"Un Ajuste de Cuentas Que Termina En Un Encuentro, Con El Más Bajo De La Clase"


Subarachi City.

Yokohama, Japón.

Horario: 6:00 pm.

22 de Junio del año 20XX.

En éste mundo hay distintos tipos de olores que identifican a las personas. Olores como el jabón, perfume o incluso las mismas flores. Sin embargo, el que más se asemeja al olor de esta jerarquía; son olores fuertes como las de un territorio alfa.

Y él justamente estaba en uno, vivía en un territorio dominado de alfas que debía de proteger puesto que habían tantos omegas refugiados allí, que no tenía otro opción que pelear.

Su olfato era bastante agudo, podía sentir el olor a la sangre mezclándose en su boca adjunto de su olor natural, el cual era un olor a vino. Un puñetazo le habían dado y paró directamente a sus dientes, el sabor metálico se hizo presente al lamerlo, espectadores lo observaron con temor y duda; ¿Qué era lo que iba a hacer ahora? Él no lo sabía. Su objetivo era ahuyentar a esos alfas puros con una pelea a puños, eso fue lo que empezó pero esas personas no se iban; al contrario miraban. Y la persona que estaba delante suyo tenía cuentas que saldar con él.

Tachihara Michizou, un alfa de familia rica y egocéntrico, le tenía irritado. Desde hace un tiempo él vino y "reclamó" el barrio de Subarachi como suyo, e incluso dijo que la iba a comprar para que todos aquellos omegas, quienes vivían refugiados de los desastres de la humanidad; fueran cortejados por él. Ya en sí, se ganó su enemistad y por ello es que aquel día cuando dijo eso; le metió tres patadas en la cara. Michizou salió lloriqueando a contarle a su padre, un mocoso mimado era... Tanto dinero para semejante persona de mierda.

Exhaustación sentía. No se iba a rendir. Sin embargo no sentía las piernas ni los brazos, le temblaba todo el cuerpo pero aún así; el hombre de hebras oscuras, se levantó. Tachihara retiró de la sangre en su rostro, izó su vista hacia a él quien se acercó y lo tomó de los cabellos para luego arrastrarlo por el suelo de tierra, lo tumbó fuertemente en ese entonces y cerrando su manos, con sus puños; comenzó a partirle los dientes y faz del alfa. Cuando sintió que fue suficiente, se separó y lo observó con frialdad demostrándole quién era el que mandaba en Subarachi City.

Ni un mocoso adinerado, ni el presidente, iba a quitarle la cosa que más apreciaba en su vida. La ciudad donde nació. Pero tampoco iba a quitarle a sus hermanos.

━ No me caes bien. ━ jadeó, estaba cansado. Habían sido treinta minutos de pelea. ━ Espero no volverte a ver por estos lares, ¿te quedó claro? Sino yo mismo te mandaré volando de una patada hasta tu papi.

Enfatizó sus palabras finalizando con un gruñido. El aroma de Tachihara era asqueroso, además de la sangre; podía olfatear leña quemada fuerte, aquello lo recalcaba como 'alfa' sin embargo por más alfa que fuera; su olor era terriblemente asqueroso.

Los amigos espectadores de Tachihara lo levantaron con miedo puesto que Chuuya los amenazó con hacerles lo mismo que a Michizou, así que no tuvieron opción que obedecer al alfa y llevarlo rápidamente a la furgoneta donde habían llegado. El pelirrojo suspiró al ver como se fueron con rapidez, se estiró y sintió como sus huesos crujían, no le importaba con cuántas personas se peleara, debía de defender su hogar. Muchos preguntarán, ¿por qué defiende su territorio? ¿Ha marcado alguno de los omegas?

La respuesta era no. Nunca haría tal cosa cómo esa y mucho menos creía en la tonta jerarquía.

