¿Qué…?

Los ojos de Senku no podían despegarse de la cara de la diminuta niña frente a sus ojos. No porque le agradara la vista particularmente, sino porque todo su ser entró en shock al ver a KOHAKU con un bebé idéntico a ella en sus brazos. Hasta la fecha estaba enterado de UN solo niño o niña que había nacido en su ausencia, no DOS. Y ya Lillian estaba cargando al suyo.

- Dime si no son dos gotas de agua, Senku –le dijo su padre, con una enorme sonrisa en el rostro, palmeándole el hombro– La genética es absurda a veces… ¡si hasta tienen en mismo color de ojos! Fue una gran sorpresa la llegada de esta pequeña al mundo.

Senku se quedó completamente petrificado, ni un músculo podía mover, ni siquiera para cerrar su boca abierta. Sentía que la pregunta que quería hacer, en un momento así no podía hacerla: "¿es mío?". Así que rápidamente se puso a revisar mentalmente los hechos, para descartar, al menos su cerebro no se había paralizado...no del todo. Siempre se habían cuidado con Kohaku, y hasta donde él sabía el condón no había fallado nunca…o eso creía, no es como si revisara cada condón que usaban. La última vez que habían intimado fue la noche anterior a que él se fuera, con lo cual la edad aparente de la bebé podía llegar a coincidir, y él tampoco tenía una idea exacta de las medidas o apariencia de un bebé mes a mes. Sin poder asegurar nada con respecto a eso, pasó al siguiente factor a considerar.

La apariencia de Kohaku: No notó cambios perceptibles de su físico en las videollamadas, con lo cual eso era un punto a favor. Pero si se ponía a recordar los detalles, ella siempre apuntaba la cámara a su rostro, rara vez enfocaba un plano por debajo de su pecho. No le servía esa información. Ahora, la actividad física de ella… nuevamente no podía decir nada determinante, porque si bien ella le solía contar seguido de sus entrenamientos con Tsukasa y las clases que daba, a medida que pasaban los meses y la novedad había pasado, apenas si hablaban del tema por arriba, y otras veces era un muy general "¿todo bien tus cosas?". Maldición…nada de eso ayudaba.

Lo que luego acudió a su memoria, y lo que le puso los pelos de punta, fue una breve charla que había tenido con ella, en la cual la había notado dudosa y que se estaba guardando algo. Recordaba que le había dicho que tenía "novedades", pero que no quería que él se preocupe por eso. ¿Preocupe?… y que prefería que se entere a la vuelta. Diez billones por ciento seguro que el bebé que ahora ella tenía en sus brazos era la dichosa novedad, el problema ahora venía en por qué él se preocuparía por eso, a menos que le afectara personalmente.

Mierda. Todos los argumentos eran tan grises por primera vez en su vida, que no podía encontrar una evidencia que sea definitiva. Con lo cual no tenía otra opción más que preguntar, la duda lo carcomía. Pero Kohaku habló primero:

- Hola Senku, tanto tiempo –La emoción y felicidad hacían lucir turbios sus ojos. Miró a la niña con una sonrisa de lo más dulce, y luego a él, girándose un poco para que la vea mejor– Te presento a Sayuri, ¿no es hermosa?

- Kohaku… ¿ella…es…?

- Perdona, que te enteraras de esta forma… Debes estar confundido, pero estabas en Estados Unidos, y tenías que concentrarte en tus estudios y trabajo con Xeno. Tampoco hubieras podido hacer nada hasta que volvieras. ¿Quieres sostenerla?

Todavía Senku no lo tenía en claro. ¿De quién era hija esa niña? Miró de reojo a su padre y a Lillian, que lucían lo más normal y felices, no había ninguna mueca de broma ni nada. Y Kohaku seguía con esa extraña mirada dulce que lo incomodaba. No aguantaba más la incertidumbre, tenía que hacer LA pregunta, de una vez, como arrancarse una curita.

- ¿De quién es esa bebé?

Le bastó una mirada rápida alrededor para darse cuenta que había sido la pregunta equivocada, como temía. Todos habían quedado boquiabiertos, y rozando una expresión de horror.

- ¿Qué clase de pregunta es esa, Senku? –Le preguntó su padre, con los ojos muy abiertos. Hasta Lillian tapó su boca a su lado, con la misma expresión de sorpresa que él

- ¿Cómo que "de quién es"? Dime que no es en serio –El ceño de Kohaku se empezó a fruncir, sumando enojo a la sorpresa.

- ¿Que no las ves, hijo? No podrías confundir esas mismas caras, ¿de verdad…?

¿De verdad? Eso tenía que preguntar él, diez billones por ciento seguro de eso. ¿Cómo podían estar tan tranquilos y como si nada? Sea de su padre o de Kohaku, era OTRO hijo que no estaba en los planes de nadie. Se maldecía a sí mismo por haber dicho que no quería saber nada del embarazo de Lillian mientras estaba afuera, eso hubiera resuelto las dudas que ahora tenía.

- Sí, lo pregunto de verdad. Si es una broma…

- ¿Una broma? ¿Te parece una broma que sostenga una bebé en mis brazos? –Kohaku estaba sacando su leona de adentro, su expresión se había vuelto oscura– ¿De verdad piensas que bromearíamos con algo así, con una inocente niña?

- Me desilusionas, Senku –Dijo su padre, cerrando los ojos con una expresión dolida– No pensé que lo diría, con lo que te quiero, pero lo hiciste.

- Oh Kohaku, tranquila. Nosotros estamos para ti –Lillian se acercó a ella, y la abrazó con su brazo libre, como consuelo, y fulminando a Senku con la mirada, algo raro en la dulce cantante.

Mierda. Mierda. MIERDA. No… ¿no? No podía ser. ¿Una hija? ¿En qué momento? No podía negarlo con certeza tampoco, pero no podía ser. Con algo así se encontraba apenas había puesto los pies dentro de su casa, era algo que jamás habría podido imaginar. Aunque ahora entendía por qué le habían dicho que no podían ir a buscarlo, ya que todos estaban "con las manos llenas". No sabía qué hacer, y por cierto que se había ganado unas cuántas miradas reprobatorias, como mínimo. Nunca había visto sus rostros tan tristes, creía poder ver lágrimas en sus ojos, sus mejillas rojas de contener sus emociones quizás…creía…

- ¡PPPPPPPPFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!

