La primera mañana del año comenzó con anunciar las lindas novedades del casamiento a toda la familia. Lillian no se había dado cuenta de que Senku había sido quien secretamente había encendido el fuego artificial con forma de corazón que daría pie a que Byakuya le proponga matrimonio, pero le pareció un detalle de lo más adorable cuando se lo confesaron. A Kokuyo, Ruri y Kohaku tenían que esperarlos al día siguiente a que volvieran de su viaje para decírselo, pero la cantante no aguantó las ganas y los llamó por teléfono, con la excusa que quería saludarlos por el año nuevo. Como pensaba que no podía haber mayor sorpresa que la del embarazo, el casamiento era hasta algo esperable.

Sabiendo que Senku se iría a Estados Unidos en tres meses, apenas terminara la preparatoria, la pareja quiso celebrar el casamiento lo antes posible. Querían algo sencillo, sólo familiar y unos pocos amigos, entre ellos sus compañeros de viaje del Soyuz -a quienes Lillian regalaría los pasajes, siendo millonaria-, ya que ellos habían sido los primeros en animarlos a salir juntos. Además, querían evitar que la prensa se enterara y se llenara de paparazis, por lo que decidieron mantenerlo en secreto y casarse solamente por civil. A pesar de ser muy famosa y millonaria, Lillian era una mujer muy amorosa y sencilla, y no estaba a favor de hacer una boda costosa.

Lo próximo e inmediato que tenían que organizar, era el cumpleaños de Senku, que se convertiría ya en mayor de edad al cumplir dieciocho años. Byakuya estaba al borde de las lágrimas constantemente, e intentaba abrazar hasta el hartazgo a su hijo, diciendo lo orgulloso que estaba de él y en el maravilloso hombre que se estaba convirtiendo, y eso no hacía más que ponerlo emocional con respecto a lo mucho que lo iba a extrañar durante todo ese año. A Lillian no hacía más que enternecerle la bola de amor que era su futuro marido, y cada vez reafirmaba más la suerte que tendría su hijo o hija de tener un padre así.

Por otro lado, cuando Kohaku volvió de viaje con su padre y su hermana al día siguiente, estaba completamente perdida de qué podía hacer o regalarle para el cumpleaños a Senku. Cuando ella le hizo una rápida visita para verlo en el rato libre que tenía entre salir de la escuela y empezar su jornada de trabajo, trató de sacarle información sobre qué le gustaría, pero el científico le dijo que no quería ningún regalo material, ya que encima se sentía en deuda con su ausencia de regalo para navidad.

De pronto, escucharon un grito mezcla de emoción y sorpresa de Byakuya, que hizo saltar al pobre Kuro que descansaba en el regazo de Senku, y corrió para meterse debajo de la cama. Segundos después, el peliblanco tocó la puerta de la habitación de su hijo, y cuando lo dejaron pasar, apareció con una ropa muy pequeña en las manos, mientras lloraba de emoción.

- ¡Mira lo que encontré, hijo! De cuando eras muy pequeño…este era tu pijama favorito –estiró la prenda para mostrarla, y entonces vieron un pijama del tamaño del antebrazo de Byakuya, azul oscuro con estrellas y cohetes de colores. Kohaku gimió de ternura, era demasiado pequeño y adorable, pero Senku puso una cara de fastidio y vergüenza, ya había tenido suficiente con el despliegue de fotos de su infancia en la reunión familiar.

- ¿Qué haces con eso ahora, viejo?

- Estaba revisando lo que tenía de cuando eras pequeño, porque me dio nostalgia al pensar en el bebé, y que ya serás un adulto…y encontré esto… y esto. Mira, Senku, esta era tu camiseta favorita –Le mostró una pequeña remera de su gato azul favorito, Doraemon– Te gustaba tanto que no querías sacártela nunca, tuve que comprarte dos más iguales para poder lavarlas y cambiártelas sin que te dieras cuenta.

- ¡Noooo! ¿De verdad? Eso es muy tierno… –los ojos de Kohaku brillaban a la par de los de Byakuya, cosa que terminó por avergonzar e irritar aún más al científico.

- Sí, y le gustaban mucho los juguetes con forma de cohetes y naves espaciales, y yo le contaba cuentos y él se terminaba durmiendo abrazado a ellos. Era muy hermoso –se cubrió los ojos con el antebrazo, para secar sus lágrimas de emoción. Con la noticia del bebé estaba muy sensible últimamente, pensando en que volvería a revivir eso de alguna forma, aunque esta vez con una mujer a su lado. Estaba muy orgulloso de cómo había criado a Senku por su cuenta, pero que su futuro hijo también tenga una amorosa madre era algo nuevo y que lo llenaba de felicidad.

- ¿Vas a seguir así mucho más? Creo que es una suerte que me vaya a Estados Unidos en unos meses.

- Tan cruel…–el corazón de Byakuya se rompió con el cristal de hielo que era su hijo a veces– Ya vas a ver, si algún día tienes hijos, vas a acordarte de este momento y te vas a arrepentir cuando te sientas como yo. Bueno, me voy, ya que parece que no sabes apreciar estos detalles.

Kohaku amonestó a Senku con la mirada, aunque ya sabía que no era cariñoso, tenía que entender a su padre en un momento como ese, y con más razón que nunca tenía que aprovechar el tiempo que podían pasar juntos, después no podría verlo por un año. Para demostrarle su enojo, le dijo que se iba, que se verían para su cumpleaños, según lo que quería hacer. No lo saludó con un beso, pero tampoco le mostró su peor cara, sólo quería ver si lograba hacerlo reflexionar sin presionarlo, estaba segura que lo haría.

Cuando la rubia salió de la habitación, sigilosamente se fue a buscar a Byakuya, y lo llamó suavemente a través de la puerta de su cuarto. Él asomó la cabeza, y Kohaku le hizo señas para que se le acerque, y le pidió un favor hablando lo más bajo que podía. Los ojos del peliblanco brillaron al instante, y una gran sonrisa llenó su rostro. Le guiñó el ojo a Kohaku, y ella se fue de la casa, satisfecha con que pudo hacer lo que tenía planeado.

Ahora tenía que resolver la otra parte, su sorpresa…pero no se le ocurría. Tenía que pensar un regalo que no fuese material, pero que fuese especial para el decimoctavo cumpleaños de su novio, cosa que nunca antes había tenido que hacer. Decidió pedirle consejo a su amiga Kirisame, que también tenía novio, aunque Kinro era un par de años mayor, unos veinte años como su hermana Ruri. Así que la tarde siguiente, después de salir de la escuela, fueron juntas al centro comercial a dar unas vueltas para inspirarse.

Esa misma noche, horas antes del inicio del día de cumpleaños de Senku, Lillian fue de visita a su casa para compartir una cena con él y su padre. La pareja prefirió hacerlo de esa forma, para dejarle la noche siguiente libre, por si pensaba hacer algún tipo de festejo con Kohaku y sus amigos. A la medianoche, cuando lo saludaron, le dieron un sobre, que Senku abrió intrigado. La mandíbula del científico casi se cae de la sorpresa. Dentro había un pasaje de ida de avión, y un muy generoso cheque.

- Senku, me gustaría que lo aceptes, de parte de nosotros –Le dijo Lillian, con su preciosa sonrisa– Tu padre habló ya con el Dr. Xeno, para garantizar que compraran el boleto de avión para ir en el mismo vuelo a Estados Unidos. Y el cheque es para que puedas costear todo el año que pases allí, por lo menos para alojamiento y comida.

- Es…demasiado –Había hecho cálculos de cuánto tendría que ahorrar, pero la cifra del cheque fácilmente duplicaba ese monto– ¿Seguro que está bien?

- No te preocupes… el dinero no es un problema para mí, y te lo regalo con mucho gusto. Sé que por más que me case con Byakuya y seamos una familia contigo y con el bebé, eso no me convertirá en tu madre, ni pretendo cumplir ese rol. Pero si puedo hacer algo que te ayude a cumplir tus sueños, me pondría muy feliz que lo aceptes.

