estás participando con tu proyecto aquí.

- Sí, así es. Presentaré…

- No me interesa saberlo ahora, no vine a perder el tiempo, ya lo veré con mis propios ojos. Espero que no me decepciones, eres el único que podría hacerle algo de competencia al proyecto de la escuela que dirijo. Oye tú, niña –Kohaku levantó una ceja, indignada también por el trato– Por tu uniforme, está claro que eres de mi escuela. Ven conmigo, haz algo útil y ayuda a tus compañeros –Y sin esperarla, se dio vuelta y se fue.

Kohaku se tuvo que morder la lengua para no contestarle mal, Xeno podría ser un genio, pero dejaba mucho que desear con su arrogancia y su trato poco amable –Te veo más tarde, Senku, no pienso perderme tu lanzamiento, ¡éxitos!

- Nos vemos luego, yo también tengo que preparar todo, y le patearé el trasero a tus compañeros, ya verás.

Kohaku siguió al profesor unos pasos detrás, conteniendo su mal humor, pensaba librarse de ayudar porque la participación no era obligatoria, pero no se animaba a contradecir a ese hombre, podía ser muy intimidante, y no quería ganárselo como enemigo ahora que le estaba yendo bien en las materias de ciencia.

- ¿Tienes idea de los conceptos físico-químicos de este proyecto, niña? –Le preguntó Dr. Xeno con desdén, ya que imaginaba la respuesta.

- No, no pensaba participar, y se ve muy complejo, no voy a aprendérmelo en unos minutos. La ciencia no es lo mío.

- Ya veo, ¿y en qué eres buena entonces?

- Me especializo en artes marciales, estoy en ese club en la escuela.

- Entonces ayudarás a cargar las mesas y los objetos pesados para que tus compañeros puedan terminar de prepararlo.

- Bien –No le agradaba ser el burro de carga, pero por lo menos no tendría que soportarlo ni lidiar con sus expectativas.

Los próximos quince minutos los pasó levantando y moviendo cosas, y dejó boquiabierto a más de uno de sus compañeros hombres cuando podía levantar fácilmente objetos que incluso hacían sudar a ellos. El estudiante líder del proyecto, Chrome, les dijo que no se sorprendan, que ella tenía la fuerza de un gorila, con lo que se ganó un buen golpe en la cabeza. Zanjada la cuestión con el castaño, levantó un enorme recipiente metálico preparado para llevar nitrógeno líquido dentro, cuando de pronto sintió que dicho peso se levantaba en el aire, casi haciéndola tropezar de la ausencia repentina del peso.

- Una belleza como tú no debería estar llevando cosas tan pesadas que podrían dejarle marcas, my lady.

Esa voz seductora que le recordaba a caramelo fundido, era una que Kohaku no pensaba volver a escuchar, y menos en ese lugar. Cuando logró ver a su interlocutor, confirmó sus sospechas. El apuesto hombre que la miraba con una mirada y una sonrisa que podría aflojar las rodillas de cualquiera, Stanley, estaba ahí, inesperadamente.

- ¿Qué haces tú aquí? –Su sorpresa no le dejó lugar a la cortesía esta vez.

- Un placer volver a verte. Vine a visitar a un amigo que me invitó –Señaló con la cabeza a un costado, mientras soltaba el humo del cigarrillo que se estaba fumando por el costado de su boca. Kohaku siguió con la mirada la indicación, y se dio cuenta que se refería al Dr. Xeno.

- Oh, ¿así que eres amigo de él? Aunque ahora que lo pienso, los dos son estadounidenses, ¿cierto?

- Exactly, Kohaku.

- Kohaku-chan para ti, como mucho, no me llames con tanta confianza si apenas me conoces–Que ese hombre pronuncie su nombre con ese tono de voz tan particular la ponía incómoda.

- Sorry…me disculpo, pero en mi país nos llamamos por nuestros nombres normalmente, sin sufijos. Puedes llamarme Stan, no me molesta.

- Ya…entiendo...bueno, entonces puedes decirme Kohaku, pero no te pienses que es porque confío en ti, solamente para no forzarte a nuestras costumbres, ya que eres extranjero. Prefiero eso a "my lady", no me llames así, es demasiado raro.

- Entendido, Kohaku

En su breve conversación, la rubia notó que él no había soltado el recipiente, y no daba señales de que le molestara el peso, así que parecía ser un hombre muy fuerte. No sabía a qué se dedicaba, pero seguro que no era sólo un modelo y una cara bonita.

