Kohaku despertó por la mañana, sola, en la cama de Stan. Le dolía la cabeza, pero no le pareció extraño con todo lo que había llorado la noche anterior, tenía que agradecer que no le hubiera reventado de tanta angustia. Encontró sus ropas dobladas en una silla, y se vistió. Se sentía extraña, todavía sin poder creer lo que había hecho la noche anterior. ¿Qué tan devastada y confundida tuvo que estar para que suceda eso? Algunas imágenes acudían a su mente, pero era inútil intentar rechazarlas. Había lastimado a todos: A Senku, cuando le dijera lo que pasó, a Stan, que parecía genuinamente interesado en ella, y a ella misma. No quería volver a llorar, aunque dudaba que le queden lágrimas todavía, y sabía que tenía que hacerse cargo completamente. Tenía muchas disculpas que ofrecer, empezando por el dueño de la casa donde estaba, y de ahí iría directamente a ver a Senku, se le retorcían las tripas de solo pensarlo. Encontró a Stan sentado en el sillón, leyendo, y cuando la vio le sonrió muy ligeramente.
- Buen día Kohaku. ¿Te sientes mejor?
- Buen día Stan. Como se puede, pero no realmente. No todavía.
- Me imagino. Voy a hacer algo de desayunar, mientras pasas al baño.
- No tengo mucho apetito.
- Al menos bebe algo, y come mínimamente para no descomponerte. Lo necesitarás.
Sin decirle nada más, se levantó y se fue a la cocina, y Kohaku fue al baño a asearse. Agradecía internamente que no hubiera tocado el tema de lo que pasó entre ellos anoche, pero de todas formas ella tenía que disculparse por su inmadurez. Minutos más tarde, salió del baño y ya estaba servido el desayuno. Se sentó en la silla frente a él, que estaba en silencio, sirviendo su té.
- Stan, yo…
- Come. Ahora no, termina de desayunar tranquila, y después hablamos si quieres. No me molesta que te quedes en silencio, creo que hasta será más fácil.
¿Estaba enojado? ¿Decepcionado? ¿O sólo trataba de ser lo más escueto posible para no incomodarla? Sus ojos no revelaban ninguna emoción, se parecía más al "modo disciplina" que tenía cuando hacían las clases, incluso casi no la había mirado a los ojos. Así que Kohaku se concentró en beber su té, e intentar comer algo, aunque su garganta parecía completamente atorada. Una ola de angustia comenzó a subir por ella, pero la reprimió lo más que pudo, no podía volver a hacer una escena. Observó que él tampoco había comido mucho, aunque tal vez era porque ya había desayunado, y ahora la acompañaba por mera educación. Cuando notó que ninguno había probado otro bocado o sorbo en varios minutos, decidió hablar nuevamente.
- Stan, perdóname. Yo… no estaba pensando claramente, estaba triste, y tenía dudas. La forma en que Senku me insultó, y su desconfianza, además que pensé que no quería nada más de mí más que "amigos con derecho a roce", me lastimaron mucho, y necesitaba saber si lo seguía queriendo como para intentar arreglar las cosas con él. Y tú…en ese momento fuiste todo lo opuesto a él, todo lo que quería que él hiciera, y me desquité contigo, te usé de rebote, y por eso te pido disculpas.
- Si te tranquiliza, disculpas aceptadas, pero no estoy enojado contigo. No voy a hacerme la víctima, yo supe perfectamente lo que hacía, pero no pude controlarme, al menos no hasta que te vi hecha un mar de lágrimas. En el fondo sabía que tú no estabas segura, pero…de verdad quería hacerte cambiar de opinión –sonrió de una forma triste, resignada– Podría haber sido un sueño para mí, e intenté hacerlo así para ambos, por eso di todo de mí para complacerte…pero en lugar de eso se convirtió en una pesadilla para ti. Así que perdóname, lo último que quería era lastimarte, y menos después que ese imb… chico, te hizo sufrir tanto.
- No, tú no tienes que pedirme disculpas. Yo fui la que te avanzó, sabiendo que gustabas de mí. Entiendo que pienses que jugué contigo, y fue un poco así, me aproveché de que no ibas a rechazarme, aunque tampoco lo pensé de ese modo, simplemente me estabas dando todo el consuelo que necesitaba, y proyecté en ti lo que quería de Senku. Sé que tú no me rechazaste, pero no fue tu culpa realmente. Lo arruiné…todo.
- No todo –Suspiró– Vas a hablar con él, ¿cierto? Para arreglarlo.
- Esa es la idea, pero no sé cómo lo tomará. Quizás no me perdone.
- "Perdone" –apretó el puño, tanto como su mandíbula– Sé que estaban saliendo, pero no eran novios tampoco, él se encargó de decirlo abiertamente. Y no hizo nada después de mi advertencia, con lo cual a mi forma de ver, no fue una infidelidad realmente, porque no había ninguna formalidad entre ustedes. No estoy justificando lo que pasó, pero quiero que entiendas que tampoco tienes que ir a rogarle perdón, él tiene su parte de la culpa en lo que pasó. Los dos son culpables, y víctimas, si quieres verlo así.
- Sí, pero no sé… igual siento como que lo engañé…quizás porque menos de una hora antes, él insinuó que yo me acostaría contigo si tuviera la oportunidad. Y fue un poco así, eso es lo que más me mortifica.
- Con que dijo eso… ¿puedo preguntarte lo que te dijo exactamente?
- Hmmm. Me preguntó por qué seguía dándote clases si sabía que tu gustabas de mí, y le dije que era porque me venía bien el dinero. Y entonces él dijo que…que si tú me pagabas más, yo…me abriría de piernas contigo.
Stan abrió los ojos de sorpresa, y de pronto a Kohaku le asustó un poco la expresión de ira súbita que vio en su cara, además que su puño se apretó tan fuerte que la sangre había abandonado sus dedos. Pero segundos después pareció calmarse, aunque habló con un tono que evidenciaba que contenía su enojo por muy poco, era amenazadoramente bajo, y a la rubia se le pusieron todos los pelos de punta.
- Ya veo. Así que el miserable prácticamente te trató de prostituta. Si dependiera de mí, arreglaría las cuentas con él de una forma que nunca se olvidaría del insulto que te dijo –Cerró los ojos, y cuando los volvió a abrir, sonrió de forma extraña, tensa– Y aun así lo quieres tanto…no puedo terminar de entenderlo, pero ese chico sí que debe ser especial.
- Lo es. Y creo que lo amo, o no me hubiera afectado tanto lo que pasó entre nosotros después. Debes pensar que soy una estúpida, y tal vez lo sea, pero…no puedo evitarlo. Quiero estar con él, quiero que superemos esto juntos. Stan…creo que eres un muy buen hombre, y si no hubiera conocido a Senku, o en otras circunstancias, quizás me podrías haber gustado tú. Pero pese a todo esto, lo elijo a él, ya estoy segura.
- En otro tiempo y en otro lugar, ¿eh? –miró hacia la ventana, sus preciosos ojos azules habían perdido un poco su luz juguetona– Entiendo, una lástima. Pero admito mi derrota esta vez, y quiero que sepas que no volveré a interferir en su relación. Y quiero que sepas que sólo lo hago por ti –Kohaku asintió, con una pequeña sonrisa– ¿Qué dices, podemos ser amigos más adelante? ¿O prefieres que no me vuelva a cruzar en tu camino? Es tu decisión.
- Me caes bien, y si bien siento es un poco incómodo ahora entre nosotros, en especial hasta que resuelva todo esto con Senku, más adelante creo que podríamos ser amigos.