Senku estaba tan perdido en sus pensamientos que no alcanzó a oír el extraño sonido, pero un momento volvió en sí, cuando vio a su padre taparse la boca, con lágrimas en los ojos, su ceño muy fruncido. ¿Tanto los había desilusionado, y lastimado? No sabía qué era peor, si haber lastimado los sentimientos de todos sin proponérselo, en especial los de Kohaku, o el mero pensamiento de que tenía una hija de la cual se enteraba recién ahora, y con lo que no tenía idea cómo iba a lidiar. Era demasiado joven, no quería ser un cretino, pero eso no estaba en sus planes.

Pero de pronto notó que había algo raro en la forma que simultáneamente los hombros de todos temblaban, aunque algo dentro suyo le decía que las lágrimas que asomaban a sus ojos no eran precisamente de tristeza, y luego escuchó un coro de voces gritándole:

- ¡FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES!

- ¿Ah?

Finalmente dejaron las lágrimas caer, pero no estallaron de tristeza, sino de risa. Senku no entendió nada en un principio, hasta que poco a poco su cerebro se fue acomodando del impacto. ¿Día de los inocentes? Le sonaba a un festejo extranjero, como Halloween, pero él nunca había participado de esas ridiculeces.

- Perdónanos, Senku –reía con una expresión muy culpable Lillian– Yo les pedí si podíamos hacer algo, ya que volviste justo el primero de abril…y en mi país siempre se festeja el "April fool's day".

- Perdón, perdón hijo… –Byakuya juntó sus manos al frente a modo de disculpa– Lillian me dijo que solían hacerse bromas pesadas muchas veces, aunque ella no se animaba a tanto. Pero, a decir verdad, venimos planeando con Kohaku algo como esto desde que dijiste que no querías saber nada de tus hermanitos hasta volver a casa.

- ¡Senku! –Kohaku le pasó la bebé con cuidado a los brazos de Byakuya, y corrió a abrazar al peliverde, que no le devolvió el abrazo de lo shockeado que todavía estaba.

¿Una broma? No sabía si indignarse, o sentirse aliviado. Lo lógico y completamente entendible era indignarse, pero en el fondo lo único que podía sentir era el completo alivio de saber que no era hija de Kohaku, y por lo tanto no lo era de él. Prácticamente por inercia, comenzó a devolverle el abrazo, pero fue sin decisión ni fuerza, simplemente un acto reflejo.

- ¿Estás muy enojado? Perdón, estás en todo tu derecho… pero era una oportunidad demasiado justa y única para hacerlo.

- Maldición, están todos absurdamente locos aquí… –Respondió el joven, pasándose una mano por la cabeza, y mirándolos severamente– ¿Tienen idea lo que sentí por un momento? Y para colmo todos mirándome mal a mí. Desgraciados…

- Lo sé, lo sé, perdón Senku –Kohaku lo abrazó más fuerte, y se le acercó como para besarlo en la boca, pero se detuvo a unos centímetros para esperar a que él le corresponda, quizás estaba tan enojado que no quería saber nada con ella por un rato.

Pero Senku estaba tan aliviado, y había esperado tanto tiempo para verla a ella y a todos, que suspiró profundamente y le correspondió el beso, aunque corto. Ignorando la cuestión de la pesada broma, hubiera querido besarla mucho más apasionadamente, pero también sabía que estaba su familia mirando, así que de todas formas tenía pensado contenerse. Mientras terminaba de recomponerse de la situación, le devolvió el abrazo a Kohaku ahora sí con más decisión, y se quedaron así un rato en silencio, al fin pudiendo disfrutar de volver a tocarse. Ahora sí, comenzaba la bienvenida adecuada, pero no iban a salirse con la suya.

- Te presento a tus hermanos oficialmente, Senku. Ella –Byakuya miró a la bebé que tenía en sus brazos, que seguía con sus curiosos ojos aguamarina bien abiertos– es Sayuri, y él –señaló con su cabeza al bebé que sostenía Lillian– es Kento. Sí…tuvimos mellizos, así que ahora eres doble hermano de mayor.

- Ya tienen unos siete meses, ¿cierto? –manejar bebés no era lo suyo, así que el peliverde sólo se acercó a mirarlos, sin dar intenciones de sostenerlos.

- Sí, así es…pasó tan rápido el tiempo. Ya no son tan pequeños y frágiles, como ves. Apenas balbucean, y pueden arrastrarse un poco, pero juegan con todo lo que les des.

Apenas estaba terminando de decir eso, cuando la bebé agarró uno de los mechones que colgaban de la frente del pelo de su hermano mayor, y le dio un pequeño tirón, y Senku hizo una mueca de dolor.

- Ah, sí…a eso me refería. Y si se pone curiosa se lo puede meter en la boca.

- No, gracias –Senku sacó su pelo de las manos de la pequeña, con una sonrisa asqueada– Te cambio de juguete, mira.

Le ofreció su dedo índice en su lugar. Se lo puso cerca de las manos, pero sin tocarla. La niña primero abrió mucho sus preciosos ojos de larguísimas pestañas que la hacían parecer una muñeca, y luego de cerrar sus regordetas manos alrededor del dedo de Senku, frunció el ceño un poco, y soltó un "aaaaa" agudo, mientras intentaba sacudirlo, cosa que su hermano dejó. Las dos mujeres se estaban derritiendo en su lugar, cada una mirando a su amor con ojos tiernos.

- Hace eso porque ya tiene sonajeros de juguete, son sus favoritos. ¿No es lo más hermoso que viste en tu vida?

Los ojos de Byakuya brillaban de amor, y acercó su hija a su cara para darle varios besos en los suaves pómulos. La niña soltó el dedo de su hermano, y en su lugar miró a su padre y estiró los brazos para tocarle su cara.

- Ya tenemos a la favorita de papá –Dijo Lillian detrás de ellos, sonriendo.