- Muchas gracias, a ambos…no lo esperaba, pero me será de mucha ayuda.

- Feliz cumpleaños, hijo –Le dio un fuerte abrazo, y le susurró al oído– Te quiero mucho.

- Gracias viejo, por todo…yo también.

Después de compartir un cálido abrazo, Byakuya se alejó de Senku, y sonrió con una cara bromista, para aligerar la emoción del momento.

- ¡Suficienteee! Todas estas cosas sentimentales no son tu estilo, así que cambiemos de tema. ¿Hiciste ya planes con tus amigos?

- No…organizar fiestas no es lo mío. Kohaku me dijo que vendría aquí a la noche, y por mí está bien, sin tanto rollo.

- ¿Ni aunque cumplas dieciocho? –Le preguntó un poco decepcionado.

- Sigo siendo yo, un año más, o menos. El número sólo representa un acuerdo social, y que puede tener ciertas ventajas y responsabilidades legales ahora.

- Sí, es cierto…pero podrías aprovechar para verlo de una forma más animada. Bueno, ¿quieres que vayamos a comer ramen, entonces? Yo sí lo veo como un día especial, déjame consentirte.

- No voy a decirle que no a eso.

Como era miércoles, Senku tuvo que ir a la escuela y hacer su vida normal, donde sus compañeros de clase le festejaron animadamente la mayoría de edad, haciéndole chistes de ir a emborracharse. Taiju y Yuzuriha le habían preparado una mini torta, con colores y decorados de la NASA, y la comieron en la hora de descanso del almuerzo. Esa tarde se quedó en el club de química un buen rato, y cuando salió se puso a contestar todos los mensajes de felicitaciones de sus amigos, al teléfono y por las redes. Kohaku lo llamó también, e incluso le pasó el saludo de su padre y de su hermana, que se habían enterado por ella. Senku se extrañó de que Ryusui no le armara un alboroto o le proponga una gran fiesta, pero pensó que había sido porque era mitad de semana, y diez billones por ciento seguro que ya le haría una propuesta para festejar el sábado por la noche o algo por el estilo.

Por la noche fue a cenar temprano con Byakuya al restaurante de ramen, sabía que Kohaku no estaba ahí porque era su día libre rotativo, y lo había pedido para encontrarse más temprano con él. Comieron hasta quedar satisfechos, y para cuando volvieron a la casa, Senku casi tuvo un susto de muerte cuando las luces de su casa se prendieron solas, y alguien lo agarró por atrás.

- ¿Qué demonios…?

- ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

Cuando el corazón le volvió a latir, vio que frente a él estaban sus mejores amigos, haciéndole una cursi fiesta sorpresa. Taiju, Yuzuriha, Ryusui, Gen, Tsukasa y hasta Chrome, con el que se llevaba bastante bien últimamente, aunque no fuera un amigo tan cercano. Y por supuesto, quien estaba detrás de él era Kohaku, que evidentemente había organizado todo eso. Aprovechando que Senku todavía estaba un poco confuso, la rubia le dio un beso en los labios delante de todos, pero fue uno corto, solamente para saludarlo. Los únicos que no sabían todavía que eran novios oficialmente eran Ryusui, Gen y Tsukasa, que alzaron las cejas al mismo tiempo, pero sonrieron al instante, felices por su amigo.

Luego de que uno a uno lo fueron saludando, los que habían comprado cerveza o alguna bebida alcohólica la sirvieron para brindar y comenzar la fiesta casera.

- ¡Ah, cierto! Yo también traje unas botellas, pero las dejé en la mochila, qué torpe, voy a ponerlas a enfriar –Kohaku dijo, parándose de un salto.

- ¿Tú, leona? ¿Acaso le pediste a tu hermana que te compre el alcohol?

- ¿Eh? No, la compré yo –Le contestó frunciendo el ceño.

- No le venden alcohol a menores, leona, no legalmente al menos.

- Pero si yo ya soy mayor de edad, ¿qué dices?

- ¿Qué…?

Eso sí que Senku no se lo esperaba, que Kohaku fuese mayor que él. A decir verdad, nunca habían dicho expresamente la edad de cada uno, fue algo que dedujeron porque ambos estaban en el último año de preparatoria, y tenían que estar en los diecisiete años aproximadamente.

- ¿Qué pasa? Asumiste que porque soy mujer tengo que ser menor que tú, ¿eh? –le dijo la rubia con una sonrisa maliciosa– Pues no, aunque de todas formas lo soy sólo por unos meses, los cumplí poco antes de conocernos.

- Ara ara, ¿qué se siente estar con una mujer mayor y con más experiencia que tú, Senku? –Bromeó Ryusui con malicia, que había escuchado todo.

- Cállense, los dos. No sé por qué creen que es un problema, sólo me sorprendió. Me da lo mismo, sinceramente, y es evidente porque es algo de lo que recién me vengo a enterar.

- Profanaste a un menor de edad, Kohaku-chan –Dijo por lo bajo Gen, burlonamente, aunque hizo sonrojar a la pareja.

- Mentalista, si no te callas ahora mismo, vas a tener que cuidarte de lo que ponga en tu bebida, te recuerdo que mi casa tiene prácticamente un laboratorio al alcance de mi mano.

- No te sulfures, Senku –Bromeó Chrome, con el chiste más científico que logró hacer.

Todos estallaron en carcajadas, y el peliverde tampoco pudo ocultar una sonrisa, y aceptó vaso de cerveza que le alcanzó Tsukasa. Brindaron juntos, y entonces sí comenzaron a festejar. La noche pasó entre risas, anécdotas, juegos de cartas, y alguna partida de póker para los que sabían, y Gen preparó algunos trucos de magia que los dejaron boquiabiertos, y Kohaku se los hacía repetir una y otra vez para intentar observar el truco detrás del acto. Todos se llevaron muy bien, y cuando Senku se fue a la cocina a buscar hielo, Ryusui lo siguió para ayudarlo, y de paso sacarle un tema que le venía picando hace rato.

- ¡Qué amigo eres! No me habías dicho que formalizaste la relación con Kohaku. ¿En qué momento sucedió eso?

- La verdad es que no fue algo del todo claro, pero digamos que comenzó cuando nos reconciliamos. Esa misma noche coincidimos en tomarlo más en serio, y un par de días después se dio la casualidad que me presenté como su novio, y así quedamos. Pero no es como si lo hubiéramos divulgado.

- Entiendo –chasqueó los dedos, contento, pero después frunció el ceño– ¿Y qué pasó con Stanley? Digo…te dejó un buen morado en el rostro, ¿qué dijo Kohaku? No me dijiste nada después de esa tarde que vinimos a verte.

- No lo sabe, y tampoco va a saberlo. Para el día en que nos reconciliamos, ya se me había curado. No lo volví a ver, y creo que ella tampoco, aunque ya no me preocupa.

- ¿No? –Ryusui alzó ambas cejas, sorprendido. Pareció pensar algo un momento, y luego le preguntó– ¿De verdad que no? ¿O sea que podrías volver a cruzarte con él, y que no te salgan chispas por los ojos?

- De verdad, Ryusui. No me molesta ya, no lo estoy minimizando, pero ya es parte del pasado, y ya sabes que fue él el que vino a hablar conmigo para que me arreglara con la leona, irónicamente. Decidí confiar de verdad en ella, y hasta ahora resultó ser la decisión más acertada. Las relaciones son diez billones por ciento seguro complicadas, pero esta vez estoy dispuesto a lidiar con todo eso de una buena vez.

- Te felicito amigo, y se los ve bien. Ahora tendrán que ver cómo mantener el interés y esta fresca relación a través de la distancia.

- No me lo recuerdes, pero de seguro que vamos a aprovechar el tiempo que nos queda, empezando por hoy.

- Vaya, me aseguraré de que no nos quedemos hasta muy tarde entonces –le guiñó un ojo.

- Diez billones de puntos para ti, cuento con eso.