- Coincido. Bueno, te llevo de vuelta a tu casa ahora.
- No voy a pasar por mi casa, quiero ir a la de Senku directamente.
- Te llevo ahí entonces, pero tendrás que indicarme dónde es.
Kohaku fue a buscar su cartera, pero antes de salir de la casa Stan le dio un sobre.
- ¿Qué es esto?
- Lo que resta de la paga. Cancelo nuestro contrato de trabajo sin aviso previo, corresponde que te pague.
- ¡No, ni hablar! No puedo aceptar dinero por un trabajo que no voy a hacer, y cuando fue mi culpa. Pero… quiero ser responsable, Stan, quiero cumplir con nuestro contrato, ser lo más profesional que puedo y…
- Pero yo no –La cortó en seco– Gracias por el ofrecimiento, pero yo soy el que te está cancelando. Como dijiste antes, ahora es incómodo para ti, y creo que entiendes que no es fácil para mí tampoco. Podía manejar que me gustes, pero lo que pasó anoche…podré ser un ex-soldado, pero también tengo un corazón, ¿sabes? No quiero pensar en lo que perdí, en lo que pudo haber sido, cuando te vea. Creo que terminé sintiendo por ti más de lo que quisiera admitir, me hubiera gustado tener algo serio contigo, pero no será en esta vida, parece. Lo mejor será que no nos veamos por un tiempo, aunque tampoco es que voy a ignorarte si por casualidad nos cruzamos.
- Sí, entiendo, y me parece bien. Perdóname Stan, de verdad.
- No te preocupes más. Aunque ya sabes, si algún día te cansas del chico de los pelos verdes parados, tienes mi teléfono, no te arrepentirás.
Finalmente sonrió, casi dejando ver esa sonrisa provocadora que lo caracterizaba, y Kohaku rió suavemente ante la insinuación que ahora no era más que un chiste, aceptó el sobre, y salieron de la casa.
Kohaku le dijo la dirección de la casa de Senku, y en menos de media hora ya estaban allí. Se bajó de la moto, devolviéndole el casco, y se despidieron, aunque Stan le pidió si le podía escribir aunque sea un mensaje para contarle cómo fue todo. Ahora venía lo difícil. Sabía que al científico no le iba a gustar nada cuando se enterara, pero tenía que ser sincera, si quería empezar de cero con confianza. Estaba nerviosa, su mano temblaba ligeramente cuando la levantó para tocar el timbre, y el nudo que tenía en el estómago pareció dar veinte vueltas más sobre sí mismo, sentía náuseas.
Senku abrió la puerta, y sus ojos se abrieron mucho al verla, ciertamente no se lo esperaba.
- Hola Senku
- Hola, leona.
"Leona", estaba usando su apodo. Eso quizás quería decir que no estaba ya tan enojado, aunque tampoco iba a servir de mucho para lo que venía. Le llamó la atención que todavía podía ver el morado en su cara, marca que le había dejado su fuerte cachetada. Le había pegado fuerte, pero no pensó que para dejarle la cara así…aunque se lo había merecido.
- Senku, tengo que hablar contigo, hay algo que necesitas saber.
- Yo también estaba pensando en hablar contigo. Estuve pensando en lo que pasó ayer…y si bien estaba enojado, me excedí al decirte eso de que te entregarías a él por dinero. No fue justo…pensándolo en frío, era verdad que siempre me tenías al tanto de las clases con él. Pero los celos pudieron más, todavía no estoy acostumbrado a sentirme así, y se me fue de las manos.
- Sí, bueno… gracias por eso. Pero…ayer, cuando me fui, muy dolida y enojada…pasó algo.
- ¿"Algo"? ¿Algo de qué?
- Cuando salí corriendo de aquí, me terminé encontrando en el centro con Stan. Estaba muy angustiada, y como mi familia no está en casa, él me llevó a su casa, hasta que me sintiera mejor.
- Algo… –una sospecha acechó a Senku al instante, y tensó cada milímetro de su cuerpo– ¿Acaso ese maldito se aprovechó de ti?
- No...no exactamente –Le costaba horrores mirarlo a los ojos, pero juntó toda la valentía que pudo, y lo enfrentó– Fui yo la que se confundió. Me sentía mal, y quería sacarme la duda de si te seguía queriendo o no, después de lo que pasó. Y Yo…lo besé.
- Lo besaste –Un sentimiento muy amargo lo invadió, y digirió sus ojos al piso, pero trató de contenerse. Ella estaba siendo sincera con él, y era un beso solamente, tampoco fue tan grave, podía con eso.
- Sí, pero eso no fue todo –Senku la miró de nuevo, sus ojos carmín clavados en los de ella ahora, expectantes– El dudó, intentó contenerse, pero le dije que no lo hiciera, porque seguía pensando que tenía que saber si de verdad te quería…y…lo hicimos.
- ¿Qué? –El alma se le cayó al piso en ese instante al científico. Eso no era lo que esperaba oír– ¿Lo hiciste? ¿Se… acostaron?
- Sí…bueno, más o menos, porque al final me di cuenta lo que estaba haciendo y terminó todo ahí. Pero eso no quita que lo hice, y quiero pedirte disculpas, yo…
- Vete –Su voz fue suave, baja, pero porque fue lo único que pudo articular.
- Senku, espera –Se esperaba algo así, pero necesitaba decírselo, tenía que saberlo– Tienes que escuchar esto, yo…
- Te dije que fueras– La miró, y en sus ojos parecía haber dagas, filosas.
- Me iré, pero luego de que te diga que…
- ¡VETE, AHORA MISMO!
Nunca lo había escuchado gritar así. Durante la discusión del día anterior, había levantado el tono, pero ella también lo había hecho, fue la consecuencia de una discusión. Ahora sí estaba furioso, y era evidente que se estaba conteniendo de decirle otro insulto. Kohaku abrió la boca para intentar decirle algo más, pero él se dio vuelta y se fue a su cuarto, dejándola sola, y el portazo con el que cerró su cuarto retumbó en toda la casa, y la hizo estremecerse. No pensaba rendirse, no hasta que él la escuchara de verdad. Entendía que debía ser muy difícil para él, pero hallaría la forma de decírselo. Un poco deprimida, se fue de la casa por su cuenta.
Senku se quedó parado en el medio del cuarto, tapándose la boca con la mano. ¿De verdad había escuchado eso? Sin ninguna duda. ¿Y justo después de que se habían peleado por ese mismo motivo? No, no fue un motivo, fue una suposición, pero nunca había lamentado tanto acertar en una. Sabía que ella quería decirle algo más, algo que seguramente devenía de su arrepentimiento, pero la verdad era que en ese momento no podía, ni quería, escucharlo. Sólo el hecho de imaginarla besando a otro era un puñal, pero encima saber que estuvo íntimamente nada menos que con Stan, era como si el puñal girara y escarbara en sus entrañas. No sabía si podía tomar como un consuelo cuando oyó que no habían terminado de hacerlo, ayudaba un poco a no tener la imagen de los dos felices y satisfechos, pero tampoco era suficiente.
