Notas de la autora: ¡Hola! Lo sé… otra vez lo cuelgo antes… pero mañana tengo fiesta y quiero estar con mi maridito… así que tenía que escoger entre el martes o el jueves… y como algunas ya saben… ¡soy una impaciente! Jajaja. Así que… Aquí estoy de nuevo con el capítulo siete. Es uno de mis favoritos, pero ya aviso que no tengo el mismo gusto que mis lectoras. Jajaja. Un beso muy grande y les dejo con Sakura y sus pensamientos. Nos leemos al final.
.
Mi Fan número 246
.
Capitulo séptimo
.
Disculpas
.
La cafetería se encontraba muy animada esa tarde por lo que podía concentrarme en el trabajo y dejar atrás mis problemas por un rato. Por desgracia, Fay libraba, así que tenía a Kurogane despotricando en la cocina. Era un buen hombre, no lo negaba, pero tenía un carácter de mil demonios. Casi me recordaba a Touya. Sólo le faltaba llamarme monstruo.
- ¡Kinomoto! Cómo se te enfríe el pedido te lo quito de tu paga. – rodé los ojos molesta con el mundo y cogí la bandeja desganada.
- No seas exagerado, acabo de oír la campanilla, no lleva ni medio minuto en la encimera.
- ¿Me estas replicando Kinomoto?
- No, señor.
- Fay es demasiado blando con todas vosotras… os creéis que podéis hacer lo que queréis y…
- Sí, sí… lo sé…
Salí corriendo a llevar el pedido a la mesa cinco y oí el timbre de la puerta. Un nuevo cliente había entrado, así que me giré para saludar cuando dos ojos azules me taladraron detrás de unas gafas redondas. Su cara me sonaba y casi podía asegurar que era uno de los amigos de Li. Hiraguisa… Hiragisada… ¡mierda! No lograba acordarme. Y detrás suyo venía un chico moreno de sonrisa alegre que observaba el local con fascinación. Tampoco alcanzaba a recordar su nombre. Sin duda era como "Dory" de buscando a Nemo, no tenía memoria a corto plazo… Pero más importante que eso… ¿Qué estaban haciendo allí los dos mejores amigos del idiota de Li?
- Oh, buenas tardes, preciosa Sakura. ¿cómo has estado? – parpadeé confusa, pero me recuperé rápidamente. A fin de cuentas, estaba trabajando y no podía permitirme ningún numerito o Kurogane me pondría a limpiar los baños.
- Buenas tardes. ¿Les acompaño a una mesa? – Hiraguisa guion lo que fuera, me sonrío de lado, se acercó con toda la confianza del mundo y dio una vuelta a mi alrededor con las manos en los bolsillos mientras me dedicaba una mirada acechadora. Ni que fuera un tiburón estudiando su cena… ¿Todos los amigos de Li eran igual de descarados? Malditos playboys que viajaban en grupo…
- Claro mi flor. He leído que tienen el mejor volcán de chocolate de la ciudad. A Shaoran le encanta el chocolate, por cierto. ¿lo sabías?
- No – me giré contando hasta diez y les guie a una de las mesas más lejanas. Por desgracia no quedaba ninguna libre en la zona de Hikaru, así que tendría el gran honor de ser su camarera. Yupi… - Mi nombre es Sakura Kinomoto y seré su mesera esta tarde. Por favor, siéntanse libres de preguntarme cualquier cosa que necesiten.
- ¿Cualquier cosa? – fruncí el ceño y les vi sentarse con toda la tranquilidad del mundo.
- Sí señor, cualquier cosa del menú.
- Oh… lástima…
- Vuelvo en unos minutos a por su pedido. – me giré para irme, pero la mano de ese prepotente peli azul entrelazándose con la mía me lo impidió.
- Sakura… - me aparté con brusquedad y me protegí con la enorme bandeja negra que usaba para trabajar. ¿Por qué todos esos idiotas se pensaban que podían cogerme de la mano? ¡Espacio, por dios!
- Kinomoto… no nos conocemos ni tenemos tanta confianza.
- Oh, vamos. Eres la linda "novia" de nuestro mejor amigo ¿no? No podemos llamarte solo Kinomoto. ¿verdad Takashi? - ¿novia? ¿Li no había hablado con esos dos palurdos?
- Claro que no, sería muy descortés por nuestra parte. Además, hay una tradición muy antigua en la familia de Li que dicta que los más cercanos a sus miembros deben aprobar a la mujer que elija cómo su pareja. Hong Kong es una ciudad llena de tradiciones ¿sabes Sakura? Y Li no forma parte de cualquier familia… tienen mucha historia que se remonta a los años oscuros, dónde la magia y…. – a esas alturas del discurso mi boca ya se encontraba en el piso. ¿Qué demonios estaba contando aquel chico de ojos achinados?
- Ya, ya… deja tus rollos o vas a asustarla.
- Yo… les dejo unos minutos para que vean la carta…
- Vale amor.