Dicho y hecho, un par de horas después, cuando Ryusui y Senku miraron de reojo que las energías se habían calmado, hicieron un pequeño asentimiento con la cabeza, y el rubio habló alto y claro.

- Bueno, por muy divertido que haya estado todo, algunos de nuestros amigos tienen levantarse temprano, es un buen momento para retirarnos.

- Sí, tienes razón –dijo Tsukasa estirándose– Yo tengo que entrenar.

- ¡Ah, Tsukasa! Por favor, antes de que te vayas, quiero hablar un momento contigo, ¿puede ser? –Kohaku le pidió, era su oportunidad para preguntarle lo de las clases de entrenamiento, y si sabía de algún trabajo en una academia o club para ella.

Mientras ellos dos hablaban, los demás ayudaron a Senku a ordenar y limpiar la sala y la cocina, y para cuando terminaron, salieron todos juntos de la casa. Ni bien cerró la puerta, el científico se dio vuelta y miró a los ojos a Kohaku con una sonrisa pícara. Se venía aguantando hace más de una semana para poder pasar la noche con ella.

- Al fin solos, leona –Senku comenzó a acercarse lentamente a ella.

- Por suerte se fueron antes de que me quede dormida en el sillón –colgó sus brazos alrededor del cuello de él.

- Sabes que eso no lo permitiría, no en mi cumpleaños –Susurró junto a sus labios, y ella sonrió.

- Técnicamente ya no es tu cumpleaños, pero vamos a hacer una excepción por esta vez –No aguantaba más la tensión seductora que estaban acumulando, así que lo besó, y el peliverde no se demoró en abrazarla y devolverle el beso.

Caminando como podían, entre besos y caricias, se hicieron camino al cuarto de Senku. No tenían que preocuparse por bajar la voz o los ruidos, ya que Byakuya se había ido a lo de Lillian, cosa que su hijo agradeció mentalmente. No se podía decir quién estaba más desesperado de los dos, pero no pasaron ni unos segundos cuando ya eran un enredo de extremidades en la pequeña cama, que los obligaba a mantenerse muy cerca, aunque eso no era un problema para nada. Pero cuando Senku metió la mano por debajo de la blusa de Kohaku, abrió los ojos y se quedó quieto, sorprendido. Una sonrisa juguetona se extendió por los labios de ella, acompañando el sonrojado de sus mejillas.

- ¿Qué llevas puesto, leona?

- Bueno, dijiste que no te regalara nada material para tu cumpleaños, pero nunca dijiste que yo no podía regalármelo a mí misma… y aprovechar para usarlo estando contigo.

- Me gusta cómo piensas. ¿Puedo? –Tomó el dobladillo de la blusa, pero Kohaku le negó con una sonrisa pícara, y se sentó en la cama. Provocadoramente, le apoyó una de sus piernas sobre las de él, y luego hizo lo mismo con la otra, haciéndole un gesto con la cabeza como diciéndole que primero se encargue de sacarle sus pantalones– No puedo estar más dispuesto a seguir tus indicaciones, esto será emocionante.

Senku se sentó también en la cama, apoyándose en sus rodillas, mientras con sus manos desabrochaba y bajaba el ajustado pantalón de la rubia. Siempre había admirado el sinuoso y excitante cuerpo de ella, no iba a negarlo, pero esta vez estaba más ansioso y encendido que nunca, la expectativa al máximo. Cuando se lo terminó de sacar, Kohaku se sentó rápidamente, y le tapó los ojos con las manos.

- Ahora pórtate bien, y mantén los ojos cerrados, Senku, si quieres ver tu regalo. Si haces trampa, apago todas las luces.

- No queremos eso, parece que te tomaste el trabajo de hacer de esto un momento especial.

Con los ojos cerrados, el joven escuchó el sonido del arrastre de una prenda, y supuso que Kohaku se estaba sacando la blusa por su cuenta. La anticipación lo estaba matando tanto como su abstinencia, pero él no era alguien que se pusiera ansioso, sabía esperar. Cuando la rubia le dijo que podía abrirlos, su boca quedó ligeramente abierta un rato, y prácticamente sus neuronas abandonaron sus funciones principales: Kohaku tenía puesto un babydoll rojo, con la parte del corpiño bordado con un diseño de encaje, mientras que el resto de la tela que la "cubría" era de una gasa translúcida, que ondeaba suavemente sobre su cuerpo, holgada pero marcando perfectamente sus magníficas curvas. Decir que estaba sexy era subestimar seriamente lo que sus ojos veían, era de seguro una diosa, su diosa. Cierta parte de su anatomía coincidía con la apreciación de su cerebro, o lo que quedaba de él, y se hizo notar. Lo que todavía no había recuperado era la facultad del habla.

- ¿Qué te parece? ¿Te gusta? –Preguntó un poco cohibida, pero orgullosa de la reacción que vio en él. Nunca había usado algo así antes, y no lo hubiera hecho de no haber sido por Kirisame que la había animado, aunque se habían divertido eligiéndolo juntas.

Senku abrió y cerró la boca como un pez fuera del agua, pero ningún sonido logró articularse. En su lugar, respiró profundamente, y tiró del brazo de ella para acercarla y la besó con toda la pasión que pudo. Su habla estaba totalmente limitada, pero su cuerpo estaba más que dispuesto a mostrarle cuánto le gustaba lo que veía. Recorrió las curvas de su novia bajo la suavísima tela, le encantaba la forma en que su mano se deslizaba por ella, y lo sensual que era al mismo ver su piel, pero medianamente oculta. Eso iba a ser una lucha, las ganas de sacárselo para poder acariciar y besar su piel, y al mismo tiempo de admirarla, así como estaba, era lo más erótico que había visto en su vida. Aunque suponía que el agasajado era él, lo único que quería era recorrerla entera, así que comenzó besándola profundamente en la boca, la urgencia evidente en sus besos, y luego fue bajando para dejar una línea de besos al costado de su cuello. Escucharla soltar suaves gemidos contra su oído lo ponían a cien, pero eran un peligro para su autocontrol si quería tomárselo con tranquilidad. Bueno, todo no se podía, el nivel de excitación que estaba manejando le dificultaría mucho sus intenciones de ir lento.

Le mordisqueó la suave piel que iba desde el cuello hasta el hombro, y ella se arqueó contra él, soltando más de su dulce voz, aunque en realidad dulzura era lo que menos le provocaba al científico, no esa noche. Comenzó a bajar, siguiendo el borde de la delicada tela, depositando húmedos besos y rozando con sus dientes la zona. Pero justo cuando pensaba ir un poco más allá con sus tentadores toques, Kohaku lo empujó contra la cama. Siempre la había apodado leona, pero ahora era la fiel representación de una. La vio gatear lentamente hasta ponerse a la altura de su rostro, y se sentó sobre él, haciéndolo jadear cuando sus partes más sensibles conectaron a través de la ropa. La rubia comenzó a desabrocharle la camisa, y fue cubriendo con apasionados besos la piel que dejaba al descubierto. Había planeado ser más lenta y sensual, pero ya la urgencia de Senku terminó provocándola a ella, y ahora no podía controlarse, o más bien no quería, y presentía que él tampoco. Cuando quedó satisfecha con la intensa forma en que llenó de besos y lamidas el torso de su novio, comenzó a bajar por su muy finamente marcado abdomen, y oyó al peliverde soltar un tremendo suspiro. Bueno, había algo que seguramente él estaba deseando hace rato, y esta vez se lo cumpliría, así que con un poco de brusquedad le sacó el cinturón, y luego desabrochó su pantalón, y tiró de él sin delicadeza alguna hasta que lo dejó en su ropa interior, que ya mostraba los evidentes signos de excitación.