Se sentía traicionado, aunque una parte de su consciencia recordó las palabras de ese maldito hombre. Le había avisado que podía llegar a hacer algo con ella, pero si Senku no le hizo mucho caso a la amenaza, fue porque pensó que Kohaku iba a detenerlo, y ya. Otra parte de su consciencia recordó que el argumento de esa amenaza fue que no eran novios oficialmente, y tenía razón en eso, pero el "título" era problema de ellos, y no cambiaba mucho. Había parejas que tenían años de noviazgo, y lo mismo se eran infieles, así como había otras que no daban explicaciones a la sociedad del estado de su relación, y sin embargo no querían estar con otras personas, no necesitaban el título pegado en la frente. Así lo entendía él, con su escasa experiencia en el romance. No te definen las palabras, sino las acciones. Bueno, parece que Kohaku y él no estaban en la misma página con respecto a eso.
Una parte de él no quería "separarse" de Kohaku, era la primera chica por la que había sentido algo emocionante, y hasta un poco más, o sino no le dolería tanto esta situación. Pero esto…no sabía cómo lidiar con algo así, salvo que por otra parte no sabía si iba a poder superarlo. No en su vida, el dramatismo no era lo suyo, seguiría adelante con su ciencia y demás, no iba a permitir que una desilusión amorosa quiebre su voluntad, él era mucho más que eso, y su vida no era únicamente Kohaku. Lo que no sabía si iba a poder hacer, era continuar con su relación romántica. El tiempo lo diría, cuando se enfríe un poco su sangre, que en este momento le bullía de rabia e impotencia. Lo hecho, hecho estaba.
En ese momento agradecía estar solo en la casa, si Byakuya o alguno de sus amigos se metía, no iba a responderles de una forma agradable, aunque ellos no lo merecieran. Intentó ponerse a estudiar, a investigar algo interesante, pero su cabeza no dejaba de dar vueltas sobre el tema, era imposible. Y así pasaron unas horas, hasta que decidió hacer algo de almuerzo. Byakuya dijo que iba a volver a la tarde, había salido desde la noche anterior con Lillian. Bueno, al menos se alegraba por su viejo, que parecía que su relación "oficial" sí marchaba bien, y más que eso. Comió algo, aunque no tenía mucho apetito, y ya que no podía concentrarse en leer, decidió volver a ver uno de los documentales de Carl Sagan, sus favoritos.
Pero cuando estaba a mitad de verlo, el timbre de su casa sonó. No creía que fuera Kohaku, esta vez pensaba que tendría la consideración de escribirle al menos un mensaje antes. El único que a veces hacía eso de visitarlo sin aviso previo era Taiju, porque desde niños se pasaban el tiempo juntos, y la casa de Senku era como una segunda casa para el grandulón, así como su familia lo cuidó cuando Byakuya fue a entrenar a Estados Unidos. Tal vez escuchar los gritos y las incoherencias de Taiju lo iban a animar, quién sabe. Pero cuando abrió la puerta, para su incredulidad total, no era el grandulón quién estaba apoyado contra el marco, sino el causante de todos sus últimos problemas: Stanley.
- ¿Cómo demonios sabes dónde vivo? ¿Y cómo te atreves a venir aquí? –El enojo y la indignación volvieron a él instantáneamente.
- Traje a Kohaku para que hablara contigo esta mañana. Me parece que tengo que aclararte unas cosas –su mirada azul era afilada, casi amenazante. Mirada que por un momento se fijó en el morado de su mejilla, y por un segundo una pequeña sonrisa asomó a su rostro, aunque Si Senku no estuviera tan enojado, la encontraría intimidante, por algún motivo desconocido despertaba sus alarmas internas.
- No tengo nada que hablar contigo, no me interesa verte –Comenzó a cerrar la puerta, pero Stanley la detuvo de un puñetazo, y claramente tenía mucha más fuerza que él.
- No, vas a escucharme. No vengo aquí por gusto, ni porque yo mismo tenga ganas de hablar contigo, te tengo tan poco aprecio como tú a mí. Vengo aquí por Kohaku, para decirte un par de cosas que parece que no sabes de ella.
- Ah, claro. ¿Ahora tú vas a decirme que la conoces más que yo? No sabía que unas clases y unos minutos adentro de ella podían darte tanta revelación.
- No vengo a pelear, pero te recomiendo que no te pases de listo conmigo, ni la vuelvas a insultar a ella, o se me agotará la faceta "agradable". Y créeme que no te gustará cuando la pierda.
- Ya veo, así que te haces el tipo duro y amenazador. Te felicito, al fin sacas a la luz tu verdadera cara.
- No, más bien son dos caras de la misma moneda, como todas las personas. Prefiero la civilizada, pero no estás ayudando, chico. Ahora cállate un momento, y escúchame. Le había pedido a Kohaku que me avise cómo le fue con la conversación que quería tener contigo, y me enteré que fue bastante mal, así que después de meditarlo, decidí venir a decirte algunas de las cosas que no le dejaste decir a ella, a ver si esa cabeza tuya realmente es tan inteligente y lógica como dicen. Sí, yo encontré a Kohaku, y la llevé conmigo para asegurarme de que se tranquilizara, ya que tú le dijiste algo bastante injusto y desagradable, lo oí todo. Pensaba cumplir mi palabra contigo, pero ella me besó. En un principio consideré rechazarla, pero me dijo que "tenía que saberlo", así que hice todo lo que pude para demostrarle cuánto me gustaba, porque no sabía si se refería a que dudaba si sentía algo por mí. Sin embargo, parece que fue demasiado para ella, que estaba haciendo eso sin estar segura, y se angustió mucho. Así que me detuve, y eso fue todo.
- ¿Viniste para refregarme por la cara los detalles de tu noche de pasión?
- No, vine para decirte que, a pesar de mis mejores intentos, ella te quiere sólo a ti.
Senku abrió mucho los ojos ante eso, y porque detectó que el aura amenazante de Stanley bajó su intensidad. Parecía tener más que decir, así que se mordió la lengua y siguió escuchando.
- Verla llorar así por ti fue desgarrador, no puedes imaginarte cuánto lamentaba y se arrepentía de lo que había pasado. Y hoy a la mañana me lo confirmó, que te sigue eligiendo a ti, que no alberga ningún sentimiento conmigo. Puedes verlo como una infidelidad, pero no sería el caso, ya que nunca quisiste admitir que estaban juntos.
- No tengo porqué ponernos una etiqueta de "novios" para evitar que otros se metan en el medio.
- No, no novios. Pero decir que estaban saliendo era suficiente, lo cual dista mucho del "somos amigos". Si sólo era tu amiga, como decías públicamente, entonces no tienes derecho a quejarte de lo que ella hizo, que tampoco fue algo desde sus sentimientos, o mejor dicho, fue para comprobarlos. No me parece muy caballeroso salir con alguien y acostarse, para después decir que es como una amiga más. Puede que no sea tu intención o lo que sientes, pero así lo hiciste ver. Y te aseguro, si no lo notaste, que eso es lo que más lastimó a Kohaku. Además de haberla tratado de prostituta sin justificación, eso es imperdonable. No caería tan bajo, ni ella, ni yo.
- Puedes tener un punto allí, no voy a negarlo, pero te acostaste con ella cuando estaba así de mal, eso es caer bajo para mí.
- ¿Tú rechazarías a la mujer que te gusta, con la que anhelas que pase algo como eso, cuando ella te besa y te dice que no te contengas? –vio a Senku apretar los labios– ¿Y teniendo en cuenta que era una posibilidad que ustedes ya no estén juntos después de esa pelea? No me arrepiento de nada, salvo de hacerla llorar. Pero al menos con ese mal momento resolvió sus dudas, mal que me pesen.
- ¿Ya dijiste lo que tenías para decir?
