Kohaku estaba rozando suavemente con la punta de sus dedos el rostro de Senku, que estaba dormido. Sí, no había duda alguna ya, se había enamorado de él. Tal vez era demasiado pronto para sentirse así, pero no era como si pudiera evitarlo. Y estaba segura de que Senku sentía algo similar por ella, por sus palabras de la noche anterior, y por cómo buscó con todas sus fuerzas entrar en razón para poder seguir estando con ella. Si no era más que un interés pasajero, se hubiera rendido, lo que había pasado no era algo tan fácil de aceptar y superar, incluso para parejas mucho más consolidadas que las de ellos. Pero no, realmente se habían sincerado y habían confiado ambos.

Iba a dejar que las cosas siguieran su curso, nadie los apuraba, tenían todo el tiempo del mundo por delante para conocerse más. Y por lo que había dicho el científico, ahora estaba mucho mejor predispuesto a admitir que estaban saliendo, al menos. No supo cuánto tiempo pasó mientras pensaba en eso, pero lo cierto es que se sentía completamente en paz, y disfrutando de la calidez que brotaba de su pecho.

Eso, al menos, hasta que escuchó un ruido de una puerta abriéndose en la planta baja de su casa, justo debajo de su dormitorio, que daba a una ventana a la calle. ¿Quién…? Ruri estaba en el hospital todavía, faltaba poco para que le den el alta, y su padre estaba con ella. Su padre…. NO. ¿SU PADRE? Era posible, aunque completamente inesperado. Se dio vuelta para buscar su celular en la mesita de luz, y cuando chequeó vio que eran las siete de la mañana, pero no tenía mensajes de él que le avisara que estaba volviendo. Oh, no. Mierda, mierda, mierda. Ella podía vestirse rápido y hacer como si nada, pero… ¿y Senku? Estaba profundamente dormido a su lado, totalmente desnudo bajo las sábanas. Escuchó los pasos de alguien subiendo la escalera, y su corazón empezó a martillar contra su pecho.

- ¡Senku! ¡Senku! –lo zarandeó bruscamente, para que despertara, susurrando un grito para que él note su desesperación. Se encontró con unos ojos carmín totalmente desenfocados, ajeno al tremendo problema que tenían a pocos pasos.

- Hmmm… ¿qué pasa, leona? Qué manera poco delicada de despertarme. ¿Nos volvimos a quedar dormidos?

- Levántate YA. Esto es grave…mi padre…creo que mi padre llegó del hospital.

En el momento en que Senku abrió los ojos, ya totalmente despierto del susto, se escuchó el golpeteo de una mano contra su puerta, y la manija de la puerta bajó, abriéndola.

- ¡NO ENTRES, PAPÁ! ¡ME ESTOY CAMBIANDO!

- Ah, perdona Kohaku –se escuchó del otro lado de la puerta, cerrándola nuevamente– ¿Pero a esta hora? Ya tendrías que estar desayunando y lista, tienes que ir a la escuela.

- Sí…lo sé. Me quedé sin batería en el teléfono y no me di cuenta, me desperté cuando escuché que entraste.

- Alumna de preparatoria, casi universitaria, y cometes esos errores. Kohaku, no puedes…

- Ya lo sé, ya lo sé, no necesito tu sermón ahora.

- De todas formas, apúrate. Vine a cambiarme y agarrar unas cosas para volver al hospital. Te llevo a la escuela en coche, estate lista en cinco minutos.

- No…no te preocupes, puedo ir caminando como todos los días. Ve tranquilo tú.

- Ni hablar. No vas a llegar ni un minuto tarde, me voy a asegurar de eso, y no escucharé ni una palabra más al respecto. Te espero, pero apúrate.

- Bueno…

La cara de horror de los dos jóvenes se reflejó en sus rostros. ¿Y ahora? Era obvio que Senku no podía salir de la habitación con ella, o Kokuyo lo mataría, y Kohaku no podría con la vergüenza. Y tampoco era como si pudiera dejarlo encerrado en la casa. Se le ocurrió una idea, aunque el peliverde casi seguro que se iba a negar. Se asomó a la ventana, y la abrió.

- ¿Qué se supone que haces? –Le preguntó Senku, que rápidamente captó las intenciones de ella cuando la vio entrecerrar los ojos al mirar afuera.

- Ese árbol está relativamente cerca…podrías saltar y agarrarte, para bajar. Tiene buenas ramas.

- Ni hablar en un diez billones por ciento. ¿Estás loca? Quizás tú seas una gorila, pero yo no.

- ¡¿Gorila?! –Le gritó enojada. Leona vaya y pase, pero gorila…solamente su amigo Chrome le decía así, y ya se había ganado unos buenos golpes por eso.

- Es la única opción. Eso, o te quedas aquí y esperas a que yo vuelva…a eso de las cuatro de la tarde. Por lo menos puedes amortiguar la caída un poco, con que te agarres alcanza. Lo he hecho alguna vez de chica, jugando, y no es grave. Maldición, tengo que cambiarme ya mismo, mi padre me espera y el tiempo está pasando. Perdona Senku, no pensé que podía venir tan temprano.