Sin duda ese par eran todo un espectáculo. ¿En verdad Li procedía de una familia tan tradicional? ¿Serían de esos que prometían a sus hijos al nacer y les obligaban a seguir con la empresa familiar? Nah… había visto demasiados dramas coreanos. Además, ¿era cosa mía o ese idiota había hablado de magia? ¡Pamplinas! Miré mi reloj. Mi descanso empezaba en media hora y Tomoyo me había enviado un par de enlaces de la jodida revista del club de fans para que estudiara a Li. Ahora que ya no fingíamos salir, lo encontraba totalmente innecesario, pero debía admitir que ese idiota había logrado avivar mi curiosidad.
- ¡Kinomoto! Mesa quince. ¡Ahora!
- Cuanto hecho de menos a Fay…
Gracias a los dioses, los amigos de Li se comportaron el resto de su estancia y sólo me dijeron un par de piropos al salir por la puerta. Aunque juraron que vendrían cada semana, lo que no me hizo la más mínima gracia. Pero al fin mi descanso había llegado y ahora me encontraba en el callejón de atrás tomando un poco el aire y abriendo el enlace digital de Tomoyo. Al parecer era una biografía. Di un mordisco al bollo de fresa que me había cogido para merendar y me dispuse a leer quién era en verdad mi "ex novio"
.
Nombre chino: Li Xiao Lang (significado: pequeño lobo)
.
Oh… eso explicaba el apodo. Mira, algo que había aprendido ya.
.
Nacido en: Hong Kong (china)
Padre: Li Hien (propietario de empresas Li International y único heredero del imperio empresarial Li)
Madre: Li Ieran (primera hija de la familia Fa y segunda heredera de industrias Fa Lang)
Hermanas: Por orden de nacimiento Fanren, Feimei, Fuutie y Shiefa (siendo está última cuatro años mayor que Xiao Lang)
Familia en japón: Li Meiling (prima e hija del único hermano de Li Hien) y Li May (madre de Li Meiling)
Vaya familia numerosa la de este Li… no tenía ni idea de las empresas que se mencionaban, pero como imaginé, era un niño de papá. Rodé los ojos al darme cuenta de que, a pesar de tener cuatro hermanas, Li no tenía ni idea de mujeres. Qué ironía.
Cumpleaños: 13 de Julio
Adora: el chocolate
Odia: El frío
Su asignatura favorita: matemáticas
La asignatura que más odia: ninguna
Sus hobbies: Artes marciales (dos veces campeón nacional) el fútbol, la natación y el motociclismo. Adora leer novelas de misterio e historia bélica.
Sus sueños: Ser arqueólogo.
Llegó a Japón el año pasado, procedente de Hong Kong, china. Se examinó para entrar en nuestra escuela a pesar de poder optar a instituciones privadas con mucho más renombre. Desconocemos el motivo. Quedó segundo de su promoción, siendo Eriol Hiraguisawa el primero. Desde entonces se hicieron mejores amigos y siempre van acompañados del tercer mosquetero, Takashi Yamasaki (nada destacable, excepto que es el capitán del equipo de fútbol del instituto).
.
¡Eso! Hiraguisawa y Yamasaki… Joder, vaya par de empollones, aunque por lo visto Yamasaki no destacaba en los estudios. El primero y el segundo de su promoción… ¡Li era algo más que una cara bonita, sin duda! Con razón se lo tenía tan creído el muy idiota. No pude evitar reírme al leer que lo que más odiaba Li era el frío. Eso sí que lo había notado. Y su amigo tenía razón, al parecer el pequeño lobo adoraba el chocolate, si no fuera un imbécil, hasta me habría enternecido. Y mira tu por dónde don gafotas "sexy" era el primero de su promoción. Que cosas… no parecía más que un playboy. Joder, los dos lo parecían. Aunque lo que más me sorprendió fue que le gustara la arqueología… sin duda mi padre le adoraría. Claro que como no iban a conocerse, poco importaba. ¿verdad?
- Habla perfectamente japonés para llevar sólo un año y medio aquí…
- ¿Qué estás murmurando por lo bajo, Kinomoto? Das grima hablando sola en un callejón.
Di un salto en cuanto oí la voz de Kurogane a mi espalda. Estaba apoyado en la puerta que daba al almacén y fumaba con tranquilidad. ¿Cuánto llevaba ahí de pie? Porqué el maldito cigarrillo estaba ya a la mitad.
- Yo… he… nada… - escondí el móvil con la gran foto de Shaoran Li y reí nerviosa. Kurogane alzó una ceja y dio otra calada pausada.
- No te tenía por una de esas niñas tontas que van detrás de los tipejos guapos. – toda la sangre me subió a la cabeza y giré el rostro azorada. Maldito metiche.
- No voy detrás de ese idiota…
- Ya… claro… - ¡esto era el colmo!
- ¡Joder! ¿Por qué todo el mundo da por supuesto que soy yo la que va detrás de ese gilipollas? ¡Es él el que no me deja ni a sol ni a sombra!
Vale, mi explosión emocional nos pilló a ambos por sorpresa y si antes había estado roja, ahora era un maldito farolillo de navidad. Me levanté a toda prisa dejando a un lado lo que quedaba de mi bollo de fresa y corrí al almacén, pero la voz de Kurogane me paró en seco.