- No haré favoritismos, amo a mis tres hijos por igual…pero sí es cierto que es la única niña, y me puede que sea tan adorable. Pero bueno, Senku, debes estar cansado del viaje, acomódate tranquilo y descansa, que tenemos pensada una cena en familia para darte la bienvenida como corresponde, claro que Kohaku se quedará. ¿Quieres?

- Sí, me parece bien. Pero esperen un momento, los tres… no se crean que voy a olvidar tan rápido lo que hicieron. Evidentemente sí fueron capaces de bromear con algo como eso, y con la "inocente niña" como dijo la leona, así que tendrán que compensarlo. Tengo algo en mente –una diabólica sonrisa asomó a su rostro, que le dio mala espina a los demás.

- ¿Cuál será nuestro castigo? Piensa que tenemos dos bebés ahora, no seas tan severo, hijo –Byakuya trató de convencerlo con una mirada inocente.

- La única forma en que voy a perdonarlos… es que me presten un momento a su hija –miró con malicia a su padre y a Lillian, que abrieron mucho los ojos, no esperando esa respuesta– No se preocupen, sólo será un momento.

- ¿A qué te refieres con "prestar"? Y es tu hermana, no tienes que pedirnos permiso para estar con ella.

- Ya que se aprovecharon de mí con esa broma por el gran parecido que tiene con Kohaku, voy a usar eso mismo a mi favor esta vez. Kohaku tenía tantas ganas de aparentar ser madre, al parecer, que tendrá que mantener ese rol un rato más.

- ¿Eh? –Kohaku se sobresaltó al escuchar la idea, y ya se imaginaba por donde venía. Oh cielos…

- Así que vamos, entrega a la niña, viejo –le hizo el gesto con la mano de que se la dé.

- ¿Piensas hacer caer a otro en la broma de que crean que es su hija? Bueno, no puedo oponerme…no sé si será el mejor recuerdo para Sayuri que la segunda interacción con su hermano fue ser usada.

- Entonces agradece que los bebés suelen perder sus recuerdos infantiles.

Byakuya le pasó a la bebé a Senku, que sin embargo la agarró con cierta distancia, sin saber qué hacer o cómo sostenerla mejor. Kohaku, a su lado, no soportó verlo así, y se la sacó de sus brazos, para mostrarle cómo tenía que hacerlo, y además se evitaría que llore por estar incómoda. Los padres los dejaron solos, y les dijeron a los jóvenes que podían acostarla en la cuna luego.

- Normalmente diría que eres basura –acotó Kohaku–, pero en este caso eres una basura que se está tomando la venganza en la misma forma. ¿A quién vas a hacer caer? El que estuvo afuera fuiste tú, no los demás.

- Diez billones por ciento seguro que no será con tus amigos o familia…pero según me dijiste, desde esa pelea de Tsukasa en que se reunieron todos, no se volvieron a juntar, ¿no?

- ¿Lo dices por Ryusui, Gen, Taiju y Yuzuriha? Son tus amigos, no los míos, no los vi personalmente. Oh, espera…a Yuzuriha sí la vi un día, pero me la crucé de casualidad.

- Por lo tanto, el grandulón se dará cuenta…bien, eso nos deja a Gen y Ryusui. Pero el mentalista es demasiado astuto y se dará cuenta si lo hacemos en persona o por teléfono, así que tendrá que ser todo por escrito. Lo bueno es que tengo un grupo sólo con ellos, eso lo hará más fácil. Ahora, pon esa cara dulce de antes como si de verdad fuera tu hija, y mira a la cámara, aprovechemos que está bien despierta.

- Me retracto, sí que eres basura. Pero lo haré…aunque te aviso que yo no iré más lejos en tu broma.

Senku le sacó un par de fotos a las dos juntas, y cuando quedó conforme con los resultados, Kohaku regresó la bebé con su mellizo y sus padres, y le dijo a Senku que tenía que irse a entrenar con Tsukasa. Compartieron un largo beso de despedida, aunque esta sería de sólo unas horas, lleno de cariño. Pero como era de esperarse, ahora que estaban solos se dejaron llevar un poco y lo profundizaron más. Eso evidenció el anhelo que habían sentido uno por el otro, lo que extrañaban sentir la calidez que emanaba de sus cuerpos, ciertamente contener la pasión por un año entero había sido una de las pruebas más difíciles que habían tenido que superar.

Kohaku maldijo por dentro, no quería parar, si fuese por ella lo arrastraría hacia la habitación directamente, pero realmente tenía que irse. Se consoló mentalmente con que tendrían toda la noche después de la cena para eso. Así que alargó y disfrutó ese beso todo lo que pudo, y luego se tuvo que despedir e irse.

Bien, ahora venía lo divertido para Senku, estaba seguro que esos dos iban a sorprenderse mucho, y tan chismosos que eran, no se aguantarían en saber más. Mandó dos de las fotos al grupo, con el mensaje "Nueva faceta: La vuelta a casa vino con una gran sorpresa de Kohaku". Pasaron un par de minutos, cuando ambos amigos vieron el mensaje, y Ryusui fue el primero en contestar: "Debes estar shockeado, amigo… no es para menos. Quiero que sepas que te vamos a apoyar y acompañar, no debe ser fácil para ti esta situación". Senku sonreía diabólicamente, aunque le pareció que Ryusui se lo estaba tomando un poco dramático, parecía más una condolencia que una felicitación. Claro que una paternidad no planeada y a tan corta edad no era para festejar inmediatamente, pero aun así…

- Ah, y aquí responde el mentalista –se dijo a sí mismo en voz alta.