Veloz como un rayo, agarró la ropa del uniforme que tenía colgado en la puerta del armario, y se vistió. Tomó el maletín con sus cosas, y, dándole un rápido beso en los labios a un incrédulo Senku que estaba sentado en la cama, le pidió perdón y salió corriendo. Un minuto después, el científico escuchó se cerraba una puerta con llave, y luego un auto arrancaba y se alejaba. ¿De verdad había pasado eso en un par de minutos? ¿Estaba encerrado en la casa de Kohaku, y el padre de ella casi los encuentra desnudos y juntos? Por qué poco…o sea que, o esperaba ocho horas encerrado haciendo nada, o se arriesgaba a escaparse por la ventana. No era atlético, ni ágil. Para Kohaku quizás sí era algo fácil, pero no era su caso. Parecía que últimamente era temporada de golpes duros para él, literal y figuradamente.

Lo primero que hizo fue vestirse y agarrar sus pertenencias, que no eran más que su celular y sus llaves. Si hubiera estado la posibilidad de que saliera por una ventana de la planta baja, Kohaku se lo hubiera dicho, así que tenía que asumir que no podía salir por ahí. Abrió la ventana, y notó que había un borde en el cual podía pararse antes de saltar. Lo único que pedía, era que ningún vecino lo viera, o sino iba a tener que lidiar también con la policía. Salió con cuidado, sus movimientos tenían que ser mínimos y muy controlados, o perdería el equilibrio. La rama que decía Kohaku estaba a aproximadamente dos metros de distancia, y también había unos dos metros hacia abajo. Tendría que hacer un salto largo con impulso, sin carrera, y calculó que, si saltaba con todas sus fuerzas, podría cubrir una distancia equivalente a su altura para caer de pie. No tenía técnica ni entrenamiento, así que tenía que descontar unos centímetros a eso. Pero no necesitaba caer de pie sobre la rama, así que, si estiraba los brazos y hacía un salto más horizontal, lanzándose, podría suplir esa falta. Era cuestión de cálculos…y suerte. Y él era muy malo con su suerte. Para amortiguar un poco más su caída, decidió llevarse una almohada de Kohaku. En el peor de los casos si fallaba, por lo menos podría apoyarla debajo de él para no golpearse la cabeza o el pecho tan duramente.

Mordió la almohada para dejar las manos libres, volvió a salir, y cerró la ventana tras él. Era ahora o nunca, no podía perder el tiempo. Hizo unos últimos cálculos mentales, y con toda la concentración y fuerza que pudo reunir, flexionó las rodillas y saltó. Al estirar los brazos, logró alcanza la rama, pero la inercia del movimiento pudo más, además de que no tuvo el control ni la fuerza para aferrarse, y se raspó las manos con la corteza áspera del árbol. Su cuerpo giró media vuelta de más, columpiándolo, y terminó volando los otros tres metros que faltaban para llegar al piso, que por suerte era tierra y no cemento. Se hizo bolita para no doblarse ni quebrarse los brazos y piernas, y se escudó como pudo en la almohada. El golpe fue duro, por un par de segundos le cortó la respiración porque cayó de frente al piso, y en cuanto la recuperó, empezó a toser. Chequeó el estado de sus extremidades, y si bien estaba un poco adolorido, no se había lastimado de gravedad. Se levantó como pudo, y escondió la almohada en el costado de la casa, no podía volverse caminando con eso en la mano.

Llegó tarde a la escuela, como era de esperar, pero por suerte no tenía marcas visibles de su travesía. Le mandó un mensaje a Kohaku para avisarle el destino de su almohada, y ella no se cansó de pedirle disculpas. Para compensar el mal momento, le dijo que había oído de un lugar muy interesante al cual podían ir juntos, y que la invitación iba por cuenta de ella. Pero quedaron en ir después que le dieran el alta a Ruri. Aunque estaba cansado, ese día se quedó en el club de ciencias toda la tarde, por lo menos así evitaría preguntas indiscretas de sus compañeros.

Cuando volvió a su casa ya estaba anocheciendo, y le sorprendió ver que estaba la tele prendida, y parecía que su padre estaba descansando ahí. Se acercó para saludarlo, y se encontró con que sí era Byakuya recostado mirándola…con Lillian. Al principio le sorprendió y, se sentía raro ver a su padre en pareja, pero tendría que acostumbrarse, y de todas formas se alegraba por él. Sólo estaban ahí recostados, abrazados, mirando atentamente la pantalla, pero había algo en la mirada suave de Byakuya, y en la forma en que tenía apoyadas sus manos alrededor de la rubia, que transmitía que indudablemente ahí había un amor sólido.

- Bienvenido, Senku. Hoy no te vi en todo el día, ¿todo bien?

- Ya estoy de vuelta, viejo. Sí, todo bien. Hola Lillian, hace tiempo que no te veía.

- ¡Hola, Senku! Sí, estuve ocupada, y por eso es que Byakuya venía a verme. Pero ahora vuelvo a tener tiempo libre, así que puedo compensar. Espero que no te moleste que esté por aquí.

- Para nada, siéntete en casa. Los dejo tranquilos, me voy a mi cuarto. Byakuya, voy a dormir un rato, me despertaré para la cena.

- Qué raro que duermas siesta, hijo. ¿A qué viene tanto cansancio? –Pero sus ojos se abrieron, y sonrió ampliamente– ¿Se arreglaron?

