Notas de la autora: ¡Buenas! Y seguimos por aquí, está vez con la versión de Shaoran. Espero sus opiniones en este capítulo, porqué tenemos un punto de inflexión, jajajaja. Y ya saben que sus comentarios me hacen sumamente feliz. Un beso a todos y todas y de nuevo gracias por su gran apoyo.
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Mi Fan número 246
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Capitulo sexto
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Un no sé qué, que qué sé yo
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Esperé en la puerta de su clase con los brazos y piernas cruzados. Veía a todos correr a mi alrededor entre chismorreos y susurros, pero como siempre me obligaba a ignorarles. Con el tiempo había comprobado que hacerse el sueco era la mejor opción. La muy tonta tardaba tanto que temí por nuestra puntualidad. ¿Cómo se lo hacía antes para llegar a tiempo con su bicicleta? Debía ser todo un rayo.
Eso me hizo recordar las palabras del director. Sabía que era buena nadando, porqué lo había comprobado por mí mismo en el gimnasio. Pero nunca imaginé que fuera campeona infantil de atletismo femenino. Sin duda debía ser la más bajita de la competición todos los años. Pero si era tan buena… ¿Por qué no siguió con ello? Quise preguntarle, pero al ver sus ojos avergonzados y tristes, pensé que era mejor no sacar un tema que pudiera abrir viejas heridas. Porqué estaba claro que tras su silencio había mucho más. ¿Se habría lesionado? No lo creía… no parecía tener ninguna dificultad corriendo por los pasillos… La puerta se abrió al fin y Sakura salió con su inseparable amiga Daidouji. La única mujer, aparte de Kinomoto, que se limitaba a mirarme con desprecio. Por eso me sorprendió ver una sonrisa en esa carita blanca de porcelana.
- Buenas tardes joven Li.
- Ho… hola. Eres Daidouji, ¿no?
- Así es. Encantada. Vaya que eres bueno en matemáticas, Li… – tomé la mano que me ofrecía totalmente pasmado y miré a Kinomoto buscando una explicación. Esta solo rodó los ojos y nos separó poniendo su cuerpo en medio.
- Ni caso. Nos vamos Li, no quiero llegar tarde. Nos vemos en casa Tomy – esta vez fue ella quien tomó mi mano y me sacó a rastras. Así que me despedí torpemente y la seguí azorado. ¿Qué le pasaba ahora? Si llegábamos tarde sería su culpa, no la mía. Y luego era a mí a quién acusaban de ser bipolar.
- ¡Si sigues frunciendo tanto el ceño, te saldrán arrugas Sak! Debes aprender a dejarte llevar… – la voz de su amiga resonó por los pasillos y me giré para mirar cómo nos sonreía alegre antes de desaparecer por una esquina.
- A veces me pregunto cómo la soporto las veinticuatro horas del día… maldita metiche de pelo largo… - Sakura iba tan concentrada en su mal humor que ni siquiera se dio cuenta de las miradas que todo el instituto nos dirigía. Yo, por mi parte, me dejé guiar por ella con una sonrisa.
- A mí me parece interesante. Está tan loca como tú. – Sus ojos jade me miraron con rabia contenida y me di cuenta de lo divertido que era meterse con ella. - ¿A qué ha venido todo eso ya que estamos? No es que me queje del cambio, pero hasta hace poco tu linda amiga solo me miraba con desprecio.
- No la llames linda.
- ¿Celosa?
- No seas idiota. Es sólo que no quiero que te involucres más de lo necesario con mis amigas. Con que me acosen a mí es suficiente. – Finalmente soltó mi mano y ambos caminamos a un ritmo más pausado por los estacionamientos del instituto. Vi mi moto perfectamente aparcada y me sorprendí cuando Sakura caminó en dirección contraria totalmente sumergida en su burbuja de mal humor.
- Sakura… ¿a dónde vas? – fui testigo de cómo sus ojos analizaban todo el lugar y del momento justo en que su cabeza recordaba dónde estaba y a donde nos dirigíamos.
- Oh, mierda. Ya ni sé dónde estoy.
La conocía desde hacía muy poco, pero si algo había notado en Kinomoto era su carácter despistado. Tomé su mano, ignorando la sorpresa en esos ojos jade y me relajé con el tacto de sus dedos. Permanecimos quietos unos segundos, mirando el suelo y sintiendo la brisa de finales de otoño. Las hojas de los árboles habían empezado a caer y la temperatura empezaba a descender a partir de las seis de la tarde. Pero a esa hora, aún se podía disfrutar de la calidez de los rayos del sol.
Levanté la vista y me concentré en esas enormes esmeraldas que tenía por ojos. ¡Eran jodidamente grandes y brillantes! Y ni siquiera llevaba maquillaje. Lo que era sumamente extraño. Todas las estúpidas tipas de este instituto iban pintarrajeadas hasta las cejas y se acortaban la falda para dejar ver más carne. Pero Kinomoto no. Si hasta llevaba los pantalones ciclistas debajo del uniforme. (Vale, lo admito, me había fijado en sus piernas. Mátenme si quieren. ) Si… Sakura Kinomoto era única en su especie.
Puse mis dedos en su mentón y la obligué a mirarme. A penas pude evitar una risa cuando la sentí temblar, nerviosa. ¿Se pondría así de perturbada con don universitario? ¿O solo era conmigo?
- ¿Qué te ha dicho tu amiga para enfadarte tanto?
- ¿Ahora vas a interesarte por mi vida, Li?
- Shaoran…
- ¿Eh?
- Te dije, que me llamaras Shaoran. Eres mi novia. ¿Recuerdas? – disfruté el sonrojo en esas mejillas casi tanto como del brillo en sus ojos. Y me mordí el labio para contener el maldito deseo de acariciar su cabello. ¡Joder! ¿Por qué? Nunca había querido ser atento con nadie, mucho menos cariñoso. ¡Pero esa niña idiota me sacaba sonrisas, carcajadas y palabras tiernas! ¿Por qué, demonios? ¿Por qué?
- Yo… no… no me sale… es demasiado…
- ¿Intimo?
