Ryusui dejó en claro dos cosas: Que su cuenta bancaria parecía ilimitada, y que cualquier evento que él organizara podía catalogarse como "épico". En su momento, había dejado entrever que tenía preparado algo muy especial para redimirse, al fin y al cabo, les había pedido a sus amigos que se reserven un fin de semana entero otra vez, pero nadie esperaba TANTO: Las "mini vacaciones" consistían en la estadía de todos –que llegaban a veinte personas– en una mansión en una playa, que luego se enteraron que dicha casa gigantesca no era de la familia del joven marinero, sino de él mismo.
Se ubicaba en la playa de Tatadohama, en la prefectura de Shizuoka y parecía una de esas mansiones que mostraban las revistas, símbolo del lujo y de alguien que quería tener acceso a todos los entretenimientos: Una sala de cine casero, las últimas consolas de videojuegos, mesa de ping pong y de pool, un salón de fiestas, diez dormitorios, cocina equipada con todas las comodidades, un jacuzzi enorme que tenía hasta sistema de sonido integrado, tres baños completos repartidos en los dos pisos, e incluso una piscina con una cascada decorativa.
Y eso sin contar la vista, que obviamente daba al mar desde varias ventanas del segundo piso, y de la terraza: Arena clara, aguas verde-azuladas cristalinas, la combinación de la playa con vegetación verde no muy lejos de allí y olas interesantes para amantes del surf. Y el broche de oro, fue que Ryusui dijo que tenían además un pase para disfrutar una tarde-noche en uno de los mejores onsen de la zona, ubicado dentro del lujoso hotel "Shimoda Tokyu".
Con lo cual, la última de las dos noches iba a ser dedicada a la relajación, complementando con la diversión de los juegos de playa y los que tenía la lujosa casa. Y la primera noche, por supuesto que iba a ser una impresionante fiesta. Lo particular de esa fiesta, era que Ryusui había hecho una semana antes un juego medianamente secreto entre todos, en el cual todos tenían que ir disfrazados, pero eso no quedaría a elección de cada uno, sino de uno de sus amigos, según la personalidad o percepción que tuvieran de ellos. Lo peor, era que ninguno podía saber de qué se vestiría. Cuando Ryusui propuso la idea, Yuzuriha se ofreció emocionada a hacer los disfraces de todos, pero incluso a ella sólo se le dio la información de las medidas del cuerpo para hacerlos, con lo cual también sería una sorpresa para ella ver sus diseños. Taiju la ayudó haciendo las compras de las telas y todos los accesorios, siguiendo la lista que su novia le había entregado.
Para llegar a Tatadohama, se reunieron todos para ir en el mismo viaje, Ryusui les había dejado las indicaciones, ya que él iba a estar allí desde el día anterior, para prepararse y recibirlos. Tenían que comenzar el viaje en la estación de Tokio, y tomar el ramal Tokaido-Sanyo Shinkansen lo cual serían unos cuarenta y cinco minutos de viaje, hasta la estación Atami, donde tomarían otro tren, uno expreso y limitado, ramal Izukyu-Shimoda, llamado "Odoriko", en el cual viajarían por casi una hora y media. Y ya ahí, podían tomar un bus que los llevara directamente a la zona de la playa, aunque ese sería un viaje muy corto, de unos siete minutos.
Cuando llegaron y les hizo el tour por la mansión, las bocas de todos cayeron abiertas cómicamente ante tanto lujo. Además, la imagen del anfitrión era ideal para ese lugar, estaba vestido con una camisa blanca con varios botones abiertos, y unos pantalones claros ajustados, dándole un aire tan sofisticado como relajado al mismo tiempo. Ryusui no era de los que enrostraba su riqueza en la cara de los demás, más bien lo contrario, le gustaba compartirlas. Y el hecho de que ninguno de los invitados tuviera que poner ni una moneda para ese fin de semana largo vacacional, lo decía todo. Aunque obviamente todos querían retribuir su generosidad de cierta forma, y llevaron igualmente botellas de alcohol, snacks y alimentos para compartir.
- ¡Bienvenidos! Prepárense, porque este sí va a ser el mejor fin de semana de sus vidas, y no habrá sorpresas que pongan en peligro a nadie.
- Va a ser el más lujoso al menos, diez billones por ciento seguro –dijo Senku, que no estaba tan sorprendido del panorama, ya conocía muy bien a Ryusui y había escuchado hablar de esa mansión algunas veces.
- Sí, mucho lujo –Stan, a su lado, silbó apreciativamente.
- Y no te olvides que esta vez tú eres el invitado de honor, Stan, considérala como un regalo de despedida de todos los amigos que hiciste aquí en Japón.
- ¿Amigos, eh? –Sonrió, mirando alrededor a las caras que le devolvían el gesto.
- Aunque tenemos una sorpresa especial preparada para ti –el joven chasqueó los dedos, sonriendo con confianza.
- ¿Tengo que temer por mi integridad física o por mi dignidad? Si se lo proponen, son diecinueve contra uno.
- Para nada, aunque eso dependerá de ti y tu resistencia al alcohol.
- Entonces no tengo de qué preocuparme.
- La sorpresa está en la sala de estar, ¿vamos?
- Con razón la dejaste para el final. Te ganaste mi curiosidad, vamos.
Solamente dos personas además de Ryusui sabían de aquella sorpresa, ya que habían ayudado a prepararla, pero mantuvieron sus caras en blanco perfectamente, sin delatarse. Cuando entraron en la también lujosa y moderna sala de estar, en un sillón individual de apariencia muy cómoda y costosa, se encontraba sentado alguien, luciendo naturalmente una actitud con la actitud digna de rey que hizo sonreír a varios que lo conocían personalmente.
- ¿Y tú qué haces aquí? Te estás volviendo un experto en aparecer en los lugares y momentos menos pensados.
- También es un gusto volver a verte, Stan –contestó con sorna el elegante científico, Xeno– Al parecer, tienes unos jóvenes amigos muy insistentes, y el anfitrión de esta casa no parece aceptar un "no" como respuesta, así que aquí me ves.
- ¡jaja, así es! –Dijo Ryusui orgulloso– Lo deseo todo, para mí y para mis amigos. Esta fiesta no podía estar completa y ser una de las mejores de tu vida, y un inolvidable recuerdo de tu vida en Japón, si tu mejor amigo no estaba aquí.
- Gracias, Ryusui. Aunque supongo que también tengo que agradecer a cierto científico, ¿verdad? –Dijo Stan mirando a Senku.
- Yo sólo hice el contacto posible, para que Xeno lo escuchara y no le cortara el teléfono
- Sí, hace eso. ¿Cuándo llegaste, Xeno?
- Ayer a la noche. Así que ya estoy bien descansado y atendido por este elegante joven.
- Bien, ya conocen la casa, así que pueden repartirse en las habitaciones para dejar sus cosas. Para aprovechar el día, si tienen ganas, podemos ir a la playa, Francoise dejó preparado el almuerzo para llevar, y podemos llevar unas sombrillas o montar algunas carpas playeras, para cuidarnos del sol al mediodía.
- ¡Sí, me encanta la idea! –Kohaku dijo emocionada. Tenía muchas ganas de meterse al mar y nadar.
- ¿Estás lista para la competencia? Porque en la playa también nos esperan cosas interesantes.
- ¡JA! Por supuesto, Ryusui. Te patearé el trasero en cada juego que propongas –Le respondió con mucha confianza– Menos el surf, nunca lo practiqué en la vida, pero podría aprender.
- Podríamos hacer equipos y varios juegos, para hacerlo más equitativo. Y al final de la tarde, el equipo que gana, puede elegir algún premio.
- ¡Me gusta la idea! Aunque para hacerlo parejo, deberíamos repartirnos según habilidades.
- Leona, ¿ya estás planeando los equipos de competencia y todavía no te sacaste la mochila de la espalda? Es absurdo tu entusiasmo.
- Pero a eso vinimos, ¿no? A disfrutar de la playa, jugar, relajar. Te lo demostraré –se giró para quedar de frente a todos sus amigos– ¿Quiénes quieren hacer equipos y jugar? Carreras, surf, voleibol, tenis playero, lanzamientos...
A excepción de Senku, todos levantaron las manos, incluido Xeno, para sorpresa de varios.
- ¿También vas a jugar, Xeno? –Preguntó con una sonrisa divertida Stan– Nada mal, no te imaginaba.
- ¿Por qué no? El deporte exigente no es lo mío, no voy a andar corriendo y saltando por la playa como un chiquillo, pero al volleyball, tenis o lanzamientos nadie se puede negar.
- Perdona, perdona. Es que siempre eres tan serio y digno, pensé que ibas a quedarte leyendo como un nerd con alergia psicológica al mar, solo recostándote en la arena como un lagarto.
- Lamento desilusionarte, pero no. Son unas pequeñas vacaciones, hay que tomarlas como tal. Para sentarme a leer un libro o una investigación me hubiera quedado en Estados Unidos
- Me pones orgulloso, me gusta esa actitud, Xeno. ¿Quién será que te está devolviendo la juventud y espontaneidad? –Preguntó con una mínima sonrisa maliciosa.
- No sé de qué estás hablando –el científico alzó una ceja, y no contestó más.
- Senku, no tienes escapatoria –Volvió a hablar Kohaku– Hasta tu maestro va a participar, no puedes ser el único que quede afuera. Es como dice él, puedes participar, aunque sea en los juegos menos exigentes.
- No creo que me dejen otra opción, así que no sirve de nada negarme.