- Qué perceptivo. Sí, ya está todo bien. Gracias por los consejos, nada mal tu experiencia de viejo.

- Te lo dije, cuando quieras. Me alegro mucho por ustedes, Senku.

Al día siguiente, cuando estaba saliendo de la escuela, Kohaku se encontró con Chrome. Eran conocidos de pequeños, Chrome era unos meses más chico que ella, pero a medida que crecieron, él se fue interesando mucho por la ciencia, y ella por entrenar, así que se veían sólo en la escuela. Chrome siempre había admirado a Ruri, y se llevaba mucho mejor con ella que con Kohaku, a pesar de ser unos años más chico que la primera.

- Kohaku, ¿vas a ver a Ruri al hospital? ¿Cómo está?

- Mucho mejor, por suerte. Sólo va a estar un par de días más para asegurar que no tiene una recaída. ¿Quieres venir conmigo?

- Me gustaría…yo…–titubeó– pero no quiero molestarla.

- Creo que la pondría contenta que la visite un amigo. Está bastante aburrida, sólo nos ve a nuestro padre y a mí.

- Bueno, si tú lo dices –su cara se iluminó al instante– Vamos.

Kohaku hace tiempo que sospechaba que Chrome gustaba de Ruri, lo cual le parecía adorable, pero nunca le había preguntado a su amigo. Su hermana era muy dulce con él, y pensaba que quizás podían funcionar, a ella no parecía importarle la pequeña diferencia de edad. El castaño era muy animado y valiente, incluso maduro en cierta forma, y su hermana estaba soltera. Quizás les faltaba un empujoncito a ambos, tenía que reconocer que para esas cosas eran bastante torpes y tímidos por igual.

Cuando llegaron al hospital, Kokuyo estaba justo saliendo a atender una llamada de trabajo, y saludó a Chrome con un amigable manotazo en su hombro, que por poco le dobla las rodillas. Los ojos de Ruri se abrieron de sorpresa y se iluminaron al ver al castaño, y él se sonrojó en respuesta, pero también le devolvió una gran sonrisa.

- ¡Chrome! Gracias por venir a verme, no lo esperaba.

- Disculpa, Ruri, que no vine antes. Pero supe que estabas mal, y no quería molestarte ¿Cómo te sientes?

- Muy bien, solo esperando que me dejen salir, tengo muchas ganas de poder volver a estar afuera.

- No seas descuidada, hermana. Tienes que tomártelo con calma, o nos vas a dar otro susto.

- Lo sé, perdóname Kohaku. ¡Ah, ya sé! ¿Y si salimos juntos cuando me den el alta? Como en los viejos tiempos.

- Sí, es una gran idea –la felicidad de Chrome era tan palpable que Kohaku no pudo evitar reír por lo bajo– Ruri…ya que te gusta mucho la historia y estudias eso… ¿te gustaría ir al Rekihaku?

- Oooh, Chrome, ¿de verdad? ¡Sí, me encantaría!

- Eeeh, ¿a dónde? – Kohaku estaba perdida. La historia no era lo suyo.

- Es el museo nacional de historia japonesa, queda en Sakura, en la prefectura de Chiba –le explicó Ruri.

- No es lejos. Si tomamos el tren de Keisei-Ueno llegaríamos en una hora.

- Me parece bien, si eso hace feliz a Ruri, vamos entonces. Podríamos ir el jueves, cuando salimos de la escuela. El alta se lo dan a la mañana, así que es el día perfecto para festejar, y yo no trabajo ese día, Mozu me dijo que vuelva la próxima semana.

- ¡Qué malote! Bien, nos vemos entonces. Me alegra que ya estés bien, Ruri, nos vemos pronto. Tengo unos estudios que terminar hoy.

- Gracias por venir a visitarme, Chrome, me hizo muy feliz verte.

El castaño sonrió, sonrojado a más no poder. Ruri tenía esa habilidad de ser tan dulce y femenina, y ni se enteraba lo que provocaba en su corazón verla con esa expresión tan serena, además de lo hermosa que era. Se despidió con una sonrisa, y dejó a las hermanas solas.

- Me lo encontré a la salida de la escuela, qué bueno que pudo venir. Sí que te puso contenta, ¿eh? –La provocó un poco Kohaku

- Sí, claro, Chrome es un muy buen amigo, ¿no crees? Siempre fue muy atento conmigo.

- Sí…amigo…atento –Ruri ganaba el premio a Mrs. Inocencia.

- Kohaku, se te ve más relajada y animada, me gusta verte así. ¿Pasó algo bueno?

- Que tú estás mejor, eso me devolvió el alma al cuerpo –Eso, y cierta otra persona, que de pensar en él se ruborizó un poco. Quizás podía contarle a su hermana de Senku ya, ahora que parecía que se estaba poniendo un poco más seria su relación– Ruri, tengo algo que contarte, pero prométeme que no le dirás nada a papá todavía.

- ¿Qué pasó? ¿Estás bien? –La cara de la hermana mayor mostró preocupación al instante.

- Sí, sí, muy bien de hecho. Al menos ahora…tuve una semana difícil. Estoy saliendo con alguien hace poco más de un mes...en realidad es un cliente frecuente del restaurante junto a su padre, pero luego nos conocimos más porque me ayudó a estudiar y aprobar en física y química. Senku Ishigami, se llama. Y creo que me gusta mucho…o más que eso.

