Notas de la autora: ¡Hola a todos/todas! Antes que nada, muchísimas gracias por el apoyo y por seguir aquí conmigo en esta loca historia. Ya saben que me hace mucha ilusión leer sus comentarios y seguir sus opiniones. Son maravillosos y maravillosas.

Pero ya me centro. Aquí les dejo el segundo capitulo de esta historia. Espero que también sea de su agrado y que me digan que les parece. ¡Un beso y nos leemos por aquí!

.

Mi Fan número 246

.

Capitulo segundo

.

Decepciones

.

Me subí furioso a mi motocicleta último modelo y di rienda suelta al acelerador. Siempre que estaba cabreado me pasaba un poco de los límites de velocidad, no me sentía orgulloso de ello, pero era algo que no podía evitar. ¡Era eso o empezar a golpear un poste! El viento azotaba furiosamente mi rostro amortizando cualquier sonido y empecé a despotricar en voz alta sin importarme quién pudiera oírme. ¡Que necio había sido! Y es que me había dejado engañar como un idiota.

Cuando Yuko me dijo una semana atrás que tendría una nueva compañera, me temí lo peor. Había pedido explícitamente que me buscaran a un chico, pero no… Yuko había pasado de mí y había decidido contratar a una tía. ¡Y un año menor que yo! Supe que mis días tranquilos habían terminado. Sólo quería alejarme de ese maldito instituto y desconectar un poco. ¿Era mucho pedir? ¿O acaso se pensaban que había elegido un gimnasio a una hora de distancia de mi casa por gusto? Unas horas de descanso de suspiros, gritos y miradas acosadoras. ¡Sólo necesitaba eso maldita sea!

Así que cuando la conocí, me sentí gratamente sorprendido. Porque es cierto que al principio se quedó mirándome como una boba, igual que todas las estúpidas crías de la secundaria, pero luego había sido de lo más distante. Incluso me pareció que me miraba mal en algunas ocasiones. Además, prestó atención a toda la clase y se leyó los planes de actividades. No se distrajo mirándome el trasero como hacían todas. Y demostró que en verdad era buena. Sabía tratar a los niños y entendía de natación. Los había guiado muy bien y corregía perfectamente el estilo de los críos. Y aunque no la vi nadar mucho, no pude evitar fijarme en que tenía un estilo muy… pulcro. Además de un buen cuerpo. ¡Joder! Sí, hasta había pensado que era guapa y que tenía unos hermosos ojos verdes que se asemejaban a las putas esmeraldas. ¿Se podía ser más patético?

Pero como no, la jodida realidad tenía que venir y llamar a mi puerta para decirme que todo había sido una brillante actuación. ¡Una acosadora más! ¡De mi maldita secundaria nada menos! ¡Y miembro de ese agobiante club de fans! ¡¿Cuantas veces había ido a ver al director Clow para que amonestara a esa insufrible asociación?! Periodismo, decían… gilipolleces. ¡Eran unas locas histéricas que escribían sobre mí, y me perseguían con cámaras y gritaban por los pasillos! Pero claro, un club de "periodismo" de más de doscientos miembros daba mucho renombre a la institución… ¡Cómo odiaba a ese tipejo loco que teníamos como director y que dejaba a un lado mi sufrimiento!

Y Sakura Kinomoto, la primera chica que no me causaba desagrado instantáneo, era un puto miembro. ¡Si hasta llevaba fotocopias de las reuniones! Me maldije a mí mismo por haber pensado que podría llevarme bien con alguien del genero femenino por primera vez en años.

Aparqué frente a mi edificio y me recargué en el volante totalmente desinflado. Que decepción… La imagen de esos ojos verdes me vino a la cabeza y tiré el casco molesto. Otra vez ese calor en mis mejillas al pensar en ella. ¡Mierda! Era una a-co-sa-do-ra. Tenía que grabármelo en mi cabeza.