- ¡Excelente! –Gritó Ryusui satisfecho– A prepararnos entonces, lleven con ustedes lo necesario, pónganse los bañadores y vamos. Las mantas, sombrillas, tablas y pelotas, ya están listas.
- Era de esperarse, Ryusui siempre preparado para todas las posibilidades.
- En realidad, fue Francoise quien preparó todo, aunque yo ya tenía todas esas cosas por aquí. En media hora podemos ir saliendo, creo que es tiempo suficiente.
Sabiendo que iban a pasar un día de playa y que iban a ser muchos, la mayoría de las mujeres habían ido con el bañador puesto, por lo que solamente los hombres tuvieron que cambiarse, y con todos los baños que había, lo hicieron bastante rápido. Así que aprovecharon el tiempo restante para ponerse la loción protectora de a parejas.
- Senku, ¿me la pones? –Le preguntó Kohaku, con una mirada coqueta.
- Si me lo dices así, voy a pensar cosas que no son, leona –le respondió con un tono bajo ligeramente seductor.
- No sé a qué te refieres –batió las pestañas con inocencia
- Ah, perdona, mi error entonces –Quería continuar la provocadora broma, pero Mozu estaba cerca, y el maldito tenía una capacidad auditiva increíble cuando quería, e iba a exponerlos vergonzosamente delante de todos.
- ¿Chicas, alguna necesita ayuda con la crema? –Preguntó Mozu, prácticamente invocado por el pensamiento del peliverde.
- No, gracias –Minami, que se había puesto un precioso vestido playero muy femenino, se acercó disimuladamente a Tsukasa, para pedirle a él.
- ¿Stan? –Preguntó con malicia.
- ¿No dijiste "chicas"? Te faltó preguntarle al menos a Nikki y a Homura –Ante la mención, Nikki se sonrojó con timidez, y Homura les dedicó una mirada de odio y de fastidio.
- Ya lo hablamos aquella vez en la isla. Le pasas por poco, blondie.
- Es verdad, y ya hablamos aquella vez también, que, si sigues molestando con eso, iba a usar el "arma definitiva" para enseñarte la lección.
- ¿Qué problemas tienen los estadounidenses con las armas? Hasta para metáforas las usan –Chasqueó el castaño, sintiendo el fin de su broma– De acuerdo. Hmm, tú tienes cara de pocos amigos, rosita –le dijo a Homura– así que me ahorraré la pregunta. Nikki, a esa espalda le falta crema, ¿te ayudo?
La rubia asintió, un poco cohibida. Eso molestó a Kohaku y a Kirisame, que la conocían lo suficiente para saber que era muy segura y fuerte, y que podría "ubicar" a Mozu cuando quisiera, pero su punto débil era su timidez frente a todo tema provocador o romántico, y él era alguien que no podía conectar más de dos frases seguidas sin hacer alusión a algo con doble sentido. Pero decidieron dejarlo pasar con una clara mirada de advertencia, no habría segundo aviso y pagaría las consecuencias si volvía a molestar a Nikki o alguna otra.
Cuando llegaron a la playa, vieron que no había mucha gente, a pesar del perfecto día de comienzos de verano que hacía. Pero siendo que los japoneses solían respetar la "temporada" playera, y ésta no había comenzado oficialmente todavía, era entendible. Mejor, así tenían mucho más lugar para ellos solos, podían correr, nadar y jugar a sus anchas, sin preocuparse por nada.
Kohaku, enérgica como era, le dio las abultadas cosas que cargaba a Senku, casi tirándolo a la arena, y corrió al mar, sacándose el vestido en el camino, sin detenerse en ningún momento. Los demás sólo la miraron con una sonrisa, si bien todos tenían ganas de meter los pies en el mar, pero no estaban tan desesperados como para no esperar a acomodarse primero. Eso no pareció importarle a Kohaku, que luego de unas cuantas brazadas para llegar más adentro del mar donde ya no rompían las olas, se giró para quedar boca arriba en el agua, flotando toda extendida cual estrella de mar, y sonriendo tontamente de felicidad.
- ¡OYE! –Ryusui le gritó– ¡NO TE CANSES ANTES DE EMPEZAR A JUGAR! ¡NO QUIERO QUEJAS DESPUÉS CUANDO TE GANE!
- ¡TE VAS A TRAGAR TUS PALABRAS, RYUSUI! ¡INCLUSO CANSADA PUEDO GANARTE!
- ¡JAJA! Esta chica quiere guerra –dijo el marinero motivado por el desafío– El mar es mi segundo hogar, tanto dentro como fuera, no importa cuánta fuerza tenga, yo conozco las corrientes y las olas como nadie.
- La confianza da mucho poder, no la subestimes. Kohaku-chan es una de esas personas que no le teme al fracaso, y es muy perseverante. ¿Fuerza contra habilidad? –Dijo Gen– Me gustaría ver eso, no podría jugármela por ninguno. ¿Y tú, Senku-chan, qué opinas? Conoces de sobra la fuerza de tu novia, pero valoras mucho la destreza.
- No voy a decir que gana Kohaku por favoritismo personal, definitivamente los instintos de Ryusui no fallan, pero depende la categoría en la que compitan. Si es nado o surf, diría que Ryusui. Kohaku es ridículamente buena para pelear, y para cosas que requieran reflejos rápidos, fuerza y buena vista. Lo primero podemos descartarlo, lo demás… no decidieron todavía qué van a hacer.
- Y no olvidar que es un trabajo en equipo, Ryusui-chan –Le dijo Gen con un tono cantarín, y el marinero sonrió de costado.
- Me aseguraré de tener el mejor equipo entonces.
Cuando Kohaku volvió, no perdieron más tiempo en armar los equipos. Para no terminar agotados, decidieron empezar con los más exigentes hasta la hora del almuerzo, y dejar los más populares para la tarde. No había que subestimar el mar, y menos el de esa playa que era bien conocido por sus interesantes olas para surfear, por lo cual tenían que tener toda su fuerza y resistencia disponible para evitar accidentes, ya que no había guardavidas.
- Para que sea justo, deberíamos enfrentar a los que tienen características similares –dijo Senku, ya analizando la situación– Es decir, Tsukasa y Stan, Ryusui y Taiju, Kohaku y Kirisame, Mozu y Hyoga, y así. Que sean muy amigos tampoco ayuda porque van a entenderse mejor, así que descartado.
- Y eso aplica para los que no somos tan deportistas también. Eso significa que tú y Xeno estarán enfrentados –dijo Gen.
- Si es por enfrentar nuestras mentes, sí, permito esa comparación –Dijo el científico aludido con un aire digno– Pero soy un hombre adulto, no un adolescente que bordea los veinte años, y mi complexión física es un poco más grande y fuerte que la de Senku. Más bien enfrentaría a él con mi ex-alumno, Chrome.
- Buena observación, ellos dos se parecen en edad y en fuerza –Concedió Gen, que no le pasó por alto el orgullo del científico– Por otro lado, sugiero que nos resignemos de la confianza de los que más se conocen, porque con ese criterio, Stan y Kohaku no pueden estar en el mismo equipo que Xeno y Senku… pero a la vez Stan y Kohaku son fuertes y entrenaron juntos, aunque ella también tiene más afinidad y desventaja contra Tsukasa, porque fue su maestro y conoce sus puntos débiles, si quisiera aprovecharlos para ganar.
- Todos estamos en desventaja con Tsukasa –Chasqueó Mozu, con un gruñido– Y en todo caso, Kohaku tiene la ventaja que también conoce sus puntos débiles y sus fortalezas mejor que yo, por ejemplo, que estoy más cerca de competir con él que ella.
- ¿Por qué están hablando de puntos débiles de los demás? –Preguntó Taiju– Cada uno tiene que dar lo mejor de sí, solamente.
- Coincido –Asintió Kinro– No hay que jugar sucio, calculando la desventaja ajena. Tenemos que seguir las reglas y ganar por nuestras habilidades. Sino no seremos dignos.
Kinro recibió varias cejas alzadas, aunque nadie lo cuestionó en voz alta, pero era evidente que la mayoría no estaba considerando el "honor" de la victoria, sino en cómo aplastar al equipo contrario, mientras se divertían.
- Habló el estirado –Resopló Mozu, ganándose un puñetazo de Kirisame en los riñones, quién defendió la noble actitud de su novio– ¿Qué? Es la verdad, se ponen en modo policía cuando es obvio que la mayoría sabe que será más divertido de la otra forma. Como sea, ¿elegimos de una vez? Antes de que haya más reglas que diversión.
- No está mal tener principios honorables y vivir a través de ellos –Acotó Matsukaze, parándose orgullosamente, y apoyando a los otros– Los japoneses tenemos una tradición muy noble y fuerte de eso a raíz de los samuráis, que…
- Ya, ya, aspirante a samurái –Lo cortó Stan, cansado de la discusión inútil que se venía, todos hablaban demasiado para su gusto– Menos charla y más acción. Confío en el criterio de Ukyo para armar los grupos, demostró siempre equilibrio e imparcialidad, no da vueltas y tiene buena intuición.
Todos los ojos se enfocaron en el amable hombre peliblanco, que solía ser el más callado y centrado. Evidentemente Stan no era el único que había tenido esa favorable impresión de él desde que se conocieron, porque los demás asintieron y esperaron que hable. Se quedó un rato pensando en silencio, mirándolos uno a uno, evidentemente midiendo sus fuerzas y lo que conocía de las destrezas de cada uno. Como a varios no los conocía personalmente, más allá de la experiencia en la isla, se centró en lo que recordaba de ese entonces para armar su plan. Tardó un par de minutos, se lo había tomado muy en serio, y cuando estaba listo, habló:
- Bien, ya decidí, y logré dividirnos de forma totalmente pareja según fuerza y habilidad, diez contra diez. Un grupo va a estar conformado por Stan, Hyoga, Kohaku, Nikki, Taiju, Homura, Xeno, Chrome, Ginro y Minami. El otro vamos a ser Tsukasa, Mozu, Kirisame, Ryusui, Kinro, Matsukaze, Senku, Gen, Homura, Yuzuriha y yo.