- Sí, aunque lo ideal es que lo hubieras escuchado de ella, y espero que lo hagas, de todas formas. Esto es entre nosotros dos, Kohaku no sabe que vine. Y preferiría que siga así, ya que acordamos no vernos por un tiempo, al menos hasta que ustedes resuelvan esto. Ya que ella tomó su decisión, no me volveré a meter en el medio, pero eso no quita que sigamos hablando en buenos términos. Y aunque en este momento no me caes bien, no tengo nada personal contra ti, al menos no si decides reflexionar y madurar.
Senku no le contestó, solamente asintió con la cabeza mirándolo a los ojos, todavía estaba picado con él. Tenía que reconocer que le aliviaba saber que Stanley había dado un paso al costado, pero todavía tenía que pensar si él estaba listo para reconciliarse con Kohaku. A pesar de todo ese palabrerío, seguía dolido. Pero lo que sus reflejos no alcanzaron a evitar, fue un tremendo puñetazo que recibió en la misma mejilla que Kohaku lo había abofeteado, sin aviso previo, que lo hizo caer al piso. De puro milagro no le había volado los dientes, ese puño fue duro como el acero, parecía que Stanley era familiar de Tsukasa.
- Y eso fue por lastimar a Kohaku. Que tengas un buen día –Le guiñó un ojo mientras le sonreía, como si fuese un amigo de toda la vida, y se fue.
Senku se incorporó lentamente, y se tocó la mejilla, que la tenía ardiendo. Si la marca de Kohaku le había dejado un morado en la cara, este puñetazo no se lo iba a poder sacar en varios días. Demasiado justo, en ese momento entró Byakuya por la puerta, que estaba abierta, y se quedó mirando hacia el lado por el que se había ido Stanley.
- Oye, Senku, ¿acaso ese no era…? ¡¿PERO QUÉ TE PASÓ, HIJO?! –Cuando finalmente vio a su hijo sentado en el suelo, tocándose la mejilla hinchada, se arrodilló junto a él.
- Justicia por mano propia, literalmente.
- Voy a traerte hielo, esta vez lo necesitas de verdad. ¿Podemos hablar sobre esto, y lo que pasó ayer, Senku?
- Puede que lo necesite, viejo.
Byakuya fue a buscar una bolsa de hielo, y se sentó en el sillón con Senku, para hablar con tranquilidad. Sabía que algo malo había pasado con Kohaku, porque oyó algo de la discusión que tuvieron, y ver ahora al estadounidense saliendo de la casa de él, era muy confuso pero al mismo tiempo ataba unos cabos, en especial con el recuerdo que le dejó en la mejilla a su hijo. Senku le contó todo lo que pasó el día anterior, que Kohaku vino esta mañana a contarle lo que había hecho, y luego la visita de Stanley diciendo lo que él no le quiso escuchar a la rubia. Su padre lo escuchó atentamente, cada tanto levantaba las cejas de sorpresa, pero no hizo comentario alguno, hasta que su hijo terminó de hablar.
- Complicado es decir poco. ¿Y tú cómo te sientes con respecto a Kohaku ahora, sabiendo lo que te dijo ese hombre?
- Diez billones por ciento seguro que no sé cómo me siento. No quiero admitirlo, pero lo que me dijo Stanley me predispone de otra forma a hablar con ella. No puedo quitarme de la cabeza la traición y la imagen de ellos dos juntos, pero si es verdad que ella lloró tanto y le dijo que sólo me quería a mí… No lo sé, viejo.
- Somos humanos, Senku, todos nos equivocamos una vez. Y los dos son muy jóvenes, esta es seguramente la primera experiencia en el amor de ambos, por lo menos la primera seria, porque ya están haciendo cosas de adultos. Te voy a ser sincero, no me lo esperaba la otra vez cuando escuché que dijiste que Kohaku era solamente una amiga tuya, frente a Xeno y su amigo. Sabes muy bien que ya no son sólo amigos, aunque todavía no se hayan puesto de novios, y eso debe de haber molestado y lastimado a Kohaku, y al parecer Stanley también sabía que había algo entre ustedes, porque noté que te miró bastante feo. No estoy poniéndome de su lado, pero coincido en que podrías haber dicho que salían juntos, ya son grandes como para andar ocultándolo. Si eres lo suficientemente mayor para tener relaciones íntimas con ella, también lo tienes que ser para aceptar y poder decir sin vergüenza que están saliendo.
- Lo sé, pero no tengo ganas que los demás metan las narices en las particularidades de mis relaciones.
- Pero me parece que, por evitar que los demás sepan de tu relación, casi la pierdes de todas formas.
Senku miró a Byakuya, esa última frase había sido demasiado acertada. No había pensado en que ese pudo haber sido el origen de todo el problema, pero mismo Stanley le había dicho que eso era lo que más le había dolido a Kohaku.
- Y las bases del amor y de una relación se construyen sobre la confianza, hijo. Me dijiste que ella siempre te tuvo al tanto de las clases que tenía con Stanley, que incluso inocentemente te trajo la torta, y te contó todo lo que pasó, que no pasó nada malo.
- Quizás no pasó "nada malo", pero me ocultó que estaba con él cuando la llamé. Hablemos de confianza ahora.
- Senku, ni yo mismo podría mantenerme sereno si Lillian me dice una noche que está sola en la casa de otro hombre…y menos si ese hombre es increíblemente atractivo y más joven que yo. Hay que reconocerlo, ese Stanley no es alguien con quien podríamos compararnos físicamente y ganar, ni tú ni yo –bromeó, pero después volvió a ponerse serio– Pero, así y todo, Kohaku te sigue queriendo y eligiendo a ti, dime si eso no te parece una gran victoria, ya ves como la apariencia no es lo más importante. Y si ella no te lo dijo en un principio, es porque no quería que pienses mal de ella, cuando no tenías de qué preocuparte.
- Pero mis preocupaciones sí estaban fundadas, porque apenas unas horas después... lo hizo, hizo todo con él.
- Lo sé, y eso es lo que tendrás que hablar con ella, y decirle lo mucho que te dolió. No estoy diciendo que ella es inocente, sólo digo que puedes intentar creer en ella cuando te dijo que lo hizo porque estaba confundida, enojada…y que ahora se arrepiente, aunque no pueda volver el tiempo atrás. Escúchala, simplemente, y ahí tomarás tu decisión de si puedes perdonarla o no, si quieres seguir con ella o no, la respuesta estará en tu corazón, no en tu cabeza, hijo. Pero piensa que Kohaku-chan fue lo suficientemente valiente y responsable como para venir y decírtelo en la cara, no puedes pedirle más sinceridad que esa.
- Ya…lo pensaré. Pero necesito unos días, en este momento no puedo pensar con lógica, y mucho menos con el "corazón", o no saldrá nada bueno con cómo me siento ahora.
- Ese es mi chico. Y ten en cuenta esto: Es directamente proporcional el dolor, a lo que amaste. Si te duele tanto, es porque también sentiste muchas cosas lindas antes. Te dejo reflexionar, ¿hay algo más que quieras hablar con tu viejo padre? Tengo un poco de experiencia en estos temas, sabes.
- Ya tengo suficiente para pensar. Gracias, Byakuya.