- Estúpida niñata…

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

Mi fin de semana pasó muy rápido y el lunes se apareció de nuevo. Así que volví a mi maldita rutina. Dejé mi moto aparcada en el lugar acostumbrado, lejos de acosadoras y posibles amenazas con falda y caminé durante diez minutos por callejones que nadie usaba. Luego giré en una esquina maltrecha que daba al área de servicio de las cocinas y me colé por la parte de atrás de la secundaria. Siempre era lo mismo. Saltar la valla, caminar por los jardines tras la biblioteca antigua y bajar por la escalera de emergencia del edificio de mantenimiento. ¡Y bingo! Me encontraba dentro del instituto.

Caminé por los pasillos tranquilamente con mis manos en los bolsillos. Era temprano, y la mayoría de los estudiantes no habían llegado. Cogí mis cosas de la taquilla y me adentré en la clase tatareando una canción. Pasaron al menos veinte minutos hasta que un alma se dignó a aparecer.

- Buenos días pequeño lobo. ¿Qué tal tu fin de semana? Ni te apareciste por la fiesta…

Ese idiota con sonrisa de bobo es uno de mis mejores amigos, Eriol Hiraguisawa. Nos conocíamos desde pequeños y habíamos estudiado artes marciales juntos. Era un poco imbécil a veces, pero se lo perdonaba.

- Cómo si eso fuera a ocurrir.

- Las tías se quedaron muy decepcionadas… todas preguntaron por ti. Estaban tan tristes…

- Ya, no me cabe duda de quién las consoló…- Eriol se tiró literalmente en la silla de enfrente y río alegre.

- Vamos, ¿por quién me tomas? Soy un caballero.

- Ya… bueno… montar sí que montas… pero no precisamente caballos. – vi cómo se carcajeaba a gusto y ambos observamos la puerta al ver entrar a nuestro tercer mosquetero. Yamasaki.

- ¡Hola tíos! Se han levantado temprano. ¿Y a ti que te pasa Li? Pareces más cabreado que de costumbre. Y eso que aún no ha llegado ninguna de tus acosadoras… - chasqueé la lengua, molesto y apoyé la barbilla en mi mano.

- Pfff… he tenido algún contratiempo.

- ¿Descubrieron tu escondite? Porqué mira que no hay muchas otras maneras de acceder a la escuela sin ser visto…

- Algo así… una de esas locas del club de fans ha empezado a trabajar en mi gimnasio. – Vi como los ojos de Eriol se abrían tras esas redondas gafas de intelectual y gruñí cabreado.

- Oh tío, eso es malo. ¿Y que vas a hacer?

- La he amenazado. – Ambos me miraron pasmados y vi la cara reprobadora que me mandaba Yamasaki. - ¿Qué? No pienso dejar que una tipa idiota me arruine mi lugar sagrado. ¡En el gimnasio puedo ser yo mismo! Ventajas de trabajar con niños. Son demasiado jóvenes e inocentes para pensar en sexo a todas horas. Y las monitoras son mayores y me dejan tranquilo. O casi todas…

- ¿Y lo dejará?

- Más le vale. O le amargaré la vida. – Yamasaki se recargó en la mesa de al lado y dejó ir un suspiro.

- ¿Qué le harás a la pobre?

- ¿A la pobre? ¡Te recuerdo que es una acosadora!

- ¿Ha hecho algo para acosarte? Ya sabes… como robar una camiseta de tu taquilla, o sacarte fotos, o ¿espiarte en los vestuarios? – una gota bajó por mi frente. Me gustaría decir que estaba loco, pero ese tipo de cosas eran precisamente lo que hacían cada día esas idiotas del club.

- ¿Te parece poco seguirme hasta el gimnasio y empezar a trabajar allí?

- A lo mejor ha sido una casualidad… - rodé los ojos indignado y le solté un puñetazo en el hombro.

- Ya claro… porqué es normal que una niñata de esta secundaria se busque un trabajo en un pueblo que esta a una hora de distancia. ¡Venga hombre! – vi como ambos se miraban dudosos, pero luego comprendían que mi explicación era, por desgracia, la más viable.

- ¿Y cómo sabes que es de tu club de fans? ¿te lo ha dicho?