Asintió con la cabeza e intentó alejarse azorada, pero mis manos la apretaron con más fuerza al ver a un grupito de metiches. Las chicas de tercero volvían a estar espiando, así que no podía flaquear ahora. Era el momento de marcar territorio y dejarles claro que yo la protegería. ¿Pero cómo? ¿La besaba o era ir demasiado lejos? Me agaché y me puse a la altura de su oído mientras disfrutaba de su reacción y decidía el siguiente paso. Lo primero, sería avisarla, porqué si me lanzaba a la piscina y me abofeteaba no quedaría para nada creíble.
- Ahora, con disimulo, levanta la vista y mira a mis nueve en punto. – Sakura levantó una ceja, curiosa y miró en la dirección que le indiqué de reojo. Estaba tan concentrado en sus ojos, que casi pude adivinar la decepción en ellos.
- Son las chicas de tercero…
- Ajá…
- Estabas actuando… la preocupación… todo, era…
- ¿Eh?
- No, yo… sólo me pareció… ¡déjalo! – se soltó de mis manos bruscamente y caminó en dirección a la moto con la cabeza gacha. ¿y ahora que le pasaba? Se suponía que debíamos parecer una pareja frente a esas locas. Nunca comprendería a las tías. ¡Ni en mil años!
Paramos frente a mi moto y la miré con atención. Sakura permanecía cruzada de brazos y con el ceño brutalmente fruncido. Así que toqué con la yema de mi dedo el punto donde se unían sus cejas y ella retrocedió asustada.
- Si cada vez que te toco saltas un metro, nadie se va a creer que salimos, Sakura… Y te recuerdo que es el objetivo de todo esto. ¿No podrías simular ser mi novia cuando esas locas estén mirando? No sé… podrías al menos abrazarte a mí o algo… no es ilegal.
- Déjalo ya Li. ¿Quieres? No tienes que esforzarte tanto. Con qué me vean a tu lado es más que suficiente. Hoy nadie me ha dirigido la palabra en todo el día. Así que está bien.
Gracias a los cielos. Creí que nos llevaría mucho más tiempo parar las bromas y los insultos. Entonces… ¿no era necesario marcar territorio y advertir a todo el mundo? ¿Lo habían aceptado y ya? No… no podía ser tan fácil… La miré, y decidí que no era el momento de compartir mis dudas. Todo lo contrario, debía darle confianza.
- Oh, ¿ves? Te dije que funcionaría.
- Si a eso lo llamas funcionar… - esa mujer no estaba contenta con nada ¿o qué?
- ¿Qué quieres decir?
- Nada. Vamos. Llegaremos tarde y tengo que hablar con Yuko. – Sentí una opresión en el pecho y quise negarme a mí mismo el motivo. Pero era absurdo a esas alturas. Lo cierto es que ya me había hecho a la idea de tenerla como compañera de trabajo, y si lo pensaba detenidamente, no me desagradaba para nada. De todas las chicas a mi alrededor, Kinomoto era la más llevadera de todas. Lo que resultaba la mar de irónico dada la situación y como nos conocimos.
- En cuanto a eso… ya te dije que no era necesario. No dejes el gimnasio por mí. Me dijiste que te gustaba ¿no? - vi su cara de absoluta sorpresa y tosí incómodo. – Es decir… admito que seguirme hasta allí fue algo enfermizo… pero… si me prometes que me dejarás en paz, puedo aceptarlo. – y la cara de asombro fue substituida por una de frustración.
- Oh, gracias Li. Que considerado por tu parte…
- Mira, yo sólo…
- Déjalo. ¿Vas a llevarme a trabajar o no? Porqué la clase empieza en cuarenta minutos.
Quise protestar, pero por desgracia la muy tonta tenía razón. Así que me limité a suspirar y me autoconvencí de que era su puto problema. Yo ya le había dado una salida, si ella quería seguir en sus trece y dejar el gimnasio de todos modos, yo no iba a ser el idiota que fuera suplicándole. Tampoco la necesitaba. Había trabajado por un año en ese gimnasio sin ella y me había ido a las mil maravillas. Aunque eso suponía volver a dar clases a esas madres pesadas. Mierda, eso sí era un maldito dolor de cabeza para mí… Además, Yuko podía contratar a otra chica y ya saben lo que dicen. Más vale malo conocido… Pero a la mierda, no iba a insistir otra vez en ese tema. Hacerlo sería rebajarme y yo no era precisamente de los que pedían las cosas "por favor". Para nada iba a ser del tipo calzonazos, ya me estaba denigrando bastante al simular salir con ella. Tenía una reputación que mantener.
Y es que Eriol y Takashi ya me habían estado jodiendo todo el día con el tema, y varios compañeros también se acercaron a preguntarme guarradas sobre Kinomoto. Malditos idiotas descerebrados. No entendía el morbo en todo eso. Si Sakura hubiera sido mi pareja de verdad, hasta me habría ofendido por las preguntas subidas de tono. Además ¿a ellos que narices les importaba si era o no buena en la cama ni si yo tenía un fetiche por las de rostro aniñado? Todos eran unos idiotas hormonados. Sobre todo, Eriol… estaba convencido de que el muy cabrón ya estaba apuntando en dirección a su amiga Daidouji. Era totalmente su tipo. Qué demonios, era el tipo de todos. ¡Ella sí que era guapa y no la testaruda niñata que tenía al lado!
El viaje en moto transcurrió en silencio. Ambos teníamos muchas cosas a las que darle vueltas y no era precisamente el medio apropiado para tener una conversación a menos que fuera a voz en grito. Así que me pasé todo el camino meditando en quién pondría Yuko para sustituirla y las imágenes que se pasaron por mi cabeza no fueron alentadoras. Para cuando llegamos, estaba convencido de que tenía que impedirlo a toda costa. No porqué me importara Kinomoto, que no lo hacía… sino porqué conociendo a Yuko se vengaría buscando a una niñata aún peor. ¿Pero qué podía hacer para que esa idiota testaruda cediera sin enviar a la mierda mi orgullo? Porque, me gustara admitirlo o no, era yo el que había causado el maldito problema. Por muy justificada que estuviera mi reacción.