Ese había sido uno de los días más difíciles en la vida de Senku. Si antes pensaba que las relaciones románticas eran complicadas, ahora que estaba viviendo una, estaba diez billones por ciento seguro que lo eran mucho más. ¿Se podía realmente superar el dolor y la desconfianza? ¿O quedaría para siempre como una mancha en su relación? No había ciencia posible ahí, no había estadísticas, ni datos lógicos que ayudaran, estaba en terreno totalmente pantanoso, y nada de lo que le funcionaba habitualmente podía hacerlo ahora. La única respuesta era que tendría que arriesgarse y comprobarlo él mismo, y eso en el caso de que accediera a darle una segunda oportunidad a Kohaku, y ella a él. Sintió su teléfono vibrar en su bolsillo, y vio que le había llegado un mensaje de Ryusui, preguntándole si quería juntarse a cenar con él y con Gen. Pero el peliverde no estaba para visitas, ni salidas, y le dijo que podía ser otra noche, que estaba ocupado. Volver a contar todo otra vez, era algo que no iba a soportar ese día. Pero ya no estaba tan alterado como antes, y pudo volver a concentrarse en estudiar y leer.
Pero si había alguien que no se rendía fácilmente ante las negativas, era Ryusui. La noche siguiente, mientras Senku cenaba con su padre, le mandó un "vamos para tu casa" con menos de media hora de anticipación. "Los mejores amigos son los que se autoinvitan", pensó Senku sonriendo, y le dijo que tendrían visita. Byakuya estaba feliz de escuchar eso, en especial porque el fin de semana había sido demasiado duro para su hijo, y esa distracción y verse con sus amigos le iba a hacer bien.
Cuando llegaron, Ryusui traía una botella de vino en cada mano, y esa fue su carta de presentación junto con su mejor sonrisa confiada, mientras que Gen se abanicó dramáticamente con un mazo de cartas de póker. O al menos esa era la entrada llamativa que pretendían hacer, hasta que notaron la enorme magulladura morada en el rostro de su amigo, y sus sonrisas se borraron instantáneamente.
- ¿Qué te pasó, Senku? ¿Te peleaste con algún científico loco? –Le preguntó Ryusui, intentando bromear.
- Ah, me había olvidado, debe verse bastante mal. No es nada, luego les cuento.
- ¿Cómo estás, Senku-chan? No hemos sabido nada de ti últimamente.
- Me parece que está bastante ocupado con esa belleza con la que sale, Kohaku. No te culpo, amigo, yo haría lo mismo.
- Eso podía ser cierto hace más de una semana, ya no –¿cuánto había tardado Ryusui en meter la pata, diez segundos?
- ¿Eh? ¿A qué te refieres?
- Voy a contarles la versión corta. Veníamos bien, o eso creía. Hasta que comenzó a darle clases de japonés a tu conocido de la fiesta, Stanley –La cara de Ryusui cambió instantáneamente a una de preocupación– El sábado nos peleamos por algo que pasó, principalmente desconfianza mía, y esa misma noche se encamó con él, posiblemente por dudas y venganza, y ayer a la mañana vino a mi casa a decírmelo en la cara. Como no quise terminar de escucharla, un rato después vino Stanley en persona, para darme su opinión personal, y de paso me dejó este recuerdo.
- Oye...no, espera…demasiada información muy rápida. ¡¿QUÉ?!
- Lo que escuchaste, Ryusui. No tengo ganas de hablar de eso.
- Oh no, vas a contarnos todo, tenemos una larga noche por delante, y hay vino y cartas.
- ¿Soy el único responsable que mañana tiene que levantarse temprano?
Ryusui y Gen se miraron, y al volver a dirigir su mirada a su amigo científico, asintieron.
- Es absurdo…pero creo que por esta vez voy a seguirles la corriente.
Los amigos se pasaron la noche hablando, bebiendo y jugando, cada uno contando las novedades de las últimas semanas, aunque lo que Senku tenía por contar era sin duda lo más complejo e interesante. Si bien empatizaron con él, y le dieron buenos consejos y cosas en qué pensar, ya que ambos eran un par de años mayores que el peliverde y tenían más experiencia en temas amorosos, Ryusui admitió que coincidía en algo con Byakuya y Stan: Si Senku no había hablado de "exclusividad" con Kohaku, realmente no podía enojarse tanto con ella por solo ese motivo. Estaba en todo su derecho de sentirse dolido, pero no podía reclamarle tanto cuando no habían dejado en claro "las reglas del juego", como lo llamó él. Gen le dijo que ese tipo de cosas ocurrían con mucha más frecuencia de lo que el científico esperaba, e incluso en parejas mucho más estables que la de ellos, pero que le recomendaba tener una buena charla sincera con Kohaku, antes de seguir pensando o tomando decisiones por su cuenta.
Luego de terminar de hablar sobre ese amargo tópico, Senku quiso contarles las buenas novedades a sus amigos.
- Por otro lado, tengo algo emocionante que contarles. Es sobre mi futuro.
- El futuro científico del Dr. Senku Ishigami, ya me gusta cómo suena –Ryusui chasqueó los dedos– ¿Qué te traes?
- Tuve una oferta muy interesante hace casi un mes, en una feria de ciencias que me encontré con mi ex-maestro de ciencias, y ya tomé una decisión. Tengo una beca en la NASA para estudiar y trabajar personalmente con él, el , y voy a aceptarla. El año que viene me iré a Estados Unidos por un tiempo.
- Oh…–Gen estaba estupefacto, pero terminó sonriendo– felicitaciones, Senku-chan. ¿Por cuánto tiempo nos abandonarás para cumplir tu sueño?
- No lo sé exactamente, pero será un año seguramente. Según cómo me vaya, y las oportunidades que tenga, veré si vuelvo aquí, o si me quedo una temporada más.
- No será lo mismo aquí sin ti, pero por supuesto que te apoyaremos.
- Contaba con eso. Así que, Ryusui, tenemos que organizar unas buenas partidas de póker, tendré que ahorrar bastante dinero.
- Cuenta conmigo.
Al día siguiente, Senku ya se sentía de mejor humor, la charla con sus buenos amigos había rendido sus frutos, tanto como para considerar la posibilidad de decirle a Kohaku que estaba dispuesto a escuchar y a que hablaran sobre lo que había pasado. Así que, a la salida de la escuela, tomó su bicicleta y se fue a la de la rubia, aprovechando que había salido un poco más temprano que siempre. Podía llamarla o mandarle un mensaje de texto, pero prefería decírselo frente a frente, como ella había hecho con él. Estuvo esperando en la puerta de la escuela un buen rato, y cuando miró el reloj se dio cuenta que habían pasado un buen rato, y ya estaba dudando si seguir esperando o no. Justo en ese momento lo saludó un joven castaño, su rival científico en la feria de ciencias, Chrome.
- ¡Hola!, eres tú…Ishigami Senku, ¿cierto? –el simpático joven le tendió la mano– ¿Buscabas al ?
- No, más bien a una amiga. A Kohaku, ¿la conoces?
- ¡Claro que sí! Y además de compañera aquí, es amiga de la novia de mi primo.
- ¿Sabes si ya salió?
- Ah… ¿no lo sabes? No estuvo viniendo a la escuela desde que empezó la semana, está en el hospital.
- ¿Qué…? ¿Qué le pasó a Kohaku? –De pronto la preocupación lo invadió. No importara que estuviera confuso y peleado con ella, nunca querría verla lastimada. Y si había estado en el hospital por varios días, era preocupante.
- ¿No sabes? No, ella está bien. Pero su hermana Ruri cayó realmente enferma, de neumonía, y está internada en el hospital. Como su padre estaba de viaje por trabajo, sólo estaba ella para cuidar de su hermana, y por eso avisó que iba a faltar toda la semana a la escuela.
- Entiendo…bueno, al menos está bien. Aunque lo lamento por su hermana.