- Nah, choqué con ella y se le cayó el carné. ¡Un puto carné! Lo que me faltaba… La muy idiota iba cargada con todos esos panfletos informativos del club. Aun no comprendo como el idiota que tenemos por director lo permite.

Los miré disgustado mientras ambos se reían de buena gana a mi costa. La gente empezaba a entrar, así que bajamos la voz y cerramos filas. Cada mañana alguna chica intentaba venir a hablar con nosotros, y estaba muy cansado de fingir cortesía. Los chicos se ofrecían gustosos a alejar a las "moscas", pero aún así era agotador. Miré por la venta y golpeé la mesa inconscientemente con el puño. No podía ser verdad…

Corriendo como toda una atleta profesional, venía Kinomoto. Miré el reloj, faltaba un minuto para que diera comienzo la lección. La muy idiota llegaba tarde. Muy tarde. Pero me sorprendió la velocidad con la que llegó a la entrada y el gran salto que hizo para saltar los escalones de tres en tres. Una muchacha morena la recibió en la puerta, aplaudiendo y sonriendo como una idiota.

- ¿Qué estas mirando Shaoran?

- A una acosadora imbécil… - Yamasaki miró por la ventana y vio a las dos chicas. Un silbido escapó de sus labios y le empujé cabreado. Capullo hormonado…

- ¿Cuál de las dos es?

- Dime que es la morena… para que pueda consolarla… - Hiraguisawa ya estaba babeando como idiota en busca de otro par de piernas donde meterse.

- Nah, la de ojos verdes. – noté con desagrado como ambos me miraban risueños. - ¿Qué?

- A ver… por si no te has dado cuenta… llevo gafas… ¿cómo quieres que vea el color de sus ojos desde aquí?

- Joder Eriol, si no es la morena, pues será la otra.

- ¿Esa preciosidad castaña que ha entrado a toda prisa dejando al descubierto dos torneadas piernas y un hermoso culito de bebé? – y ahí me di cuenta de que no tenía amigos. Sólo capullos rodeándome.

- Que os jodan. Guapa o no, es una loca. – oí sus silbidos y vítores conteniéndome para no machacarles y bufé agotado.

- Shaoran… que tú digas que una chica es guapa y te quedes con el color de sus ojos… es algo totalmente nuevo. Ahora tengo que conocerla…

- Ni te acerques. No quiero verla a menos distancia que esta. ¿vale?

- Ya… pues yo digo que esa pequeña flor estará en el curro mañana cuando llegues…

- Por su bien, mejor que no lo esté. Oh… sí… mas le vale no estar.

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

Miré la puerta que daba acceso a las piscinas rezando para que al abrirla esa niñata no estuviera allí. En verdad quería guardar mi lugar de trabajo en secreto. No era mucho. Sólo un jodido edificio dónde moverme sin miedo a ser acosado y dónde podía ser yo mismo. Así que, si existía en verdad un dios, por favor, que me dejara al menos eso. Abrí la puerta poco a poco y suspiré aliviado. ¡No estaba! Sí, en verdad la muy tonta se había ido con el rabo entre las piernas. Joder, que desahogo.

Caminé por la piscina alegre como un niño con zapatillas nuevas y saludé a mis alumnos feliz cual perdiz. Supongo que me tocaría ocuparme de las mamás pesadas una vez más, pero hoy no me disgustaba en lo absoluto. Decidí que lo mejor sería ir a ver a Yuko para que me explicara la excusa que esa niñata había dado para dejar el curro, pero cuando daba un paso en esa dirección la vi aparecer. Sakura Kinomoto atravesaba la maldita puerta como un torbellino castaño y con el chándal puesto de cualquier manera. Pero era ella. Nuestros ojos se encontraron y vi con desprecio como la muy estúpida se atrevía a retarme con la mirada. ¡A mí!

Antes de que me diera cuenta ya estaba a su lado y la había tomado por el brazo hasta arrastrarla a la zona de vestuarios. Un par de niños pasaron corriendo a nuestro lado y nos miraron extrañados. Pero no podía importarme menos. Cerré la puerta y la encaré furioso.