- ¡¿De verdad?! –Ruri se sonrojó el doble que su hermana, pero mostraba una preciosa sonrisa de pura felicidad por hermana pequeña– No me habías contado, y ya un mes.

- Bueno, pasaron ciertas cosas complicadas en el medio. Nos conocemos hace poco, y él no es para nada romántico, es como yo o peor. Pero ahora empezaremos una relación más seria, o eso creo…

- Lo quieres mucho, ¿cierto? Te brillan los ojos, Kohaku.

- Sí, así es –le daba vergüenza que se le note tanto, pero así se sentía, no podía ocultarlo.

- Gracias por contármelo, me muero por conocerlo. Pero no le diré nada a papá, será nuestro secreto hasta que estés lista. ¡Oh, ya sé! ¿Y si lo invitas al museo con nosotras?

- Mmm, es una buena idea… Es científico, como Chrome, solo que mucho más inteligente. De hecho, el coordinador del área de ciencias de mi escuela, que había sido maestro suyo cuando era pequeño casualmente, le ofreció una beca para ir a estudiar y trabajar en la NASA con él.

- ¡Eso es increíble! ¿Y aceptó?

- No lo sé…no hablamos del tema, porque tuvimos una discusión en el medio, pero ya estamos bien.

- Entiendo. Tengo más ganas de conocerlo ahora, y seguro que se llevará bien con Chrome cuando lo conozca.

- Creo que ya se conocieron un poco en la feria de ciencias, rivalizaron con los mejores proyectos. Pero se harán amigos enseguida, estoy segura. Voy a decirle ahora, entonces. Así sabemos si puede.

Kohaku le escribió a Senku para invitarlo, y al rato él aceptó la invitación. A la rubia se le hizo un nudo de emoción, que él esté predispuesto a conocer a su hermana y salir con su amigo, le daba esperanzas de que realmente quería que las cosas funcionen. Le contó a Ruri la noticia, y las dos sonrieron entusiasmadas. Justo en ese momento volvió Kokuyo, su padre, así que se guardaron la emoción con una sonrisa cómplice.

Dos días después, por la tarde, ya le habían dado de alta a Ruri, y ella ya estaba en la estación de tren. Sabía que Kohaku y Chrome llegarían juntos de la escuela, pero no tenía idea cómo lucía Senku todavía. El científico también había llegado, y aunque no conocía a la hermana mayor de Kohaku, la reconoció al instante porque eran muy parecidas, sólo que Ruri tenía el pelo largo y suelto, y era un poco más voluptuosa que su hermana menor, y mucho más femenina. Se podría decir que eran dos gotas de agua con Lillian, mucho más que el sorprendente parecido que tenía la leona con la cantante.

- ¡Ruri! ¡Aquí estamos! –Kohaku llegó corriendo, radiante, y Chrome la seguía un poco atrás, un poco irritado de tener que correr, pero su cara cambió instantáneamente apenas vio a la hermana mayor– ¡Ah! Ahí está Senku también. ¡Senku! –Levantó la voz mientras sacudía la mano en el aire, para llamar su atención, y el peliverde se acercó.

- Oye, lo conozco, ¿qué hace aquí él? –Preguntó curioso Chrome

- Ah, perdona Chrome, me olvidé de avisarte –Se disculpó Kohaku con una sonrisa culpable– Primero las presentaciones. Senku, ella es mi hermana Ruri. Ruri, te presento a Senku –Ambos se saludaron, sonriendo– Chrome, en realidad él es…estamos…

- Soy su novio.

Las bocas de todos se abrieron al escuchar eso, incluida la de Kohaku. En realidad, no habían definido que serían novios todavía, pero fue una enorme sorpresa escucharlo directamente de la boca de él, y no tuvo la menor duda en decirlo.

- ¿Novios? Oh…no sabía, pensé que eran amigos, porque los vi juntos en la feria. Bueno, o sea que… –Chrome se cubrió la boca con una mano, cuando se dio cuenta de algo. Si Senku y Kohaku eran novios, era lógico que estuvieran cercanos esa tarde…o sea que Ruri y él… se puso bordó, y los tres lo miraron con curiosidad– ¡Nada, nada! ¿Vamos?

En lo que duró el viaje en tren, los cuatro compartieron charlas para conocerse más. Kohaku era la única que realmente conocía en mayor profundidad a todos, así que sacó los temas que podían facilitar que hablaran animadamente. Con la presentación de Senku, ahora tenía la excusa de correrse un poco para dejar a Chrome y Ruri interactuar más, y una pícara sonrisa asomó a su rostro al notar ese detalle. Cuando llegaron, los cuatro se quedaron fascinados con el enorme museo, y a Ruri le brillaban los ojos como nunca. Pero la intención de Kohaku de hacer de cupido para su hermana y el castaño se vio frustrada por un factor que no tuvo en cuenta antes: Senku y Chrome amaban la ciencia, y en ese museo, además de historia, había ciencia. Lo que podía haber sido una salida de dobles parejas, o algo así, terminó siendo que los dos jóvenes se lo pasaron juntos analizando y dando sus opiniones de los desarrollos tecnológicos de cada época, mientras que Ruri arrastraba a Kohaku con el entusiasmo de estar en uno de los lugares favoritos de su vida. Se mantenían medianamente juntos, pero era más que claro cómo se dividían las charlas y los intereses.