Él nació primero en ese lugar, Subarachi era un barrio conocido como el lugar donde podías encontrar bastantes omegas y marcarlos. Su madre lo dio a luz en la casa donde actualmente vivía pero ahora ella había muerto hace varios años y de su padre; no conocía su rostro y ni rastro había de él, aunque su madre le contaba que su padre estaba vivo, tenía un trabajo difícil y de vez en cuando la visitaba. La pobre de su madre fallecida, tuvo que cargar con él; optó por emplear trabajos de ama de casa. Luego de ello, su hermano menor nació, Nakahara apenas tenía 8 años pero aún así, se vio en la necesidad de trabajar para ayudar a su madre. Cuando nació su hermana, todo cambió; después de haber dado a luz a su hermana más pequeña con él teniendo unos 12 años de edad, su madre empezó a enfermar hasta fallecer. Desde allí empezó a fortalecerse hasta ser como es en el presente. Un hombre que defendía a los omegas. El barrio de Subarachi City era famoso porque habían distinguidos omegas quienes cortejar pero un temido alfa el cuál los alejaba, exacto; ese alfa era él. Volviendo al presente, tenía otras cosas además de defender su hogar y era trabajar para darle de comer a sus hermanos de Subarachi.

Pese a que su madre no está, él le sigue prometiendo desde el día de su muerte que iba a proteger a sus hermanos —también iba a ayudar a omegas— como a la gente de aquél barrio. Ese siempre había sido su trabajo.

Era amable, fuerte, admirable... Todas aquellas personas omegas le tenían confianza y cualquier alfa que haya pisado su terreno, le tenía respeto y temor. Así le gustaba ser tratado.

El sol se estaba poniendo y mientras caminaba, sonreía victorioso por haber derrotado a otra persona más, de todos los que ha derrotado; perdió ya la cuenta que número era Tachihara. Sin embargo eso ya no importaba, con tal de que todos estén a salvo gracias a él lo aliviaba...

━ Mira, mira, es Nakahara Chuuya-kun. ━ murmuró una mujer mirando desde su ventana al pelirrojo quién estaba bajando las escaleras. Vino otra persona al lado de la mujer quien hacía las labores del hogar y lo observó.

━ ¡Vaya! Jamás lo he visto tan de cerca, nunca pensé que tuviera tantos moretones...━ contestó la mujer sorprendida.

━ Eso es porque siempre se pelea con otros alfas para protegernos, ¿él es grandioso, no crees? ¡Como un superhéroe! Ah... De verdad quisiera que todos los alfas fueran así. ━ suspiró enamorada.

━ Pero que cosas dices, Haruno-chan. ¡De seguro ya tiene a alguien marcado!━ le dio un pequeño golpe en la cabeza a la mujer. Ésta se quejó causando que el pelirrojo se volteara hasta la dirección de ellas, quienes tenían la ventana abierta.

Ambas se ruborizaron cuando lo vieron, la mujer más alta se escondió donde la más baja sólo por timidez. Haruno solamente reía nerviosamente saludándolo con la mano.

━ Haruno, se ve que tú nunca cambias, ¿eh?━ risotada soltó para acercarse a la ventana de la mujer omega, la mujer detrás se ruborizó cuando olfateó su olor. El vino no era su bebida alcohólica preferida pero por el pelirrojo, lo sería.

━ ¿A-Ah? ¡C-Claro que he cambiado! Esto... ¿En qué he cambiado, Naomi-chan?━ se rascó la nuca la chica castaña preguntándole a la contraria detrás suyo, ella solo se asomó y cuando miró a Chuuya volvió a esconderse.

━ ¿H-Horario de sueño?

━ ¡Sí. He cambiado mi horario de sueño, alfa!━ hizo una postura de militar poniendo su mano en su frente con respeto. Ante ese gesto, el pelirrojo rió más. Eran demasiado tiernas para su corazón.

━ Eso es bueno, sin embargo recuerda no acostarte muy tarde. Eso arruina tu belleza. ━ le elogió. Haruno se sentiría que moriría de vergüenza, no le había entrado el celo siquiera pero estaba muy sensible y temblando. Chuuya notó ello y tan sólo palmeó su cabeza. ━ Me tengo que ir pero, volveré a pasar mañana. ¡Descansen!

Tras ello, se fue corriendo por las escaleras para ir a ver a su verdadera familia en su casa. Las dos mujeres simplemente suspiraron enamoradas por el príncipe que acababa de pasar en su ventana, era un alfa muy bueno con las personas. El día en que dejaría el mundo, sería el día más triste de su mundo.