- ¿Vieron? –dijo Stan– No podía ser una división más adecuada y justa, y nos ahorramos todo el palabrerío inútil. Además del oído, Ukyo tiene el cerebro bastante afilado, como corresponde a un profesional. Ahora, decidamos los juegos.
- Decide tú, Stan, ya que eres el invitado de honor aquí –Ofreció Ryusui.
- De acuerdo. Entonces… en el mar, podemos hacer una competencia de surf, de a pares, solamente los que sepan, aunque creo que seremos pocos. Y luego, una de carrera a nado, y un compañero de cada equipo deberá hacer de "límite" para no pasarse y para orientarse, es difícil seguir una línea recta en el medio del mar sino.
- Ahí podríamos turnarnos de a parejas, ¿no? –Sugirió Kohaku– En cuanto uno llega a la orilla, que el que esté atrás salga. En ese podemos participar todos.
- Sí, buena idea. Y luego, en la playa… deberíamos hacer otros tres juegos, para así que haya desempate seguro. Volleyball, tenis y… ¿lanzamiento? Ya saben, poner un objeto a lo lejos, y tener que lanzar otro para que llegue lo más cerca posible.
- ¡Eso es! –Ryusui asintió, chasqueando los dedos emocionado– El volleyball será en equipo, podemos hacer dos partidas, de a cinco personas por equipo, y desempate si fuera necesario. El tenis de a uno, o a lo sumo parejas. Y el lanzamiento es individual. ¿Quiénes serán los valientes surfeadores? Empecemos por ese, ya que mi instinto de marinero dice que el viento nos es favorable ahora.
Stan, Mozu y Ryusui levantaron la mano instantáneamente, y para sorpresa de varios, Nikki también.
- ¿Nikki-chan? Esto sí que es una sorpresa –dijo Gen incrédulo.
- ¿Por qué? No hay que ser hombre para surfear –le respondió la rubia, cruzándose de brazos.
- ¡Ja! ¿Ves, Mozu? –Kohaku se burló– Ya vas a ver cómo Nikki te patea el trasero, por quererte pasar de listo con ella.
- Eso ya lo veremos. Acepto el desafío. Entonces, Ryusui contra Stan, y Nikki contra mí, ¿cierto? –Hubo un asentimiento de los mencionados– ¡A las tablas, entonces!
Los cuatro se sacaron la ropa para quedar solamente bañador. Quizás porque ya sabían que iban a surfear, y para estar más cómodos, los tres hombres no tenían el tradicional short holgado como la mayoría de los demás, sino un slip que cubría lo justo y necesario, y estaban divinos con sus cuerpos perfectamente cincelados, con lo cual se ganaron algunas miradas indiscretas, y un "qué poco elegante" murmullo de Xeno, aunque a ninguno le importó en lo más mínimo. Gen, con su alma de diablillo, les dijo que posen los cuatro para una foto, y arrastró a una sonrojada Nikki al medio, entre Stan y Mozu. Toda la seguridad y desafío de la rubia se habían esfumado con su timidez, y mientras que Stan la abrazó por los hombros y Mozu por la cintura, Nikki no se animó a tocar a ninguno.
Luego de tomar las tablas de surf que Ryusui había llevado, por supuesto de máxima calidad todas, se metieron al mar. Kohaku no se perdía detalle, quería observar cuidadosamente la "técnica", nunca lo había intentado, pero le fascinaba todo lo que fuera un deporte, podría empezar a aprender por diversión. Le ardía no poder enfrentarse a Ryusui todavía, pero ya se desquitaría en las carreras a nado, pediría competir contra él. Así que se dedicó a mirarlo, para sacar la mayor información posible de su estilo. Los cuatro participantes habían decidido surfear algunas olas de práctica, ya que solamente el marinero tenía más fresca la práctica y la experiencia, e incluso Stan con toda su habilidad necesitó varios intentos para poder llegar a surfear una ola entera sin terminar bajo el agua. Cuando todos se encontraron más cómodos y seguros para comenzar la competencia de forma más pareja, Mozu y Nikki nadaron a un costado, y se quedaron flotando encima de sus tablas.
Ryusui le dijo a Stan que le daría una señal para saber a qué ola anticiparse, que él sabría perfectamente cuál valdría la pena, aunque tuvieran que esperar un poco más, quería hacerlo más emocionante. Y efectivamente, luego de dejar pasar un par de olas prometedoras, Ryusui dio el aviso de que la que se estaba formando iba a ser la indicada, y ciertamente lucía desafiante. Ambos se subieron a las tablas y empezaron a bracear, hasta que en el momento justo en que la ola estaba a punto de terminar de armarse se pusieron de pie y comenzaron a surfear. Los dos se movían de una forma muy habilidosa, equilibrando el cuerpo y moviéndose para atravesar la gran ola, pero cuando ésta se estaba cerrando mucho ya, Stan terminó perdiendo el equilibrio y desapareció de la vista. En cambio, Ryusui soltó un grito de entusiasmo, ignorando que su competidor ya había caído, y en una demostración de control absoluto atravesó la ola para terminar saltando en el aire, y con un giro completo aterrizar perfectamente de nuevo, como si fuese un juego.
- SHOW OFF! –Le gritó Stan desde el agua, riendo, pero sus ojos refulgían de pura competencia, quería una segunda oportunidad.
Los equipos animaban desde la orilla, y algunos gritaban divididos entre la emoción y el miedo, tan solo de ver esas olas fuertes y limpias, ni siquiera consideraban probar ellos mismos, incluso Kohaku lo dudó. Pero llegó el momento de los otros competidores, que también siguieron la indicación de Ryusui para surfear la mejor ola posible, y Nikki volvió a demostrar su seguridad y sorprendente habilidad, incluso parecía tener un estilo más fino y controlado que Mozu, para sorpresa de todos. No hizo piruetas ni nada para llamar la atención, y aunque la ola no era tan impresionante como la que atravesaron Ryusui y Stan, la surfeó limpiamente, mientras que fue el turno de Mozu esa vez de terminar en el agua, pero por un confiado descuido al final.
Como el surfeo duraba unos pocos segundos, decidieron hacer cinco intentos cada pareja competidora, aunque eso no cambió mucho el resultado final. Ryusui había logrado surfear las cinco perfectamente, mientras que Stan lo logró con tres, y Nikki superó tres en total, mientras que Mozu sólo dos. Para terminar, y con un grito en conjunto de Taiju y Kohaku que alcanzaron a escucharlo desde el mar, aunque los otros amigos tuvieron que taparse los oídos, surfearon una última ola los cuatro juntos, para que Gen pudiera sacarles una foto a todos.
Cuando volvieron, y aprovechando una pausa para que descansaran un poco, Kohaku cedió a su orgullo para pedirle a Ryusui que le enseñara lo básico, además de felicitarlo. El rubio accedió encantado, y Nikki le pasó su tabla para que empezaran. Media hora después, y cuando Kohaku había logrado mantenerse parada en la tabla frente a unas pequeñas olas, decidieron empezar la segunda competencia del día: las carreras a nado. Nuevamente los que se animaron seguían siendo los que tenían más habilidad y resistencia, porque sería una carrera de cincuenta metros aproximadamente, pero esta vez los equipos ascendieron a seis participantes por cada uno: Por un lado, Kohaku, Nikki, Homura, Taiju, Stan y Hyoga, y por el otro, Kirisame, Mozu, Ukyo, Ryusui, Tsukasa y Kinro. Se ordenaron para estar medianamente equilibrados en destreza, y Chrome por un lado y Matsukaze por el otro, hicieron de guías y línea de llegada.
Como las carreras no estaban decididas hasta que los últimos participantes hicieran su recorrido ida y vuelta, todos le pusieron mucho empeño y energía hasta el final, apoyados a los gritos por sus compañeros. Realmente estaban felices y disfrutando como nunca, se podía sentir la camaradería y confianza entre ellos. Por muy poco, en ese juego ganó el equipo de Kohaku, y se lo enrostraron tan cómicamente a sus contrincantes, que el espíritu competitivo se potenció por segunda vez, y Mozu estaba particularmente frustrado por perder por segunda vez, ya se sentía un aura amenazante a su alrededor.
Ya de mediodía, y mientras descansaban de la que sí fue una agotadora y exigente actividad, se dispusieron a almorzar la comida que había preparado Francoise, y luego descansaron tendidos en la arena, disfrutando del sol y de la brisa marina, algunos hablando, y otros dormitando un poco. Como les habían tocado equipos opuestos, Kohaku se acercó a Senku para hacerle compañía, pero el peliverde estaba completamente dedicado a ponerse al día con Xeno, sus voces no se callaban en ningún momento, eran un murmullo científico infinito y al cual solamente Chrome podía seguir el hilo, aunque a veces también se perdía. Pero el que se hartó de tanto cotorreo científico fue Stan, que aprovechando la suma confianza que tenía con su amigo de la infancia, se acercó disimuladamente y luego le enterró la cara en la arena en un veloz movimiento.