Aparqué la moto aún con todas esas locuras en mi cabeza y me sorprendí al notar las manos de Sakura en mi cintura. Me giré, sorprendido, sólo para ver como ella se apoyaba en mí para bajar. Claro… no había inclinado la moto y ella era demasiado baja. Pero aún así me sorprendió su confianza. No me había tocado por voluntad propia hasta ahora. Si hasta se cogía a la parte de atrás de la moto para evitar el contacto físico conmigo como si fuera a contagiarle una puta enfermedad.
- ¿Vas a bajar de la moto o pretendes entrar a la piscina montado en ella? – parpadeé un par de veces, pero gruñí en respuesta. Vale, sólo me había quedado impactado por unos instantes, no era el fin del mundo.
- Cállate y entra. Ahora te sigo.
Carraspeé incómodo y esperé unos instantes a que me bajara el calor de las mejillas. ¡Sólo había sido un puto roce! Si la llevaba todo el día cogida de la mano... ¡Por dios! Miré el reloj y me dejé caer en el asiento. Aún faltaban diez minutos para la clase, pero como teníamos que cambiarnos me sentía algo apurado. Así que cogí aire, puse el caballito y me limité a bloquear la moto con el antirrobo para luego correr hasta la entrada. Abrí la puerta del gimnasio, resoplando y me quedé pasmado al ver a Sakura en la recepción, hablando con Yuko. ¡Mierda!
- ¡Kinomoto! Apúrate que es para hoy. – di dos grandes zancadas y casi la saqué a rastras de allí.
- ¡Oye! ¡Qué quería hablar con Yuko! Tengo que darle unos días de preaviso ¿sabes?
- Luego. No puedes llegar tarde a tu clase. – la oí gruñir un par de insultos, pero no me importó. En vez de eso, abrí la puerta de los vestuarios femeninos y la tiré (literalmente) a dentro.
- ¡Bastardo!
La risa de respuesta a su insulto me salió melodiosa y ligera y entré feliz a mis propios vestuarios. Todos los entrenadores empezaban a las tres de la tarde, así que el lugar estaba vacío. Me cambié a la velocidad de un rayo y la esperé a fuera para evitar que volviera a intentarlo. Y cómo disfruté de su cara de sorpresa al verme allí esperando por ella.
- Joder Li, que ya hemos salido del instituto. Aquí no necesito un perro guardián.
- ¿Me has llamado perro?
- Lobo… perro… no le veo mucha diferencia. Por cierto, ¿por qué te llaman así? – abrí los ojos sorprendido, pero luego me dije que Kinomoto sólo estaba haciéndose la tonta. Todas mis fans sabían que mi nombre chino significaba pequeño lobo. Por eso habían llamado al puto club el lobo de china. Sí… un premio a su originalidad… yupi…
- Cómo si no lo supieras. Vuelve a llamarme perro y te doy una buena zurra. No me importa que seas una niña. ¡Andando Kinomoto!
- ¡No soy una niña!
- Luces como una. - Una vez más sentí sus gruñidos a lo lejos y rodé los ojos. – Y el perro soy yo… será idiota…
A pesar de mis intentos por concentrarme en la clase, no pude evitar observarla toda la jodida tarde. Parecía un poco más apagada de lo normal, pero aun así atendía el reclamo de todas esas madres con paciencia y profesionalidad. En eso no dejaba de sorprenderme. Conmigo era todo emociones y gritos, pero con esas mujeres y sus hijos, era pura dulzura y serenidad.
Luego estuvo entretenida con el grupo de cuatro a seis años y me di el lujo de contemplarla a mis anchas. Mis alumnos tenían veinte minutos de juego libre, y como siempre me negué a participar. No es que no me gustara jugar al waterpolo, es sólo que me daba miedo golpear demasiado fuerte el balón y hacerles daño. Así que me senté en una de las bancas de vigilancia y la observé caminar tranquilamente por la piscina.
Sakura iba gritando palabras de ánimo a sus pequeños y siempre permanecía atenta a cualquier contratiempo. Se había quitado el chándal y solo llevaba ese horrible y recatado bañador azul. Pero a pesar de que la prenda no era precisamente sexy, pude comprobar por mí mismo que, si bien Kinomoto no era de curvas generosas, si podía jactarse de un cuerpo atlético. Sin embargo, lo que más me sorprendía de ella no eran sus piernas estilizadas o su culo jodidamente prieto. No… era su aura lo que me tenía idiotizado… Cuando se concentraba de esa forma parecía una persona totalmente distinta. Dejaba de ser una niña tonta y se convertía en alguien maduro. Alguien confiable. Nuestros ojos se encontraron entonces y me descolocó por completo cuando me dedicó una preciosa sonrisa. Claro que luego pareció darse cuenta de lo que había hecho y se giró ruborizada hasta las orejas y yo no pude evitar reírme por su reacción infantil.
- Creo que es la primera vez que te veo sonreír a una chica, Shaoran. – di un salto sobre mí mismo y miré a Yuko con sorpresa. Ella se río, juguetona y me puso una mano en el hombro. Normalmente me hubiera apartado por el gesto, pero sabía que su intención no iba en ese sentido en lo absoluto. Yuko era de las pocas mujeres que me caían bien.
- No le sonreía, me reía de ella.
- Ya… lo que tu digas. – aparté la mirada, huraño y le grité a uno de los chicos que protegiera la portería. - ¿y qué opinas de ella? De Sakura… - Oh… esa era la pregunta del millón. Sin duda.
- Es testaruda, tonta y cambia de humor con facilidad. Pero no es una mala chica… – oí su risa y la miré con la ceja alzada.
- Ah… bueno. Me parece genial, pero me refería a que opinabas de su trabajo, Li.
- Ah… yo… claro. – pude notar el calor en mis orejas y me di de patadas por atontado. Pero Yuko sólo se limitó a esperar mi respuesta con paciencia. Dirigí mis ojos de nuevo a la chica de mirada esmeralda y la sonrisa nació en mis labios sin siquiera ser consciente de ello. – Es muy profesional. Sigue las rutinas y tiene mucha paciencia con las madres. Además, corrige bien a los chicos y tiene un estilo muy… pulcro. No teme meterse con ellos en la piscina y les vigila con atención sin distraerse un solo instante.