- Kinomoto, no soy quién para meterme en tus asuntos, pero te diré una cosa. Los chicos así… suelen ser una jodienda. – dejé ir un hondo suspiro y abrí la puerta que daba al café con los hombros caídos.
- Qué me vas a contar…
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Touya vino a buscarme una vez más, aunque le había dicho que no era necesario. Pero si algo teníamos en común mi hermano y yo, era la terquedad. Por suerte, en dos días tendría de vuelta mi preciosa bicicleta. Y aunque tenía pesadillas con la factura que me llegaría por el arreglo (yo había hecho la mayor parte, pero algunas piezas eran cosa fina y prefería la mano de un profesional) frisaba por volver a tenerla conmigo. No me gustaba depender de nadie y sabía que mi hermano tenía un montón de trabajo y no quería seguir siendo un estorbo para él. Claro que Touya jamás admitiría que yo era una molestia, pero por mi culpa estaba perdiendo horas en el restaurante donde trabajaba, lo que quería decir menos ingresos. ¡Y estaba estudiando medicina, que no era precisamente de las carreras más económicas!
Llegamos en menos de diez minutos y vi luz de la cocina desde el porche. Touya se había quedado atrás para aparcar la moto en el garaje y mi padre estaba en la universidad hasta las nueve y media, así que sin duda era Tomy que se había puesto a preparar la cena. Toda una suerte, porqué ahora mismo no tenía ánimos para nada, mucho menos para ponerme a cocinar.
Entré a la cocina de lo más agotada y me dejé caer en la silla de la barra como un maldito peso muerto.
- Tomy… cómo odio a Kurogane… no entiendo que le ves de atractivo… de verdad. El muy cabrito me ha puesto a limpiar los baños otra vez. ¡Y que guarra es la gente! Mejor no te digo lo que me ha tocado sacar de allí…
- Esto… Sakura… - apoyé todo mi torso sobre el mármol y escondí mi cabeza entre mis brazos gruñendo con frustración.
- Grrrr… y por cierto, Hiraguisawa y Yamasaki se han presentado en mi trabajo. ¡Li ni siquiera les ha dicho que ya no fingimos ser novios! ¿Te lo puedes creer?
- Sakura… oye…
- ¡El muy imbécil! Me he leído un poco su biografía… no mucho, no te creas… me ha interrumpido Kurogane y me ha tomado también por una puta acosadora. ¿A caso tengo cara de fanática perturbada? Dios… ¡Es él el que me sigue a todos lados! Con su voz gruñona y ponzoñosa llamándome "Kinomoto". Es que no puedo…
- ¡Sakura!
- ¡¿Qué?! – al fin levanté la vista y quise morirme al ver frente a mí un par de orbes ambarinos muertos de la risa.
- Oh… por favor, Kinomoto, continúa. Por mi no te cortes. – todo mi cuerpo se quedó congelado en el asiento porqué en ninguna realidad viable se contemplaba la posibilidad de que Li estuviera en mi puta cocina. Mis dedos se movieron lentamente, pellizcando mi mejilla y sentí el dolor recorrer mis nervios. Comprobé horrorizada que efectivamente no estaba soñando.
- ¡¿Qué demonios haces tú en mi casa?! ¡Tomoyo! – la que se suponía era mi mejor amiga y casi hermana levantó las manos con una sonrisa traviesa y quise en verdad apuñalarla.
- Eh… tranquila. Esta también es mi casa y puedo invitar a quién quiera. ¿vale?
- Pero… pero…
- Tomoyo… dime que has preparado una cena para alimentar a todo un regimiento, estoy famélico. – los tres nos giramos para contemplar a mi hermano y este se quedó parado en la puerta con el ceño totalmente fruncido. (Oh… mierda) Levantó un dedo acusador y señaló a Li con descaro y una mueca de asco, como si estuviera mirando una mosca en su sopa. - ¿Por qué hay un mocoso en mi cocina?
Salté literalmente de mi asiento y corrí a su encuentro. Ya no confiaba en Tomoyo y su bocaza, así que tenía que adelantarme si no quería presenciar un combate entre titanes. El ceño de mi hermano igualaba a los peores de Li y tragué pesado esperando lo peor. Jamás quise que esos dos se encontraran, y ahora los tenía metidos en mi puta cocina.
- Touya… eh… este es Li… va a mi instituto y trabaja conmigo en el gimnasio. – la vena del cuello que aparecía cuando mi hermano estaba furioso empezaba a asomar y me di cuenta de que había empezado con muy mal pie. - ¡Me está ayudando con las matemáticas! Y… y… ¡oh! Adora la arqueología, así que Tomoyo lo ha traído para… ¡para conocer a Papá! – la habitación se sumió en el absoluto silencio hasta el punto de que se podían oír los grillos del jardín. ¿Grillos a principios de noviembre? Maldito cambio climático…
- ¿Matemáticas? Soy yo el que te ayuda…
- Lo sé, pero… has estado muy ocupado y no quiero ser una carga… Li es el mejor en matemáticas y es muy bueno enseñando. ¡Hasta he entendido un ejercicio de optimización!
- ¿Quieres decir que soy mal profesor? – la vena estaba ahí de nuevo e iba a explotar si no lo arreglaba.