Después de recorrer todo el museo durante casi dos horas, fueron a tomar un café juntos. Pero no hubo forma de despegar a Senku y a Chrome, cada vez estaban más entusiasmados compartiendo sus descubrimientos, incluso se pasaron sus teléfonos y Chrome le dijo que tenía una interesante colección de materiales que podía mostrarle, mientras que Senku lo invitó a compartirle sus teorías astronómicas y de física cuántica.

- Parece que ustedes van a ser grandes amigos, me alegro que pudieran conocerse más hoy –Ruri y su inocencia y felicidad genuina por el otro, eran admirables.

- ¡Qué malote! Tu novio es muy genial, Kohaku. Hasta ahora nunca tuve un amigo científico que supiera tanto como él.

- Sí…así es Senku…seguro se divertirán hablando de pedrolos y de ciencia, ¿eh? –Kohaku ofreció una sonrisa, pero por dentro sólo quería golpearlos a ambos, fuerte.

Tomaron juntos el tren de vuelta, y en la estación se separaron para volver cada uno a su casa. Ruri les agradeció por una tarde tan disfrutable y divertida, y Kohaku le dijo a Senku que después le iba a escribir para esa cita que le había dicho. Ese "después" terminó siendo un par de horas más tarde, en el cual Kohaku le contó que su intención de darles un momento solos a Chrome y Ruri se vio frustrada porque no se esperaba que se lleven tan bien él y el castaño, pero que igual le resultó divertido y en el fondo se alegrara que se entendieran tan bien. Ella tenía ese tipo de amistad con Kirisame, y no había nada mejor que tener un buen amigo con las mismas pasiones, con los cuales podían pasar horas hablando y compartiendo. Luego le preguntó si tenía la tarde del sábado libre, pero que era una sorpresa a donde lo iba a llevar, que pasaría por su casa a buscarlo. Senku aceptó, y así quedaron para verse, ya que al final casi no habían cruzado palabra esa tarde en el museo y en el café.

El lugar que había elegido Kohaku luego de mucho pensar y averiguar, era un exclusivo café temático de astronomía, llamado "Café Planetaria", ubicado en un planetario en Tokyo. No sólo el lugar estaba hermosamente decorado de esa forma, y contaba con un gift shop amplio y adorable, sino que el menú de comida y bebida era todo decorado y nombrado a partir esa temática. Senku sonrió, fascinado, no sabía que un lugar así existía, era muy interesante. Primero pasearon por la tienda de regalos, curioseando todos los productos tan originales. Kohaku hasta parecía más emocionada que él, y casi gritó de emoción al ver una cartera transparente rellena de algodón de azúcar de colores celestes, violetas y rosados, llamada "Milky way cotton candy", que costaba alrededor de mil trescientos yenes. Cuando Senku se quedó un momento mirando con atención unas piedras artificiales pero muy bien decoradas como si fueran meteoritos, Kohaku se escabulló un momento para comprar un llavero con forma de cohete que ya había visto antes, y volvió antes de que Senku se percatara de su ausencia, tan absorto que estaba en los detalles del "meteorito", el cual terminó comprando para regalárselo a Byakuya, para cuando le dijera que había decidido irse a Estados Unidos con el Dr. Xeno.

Luego de eso fueron a comprar lo que iban a consumir en el café propiamente dicho, y Kohaku se terminó dando el gusto de pedir un increíble helado de vainilla llamado "Nebula Soft Serve", que tenía algodón de azúcar de esos colores que había visto antes, adornando la base. Senku se decantó por elegir una pequeña caja con varios dulces combinados, entre los que había unos cristales de azúcar color azul oscuro, y unos bombones negros extraños, además de otros dos dulces, y acompañó con un té helado. Lo curioso era que ya estaba terminando el otoño, a fines de Noviembre, y los dos habían elegido algo frío para comer, pero el lugar estaba bien climatizado, y tampoco hacía frío afuera esa tarde. Se sentaron a relajar y disfrutar de sus exóticos pedidos, que estaban muy interesantes, mientras conversaban, y Kohaku fue la primera en mencionar algo que le había quedado pendiente desde el otro día.

- Senku…realmente me sorprendió que te presentaras a Ruri y a Chrome como mi novio. Es decir, no me molestó para nada, pero no lo esperaba.

- Vi que no sabías cómo presentarme, y te lo hice más fácil. Puede que no sea la terminología exacta porque tampoco lo hablamos, pero creo que decidimos ir en esa dirección, ¿cierto?

- Hmmm, sí. Es decir, se sintió raro…pero no un raro malo, por así decir.

- Ya te lo dije, diez billones por ciento seguro que no me importan las etiquetas, pero ya pude comprobar que les deja bastante claros a los demás las cosas, y así nos ahorramos malentendidos.

- Siempre tan práctico y lógico, ¿eh? –sonrió divertida, y porque se esperaba algo así de él– Pero está bien, y tienes razón.

- Leona –la miró un poco más serio– tengo algo que decirte, y creo que cuanto antes lo sepas será mejor.

- Te escucho.