- Vaya… ahora sí que el mundo esta por terminar. Shaoran Li está contento con mi elección. Casi parece que la admiras.
- Yo… sólo su trabajo. No es que la conozca mucho ni nada… ya sabes que las tías no me interesan.
- Ya… bueno… sea como sea, deduzco que la apruebas. Muy bien, entonces le diré que no acepto su dimisión – me giré con los ojos como platos y cogí su brazo de forma inconsciente.
- ¿Te ha dicho que lo deja? ¿Cuándo? Si no me he separado de ella ni un momento.
- En cuanto ha entrado por la puerta. Estaba por darme sus motivos cuando te la has llevado a rastras. He pensado que sabías de qué iba y que querías evitarlo. ¿Has tenido tú algo que ver con su dimisión y ahora te arrepientes? No sería la primera vez que ahuyentas a una de mis chicas cuando consideras que no da la talla.
- Yo… - joder, la muy idiota. Ahora me ponía en evidencia. Jodida Kinomoto y su rápida lengua. - Puede…
- Pero me has dicho que es muy buena…
- Yo… - me despeiné el cabello frustrado y miré a un lado. – Creo que la juzgué mal. Es todo. – sus ojos me analizaron con cautela, pero pareció darse por vencida muy rápido con mi vaga explicación. Esa era una de las mejores cualidades de Yuko, sabía cuándo era mejor estar callada y no insistir. Un don que por desgracia muy pocos poseían.
- Ok. Pues soluciónalo, Li. No quiero perder a una chica tan… apta.
- Claro. Hablaré con ella.
- Bien. – y se fue igual que había llegado, en completo silencio. Esa mujer era un puto ninja, no, de echo era como un fantasma.
Volví a la realidad de golpe y miré de nuevo a Sakura. No necesité más que un vistazo a sus ojos para comprender que nos había estado observando. Ella se hizo la tonta y siguió con la clase como si nada, pero supe al instante que había comprendido lo sucedido. Así que caminé en su dirección y me paré a su lado. Era obvio que Kinomoto sabía que estaba a su espalda, pero se hizo la loca mientras corregía las brazadas de una niña con dos coletas.
- Kinomoto. – noté como su espalda se tensaba y me crucé de brazos. – Cuando la clase termine quiero hablar contigo.
- Oh, lo siento. Pero hoy no puedo. Touya viene a buscarme. – Touya… siempre Touya. Maldije al maldito universitario por tener siempre su atención. Joder, no comprendía por qué, pero me irritaba ese tío. ¡Y ni siquiera había cruzado una puta palabra con él!
- ¿No puede esperar cinco minutos? Es importante.
- Yo… es que no quiero que se enfade…
- Sakura… yo…
- ¡Meiko, intenta no respirar tanto por la boca. No haces más que tragar agua, cariño. Espera a girar la cabeza y respira rítmicamente. ¿Sí?
- Sak…
- Li, estoy en medio de la clase. Perdona.
- Pero…
Y la vi salir huyendo una vez más. ¡Jodida mocosa! Le estaba dando la oportunidad de seguir trabajando como monitora. ¿No es lo que ella quería? Era buena. Era condenadamente buena. Y no quería… ¡joder no quería que lo dejara!
Cuando la clase terminó me cambié a toda prisa y salí en su busca. Pero la muy tonta había sido más rápida que yo esta vez y ya no estaba. Ni ella, ni el tal Touya. Mis puños se cerraron y sentí algo que no sabía describir en la boca de mi estómago. No estaba acostumbrado a que las tías me rehuyeran y Kinomoto no iba a ser la primera. Mañana la recogería un poco antes y hablaría con ella. Cogí mi teléfono para enviarle un mensaje con el cambio y me di cuenta de que ni siquiera tenía su número. Pero Yuko podría ayudarme con eso. ¿no?
*Shaoran*
Kinomoto, mañana pasaré por ti diez minutos antes. No llegues tarde. Soy Li, por cierto. Guárdate mi número y no lo pierdas, cabeza hueca.
*Sakura*
¿Cómo tienes mi teléfono?
Vaya… la respuesta fue casi instantánea. ¿no estaba con su "adorado" novio?
*Shaoran*
Magia... ¡Estate allí a las ocho o diré a todo el instituto que te dejo porque eres malísima besando!
Miré mi teléfono por un rato, pero no hubo más respuestas. Genial, la muy idiota hasta me ignoraba por whats up. Cogí mis cosas y me subí a mi moto totalmente cabreado con el mundo. ¡Era una niña estúpida y testaruda! Yo me estaba esforzando por remediar mi puto error y ella ni siquiera me lo agradecía. ¡Cómo odiaba a las mujeres! Eran seres egoístas, frívolos y temperamentales. Y esa niña era aún peor. Tan infantil y gritona. ¡La reina del drama! Siempre haciéndose la ofendida por todo. ¿Cómo la soportaba don universitario? Al final Eriol tendría razón y las mosquitas muertas cómo Kinomoto debían ser putas diosas en la cama. Porqué sino, no lo comprendía.
Paré frente a mi casa y de nuevo tiré el casco a un lado, ofuscado. Porqué mi cabeza no tuvo mejor momento que ese para recordar su voz melosa diciéndole por teléfono a ese idiota que le quería. Sí… al salir del bar y buscarla, la oí. Con esa voz empalagosa y risueña, diciéndole a ese bobo que le haría tortitas de chocolate y cerrando la llamada con un "Te quiero, Touya" Bah… niñata hipócrita. Diciéndole palabras de amor a ese tipo mientras tenía un carné de fanática loca con mi fotografía. ¿Lo sabría don perfecto? No, claro que no. Por eso salía a toda prisa del trabajo, para que no me viera con ella.
Entré a mi habitación arrastrando los pies y me dejé caer en la cama. Algo muy malo estaba pasando conmigo. Algo que sin duda tenía que ver con Sakura Kinomoto. Y no quería aceptarlo. Porqué nada bueno podía salir de eso. Es decir… ¿yo? ¿Interesado por una chica? ¿Por ella? Aunque sólo fuera curiosidad por su extraña personalidad… no era común en mí que me dejara llevar por emociones absurdas. No. Debía mantener distancias y romper esa estúpida farsa en cuanto pudiera. Pero… ¿quería? Mi teléfono sonó entonces y miré la pantalla. Gruñí al ver el nombre de mi prima brillando en ella.