- Yo no he dicho eso. Sólo…
- ¿Pero prefieres que este mocoso te enseñe? – por favor… necesitaba un milagro… algo… ¿porque teníamos alarma de incendios en casa si no sonaba cuando yo la necesitaba? Mira que con el humo que salía de la cabeza de Touya, era muy posible iniciar un incendio… ¡Y yo necesitaba despejar la cocina!
- ¡Estoy en casa!
¡Gracias a los cielos! Papá. Mi padre era uno de los pocos seres humanos sobre la faz de la tierra capaz de calmar la ira de Touya (yo la llamaba la "ira de Troya", porqué en verdad parecía que ardería la ciudad en cualquier momento). El otro, era Yukito. Mi querido Yukito. Es el mejor amigo de mi hermano y el chico más bueno, dulce y sensible de la tierra. Y yo le adoro. Le quiero… en realidad, aunque jamás se lo he confesado. Es tan guapo… tan atento… Negué con la cabeza y me centré de nuevo en la jodida realidad. Por mucho que mi mente quisiera huir de allí, no era el mejor momento para irse por las ramas ni ver corazoncitos.
- ¡Papá! – el mayor de los Kinomoto se asomó por la puerta y abrió los ojos por un momento, sorprendido por el gran aforo de nuestra diminuta cocina. Pero se recuperó en un santiamén y sonrió afable.
- Oh, tenemos invitados. Buenas noches. – Li se inclinó pronunciadamente dejándonos a todos con la boca abierta.
- Buenas noches, señor. Mi nombre es Shaoran Li. Siento mucho la interrupción. No esperaba seguir aquí a esta hora…
- Oh, eso ha sido culpa mía. – miré a Tomoyo con odio y esta me sonrío como si nada. Maldita traidora de pelo negro. – Nos hemos puesto a hablar de Sakura y se nos ha ido el santo al cielo. ¿verdad Shaoran? – ambos nos pusimos rojos como dos tomates y al fin la vena de mi hermano explotó. Claro que mi padre se adelantó impidiendo uno de sus arranques.
- Ya veo. Pues ya que se te ha hecho tarde, puedes quedarte a cenar con nosotros. Los amigos de mis hijas siempre son bien recibidos.
- Papá… creo que Li ya debe irse… sus padres deben estar preocupados. – lo que menos necesitaba yo ahora es que don perfecto encandilara a mi familia. Ya tenía el puto favor de Tomy, la muy idiota se había quedado prendada de él cuando me defendió en clase de matemáticas. Pero si mi padre le cogía cariño, sería el fin. Gracias al cielo estaba Touya… a él sí que no se lo ganaría. Vamos, ni en mil vidas. Un momento… ¡Touya! Pues claro. ¡Estaba desaprovechando mi mejor arma!
- Pamplinas. ¡Claro que se va a quedar! ¿Verdad Shaoran? A fin de cuentas, me ha ayudado con la cena. ¡Es todo un chef! – miré a Tomy reprobadoramente, pero sorprendí a todo el mundo sonriendo feliz y poniendo mi voz más empalagosa.
- ¡Sí "Shao"! ¡Quédate por favor! Ya sabes que me encanta estar contigo. – tomé el brazo de un muy sorprendido Li y le sonreí dulcemente. – Pero no te quedes en la cocina, sube a mi cuarto. Tengo un par de dudas de lo que me explicaste el otro día.
- ¡No va a subir a tu cuarto! – sí… esa vena asomaba de nuevo.
- Vamos, Touya. No seas aguafiestas. Tu hermana ya tiene dieciséis años y Li parece la mar de formal. Pero dejen la puerta abierta. ¿De acuerdo?
- ¡Les acompaño!
- ¡No Tomy! – sus ojos amatistas se abrieron sorprendidos. – Sé que tu no tienes problemas con la materia, así que… no queremos aburrirte. ¿verdad "Shao"? Además, aún hay que poner la mesa y esas cosas… yo recojo luego. ¿Sí?
- Yo…
Cogí de la mano al idiota chino y lo arrastré literalmente escaleras arriba mientras oía las protestas y advertencias de mi hermano. Oh, sí. Esto iba viento en popa. Si ese malnacido quería guerra, la tendría. Abrí la puerta de mi habitación sin pensar en lo desordenada que estaba y lo tiré dentro. Iba a cerrar la puerta cuando oí a Touya gritar un "ni se te ocurra cerrar, monstruo" a todo pulmón. Joder… maldito el día en que Tomoyo me apuntó al jodido club de fans. Me acerqué a él hasta que nuestras narices casi se rozaron e ignoré la sorpresa en su rostro.
- ¿Se puede saber que haces aquí, Li?
- Pues… al parecer enseñarte matemáticas y conocer a tu padre arqueólogo. ¿De verdad lo es? Porqué me encantaría oírle contar alguna historia de una de sus excavaciones.
- ¡No me jodas! – me giré loca de la ira y me senté en mi alfombra sacando humo por la cabeza. – Joder… mataré a Tomoyo… dios… ¿es que quiere acabar conmigo? ¿No tuvo suficiente con meterme en este lío? – la sombra de Li me cubrió entera y levanté la vista cohibida. ¡Que alto era el cabrón!