Kohaku se sentía salvaje, tal vez era la sensual prenda que vestía que la hacía sentirse muy sexy y "poderosa", o quizás eran las ganas acumuladas hace unos cuántos días, ambos eran adolescentes con sus hormonas a plena potencia, para qué negarlo. Así que hizo algo bastante audaz, y le bajó los calzones tirando hacia abajo con los dientes, mientras se ayudaba con la mano del otro lado, hasta sacárselo por completo, y volvió a gatear sobre él. Escuchó a Senku inspirar profundamente, evidentemente preparándose mentalmente para lo que creía que venía, pero Kohaku decidió jugar un poco más con él, y se dedicó a besarle los muslos, primero por el lado exterior, y luego la cara interna de los mismos. Decir que el científico estaba completamente entregado era la pura verdad, colaboraba sin dudarlo con lo que ella hacía. Pero cuando la rubia comenzó a ascender, sonrió con un poco de malicia y volvió a subir al abdomen de él, esta vez para depositar un sendero de enloquecedores besos descendentes. Hasta que en un momento decidió apiadarse, y fue directo al premio principal, al menos como seguramente él lo veía.

La forma en que Senku gemía la hizo estremecerse, pero fue exactamente lo que necesitaba para saber que estaba haciendo las cosas bien, o más que bien. Fue más que dedicada a recorrer cada milímetro de él para darle placer, pero como no lo había hecho antes, había recorrido a buscar un par de "consejos" en internet, eso sí que le daba vergüenza preguntarle a su amiga. Bueno, lo que más tenía Kohaku era voluntad y energía, así que apostó a sus dos mejores cualidades para darle un momento memorable a su novio, se encargaría de que nunca se olvide de ese regalo de cumpleaños. Cuando escuchó que la respiración de él se aceleraba demasiado, se alejó de él, y lo dejó recuperarse.

- Es…el mejor...cumpleaños…de…mi…vida.

Senku soltó cada palabra entre respiraciones, con la sonrisa más grande que su rostro podía manejar, lo cual hizo reír sonoramente a la joven, que se sentía más satisfecha que nunca. Pensaba que Senku iba a quedarse ahí cual estrella de mar, pero de pronto él se sentó y la tumbó de espaldas contra la cama.

- Mi turno ahora, leona –Le susurró al oído con la voz más grave y ronca que le había escuchado nunca– Pero creo que vamos a dejarte esto puesto, ya me las arreglaré cómo.

Por suerte, Senku había captado sus intenciones. Ya la había visto desnuda unas cuantas veces, pero esa sensual prenda era digna de apreciar y dejársela puesta, al menos por esa vez. Pero lo que sí hizo el peliverde fue levantársela un poco, para así tener acceso directo a la suave piel de su leona, y cubrió con besos cada milímetro de piel que tenía al alcance de sus labios, haciéndola retorcerse de puro gusto. Le mordisqueó los pechos por encima de la tela, hasta que sintió que se ponían bien turgentes, y entonces le bajó un poco la parte del sostén del pequeñísimo vestido, sólo para besarla y provocarla un poco. Continuó su sendero de besos hasta las caderas de ella, y le sacó la finísima braga que la cubría. Nunca había visto una prenda tan chiquita, pero cubría lo esencial…cubría, ya no. Ahí fue cuando cayó en cuenta que de todas las veces que habían tenido relaciones, nunca se había dedicado a besarla ahí, aunque ella tampoco se había animado con él. No fue por un motivo particular, simplemente habían estado demasiado excitados y ansiosos como para darse el tiempo o la dedicación, pero ahora lamentaba que se hubieran perdido de eso. Bueno, a partir de ahora lo compensaría, aunque a decir verdad no tenía mucha referencia de cómo hacerlo, más allá de conocer perfectamente la cuestión biológica-anatómica del cuerpo humano. Eso era mejor que nada, la teoría ayudaba en gran parte, por lo menos.

Así que al principio con toda la delicadeza que pudo, se dedicó a complacerla, guiándose por los excitantes sonidos que salían de la boca de ella. Pero su intento de delicadeza se vio amenazado cuando Kohaku lo agarró del pelo y tiró con rudeza de él, y eso terminó de hacerlo mandar todo al demonio y poner toda su energía en prácticamente devorarla. Pero llegó un momento en que ya lo estaban torturando los gemidos que ella dejaba salir, y de verdad que no pudo controlarse más, necesitaba otro tipo de contacto con ella. Así que se sentó en la cama, y estiró la mano hacia la mesita de luz que tenía cerca, para poder agarrar un condón. Había pensado en decirle a Kohaku de las pastillas anticonceptivas, realmente se moría de ganas de sentirla piel contra piel, pero entre que pronto se iría de viaje, y que había escuchado el "accidente" que tuvieron Lillian y su padre con eso, decidió que lo mejor sería continuar por ahora con ese método de protección, no quería sorpresas, y menos antes de su importante viaje.

Cuando se lo colocó y se dio vuelta hacia la rubia, ella se trepó a él nuevamente, y lo volvió a recostar contra la cama, sentándose encima de él, y acomodándose para comenzar a moverse. Definitivamente eso fue lo más erótico que había visto en su vida, bueno, ella desnuda era de por sí una obra de arte, diez billones por ciento seguro, pero había algo en esa sensual prenda que lo volvía todo más poético e intenso, y le fascinaba. La forma en que Kohaku se movía, describiendo círculos desde su cintura, era casi más de lo que Senku podía soportar, pero a la vez no podía despegar los ojos de ella. Sintió la necesidad de entrelazar sus dedos, y ella aprovechó ese tierno contacto para también usarlo de apoyo para arquearse hacia atrás y moverse con más profundidad, lo cual hizo que el científico casi pierda la razón. Bueno, pocos segundos después lo hizo, cuando ella comenzó a moverse de una forma más desesperada y rápida, hasta que sus movimientos se volvieron erráticos, y Senku sentía que ella se comprimía alrededor de él. Oh, mierda, no había forma que pudiera resistirse a eso, todo su cuerpo le pedía a gritos entregarse a la liberación. En cierta forma su "misión" estaba cumplida ya, los dos al borde del desborde de placer total, ya habría otras oportunidades para que se dedicaran a que dure más tiempo y disfrutar otras posiciones, por esta vez tendrían que contentarse con eso, que de todas maneras fue absurdamente perfecto y emocionante. Cediendo a los ruegos de su cuerpo, se contuvo todo lo que pudo hasta que la sintió ponerse tensa y congelar su respiración, y se dejó ir él también, su mente abandonando totalmente todo pensamiento e imagen consciente.

Kohaku se dejó caer hasta apoyarse sobre el torso de él, agotada y satisfecha, pero reunió las fuerzas que le quedaban para abrazarlo y besarlo lo más larga y cariñosamente que pudo, y la emoción la embargó cuando él le correspondió de la misma forma. No quiso soltarlo, y parecía que él tampoco a ella, así que sin romper su precioso contacto se acomodaron de costado, de forma tal que Senku pudiera respirar con comodidad, y acompasaron sus respiraciones hasta quedarse dormidos.

Por la mañana, ambos se levantaron temprano para ducharse y prepararse para ir a la escuela. Kohaku se había llevado la muda de ropa, así no tenía que levantarse tan temprano para volver a su casa. Después de la divertida noche que pasaron, los que no se conocían tanto entre sí también se habían intercambiado los teléfonos, y Ryusui propuso hacer un grupo de whatsapp para comunicarse y organizar futuros encuentros. Y durante el día, estuvieron compartiendo las fotos que habían sacado, y riéndose con eso, siempre alguien salía con la guardia baja y con una expresión muy poco fotogénica.

Senku no había fallado en su intuición de que el rubio iba a organizar algo más grande para festejar su cumpleaños, pero lo que no se esperaba era que esa misma noche anuncie misteriosamente al grupo que se reserven el sábado a la tarde unas horas, y les pasó una dirección y horario de encuentro solamente, sin decir cuál era su destino. De hecho, el punto de encuentro era la estación de tren Kudanshita, muy cerca del museo de ciencias de Tokyo. Sólo les dijo que el viaje en tren iba a durar una hora aproximadamente, por lo que el científico calculó que iban a ir a un lugar cerca de la ciudad de Inagi, o de Fuchuu, cruzando el río. Les dijo que tenía que ser en tren porque no entrarían todos en su auto, y ninguno de los otros tenía coche como para repartirse, así que irían juntos para hacerlo parejo. Todos confirmaron su asistencia, y se aguantaron la intriga de qué iban a hacer, ya que Ryusui no soltó otra palabra al respecto.