- Hola Mei…
- Primo… creo que tienes algo que contarme… - la voz de mi prima era desagradable por naturaleza, pero cuando ponía ese "tonito" era aún peor.
- Si, es cierto. Tengo que pedirte un favor.
- ¿A si? ¿Y tiene ese favor algo que ver con tu "novia"? – y el rin tintín continuaba. Pero no iba a seguirle el juego. Si ella quería ser odiosa, era su puto problema.
- Pues lo cierto es que sí. – el silencio se hizo en la línea y dejé que Mei comprendiera mis palabras en su totalidad.
- Disculpa… ¡¿qué?! ¡No me creo una mierda Shaoran! Esa niña no es tu maldita novia. ¡¿Te crees que soy idiota?!
- Es cierto, no lo es.
- Joder. ¡No entiendo nada!
- Mira Mei… es largo de explicar, pero… resumiendo diré que la metí en un aprieto y tengo que repararlo o las idiotas de tercero harán una piñata con su cabeza.
- ¿Qué tiene que ver la estúpida de Hatsumomo y su grupo de lameculos con esa pobre niña?
- Ya te he dicho que es largo… tú solo, escúchame. Necesito que la incluyas en tu circulo y la protejas. Si está contigo la dejaran en paz.
- ¡No soy una puta dama de la caridad!
- Mei… No te pido que estés con ella todo el tiempo…
- Oh, claro que no. Para eso estás tú. Eriol dice que te has enganchado a sus bragas y no la sueltas ni para cagar.
- Que vulgar eres Mei…
- ¡Lo ha dicho él, no yo! – sentí el dolor crecer en mi oreja y como mi tímpano se resentía.
- ¿Quieres dejar de gritar? Me estallarán los tímpanos y ni siquiera estás aquí. Tú solo… haz que las de tercero crean que es amiga tuya. ¿vale? No te resultará difícil. El director la ha metido en tu grupo de porristas.
- ¿Es Kinomoto la que tengo que enseñar por las mañanas? ¡Joder! ¡Pero si es super pequeña! El director dijo que había formado parte de las porristas durante la primaria, pero… ¡maldita sea! Se verá como un tapón a nuestro lado. – me sorprendí a mí mismo riendo de nuevo, porqué en verdad me la imaginé allí metida, con ese uniforme diminuto que le quedaría holgado y grande por su falta de caderas y pecho. Como ya había admitido antes, Sakura tenía un cuerpo bonito, pero no era voluminoso. Más bien lo contrario.
- Bueno Mei… será bajita, pero tiene unas piernas jodidamente largas. Y ya te adelanto que debe ser muy elástica y rápida. Al parecer es tri campeona de atletismo.
- Joder Shao… no me jodas que en verdad te interesa la niña… no te tenía por un degenerado con fetiches pederastas.
- No estoy interesado, pero tampoco sería ilegal. A pesar de su apariencia, tiene dieciséis, te lo recuerdo.
- Pero no los aparenta. Parece una niña de primaria…
- No te lo voy a discutir. ¿Lo harás? - La oí gruñir palabras inteligibles, pero finalmente accedió de mala gana y me colgó. - Maleducada…
Al menos ahora estaba más tranquilo. Meiling era una versión femenina de mí mismo. Admirada y temida a partes iguales. Toda una prima dona. Sólo que ella se aprovechaba de la situación y coqueteaba con todos los musculitos del instituto. Mi madre y mi tía estaban desesperadas por su "descarada" actitud. Pero yo la conocía, y sabía que era una fachada. Meiling era como todas las chicas de su edad. Leía novelas románticas y soñaba con su príncipe azul. Y el resto… pues un papel que la protegía del sufrimiento. No la criticaba, simplemente yo prefería escudarme en mi mundo particular en vez de socializar como hacía ella. Nunca me importó ser huraño o frío con los demás. Ni que se me tachara de creído o narcisista. Podía con ello. Pero Mei… ella necesitaba encajar. Sentirse querida. Aunque la mayoría de las veces, no le salía bien…
La pantalla de mi teléfono se volvió a iluminar y el corazón me dio un vuelco al ver el nombre de cierta castaña escrito. Abrí el mensaje nervioso como un puto colegial y sonreí inconscientemente.
- Joder Shaoran… ¿Qué te está pasando?
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Estaba preparado mentalmente para su ausencia, así que me sorprendí gratamente cuando llegué al lugar acordado y la vi sentada esperando por mí. Lucía muy cansada y sus preciosos ojos estaban casi cerrados, pero había llegado puntual. Un momento… ¿he dicho yo preciosos ojos? Aparqué suavemente y puse el caballito lateral levantándome con cuidado. Sakura hizo el amago de incorporarse, pero la senté de nuevo empujándola por los hombros. Como ya le había dicho, quería hablar con ella.
- No te levantes, esta bien si hablamos aquí. – oí un suspiro y me sorprendió ver que ni siquiera alzaba la vista. Así que tomé su mentón entre mis manos y la obligué a mirarme. Tenía unas ojeras horribles y ni siquiera se ruborizó por tenerme tan cerca. - ¿Mala noche amor?
- Horrible. Y que me llames "amor" no lo mejora Li…
- ¿Qué ha pasado Sakura? – su rostro se apartó bruscamente y desvió la vista una vez más.
- Nada Li. No es asunto tuyo.
- Sakura…
- Kinomoto. Ahora no estamos actuando. – Como sea. Si esa niña tonta quería seguir manteniendo las distancias, pues mejor.
- Vale… Kinomoto. Allá tú. Te he pedido que vengas antes para hablar del gimnasio. – otro suspiro y esta vez sí me miró, sólo que no perdió la oportunidad de rodar los ojos como símbolo de frustración.
- Joder Li, ya está. Le dije a Yuko que lo dejaba justo antes de que me arrastraras a los vestuarios. Luego la llamaré y le daré los quince días de preaviso. ¿vale?
- ¿Quieres dejar de hablar antes de tiempo? Ni siquiera me has dejado decirte nada. ¿Quieres no sacar conclusiones precipitadas? – sus ojos se abrieron de par en par y se levantó cual resorte, presa de la ira.