- Tomoyo solo quiere ayudarte… - levanté una ceja y le miré con los ojos como platos.
- ¿Desde cuando la tuteas?
- Oh, ella me lo ha pedido. Es una buena chica. Algo alocada… pero eso me gusta. – me erguí a toda prisa y mi dedo índice chocó contra su pecho de forma amenazante.
- ¡Aléjate de Tomy! ¿Me oyes? Loca o no es prácticamente mi hermana y no quiero ni que respires el mismo aire que ella.
- Ya… bueno… llegas algo tarde. Llevo toda la tarde con ella. Y déjame decirte que, para ser prácticamente hermanas, son muy distintas… Tomoyo es toda una señorita. Dulce, refinada… se mueve con una sensualidad que…
- ¡Oh! ¡Cállate Li!
Le vi reír tranquilamente y me sentí extraña. Por alguna razón lucía mucho más relajado y su ceño parecía haber desaparecido para dar paso a unos ojos brillantes y dulces. ¡Mierda! ¡Li no era dulce! Ni por asomo… ¿En qué estaba pensando mi estúpida cabeza? Joder, mi vida sí que se había vuelto una locura. El ídolo de la escuela estaba en mi jodida habitación. Un momento… ¡Shaoran Li estaba en mi habitación! Miré alrededor sintiendo la sangre subir a mis mejillas. La mesa estaba llena de lápices, papeles y libros. Mi cama estaba sin hacer porqué había salido a toda prisa para no llegar tarde a su encuentro y tenía ropa desperdigada por doquier. ¿eso de ahí eran unos calcetines sucios? Mierda.
Tosí, incomoda y me puse a recoger como quién no quiere la cosa, rogando porqué Li no mencionara nada. Y para mi sorpresa, él parecía muy entretenido mirando los posters de mi cuarto.
- No creí que tu cuarto fuera rosa… no te pega el color. Oh ¿Esa es Mizuki Noguchi? – levanté la vista escondiendo en un cajón la ropa que había recogido y me sorprendí de que Li supiera el nombre de una atleta japonesa.
- Sí… ¿Te gusta el atletismo?
- No especialmente… pero vi los juegos de Atenas en 2004.
- ¿Y la recuerdas? Eras un niño…
- Tengo memoria fotográfica.
- Claro, como no. – acomodé la cama un poco y cuando noté la mirada de Li sobre mí, me senté disimulando mi apuro.
- Eres desordenada ¿eh? – noté el calor en mis mejillas y giré el rostro azorada. Le había sobreestimado al pensar que tendría la delicadeza de simular no haberse dado cuenta. – Se veía venir… eso si va con tu personalidad despistada. No todos estos peluches…
- ¡Es porqué salí muy temprano esta mañana! Lo cual fue culpa tuya. ¿vale?
- Es cierto. Perdona.
- ¿Qué? – mi voz sonó extraña, como la de un animal estrangulado.
- Digo que es cierto. Yo te hice levantar temprano esta mañana, y te pido disculpas.
- Vale… ¿Qué está pasando?
- ¿A qué te refieres?
- Nunca había oído un "lo siento" salir de tu boca.
- Eso no es cierto. Te pedí perdón por besarte. – mis mejillas ardieron aún más y casi tartamudee mi siguiente frase.
- N-no… No lo hiciste.
- ¿No?
- No, Li. Sólo te justificaste diciendo que no esperabas que todo fuera a salirse de madre y diciendo que era culpa mía por "acosarte". – remarqué la última palabra haciendo las comillas con mis dedos y me sorprendió que esta vez no replicara.
- Ah… pues te lo digo ahora – me incorporé y con todo el descaro del mundo puse mi mano en su frente viendo con satisfacción su sorpresa. Era cosa mía ¿o don perfecto se había ruborizado? - ¿Qué haces?
- Comprobar si tienes fiebre o si eres un replicante. El gran Li jamás se rebajaría a pedir perdón.
- Ya… en cuanto a eso… mira Kinomoto… - una mancha dorada saltó desde lo alto del armario cayendo sobre Li y me llevé las manos a la boca al ver como mi gordo gato empezaba a corretear por su cabeza, esgrimiendo sus zarpas.
- ¡Kero!
- ¡Pero qué demonios! – Li cogió con fuerza a mi mascota y tiró de él mientras Kero intentaba quitarle los ojos con sus uñas. - ¡¿Esta cosa es un gato?!
Cogí al estúpido animal de sus brazos y tomé la piel de su cuello haciendo que el felino me mirara directamente a los ojos. Kero bufó molesto para luego retorcerse hasta liberarse y salir corriendo escaleras abajo. Ese gato gordo… le iba a dejar sin postre esa noche. Oh sí… Miré a Li y casi grité al ver un corte en su mejilla.
- Dios Shaoran, lo siento. ¡Mi gato es aún más celoso que Touya! ¿Estas bien? – llevé mis dedos a su mejilla y aparté un poco de sangre con ellos. Fue entonces que me di cuenta de lo íntimo del gesto y de un par de orbes ámbar que me miraban fijamente. Quise apartar la mirada, pero me resultó imposible. En verdad era como mirar directamente a las llamas. De algún modo te atrapaban en su brillo y quedabas extasiado con el calor que desprendían.