El sábado llegó, y poco a poco el grupo de amigos se fue encontrando en la estación como habían quedado. Kohaku miró su teléfono, que había sonado, y una expresión de decepción se reflejó en su rostro, pero un segundo después se transformó en una sonrisa.

- Oh…Senku, tengo una mala noticia.

- ¿Y por qué sonríes entonces, leona?

- Chrome no puede venir, se disculpa por cancelar a último momento. Pero es porque Ruri le pidió un favor.

- Bueno, no hay problema. Pero no veo la lógica en que sonrías así.

- A Chrome le gusta Ruri, y ella lo aprecia mucho, pero los dos son un poco tímidos. Quizás esto los ayude.

- Ah, ahora entiendo. ¿Estás segura de que tu hermana le pidió realmente "ayuda"? –Le dijo entrecerrando los ojos con una sonrisa pícara.

- ¡Senku! Mi hermana no es así –fingió indignarse, pero terminó sonriendo– Y ya te dije que nos conocemos de niños, seguramente sea algo con la computadora que no puede resolver, o algo así.

- Si tú lo dices…

Cuando ya estaban todos, subieron al primer tren que salía, y tal como Senku había imaginado, se bajaron en la estación Minami-Tama. Caminaron unos diez minutos hasta que llegaron a la dirección señalada, y se encontraron con un espacio abierto cuya entrada decía "Área recreativa Tama Hills". Entraron juntos, y los rostros de todos denotaban curiosidad e intriga, era evidente que ninguno tenía idea de lo que había planeado Ryusui.

- ¿Vas a decirnos qué hacemos aquí, Ryusui? –Le preguntó Senku, alzando una ceja, cuando se detuvieron frente a una pequeña cabaña– ¿Tienes planeado un día de camping?

- No exactamente, pero se me ocurrió que podíamos hacer algo diferente y divertido, como regalo de cumpleaños para ti. Vamos a jugar paintball.

- ¿Paintball? ¿Y cómo se te ocurrió eso?

- Siempre busco juegos y deportes de acción, y me lo recomendaron varios amigos de otros países, donde parece ser muy popular. Y no podía no probarlo, y qué mejor que con amigos.

- Ya veo, o sea que nos usas para sacarte las ganas, con la excusa de mi cumpleaños –sonrió de costado, exponiendo a su amigo.

- Un poco, pero es con la mejor intención, y yo invito.

- ¿Y cómo diste con este lugar?

- Alguien que conocemos tenía contactos de su país aquí, así que conseguí reservar el lugar con poca anticipación gracias a él, porque iba a venir este fin de semana, era matar dos pájaros de un tiro, como dijo.

- ¿De su país? –Senku preguntó frunciendo el ceño, y al escuchar lo de que ambos lo conocían, y tuvo un mal presentimiento– Ryusui… ¿a quién le preguntaste?

- Buenas, tanto tiempo.

Ahora fue el turno de Senku de abrir los ojos y quedarse duro, al escuchar esa voz. Se volteó lentamente, y se encontró con alguien con quién no contaba con cruzarse nuevamente, aunque ya hubiera hecho las paces mentalmente.

- ¿Stan? –Kohaku susurró sin poder creerlo.

- Hola Kohaku, ¿cómo estás? –le respondió el susodicho, con su deslumbrante sonrisa característica, mientras sostenía un cigarro encendido en las manos.

- B-bien… ¿Qué haces aquí?

- Esta zona es originalmente una base de las fuerzas aéreas de Estados Unidos, aunque este predio es un área recreativa abierta a todo el público. Tengo varios conocidos aquí, así que vengo cada tanto a descansar, y como es un sitio turístico, tienen un muy buen nivel de inglés y puedo hablar con más comodidad.

La expresión del grupo se dividía entre no tener idea de quién era ese hombre que había aparecido, Senku y Kohaku que se habían congelado en el lugar, Gen que tenía una sonrisa tensa en el rostro, y Ryusui que parecía ajeno a la incomodidad que podía generar la presencia de Stan en la pareja. El científico miró a su amigo con una cara en la que se leía claramente "¿de verdad, Ryusui?".

- El lugar al que tienen que ir está un poco más adelante, los puedo guiar, si me siguen –Dijo Stan con toda tranquilidad, y sin más se dio vuelta y comenzó a caminar.

Ryusui le siguió, y con eso los demás, que seguían sin saber quién era el hombre claramente extranjero que los estaba llevando amablemente, ni cómo lo conocían, y cuando ya estaban avanzando, el marinero se frenó para esperar a Senku y hablarle.

- No te molesta, ¿no? –le preguntó en voz baja– Me dijiste que ya habías superado lo que había pasado con él, y que no tenías problema en volver a cruzártelo. Me aseguré de preguntarte antes de contactarme con él, no lo hubiera hecho si me decías que no querías ni verlo.

- Sí, lo dije, pero no me esperaba que sucediese tan pronto. Un aviso previo hubiera estado bien, sabes, y no sólo a mí –miró a Kohaku, que seguía callada–No me enoja, aunque no voy a negar que es un poco incómodo, después de lo que pasó la última vez que nos vimos.

- Si te lo decía iba a arruinar la sorpresa de este lugar… no te preocupes, como sabía que tú y Kohaku vendrían, me dijo que sólo nos encontraríamos con él para presentarnos personalmente con su contacto, y seguiría su camino. Lo conozco de circunstancias más felices que tú, y suele ser un buen tipo, así que creo que lo dijo en serio.

Ryusui volvió a adelantarse para hablar con Stan, y Senku sintió la mirada dubitativa de Kohaku sobre él, y suspiró.

- Leona, lo digo en serio que no me molesta que esté aquí, sólo me sorprendió. Y si quieres hablarle, está bien por mí –estiró la mano hacia ella, con timidez– Ya aprendí a confiar en ti

Aliviada y contenta, Kohaku le tomó la mano. Si se había sentido incómoda con la reaparición de Stan, fue por dudar de cómo iba a reaccionar Senku, porque ella había quedado en buenos términos con el estadounidense, y confiaba en su palabra de que no volvería a intentar nada con ella, al menos mientras continuara su relación con el científico.

Minutos después, llegaron a una parte del predio delimitada por un extenso alambrado, y donde había un enorme cartel que anunciaba que allí era la zona designada para jugar al paintball. Un hombre de unos treinta años se acercó a recibirlos, y cruzó unas palabras con Stan antes de dirigirse al grupo de jóvenes.

- Bienvenidos, es un placer recibirlos. ¿Ustedes ocho son los participantes del turno que reservaron a nombre del señor Nanami?

- Gracias. Sí, ese soy yo –Saludó Ryusui– Ah… ¿ocho? Ahora caigo en cuenta de que somos siete, si Chrome no viene.

- ¿Uno de los equipos jugará con desventaja? –Preguntó Taiju– ¡No puede ser, eso está mal!

- Ya lo sabemos, grandulón, pero no hay nada que podamos hacer –Le respondió Senku, rascándose la oreja– Tampoco será un problema, si…

- ¿Y por qué no le preguntamos a él si quiere participar, ya que nos falta uno? –Inocentemente señaló a Stan– Parece que ya se conocen, sería de mala educación no invitarlo.

Por unos segundos, frente a un Taiju que no tenía idea del motivo por el cual se conocían, se cruzaron varias miradas. Si Ryusui era una prueba a la paciencia por su descaro, Taiju completaba el combo con su torpe inocencia. Pero Stan fue el primero en declinar el ofrecimiento.

- Gracias por la consideración, pero no quiero meterme en el juego de un grupo de amigos del cual no soy parte.