- ¡¿Qué yo no saque conclusiones precipitadas?! ¡¿Yo?! ¡Serás hipócrita! Tú fuiste el que diste por supuesto que yo era una fanática loca que te había seguido al gimnasio.
- ¡Y era verdad! Tú misma lo aceptaste.
- ¿Qué yo lo acepté? ¡Y una mierda! ¡Eres jodidamente creído e insoportable Li! Me largo, iré andando. Gracias por todo, pero no pienso soportarte hasta el viernes.
- Sakura…
- ¡Kinomoto!
- Joder, vale. ¡A la mierda! ¿Quieres que medio instituto te siga amenazando? ¡Allá tú con tus problemas! Ni que me importara. Por mí puedes decirles a todos que hemos terminado. Me da igual.
- ¡Vale!
- ¡Bien!
Y como toda una diosa del drama, se giró, furiosa y empezó a caminar en dirección al instituto. Ahogué un grito de frustración y me senté de nuevo en el banco. ¡Se suponía que iba a convencerla para que se quedara en el puto gimnasio! Y en vez de eso, había logrado no solo que siguiera con la intención de dejarlo, sino que ya ni siquiera fingiríamos ser novios.
- Las tías deberían venir con un puto manual…
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El miércoles pasó lento y triste. Las clases fueron de lo más aburridas y Eriol y Takashi seguían jodiendo con sus bromas. No me atreví a decirles que todo se había ido a la mierda esa mañana, porqué en realidad ni yo lo aceptaba aún. Fui a comprobar como estaba Sakura a la hora del almuerzo, pero no la encontré por ninguna parte. Así que me quedé con la intriga. Claro que para última hora estaba que me subía por las paredes. Todos estaban empezando a chismorrear y a esparcir rumores de los posibles motivos por los que no habíamos llegado juntos al instituto. ¡Joder! Ni que tuviéramos que estar todo el día pagados como malditas lapas.
- Eh, Li. ¿vienes a jugar un partido o te vas con tu novia? – buena pregunta… ¿Qué hacía? Ella me había enviado a la mierda y yo no tenía porqué ayudarla si la muy idiota prefería lanzarse a los lobos. Pero… por otra parte, tenía miedo del grupo de tercero y sus ideas de bombero.
- Me iré con ella.
- Vaya Shaoran, te ha dado fuerte… - miré a los chicos irse entre risas y sólo Eriol y Takashi quedaron en la clase. La risa del primero me descolocó y fruncí el ceño.
- ¿Qué?
- Nada, nada. Solo estaba pensando que, si no te das prisa, Sakurita se te va a escapar. – Eriol me señaló la ventana y sentí como el corazón se me subía a la garganta. Kinomoto estaba corriendo en dirección a la salida.
- Mierda.
- Creo que Kinomoto no tiene tus mismos planes lobito… ¿problemas con la florecilla?
- ¡Que te jodan Hiraguisawa!
Cogí mis cosas y salí a la carrera. Yo, Shaoran Li, con un club de casi doscientas cincuenta fans, corriendo por los pasillos por una niña estúpida, bruta e infantil. Que bajo había caído. ¡Qué puto idiota era! Noté las miradas de todos, pero como siempre me dio igual. Sólo quería atraparla y ver que estaba bien. Quizá volver a hablar con ella, como dos adultos y no como dos estúpidos malhumorados. Bajé las escaleras de la entrada resoplando y la busqué con la mirada. No pude evitar suspirar de puro alivio al encontrarla parada en la entrada. Parecía esperar algo o a alguien. Así que corrí de nuevo y estaba por gritar su nombre cuando una moto naked apareció en mi campo de visión.
Mis pies pararon en seco y el poco aire que me quedaba se fue de mis pulmones. Don universitario había llegado. Alto, serio y removiendo los castaños cabellos de Sakura con demasiada confianza. Y la muy idiota se dejaba entre sonrisas y cosquillas tontas. ¡Ni siquiera disimulaba! Todo el puto instituto podía verla. Joder… ¿es que había perdido todo sentido del peligro? Mañana sería la comidilla de todos. Ya podía imaginar los rumores… "Sakura Kinomoto deja al ídolo del instituto en la estacada por un puto universitario" Y ese sería el más benévolo… ya podía leer los titulares hirientes de la jodida revista… Dios… si se habían metido con ella por acercarse a mí… no quería ni imaginar lo que podían hacerle si pensaban que me había utilizado o hecho daño.
La vi marcharse con su estúpido casco de Hellow Kitty y casi me repateé por idiota. Porqué en vez de preocuparme mi reputación, ahora sólo podía pensar en lo que le harían esas arpías cuando se enteraran de que me había dejado por otro. La matarían…
- Pareces alterado, Li. – Me giré lentamente, aún demasiado impactado para poder situarme y pensar con claridad.
- Daidouji…
- La que viste y calza. – la mejor amiga de Kinomoto me sonrío divertida y se posicionó a mi lado. - ¿Buscabas a Sakura? Creí que habían dejado de fingir ser novios… Sakura lucía muy alterada en la mañana…
- Yo…
- ¿Querías comprobar que estaba bien? Tranquilo, se ha ido con Touya. Él no dejará que le pase nada. Está la mar de protegida. – no pude evitar fruncir el ceño y cerrar mis puños, cabreado.
- Sí, lo he visto con mis propios ojos. Tu amiga es una idiota. ¿sabes? Una cosa es que no le importe que la marginen o la insulten, y otra muy distinta es alimentar a las hienas. – esos ojos violetas me miraron confusos.
- ¿Alimentar a las hienas? ¿De qué hablas, Li?
- Si Daidouji, alimentar a las hienas. ¿O es que tú también eres tan obtusa como ella? Medio instituto la ha visto irse con "don universitario". Mañana los rumores circularán como la pólvora y todas las estúpidas del club de fans se le tirarán al cuello. Una cosa es que ya no sea mi "novia", y otra muy distinta que se vaya con "otro tío" el mismo día que "supuestamente" hemos roto. – había tantas comillas en esa frase, que hasta yo me mareé.