Cuando se recuperó del impacto, Xeno escupió la arena que sentía hasta en la lengua, asistido por la diligente y amable Francoise que quién sabe por qué, tenía una brocha suave en su bolso, y se lo pasó por todo el rostro para limpiarlo de todos aquellos diminutos granitos blanquecinos. Senku captó la indirecta y se calló, dejando para otro momento la continuación de la charla, y se quedó quieto junto a Kohaku, sabía que Stan no lo atacaría a él de esa forma.
Por la tarde, llegó el momento de los juegos en la arena, ya con todos los participantes de cada equipo. El volleyball fue el más intenso y accidentado de todos, ya que podía sentirse la diferencia de poder entre los miembros del equipo, por más que se repartieron de forma pareja para que sea más divertido, y eso se reflejaba en los fuertes pelotazos que lanzaban. Aunque no valía acobardarse, cosa más fácil de decir que hacer, algunos saques y golpes eran demasiado enérgicos, en especial de los "atacantes" del frente, que parecían habérselo tomado muy en serio y ya era casi una batalla personal. Varios pelotazos golpearon con fuerza en los cuerpos de los jugadores, Senku tragó arena cuando esquivó un potente saque de Hyoga, y Tsukasa tuvo que pedir perdón cuando un remate suyo golpeó dura y limpiamente en la amplia frente de Xeno, tanto que Stan tuvo que sostenerlo hasta que el científico parpadeó un par de veces y se le pasó el repentino mareo. Con preocupación y cautela, los menos audaces y con menos reflejos optaron por preferir perder los puntos y esquivar las agresivas pelotas cuando presentían el peligro. Como Mozu venía acumulando bronca por perder los dos anteriores juegos, no se contuvo ni un poco en sus brutales ataques, y uno de ellos, enviado como remate con un puñetazo, impactó de lleno en el rostro de Chrome. El pobre joven terminó de espalda de la arena, con la nariz sangrando profusamente y una cara de confusión en el rostro que daba pena. Francoise se apuró a asistirlo, y cuando logró detener el sangrado, le insertó algodones en las fosas nasales. Pero al recuperarse, dijo que estaba bien y quería seguir jugando. Luego de unas miradas de reproche a Mozu, jugaron con un poco más de calma.
Ese juego terminó con la victoria del equipo de Tsukasa, con lo cual su equipo quedó 2-1 con respecto al otro. Luego de otra hora de descanso, llegó el turno del tenis playero. Sorprendentemente, los que más se lucieron, aunque no por ser los más fuertes o los que más corrían, fueron Xeno y Ukyo en su partida, pero en especial el científico, o quizás fue dicha sorpresa lo que pareció realzar su juego. Sus movimientos eran controlados y gráciles, no derrochaba energía, y algunos parecían involuntarias y "elegantes" poses, por lo cual Gen aprovechó para tomar varias fotos de eso. Luego de las diez partidas, una por cada pareja, terminaron en 6-4 a favor del equipo en el que estaban Xeno y Kohaku, con lo cual ya no había vuelta atrás en el conteo general, y era obvio que habían ganado.
Pero luego de otro descanso, todos accedieron a jugar al lanzamiento de unos discos sólidos, sólo por diversión y para comprobar la puntería de todos, sin tan ardida competencia. Aunque la mejor puntería y vista a distancia la tenían el equipo de Stan, Kohaku y Homura, terminó siendo el otro equipo el que ganó, ya que cada uno de los diez hizo mejores lanzamientos en general. Se conformaron con emparejar la competencia a 3-2, satisfechos con la diversión y el desempeño, más allá de algunos pequeños accidentes.
Cuando terminaron de jugar, todos decidieron meterse al mar para refrescarse del intenso ejercicio, y para cuando el sol comenzaba a bajar hacia el horizonte fue que salieron para secarse y vestirse, y así emprender la vuelta. Ya en la mansión, se turnaron para volver a bañarse, esta vez con agua más caliente y limpia para sacarse la sal y la arena del pelo y de la piel, y podía percibirse la satisfacción y el contento general en el rostro de todos. Aunque claro, ese día estaba muy lejos de terminarse todavía. Ryusui les aconsejó dormir una siesta, ya que bien sabían que esa noche sería la espectacular fiesta que había planeado. Seguramente iban a terminar sin fuerzas y con resaca, pero no les preocupaba tanto porque tenían el domingo para descansar, y ya a la tarde-noche irían a los baños termales del lujoso hotel para poder relajar el cuerpo como se merecían.
Kohaku tenía una energía casi infinita a pesar de las intensas actividades del día, en las cuales participó activamente en todas menos el surf, y no tenía realmente ganas de dormir una siesta, pero terminó acurrucándose con Senku en la habitación que les había tocado, ya que él sí había caído fulminado en la cama. Se pusieron a hablar y reír de los acontecimientos del día, hasta que el peliverde se quedó dormido, y ella se resignó y también cerró los ojos un rato, ciertamente el abrazo y el calor corporal de Senku invitaban a dormitar un poco.
A la medianoche, luego de haber cenado y digerido tranquilamente, comenzó a sonar música de fiesta a todo volumen, sobresaltando a la mayoría. Ese era el guiño para que cada uno se fuera a preparar y ponerse los disfraces que Yuzuriha había diseñado con tanta dedicación. La expectativa creció en todos, sin saber qué les iba a tocar, e incluso Xeno se sorprendió de que había uno para él, aunque la costurera admitió con culpa que tuvo que hacerlo a último momento cuando Senku le confirmó su presencia. Al principio el científico se negó, diciendo que no pensaba hacer el ridículo poniéndose un disfraz y que tampoco iba a bailar ni nada de eso, tenía "una imagen que mantener", pero Ryusui y Hyoga lo arrastraron a la habitación y se encerraron con él, presumiblemente para vestirlo a la fuerza, si no cooperaba. Los demás se quedaron ahí por pura curiosidad de qué tanto se iba a resistir, era demasiado tentador como para perderse ese momento. De hecho, y sabiendo que los iban a escuchar, se escuchó la potente y divertida voz de Ryusui desde dentro de la habitación diciendo "¡flojito y cooperando, doctor!", con lo cual todos tuvieron que contener sus carcajadas, aunque lo lamentaban profundamente por la pretendida dignidad del elegante científico.
Media hora después, vestidos y bien producidos, hicieron su entrada al salón de fiestas, aunque ya se oían los gritos de sorpresa y las risas burlonas de los que se iban encontrando en el pasillo. Los ojos de Yuzuriha brillaban entusiasmados al contemplar sus creaciones, que por suerte les habían quedado perfectamente a todos, y lucían perfectos para cada uno, aunque era de esperarse para una modista tan excelente como ella. Como los disfraces los habían acordado de a grupos, terminaron siendo muy atinados y divertidos, y se presentaron de a pares, según indicación de Ryusui: Taiju y Yuzuriha iban emparejados como Mario y la princesa Peach, completamente adorables, aunque los bigotes de Taiju habían sacado unas lágrimas de risa a más de uno. Kinro y Kirisame también tenían diseños emparejados, pero ambos de policías, aunque el de Kirisame era bastante sexy y revelador, lo que la avergonzó un poco. Mozu y Hyoga estaban vestidos de gángster y de ninja, respectivamente, y el castaño estaba disfrutando mucho su varonil y atractivo disfraz, con un saco negro por encima de sus hombros, un sombrero elegante, y unos tirantes por encima de la camisa, dándole un look ciertamente mafioso.
Luego hubo risas adorables al contemplar a Homura, vestida de hada rosa, y a Nikki, de monja. Chrome y Ukyo también lucían adorables a su forma, el primero disfrazado cómicamente de minero, y todo "sucio" con carbón, y el segundo predeciblemente de Robin Hood, lo cual le quedaba pintado. Silbidos de aprobación resonaron fuerte luego con Tsukasa y Minami, obviamente el luchador iba vestido, o, mejor dicho, muy poco vestido, de Tarzán; y la bella y voluptuosa rubia personificaba magníficamente a Marilyn Monroe. Cuando se tranquilizaron de tanto vitorear, Matsukaze, vestido de un noble samurái hizo su entrada, seguido de un avergonzado Ginro que no supo por qué lo habían vestido y hasta maquillado como una bonita mujer con adornos de flores, en estilo tropical. Unos atrevidos comentarios de coqueteo de Mozu lo pusieron más tímido y vergonzoso, y cuando el rubio se pretendió esconder detrás de Matsukaze, las burlas graciosas aumentaron, para su mala suerte.
Las próximas dos entradas les hicieron doler el estómago de tanto reír, ya que fue el turno primero de Kohaku y Senku. Ella estaba vestida, como no podía ser de otra forma, de una sexy leona, aunque más bien parecía la versión femenina de Tsukasa como Tarzán, ya que ella estaba vestida con lo que parecía una malla casi enteriza, revelando bastante piel, pero con "peluche" a modo de pelo de león que cubría su ropa y adornaba su pelo, además de unas adorables orejitas gatunas, y que le habían pintado unos bigotes con delineador negro en el rostro. Las risas no fueron tanto por ella, sino más bien por Senku, al que le habían rociado el pelo con pintura amarillo-dorada, y, salvo por lo flacucho que era, lucía como un súper sayayín, con su "Gi" naranja y azul, imitando a Goku. Luego, la entrada más dramática y bien actuada la hizo Gen, vestido y maquillado impecablemente como el Guasón, disfrutando mucho su personificación, y los gritos burlones y risas a puro llanto terminaron con el pobre científico Xeno, que lo habían disfrazado del joven manos de tijera. Aunque le habían dejado el pelo rubio sin colorear de negro, se lo revolvieron y llenaron de gel para dejarlo parado, y le habían puesto unas largas garras como cuchillos inofensivos en ambas manos, y vestido con un traje ajustado negro lleno de cintos y argollas, tal como el personaje.