- Sí, conozco a Ruri porque antes íbamos todos a la misma escuela, pero ella egresó hace dos años ya. Me gustaría ir a visitarla…pero no me animo.
Senku apenas conocía a Chrome, pero sólo le alcanzó ver su cara muy sutilmente sonrojada para atar cabos y darse cuenta de lo que pasaba.
- ¿Chrome, te llamabas? Seguro que la animará verte.
- Sí, puede que lo haga –los ojos del castaño se iluminaron.
Los jóvenes se despidieron, y cuando Senku ya estaba dando media vuelta, oyó su nombre desde atrás, y se giró.
- Ishigami.
- Dr. Xeno.
- Es bueno encontrarte, dependía de eso para que sigamos en contacto, no tengo tu teléfono. Podría conseguirlo, claro, pero mejor así. ¿Tomaste una decisión con respecto a mi oferta?
- Sí, iré, ya lo decidí.
- Lo esperaba. Bien, entonces ten, te dejo mi tarjeta personal –sacó una cajita de su portafolios– Llámame la semana próxima, y hablaremos de todos los detalles.
- De acuerdo, lo haré, gracias. Tengo que irme, adiós.
Por otro lado, Kohaku estaba en el hospital, junto a la cama de su hermana. Ruri ya se había recuperado de su ataque de neumonía, desde chica tenía era débil de los pulmones, por una neumonía grave y mal curada, y desde entonces era muy sensible a esa enfermedad. Siempre se recuperaba bien, pero cuando estaba bajo mucha presión y se resfriaba, inevitablemente terminaba con uno de esos ataques. Los médicos querían dejarla una semana en observación para que se recupere, porque esa vez incluso había tosido un poco de sangre, aunque ya estaba mucho mejor. Estaba en la universidad, y empezó a toser tan fuerte que cayó al piso. Su amigo Kinro la asistió y la llevó a la enfermería, mientras esperaban una ambulancia, y apenas pudo llamó a su novia, Kirisame, que sabía que era amiga de la hermana de Ruri, para que le cuente lo que pasó.
Kohaku fue inmediatamente, eso había pasado a primeras horas de la mañana del lunes, y desde entonces avisó a la escuela y al trabajo que no pensaba dejar el lado de su hermana, al menos hasta que su padre pudiera volver del trabajo. Kirisame era una de sus mejores amigas, iban a la misma clase, y además estaban juntas en el club de artes marciales. En un principio eran las rivales más feroces, pero cuando se conocieron mejor se volvieron también grandes amigas, y sanas competidoras. Esa tarde, la Kirisame le mandó un mensaje a Kohaku, pidiéndole si podía bajar a la entrada del hospital, así le pasaba los apuntes de la escuela. Como vio a Kohaku demasiado demacrada, le preguntó cómo estaba además de lo de su hermana, y la rubia le contó todo lo que pasó con Senku y Stan, y la castaña la acompañó varias horas para consolarla y animarla, y le dijo que vendría siempre que podría para hacer guardia con su hermana, mientras Kohaku dormía al menos una siesta. Eso era todo lo que podía hacer, pero al menos ayudaría. Desde entonces, todas las tardes de esa semana Kirisame iba al hospital después de la escuela, le llevaba los apuntes, y le llevaba algo de comida o de dulces para animarla.
- ¿Pudiste hablar algo con Senku?
- No…desde que no me quiso escuchar, no. Quiero hacerlo, pero ahora Ruri es mi prioridad, y no sé si tengo la energía o las fuerzas para lidiar con una discusión con él ahora mismo.
- ¿Y no te escribió nada? ¿No te llamó tampoco?
- No –negó con tristeza– Aunque puede ser que esta distancia sea lo que necesitamos ahora, para pensar las cosas mejor. Yo ya lo tengo en claro, pero él no, y lo entiendo. Lo único que lamento es que sigue sin saber cómo me siento, y los días pasan.
- Entiendo. Pero pronto podrán hacerlo, estoy segura. ¿Y Stan volvió a hablarte?
- No, sólo le conté que fracasó el intento de arreglar las cosas con Senku ese día, y nada más. Es lo mejor para ambos, por lo menos por ahora.
Mientras las jóvenes hablaban, por otro lado, Senku estaba en su casa mirando el celular. Estaba pensando en escribirle a Kohaku, aunque sea para decirle que había oído lo de su hermana, y para preguntarle cómo estaba. Pero después de esos días, tampoco le parecía bien escribirle para eso, cuando estaban ignorando el elefante en la habitación. Varias veces escribió unos mensajes, y siempre los terminaba borrando. Había tenido bastante tiempo para reflexionar, y aunque todavía no había tomado una decisión, siguió el consejo de sus amigos y de su padre, de aceptar hablar con ella y escucharla, y de ahí ver lo que sucedía. Pero justo con todo lo de Ruri, tampoco le parecía que ella estuviera de humor para tener una charla tan difícil. Así que esperó al domingo, ya que Byakuya le dijo que había preguntado en el restaurante si sabían cómo estaba Kohaku y cuándo volvía al trabajo, y le habían dicho que el lunes.
Así que por la tarde-noche del domingo, Senku se preparó para ir a la casa de la rubia. Por suerte se le había ido todo el morado de la cara, ahora era casi imperceptible. Fue sin aviso previo, porque, aunque ella no estuviera de humor, por lo menos podía ver cómo se encontraba. Estaba seguro que, si le preguntaba por mensaje, ella diría que estaba bien, y eso sería mentira. Cuando llegó a su casa, vio una luz prendida, así que al menos alguien había. Y si lo llegaba a atender su padre, bueno, mala suerte, diría que venía a ver a su hija de todas formas. Respiró hondo y tocó el timbre. Un minuto después, Kohaku respondió desde detrás de la puerta.
- Hola. ¿Quién es?
- Soy yo, Kohaku, Senku.
- Oh…. –no se oyó nada por unos segundos, pero luego abrió la puerta– Hola, Senku. Hmm, ¿cómo estás?
- No lo sé, pero creo que mejor. Me enteré lo de tu hermana… ¿cómo está?
- Ruri está mejor. Hoy a la mañana ya volvió mi padre del viaje, no le habíamos dicho nada para no preocuparlo, aunque se enojó mucho por eso. Así que se quedó él allá, y me dijo que vuelva a casa para descansar. Lo empezaba a necesitar, así que no me opuse. ¿A qué viniste, Senku? No diste señales de querer hablar conmigo en la semana, y ahora te apareces así.
- Seré directo. Estuve pensando, y decidí que voy a escuchar lo que tienes para decir, sin prejuicios, y también te diré lo que me pasó con todo esto. ¿Puedes hablar ahora?
- Sí, pasa.
Kohaku lo invitó adentro. No era la primera vez que estaba ahí, algunas pocas noches que su padre y hermana estaban fuera, se habían quedado ahí para pasar la noche más tranquilos, y solos. Fueron directamente al cuarto de ella, que era donde estaba la luz prendida.
- Empezaré yo, si no te molesta –dijo Senku, sentándose frente a ella.