- ¿Recuerdas la beca que me ofreció el Dr. Xeno en la feria? –Ella asintió, sonriendo– Bueno, en esa semana que estuvimos peleados, le confirmé que la aceptaba. Nos quedan ver los detalles de cuándo sería el viaje, y las fechas exactas y demás, pero ya es un hecho. No sé qué te parece, qué piensas al respecto, pero es la decisión que tomé.

- ¿Qué pienso? ¡Pues que me pone muy orgullosa! –le dijo contenta como si fuese algo obvio– Digo, apenas terminarás la preparatoria, y ya te vas a trabajar con una eminencia, nada menos que a la NASA. Creo que sería el sueño de cualquier científico, te felicito.

- Sí, gracias. Pero…no me refería a eso –suspiró y miró a un costado– Creo que te imaginas que vamos a estar separados por al menos un año, ¿cierto? Tendría que ver si en ese año tengo alguna semana de vacaciones, pero también está el factor económico, claro, tampoco puedo estar yendo y viniendo en avión fácilmente. Por lo cual es probable que no podamos vernos por un largo tiempo. Faltan por lo menos tres o cuatro meses para esto, pero justo que ahora decidimos ir más en serio en lo que tenemos, no sabía cómo lo ibas a tomar.

- Senku, sé que será difícil, y que vamos a extrañarnos mucho, no me divierte pensar en eso. Pero es una oportunidad única en tu vida, estarás cumpliendo uno de tus sueños, y tan joven. No voy a ser tan egoísta como para retenerte, sólo porque estemos empezando una relación. No me sentiría bien conmigo misma si lo hiciera, y no es justo para ti. Además, yo también terminaré la preparatoria, y tengo que considerar mi futuro. Con la plata que gané de las clases con Stan –miró directamente a Senku temiendo que cambie su cara, pero le sorprendió que estuviera igual de tranquilo– pienso destinarla a entrenar con un buen maestro, temporalmente al menos. Creo que prefiero hacerlo aquí en Japón, la verdad es que no hablo otros idiomas, y tampoco tengo el tiempo de ponerme a estudiar a fondo como para hacerlo, además de que el dinero me rendiría mucho menos. Y por otro lado, estoy considerando cambiar de trabajo. Quizás pueda conseguir algo de enseñar en un nivel básico, o a niños, algo así.

- Diez billones de puntos para ti por tu forma de verlo, y tus planes a futuro –sonrió de costado– Al final, es casi irónico que Stanley nos diera una mano en un par de cosas, a pesar de pareció justo lo opuesto y ciertamente no fue su intención…al menos con respecto a mí.

- ¿Eh? Sé que a mí me ayudó ese trabajo con él, pero no termino de entender en qué te ayudó a ti.

- No me ayudó en nada particularmente, pero si ahora podemos considerarnos novios y tomar más en serio lo nuestro, sin dudas es a causa de su intromisión. Lo que no te mata, te hace más fuerte…o eso dicen. No te creas que voy a ponerme en plan de amigos con él, sólo estoy diciendo que, a mi pesar…y el tuyo y el de él… el balance terminó siendo positivo. Ignorando completamente los detalles del proceso, claro, preferiría no tener que volver a vivirlos nunca más.

- Entiendo tu punto, y me gusta que lo veas así, es más…maduro. Por mi parte, ya te lo dije, tienes mi palabra de que no tendrás que volver a preocuparte por eso, nunca más –estiró una mano para tomar la de él a través de la mesa, y él se la tomó y le sonrió de costado– Volviendo al tema del viaje… me parece entonces oportuno darte algo.

Kohaku sacó de su pequeña cartera el llavero, y se entregó. Senku abrió ojos, gratamente sorprendido por el detalle, y lo tomó y lo miró de cerca, sus ojos brillaban de felicidad.

- Aah, sí. Lo llevaré conmigo entonces, y así no me olvidaré que aquí me espera una leona a mi regreso. ¿Te parece bien?

- Sí, me parece bien. Tómalo como un amuleto de mi parte, en el cual están mis sentimientos de que tengas mucho éxito.

- Gracias, leona. Y ahora, volviendo a tus planes, pensé en algo que te puede interesar. ¿Qué te parece si le preguntas a Tsukasa Shishio si te puede entrenar? No sé si su estilo de lucha es el que quieres, pero de seguro que te puede dar unos buenos consejos, al fin y al cabo, lo admiras mucho y parecía que se entendían en eso.

- ¿De verdad? No lo había considerado. No es mala idea, para nada…al menos unas clases. Podría funcionar.

- Y te apuesto que él tiene contactos para ayudarte a encontrar ese trabajo, también. Es cuestión de preguntarle, luego te paso su número, y se lo puedes preguntar directamente a él. No te preocupes, le voy a avisar antes que vas a comunicarte.

- ¡Eso sería genial, Senku! ¡Muchas, muchas gracias!

Tan feliz estaba por el ofrecimiento, que se levantó y rodeó la pequeña mesa, para abrazarlo y darle un largo beso, que él correspondió. Este era el Senku que conocía, y que le encantaba. Todavía no pensaba decirle la profundidad de sus sentimientos que había reconocido hace poco, pero trató de trasmitírselos a través de ese beso. Como ya habían terminado hace un rato la merienda, se levantaron y quisieron recorrer y caminar un rato más, antes de volverse. Kohaku se animó a tomarle la mano, y él, aunque al principio se sobresaltó y estaba un poco rígido y torpe, poco a poco se fue aflojando, aunque a todas luces era evidente que no le resultaba natural. Cuando ya decidieron volver, tuvieron que despedirse en la estación de tren, porque la rubia le dijo que su padre ya había planeado una cena familiar para festejar que Ruri se encontraba bien.