"No debe ser fácil, Senku-chan, siendo que para colmo la niña es rubia de ojos claros como ambos padres" ¿Ah? ¿Qué demonios…? "Espera, ¿qué?" contestó confuso. Su corazón empezó a latir con fuerza, ¿a qué se refería Gen? Si la bebé no era realmente hija de ella, era una broma, una mentira basada en la casualidad de la genética que compartían Kohaku con Lillian. Y lo de ambos padres... Hasta donde sabía, Gen no era daltónico, y él no era rubio, entonces, ¿de quién…? OH... Sólo había un rubio de ojos claros en su grupo de conocidos. Antes de que su cabeza pueda seguir con la idea que se había formado en su cabeza, otro mensaje llegó, esta vez de Ryusui nuevamente. "Es decir, después de la pelea entre Stan y Tsukasa, sé que ella pasó tiempo con él hasta que se recuperó. Y después también, ya que me dijeron que Xeno les pidió que no lo dejen solo". Los dedos de Senku estaban inmóviles sobre la pantalla, y medio minuto después Gen respondió "Y vaya que cumplió… Jamás pensé que Kohaku-chan podría volver a hacer algo así". Y Ryusui dio el golpe de gracia "Entiendo que un año de abstinencia puede ser mucho para algunas personas, pero que haya quedado embarazada de él…uuuff amigo, eso sí que no podría perdonarlo tan fácil esta vez, ¿qué harás, Senku?"

Un minuto entero pasó, y Senku no entendía nada, la sonrisa maliciosa se había borrado totalmente de su rostro. ¿Acaso estaban diciendo que Kohaku y Stanley…? No…él sabía de todo eso, que Stan y Tsukasa se habían terminado haciendo buenos amigos, y que Kohaku se llevaba bien con los dos, que incluso habían ido a algunas luchas de Tsukasa juntos o cosas así. Pero de eso a que sugirieran algo así ya dándolo por sentado. "¿De qué demonios están hablando?" preguntó, fue todo lo que pudo escribir. "¿…De qué estabas hablando tú?" fue la respuesta de Ryusui. "Oh, cielos…" escribió Gen, acompañado de una carita de sorpresa nerviosa.

¿Qué tendría que hacer? ¿Le preguntaba a Kohaku directamente qué significaba todo eso? No creía que fuera real ni posible lo que esos dos insinuaron, ahora eran una pareja mucho más sólida que cuando ocurrió lo de aquella vez, ahora eran novios, se amaban. Confiaba en ella, lo suficiente para que ya no le moleste como antes que Stanley esté cerca, y la leona no le había dado nunca más motivos para volver a desconfiar. ¿Pero entonces cómo dos de sus dos mejores amigos podían decir algo tan delicado como si lo hubieran dado por seguro? ¿Acaso sabían o habían visto algo que él no? Mierda. Sentía una horrible piedra en el estómago. No habían pasado ni dos horas desde que volvió, y entre la pesada broma familiar y ahora esto, no se esperaba ni en diez billones de años todo lo que estaba pasando.

"Voy a hablar con ella ahora mismo" les respondió. Necesitaba sacarse la duda, y aunque no leyera los rostros con tanta facilidad como Gen, Kohaku era tan honesta y expresiva que él se daría cuenta en seguida si ella de pronto se ponía incómoda o nerviosa. Sólo le preguntaría con indirectas, sin acusarla de nada, y sino ya pensaría qué hacer. Unos segundos después, su teléfono sonó, y vio que era Ryusui. No lo atendió, pero cuando volvió a recibir otra llamada suya, tuvo que contestar.

- ¡ESPERA, SENKU! ¡ERA UNA BROMA, NO LO HAGAS!

¿Otra vez? ¿Pero cómo…? Si ÉL fue el que había planeado la broma esta vez, completamente improvisada y por la maldita casualidad que su pequeña hermana lucía casi como la copia de su novia.

- ¿Una broma? ¿Qué demonios les pasa a todos?

- Bueno, es que hoy es…

- Sí, ya sé –lo interrumpió, irritado– el "día de los inocentes". Justamente por eso es que YO pretendía hacer una broma con eso.

- ¿Tú? –Se escuchó un silencio de sorpresa del otro lado de la línea– Jamás me hubiera imaginado que tu podías hacer una broma así.

- Gracias por eso. ¿Pero cómo puede ser que los dos contestaron sincronizadamente a los pocos segundos? Es absurdo.

- Veníamos pensando de hacerte una broma en algún momento del día, y en cuanto mandaste esa foto…nos diste el pie. Fue casualidad que improvisamos algo parecido, no sabíamos qué iba a contestar el otro.

- No sé quién es peor ahora, si mi familia y Kohaku que me hicieron creer que era hija mía, o ustedes dos que sugirieron que Kohaku me fue infiel y se embarazó del único hombre con quién sí estuvo antes. Y después dicen que la basura soy yo, malditos.

- ¿En serio hicieron eso?

- Ryusui, puedo escuchar tu sonrisa sin la necesidad de verte cara a cara.

- Perdona, perdona. Es que puedo imaginar tu cara, apenas llegando de viaje y que te digan algo así, los tres para colmo. Hubiera pagado mucho dinero por verlo. Y en nuestra defensa, se supone que tienen que ser bromas pesadas, sino no hubiéramos hecho algo como eso ¿Estamos en paz? Debería avisarle a Gen que estoy hablando contigo, quizás sigue pensando que la broma se nos fue de las manos y de verdad podríamos ocasionar una pelea en tu relación.

- Creo que se acabó mi cuota de bromas por el día de hoy. Es mi pésima suerte, diez billones por ciento seguro. Hablamos luego, Ryusui.

Agotado, se sentía agotado. No había sido tan cansador el vuelo, aunque en unas horas el jet lag le pasaría factura, sino que en menos de una hora había sentido que todo su mundo se había venido abajo y vuelto a su lugar a un ritmo vertiginoso. Había considerado ir a ver a Kohaku en su entrenamiento, y de paso saludar a Tsukasa, dudaba mucho que el amable y serio luchador tuviera también preparada una broma para él, pero por las dudas prefería no arriesgarse. Así que por un rato decidió mandar todo al demonio y simplemente echarse en su cama a dormir una siesta, ya después tendría tiempo de desempacar y hacer otras cosas. No pasó ni un minuto que Senku había cerrado los ojos, cuando sintió un agradable calor peludo junto a él, y sonrió inmediatamente al saber de quién se trataba, el único ser inocente y puro de esa casa.

- Hola, Kuro ¿Cómo estás, amigo? –El gato negro soltó un "purrr" y se frotó contra el rostro de Senku, y el joven lo acarició y rascó– No te imaginas lo que te extrañé, bola de carbón peluda. ¿Tú también me extrañaste, o te vendiste a esos demonios? –Kuro comenzó a amasar su pecho con las patitas– Habrá sido duro para ti también, tener que lidiar con dos bebés llorones que robaron toda la atención del viejo.