- Así que viniste Stan –Xeno se acercó a su amigo.

- Eres un pesado, no es como si me hubieras dejado una opción –apoyando la carga en el piso, se dieron luego un apretón de manos– Pero sonabas orgulloso, y no tenía trabajo hoy.

- Claro, desde que estoy a cargo del departamento de ciencias de esa escuela, su nivel ha aumentado exponencialmente.

- Lo que digas –sonrió– Me parece que tu alumna merece un descanso, no deberías darle ese tipo de trabajo duro a una joven, me la llevo un momento.

Parecía que Stan conocía muy bien al Dr. Xeno, y por sus respuestas, era evidente que sabía ignorar sus comentarios mordaces. Sin esperar su permiso, tomó de la mano a Kohaku, y se la llevó de ahí. En cuanto pudo, ella se soltó de su agarre, ese adonis se tomaba demasiada confianza. Él la miró con una suave sonrisa, con el cigarro en la boca.

- Ya te liberé de sus garras, ese pesado no sabe tratar a las damas. Estabas cargando algo muy pesado, eres realmente fuerte, Kohaku.

- Lo soy, entreno duramente para serlo… ¿Lo conoces hace mucho?

- Varios años, sí –No dijo nada más al respecto– Así que eres estudiante de su escuela.

- Sí, estoy en el último año. Mmm, gracias por sacarme de ahí, no me molestaba cargar eso, pero no era mi idea de entretenimiento, vine con alguien más.

- ¿Tu novio, el de los pelos verdes parados?

- N-no es mi novio…exactamente, pero sí, estamos saliendo, es él, Senku –no le hizo gracia que lo describa de esa forma, pero no podía culparlo, era uno de los rasgos más distintivos del científico.

- Ya veo, no es tu novio –una fina sonrisa escapó de sus labios– ¿Te molesta si te acompaño un rato? Vine solo.

- No, no hay problema.

- Gracias –estiró una mano hacia adelante, invitándola a caminar a su lado, galantemente– Así que entrenas mucho, aunque no me sorprende luego del intento de golpe que me diste en esa fiesta.

- Me pareció que habías sido grosero conmigo, sólo por eso lo hice, no tengo la costumbre de andar golpeando gente.

- No estoy tan seguro, le diste un buen golpe a tu compañero.

- Oh… ¿lo viste? –¿Desde cuándo la había estado observando? – Fue otra excepción, odio que me diga "gorila", se lo merecía…

- Seguro que sí, llamar de esa forma a una belleza como tú no es apropiado.

- Mmm –Ese hombre seducía tanto como respiraba, al parecer, tendría que acostumbrarse a su forma de ser, y aunque se parecía un poco a Mozu, Stan era más educado y parecía respetar mejor los límites– Bueno, volviendo al tema… sí, las artes marciales son lo que más disfruto en la vida, incluso conseguí un trabajo de medio tiempo en el restaurante de Mozu y su padre, para costearme las clases con mi sensei. Aunque hace poco gané una beca para estudiar, en un campeonato nacional.

- Eso es admirable, te felicito –le dedicó una brillante sonrisa, pero después entrecerró los ojos, como pensando algo, y se quedó varios segundos en silencio, hasta que volvió a hablar– Kohaku, ¿tienes libre las tardes de la semana?

- No me sobra mucho tiempo, tengo que estudiar además que entrenar, y trabajo por la tarde-noche…

- Con una hora está bien. Si te interesa, tengo algo que puede interesarte, te puede ayudar a costear tus clases, es temporal, pero buen dinero.

- ¡Claro! ¿Qué tipo de trabajo se trata? –A pesar de su entusiasmo inicial, se acordó que él era modelo, y si le ofrecía eso lo rechazaría inmediatamente.

- Enseñar japonés.

- ¿Eh? ¿A quién?

- A mí –Lo dijo totalmente serio– Sé un poco como para trabajar aquí, pero me gustaría aprender más, y qué mejor que con una nativa –se detuvo, y le pidió un trozo de papel y un bolígrafo al puesto de estudiantes que tenía más cerca. Anotó algo y devolvió el bolígrafo– Esta es mi oferta, y ahí tienes mi número y mi dirección.

- Pero yo nunca di…–su mandíbula casi cae al piso al ver la cifra que estaba escrita, en dólares– Me parece que te confundiste, Stan, este número es demasiado alto.