- ¿Acaso eres sorda? Te dije que abandonaras.

- Ya. ¿Pero sabes que pasa Li? Que yo no quiero hacerlo. – cerré los ojos y conté hasta diez para no perder la paciencia. Es una mujer, una mujer… no puedes golpearla…

- Joder, Kinomoto. Es tu última oportunidad. Vas a ir al despacho de Yuko y vas a dejar este empleo. – esas esmeraldas me miraron desafiantes y vi con asombro como se cruzaba de brazos sin el más mínimo miedo. El día que la había acorralado estaba temblando, pero ahora parecía la persona más tranquila y confiada de la tierra.

- Lo siento Li, pero ni muerta.

Para mi total asombro, la muy imbécil me miró con una sonrisa victoriosa y salió caminando tan campante en dirección a las piscinas. Saludó alegremente a todas esas madres descaradas y empezó la clase con una sonrisa.

Me gustaría decir que fue torpe o descuidada. O que se pasó la clase pendiente de mí en vez de atender a los niños. Pero me temo que fue todo lo contrario. Kinomoto se mostró profesional y siguió la rutina que yo había marcado al pie de la letra. Hasta las odiosas madres parecían satisfechas y le pedían ayuda. Y la muy tonta acudía encantada.

Tragué pesado al ver como se quitaba el chándal y se recogía el cabello en una cola alta dejando ese perfecto y largo cuello al descubierto. Sacudí mi cabeza totalmente cabreado. ¿En qué coño estaba pensando? No me había interesado una sola tía desde mis doce años, no iba a permitir que una estúpida niñata me confundiera. Por muy largas que fueran sus piernas.

- Entrenador Li, ¿qué hacemos ahora? – la voz de mi alumno estrella me sacó de mis pensamientos y me di cuenta de que ya llevábamos media hora de clase, y ni siquiera los había corregido una maldita vez. Ni tan solo los había mirado mientras realizaban los ejercicios. Tanto buscar una distracción en Kinomoto para echárselo en cara, y al final era yo el que me pasaba la clase mirándola a ella. ¡Estaba paranoico! ¡Enfermo!

- ¡Vamos a practicar sus saltos de cabeza!

Las tres horas se pasaron demasiado rápido y pronto estaba despidiendo a todos los chicos. El primer grupo se había dado cuenta de mi distracción, pero al menos había hecho la clase correctamente con el segundo. Miré de nuevo a mi "compañera". Todos sus alumnos se habían ido alegres y ahora aprovechaba para dar unas brazadas en la piscina. A penas sí había alguien a esas horas, y podía nadar a sus anchas. Y que bien lo hacía. Como una sirena.

Sin ser consciente de lo que hacía, me vi acercándome hasta estar en la escalera de mano. Su cabeza asomó y empezó a subir con gracia cuando nuestros ojos se encontraron. El agua resbalaba por su cuello y se perdía en el recatado escote del bañador y para mi asombro noté esa molestia en el pantalón tan típica de un tío de mi edad. ¡Maldita sea Shaoran! ¿qué haces? Grábate en esa jodida cabeza lo siguiente. ¡A-co-sa-do-ra!

- ¿Vas a abandonar? – Kinomoto terminó de subir y se plantó frente a mí, a escasos centímetros de distancia. Me eché para atrás avergonzado - ¿Sabes lo que es el espacio personal idiota? – noté el sonrojo subir de nuevo a mis mejillas y quise golpearme por ser tan estúpido.

- No pareció importarte el viernes, cuando me acorralaste contra una pared. – la miré con desprecio y rabia. – Y contestando a tu pregunta… No. No voy a abandonar. ¿Quieres que te lo escriba para que te quede claro? Puedo usar palabras más simples si no lo pillas… o hacerte dibujos. Tengo mucho talento artístico…

Y mis manos cobraron vida propia y la empujaron al agua. La vi chapotear para salir a la superficie y tosió como una tonta al sacar la cabeza. Eso no se lo esperaba, y se había tragado media piscina en la caída. Me agaché con una sonrisa triunfal disfrutando de su cara de indignada.