Senku siguió hablando en voz alta con su gato, mientras lo acariciaba, hasta que eventualmente el ronroneo lo serenó tanto que se terminó quedando realmente dormido, con Kuro enroscado encima de él. Cuando despertó, se encontró con Byakuya sentado cerca, mirándolo, y se sobresaltó. Pero su padre le hizo un gesto de que se quede quieto y callado, y enseguida se dio cuenta por qué: Tenía a cada lado de su cuerpo a sus pequeños hermanos durmiendo junto a él.

- ¿Hace cuánto tiempo estás ahí mirándome dormir, viejo? Es un poco raro –Susurró, frunciendo el ceño.

- No sólo mirándote a ti…perdí la cuenta, ¿media hora?

- ¿Media hora mirándome dormir?

- A todos mis hijos juntos. Podrás crecer todo lo que quieras, pero no dejarás de ser mi niño también.

Le contestó con tanta suavidad en la voz, que Senku no pudo quejarse. Incluso le trajo recuerdos de cuando era chico, tal vez cuatro o cinco años de edad, y dormía junto a su padre, en especial cuando tenía miedo o no podía conciliar el sueño, y ahí Byakuya le contaba historias para relajarlo, o lo abrazaba hasta quedarse dormido. Ese viejo sí que tenía lo suyo para hacerse querer, diez billones de puntos para él por eso. Miró a sus hermanos detenidamente, y le vino a la mente el pensamiento de que a partir de ahora vivirían juntos, por lo que tendría que acostumbrarse a lidiar con bebés y a cuidarlos un poco, de seguro iba a tener que ayudar.

Si bien Byakuya tenía algo de práctica con tener un niño, en cuanto a bebés tan pequeños Senku pensaba que estaba bastante perdido, y Lillian ni que hablar, que era completamente primeriza. Pero luego se acordó que ya Kento y Sayuri tenían siete meses, así que ya ambos tendrían bastante práctica, y para colmo con dos al mismo tiempo. Siete meses, sí, aunque el que se había perdido de todo eso era él, por lo que no tenía sentido ya preocuparse por los padres. Lentamente se levantó, con muchísimo cuidado de no despertarlos, y le dijo a su padre que iba a empezar a desempacar, pero que podía quedarse ahí con los bebés, y mientras tanto hablaban para hacer el tedioso trabajo más agradable.

Como era de esperar, en la cena de bienvenida iba a comerse el tan favorito y extrañado ramen, hecho con mucho amor por Byakuya, aunque Senku también ayudó, motivado por el éxito de la primera vez que lo cocinó él antes de irse de viaje. Kohaku llegó a la tarde, después de volver de las clases de la universidad, y todos se sorprendieron de verla vestida muy bonita, con un vestido azul justo por encima de la rodilla. Ella explicó que consideraba una ocasión especial esa noche, y se esforzó en verse bien. Tomando su ejemplo, Lillian también se cambió a un vestido más elegante, y hasta estaba entusiasmada, les dijo que desde que había tenido a los mellizos, esa era la primera vez que se ponía ropa linda de salida. Senku y Byakuya ya estaban de camisa, pero ambas mujeres les insistieron que se pusieran otras mejores, no con las que habían estado todo el día en la casa.

Senku se quedó pensando en lo que había dicho Lillian, y en la expresión de añoranza que tenía cuando hablaba de salir. Ella era una bella mujer todavía joven, y muy alegre y divertida, y aunque no lo entendiera bien, el científico pensaba que dedicarse tanto a la extenuante (pero feliz) tarea de ser madre de dos bebés debía haber limitado bastante su vida social. Así que cuando se sentaron en la mesa a cenar, antes de tocar el tema del viaje de Senku, que evidentemente iba a ser el protagonista de la noche, el peliverde habló.

- No es tema mío, pero conociéndolos a los dos, deben tener ganas de hacer algo fuera de la casa también, de divertirse en pareja como solían hacer. Así que estuve pensando, si quieren salir alguna tarde o noche, yo podría cuidar de los niños… necesitaría unas cuantas indicaciones, pero creo que podría manejarlo por un par de horas.

- ¡Oh, gracias Senku! Eres tan amable –Los ojos de Lillian brillaban de emoción, había dado en el clavo– Me encanta la idea, y si bien amo criar a mis bebés, tengo que admitir que extrañaba salir con tu padre y divertirnos.

- Sí, relajarnos un rato no estaría mal –Byakuya le tomó la mano a su mujer por encima de la mesa– No te voy a mentir, muchas veces es extenuante estar tan pendientes de los pequeños, aunque los amamos con todo nuestro corazón y lo vale. ¿De verdad lo harías, Senku?

- No voy a mentir y decir que me entusiasma estar con bebés, pero son mis hermanos, ¿no? Me vendría bien un poco de práctica, pero creo que puedo manejarlo. Y en el peor de los casos, llamo a Kohaku y si puede venir a darme una mano, mejor.

- Claro que sí, me apunto –La rubia asintió entusiasmada– Ahora que trabajo con niños mucho más seguido, aunque sean más grandes, ya me siento más cómoda, y me gusta. Así que cuando quieran salir, cuenten con nosotros. Y no tengan vergüenza de pedirnos una vez por semana, si así lo quieren. Además, estoy segura que también a mi papá y a Ruri les gustará la idea de cuidarlos alguna vez.

- ¡Es cierto! –Dijo Lillian, sonriente– Hasta ahora no pedimos ayuda porque yo me dediqué a estar con ellos en todo momento, y Byakuya hace un par de meses solamente volvió a trabajar en la universidad.

- Pero ya no son tan delicados y comienzan a ser más independientes, sería una buena oportunidad para empezar a salir y que se acostumbren cada tanto a pasar unas horas con otras caras conocidas –Agregó el peliblanco.

- Cuando quieran, entonces.