- No, sé bien lo que escribí. Esto es lo que te ofrezco por un mes de clases, una hora, de lunes a viernes.

- Sigue siendo demasiado –Dos mil dólares. Aun haciendo un cálculo rápido, esa cifra cubría la clase semanal de todo un año como mínimo, eran casi cien dólares por clase, y no quería ni pensar cuánto valía eso en yenes– No podría aceptarlo, es mucho dinero, y no soy profesora de japonés…y mi inglés es muy malo, sólo puedo hablarte en mi idioma.

- Ese número no es mucho para mí. Te estoy pidiendo con poca anticipación una hora de cinco días de la semana, cuando ya estás ocupada. Si no fuese una buena oferta, no la tomarías. ¿Aceptas?

- No sé…sigo pensando que es mucho. Y esa dirección, no me queda tan cerca, tengo que salir de mi escuela e ir al trabajo.

- Entonces te paso a buscar, y te llevo de regreso –Lo dijo muy tranquilo, como si fuese lo más obvio.

- ¿Q-qué? ¡Eso ya es demasiado! – ¿Lo decía en serio? Era una locura

- Entonces no deseas tanto pagar tus clases. Pensé que eras seria con eso.

- ¡Lo soy! Sólo que… ¿Por qué lo haces?

- Porque puedo. No necesito ese dinero, y gano mucho más que eso. ¿Aceptas?

- … De acuerdo.

- Ok

Siguieron caminando, en silencio, y Kohaku lo miró con curiosidad. Todavía no lograba entenderlo, ese hombre era un misterio. Era evidentemente unos años mayor que ella, escueto, muy seguro, terriblemente seductor, y aun así sabía mantener la distancia para no incomodarla. Ella presentía que había algo más detrás de sus palabras, pero todavía no podía descifrarlo. Quizás él también había pasado por una situación así, y quería ayudarla porque la entendía. Mientras ella seguía mirando el piso perdida en sus suposiciones, de pronto se detuvo cuando vio que él le ponía algo delante de su rostro. ¿Un helado?

- Toma, por tu trabajo duro con Xeno.

- ¿En qué momento lo compraste? – Sí que era sigiloso Stan, no se había percatado para nada.

- Recién, allí –señaló un puesto detrás de ellos– De frutilla, ya que te gustó el daiquiri –y le guiñó un ojo, con otra de sus sonrisas afloja-rodillas.

El teléfono de Stan sonó en ese momento, y él lo miró y soltó una risa suave.

- ¿Volvemos? Xeno me dice que en cinco minutos comienza la demostración de tu escuela, que me apure.

- Sí, vamos.

Caminaron a paso ligero, y Kohaku tenía que caminar un poco más rápido de lo que sus piernas alcanzaban, porque Stan era alto y cubría más distancia con sus pasos. Cuando llegaron, estaban justo por comenzar. Aunque no tenía idea de qué constaba el proyecto, se veía muy interesante: Una mesada que contenía una placa grande y redonda de vidrio, con unas láminas plateadas que parecían el rail de una vía de tren. También estaba el recipiente que soltaba ese vapor blanquecino del nitrógeno líquido, y una placa más chica que tenía un imán encima. Lucía muy prometedor, pero lo que la sacó de su concentración fue que repentinamente Stan apareció en su campo de visión, frente a ella. Agachándose un poco, le dio un lengüetazo al helado de Kohaku, y lo que la puso roja como un tomate fue que la lengua del rubio rozó los dedos de ella que sostenían en el helado, y subió hasta la punta del helado, todo eso en un instante, sin dejar de mirarla a los ojos, y luego se relamió los labios con la sonrisa más lasciva que le había visto nunca. A pesar de la sorpresa, a la joven le recorrió un escalofrío: No pudo evitar pensar que esa imagen había resultado de lo más atrevida y erótica que había visto nunca. Pero se recompuso enseguida, pasando de la sorpresa a la indignación.

- ¿Qué demonios hiciste? ¡Eso fue asqueroso, le pasaste la lengua a mi helado!

- Estaba rico –sonrió con picardía– Y estaba derritiéndose, era más rápido hacer eso que decírtelo, ibas a manchar tu ropa.

- Eso no importa…no puedes… ¡Ah, maldición!

Lamentaba haber pensado que era un caballero, y ahora volvía a dudar de sus intenciones, pero se tuvo que guardar otra reprimenda, porque su compañero Chrome empezó a hablar.