- No hay problema con eso, y es verdad que nos falta uno. Si tienes el tiempo libre, puedes unirte, por esta vez. Tómalo como quedar a mano de mi parte.

Para sorpresa de varios, fue Senku el que dijo eso. Aunque sorpresa no cubría la expresión boquiabierta de Kohaku, que no se esperaba jamás que eso saliera de la boca de él. ¿Y a qué se refería con "quedar a mano"? ¿Había pasado algo de lo que no estaba enterada entre esos dos? Senku le había dicho en su cita de la cafetería que Stan había ayudado en algo para que se reconcilien y terminen siendo novios. Lo que cubría ese "algo" todavía era un misterio para ella. De todas formas, quedar a mano mediante una partida de paintball era tan extraño como benigno para ella, quizás era cosa de hombres. Pero también recordó que, si había algo que iba a salir machucado de ahí, iba a ser el orgullo del equipo que estuviera en contra de Stan, dado que el rubio era un experto en puntería, detalle que nunca le había mencionado a Senku, y ya era tarde para eso.

- ¿Estás seguro? –Le preguntó Stan con una sonrisa divertida, y lo vio asentir. Sus ojos se dirigieron a la mano que tenía entrelazada con la de Kohaku, a la vista de todos– Bueno, acepto el ofrecimiento entonces, todo.

- Señores, si ya están listos, acompáñenme así les doy el equipo y les explico las reglas del juego en la modalidad que elijan, y las normas de seguridad –El encargado del lugar, que había esperado pacientemente, intercedió.

El grupo de amigos lo siguió en silencio, y ahora había una curiosidad inevitable por saber cómo se conocían, a ninguno le pasó desapercibido lo de "quedar a mano" que había dicho Senku, pero no se le preguntaron tampoco. Para cuando había terminado la explicación, Stan se acercó a Senku, aprovechando que Kohaku se había adelantado con Yuzuriha.

- Puedo suponerlo, pero quiero escucharlo de ti.

- Kohaku es mi novia ahora –le respondió con seriedad, mirando esos filosos ojos claros.

- Eso me basta. Por lo menos tuviste el cerebro como para repensar las cosas, y no perder a una mujer como ella. Bien hecho, chico. Aunque si no lo hubieras hecho, el beneficiado hubiera sido yo. Pero está bien, tú llegaste primero –Le extendió una mano, que Senku estrechó, y se inclinó para acercarse y decirle –Y si no te molesta, me lo voy a cobrar con este juego.

- Eso ya lo veremos –le respondió con una sonrisa confiada el peliverde.

Cuando estaban todos listos, se volvieron a reunir, y ya estaban riendo de lo fuera de lugar que parecían con esos trajes camuflados, los protectores, y el casco. Tsukasa era imponente, en porte y altura, y Stan le seguía, aunque era más delgado, pero le quedaba pintado ese look militar, y miró a Tsukasa con interés, entrecerrando los ojos.

- Creo que te reconozco. Tú eres un luchador profesional internacional, ¿cierto?, campeón del UFC. Creo haber visto tu rostro en la televisión, incluso de Estados Unidos.

- Sí, me llamo Tsukasa Shishio.

- Stanley Snyder. Nada mal, qué interesante. Veremos si tus excelentes reflejos sirven aquí también, me encantaría comprobarlo, será divertido.

- Claro, no pienso perder. Si es un duelo, lo acepto –le respondió serio el pelilargo, que sintió una energía desafiante en el rubio.

- Bueno, ¿estamos todos listos? –Interurmpió Ryusui, ya palpitando que ese juego se volvería muy emocionante– Como creo que ninguno jugó esto antes, nos recomendaron que el modo de juego sea el de "aniquilación", en el cual no existen los eliminados. Durante la partida debes marcar con las balas de pintura todo lo posible al enemigo. Gana el equipo que más tiros haya impactado en los cuerpos del equipo contrario. ¿Les parece bien?

- Sí, es lo mejor –contestó Senku.

- Armemos los equipos entonces. Senku, ¿quieres elegir?

- Hagámoslo a sorteo, será más justo así. Cada uno escriba su nombre en un papel, y los cuatro primeros van juntos.

Así lo hicieron, y él sacó los papeles, en los cuales salió que haría equipo con Taiju, Tsukasa y Kohaku, que serían el equipo azul. Por lo que el otro equipo quedó compuesto por Ryusui, Gen, Stan y Yuzuriha, el equipo rojo. De más estaba decir que la costurera sólo se sintió identificada con Gen, que parecía tan flacucho e inútil como ella, mientras que la actitud de los dos rubios era de una confianza total. Por otro lado, Senku había terminado en un impresionante equipo de lucha, aunque exceptuándolo a él.

- Les vamos a patear el trasero, ¿lo sabes, Ryusui? –Le dijo burlonamente el científico– Tenemos al primate más fuerte con los mejores reflejos, a una leona muy ágil con vista de águila, a Taiju que no se detiene ante nada, y yo que planearé la mejor estrategia. ¿Quién podría detener a este equipo?

Pero Ryusui mostró la sonrisa maliciosa más grande que su rostro podía manejar, y detrás de él sonrió también Stan, mientras soltaba una pitada de su cigarrillo, pero ninguno dijo nada. Kohaku, por otro lado, que sabía de la verdadera profesión de Stan, ya consideraba el obvio desenlace de la partida, aunque pensaba divertirse y dar lo mejor para ganar, si había algo que no le gustaba era perder, y además estaba por hacer equipo con su mayor ídolo.

- Como quieras, ya verás. Vamos a ponernos en posición.

Cada equipo se fue a un extremo del área de juego, hasta esperar que suene la bocina que indicaba el comienzo del mismo. Del lado del equipo de Senku, Kohaku se trepó a un árbol para analizar la disposición del lugar, áreas de cobertura y mejores lugares de ataque. Y luego de un buen vistazo, bajó para contarles a los demás lo que había encontrado.

- Ahora, a la estrategia –Dijo Senku luego de pensar un rato– Por cuestiones de habilidad, Gen y Yuzuriha van a ser los objetivos más fáciles, los eslabones débiles del equipo contrario. Ryusui tiene bastante experiencia en deportes extremos y en reflejos, así que tenemos que cuidarnos de él, su ambición de ganar lo va a volver peligroso de seguro. Y Stanley…

- Senku, bajo todo punto de vista tenemos que evitar cruzarnos en el camino de Stan –le dijo Kohaku, ahora sí era momento de darle esa información.

- Sí, yo también percibí algo parecido en su actitud, se veía completamente natural y familiarizado con el equipo –coincidió Tsukasa, pensativo.

- Quizás tenga un poco más de experiencia o haya ido a cazar alguna vez, en Estados Unidos es un deporte que…

- Es instructor de tiro, y ex-militar –soltó Kohaku.

Los ojos de los tres hombres se dispararon abiertos, y el peso de las palabras cayó sobre ellos, pero el más horrorizado fue el peliverde.

- ¿Me estás cargando? ¿Por qué no lo dijiste antes? –Senku se apoyó la mano en la frente, y sonrió como un maniático– Es absurdo… ¿O sea que invitamos a este juego a un experto en puntería y estrategia de batalla con armas, y encima es nuestro enemigo?

- No iba a cambiar nada que te lo dijera antes, igual creo que tendrá un poco de consideración, si está jugando con principiantes.

Pero una gota de sudor rodó por la espalda de Senku, al recordar las palabras "me lo voy a cobrar con este juego". Y parecía decirlo en serio.

- Bueno, entonces evitemos ser detectados por él, y Tsukasa y tú serán los que se encarguen de atacarlo, Taiju y yo los cubriremos. Puede ser bueno, pero no tiene ojos en la espalda, va a haber que rodearlo por atrás y adelante al mismo tiempo. En cuanto a la defensa, lo mejor será que no nos quedemos quietos, y que siempre tengamos algo de cobertura, en lo posible en 180 grados, ya que nuestra vista periférica nos permitirá vigilar el resto.