Mientras cenaban, siguieron hablando de todas las experiencias de la beca de Senku, y recién en ese momento se enteraron del accidente de la explosión, que por suerte fue el único que tuvo. Le recriminaron que no les haya contado antes, pero el científico les repitió que no fue algo de gravedad, solamente esperar a que se curen sus manos una semana, no valía la pena preocuparlos y agrandar la situación por algo así. Luego Byakuya y Lillian le contaron ahora sí con todo detalle las experiencias de su reciente paternidad, la sorpresa total de cuando se enteraron que iban a tener mellizos, y todas las anécdotas de torpeza y aprendizaje de cuidar de bebés. Por supuesto, le mostraron una infinidad de fotos y videos mes a mes, para compensar que no pudo –o más bien, no quiso– ver antes. Por último, llegó el turno de Kohaku, que les contó a todos de los increíbles avances que estaba haciendo con Tsukasa como maestro, de lo mucho que estaba disfrutando su trabajo de profesora de artes marciales a niños y jóvenes, y de cómo le estaba costando la universidad a la par de todo lo otro, pero que lo hacía con mucha dedicación.

Junto con el postre, dando cierre a la velada, Senku anunció las últimas novedades que tenía.

- La próxima semana empiezo la universidad. Me inscribí en la carrera de ingeniería aeroespacial, que podré costear con lo que ahorré de la beca, y con lo que me quedó del generoso regalo de ustedes para mi cumpleaños.

- ¡¿Qué?! –Byakuya gritó sorprendido– Pero ya empezaron las clases, y no puedes anotarte a esta altura, deberías haberlo hecho antes de fin de año para ser admitido…

- Llámalo el beneficio de tener de tutor personal al , viejo. Envió una carta de recomendación a la universidad firmada por él en nombre de la NASA, además de mandar un informe de mi beca, e hicieron una excepción conmigo.

- Ya veo… así que ingeniero aeroespacial, ¡felicitaciones, Senku! Con todo lo que te gusta la ciencia, tenía mis dudas de qué rama ibas a elegir, pero entre el exitoso cohete que hiciste, y tu beca en la NASA, lo lógico sería que sigas con ese camino, ya que tanto te gusta.

Kohaku y Lillian se sumaron a las felicitaciones, preguntándole más detalles de la carrera, y Senku también les explicó a todos que Xeno le había propuesto que trabajaran codo a codo entre la NASA y JAXA, cuando él se recibiera, que de seguro también lo recomendaría personalmente para eso. Parecía que no iban a poder más del orgullo de escuchar al joven científico mencionar su éxito y sus logros, y por supuesto que le dieron todo su apoyo.

Por último, Senku les dijo que esperen un momento, que tenía algo para darles. Se fue a su cuarto, y volvió unos minutos después con varias cajitas y bolsas. Primero le dio a Kohaku su regalo, y cuando ella lo abrió entusiasmada se encontró con una pulsera que tenía dos dijes, y al verlos bien soltó una carcajada.

- ¿Qué es? –Lillian no pudo contener su curiosidad, y más al escuchar la risa de su sobrina.

- Uno es un objeto científico…no me acuerdo cómo se llama –admitió con vergüenza, mientras les mostraba a la pareja– en el que Senku pone los líquidos y las cosas químicas que analiza, con forma como de cono.

- Un matraz.

- Eso…y el otro…es la cara de un león. Desde que empezamos a hablar y conocernos, Senku me puso de apodo "leona". Al principio lo odiaba, luego me acostumbré.

- ¡Aaaah, qué dulce! –Exclamó enternecida la cantante– Algo que lo identifica a él, y otra cosa a ti. ¡Es muy lindo!

- Sí, bueno, la idea era conseguir un dije de algo que tuviera que ver con las artes marciales, pero no conseguí nada apropiado. Y cuando estaba por cambiar de regalo, encontré el del león, y me pareció que podía funcionar.

- ¡Me encanta, Senku! Gracias –Lo abrazó feliz, y lo besó, y luego dejó que el peliverde se la ponga en la muñeca.

- Ahora…esto es algo distinto, pero espero que te guste, Lillian.

Le entregó una caja envuelta en papel de regalo, que ella ansiosamente abrió. Y en cuando vio su contenido, se tapó la boca con las manos, y unas lágrimas asomaron a sus ojos.

- ¿Cómo…cómo conseguiste esto? Tomó un par de objetos, uno era un disco de vinilo, otro un micrófono de juguete.

- Agradécele al viejo en realidad, yo sólo fui el intermediario. Me puso en contacto con la amiga que cuida tu casa allá en Estados Unidos, para poder traer lo que ella dijo que eran tus recuerdos más valiosos. Ya que a partir de ahora vas a vivir acá, al menos pensamos que te gustaría tener algunas cosas contigo –Le explicó Senku.

- Byakuya…. –Lillian se lanzó a abrazar a su esposo, agradeciéndole con mucho amor, y luego se secó las lágrimas de los ojos para seguir con el resto– ¿Y esto? ¿Cartas?

- Puedes leerlas con más tranquilidad luego, pero sí, son cartas de todos tus amigos, que te extrañan mucho y te envían sus mejores deseos de felicidad. Aunque puedan hablar por teléfono, esto tenía un toque más personal.

- Gracias, Senku –La cantante se levantó la mesa, y la rodeó, para darle un fuerte abrazo al joven, que se lo devolvió un poco torpemente– Significa mucho para mí, todo esto…es demasiado hermoso, gracias, gracias.

Mientras revisaba los nombres de las cartas, dejando caer las lágrimas sin restricción, Senku le daba a su padre una bolsa. Pero lo que le llamó la atención a Byakuya era que su hijo lucía como avergonzado y miraba al costado.

- ¿Por qué esa cara, hijo? ¿Acaso será que me trajiste algo adorable? –sonrió burlonamente.

- Para que sepas, no fue idea mía, sino de Lillian, no es algo que yo regalaría…pero estoy seguro que a ti te gustará.

Byakuya metió la mano en la bolsa, intrigado, y sacó una camiseta. Pero cuando la extendió, soltó un grito agudo que evidenciaba la ternura que le generó. Con una sonrisa de punta a punta, y los ojos iluminados como los de un niño, se las mostró a Kohaku y Lillian. El frente de la camiseta tenía una gran imagen, que combinaba palabras y dibujos, y decía en inglés "Best father from earth to space", siendo que lo de "mejor padre" estaba escrito en letras negras cómicas, y los dibujos correspondían al planeta tierra y al espacio, con detalles de estrellas y cohetes. Las dos rubias se unieron en un coro de "ooooooh" de ternura, adorando la camiseta, y Byakuya no podía estar más radiante.