- ¡Gracias por venir! Vamos a presentarles este experimento superconductor muy malote de la ciencia, llamado "Efecto Meissner". Este efecto provoca que un imán y un superconductor se repelen de forma que éste levita sobre el primero. Utilizando imanes de neodimio y dos placas pequeñas de cristal hecho de materiales como el zafiro, bario, litio y cobre, conseguimos un efecto llamado "trampa cuántica". Pero, en resumen, vamos a utilizar un campo electromagnético, para contrarrestar la fuerza de la gravedad, y hacer que un objeto levite, manteniéndose "encarcelado" por ese entrampamiento cuántico. Para esto tendremos que enfriar los superconductores a una temperatura de -185 grados, y así poder proporcionarle las propiedades ideales para que los neutrones puedan viajar al interior de forma perfecta y que éstos no pierdan la energía. Sumergiendo las placas en nitrógeno líquido, obtendremos esa temperatura y una propiedad que será la del diamagnetismo perfecto. Luego, se colocará el superconductor sobre los imanes, y podrán ver como parece levitar, y aunque lo movamos o giremos, seguirán conectados por esta fuerza. Este mismo efecto que veremos es el que se utiliza en los trenes bala de Japón, y como no hay rozamiento, es que se pueden alcanzar velocidades tan rápidas.

Luego de la presentación, Chrome procedió a mostrar paso a paso el experimento, volviendo a explicar más en detalle los pasos, y sacando unos asombrados "oooooh" del público. Kohaku misma quedó fascinada, y entendió que esas plaquitas que le habían parecido las vías de un tren, eran exactamente para demostrar eso. Todos aplaudieron calurosamente, y parecía que ese iba a ser el proyecto ganador de la feria, hasta que de pronto se escuchó a un joven hablar por un megáfono…un joven que la rubia conocía demasiado bien: "Sí, eso fue interesante, pero si quieren ver algo diez billones por ciento más emocionante, diríjanse al cohete que pueden ver en el predio, se lanzará en quince minutos".

Tan emocionada estaba Kohaku, que echó a correr al lugar indicado, sin importarle no haber felicitado a sus compañeros de clase, y dejando solo a Stan. Cuando llegó, Senku y sus compañeros estaban preparando los últimos detalles de la presentación: Habían conectado un proyector a la computadora, para que el público pudiera ver todo en una pantalla blanca enorme, de tal manera que se viera el lanzamiento desde la cámara instalada en el cohete. Al verlos terminar, Kohaku se acercó, y notó que el cuello de la camisa del científico estaba levantado, y llevó las manos al cuello de él con toda normalidad para acomodárselo bien. Él sólo le sonrió a modo de agradecimiento, pero ella recortó la distancia entre ellos para besarlo. Lo que no se esperaba era que Senku se corriera incómodo apenas conectaron sus labios, y no sólo por la sorpresa.

- Aquí no, leona, están mis compañeros, y todo el mundo adelante.

- ¿Y? ¿No puedo darte un pequeño beso?

- No estoy del lado de las demostraciones públicas de afecto, y menos si están todos los ojos puestos en mí.

- Oh… lo siento. Así que de verdad soy solamente tu "amiga" puertas para fuera –murmuró eso último, decepcionada.

- ¿Qué? Luego hablamos, ahora observa esta genialidad. Voy a cerrarle la boca al Dr. Xeno, vas a ver.

Minutos después, ya había una gran multitud reunida y esperando, entre ellos el Dr. Xeno, Stanley y Chrome, que se habían logrado acomodar delante de todo, porque el científico sólo con su presencia hizo un camino entre las personas cual Moisés, ya que todos sabían que era alguien importante. A pesar del saludo tenso entre él y Senku, hubo una mirada y una sonrisa de desafío entre ellos cuando cruzaron miradas.

- ¿Comenzamos? –Senku volvió a levantar el megáfono, para empezar a hablar– Lo que van a presenciar es el lanzamiento de un cohete al espacio, enteramente hecho por estudiantes, y diseñado por mí. El Senku 4 es un cohete de fase simple, tiene cuatro metros de altura, un diámetro de veinte centímetros, y pesa ciento cuarenta kilos, no es un juego de niños –dedicó una sonrisa arrogante a su ex-profesor, que solamente sonrió sutilmente ante la indirecta– Se estima que tendrá unos 2086 kilogramos de fuerza, y según las simulaciones el "Burn time" será de 14 segundos. Esto último es el tiempo de propulsión en el cual la presión del motor del cohete pasa del 10% de pico de presión al 90% de la misma. El objetivo de este cohete es que alcance por lo menos la línea de Kármán, que está a cien kilómetros de la superficie de la tierra, y se considera el borde del espacio, donde termina la atmósfera y comienza el espacio. Hemos instalado una cámara, que es lo que podrán ver la pantalla.