- Me has llamado Shaoran…
- Yo… ¿lo he hecho? – su mano viajó hasta mi cabello y una vez más sentí como acariciaba mi corta melena. ¿Por qué hacía eso? Joder, todo mi cuerpo se estremecía cuando le daba por tocarme de ese modo. ¿No sabía lo que era el espacio personal? Podía sentir su aliento meciéndome el flequillo. ¿Y por qué siempre olía a menta? ¿Era adicto al chocolate y a los mentolados?
- No sabes cuánto lo siento Sakura…
- ¿Eh?
- Tu cabello… todo… Yo…
- ¡Monstruo! A cenar. ¡Ahora!
Los dos saltamos ante el grito y apartamos la vista azorados. ¿Qué había sido eso? ¿Li se estaba disculpando? ¿Por qué? ¿Qué mosca le había picado de repente? ¿Acaso Tomoyo le habría dicho algo? Porqué mira que era especialista en abrir su bocaza cuando no tocaba…
- Se… Será mejor que bajemos. Mi hermano no dudará en subir si tardamos.
- Bien… pero me gustaría hablar contigo luego…
- Yo…
- ¡Monstruo!
- ¿Por qué te llama monstruo? – rodé los ojos y le agarré de la mano inconscientemente.
- Vamos, corre.
La cena pasó tranquila dentro de lo posible. Kero nos vigilaba desde el sofá con una mirada herida y erizaba el lomo de vez en cuando. Y Touya hacía lo mismo, pero en versión humana. Lo que significaba que no dejaba de asesinar a Li con los ojos. Sin embargo, Tomoyo y mi padre se pasaron la velada charlando con nuestro invitado la mar de felices. Mi padre se sintió alagado por el interés que el chico mostraba por su trabajo y Tomoyo no paraba de parpadear coqueta a todo lo que Li decía. Lo que enfureció aún más a mi hermano. Puede que yo fuera su hermana de sangre, pero quería muchísimo a Tomy y también la celaba. A veces, incluso más que a mí. Claro que yo no tenía ni la mitad de sus pretendientes…
La comida estaba muy buena y Tomoyo aprovechó la ocasión para realzar las dotes culinarias de Li. ¿Ese niño no hacía nada mal? Al final su jodido club de fans tendría razón y era un maldito dios chino. Aunque uno super creído. Y los postres llegaron y me sentí aliviada, porqué el fin de la velada estaba ya mucho más cerca.
- Espero que te guste el flan Shaoran, Sakura lo preparó ayer por la noche. Cuando no puede dormir se levanta y se pone a cocinar. Y últimamente duerme muy poco… está algo tensa… Pero siendo su novio, ya lo sabrás…
- ¡¿Qué?! – Touya se levantó de la silla gritando y yo miré a Tomoyo con la boca abierta. ¡Maldita metiche busca pleitos! Levanté mi pie para darle el pisotón del siglo, pero la muy pilla se lo veía venir, así que se apartó a tiempo cruzando las piernas con elegancia. Li sólo nos miró llevándose una cucharada del dichoso postre a la boca y mi padre me dedicó una sonrisa suave. - ¡Y una mierda! Tú no puedes tener novio. ¡Menos este jodido muñeco Ken chino!
- Touya… sé respetuoso con nuestro invitado. Sakura ya no es una niña. Yo empecé a salir con tu madre cuando ella tenía dieciséis años.
- ¡No es lo mismo!
Kero saltó a la mesa y erizó el lomo descaradamente como si pudiera comprender la conversación y vi cómo Shaoran se ponía en alerta. Ya tenía un corte por culpa de mi gato, y no quería llevarse otra marca a casa. Me levanté apurada y cogí a mi gato intentando calmarle con palabras dulces. Pero lo único que funcionó fue darle mi jodido flan. Aunque mientras zampaba seguía enviando miradas llameantes a Li, que se las devolvía graciosamente.
- Mira mocoso, no sé qué cojones pretendes con mi hermana, pero…
- Basta Touya. Por favor. Disculpa Li, mi hijo es muy celoso.
- Oh… no se preocupe. Lo entiendo. Tengo cuatro hermanas mayores.
- Vaya… ¿y también ahuyentas a sus pretendientes? – Li se llevó otra cucharada de flan a la boca y negó con la cabeza.
- En absoluto. De hecho, los animo a llevárselas de casa. Son un tormento… - Tomoyo dejó ir una carcajada y mi padre le sonrío tan afable como siempre. Pero esos ojos ámbar se quedaron fijos en mí y casi me fui de culo al ver una sonrisa de anuncio de dentífrico en mi dirección – Está delicioso Sak. Eres una buena cocinera.
- Yo… eh…
- ¿A qué sí? Le he dicho que debe ser pastelera, pero ella prefiere el deporte. Aunque claro, gracias a eso tiene el cuerpo tan atlético y fuerte. Aunque como ya no puede hacer todo lo que…
- ¡Basta Tomy! – me levanté tomando mi plato vacío, gracias a los lametones de Kero y empecé a recoger la mesa apurada. – Shaoran, será mejor que te acompañe. Es algo tarde y no quiero que tu familia se preocupe. – sus ojos me analizaron por un instante, pero gracias al cielo se levantó ayudándome a recoger.