- Entendido. ¿Y con respecto al ataque? –preguntó Tsukasa– Dado que tenemos entre uno y dos enemigos fuertes, deberíamos atacarlos por flanqueo, o emboscada.

- Sí, será lo mejor. Pero con Gen y Yuzuriha podemos ser más agresivos y atacar con decisión, o utilizar fuego de cobertura.

- ¡No puedo atacar a Yuzuriha, Senku! –Gritó Taiju.

- Es un juego, grandulón, supéralo. ¿Listos?

Un par de minutos después, la bocina sonó, y comenzaron a trotar hacia adelante. Se mantuvieron juntos, o esa era la idea hasta escucharan que alguno del equipo contrario anduviera cerca. El área de juego no era demasiado grande, era como dos manzanas de largo y ancho, pero bastaba para hacer las partidas interesantes. Lo bueno de tener a Kohaku con ellos es que ella podía treparse a todos lados, y al primero que logró avistar fue a Gen. Al parecer, ellos habían tomado la decisión de ir más separados, tal vez para evitar una emboscada. La rubia se recostó sobre el techo de una cabaña, esperando el momento en que el mentalista se acercara a ella para sorprenderlo, mientras Taiju la cubría desde el suelo. Pero cuando se decidió a salir de su escondite y saltar al piso, no esperaba que Ryusui saliera de la nada a atacarla. Era obvio, estaban usando a los "débiles" como carnada, pero Kohaku era muy rápida, y logró esquivar los tiros del capitán. Como no sabía apuntar con precisión, tiró una ráfaga de balas a Gen, y una logró darle en la pierna. Soltó un grito de dolor, y la rubia no sabía si reír de satisfacción o de pena. No sabía cuánto podían doler esas balas de pintura, pero había escuchado que solían dejar algunos moretones, por eso usaban las protecciones.

Senku se había ocultado detrás de un grueso árbol, y comenzó a salir con precaución, siguiendo a Tsukasa que le había hecho señales de que podía adelantarse desde su posición. Pero de pronto, de la nada, la vista de uno de sus ojos a través de la máscara se volvió azul.

- ¿Qué demonios? –Corrió para cubrirse detrás de unos cajones, y escuchó un par de tiros delante de él, evidentemente Tsukasa se había encontrado también con el atacante. Diez billones por ciento seguro que ese había sido Stanley, ese único tiro había sido demasiado preciso para ser de cualquier otro. Mierda, de verdad era bueno. Dio un rodeo para no ser presa fácil, y se encontró de cara con Yuzuriha, a unos cinco metros, y la joven soltó un grito de sorpresa al verlo. Sin ningún tipo de pena, le apuntó al torso y mantuvo el gatillo apretado, acertando al menos tres impactos. Rió con malicia, satisfecho de su rápida reacción, pero echó a correr a cubrirse cuando vio la cara de indignación de Yuzuriha, que se había recuperado y buscaba revancha.

Aunque en toda esa adrenalina y emoción, no se dio cuenta que bien podría haber sido a propósito, que JUSTO se encontrara con ella. Demasiado tarde, se frenó sobre sus pasos, y trató de cambiar de dirección, pero en el intento recibió un limpio impacto en el medio de una nalga de su trasero. No tenía protección ahí, así que le dolió de verdad. Se ocultó lo más rápido que pudo, mientras pensaba a dónde correr.

- Vamos chico, no te escondas. Tengo que emparejarte el otro lado.

¿Tan confiado estaba que delataba su posición claramente en voz alta? Estaba loco. O demasiado seguro, o totalmente loco, o quizás ambas. Pero un momento después escuchó algo que sonó como un estúpido grito de guerra, y no había otra persona que se ofreciera tan voluntariamente como escudo humano que el tontaina de Taiju. Aprovechó la distracción para irse de allí, el sacrificio de su amigo no sería en vano. Lastimosamente el equipo se había separado, pero alcanzó a ver a la leona trepada a un árbol. Ella por supuesto que lo había visto también, y le hizo un gesto de que se quedara quieto. En una hábil maniobra, se colgó boca abajo del árbol sosteniéndose con sus piernas en la rama, y volvió a tirar otra ráfaga de tiros, y se soltó a tiempo para correr hacia donde estaba Senku, y ponerse espalda contra espalda contra él. Los ojos aguamarina de ella brillaban de entusiasmo.

- ¿Estás disfrutando mucho esto, leona?

- ¡JA! ¡Claro que sí! Acabo de acertarle toda una línea de balas a Ryusui por la espalda, no lo vio venir. Él también logró alcanzarme con un par, estamos mano a mano. ¿Qué tal tú?

- Logré darle a Yuzuriha. Y escapé por poco de Stanley, aunque no salí ileso. El maldito me disparó en el ojo de la máscara y en el trasero, y si no hubiera sido por Taiju que se le habrá tirado encima como un idiota, tendría más marcas –escuchó la carcajada de Kohaku, y él sonrió también.

- Yo también me lo crucé, pero lo esquivé por muy poco.

- Estoy empezando a creer que si él lo hubiera querido de verdad, no lo esquivabas, pero mejor para nuestro equipo. ¿Y Tsukasa, lo viste?

- Estaba amasijando a Gen, la última vez que lo vi… ¡Ahí está!

Kohaku se trepó sobre Senku, que casi besa el piso por sostenerla, para alzar las manos y que el luchador la vea. En cuanto hicieron contacto, se acercó a ellos corriendo. Tenía una explosión de pintura también en el ojo, otra en el corazón, en el estómago y una en la rodilla.

- ¿Stanley? –Preguntó Senku

- Sí, es sorprendente la puntería de ese hombre, no es casualidad a dónde me dieron los tiros. Yo logré darle uno en el brazo y otro en la cintura, pero fue uno por uno, y porque prácticamente cargué contra él. Ni siquiera de espaldas lo pude sorprender.

- Quedan siete minutos para que se termine el tiempo –Dijo Senku, pensativo.

- ¿Eh? ¿Cómo sabes?

- Porque llevé la cuenta, aproximadamente. Todavía tenemos una oportunidad más. La mala noticia es que el que nos está pisando los talones es Stanley. Hagamos lo siguiente. Yo haré de señuelo, y Kohaku se ocultará en el árbol de allí, cuando lo atraiga lo suficiente, ella saltará y lo atacará, justo antes de que termine el tiempo. Estoy seguro que por más hábil que sea, al menos va a dudar en atacarla, es la única que no tiene el tiro en la cabeza todavía -su cara cambió a una que daba miedo, de malicia total- Si ella es su debilidad, en esta ocasión no me molesta aprovecharme de eso, si puede darnos una oportunidad de emparejar la situación.

- Eres de lo peor, Senku... –le dijo Kohaku asqueada– y creo que estás subestimando a alguien como él.

- De todas formas, es nuestra mejor apuesta, así que vamos a intentarlo. Y mientras tanto, Tsukasa lo flanqueará por el otro lado, Stanley o atacará a uno, o al otro, pero no podrá en simultáneo. ¡Vamos!

Kohaku caminó con tanto sigilo que logró subirse al árbol sin que nadie lo notara, y le hizo un gesto a los dos hombres de que veía a Stan. Tsukasa rodeó por el otro lado, siguiendo las indicaciones de la rubia, y Senku se coló por el medio, para dar directo contra él. Cuando logró verlo, no podía creer que estuviera simplemente parado, fumando, sin ningún tipo de cobertura. Eso más que temerario, era pura confianza. Bueno, hora de provocarlo al menos. Se puso en su línea de visión, y cuando el rubio lo vio, Senku le hizo un muy claro gesto con el dedo del medio, que le hizo alzar una ceja a Stan, y mientras trataba de ponerse tras una caja, le apuntó al pecho. Dudaba acertar a esa distancia, estaba a unos treinta metros, pero alcanzó para que el estadounidense dirigiera su atención a él y también le apuntara, para tomar su venganza, no dudaba que él acertaría. En ese momento Kohaku hizo su movida y saltó del árbol en el que estaba oculta, en diagonal a Stan, y Tsukasa esperó que la mirara a ella para salir también de su escondite. Eran tres contra uno, no podían fallar, y Senku también volvió a salir de su cobertura para intentar acertarle un tiro.