Marcando una cuenta regresiva de diez segundos, Senku se acercó al botón de lanzamiento, y el silencio que se había hecho alrededor era abrumador. El cohete estaba a una distancia de unos cincuenta metros del público, y cuando la cuenta llegó a cero, se lanzó. Comenzando la ignición, el cohete comenzó a elevarse perfectamente, arrancando gritos de emoción y sorpresa de parte de las personas que miraban, y cuando ya se había alejado demasiado como para verlo directamente, todos dirigieron su mirada a la pantalla. Once minutos después, un "oooooooooh" de asombro recorrió el lugar, ya que se alcanzaba a ver con la cámara los colores que claramente marcaban la diferencia entre el oscuro espacio exterior, y la atmósfera blanquecina de la tierra. Y lo que sorprendió aún más, es que pareció romperse, pero alcanzaron a ver algo que parecía un paracaídas. Inmediatamente todos vitorearon muy fuerte, y había más de una persona llorando de emoción e incredulidad. Ante el éxito total, todos los compañeros del proyecto de Senku se le tiraron encima a abrazarlo y felicitarlo, así como lo hacían entre ellos.

Tal como esperaba, el peliverde vio cómo se le acercaba el Dr. Xeno, y le extendió una mano frente a todos.

- Muy bien, niño… no, te ganaste que ya no te considere un niño, Ishigami Senku. Eso fue realmente impresionante, y te lo digo desde la experiencia de un científico espacial profesional. Te felicito, fue un excelente trabajo, nada que objetar, parece que recordaste mis enseñanzas.

- Gracias –Senku le correspondió el saludo con la mano, despertando otra ola de gritos de emoción y felicitación de todos los que lo rodeaban. Ver a esa eminencia felicitarlo era un honor.

- No sé si tienes planes concretos para el futuro, pero estoy dispuesto a ofrecerte una beca para que vengas a . conmigo a estudiar una pasantía en la NASA. Nunca conocí a un estudiante que pudiera hacer algo así con tanto éxito, y me gustaría que trabajes para mí. Piénsalo, Ishigami.

- Eso sí que es emocionante, lo consideraré seriamente.

- ¡SEEEENKUUUUUUUUUUUUUU!

El aludido se dio vuelta, y vio a su amigo de la infancia, Taiju, corriendo emocionado hacia él, y dándole un abrazo que por poco lo parte al medio. Detrás de él también apareció su otra gran amiga, Yuzuriha, que lo felicitó con más tranquilidad.

- ¡ESO FUE INCREÍBLE, SENKU! ¡SUPERÓ AL QUE LANZAMOS JUNTOS HACE UNOS AÑOS!

- Deja de gritar ya, grandulón, te escucho perfectamente –Cuando se recuperó del fuerte abrazo, se rascó la oreja con el dedo.

- Felicitaciones, Senku. Fue muy emocionante verlo, y esta vez realmente lo lograste –Yuzuriha añadió.

- ¡Senku! –Kohaku se acercó también, lanzándose a su cuello a abrazarlo de felicidad, pero esta vez se contuvo de besarlo. –No puedo creerlo, eres un genio.

- Gracias, leona –Ante la mirada curiosa pero amigable de sus dos amigos, la presentó– Ella es Kohaku, en realidad es de la escuela que compitió más fuerte contra nosotros, pero es una buena amiga mía.

"Amiga", otra vez. Kohaku hizo una mueca ante eso, pero no era momento de opacar el éxito del joven científico. En realidad no estaba equivocado, no eran novios oficialmente, pero ya habían incluso intimado varias veces, y era claro que sentían cosas el uno por el otro, más que una simple amistad. Pero de todas formas era como un pequeño puñal, porque ella no tenía problemas en decir que estaban saliendo, incluso se lo había dicho a Stan, y no la avergonzaba en absoluto incluso que sus amigos se enteraran, aunque Senku no parecía verlo igual.

- ¡Hijo, felicitaciones! –Byakuya apareció para saludarlo cuando la gente comenzó a alejarse.