- Tranquila, les he enviado un mensaje. Pero sí, será mejor que me vaya. Mañana tenemos clases. – se giró mirando a mi padre y de nuevo hizo una inclinación. – Muchas gracias por la invitación. Ha sido un placer conocerlos.
- Oh, el placer ha sido nuestro joven Li. Ven a cenar cuando gustes.
- Gracias, señor. Tomoyo, muchas gracias por tu compañía… me has ayudado mucho. – rodé los ojos hastiada. ¿Qué le habría contado esa condenada? ¿Y por qué le sonreía así? ¿Estaban coqueteando frente a mis narices? Es que la iba a coger por el pescuezo y… - Kinomoto… buenas noches.
Mi hermano se cruzó de brazos gruñendo y tragué pesado. Sé que había pensado en usar a Touya en su contra, pero empezaba a arrepentirme de haber aceptado que se quedara. ¡Mataría a Tomoyo! Le invitaba a mi casa y ahora les decía a todos que era mi novio. ¿En que estaba pensando? ¡Maldita sea! ¡Li no era mi novio! Y a saber que le había contado a ese infeliz mientras estaban solos en casa… sólo esperaba que Li no se interesara en ella. Mira que Tomy tenía toda una fila de pretendientes… añadir a Li sería un puto infierno. Lo que me faltaba, que mi supuesto novio luego se convirtiera en mi cuñado… ¿Cuántos rumores despertaría eso en el maldito instituto? Grrrr…
Dejamos los platos en la cocina y suspiré agotada. La noche anterior fue horrible. No pude dormir dándole vueltas a todos mis putos problemas con Li y el instituto. Y esta noche no parecía ir mejor, todo lo contrario. A este paso tendría ojos de mapache… Li se puso a mi lado dejando unos cuantos platos más y me miró de reojo.
- Luces cansada.
- ¡No me digas! ¿Por qué será?
- ¿Podemos hablar fuera?
- Yo… ¡joder! Vale. Vamos.
Le dije a mi padre que iba a acompañarle a la salida y caminé arrastrando los pies como un cerdo que va al matadero. Al menos así me sentía. Y es que no quería volver a tener otra "charla" con él. Nunca servía de nada y acabábamos enfadados o gritando. Y ya no quería más tensiones. Llevaba un ritmo agotador y no podía añadir más problemas. Las clases, la cafetería, el gimnasio, el maldito acoso escolar… y ahora tendría que practicar con las porristas y ayudar en la preparación del festival deportivo y de invierno. ¡No tenía tiempo para esto! Lo que me recordó que mañana tenía mi primer entrenamiento con la prima de Li. Simplemente genial.
- Vas a coger frío. Las noches empiezan a refrescar. – sentí algo cálido encima de mis hombros y me sorprendí al ver la chaqueta de cuero de Li sobre mí.
- ¿No se supone que odias el frío? – me sonrío picarón y quise pegarle un puñetazo.
- Veo que finalmente te has leído mi biografía… ya tardabas. Que fan más horrible…
- Mira, no sé cuantas veces más tengo que decírtelo. ¡No soy tu fan!
- Lo sé.
- ¡Pues no! Porqué… - estaba ya iniciando mi discurso de réplica cuando me di cuenta de que me había dado la razón. Y casi me atraganto de la sorpresa. – ¿Disculpa?
- Sé que todo fue un error. – parpadeé, confusa y empecé a darle vueltas a la maldita respuesta. Sólo un nombre se me vino a la cabeza.
- ¡Tomoyo!
- Sí… me lo ha contado… - eso era el colmo. Yo llevaba días intentando explicarme sin éxito ¿Y ella lo lograba en una tarde?
- Genial. A ella si la escuchas ¿no? Como no… os mira con esos ojazos violeta y todos suspiráis embelesados.
- ¿Ojazos?
- Sí, ojazos ¡Es que mira que sois idiotas los tíos! Siempre detrás de una jodida cara bonita – oí su risa una vez más y esta vez sí le di un puñetazo en su hombro.
- Oye, eso duele.
- ¡Como si me importara! – vi orgullosa como se frotaba el hombro golpeado y llevé mis manos a mi cintura. - ¿Y qué te ha contado doña metiche?
- Pues… todo, supongo.
- Grrrr… pues no tenía porqué entrometerse. Ella fue la que me metió en este lío para empezar. Apuntarme a ese estúpido club… y todo por unas cuantas monedas y un diseño gráfico cutre. Maldita capitalista…
- ¡Por dios! No dejas de renegar como una vieja. – me crucé de brazos frunciendo el ceño y haciendo un mohín de disgusto.
- ¿Y ahora qué? ¿Vas a dejarme en paz al fin?
- Para nada. Todo lo contrario.
- ¡¿Cómo?!
- Ahora más que nunca sé que lo del beso fue un error. Uno muy grande y no pienso parar hasta que esté solucionado. – Otra vez el jodido beso. ¿Cómo podía hablar de eso con tanta naturalidad? ¡Maldita sea! ¡Puto casanova!