Mientras que iba corriendo, saludaba a las demás personas que vivían allí, usualmente aquél barrio era muy trabajador en cuestiones de hogar; también habían familias de omegas con omegas que se refugiaban allí. Usualmente, la sociedad no veía bien que un omega se junte con otro omega por cuestiones de herencia; sin embargo, gracias a que existían milagros, existían niños omegas quiénes jugaban por aquellos lados. Distintos tipos inocentes de olor emanaban en el barrio, aquello era tan puro que no iba a dejar que un alfa mediocre le arrebatara.

Tan solo pensar que algún día perdería, que algún día él iba a perder y esos desgraciados iban a tomar a su gente; no podía simplemente imaginarlo. Le enfermaba. Dos veces había vivido ese infierno, el ver como tomaban a un omega en contra de su voluntad, como lo desgarraban por dentro, como le arruinaban la vida... La última vez que lo vio, mató a dos personas y a la persona culpable; lo tomó del cuello y lo mandó al hospital. Le hizo daño físicamente lo que le hizo a aquél omega. Fue mandado a la cárcel sólo por tres días, sin embargo; alguien anónimo pagó su fianza y logró salir. Desde ese día comenzó a fortalecerse mucho más para que nadie tuviera que pasar un infierno, para proteger a todas esas personas.

Se iba acercando más a su casa y cuando llegó a la entrada cierta persona pequeña lo recibió con un abrazo en sus piernas; Nakahara bajó su mirada y sonrió al ver a la pequeña bola de cabellos rojos abrazarlo.

━ ¡Hermano mayor, volviste a casa!━ sonrisa esbozó el pelirrojo para después cargarla en sus brazos.

Takako Nakahara, una niña risueña y pequeña de 8 años de edad. Le brindaba felicidad a Chuuya.

━ Oh, llegaste bastante temprano. ━ comentó otro pelirrojo en la entrada esperando a su hermano mayor.

Fumiya Nakahara, un adolescente de 15 años quién cuidaba de su hermana menor y hacia las tareas del hogar. Era otro pedacito de felicidad para Nakahara.

El pelirrojo entró hacia su morada. Era pequeña, sólo tenía un cuarto y un baño, lo compartía con sus hermanos. Tenía una sala pegada a la cocina, un televisor viejo, señal bastante mala pero... Todo lo ganó con su esfuerzo. De ello estaba orgulloso. Antes de comer, se fue a darse una ducha y a curarse las heridas que le había hecho Tachihara. Takako estaba viendo series animadas infantiles en la sala, mientras Fumiya estaba sirviendo la comida para los tres. Cuando Chuuya salió del baño, miró el altar de su madre y rezó para darle bendiciones, también para contarle de lo que hizo hoy. Era algo cotidiano que hacía cada vez que llegaba.

Terminó de rezar y se sentó con sus familiares, los tres hermanos pelirrojos agradecieron por la comida y se dispusieron a comer. Afuera estaba lloviznando y ya se había hecho de noche, probablemente iba a haber una tormenta por ello es que debía de estar al tanto de que su techo no fuese corrompido por un ventarrón. La mayoría de las casas como la de Chuuya, eran pequeñas pero los techos eran resistentes. Sin embargo Nakahara eligió la casa más pequeña y con un techo no tan resistente, aunque no tenía ninguna comodidad; agradecía que tenía techo y por ende debía de cuidarlo.

━ Oye, hermano mayor. Mi escuela hará el viernes una reunión de padres, quería saber si podías ir. ━ enunció la niña mientras comía del arroz.

━ ¿El viernes? Pensé que era la próxima semana. ━ respondió de igual manera comiendo de manera en paz. ━ Pero no voy a presentarme como tu padre, siquiera tengo una pareja.

━ Es fácil conseguir una pareja, en mi opinión, hermano. ━ comentó el menor hermano del medio. ━ Para ti sería fácil. ¡Incluso los hombres omegas de Subarachi te aman!

━ Amar es una palabra muy fuerte, Fumiya. Diría más bien que me tienen respeto por protegerlos de esos asquerosos alfas. ━ bufó el pelirrojo tragando de su comida. ━ De todas formas, mis planes no son conseguirme una pareja, formalizar una familia... Dudo mucho que los mantenga bien, ni siquiera tenemos demasiado espacio. ━ suspiró el pelirrojo dejando su tazón de comida vacío.

El adolescente recogió los platos, incluso el de la menor para después lavarlos. Él en general era quién hacía las labores de la casa, era respectivamente bueno en ello. La menor quien decidió volver a mirar la TV, se sentó en el piso cambiando los canales para mirar algo que le llamara la atención.