Por último, la entrada triunfal que más bien los silenció a todos momentáneamente, fue la de Ryusui y Stan, el anfitrión y el invitado de honor de aquella tremenda fiesta: El marinero estaba vestido, como era esperable, de un sexy pirata, se había maquillado dramáticamente los ojos y lucía con gusto su increíble y atractivo disfraz. Y Stan, era un auténtico príncipe, que para colmo entró con un actuado pero creíble aire digno que daba totalmente con el perfil, en especial cuando se presentó hablando en inglés. El elegante frac blanco estaba adornado con una banda que cruzaba su pecho por encima de una camisa blanca, el moño, las condecoraciones doradas y hasta unos guantes blancos, y también vestía un muy ajustado pantalón y unas botas negras que le llegaban casi a las rodillas. Aunque ya tenía naturalmente unas larguísimas pestañas, se las habían maquillado ligeramente para exagerarlas, y la imagen de él así robó varios latidos de corazón a la mayoría, hombres y mujeres, estaba bellísimo, y como dijo Mozu, "muy profanable, su majestad".
Todos vitorearon profusamente a Yuzuriha, y Taiju la alzó en el aire, había hecho un maravilloso trabajo con todos, y Francoise les sacó una preciosa foto grupal antes de que empezaran a festejar en serio. Siguiendo con su personaje, Stan se acercó a la modista, e inclinándose galantemente le ofreció su mano, jugando todavía con su seductor tono inglés al decirle "May I have the first dance, Princess Peach?". Aunque bromeando, todos abuchearon sonoramente, diciendo que no podía robarle la novia a Taiju así y delante de todos, pero el bueno del grandulón entendió que lo hacía a modo de agradecimiento y lo dejó hacer. Como Ryusui tenía música preparada para cada posible eventualidad en la fiesta, siguió la farsa y le pidió a Francoise que pusiera la música, y a los pocos segundos comenzó a sonar un elegante vals. Yuzuriha estaba un poco cohibida y avergonzada, pero como ella misma lucía preciosa y como toda una princesa, se animó a divertirse y seguirlo, y Stan la guió bailando en un amplio círculo, solamente ellos ya que todos se dedicaron a observar, y era realmente digno de ver. Cuando terminaron, aplaudieron sonoramente, e inmediatamente cambió la música a una más intensa y festiva.
El alcohol no tardó en circular, y como estaban en la seguridad y comodidad de la generosa casa de Ryusui, ninguno se controló mucho en su ingesta de alcohol. Senku y Kohaku presentaron orgullosamente unos barriles, que le habían pedido a Ryusui que lleve con él con anticipación, y contenían cerveza rubia casera que ellos mismos había hecho como regalo para esa fiesta. Ante las preguntas curiosas de cómo la habían hecho, el peliverde explicó largamente los procedimientos, así como las explicaciones científicas que pocos pudieron seguir sin perderse. Kohaku se había encargado de preparar el mosto inicial, mientras que Senku se encargó de la cocción, filtrado y carbonatación, ya hecha en un robusto barril de roble. Ryusui pidió ser el primero en probarla, y cuando comprobó con sorpresa que estaba deliciosa, todos acercaron sus vasos y copas para probar. Senku había preparado unos cincuenta litros, así que tenían suficiente para toda la noche, y eso sin contar con que había otras bebidas también.
Poco a poco, el estado alcoholizado y divertido de los amigos se empezó a sentir, el único que había "muerto y revivido" minutos después había sido Matsukaze, que, aunque sabían que no aguantaba bien el alcohol, lo habían obligado a probar unos sorbos de la espumosa cerveza casera. El primer momento de sorpresa y el comienzo del gracioso descontrol vino cuando Mozu, que cargaba con un cuchillo plegable, terminó cortando parte de la larga pollera de monja de Nikki, dejándole un atuendo mucho más revelador y sensual, y la verdad era que le quedaba pintado y reflejaba un poco más la personalidad mitad tímida y mitad atrevida de la rubia, por lo cual los demás terminaron festejando el cambio. La mayoría bailaba animadamente, en grandes y pequeños grupos, y bromeando con los disfraces y los personajes que representaban.
La excepción de esa mayoría eran Senku y Xeno, que, en el pronunciado estado alcohólico de ambos, evidenciado por sus sonrojadas mejillas y que arrastraban levemente las palabras, pretendieron demostrar que no estaban para nada borrachos al repetir y desarrollar difíciles fórmulas químicas y científicas, explicar procesos reactivos y cosas por el estilo. Eventualmente llamaron la atención de varios de los demás, porque lo que más les llamaba la atención de aquel particular diálogo, es que no se les trabara la lengua a pesar de las complejas palabras científicas que decían. Xeno, trayendo a colación el tema de la isla, le propuso un planteo.
- Senku, tengo un problema para ti, a ver si lo respondes correctamente. Si volviera a pasar de quedarte aislado en una isla inhabitada y silvestre, de la cual no puedes escapar de ninguna forma salvo por tus propios medios, y el de algunos amigos que te acompañan... es decir, restaurando la ciencia y tecnología necesaria para eso. Un día, uno de ustedes eventualmente se enferma de algo como neumonía. ¿Cuáles serían los pasos para hacer medicina? La única "ayuda" es que voy a hacer de cuenta que ya llevan un cierto adelanto científico, al menos seis meses, de forma tal que tengan tiempo de sobra para organizar provisiones, herramientas y un pequeño laboratorio casero. ¿Qué harías?
- Diez billones por ciento seguro que puedo hacer una sulfamida que cure en unos pocos días la neumonía, aunque te daré la versión corta, ya que me permites adelantarme un poco –Dijo Senku, confiado– Partiendo de tener un vinagre y llevarlo al punto de ebullición, tendría que extraer ácido acético glacial del ácido sulfúrico previamente formulado. Luego, se pone esa preparación en un tubo de hierro, el cual ha convertido el ceteno en anhídrido acético. Después de eso, se echa el anhídrido acético en anilina. A continuación, se mezcla el ácido para-acetamido-benceno-clorosulfónico, que se obtiene mezclando ácido clorosulfónico con acetanilida, con la combinación de ácido para-acetamido-benceno-sulfónico con amoníaco, y eso se cocina en ácido clorhídrico. Para finalizar, se añade el ácido carbónico al agua salada para conseguir bicarbonato de sodio. Y cuando se mezcla y procesa todo, se logra extraer la sulfamida. Ahí lo tienes.
- ¡Fantástico! ¡Eso ha sido una respuesta realmente elegante! –Concedió Xeno con los ojos brillantes, orgulloso de su alumno, y vaciando su propia copa de un trago.
- ¿Cómo pudo Senku-chan decir todo eso sin trabarse la lengua, a pesar de lo borracho que está? –Preguntó Gen con una media sonrisa, incrédulo.
- Diez billones de puntos para mí –Dijo Senku, también brindando solo y terminando su vaso de cerveza– La ciencia no miente, y el alcohol no la limita, mentalista. De hecho, creo que mi mente ahora fluye más rápido.
- Creo que lo que fluye más rápido ahora es el alcohol por tu sangre…
- Xeno –intervino Stan, que estaba en un estado mucho más digno que su amigo– Deja de hablar tanto, y de ciencia, por una noche al menos. Cállate, y disfruta el momento.
- Eso estoy haciendo, su majestad –Contestó el científico, picando con sus garras el impecable traje de Stan
- ¿Mezclaste bebidas? Toleras la cerveza, pero se te suelta demasiado la lengua cuando mezclas con alguna bebida blanca.
- Bah, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Que comparta alguna fórmula peligrosa o que les enseñe los pasos para hacer un arma tecnológica? Demándame, o que me arresten. Oh, espera… no sería novedad, eso ya pasó.
- ¡¿QUÉ?! –Preguntaron boquiabiertos Senku y Gen, no se esperaban eso del prodigioso científico.
Stan cerró los ojos, lamentando haber incitado a su amigo. Si no hubiera dicho nada… pero Xeno siguió hablando, enterrándose a sí mismo en sus confesiones inhibidas.
- Shhhh! Es mi pasado oscuro –rió divertido– Estuve unos días en prisión en mi poco inocente juventud.
- ¿Cómo… por qué? –Senku seguía sin creer a sus oídos.
- Siempre fui curioso con la ciencia, como tú cuando eras chico y comenzamos a escribirnos por las tutorías no oficiales. Me gustaba investigar y fabricar objetos científicos, y en una de esas pruebas terminé construyendo mi propia pistola electromagnética… sí, creo que tenía unos diez años entonces.
- ¿Fabricó un taser, por su cuenta? –Gen no se recuperaba de su sorpresa.
- Así es –admitió demasiado orgulloso– Y al poco tiempo de eso conocí a Stan, que era otro niño curioso, brillante, y poco inocente. Nos hicimos grandes amigos, construyendo y probando juntos nuestras investigaciones armamentísticas, incluso hacíamos mucho dinero en base a apuestas ilegales, las habilidades físicas de Stan siempre destacaron, y yo sabía y confiaba cuánto podía hacer, y así ganamos fajos y fajos de dinero. Pero eventualmente, unos años después, parece que a algunos no les gustó que desarrollara tanto algunas armas innovadoras y elegantes, las consideraron muy peligrosas, y me atraparon. Yo fui a prisión, porque admití ser su creador, pero Stan quedó afuera de eso, él solo las probaba para mí, siempre fue bueno con las armas.