- ¡SEEENKUUUUUUUUUUUU! –El peliblanco también se puso de pie de un salto, y estrujó a su hijo en un fuerte abrazo con lagrimitas en los ojos– Es perfecta, te amo tanto hijo.

- Ya, ya, viejo… de nada –Se lo sacó de encima con fastidio de tanta demostración de afecto, pero de todas formas sonrió satisfecho, y luego se rascó la oreja con el dedo– No es mi estilo…pero me pareció apropiada, es cierto.

- ¡HIJOOOOOOOOOOOO! –Otra vez lo abrazó, sin poder contenerse. Senku no era alguien que expresara tu afecto verbalmente, así que escucharlo decir eso era casi lo mismo que escucharle decir un "te quiero, papá" a sus oídos, lo conocía demasiado bien.

Siguieron disfrutando de sus regalos, hasta que Kento de pronto despertó y comenzó a llorar, y ya se podía ver a Sayuri removiéndose incómoda por los gritos de su hermano cerca de ella. Lillian se apuró a levantarlo, y dijo que era hora de la cena de los pequeños ahora, así que Byakuya la iba a ayudar a entretener a Sayuri hasta que sea su turno. Con eso dieron por terminada la cena también, y Senku y Kohaku se ofrecieron a limpiar todo, lo cual les agradecieron. Cuando terminaron, se fueron al dormitorio del joven, al fin solos, ambos estuvieron esperando ese momento todo el día. Pero en cuanto Kohaku comenzó a acercarse a él con una sonrisa muy evidente, el científico la detuvo.

- Espera un momento más, leona, que tengo otra cosa para ti.

- ¿Eh? ¿Otro regalo? –Lo vio tomar otra cajita de la mesa.

- Sí…el otro era un souvenir como les regalé a todos, pero me faltaba uno especial para ti. No pude estar aquí para tu cumpleaños, y venía en desventaja con el número de regalos…así que espero que esto te guste.

Le pasó la cajita y ella la abrió. Un jadeo y un "oooh" de sorpresa escaparon de sus labios, cuando vio que había una cadenita de plata, con un generoso dije de una piedra amarillo-dorada muy hermosa: un ámbar, como su nombre.

- Gracias, Senku…es preciosa.

- ¿Te ayudo?

- Sí, por favor.

Senku tomó la cadenita, y se colocó detrás de Kohaku para ponérsela. Pero no se volvió a donde estaba antes, sino que la abrazó por detrás, y le dio un tierno beso en el cuello. Kohaku suspiró profundamente, y alzó una mano para acariciarle la cara. Quería darse vuelta y besarlo apropiadamente, pero él la tenía abrazada de una forma que era a la vez suave y firme, como si le dijera indirectamente que quería que se queden así un rato. A ese beso le siguieron otros, siempre delicados como el roce de una pluma, que sin embargo provocaban que ella se estremezca y desee más. Y entonces lo escuchó hablar contra su oído.

- Te extrañé, leona. Yo mismo me dije que tenía que pensar poco en eso, porque no iba a servir de nada lamentarse por la distancia cuando no podíamos hacer nada para resolverlo. Pero eso no quita que no maldije cada día cuando volvía a casa, o cuando quería compartir contigo las emocionantes cosas que estaba viviendo, y no podía hacerlo más que a través de una llamada –la abrazó más fuerte alrededor de la cintura– Y sé que fui un poco injusto contigo, cuando nos despedimos en el aeropuerto. Pero…me cuesta, por más que lo sienta así, es diez billones por ciento más difícil para mí decirlo que demostrarlo. Nunca se lo había dicho a nadie antes, tampoco lo había sentido, por lo que no sabía qué tanto de eso que estaba sintiendo correspondía con lo que comúnmente la gente llama enamorarse. Por eso cuando te escuché esa última noche decir que me amabas…todo tuvo sentido. Pero si no te dije nada en ese momento, fue porque no quería que suene como una respuesta oportuna.

Kohaku escuchó todo sin moverse, se había dado cuenta que Senku había elegido esa posición de ambos para sincerarse sin reservas, ya sabía ella que era tímido y vergonzoso con las muestras de afecto. Apoyó sus manos sobre las de él, entrelazando sus dedos.

- Sí, lo sé… No te voy a negar que me sentí rara, que me lo dijeras justo antes de irte, pero también me sentí feliz. No te imaginas cuánto deseaba escuchar esas palabras de ti. Yo…

Pero Senku no la dejó terminar, levantó una mano para tomarla de la mejilla y girarle el rostro lo suficiente para darle un beso, y cuando ella se giró totalmente para estar más cómoda y de frente a él, el científico interrumpió el beso sólo para mirarla con ojos ardientes, ese color carmín ahora oscurecido le aflojó las rodillas instantáneamente.

- Te amo, Kohaku.

Lo dijo en un tono suave, pero no por eso menos necesitado e intenso. Era la voz contenida de alguien que en tres palabras estaba volcando todos sus sentimientos, que no lo decía por decir y contentar, sino que realmente lo sentía, y eso fue lo que terminó de derretir a Kohaku. Eso, y que usó su nombre y no su apodo, lo cual lo volvió más intenso, eso quería decir que iba completamente en serio. Pero no pensaba dejar que él solo expresara su amor, quería que él lo escuche claramente esta vez, mirándolo a los ojos y de frente, no a oscuras y casi en secreto.

- Y yo a ti, Senku, te amo mucho. Te exrañé tanto que dolió, pero ya no importa, porque estás aquí. Y tenemos todo el tiempo del mundo de ahora en más para compensar esos largos días que no pudimos estar juntos.