- Con que viniste, viejo.

- No me lo perdería por nada del mundo, sé lo mucho que trabajaste para lograrlo este último año…tú y tus compañeros, claro. Lo vi desde el principio, pero como llegué justo del trabajo, me quedé a un costado, perdona que no pude llegar antes. Eso fue increíble, Senku, estoy muy orgulloso de ti.

- Gracias, Byakuya.

- Y te vi hablando con tu ex-tutor del proyecto del cohete cuando eras chico… ¿Dr. Xeno, era? Te felicitó y todo, seguro estaba satisfecho…aunque no tanto como tu padre.

- Sí, me ofreció una beca para ir a estudiar a la NASA más adelante, nada mal.

- ¡¿DE VERDAD?! –Por poco se le saltaron las lágrimas después de escuchar eso– Ah, perdón…es que… te lo mereces totalmente, Senku. Te apoyaré, por supuesto, conseguiré lo que necesites para que puedas ir, lo sabes. Así como yo llegué al viajar al espacio gracias a ti, haré lo mismo por ti, hijo, no tengas dudas.

- Lo sé, gracias viejo.

Unas horas después, terminaron de desarmar todo, dejando el predio completamente limpio nuevamente. Kohaku le dijo a Senku que iba a ayudar a sus compañeros de clase a desarmar, y en parte lo hizo porque todavía estaba un poco incómoda de estar cerca de los amigos del peliverde, pero como él no dio señales de enterarse de que ella estaba molesta, se rindió y le dijo que la esperara antes de irse. También aprovechó el tiempo sola para pensar la oferta que le hizo Stan. Si bien había terminado aceptando, reconocía que no estaba segura del todo, en especial porque cruzó por su mente cómo se lo tomaría Senku. Si bien en un principio había reaccionado de una forma exagerada con respecto a Mozu, en la fiesta había demostrado mucha más de madurez en cuanto a los celos, y le había demostrado que confiaba en ella, a pesar de que el baile se había ido un poco de las manos, y Stan y Mozu prácticamente le habían sacado lustre a ella con esa forma provocativa de bailar. Pero no había sido esa su intención, y eso Senku pareció verlo, para su alivio.

No iba a negar que todavía tenía dudas con respecto a las intenciones del estadounidense, con esa actitud siempre abiertamente seductora hacia ella, pero tampoco se había propasado, así que quizás sólo era su juguetona forma de ser. Intuía que él intentaría algo más, así como había lamido tan descaradamente su helado –y sus dedos con ello– pero ella le pondría bien sus límites, y no tenía problemas en recurrir a la fuerza física para detenerlo de una forma más directa, si fuese necesario. Y por no decir que con ese dinero podría pagarse muchas clases, o incluso podría buscar de conseguir una beca para entrenar en otro lado, y pagarse el boleto de avión. Finalmente, decidida y entusiasmada con la perspectiva de futuro, tomó su teléfono y el papel con los datos de él, y le escribió un mensaje para así ya estar en contacto y coordinar las clases. No tenía idea de cómo enseñar, podría pedirle consejos a su hermana Ruri, que ya estaba en la universidad, pero como Stan parecía ya manejarse con el idioma, no sería tan difícil, y con intentarlo no perdía nada, no se ofendería si él la "echaba" y buscaba a alguien más competente.

Una vez que terminaron todo, ya se estaba poniendo el sol, y Senku y Kohaku se llamaron por teléfono para encontrarse directamente en la salida. Byakuya se había ido, así como todos los amigos del científico, así que quedaron solos. Cuando se encontraron, decidieron volver caminando, aunque los dos se quedaron en silencio al principio. De pronto, Kohaku sintió un contacto tímido y cálido en su mano, y al mirar, vio que Senku había rozado su mano contra la de ella, como inseguro de si tomarle la mano o no. Dejando de estar tan a la defensiva, entrelazó sus dedos con los de él, y pudo ver una mínima sonrisa en

su rostro, y cómo el peliverde se relajó inmediatamente. Quizás tendría que ser más paciente con él, era claro como el agua que el romance no era lo suyo, pero igualmente se sentía querida por él, aunque todavía no de la forma que esperaba. Ya que ambos estaban de mejor humor ahora, aprovechó para contarle la novedad.

- Senku…quiero contarte de una oportunidad de trabajo que tuve hoy. Es temporal, y aunque no es mi estilo, era demasiado buena para rechazar, es un dinero que tardaría muchos meses en ganar de otra forma.