Dos días después, para cuando Kohaku ya había vuelvo a trabajar, Byakuya se enteró de la buena noticia, e invitó a Senku a comer ramen. La última vez que habían ido fue esa noche que se encontraron con su ex-colega, el Dr. Xeno, y sentía que ahora que se habían vuelto a calmar las aguas y había motivos para festejar, podían volver allí con tranquilidad. Senku le había contado ya que también habían dado un paso más en la relación con Kohaku, y que ya no le molestaba la idea de anunciarse como "novios", aunque fuera para simplificar la forma de presentarse a los demás. Así que más feliz que perro con dos colas, lo primero que hizo Byakuya cuando la rubia los recibió, fue felicitarla porque se animara a dar el siguiente paso con su hijo, y bromeando le dijo que le tuviera paciencia, que era un buen chico, pero que tenía que equilibrar su gran inteligencia racional con alguna que otra torpeza emocional. Senku lo fulminó con la mirada, cosa que por supuesto ignoró, y se sentaron a esperar la comida.

Pero a los pocos minutos, un hombre grande y rubio, de poblada barba oscura, se acercó a la barra, junto a los Ishigami.

- Hija, perdona la interrupción, pero vine a agradecer personalmente a tu jefe que te haya dado la semana libre para que pudieras ocuparte de Ruri.

- Oh, papá…no hacía falta.

- Sí que lo hace. Gracias a su gesto pudimos cuidar de tu hermana como corresponde. ¿Podrías llamarlo, por favor? Será un minuto.

- Si insistes.

Justo antes de que Kohaku llamara al padre de Mozu, que estaba en la cocina, dos personas habían clavado su mirada en el hombre, aunque por motivos distintos. Uno de entusiasmo, el otro de cautela. Para la mala suerte de Senku, el entusiasmo de Byakuya pudo más, mucho más, y demasiado rápido.

- Oooooh, ¿así que finalmente conozco a mi consuegro?

Tres pares de ojos se clavaron ahora muy sorprendidos en el peliblanco. Dos de los cuales, denotaban también puro horror en sus ojos.

- ¿Disculpe? Me parece que se confundió de persona, señor.

- ¿No es usted el padre de Kohaku-chan?

- Sí, ella es mi hija –Contestó el rubio, frunciendo el ceño.

- Y yo soy el padre de Senku –dijo Byakuya con una sonrisa orgullosa, señalando a su hijo a su lado, sin darse cuenta del sutil gesto de negación que trataba de hacerle éste, para que se calle.

- ¿Senku? ¿Y quién es Senku?

- Su nov… Oh…

Recién en ese momento, la sonrisa de Byakuya se borró, y miró de reojo a los dos jóvenes, dándose cuenta de su grave error. ¿Cómo iba a suponer que él sabía de la relación de ellos, pero el padre de Kohaku no? Oh oh…los había metido en problemas. Una tensa sonrisa volvió a su rostro, para complementar la ahora mortalmente seria expresión de su "consuegro".

- ¿Kohaku? ¿Podrías explicarme lo que sucede?

- Eeeeh…bueno… la verdad es que… estoy empezando a salir con alguien, hace poco.

- ¡¿Qué?! –Kokuyo no pudo controlar su sorpresa, pero sus ojos se dirigieron al joven que previamente ese hombre desconocido había señalado. Joven que casualmente estaba muy rígido y evitaba el contacto visual, tanto como su hija– ¿Desde cuándo?

- Hmmm, poco… –no, no podía decirle toda la verdad a su padre.

- Aaah, disculpe, yo y mi boca grande –Se volvió a meter Byakuya, esta vez para ayudar al problema que él había creado, sin querer– Me presento, mi nombre es Byakuya, y junto con mi hijo Senku, somos clientes de este restaurante desde hace muchos años. Y como nuestros retoños son de la misma edad, se hicieron buenos amigos, incluso Senku ayudó a su hija a estudiar para unos difíciles exámenes que le fueron tan bien, usted sabrá. Es un buen chico, Senku, se lo aseguro.

- Y no te dije nada porque éramos amigos, tal como dijo Byakuya-san –Se apresuró a decir Kohaku. Tenía que dirigir la atención a ella, estaba segura que su padre no se enojaría con Senku si sabía que ella fue la primera interesada, y no que un joven quiso aprovecharse de su "inocente" hija– Pero, bueno… lo conocí mejor, me di cuenta que me gustaba, y salimos un par de veces. Ruri lo conoció, fuimos a un museo juntos, con Chrome.

La sola mención de Ruri apaciguó un poco al intimidante hombre, como si no se atreviera a poner en duda lo que le contaba Kohaku, sólo porque su hermana mayor había estado también ahí.

- Y perdone, soy muy confianzudo, y aprecio mucho a su hija, es una chica muy dedicada y simpática –agregó Byakuya– por eso lo traté tan familiarmente.