- Claro. Las conclusiones a las que llegué, fueron después de hablar con algunos amigos, y con mi viejo. Creo que sabes que no tengo experiencia en esto, y si fuera sólo por mí, quizás no estaría aquí ahora. Debo reconocer que los celos sacaron lo peor de mí, y unas inseguridades que no sabía que tenía. Desde que Stanley apareció, tengo que reconocer que me sentí un poco amenazado por él. No me interesa lo físico, ni los clichés, pero ese hombre era la definición del seductor galante perfecto, desde que lo conocimos en esa fiesta, y con lo que me contabas de las clases. Y cuando nos vimos en el restaurante, los vi hablando tan a gusto y naturalmente, que me revolvió todo por dentro. Hasta llegué a pensar que tienen mucho más en común que tú y yo, y cuando te vi mirar esa publicidad en la revista, en la que era diez billones por ciento seguro que te gustaba lo que veías, pensé que para colmo también te gustaban los hombres como él, esa apariencia y físico, de lo cual estoy muy lejos. Voy a confesarte algo, me llegó a preocupar tanto, que incluso tuve la absurda idea de salir a correr una vez –Vio a Kohaku abrir la boca sorprendida, pero no dijo nada– Pero no duró nada, no es para mí, ni me interesa, lo lamento.
- Senku…no tenía idea.
- No, y ahora olvídalo por completo. Pero cuando Stanley me dijo que iba en serio contigo, y haría algo al respecto si yo no actuaba antes y nos ponía un título o algo así, eso fue demasiado. No contigo, con él, pero a los pocos días después pasó lo de la llamada, que me ocultaste que estabas con él, y al día siguiente me visitaste con una maldita torta que hizo, toda feliz. Una maldita torta, ¿es en serio? –Dijo más para sí mismo, que, para ella, y sonrió tensamente– Y no te importaba saber que él gustaba de ti. Me excedí con decirte que te entregarías a él por dinero, y lo siento... fue en el calor del momento. Y ahí estallé, y mi razón se anuló completamente. Y ni que hablar cuando me dijiste que sí habías "corrido sus brazos", se besaron y para colmo tuvieron sexo. Eso fue la traición máxima en mi forma de verlo.
- Pero, Senku…
- No, déjame terminar. Luego hablé con…–mierda, no podía decirle que blondie lo visitó– mi padre, y con Ryusui y Gen, y todos coincidieron en que parte de la "culpa" fue mía, porque te lastimé al negar nuestra relación abiertamente, y porque no podía sentirme tan indignado si nunca habíamos hablado de exclusividad. Odié escuchar eso, pero tenían razón, era lógico. Y el hecho de que no confié en tu palabra, aunque siempre viniste a mí a decirme todo lo que había pasado con sinceridad, incluso lo de que te acostaste con él. Ya que estabas arrepentida, podrías habértelo guardado, pero no, elegiste decírmelo. Dolió como un infierno, pero fuiste la leona valiente que conozco…y la que me gusta.
El corazón de Kohaku se saltó varios latidos al escuchar eso último, y en especial porque los ojos carmín de Senku se suavizaron ligeramente al decirlo. Pero se aguantó de interrumpirlo.
- Imagina que cuando me dijiste eso, todos mis miedos y mis inseguridades se volvieron realidad, no podía perdonarte. Pero hablando con personas con más experiencia que yo, es que me di cuenta de todo esto, y que tuve mi parte de la culpa en lo que sucedió. Bueno, eso es lo que tenía para decirte, leona.
- Senku… –Kohaku tenía un nudo en la garganta, no se esperaba nada de eso. Dudando un poco, estiró su mano para tomar la de Senku, y como él no se la corrió, se la apretó con más fuerza– Gracias, por todo eso. Se ve que lo pensaste seriamente, y realmente te lo agradezco, dado que seguramente estabas muy dolido. Y antes que todo, te pido perdón por todo lo que te lastimé al haber estado con Stan. Sí, a mí me dolió que no quisieras reconocer nuestra relación, pero para serte sincera, había empezado a hacer las paces con eso, tratando de ponerme en tu lugar de timidez y de que el romanticismo no es tu fuerte. Lo que más me lastimó fue que no confiaras en mí, cuando lo que siempre hice fue contarte todo. Menos lo de la llamada, pero como te dije, sólo lo hice porque no había nada de qué preocuparse, y sonaba peor de lo que fue. No te voy a negar, Stan es un hombre atractivo con mucha experiencia y facilidad para la seducción y el romance, o eso creo, pero nunca me interesó de esa forma. Porque yo te quería, y te quiero, a ti. Lo que pasó con él…fue un error, que no puedo borrar, pero quiero que sepas que mi corazón no estuvo con él aquella noche, y cuando me di cuenta lo que realmente estaba pensando, sólo pude pensar en ti. Y lloré mucho, por ti, porque me di cuenta que te había lastimado, y que elegí la peor forma de comprobar mis sentimientos, pero eso no lo supe hasta que fue demasiado tarde. Y que seamos novios o no, no va a cambiar mis sentimientos por ti, aunque tu negativa lo que me hacía pensar, era que no querías nada serio conmigo, y eso fue lo que me hizo dudar si estaba perdiendo el tiempo y encima iba a salir lastimada. Porque ya me gustas de una forma que sé que me dolería mucho perderte.
Senku se levantó, sin soltar su mano, y se sentó junto a ella en la cama. Sus ojos brillaban más que antes, porque comenzaba a tener la esperanza de que podrían entenderse y reconciliarse, algo que antes no podía siquiera considerar.
- Y me gustas porque eres tú, todo tú. No tienes que salir a correr, ni ser un seductor de revista, ni nada por el estilo. Quiero estar contigo, sé que quiero estarlo, y ya no tengo ninguna duda. Te quiero a ti. Así que, si estás de acuerdo, podemos volver a intentarlo. No es empezar de cero, porque vivimos muchas cosas valiosas, para bien o para mal, y me parece importante que las recordemos, pero para hacer las cosas mejor esta vez… Así que, ¿qué te parece? ¿Quieres volverlo a intentar?
- Soy más de acciones que de palabras, leona, pero parece que tengo que aprender también a usarlas fuera de la ciencia, para que no haya más dudas. Pero no quiero "intentarlo", quiero hacerlo.
Y para darle peso ahora sí sus palabras con acciones, aprovechó que estaba cerca de ella, y juntos recortaron la distancia que los separaba para darse un beso. Fue una caricia suave con los labios, tímida casi, y larga. Simplemente para volver a sentirse "en casa", volver a sentir cómo se les llenaba el pecho y todo el cuerpo de una calidez que sólo entre ellos se podían dar. Kohaku levantó su mano libre, y la apoyó en la mejilla de Senku, la mejilla en que le había pegado el otro día, sólo que esta vez lo tocó con toda la delicadeza que pudo.
- Diez billones por ciento seguro que prefiero que me toques así, y no otra bofetada como la que me diste –bromeó Senku, abrazándola por la cintura con su mano libre, y volvió a acercarse a ella para besarla, con un poco más de intensidad esta vez, pero de todas formas con delicadeza.
Kohaku sonrió en el beso, aliviada de que se permitieran una broma, y siguieron besándose, cada vez más profundamente, hasta que ella comenzó a moverse más cerca de él, y apoyó una rodilla en la cama para subirse a él. Pero cuando eso sucedió, Senku se dio cuenta que la situación iba a escalar bastante rápido en pasión, y él no había pensado que algo como eso iba a pasar, por lo que no había traído condones. Así que pasó las manos de la cintura de ella a sus hombros, pero para alejarla.
- ¿Por qué me corres? Pensé que los dos queríamos esto.
- Sí, y así es. Pero no podemos, no ahora.
- ¿Es demasiado pronto? Perdona, yo…
- No, no es eso. No traje condones, por eso es que no podemos.
Pero en vez de desilusionarse, Kohaku le mostró una sonrisa atrevida
- ¿Y acaso tú eres el único que puede tener?