- ¿En serio? ¿Vas a ser asistente de algún científico? No se me ocurre otro trabajo que pueda salir de una feria de ciencias.

- No, es enseñar japonés.

- ¿Qué? –La miró muy sorprendido, no se esperaba esa respuesta.

- Un mes de clases diarias, una hora. Y demasiado bien pago.

- El único extranjero que vi hoy es el Dr. Xeno, y no creo que haya sido él, no después de tratarte de "niña".

- Bueno…hoy me enteré que alguien que conocimos en realidad es amigo suyo, y es a quién le daré las clases, pero no, no me recomendó Xeno. Es Stan.

- ¿Stan? Creo que me suena ¿Quién es…? –Los ojos de Senku se abrieron al recordar por su cuenta el hombre que tenía dicho nombre, e inmediatamente su ceño se frunció, así como apretó los labios. Ese hombre le había dejado muy malos recuerdos, y contaba con no volverlo a ver nunca más– ¿Y qué demonios hacía ese tipo aquí hoy? ¿Cómo llegaron a eso?

- Ya te dije, es amigo del Dr. Xeno, él lo invitó. Le conté de mi entrenamiento, y que trabajo para pagar las clases, y ahí fue que me ofreció esto. Parece que quiere mejorar su japonés para trabajar aquí una temporada, y creo que fue su forma de pensar en ayudarnos mutuamente.

A pesar de que todas las alarmas en su cabeza se encendieron, Senku respiró hondo y se contuvo, optando por escuchar sus razones primero.

- Creo que no necesito recordarte que ese hombre no tenía intenciones nada inocentes contigo la otra noche. ¿Aun así piensas hacerlo?

- Senku, me va a pagar dos mil dólares –Vio como los ojos del joven se dispararon al escuchar esa cifra– Y creo que no necesito recordarte que soy muy fuerte, y he vencido a más de un hombre en mi vida. Pero no creo que sea necesario, siempre que se me insinuó y yo lo detuve, no siguió insistiendo. Ya sé que te cayó mal, y es un seductor compulsivo, pero no me parece una mala persona, es lo que siento. Incluso me preguntó si vine aquí con mi novio, porque recordó que yo le dije que estaba con alguien en la fiesta.

- ¿Y tú qué le respondiste?

- Que no tengo novio, pero que estoy saliendo contigo. –Sin proponérselo, había planteado el tema que rondaba en su cabeza– Porque… estamos saliendo juntos, ¿verdad?

- Sí, o al menos creo que todo lo que estamos haciendo y lo que sentimos entra en esa categoría. No estoy pensando en ponerle un título tan pronto, leona, tampoco le veo la necesidad. Las relaciones románticas no son lo mío, eres la primera chica con la que salgo, perdona si no cumplo tus expectativas.

- No, no lo decía de esa forma. Me gustas, y lo paso muy bien contigo, desde caminar así a…bueno, se entiende.

- Lo mismo digo –Suspiró– No te voy a mentir, no me gusta para nada que estés cerca de ese tipo, pero entiendo que lo haces por el dinero, y que eres una inocente sin remedio. Demonios, si no me cayera tan mal, yo mismo habría aceptado esa oferta, diez billones por ciento seguro. Agradezco que me lo hayas dicho, y como dijiste que puedo confiar en ti, eso haré.

- Gracias, Senku. ¿Vamos a comer a algún lado? Los dos tenemos para festejar.

- En eso estamos de acuerdo, vamos.

Buenaaaas! No pudimos resistirnos, Dr. Xeno y Stan están pisando fuerte, y robando corazones a doquier... y aunque no sepamos mucho de ellos, hay lugar para la creatividad, en especial en un AU, ¿no? jaja. MUCHAS MUCHAS GRACIAS por su continuo apoyo, y nos hacen estallar de amor y de risa con sus conclusiones y comentarios, sigan así por favoooor! Las/los amamos! Hasta el próximo capítulo!

Y aunque me estoy adelantando unas horas, dejo un saludito especial...¡Feliz cumple Brayan! Que sea un lindo regalo de cumple este capítulo!

Respuesta a Camy, que preguntó en una review de este capítulo: Investigamos, mucho jajaja. De verdad que a veces pasamos un par de horas buscando la información y entendiendo las teorías, para después resumirlas y explicarlas acá jaja