━ Quizás no tengamos espacio pero pronto sí hermano mayor... Yo confío en que podemos mudarnos hacia otro lugar, uh... ¡Mi sueño es tener mi propia habitación! Ah, cuánto daría por privacidad.

━ Oye, oye. Más despacio. ¿Qué acaso estás rechazando la compañía de tus hermanos de sangre? Estoy ofendido Fumiya. ━ pronunció incrédulo, el otro pelirrojo quien estaba lavando los trastes soltó otra risotada. Mientras tanto que la niña veía el canal de noticias.

━ Hermano mayor, ¿qué es un suicidio?━ inocente la niña cuestionó. De repente vio las noticias y arqueó una ceja al escuchar lo que estaba contando aquella mujer;

"Osamu Dazai, el hijo del famoso político Tsushima se encuentra desaparecido tras salir de la fiesta en la mansión del ministro. Reportes nos indica que las últimas palabras que le gritó a su padre fueron que se iba a suicidar si no anulaba cierto contrato que él y CEO tenían.

Las autoridades están haciendo todo lo posible para encontrar al joven muchacho. Si usted lo ha visto, por favor; contacte al número que usted ve en pantalla, puede que usted sea capaz de recibir una recompensa por parte de CEO y Tsushima."

Un loco intentando acabar con su vida, qué pésimo. Poca importancia le dio. Sabía que la vida de rico era tan triste, condiciones buenas traían tristeza y tanto poder aburría. Simplemente detestaba los estereotipos. Un hombre rico debía de ser feliz y honesto, no egoísta y entristecido.

━ Lo sabrás cuando crezcas. ━ respondió Chuuya, no le iba a explicar el tema tan complejo. La menor simplemente asintió y cambió el canal.

━ Hermano mayor, dijeron que si lo encontrábamos podíamos recibir una recompensa. ¡Me apunto a salir!━ Fumiya fue hasta la pierna pasa buscar su impermeable pero el mayor de la familia, lo paró poniendo los brazos en jarra y mirándolo con la típica expresión de; "Sales y te castigo"

━ No vas a salir a ninguna parte, está muy oscura y encima está lloviendo. Encima, ¿dónde crees que vas a encontrar a ese hombre? ¡Yokohama es grande, puede estar donde sea!

━ Podemos ir al puente que queda en el boulevard. ¡Allí se suicidan todos los locos!

El Nakahara mayor posó su mano en la sien. ¿Qué iba a hacer con ese niño? Tan rápido crecían que hasta ni se sentía de veinticuatro.

Una hora pasó y les vino la hora de dormir a los hermanos Nakahara, Chuuya los cobijó y les apagó la luz. Esta noche iba a hacer vigilancia para que el techo no se volara, incluso había puesto algunas vigas viejas que había encontrado en lo más profundo del barrio. Con algo de calma, suspiró tranquilamente acostándose en el sofá para dedicarse a descansar. Mañana temprano debía dejar a sus hermanos en el colegio y luego ir en bicicleta a su primer turno de trabajo, luego al mediodía a su otro trabajo y por fin; al atardecer recoger a sus hermanos y dejarlos en la casa. Por supuesto, también si surgía uno que otro problema acerca de otros alfas que querían interrumpir en su territorio, les marcaría con la muerte.

De tan sólo pensar en las cosas que iba a hacer mañana, comenzó a quedarse dormido. Con ello, la fuerte lluvia comenzó a sonar. El agua fluyendo a través del techo hasta el piso se escuchaba, las fuertes gotas que caían al pavimento también... El frío en la casa se hizo presente, cosa que a Nakahara nunca le había gustado. Se arropó más pero sin embargo, alguien tocó a su puerta. Una mueca de molestia dio y pronunció hacia la persona que esperara. Cielos, ¿quien demonios tocaría la puerta tan tarde? Dando pasos perezosos hacia la puerta la abrió y miró quién era.

━ Akutagawa, no pensé que éstas serían horas para ti. ━ un largo suspiro dio el alfa mirando al omega quien vivía más lejos de su casa. Diría que vive cerca del río pero no tan cerca, él vive justo en el río. ━ ¿Qué sucedió?