- Kohaku no es una niña ya, está por empezar la universidad el año próximo, y trabaja. Le agradezco su sincera explicación, pero mientras sean responsables, no veo problema en que se ponga en pareja. Sólo que me hubiera gustado enterarme por ella.

- Lo siento, lo siento, fue mi culpa –volvió a disculparse Byakuya– Estoy seguro que Kohaku-chan iba a contárselo pronto, pero la ansiedad fue más fuerte que yo.

- Hmmm –El hombre lo escrutó, y finalmente extendió su mano hacia Byakuya– Empecemos de vuelta, entonces. ¿Byakuya-san, es usted? Mi nombre es Kokuyo. Y este joven entonces es…

- Senku Ishigami, un gusto conocerlo –se presentó el científico, cuando por fin recuperó su voz.

- Igualmente –Kokuyo lo miró de arriba abajo, escudriñándolo– ¿Estás en el mismo año de la escuela que Kohaku?

- Sí, en el último de preparatoria, pero vamos a distintos colegios.

- Así que tú fuiste el que la ayudó a estudiar, ¿eh, chico? Tengo que reconocer que su desempeñó mejoró considerablemente. Debes ser bueno en el estudio.

- Papá, Senku es de las personas más inteligentes que conozco. Además de que se especializa en las ciencias, él ganó con su proyecto en la feria de ciencias de los colegios, e incluso el Dr. Xeno le ofreció una beca para estudiar y trabajar en la NASA personalmente con él, el año que viene.

- Eso es admirable, te felicito –Suspiró– Con lo cabeza caliente que es mi hija, creo que me tranquiliza un poco que esté saliendo con alguien tan centrado. ¿Y qué intenciones tienes con mi hija, chico?

- ¡Papá! –Se quejó Kohaku, abochornada.

- Voy en serio, pero sólo si ella así lo quiere –Como Senku sentía que cada palabra suya iba a ser cuidadosamente medida, las eligió con cuidado para salir a flote de la situación.

- Ya veo. Bueno, en ese caso espero que sea verdad, y si es así nos veremos pronto. Si todo marcha bien con mi hija, me gustaría conocerte más, a ti y a tu familia. No falta mucho para Navidad, y si quieren, será un placer para mí invitarlos a la cena familiar. Extiendan la invitación a la señora Ishigami, por favor.

- No hay una señora Ishigami, lamentablemente, Kokuyo-san. Crié solo a Senku. Pero agradezco la generosa invitación, y agradecemos su confianza –Byakuya también se puso en modo correcto, inclinándose respetuosamente ante su "consuegro", para ayudar a dar la mejor impresión a su hijo.

- La mamá de Kohaku falleció cuando ella era pequeña, así que lo entiendo, y disculpen. Ahora no los interrumpo más, los dejo cenar tranquilos. Kohaku, ¿podrías llamar a tu jefe ahora?

- Oh sí… ya voy.

Luego de que Kokuyo hablara con él y le agradeciera personalmente, se retiró, manteniéndose serio y estoico. Byakuya, Senku y Kohaku suspiraron, aliviados.

- ¡Perdonen, chicos! No tenía idea que era un secreto todavía, pero parece que salió todo bien.

- Casi te mato, viejo…pero gracias, ayudaste un poco.

- Sí, creo que si no hubiese estado, mi padre se lo podría haber tomado de otra forma.

- Bueno, son las preocupaciones de un padre, es natural. Y además padre soltero y de dos bellas jovencitas, diría que tu padre es un hombre muy centrado, Kohaku-chan.

- Sí, lo es… y muy estricto también. Pero sé que quiere lo mejor para nosotras.

- Seguro que sí. Bueno, ahora pórtense bien, que parece que tenemos una cena navideña familiar por delante.

- No se sientan obligados en venir. Si ya tienen planes…

- No, está bien, lo pasamos siempre nosotros dos solos. Este año también estará Lillian, pero dado que es pariente tuya y va a quedarse un poco más aquí en Japón, seguro tu padre la invitará también.

- ¡Sí! Será una noche entretenida, para bien o para mal.

- Diez billones por ciento seguro de eso, leona.

Buenaaaas! Tengo par de anuncios interesanteees! Estrené página de Facebook, pueden encontrarme como Kariwolf, donde subiré mis fics y dibujos de , y anunciaré las actualizaciones. Ahora, un agradecimiento especial: Mumi Evans Elric, sos puro amor, GRACIAS. Además de tu precioso apoyo siempre, dejaste una review que nos llenó el corazón de amor a Cherry y a mí, en la nuevo historia "Otros caminos" (el Stanhaku)… en especial porque fue sólo para apoyarnos, aunque no lo fueras a leer porque sos 100% Senhaku jajaja, HER-MO-SA! Eso es amor del bueno :)

Y ahora… SE VIENE NUEVA HISTORIA! Estamos muy creativas con Cherry… vamos a hacer un AU de , policial/drama, llamado "Camino a la redención". Los protagonistas serán: Senku (detective), Kohaku (policía), Xeno (Interpol) y Stan (ex-criminal de guante blanco). Cuatro personajes muuy power, tendrán que trabajar juntos (bajo el mando del boss Byakuya jaja). ¿Podrán? Y estoy haciendo unos dibujos de ellos, uufff, demasiado sexys. Los subiré a esa página de FB, gócenlos. Hasta el próximo capítulooo!