- ¡Oye!

- Es tu última oportunidad Kinomoto. O lo dejas, o te arruino la vida hasta que lo hagas.

- Ya… me gustará ver como lo intentas.

- Vale.

- Pero cuidado con la réplica… a fin de cuentas, siempre puedo decirles a esas locas donde trabajas. – Me giré con llamas en los ojos y la vi tragar pesado. Eso, tenme miedo florecilla.

- Si haces eso, nunca pararé. Pasarás los peores tres años de tu vida y tendrás que buscarte una universidad a millas de distancia para que nadie te reconozca. ¿me has entendido niñata?

Me giré sin esperar ninguna respuesta de su parte y salí azotando la puerta del gimnasio. Oh, como iba a disfrutar al día siguiente. Sakura Kinomoto maldeciría el día en que me había amenazado. Cuando terminara con ella, no solo habría dejado el trabajo y el club de fans, no… se habría ido a vivir a china.

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

Miércoles por la mañana de un día común y corriente. O al menos lo era por ahora. El descanso había llegado al fin, y con ello mi plan vengativo. Me levanté de mi pupitre literalmente tatareando una canción y vi con fastidio como mis dos amigos se levantaban dispuestos a seguirme.

- ¿Puedo preguntar a dónde vais?

- Oh, vamos, ¿no pensaras que vamos a perdernos esto?

- ¿Sabéis acaso lo que voy a hacer?

- Nop. Pero eso sólo lo hace más interesante.

Decidí ignorarles y caminé en dirección a la clase 1-E. Por lo que había podido descubrir, allí es donde mi "preciada" florecilla impartía sus clases. Mi plan daba comienzo y ya saboreaba la victoria. Eriol iba saludando a todas las chicas que me miraban, pero yo ni siquiera las notaba. Así de concentrado estaba en mi objetivo.

Cuando al fin divisé el cartel que anunciaba que habíamos llegado, saqué mi mejor sonrisa seductora y miré a los chicos.

- ¿Qué tal estoy? – ambos me miraron sorprendidos, pero levantaron sus pulgares como señal de que estaba todo correcto. – Pues allá vamos. Seguro que en esta clase hay unas cuantas tipejas de mi club de fans… será divertido.

La puerta estaba abierta y sin pedir permiso me asomé para buscarla. Gracias a los cielos, seguía allí, en su mesa, apurada con unos apuntes de algo mientras esa tipa morena se reía de su nerviosismo. Noté como todas las féminas de la clase se ponían tensas ante mi presencia y supe que era la señal para mi gran entrada. Aclaré mi garganta y sonreí de lado.

- Hola. Estoy buscando a Sakura Kinomoto. – para mi total deleite, los murmullos no tardaron en extenderse por la sala y vi victorioso como hasta los chicos me observaban boquiabiertos. Pero en cuanto mi víctima se levantó, solo pude verla a ella. Joder, que bien sentaba ver esa cara de puro pánico. La vi correr literalmente hasta mí y no me sorprendió para nada que me tomara del brazo para arrastrarme fuera de los ojos curiosos de sus compañeros, pero no la dejé. En vez de eso me planté en el marco de la puerta a la vista de todos y me recosté con pereza y tranquilidad.

- ¿Qué haces aquí? – su voz sonó tan baja, que casi ni la oí. Reí a carcajadas llamando aún más la atención de todas y vi con satisfacción como esas víboras la fulminaban con la mirada. Todo salía a pedir de boca, así que me incliné lo suficiente para que sólo ella me oyera.

- Cariño, voy a arruinarte la vida, como te prometí. – Y sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo, me agaché veloz y besé sus labios. Sólo un leve contacto que a penas si duró dos segundos. Pero que marcarían un punto y aparte en su jodida vida escolar. Al abrir mis ojos y ver el miedo en sus pupilas me sentí algo culpable. Pero a la mierda. Se lo había buscado. – Adiós preciosa, nos vemos más tarde.