El omega quien estaba jadeante debido a que se había echado una corrida desde su casa hasta el hogar de Chuuya, decidió observar al mayor. Su semblante siempre era inexpresivo pero esta vez, Nakahara dedujo que había venido con urgencia a verlo.

━ Chuuya-san... Tiene que venir a la casa de Yosano-san para ver esto, es importante. ━ comentó Ryunosuke.

Chuuya en el fondo de su corazón esperaba que no fuera tan grave. Se posó de su chaqueta roja, la cerró, se colocó de sus zapatos y caminó a la par que Ryunosuke. Por supuesto, seguía lloviendo y relampagueando pero Akutagawa al fin de cuentas tenía un paraguas e impermeable en noches como ésta. Más preguntas el pelirrojo hizo y Akutagawa simplemente no le pudo responder debido a la conmoción.

Pero lo único que pudo saber, fue que encontró a una persona tirada en el río... Un cadáver y que estaba en la casa de la única mujer alfa del barrio, una doctora quién había renunciado a su trabajo tras haberse peleado con un alfa millonario —supuestamente ex-pareja de la mujer—. La mujer era buena con todos y hasta se habían puesto de acuerdo en ayudar a cualquier omega herido físicamente.

Al llegar a la casa alumbrada de la pelinegra, les abrió la misma doctora quien le agradeció a Ryunosuke por haber llamado al líder alfa de Subarachi.

━ Qué bueno que llegaste, no sabía que haría sin que vieras ésto. ━ comentó Akiko dirigiendo sus pasos hacia el cuarto de huéspedes de su morada. ━ Akutagawa lo encontró boca abajo en el río, no trae dinero el pobre chico y pensé en preguntarte si podía quedarse unos días para examinar su estado.

Nakahara al pasar, miró el cuerpo mojado de la persona quién estaba recostada en la cama. Sus cabellos avellanas los observó, lo había visto en alguna parte. Quizás en la TV. La doctora quien había estado trabajando en hacerlo recuperar la consciencia, estaba examinando sus signos vitales.

━ ¿Sigue respirando? Se ve que no lo hace a mi perspectiva...

━ Lo está haciendo pero ha tragado mucha agua, sino logró recuperar la consciencia pronto para que vomite todo ese líquido; va a sufrir de un paro respiratorio. ━ la mujer se puso de las gafas. ━ Por eso es que te llame. Mi olor como alfa no es tan fuerte como el tuyo para hacer despertar sus feromonas.

El pelirrojo abrió los ojos rápidamente, ¿era un omega acaso? Ni tenía olor, lo único que podía oler era el aroma de la mujer alfa quién tenía un olor a rosas recién regadas y el olor del castaño, quien olía a tierra mojada, por ende no pudo distinguir de qué tipo era.

Nakahara se acercó hasta el chico y con sus manos, tocó su mejilla. Esperaba que su olor fuera a despertar su instinto de omega o... Una mierda parecida a eso, su olor era bastante fuerte. Muchos le habían dicho que olía a sangre por tantas peleas que había tenido, otros decían que olía a un vino muy viejo.

Ante el tacto, no hubo respuesta. Tampoco pudo sentir la señal de que estaba respirando. Los aparatos que tenía a su lado, que indicaban los latidos de su corazón; poco a poco comenzaron a disminuir hasta hacer un leve pitido agudo. El hombre necesitaba aire y rápido, necesitaba RCP para salvar su vida y un aroma fuerte para que despertara. Quizás lo que iba a decir, sonará cursi.

━ Chuuya-san, necesito que de inmediato le apliques RCP. ━ la doctora comenzó a buscar desesperada los guantes y una inyección para aplicar, de esa manera no iba a tener una infección en los pulmones el chico. Nakahara arqueó una ceja no entendiendo. ━ En otras palabras, toma aire y besalo, luego bota todo el aire en su boca y presiona varias veces su pecho.

Ante ello, el alfa asintió y retirando su mano de la mejilla, ambas de sus manos pararon en el pecho del contrario e hicieron una leve presión allí. Tomó una bocanada de aire y con sus labios, besó los labios del hombre solo para botar aire en su boca a la par de hacer una fuerte presión en su pecho. La doctora extendió del brazo plano y delgado del chico, aplicó alcohol allí y después le aplicó la inyección. Ante ese hecho el hombre quien estaba tumbado en la cama, despertó.