- ¿Por qué no me extraña… de dos estadounidenses? –Murmuró Gen a Senku, pero su comentario no llegó a oído de los dos hombres.
- Pero bueno, luego salí, y como llamé la atención por mi habilidad, inteligencia e innegables conocimientos científicos, recibí una oferta. Si me ponía serio y comenzaba una intachable carrera universitaria y científica, dejarían todo eso atrás y me darían un lugar en la NASA, aunque era muy joven, un poco más grande que tú ahora, Senku.
- Y lo soltaste todo, ya lo sabía –Dijo resignado Stan– Cierra el pico o lo lamentarás después, no puedo creer que hayas recordado y contado eso en el estado en que estás, se suponía que debías enterrarlo y no volver a mencionarlo.
- ¿Por qué? Nunca dejé de estar orgulloso de eso. Que las convenciones sociales y esos viejos arcaicos no lo aprueben, me importa un bledo.
- Insisto, cállate ya… y pórtate bien, o Tatyana vendrá a buscarte y te llevará atado de vuelta –Le dijo en un tono burlón, que tuvo su efecto porque Xeno frunció el ceño ante eso, pero sonrió ligeramente después.
- ¿Quién es Tatyana? –Preguntó Senku con curiosidad.
- Es una colega científica, rusa, que vino a la NASA a hacer un trabajo en conjunto conmigo… con la NASA.
- ¿Tengo que compadecerla? –Preguntó Senku, recordando la extrema exigencia de su mentor científico cuando hizo la beca en Estados Unidos.
- No, más bien al revés, tienes que compadecerlo a él –Sonrió Stan burlón– Ella está a la par en inteligencia con Xeno, es la principal científica aero-espacial de Rusia, además que es una belleza, y una mujer de mucha cultura, elegancia…y disciplina. Nada mal.
- Es una colega de trabajo, ¿oyes, Stan?
- Sí, claro. ¿Entonces te pagan las horas extras que haces con ella a solas?
- No sé de qué me hablas –Dijo Xeno desestimando sus palabras, pero intentando a la vez tapar la boca de su amigo con sus manos, que por poco lo rasguñan con las garras. Cuando Stan le retuvo las manos, el científico sonrió maliciosamente, y consideró su venganza– Pero espera… tú no eres quién para hablar. Ni bien ya te conseguí un puesto de trabajo en tu área profesional para cuando vuelvas a Estados Unidos, y parece que estás bastante atento con Miss Charlotte. ¿Ya estás plantando la semilla para que germine cuando llegues, Stan?
- ¿Quién es Charlotte? –Preguntó Ryusui, que se había acercado junto con Stan.
- Es una colega de las fuerzas aéreas, aunque en realidad no vamos a trabajar en la misma área.
- ¿Y por qué es eso, Stan? No te olvides de mencionar que en realidad te ofrecieron un puesto allí, y pediste un traslado inmediato a la marina. ¿Por qué será, me pregunto?
- Porque a Stan no le gusta mezclar lo profesional con lo personal –dijo Ryusui con una sonrisa maliciosa– ¿O sea que hay algo personal? ¿O lo va a haber? ¡Oye, Mozu, ven aquí!
- Ahoy, mi capitán pirata! ¿Qué pasa? –Mozu tenía las mejillas coloradas y los ojos chispeantes, pero salvo por eso, no denotaba su borrachera.
- ¿Sabes quién es la Charlotte de Stan?
- No es "mi" Charlotte, Ryusui –Protestó Stan, frunciendo el ceño, y fulminando con la mirada a Xeno, por hablar de más.
- Hmmm no, no sabía nada. Qué mezquino eres, príncipe, no contarles los detalles jugosos a tus buenos amigos. No pierdes el tiempo, eh… bueno, no está mal que sigas adelante, me pone contento por ti.
- No hay…
- Miren, tengo una foto –Interrumpió Xeno con una sonrisita, revisando su teléfono.
- ¿Por qué tienes una foto de ella? –Preguntó el rubio, alzando una ceja.
- Ooooh, ¿celoso? No te olvides que yo te hice el contacto con ella, tengo su ficha militar, lo cual convenientemente tiene una foto… de cuerpo entero– Ah, aquí está, miren.
Antes de que Stan pudiera sacarle el teléfono de las manos a Xeno, Mozu fue más rápido, y Ryusui se asomó a su hombro para ver. Los dos abrieron mucho los ojos y murmuraron seductoramente.
- ¿Desde cuándo tenías a esta belleza escondida, mi príncipe?
- Todas las mujeres son hermosas… pero vaya belleza... pelo medio corto, interesante, le queda sexy. Lindos ojos, labios voluptuosos…
- Ryusui, ¿de verdad le estás mirando la cara? ¡Mira esas curvas! ¡Las tiene todas, y la naturaleza no escatimó en ninguna! ¿Y encima es militar como él? Vaya, vaya, qué ideal…
- Basta ya –Stan logró sacarles el teléfono, y se lo veía ceñudo.
- ¿Por qué eres así? Estamos contentos por ti –Se quejó Mozu, su sonrisa diabólica no abandonaba sus labios.
- Creo que no va a extrañarnos, Mozu
- Yo no me acordaría de extrañarlos, con esa belleza cerca.
- ¿Quieres jugar sucio, Xeno? De acuerdo, te lo ganaste –Stan gruñó, y tomó su teléfono. Normalmente no se dejaría provocar por tan poco, pero no estaba libre de las inhibiciones del alcohol. Escribió y buscó algo, hasta que lo encontró– Así como lo ven… bueno, no ahora, cuando está serio y sobrio, está haciendo un intercambio más que científico con esta señorita.
Le mostró la foto del teléfono, que encontró en internet ya que la científica era reconocida también, a los tres jóvenes.
- Tu maestro de ciencias tiene paladar gourmet, Senku.
- Bueno, bueno, dejémoslo aquí –trató de apaciguar Gen, ya que podía sentir que las provocaciones no iban a hacer más que aumentar. Vamos a disfrutar la fiesta, ¿les parece? Mientras puedan disfrutarla, claro…
Stan se fue, seguido de Ryusui y Mozu, dedicándole un guiño de ojo a Xeno, que no le había gustado recibir un poco de su propia medicina.
Un rato después, Kohaku había despertado su espíritu guerrero, siéndole fiel a su disfraz. No estaba tan alcoholizada como otros, pero se dejó llevar por unas provocaciones de Ryusui cuando él le dijo que al final no le había "pateado el trasero" tal como había anunciado que haría en los juegos de playa, y ella se infurió y quiso arreglarlo con un juego de pulseadas ahí mismo. Ryusui, confiado, aceptó, y se sentaron en una mesa y todos se colocaron alrededor para hacer sus apuestas. Para sorpresa del marinero-pirata, estuvieron muy parejos, él no se había contenido con ella porque sabía que era muy fuerte, pero no se esperaba tanto. Pero parecía que Kohaku se estaba dejando la vida en aquella pulseada, determinada a ganarle, y pudo haber influido que Ryusui sí estaba un poco más flojo por todos los vasos de alcohol que había ingerido. Les tomó casi un minuto, a veces iba ganando uno, y a veces otro, pero con lo que pareció un grito de guerra digno de una leona, hizo un último esfuerzo con todo lo que tenía y terminó ganándole. Ryusui aceptó su derrota, aunque le dijo que quería una revancha cuando estuvieran sobrios.
Luego de esa emocionante "batalla", otros quisieron hacerlo también, y se iban turnando para pulsear. Nikki, Kirisame y Kohaku eran las mujeres más fuertes, y aplastaron totalmente a algunos como Matsukaze, Ukyo y Kinro. Aunque, por otro lado, Mozu y Hyoga no tuvieron piedad alguna, y dieron todo para ganarles, además que eran expertos luchadores. Como era de esperar, Stan y Tsukasa también compitieron, pero fue más que evidente que el rubio no tenía chances de ganarle por más fuerte que fuera, su única oportunidad era cuando con su destreza y técnica podía usar la fuerza de Tsukasa en su contra, pero ese no era el caso.
Luego vino el turno de los más flacuchos, que en todo caso divertían porque competían en debilidad más que en fuerza, y el alcohol no ayudaba. Senku había quedado picado por el comentario de Xeno de la mañana, que "tenía cuerpo de adulto y no de niño", y parecía estar un poco más entero que su mentor. La pulseada duró más de lo esperado, y Senku se propuso ganar a toda costa, y estaba envalentonado por Kohaku que lo animaba casi gritándole en el oído, hasta que eventualmente ganó. Gen le ganó a Chrome, y Ginro perdió contra Senku, cuya racha se acabó contra Gen luego. Ya no cabía duda que iban a quedar destruidos al día siguiente, mezcla del cansancio físico y la resaca.
El mentalista tomó muchas fotos de la fiesta, algunas más voluntarias que otras. Y como Ryusui fue chismoso y le contó del episodio entre Xeno y Stan y las bellas mujeres con las que parecía haber algo más que amistad, Gen aprovechó para tomar particularmente unas fotos de ellos, en la que Stan posó como todo un príncipe, y Xeno disfrutaba mucho de sus garras y hasta las consideraba elegantes, pensando todo lo que podía hacer con ellas. Pero mientras que podía quedar en un inocente recuerdo, la picardía de aquel dúo no conocía fronteras, y con las hábiles manos de Gen al acecho, generaron otra polémica de la cual los estadounidenses se enteraron demasiado tarde, y nunca supieron quién lo había hecho ni cómo había sucedido: Ryusui le pidió primero a Stan que le muestre algo del teléfono, con lo cual logró que lo desbloqueara, y cuando terminaron de ver eso y lo guardó en su bolsillo, Gen con mucho cuidado se lo robó un momento, para pasar rápidamente la foto de un teléfono a otro, y mandarle la foto principesca a la misteriosa Charlotte. Chocándolo accidentalmente y simulando que se había entusiasmado con el baile, se lo devolvió al bolsillo. Y lo mismo hicieron con Xeno, sin que se percatara de nada.