- Ah…–esa no la vio venir, abrió los ojos con sorpresa, y luego le sonrió ladinamente– Diez billones de puntos para ti, leona, qué previsora.
- Es lo justo, estamos en mi casa, no tienes que ser siempre tú el que los tenga.
Una vez más, sus labios se unieron, pero pese al tiempo que había pasado de la última vez que habían estado juntos, no apuraron las cosas, esta vez era distinto para ambos. Senku la giró y la empujó suavemente contra el colchón, y se colocó encima de ella, y siguieron con esos tentadores pero lentos besos, en los que ahora la lengua de ambos se había abierto paso, y eso no hizo más que potenciar la calidez y la suavidad que sentían en su contacto. Siempre les ganaba la ansiedad y el fuego, pero esta vez lo sentían diferente, como si fuese algo mucho más precioso y especial para ambos, y tal vez lo era. Poco a poco, sin prisas, se fueron liberando de sus ropas, y cada parte de la piel expuesta de ambos era besada con afecto. Pero lo distinto de esa vez es que en ningún momento dejaba de ser mutuo, estaban imposiblemente enredados uno con el otro, como si tuvieran miedo de separarse, aunque eso fue inevitable cuando Senku tuvo que ponerse el condón. No querían interrumpir la conexión que estaban forjando, pero ya habían pasado por un susto hace no mucho, y eso era diez billones de veces peor.
Cuando terminó ponérselo y volvió a acercarse a ella, notó que en los ojos aguamarina de Kohaku brillaban de forma extraña, como si le estuviesen diciendo algo, sólo que no terminó de descifrarlo y tuvo que preguntarle qué estaba pensando.
- No me sueltes. No quiero que me sueltes, Senku –Había una angustia en su voz, una que caló hondo en el corazón de él, porque sonaba muy vulnerable.
- No lo haré. No te volveré a soltar, nunca. ¿Estás bien con eso?
- Sí.
Kohaku se aferró a él en un abrazo fuerte, no sabía por qué de pronto se estaba sintiendo así, pero lo único que sabía era que lo necesitaba. Cuando Senku la abrazó de vuelta, con la misma fuerza que ella, una mezcla de angustia y emoción la invadió. Sus ojos se encontraron, y parecían atraídos como imanes, ninguno quería, ni podía, correr la mirada. Era tan intensa esa atracción, y tan hipnótica, que tampoco pudieron acercarse como para besarse. Pero sus cuerpos seguían buscando inundarse de la calidez del otro, y ni siquiera rompieron el contacto visual cuando Senku lentamente entró en ella.
Kohaku respiró profundamente, y entrecerró los ojos de puro placer, pero sin animarse a cerrarlos para no dejar de ver esos preciosos ojos carmín que tanto adoraba, y que ahora volvían a refulgir de pasión y de cariño, como si nunca hubiera pasado nada. No, no era así…al contrario, parecían más intensos, y estaba segura que él también veía así los de ella, porque ambos sabían lo que estuvieron a punto de perder, y eso fue casi insoportable. Pero ahí estaba él nuevamente, con ella, juntos…se habían dado una segunda oportunidad, y estaba segura que esta vez la vivirían al máximo, una nueva oportunidad que recién comenzaba. Tanta era su emoción desbordante, su alivio de que todo estaría bien, que sus ojos volvieron a escocer con ardientes lágrimas. Pero no, esta vez no eran de tristeza o angustia, sino que eran de felicidad pura.
Por un segundo, Senku la miró alarmado, preocupado porque nunca la había visto llorar mientras tenían relaciones…no, nunca la había visto llorar en la vida, y estuvo a punto de parar de moverse, pero ella se dio cuenta lo que iba a pasar, y lo abrazó con más fuerza con sus manos y piernas, pegándolo a ella, y le sonrió para darle tranquilidad, mientras unas lágrimas silenciosas caían por su rostro. Confiando en ella, Senku le devolvió la sonrisa, y secó sus lágrimas con dulces besos, sin dejar de acompañarlos con el vaivén de su cuerpo.
Era demasiado intenso el contacto visual que compartían, como si todas sus sensaciones y emociones se potenciaran al máximo. Quizás fue por eso que ambos sintieron las olas de placer comenzar a crecer en ellos antes de lo que esperaban, pero esa vez no les importó que fuera así. Senku se contuvo lo más que pudo hasta sentir que Kohaku se tensaba cada vez más, y aumentó un poco más la velocidad y fuerza de sus movimientos, su cuerpo se lo estaba rogando, y ella pareció agradecerlo también. El único momento en que interrumpieron esa mirada tan especial que compartían, fue cuando sellaron sus labios largamente al tiempo que los dos se dejaron ir, y se abrazaron tan fuerte que hubieran sentido dolor, de no ser porque el placer inundó todo su sistema nervioso en el mismo instante.
Senku se giró para ponerse de costado y así estar más cómodos, pero no la soltó, así como ella tampoco lo hizo con él. Era tan reconfortante sentir el cuerpo del otro, el aire caliente de sus respiraciones, todo. Y con esas sensaciones que tanto extrañaban, se durmieron.
Kohaku se despertó con las primeras luces del amanecer. Y sí, ahí estaba Senku, no había sido un sueño, de verdad estaban juntos de vuelta. No quería despertarlo, así que se movió muy lento, pero tenía la irresistible tentación de acariciarle la cara, él tenía una expresión de lo más pacífica. Apenas lo rozó, y parecía que estaba profundamente dormido. Sonrió, más feliz y aliviada de lo que estuvo en tantos días, y le dio un beso más ligero que una pluma en la mejilla.
- Senku…te esperaré todo lo que necesites. Pero yo ya lo sé, que te amo.
Buenaaas! ¿Vieron? No había nada de qué preocuparse…o no mucho jaja. Un poco de drama y realidad para mí son el condimento perfecto, es mi estilo de escritura. Aunque nos esperábamos con Cherry la polémica por el capítulo pasado, más aún nos sorprendió que fue mejor aceptado de lo que esperábamos, por suerte la mayoría supo entender que era parte del desarrollo lo que pasó con Stan, y les agradecemos el apoyo y la madurez (otros no lo superaron, sorry jaja).
Por otro lado, decidimos que el nuevo fic "Stan x lectora" en realidad va a ser el desarrollo alternativo de este fic, o sea, un "Stanhaku", y se llamará "Otros caminos", en un par de días lo publicaré. Era lo que queríamos en un principio, y leímos varios comentarios de lectores/as que decían que no estaría mal que terminen juntos, hasta sería algo bastante realista, y coincidimos totalmente. Pero no esperen todo color de rosas y a un Stan modo príncipe azul solamente, con Cherry vamos a plantear más bien un drama con momentos intensos dignos de un ex-soldado, además del romance, obviamente. Y bueno, sepan que no tienen que shipearlos para leerlo, ya conozco a más de uno/a que confesó que se pondrá en el lugar de Kohaku sólo para gozar a Stan xD.
En vista de algunos comentarios poco agradables que recibí al respecto, si no les gusta la idea, no lo leen, simple, pero no tolero la toxicidad "ni un milímetro", y si eso sucede, estoy considerando dejar de publicar todos los fics (aunque seguiré escribiéndolos). El respeto es lo primero, y yo escribo por placer, no por obligación, y nadie me va a decir lo que tengo que escribir o no. Espero que entiendan, aunque como les dije, hasta ahora vienen dando mucho amor, y yo lo devolveré con creces, siempre que sea sano. Hasta el próximo capítulo!