Esas últimas palabras las terminó diciendo contra los labios de él, que se había acercado a ella poco a poco hasta que sus alientos se combinaban juntos y con el escaso aire que los separaba. Y el beso que los unió después, si bien no fue el primero desde que volvieron a encontrarse, sí se sintió completamente nuevo y diferente para ambos, pero porque esta vez estaba cargado de emociones, rebalsaba de un amor que no alcanzaba a describirse con palabras. Era intenso, profundo, pero no necesitaban desatarse salvajemente para eso, más bien al contrario, lo sintieron en cámara lenta, como si cada milímetro de la boca de ambos fuese precioso recorrer. Aunque luego de un momento era natural que no alcanzaran sólo a fundirse sus bocas, y necesitaban más el uno del otro. Pero nuevamente, se sentía distinto a otras veces, porque no era solamente la pasión y la satisfacción física lo que los impulsaba, sino algo mucho más profundo y visceral, una emoción que surgía de los rincones más recónditos de su corazón y sus cerebros, y de cada nervio de sus cuerpos. Era la expresión más pura y sincera del amor, y de uno que cruelmente tuvieron que contener por tanto tiempo, pero que les sirvió a ambos como la prueba irrefutable de que no querían nada más que estar uno con el otro.

Poco a poco, sin ningún apuro, se fueron liberando de sus ropas, y cada pedazo de piel que se rebelaba de ambos era besado y adorado con un cuidado y una calidez inexplicables. Senku recorrió con sus manos las piernas de ella, subiendo por sus muslos y las curvas de su cuerpo, en un continuo y fluido movimiento, hasta que le levantó el vestido y lo arrastró hacia arriba hasta sacárselo por los brazos. Y aunque por dentro estaba completamente encendido, fue casi una lenta danza mientras se acercaban a la cama, y se acostaban juntos, sin detener nunca sus besos y caricias.

Ambos pensaban que después de tanto tiempo de abstinencia, su primer encuentro iba a ser salvaje y lleno de pasión, casi urgente…pero al haber revelado abiertamente sus sentimientos con tanta seguridad, inconscientemente los hizo sentir que sería un desperdicio hacer todo tan rápido, había mucho más que una simple necesidad de alivio físico ya. No hubo necesidad de acordarlo, solamente era que ahora estaban los dos en la misma página, sincronizados completamente en sus sentimientos y deseos, y ya no había motivo para contenerse con respecto a eso. Cuando ya estaban a punto de unir sus cuerpos a la par de sus almas, Senku hizo una breve pausa para mirar a Kohaku a la cara, y mostrarle una de sus preciosas y tan únicas sonrisas que sólo le dedicaba a ella, y le habló con el tono más sereno y dulce que la rubia le había escuchado nunca.

- Sabes, esta es la primera vez que realmente vamos a hacer el amor.

- ¿Te das cuenta lo romántico que es lo que acabas de decir? –Un estremecimiento de lo más agradable la recorrió cuando lo escuchó decir esas palabras, ¿dónde quedó el Senku que minutos antes le decía que le costaba mucho expresarse de esa forma? No sabía, ni le importaba ya, así que sólo le sonrió y le acarició la cara antes de darle un tierno beso.

- No tengo medidas analizadas de o estadísticas de romanticismo, así que no –Sonrió con picardía, parte de su ahora sí típica personalidad aflorando– Pero vamos a averiguarlo entonces.

Una suave risa escapó de los labios de ambos, y Senku entrelazó sus dedos con los de ella y le arrastró las manos por encima de su cabeza, lo cual los acercó imposiblemente, ya no había parte de ellos que no estuviera en contacto, eran como un espejo. Y cuando finalmente sí se unieron completamente, los atravesó una sensación de plenitud y éxtasis que no sólo tenía que ver con el placer que sentían sus cuerpos, sino que a eso se agregaba esta vez la sensación más maravillosa que podía existir: la de saberse amados. Cada movimiento, cada roce, los transportaba a otra dimensión nueva, pura, que los hacía perder totalmente la noción del tiempo y del espacio en el que se encontraban. Y es que ya nada más importaba, más que disfrutar de ese momento tan especial, primero y único, irrepetible a su manera.

Y cuando sus cuerpos llegaron al punto culmine, sin poder contener más el amor que se profesaban, también fue como una experiencia nueva, primero imposiblemente intensa y que los hizo temblar y aferrarse el uno al otro como si su vida dependiera de ello, y que luego los dejó como una pluma flotando en el aire, livianos, hasta que por fin volvieron a la realidad.

La consciencia se filtró entre ellos de a poco, primero al intentar recuperarse con sus respiraciones agitadas, y luego con el resto de los sentidos que despertaban nuevamente. Todavía sus cuerpos seguían unidos, no querían romper con esa conexión, los últimos vestigios de la mayor expresión de emociones y de amor que jamás habían experimentado. Pero no podían aferrarse para siempre a eso, todo tenía un final, incluso un momento tan mágico como ese. Así que poco a poco, casi con desgano, se fueron separando, aunque sin dejar contenerse con cariño.

- ¿Ya estamos de vuelta, leona?

Buenaaaaaaaas! Tenemos que preguntarlo… ¿Qué nivel de troleo alcanzaron con la primera mitad del capítulo? Jajajaja. Perdón, perdón, fue cruel, bordeando el límite. Pero ya saben cómo escribo, y que creo que jugar con fuego es un poco mi especialidad al escribir xD, y hasta ahora creo que eso les viene gustando, así que espero que hayan disfrutado el troleo (o intento de). Amamos las teorías de todos jajaja. Otra cosa…¡200 REVIEWS! WOOOOOOOO! (bueno 200 va a ser el primero que comente jaja). GRACIAS GRACIAS por su apoyo constante, es lo más gratificante leerlos después de escribir con tanta dedicación y tiempo. ¡Los amamos y les agradecemos MUCHO!

Quiero avisarles que me voy a tomar una semanita de escribir este fic, necesito recuperar mi tiempo de fin de semana y hacer otras cosas también jaja, pero para la oootra semana vuelvo con todo. Ah, y estoy empezando a traducir este fic al inglés, y bueno, lleva tiempo también. Para los "guest" que no tienen cuenta aquí, les aviso que ya actualicé el policial "Camino a la redención", que recibió hermosos halagos el primer capítulo. Y en unos días sí se viene la actualización de "Otros caminos", oh sí, oh sí… Hasta el próximo capítulooo!