Los jóvenes se fueron retirando de a pocos de la fiesta, cuando ya estaban demasiado cansados o borrachos, algunos llegaron a sus habitaciones y se echaron a dormir sin mucha ceremonia, y otros terminaron recostados en algunos de los lujosos sillones del salón de fiestas, sin ser afectados porque la música sonaba fuerte, de tan pasados que estaban. Las sorpresas y burlas continuaron la mañana siguiente, o, mejor dicho, casi al mediodía siguiente, que fue cuando terminaron de despertarse todos.
Gen y Ryusui tuvieron que contener sus risas para evitar delatarse, cuando vieron las espantadas y cómicas caras de Stan y Xeno al chequear su teléfono y ver la foto que "ellos mismos" habían enviado. Como ninguno recordaba nada, y las fotos estaban acompañadas por una pequeña frase que perfectamente podían haber escrito ellos ya que era su forma de hablar, no pudieron reprocharlo a nadie, y el tema murió con su dignidad. Afortunadamente, las dos mujeres en cuestión se lo tomaron con mucha gracia, aunque claramente la foto de Stan era mucho más digna y favorecedora que la de Xeno, con los pelos parados, las marcadas ojeras y las "temibles" garras. Aunque luego les dio un poco de pena a los dos diablillos, ya que costaron un par de horas para volver a levantarle el humor a ambos y convencerlos de que no era tan grave, de que al menos era divertido o no era nada perturbador o desubicado. Que en todo caso era una "ternura" que se hubieran acordado de ellas a altas horas de la noche, cosa que hizo fruncir el ceño a ambos, sin estar convencidos.
El segundo día de ese fin de semana, luego de que compartieran una bebida anti-resaca que Francoise había preparado y les había sentado de maravillas, lo pasaron mucho más tranquilo. Almorzaron para reponer fuerzas, esa vez repartiéndose la tarea de cocinar entre ellos, y aprovechando que habían llevado una buena variedad de comida. Los que más sorprendieron con su habilidad culinaria fueron Gen, Stan, Tsukasa y Xeno, aunque el mentalista recalcó que era lo natural, ya que ellos vivían solos, o en el caso de Tsukasa que cuidaba de Mirai, su hermana menor. Mozu y Senku coincidieron en que tenían muchas ganas de comer ramen, y en un inesperado trabajo en equipo, se propusieron ellos también hacerlo. Mozu y Kohaku tenían en la cabeza las mejores recetas del restaurant, por lo que terminaron volviendo ese almuerzo tardío en una divertida competencia de qué equipo cocinaba más rico. Al equipo "ramen" se le sumaron Chrome, Taiju, Yuzuriha, Kinro y Ginro; mientras que al otro, que se habían decantado por platos más occidentales, también se sumaron Ryusui y Ukyo, mientras los demás observaban.
Aunque claro, el "almuerzo" terminó disfrutándose casi a las cuatro de la tarde, pero bromearon con que les serviría de merienda y así durarían satisfechos hasta la cena. Comieron a reventar, y era muy difícil decidir por una comida o por la otra, todas estaban muy buenas, y los imparciales que no habían cocinado se negaron a dar su voto, con lo cual la competencia quedó olvidada. Luego de digerir un rato, decidieron ir a la playa para disfrutar el día, pero sólo para retozar en la arena y meter los pies en el mar, nadie tenía ganas ni motivación para hacer otra cosa, o sino, volverían más cansados de lo que habían llegado.
Cuando estaban emprendiendo la vuelta, Chrome les dijo que tenía que ir a comprar algo, y se fue para donde Ryusui le indicó que estaba el centro comercial de la zona. Kohaku alcanzó a oír eso, y le sonrió con picardía.
- ¿Qué te pasa, gorila? –Preguntó receloso, sin detenerse a pensar que podía recibir un golpe por el apodo.
- Voy a dejarlo pasar esta vez, cuñadito.
- Oye, ¿qué…?
- Más te vale que le compres algo lindo a Ruri. ¡Y nada de piedras inservibles que sólo te gustan a ti! –Le dijo con los ojos entrecerrados, apoyando las manos en las caderas.
Chrome se sonrojó un poco, por el cariñoso apodo, y porque Kohaku había expuesto su plan, tan predecible que era.
- Leona, déjalo en paz –Senku se compadeció de su amigo.
- ¿Por qué? Es divertido, es tan crío que se pone vergonzoso con eso. Tiene que despertarse un poco más.
- Eso no es lo que opina Ruri, al parecer. Tenle fe, si yo pude, él puede.
- En eso tienes razón. Me gusta bromear con él. pero de verdad estoy más que feliz que Ruri tenga a alguien tan bueno a su lado. Se lo merecen ambos, luego de tantos años y vueltas.
Por la noche, fueron al lujoso hotel donde tenían los baños termales, y ahí se terminaron de relajar completamente, esas aguas tan cálidas les aflojaron todos los músculos. Como el onsen era mixto, pudieron meterse todos, y ahí Senku y Kohaku aprovecharon para acercarse nuevamente, y ella se apoyó de espaldas contra el pecho de él, mientras que la rodeaba en un abrazo.
- Sí que está siendo memorable este fin de semana, ¿no crees, leona? Ryusui nunca decepciona cuando se propone divertirse.
- Sí, será inolvidable. Bueno, creo que tú no recuerdas algunas cosas de anoche, pero yo sí recuerdo todo –soltó una risilla.
- ¿Hice algo de lo cual no tengo que esforzarme en recordar? –Preguntó preocupado
- Hmmm, creo que no. No sé cómo hiciste para no parar de hablar de ciencia, y qué pasó por tu cabeza para que obligues a jugar a Xeno a pulseadas contigo, todavía no puedo creer que le ganaste. Pero salvo eso, creo que no hiciste nada vergonzoso, o nada que yo haya visto.
- O tal vez fue mínimo en comparación con otros
- Eso también. Pero ahora nos queda sólo descansar, y volver recargados de energía y ánimos para empezar el próximo semestre de nuestras carreras. Disfruto estudiar eso, pero si te soy sincera, tengo ganas de volver a dedicarme todo el día a entrenar, y participar en algún torneo. Tsukasa dijo que podía postularme para alguno internacionales menores, como para ir haciéndome nombre fuera de Japón.
- Eso es una muy buena idea, leona, y él lo sabe mejor que nadie. Con tu habilidad, perfectamente podrías ganar la próxima vez, sin competencia sucia que te frene.
- Gracias por el apoyo, Senku –Le sonrió con ternura, y estiró la cabeza para darle un beso.
- Siempre.
A la mañana siguiente a primera hora, salieron todos juntos, menos Ryusui y Francoise, para emprender la vuelta a Tokio. Agradecieron profusamente a sus anfitriones por el precioso fin de semana, que compensó con creces incluso la fiesta del barco, más allá del desenlace que tuvo. Cuando llegaron a la estación de Tokio, y antes de separarse, Xeno llamó aparte a Senku.
- Dos cosas tengo para decirte, Senku. La primera… olvida lo que pasó la otra noche, no es la imagen profesional que quiero dar.
- Pero te volvió diez billones de veces más interesante, creo que hasta lo prefiero así. Así que el científico de primer nivel mundial, "Xeno Houston Wingfield", fue un chico malo que terminó en prisión por su gran cabeza científica usada para fines poco inocentes, y luego resurgió como un intachable y elegante científico. Podré olvidarme de otras cosas de esa ridícula fiesta, pero no de eso.
- Recordaré no volver a beber entonces, entre eso y la foto… como sea, tengo algo más importante que decirte.
- ¿Qué es?
- Ten, también te traje este sobre, pero no tuve ocasión de darte esto antes. Es una invitación oficial de la NASA a que participes como asistente en el próximo ambicioso proyecto científico, que dirigiremos en conjunto la Dr. Tatyana y yo. Como diste una impresión tan buena, quieren ampliar las fronteras y considerar lo que tengas para aportar al proyecto. Demás está decir que coincido y confío en ti. Y no te preocupes por viajar, puedes mandar tus investigaciones por correo electrónico, mientras continúas tus estudios universitarios. Aunque si quieres viajar a Estados Unidos para colaborar de forma presencial y conocer a la eminente doctora también, eres bienvenido.
- Muchas gracias, Xeno, lo tendré en cuenta –Senku asintió y sonrió con confianza. Eso era un boleto de oro para su futuro, y lo mejor era que no tendría que alejarse de Japón, o no por largos períodos.
Se despidieron todos, uno a uno. También aprovecharon para decir adiós a Stan, que les había contado que ya tenía su pasaje listo y que se volvería con Xeno en el mismo vuelo en un par de días. El rubio dejó a Kohaku para el final, para despedirse apropiadamente.
- Qué puedo decirte, preciosa, más que gracias. Tuvimos un comienzo… particular, pero de verdad que atesoro tu amistad más que la de nadie, eres una mujer increíble y fuerte, te mereces lo mejor que el mundo tenga para ofrecerte. Bueno, a lo sumo tu amistad rivaliza en mi corazón con la de Tsukasa, pero tú eres mucho más bonita –Le guiñó un ojo– Y sé que, si me cuesta irme de aquí definitivamente, es por ustedes dos, que me apoyaron tanto. Pero es hora de pasar la página y continuar con mi vida. Sólo espero poder conocer a una mujer tan maravillosa como tú, aunque no sé si será posible.