Dije esas palabras en alto, para que todas y todos lo oyeran y salí a paso tranquilo pasillo arriba. Pero pude ver perfectamente antes de irme como todas las chicas allí presentes me miraban con la boca abierta, para luego dirigir sus ojos a ella. Sí, los rumores correrían como la pólvora y en pocas horas mis locas fans irían de caza. Ahora sabría al fin lo que significaba tener a más de doscientas pavas todo el día acosándote. Oh, sí. Sakura Kinomoto no sabía dónde se había metido al desafiarme.

- ¡Shaoran! – Fue la voz de Eriol la que paró mis pasos y me giré con una gran sonrisa triunfal.

- ¿Sí? – pero no me encontré risas o complicidad en mis amigos. En vez de eso, ambos me miraban temerosos.

- Tío… eso… eso no está bien.

- ¿El qué? Sólo le he dado un besito de nada. ¿No es lo que quieren todas? Le he dado un regalo que no va a poder olvidar. – Eriol tomó mi brazo y me arrastró hasta una esquina, seguido por Yamasaki. – ¿Oye, que tripa se te ha roto?

- ¿Tú sabes la que acabas de liar? ¡Van a matar a esa chica! Las tipejas de tercero tienen esa estupidez de pacto que prohíbe que ninguna tonta se te acerque. ¿recuerdas? Li es para todas… Sé que es una locura, pero se lo toman al pie de la letra y lo sabes. ¿O no recuerdas lo que le hicieron a esa chica de primero sólo porqué la ayudaste a levantarse del suelo cuando se cayó? – rodé los ojos y lo aparte bruscamente.

- Oh, vamos. Si yo puedo con esas tías todos los días, ella no se va a morir por ser el centro de atención un par de semanas.

- ¿Un par de semanas? ¡Eres imbécil! ¿Qué no sabes lo crueles que pueden a llegar a ser las tías? – vamos, eran unos exagerados. ¿Qué iban a hacerle? ¿Poner piel de plátano en su taquilla? ¿Escribir algún comentario ofensivo en la pizarra? ¿Tirar sus zapatillas a la basura? Ni que fuera el fin del mundo. – No tío… te has pasado…

- Bueno, iba a besarla en la mejilla, pero cambié de opinión… - Si, eso era cierto. Por algún motivo mis labios buscaron los suyos de forma inconsciente. Y aunque solo fue un roce, debía admitir que eran suaves y dulces. Joder, si hasta había tenido que luchar con mis instintos para no obligarla a abrir la boca. Agité mi cabeza para borrar todo pensamiento estúpido y volví a centrarme.

- Más te vale poder parar luego esto, Shaoran… porqué créeme cuando te digo que van a ir a muerte a por esa pobre chica. ¿y los tíos? Todos detrás como lapas. "La chica que le gusta a Li"… dios… todos querrán llevársela a la cama. Principalmente los del club de baloncesto que te la tienen jurada.

- Venga ya. ¡No seas dramático!

Me alejé de ese par de exagerados y volví a mis clases. Notaba sus miradas acusadoras y como de vez en cuando se lamentaban en voz alta. Lo cierto es que el rumor había corrido muy rápido y para sexta hora, hasta las de tercero lo sabían. Pero nadie se atrevió a preguntarme nada. Cosa que agradecí. Al terminar las clases y observar a través de la ventana la vi otra vez. Corriendo de nuevo en dirección a las bicicletas. Estaba en perfecto estado, con sus dos brazos y sus dos piernas y la cabecita en su lugar. Cogí a Eriol por el cuello de la camisa y le enseñé a la "pobre" chica.

- ¿Ves alarmista? De una pieza. – Hiraguisawa me miró rodando los ojos y salió de la clase sin esperarme y Yamasaki le siguió negando con la cabeza. - ¿Se puede saber qué demonios les pasa?

No lo descubrí ese día. Pero al siguiente, tuve por primera vez una vaga idea de lo que en verdad había hecho. No me importó mucho al principio, pero al pasar los días, me sentí algo culpable. Y en una semana… oh tíos, quería tirarme a un pozo. Por qué en verdad, había arruinado la vida escolar de esa chica. Y lo había hecho con solo un beso.