Me esperaba reproches feministas por su parte, puede que palabras bordes o hirientes. Pero lo que no me esperaba era que Daidouji se pusiera a reír a carcajada batiente en medio del patio. Si antes llamábamos la atención, ahora teníamos a medio instituto asomado a las ventanas. Nadie podía oírnos, pero todos veían con claridad a la estúpida de Daidouji descojonándose de mí. ¿Estaba loca como Kinomoto o qué le pasaba a esa idiota?
- Dios Li… no puedo parar de reír.
- ¿Cuál es tu puto problema Daidouji? No le veo la gracia. – y otra vez se puso a reír. Joder, si hasta le caían lagrimas de los ojos. – Pero qué mierda…
- Li… en serio, para ser el segundo de tu promoción, no eres demasiado listo…
- ¿Disculpa?
- "Don universitario", como tú le llamas, es en realidad Touya.
- Lo sé, Sakura no se ha cortado ni un poco y lo ha mencionado sin parar desde que tengo la desgracia de conocerla. Touya se enfadará, no quiero que lo sepa Touya... "Touya, Touya, Touya" - la oí reír, esta vez de forma mucho más suave y quise estrangularla.
- Si… Touya es su nombre y "Kinomoto" su apellido – y la mandíbula se me fue al suelo, sin lugar a duda. O al menos yo lo sentí como si así hubiera pasado. Miré a Daidouji boqueando como un pez, aún muy ocupado intentando conectar mis ideas.
- ¿Qué? – la voz me salió casi como un susurro y vi desde una nube de estupidez como Daidouji posaba su mano en mi hombro con una sonrisa ladeada.
- Touya es el hermano mayor de Sakura, Li. - ¿Su hermano? - Pero no creas que eso es mejor que un novio celoso… Touya es el hermano mayor mas posesivo del mundo. Si se entera de que la cara mustia de su adorada hermanita es por tu culpa… te matará. No importa cuantos títulos en artes marciales tengas. Touya es de armas tomar… te lo digo yo…
- Su hermano…
- Sí Li… su hermano…
- Yo creí… di por supuesto… - los ojos violetas de esa chica me miraron con algo parecido a la lástima y quise que la tierra me tragara. Porqué en verdad era un idiota. ¡Qué demonios! Si hicieran un concurso de imbéciles en Japón, yo lo ganaría seguro.
- Lo sé. Puede que seas popular y tengas un apellido, Li… pero no puedes ir juzgando a las personas. Perdona que sea tan dura… pero es que Sakura no se merecía todo esto, mucho menos cuando ella sólo quiso ayudarte y defenderte. – mis ojos se abrieron sorprendidos.
- ¿A que te refieres?
- A que yo inscribí a Sakura en tu club de fans el mismo día que empezaba a trabajar en el gimnasio. Ella ni siquiera sabía quién eras hasta entonces. Fue todo cosa mía. – tragué pesado mientras sentía que mi mundo daba vueltas sin parar, pero esa niña seguía hablando sin importarle mi turbación - Sakura quiso borrarse al instante, lo encontraba una perdida de tiempo y una absoluta estupidez. Pero yo insistí por varios motivos egoístas y por eso acudió a las reuniones…
- Eso… no…
- Y no es todo… cuando volvió esa misma noche y me dijo que por casualidades de la vida eras su nuevo compañero de trabajo… yo le dije que debíamos cobrarnos bien la primicia. Conocía a la presidenta del club y sabía que llevaba tiempo buscando tu lugar de trabajo. ¿Pero sabes lo que me dijo Sak? – Negué con la cabeza, aún demasiado pasmado para decir palabras coherentes. - Sakura se negó en redondo. Me dijo que comprendía tus motivos y que respetaba tu derecho a tener un espacio dónde nadie te molestara. Y me pidió que yo también estuviera callada. – me aparté de ella bruscamente y empecé a caminar como gato enjaulado analizando todo lo que me decía y aún reacio a creerme nada. ¡Porqué no era posible!
- Yo… no… eso no tiene sentido. A ver… solo la estás protegiendo… ¿Cómo se enteró de que el gimnasio buscaba un empleado sino fue siguiéndome? Está a una puta hora de aquí y Yuko no puso anuncios en la radio ni en ningún medio de comunicación… solo por el barrio. Lo recuerdo porqué me dijo que era demasiado caro... - no, esa niña tonta me mentía para proteger a Sakura. Era mentira. Todo era una puta mentira. Vi como Daidouji se llevaba los dedos al mentón y miraba al cielo, recordando.
- Oh, pues veras… lo cierto es que fuimos al festival del templo Tsukiho con su padre y Touya. Supongo que lo conoces, está a unos minutos del gimnasio. Hacían un espectáculo de luces y Sakura adora los fuegos artificiales, así que Touya quiso darle una sorpresa. Vimos el anuncio en el que se informaba que se buscaba entrenadora de natación infantil colgado en uno de los tablones de la entrada. Sakura había sido monitora en verano y le encantó la idea a pesar de la distancia. Quiere ser maestra de educación física como Terada ¿sabes? así qué…
Mi vista se puso borrosa y me llevé inconscientemente las manos a la cabeza. Era demasiada información para procesar. ¿Kinomoto no me había seguido al gimnasio? ¿Ni conocía la revista ni era una de esas locas acosadoras con cámaras y voces chillonas? ¿Todo este tiempo había estado equivocado? Imposible… ¿Por qué, si era así, no me dijo nada? ¡No tenía lógica!
- No entiendo… ella no… No me lo dijo… ella no me dijo… - Tomoyo pasó a mi lado camino a la salida y se giró con una sonrisa empalagosa que me recordó demasiado a Hiraguisawa cuando sabía algo que los demás ignorabamos.
- ¿No? Yo creo que lo intentó varias veces… pero tú no querías escuchar, Li. Por lo que sé, la empotraste contra una pared y la amenazaste antes de que ni siquiera pudiera abrir la boca. Y luego… bueno… supongo que ambos son igual de orgullosos y tercos… - las piernas me temblaron y tuve que agacharme. Joder… en verdad le había destrozado la vida estudiantil a Sakura… ¿sin ningún motivo? ¿Había sido tan ciego y egocéntrico como esa chica decía?