- Según escuché, hay una bastante prometedora en el mapa –Le sonrió divertida, confesando que le había llegado el chismorreo– y seguro será mejor que yo, y te merecerá mucho más. Y sino, de corazón espero que eventualmente la conozcas, eres un hombre muy bueno, serías el sueño de cualquier mujer… pero ya sabes que yo ya tengo mi propio sueño, y que en parte tú me ayudaste a descubrirlo, por lo cual también te agradezco, y con más razón te deseo la misma y más felicidad a ti. Buen viaje, Stan, y no te olvides de nosotros.
- Nunca, seguiremos en contacto, esas son las ventajas de la tecnología moderna. Te quiero mucho, preciosa, gracias por todo –La miró con mucho cariño, con los ojos brillantes, y para despedirse le dio un beso en la mejilla y la abrazó con todas sus fuerzas, con una sonrisa feliz en el rostro.
- Yo también, Stan, aprendí muchas cosas valiosas contigo –Le devolvió el saludo y el abrazo, emocionada y un poco triste, con lágrimas contenidas– Adiós.
Con esa última despedida, Senku y Kohaku se tomaron de las manos y volvieron juntos lo que quedaba del camino. Como no tenían que trabajar, y estaban de vacaciones de estudio, Kohaku pasó a visitar a su tía y sus sobrinos. Ellos los recibieron muy entusiasmados, y tranquilos de verlos bien. Byakuya le había contado a Lillian que el joven Ryusui tenía fama de hacer fiestas descomunales, que nadie dudaba ahora después de la del barco, y de las fotos que Senku le iba mandando a su padre para mostrarles las comodidades y lo bien que lo estaban pasando. Incluso le envió la foto de Xeno disfrazado, y Byakuya se pasó casi diez minutos tentado de risa hasta las lágrimas, aunque prometió que esa foto no la vería nadie más…salvo Lillian.
Los hermanos de Senku, y a la vez sobrinos de Kohaku, Sayuri y Kento, estaban despiertos y muy vivaces. La rubia alzó en brazos a su adorable copia miniatura, y empezó a jugar con ella, y Senku también alzó a Kento para que no se pusiera celoso del afecto y la diversión. No podían pedir una familia más hermosa, además obviamente de Kokuyo y Ruri. Luego de contarles en resumen las diversiones en la playa, la fiesta de disfraces, la competencia de cocina –que puso muy orgulloso a Byakuya que su hijo hubiera cocinado tan bien, siguiendo sus enseñanzas– y la relajante noche de los lujosos baños termales, Byakuya dijo que tenía una novedad también.
- No queríamos decir nada porque no estaba confirmado, pero ahora sí podemos.
- Que no sea otro bebé –murmuró Senku muy bajo, recibiendo un codazo disimulado de Kohaku, que lo oyó.
- Tenemos casa, para mudarnos. Lillian, los niños, y yo –Dijo con una brillante sonrisa de felicidad.
- Oh, felicitaciones, viejo.
- Sí. Fue una oportunidad del momento, una casa grande y preciosa, en un barrio tranquilo. Eso nos deja más tranquilos, y podremos mudarnos de a poco, pero mantendremos nuestros planes anteriores de esperar a que los pequeños estén un poco más grandes. El tiempo que lleva la mudanza, las infinitas cajas y todo… ahora no sería lo mejor. Pero creo que para el segundo trimestre del año próximo, ya podrás vivir solo y tranquilo aquí, Senku.
- Gracias, son buenas noticias. Los extrañaré, lo reconozco, pero no vendrá mal el silencio y el espacio para poder trabajar mejor aquí. Y una última novedad…
Senku les contó de la carta y el ofrecimiento del Dr. Xeno, y todos lo felicitaron muy orgullosamente, las buenas noticias no dejaban de presentarse. Había algo más que Senku había estado pensando últimamente, y le vino como anillo al dedo que justo su padre trajera a colación con lo de la mudanza. Pero no era con él con quién tenía que hablarlo, así que lo dejó para después.
Cuando Senku y Kohaku fueron a la habitación de él, se tiraron en la cama, con cuidado de no aplastar a Kuro, el mimoso gato negro, que estaba más que feliz de volver a verlos. El minino ronroneó como un motor encendido, y se colocó en medio de los dos sin culpa alguna, enroscándose y amasando con sus patitas, mientras disfrutaba que ellos lo acariciaran.
- Oye, leona… estuve pensando algo últimamente, y me gustaría saber qué opinas al respecto.
- Dime, Senku. ¿Algo de tu futuro?
- Algo así –sonrió de forma misteriosa– Ya escuchaste a Byakuya, cuando se muden, este departamento quedará para mí solo.
- ¡Ja! Sí, es genial, qué suerte tienes. Fue muy amoroso y generoso de dejártelo. Lo bueno es que ya no tendremos que preocuparnos por no hacer ruido –dijo con picardía, jugueteando con sus manos por el cuerpo de él.
- Sí, bueno… sobre eso… –se estaba comenzando a poner un poco nervioso, pero se recordó a sí mismo lo que quería, y respiró hondo para serenarse– Estaba pensando que tus visitas sean más bien permanentes.
- ¿Eh? –Parpadeó confusa, sin entender del todo.
- Quiero decir… ah, maldición, lo diré de una vez. ¿Te gustaría venir a vivir conmigo aquí, los dos juntos?
- Oh.
Los ojos aguamarina de Kohaku se dispararon abiertos, ahora que no quedaban dudas de lo que él había querido decirle. ¿Vivir con él? Bueno, su relación ya era bastante estable y seria, no veía su futuro con otro que no fuera con él. Ni siquiera le preocupaba el tiempo que llevaban juntos, que igual ya eran casi dos años a la fecha. No tenía dudas, ¿cómo podría tenerlas? Lo amaba con todo su corazón.
- ¡Sí, Senku, me encantaría! Gracias… no lo dudaría ni un poco, te amo tanto… me entusiasma mucho la idea de empezar a pensar realmente en un futuro juntos, y más que tú me lo hayas propuesto, me sorprende y me encanta, lo amé. Te amo.
Apretujando un poco sin darse cuenta al pobre gato en medio de ellos, Kohaku lo abrazó y lo besó volcando todo su amor y felicidad, y él le correspondió de igual forma. Saber que ambos estaban en la misma página con respecto a lo que querían para su futuro, acompañándose en sus estudios, logros y en la vida misma, los emocionó al punto de las lágrimas, no sabían que podían conocer tanta felicidad con otra persona. No era algo nuevo, pero no dejaba de sorprenderlos.
- Me alivia que aceptaras, aunque sinceramente me hubiera sorprendido si me decías que no. Gracias, leona, aunque todavía tenemos que aguardar con paciencia, con esperanza, lo que vendrá. También te amo, como no pensé nunca que iba a amar, y cada día no hace más que aumentar, es una buena señal. ¿Quién diría que querría voluntariamente entregarle mi corazón a una leona tan fuerte, determinada y hermosa? Pero lo hago con gusto y sin miedo, diez billones por ciento seguro.
- Oh, Senku… también tienes el mío, sabes. Hace mucho tiempo que lo tienes, ya eres parte de mí, y yo de ti.
- Me gusta cómo suena eso –La besó dulcemente de vuelta, su corazón estaba entre saltarse latidos de emoción, y martillarle el pecho, indeciso, pero colmado de felicidad.
- Y esta vez no puedes buscar en la ciencia las explicaciones, ¿verdad? –Le dijo con una sonrisa, mientras entrelazaba sus dedos juntos.
- No, leona, esta vez no es ciencia, es amor.
"Fin"
PD: Pero hay epílogo! xD
Buenaaaaaaaaaas! Qué tal? Oh… oooooooooohh… oooooooooooooohhh! Como era de esperar, lo que me costó cerrar esta bella y compleja historia. Quería darle un final bien a lo Dr. Stone, con todos los personajes a lo grande, porque esta historia nunca fue sólo Senhaku. La atesoro muy fuerte en mi corazón, tantas cosas que pasaron en el camino. Peeeeeeeeeero, ya saben, todavía me queda el epílogo, no es EL "adiós" a esta historia. Y con las cosas que estuve pensando para el epílogo, podría ser uno que más bien dure dos capítulos... No prometo nada, pero definitivamente quiero escribir lo que tengo en mente, siento que sería el broche de platino, si éste fue el de oro. Eso sí, paciencia, que no es fácil lo que tengo en mente, seguramente me lleve más tiempo escribirlo, ¡pero valdrá la pena!
Una aclaración aparte, lo de Xeno y su pasado de chico malo es canon del manga eh (junto con Stan), salió en las fichas de personaje del último tomo. Si no lo sabían antes, ahora sí jajaja.
En fin, gracias, GRACIAS, GRACIAS! a todos los lectores que acompañaron esta historia, los que dejaron en cada capítulo sus bellas reviews, risas, lágrimas… no saben lo mucho que entusiasman sus palabras de apoyo, sugerencias, y palabras bonitas. Confieso que muchas veces fueron mi motor para escribir cuando me sentía bloqueada, o cuando no tenía ganas jaja. La escritura está siempre "viva", eso es lo más hermoso. Y wooow! Agradecerles porque con tanto apoyo, esta historia está alcanzando las 400 reviews, y uuuufff el orgullo y lo que llena el corazón ver eso, es tan especial y bello el reconocimiento. Gracias totales, los amo…. Hasta la próxima!