.

Continuará…

.

Notas de la autora: Y aquí tenemos el capitulo desde el punto de vista de nuestro lobito. ¡Que cabreo se trae el pobre! Jajajaja, él todavía no lo sabe, pero ya esta la mar de curioso con nuestra Sakurita. Y su interés irá en aumento, ya verán. Jajaja. ¿Qué pasará con Sakura ahora? Porqué según Eriol y Yamasaki se le vienen encima las siete plagas… jajajaja. Lo sabremos en el siguiente capítulo. Espero que les haya gustado y que no encuentren a Shao demasiado… ¿creído? Quiero que ambos personajes evolucionen debido a su encuentro y la convivencia… si son perfectos, no tiene gracia. Jajajaja.

En fin, ya me dicen su opinión chicas, y nos leemos el próximo jueves. ¡Aquí les dejo las respuestas a sus reviews sin login!

Celia: Hola! Me alegra que te animes a leer esta nueva historia. Y en cuanto a la petición… jajajaja, nunca sería capaz de separar a S+S… solo me gusta darles problemas. Un beso y nos leemos pronto amiga.

Cerezo secreto: No ha sido tanto tiempo… jajajaja. Pero me alegro de verte por aquí amiga. Que ilusión que sigas leyendo. ?Espero que ahora que has leído la segunda parte aún te parezca interesante. Jajajaja. Ya me dirás que te parece. Un beso enorme y nos seguimos leyendo cada jueves.

Mariana: jajaja, me estoy planteando muy en serio volver a escribir el sendero de las sombras, sí. Aunque tendré que buscar mi libreta de apuntes con los detalles, jajajajaja. Tenía toda una trama muy compleja. Pero no voy sobrada de tiempo… la verdad. Paso a paso, y si me meto de nuevo con ella, la reescribiré entera, así que tendrás que volver a empezar. Jajajaja. Un besote y espero que te haya gustado el capítulo.

Ksakura Rostran: Gracias por leer esta historia y por pasarte a comentar. Espero que este capitulo también sea de tu agrado. Un beso enorme y por favor, sigue por aquí leyendo y dando tu opinión. Hasta pronto.

Flor: Si te gustan las Sakuras que no se dejan pisotear, esta Sakura te va a encantar. Testaruda y orgullosa, todo un diamante en bruto. Jajajaja. Tomoyo tiende a liar a Sakura en sus cosas, pero no va a ocasionar más desastres. Situaciones divertidas sí, pero controlables. Jajajaja. Muchas gracias por tus buenos deseos y espero que este capi te haya gustado. ¡Ya me dirás! ¡Un beso!

Eloy Ventura: Hola, sí, sí. Lo continuo. Jajajaja. Un beso y gracias por pasarte a leer y comentar.

James Birdsong: Thanks, it's a pleasure have you here. See you soon.

Kariramos: Sí, la tenemos. Jajajaja. Me alegro de tener fans de shojo estudiantil, jajajaja. Si… Tomy es mi lianta preferida… pero la voy a atar en corto para que no moleste más de la cuenta a ese par. Espero que este capitulo te haya gustado amiga, y nos leemos cada jueves. Cuídate.

Itzelita: No sabes cuanto me alegro de que te guste. Espero que continúe así y que vayas leyendo y comentando todo lo que quieras. Un beso enorme y gracias por pasarte. Arigatoooo

Guest: Hola. Yo te vi crecer fue la historia con la que más he disfrutado escribiendo. Tiene sus años, y la gramática era un poco pobre y algunas escenas… bueno, se pueden mejorar, jajaja. Pero le tengo un cariño enorme. En cuanto a lo de sus personalidades, es cierto, cojo la base de las clamp, así que supongo que es normal. Jajajaja. Pero Shao cambia según cada fic, o al menos eso intento. Ya me dirás que te parece en esta segunda parte. Gracias por pasarte a leer y comentar. Un beso.