- Mierda… - Sentí como Daidouji se agachaba a mi lado y me miraba. No vi enojo en esos ojos violeta, ni rencor. Al contrario. Parecía contenta. ¿Pero por qué? ¡Sakura era su mejor amiga y yo la había puteado a propósito!
- Me alegro de que ahora lo sepas todo, Li. Sakura es prácticamente mi hermana y una de las mejores personas que conozco. Lo que le están haciendo… lo que está pasando, no es justo. Y creo que mereces saberlo. – la miré aún demasiado perdido y la vi sonreír cariñosamente. – En el fondo, Li, creo que no eres un mal chico… vi lo que hiciste por ella en clase de matemáticas y no me pareció una actuación… creo que te gusta un poco nuestra Sakura ¿verdad? - ¿me gustaba esa niña? ¿a mí?
- No… no lo sé… es decir… nunca he… - no pude continuar porqué en verdad no quería dejar volar tanto mis pensamientos. No cuando acaba de descubrir que había hecho daño a la única chica que me había caído bien, sin tener razón alguna para ello. Sakura era autentica de verdad, no una puta fachada que escondía un alma acosadora. Era simplemente ella. Y yo ni siquiera me había dado cuenta porqué estaba demasiado ocupado escudándome en mis putos miedos.
- Ya veo… bueno…no hay prisa. Y dime Li… ¿Qué vas a hacer ahora?
Esa era la pregunta del millón y no estaba preparado para ella. Vi la mano que me ofrecía Daidouji frente a mis ojos y la tomé sin vacilar. Ambos nos levantamos y sentí entonces que medio instituto nos observaba. No era una sensación mía, todo el mundo pasaba a nuestro alrededor chismorreando y temí que un nuevo rumor naciera de todo aquello. Tragué pesado y fulminé con la mirada a unas cuantas disfrutando de su reacción miedosa.
- Vaya… Sakura tenía razón… huyen como pajarillos asustados en cuanto las fulminas con tus miradas.
- Daidouji.
- Dime, Li.
- ¿Por casualidad no sabrás dónde vive Sakura? Sé más o menos por dónde queda, pero… - una vez más la oír reír abiertamente y no pude evitar sorprenderme de nuevo.
- Realmente no sabes nada de Sak ni de su família ¿verdad?
- ¿Eh? – Daidouji se puso a mi lado y me señaló la entrada.
- Vamos. Creo que sabré guiarte hasta su casa.
- Gracias Daidouji.
- Oh, puedes llamarme Tomoyo.
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Continuará…
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Notas de la autora: ¡Adoro a Tomy! Es una metiche la mar de dulce. Jajajaja. Por fin nuestro lobo sabe ambas verdades. ¿se lo esperaban tan pronto? Jajaja. Touya es "el hermano don universitario" y Sakura no tiene alma de "acosadora" jajaja. Ahora la pregunta del millón… ¿Que hará nuestro pequeño lobo ahora que su orgullo ha recibido el primer golpe? Cómo saben, el siguiente lo narra Sakura, pero a pesar de ello ya veremos muchas inquietudes en el corazón de Shaoran. Aquí les dejo un pequeño adelanto. (ya saben que puede ser sometido a revisión, jajaja) Un beso super grande y por favor, díganme si les va gustando. Yo me lo paso bomba, pero no sé si ustedes también, jajajaja. Eso, y que adoro sus reviews. ¡Nos leemos pronto!
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"Le vi reír tranquilamente y me sentí extraña. Por alguna razón lucía mucho más relajado y su ceño parecía haber desaparecido para dar paso a unos ojos brillantes y dulces. ¡Mierda! ¡Li no era dulce! Ni por asomo… ¿En qué estaba pensando mi estúpida cabeza? Joder, mi vida sí que se había vuelto una locura. El ídolo de la escuela estaba en mi jodida habitación. Un momento… ¡Shaoran Li estaba en mi habitación! Miré alrededor sintiendo la sangre subir a mis mejillas. La mesa estaba llena de lápices, papeles y libros. Mi cama estaba sin hacer porqué había salido a toda prisa para no llegar tarde a su encuentro y tenía ropa desperdigada por doquier. ¿eso de ahí eran unos calcetines sucios? Mierda.
Tosí, incomoda y me puse a recoger como quién no quiere la cosa, rogando porqué Li no mencionara nada. Y para mi sorpresa, él parecía muy entretenido mirando los posters de mi cuarto."
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Aquí les dejo respuesta a sus reviews sin login:
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Camili: Pues fue Tomoyo quién habló por los dos, jajaja. Así que ahora sí que ya no hay excusas. Jajajaja. Como ves, sí creía que Touya era su novio, pero la bocaza de Tomy puso fin a eso, gracias a dios, porqué el chico es obtuso para los temas del corazón… Eriol irá apareciendo, pero no quiero a nadie detrás de mí en este fic, así que seré cuidadosa… jajajaja. No está interesado en Sakura, pero eso no significa que no pueda "ayudar" jajaja. Y la parte de los celos serán para Shao, no para Sakura, y no en el siete, sino en el ocho, en el séptimo se hablará ya del personaje, pero solo en la cabeza de Sak. Jajajaja. Ya ves que liante soy… como Tomy… A mí Akiho no me cae nada bien… y por eso ni siquiera saldrá en el fic… así que tendremos otro personaje que causará estragos. Un besote y de nuevo gracias por apoyarme tanto… ¡Te adoro!
Ksakura Rostran: Sí, me divierto mucho. Con la petición sufría, pero con este fic doy rienda a todas mis fantasías prohibidas y a mi cabeza shojo, jajajaja. Me alegro que te guste y espero que este capitulo te resulta sencillo de leer. ¡Mira que yo intento ser ligera, pero a veces se me va la pinza, jajajaja! Un gran abrazo para ti y nos leemos super pronto.
Seira: Tu comentario me alegró el día amiga, en verdad soy muy feliz cuando me decís que os gusta la historia, pero hay formas de decir las cosas, y tu comentario sencillo y directo me llegó al corazón. Así que gracias. Un beso y claro que no pienso dejar de escribir. Me encanta. Jajajaja. Siéntete libre de comentar cuanto gustes. Un gran abrazo.