O eso creían, porque contra todo pronóstico, Stan dio un giro muy rápido y apuntó primero a Tsukasa, a quién tomó totalmente de sorpresa dándole un tiro en el otro ojo del visor, y luego se tiró al piso y mientras rodaba disparó y acertó tres veces a Kohaku, en el hombro y en las piernas, haciéndole fallar la puntería de sus tiros. Al mismo tiempo, Senku y Stan se dispararon mutuamente, Senku recibió la explosión de pintura en el estómago, mientras que increíblemente Stan también resultó impactado en el área del riñón. Un segundo después sonó la bocina que indicaba el fin de la partida.

Amplias sonrisas se dibujaban en el rostro de todos, cuando se encontraron en la entrada nuevamente. Gen era una obra de arte colorida, pero los demás estaban bastante bien. Yuzuriha recibido sólo los tres balazos de Senku, Ryusui tenía unos cuatro, y Stan tres. Por el otro lado, Taiju estaba prácticamente bañado en pintura, le seguía Kohaku, que había recibido de Ryusui y de Stan solamente, y Tsukasa y Senku sólo tenían los de Stan.

- ¿Qué pasó, grandulón? ¿Cómo terminaste así? –Senku le preguntó a Taiju, riendo a carcajadas por la vista de su amigo.

- Además de los de él –señaló a Stan– me encontré con Yuzuriha…y no tuvo piedad. Yo no pude atacarla, pero ella no lo dudó.

- Te lo dije, es un juego, no lo tomes personal.

- Ahora a lo importante –interrumpió Ryusui, que irradiaba entusiasmo, y miró al juez del juego– ¿Qué equipo ganó?

- Hicimos el conteo de impactos, y por muy poco…ha ganado el equipo rojo –El hombre señalado dijo, señalando al equipo de Ryusui.

- ¡EXCELENTE! –El marinero gritó chasqueando los dedos, y levantando luego un puño al cielo, dejándose llevar totalmente por la victoria.

- ¿Qué tienes, diez años? Dijo que fue por muy poco, así que no festejes tanto. Además, nos venimos a enterar que contamos con un experto en puntería y armas.

- ¿Eres un mal perdedor, Senku? Puede ser cierto, pero también es más que evidente que se contuvo, alguien con su experiencia podría haberlos llenado de pintura si quisiera.

- Bueno, eso demuestra que al menos fue un más adulto que tú, teniendo en cuenta la ventaja –el científico soltó, rascándose la oreja con un dedo. Ryusui iba a contestarle, pero Taiju intercedió entre ellos.

- ¡BASTAAAA! ¡PELEAR ES MALOOO!

- Eso no es una pelea, Taiju, ni siquiera entra en el terreno de una discusión –Le dijo Kohaku, cruzándose de brazos, indignada por la conducta competitiva y casi infantil de los dos amigos.

Tsukasa se cruzó por delante de ellos, que se terminaron callando al verlo, hasta que se paró delante de Stan.

- Parece que perdí contra ti, tendré que entrenar más para mejorar mis reflejos, y anticiparme a un ataque a distancia –Le extendió la mano, la cual el rubio le estrechó.

- Me interesaría mucho ver eso, mi puntería y velocidad, contra tus reflejos. Queda pendiente saber si puedes acercarte lo suficiente como para golpearme –Le respondió con su sonrisa desafiante, le estaba cayendo muy bien ese joven– Aunque para estar mano a mano en algo que es tu fuerte y realmente comparar nuestras habilidades, cuando quieras podemos organizar un combate de artes marciales.

- ¿Las practicas? –Preguntó el castaño, tan sorprendido como interesado.

- Más bien fruto de mi entrenamiento militar, es una combinación de disciplinas, pero no creo que eso sea un problema, mientras pongamos ciertas reglas.

- Acepto –Tsukasa asintió con la cabeza.

El luchador le sacaba más de una cabeza de diferencia de altura, y era también más musculoso, aunque se veía a leguas que Stan tenía un cuerpo también muy fuerte y entrenado, así que todos quedaron boquiabiertos ante la confianza y el desafío del estadounidense. Podía ser bueno, pero todos consideraban en silencio que un mano a mano con Tsukasa sería un suicidio, aunque sea amistoso.

- Espera… ¿Tsukasa contra Stan en un combate cuerpo a cuerpo? ¡Quiero ver eso! –Dijo en tono fuerte Ryusui, emocionado.

- ¡Yo también! –Los ojos de Kohaku brillaban de entusiasmo, Tsukasa era su ídolo, y pronto sería su maestro temporalmente, y siempre había tenido intriga por el nivel de lucha del estadounidense, y ahora más que lo había visto reaccionar tan rápido y eficazmente ante el triple ataque que habían coordinado en el final de la partida.

- Vaya, tenemos público –Sonrió entretenido el rubio.

- Las pestañas más largas del mundo se enfrentan en un duelo de belleza letal –bromeó Gen por lo bajo, y Ryusui contuvo una risa.

- El perdedor invitas unas cervezas luego, ¿Ok? –Stan le guiñó el ojo, mientras extendía nuevamente su mano, para cerrar el trato.

- Claro. Aunque no perderé esta vez –Tsukasa se la estrechó, confiado.

- Quiero ser parte de eso también –Los ojos de Ryusui brillaban.

- No creo que eso te… –empezó a decir Senku, pero se calló, rodando los ojos– Nada, no importa.

- No sé ustedes, pero ahora sí me dieron ganas de terminar este encuentro con una ronda de cervezas, yo invito, y no acepto una negativa de ninguno. –El marinero chasqueó los dedos– Stan, ¿hay por aquí un bar?

- Lo hay, síganme.

El camino hacia el bar evidenció el dolor que algunos tenían por los impactos en el cuerpo, donde no tenían la protección, y Senku, Gen y Yuzuriha caminaban un poco más lento que el resto. Kohaku se apiadó de Senku, así que bajó la velocidad de su paso. Recordó que él había recibido un limpio impacto en su trasero, y no pudo contener una carcajada al rememorar la imagen.

- ¿Qué te causa tanta gracia, leona?

- Nada, nada…sólo recordaba que vas a tener un bonito moretón aquí –con picardía, le tocó la zona afectada, y Senku se sobresaltó– ¿Duele?

- No, pero no esperaba que hagas eso, te volviste audaz.

- Nadie está mirando, somos los últimos. Puede ser, y eso que estaba pensando en…curarte –agitó las pestañas con inocencia, una tan poco creíble como sus pésimas dotes de actriz.

- Diez billones de puntos para ti. Eso sí que suena excitante, leona –internamente, ya no estaba tan molesto con la precisión de ese tiro humillante, que le había sacado una sonrisa burlona a todos sus amigos cuando lo vieron– Te tomaré la palabra, tal vez requiera cuidados intensivos después de todo.

Buenaaaas! Vaya vaya…estamos seguras que no se esperaban un par de cosillas de este capítulo jaja. Espero que se hayan divertido con la lectura, nunca tiene que faltar un guiño al manga, en especial hoy que no habrá porque los autores se tomaron unas pequeñas vacaciones…

Ah, el largo de los capítulos depende de lo que tenga que contar, no me gusta rellenar sólo para que tenga más palabras, pero es entendible cuando algunos les parecen cortos después de uno como éste. Aunque sepan que 10k de palabras es la excepción, no la norma jaja, me agota escribir tanto si les soy sincera, más si es un fic semanal. Pero éste lo ameritaba xD. Hasta el próximo capítuloooo!

PD: Ahora se vienen las actualizaciones de "Todo por Protegerte" y "Juntos"… bueno, cuando empiece a escribirlas, jaja, pero se vienen esas, aviso. Besooos!