- ¿Y cómo demonios crees que podrás solucionarlo? – vi cómo se acercaba peligrosamente a mí y me aparté como si quemara.
- Cómo quedamos en hacerlo. Vendré por ti todos los días, vigilaré y amenazaré a cualquiera que quiera hacerte daño y Meiling cuidará también de ti. Hatsumomo no se atreverá a nada si estas con mi prima. La respeta demasiado. O a nuestro apellido…
- ¡No necesito que nadie me cuide! ¿Y quién diantres es Hatsumomo? – le vi parpadear, confuso y luego frunció el ceño.
- Por dios Sakura, ¿ni siquiera sabes el nombre de la tía que te cortó el cabello? Rubia, ojos azules, alta… hija de una de las familias más influyentes de Japón…
- ¿Esa torre rubia? Cómo no… otra niña de papá mimada y consentida… ¡Sois una plaga! – vi un gesto de dolor cruzar por esos ojos y me sentí culpable por meterle en el mismo saco que esa psicópata. Pero en mi defensa, el muy idiota se lo había ganado a pulso.
- Mira… sé que no tengo derecho a pedirte nada, pero deja al menos que intente arreglar esto… Además, Tomoyo lo ha hecho oficial esta noche frente a toda tu familia. Seguir fingiendo sería lo más lógico… ¿Qué me dices Sakura?
Rodé los ojos y bufé agotada. El infierno existía, y Tomoyo y Li se habían convertido en mis captores. ¿Cuántas torturas más tenían planeadas para mí? ¿Qué debía hacer ahora? Las cosas no podían ir peor… ¿no? ¿Y si me negaba y punto? Pero… tampoco quería arriesgarme, la verdad… Aunque ¿Tenía que seguir fingiendo? ¿y frente a mi familia? Porque no podía decirles que estaba en una estúpida relación fingida. Era demasiado bizarro, hasta para mí… Joder…
- ¿Sakura?
- ¡Cállate un momento! ¿quieres? ¡Estoy pensando! – le oír reír y no pude evitar añadirme esta vez. Lo cierto es que tenía una risa contagiosa el muy rufián. – Vale, esta bien. Lo haremos a tu manera y fingiremos seguir saliendo hasta que piense otra solución mejor.
- ¿Tú pensaras una solución mejor? Entonces, voy comprando el anillo de boda, porqué esto va para largo… - volví a lanzar mi puño contra su hombro y esta vez sí lo esquivó. Pero en vez de apartarse, tomó mi mano y se agachó hasta estar a mi altura. La mirada le cambió en un instante, pasando de picarona a electrizante y tuve que sujetarme a él para no caer desmayada de la impresión. ¡Maldito niñato playboy! – Y una cosa más… Tampoco quiero que dejes el gimnasio. Yuko está muy feliz contigo y no quiero que me de una reprimenda contratando a una tía aún más pesada que tú.
- ¡Idiota! – oí su risa melodiosa y suspiré vencida. Ese chico podía venderle un aire acondicionado a un maldito esquimal.
- ¿Y bien? ¿Trato? – nuestros ojos estaban perdidos en los del otro y por un momento me olvidé de cómo se respiraba. ¿Por qué dios creo a un tío tan jodidamente atractivo y le dio un carácter de mil demonios? Me daba lástima la chica que cayera en sus redes, porqué Kurogane tenía razón, con un tipo así sólo podías esperar problemas. ¡Que me lo dijeran a mí! ¡Y mi jodida relación ni siquiera era auténtica! - ¿Sakura?
- ¿Eh?
- Digo que si hay trato.
- Yo… eh… bueno. ¿Tengo alguna otra opción acaso? – me aparté sonrojada hasta las orejas y carraspeé mientras observaba la puerta de nuestra casa.
- Bien. Pues vendré por ti mañana. ¿A las ocho?
- Mañana tengo entrenamiento con tu prima a las siete de la mañana. Iré sola, tranquilo. No quiero que te levantes antes por mí.
- ¿Segura?
- Sí, sí. – me quité la chaqueta y se la extendí mirando para otro lado. – Por cierto. ¿Cómo es?
- ¿Meiling? – asentí con la cabeza – Pues es odiosa. Pesada, chillona y creída hasta morir. – dejé salir una carcajada, aunque me apresuré a disimularla.
- Oh, vamos. No puede ser peor que tú… - le vi levantar una ceja y encogerse de hombros sonriente.
- Ya me contarás… - noté el calor subir a mis mejillas y decidí que era el momento de salir huyendo.
- Yo… Bu… Buenas noches, Li. – se agachó hasta estar a mi altura y me susurró en voz baja haciendo que me estremeciera de pies a cabeza.
- Shaoran…
- ¡Cómo sea!
Me aparté bruscamente y le vi partir aún con esa sonrisa ladeada en su rostro y por fin dejé salir todo el aire de mis pulmones. ¡Qué intenso era el perverso niñato! Ahora iba de integro y bueno. ¡Pero no me lo tragaba! No… Sakura Kinomoto no era tan débil como para sucumbir a sus encantos de casanova. Además… sabía que su forma de actuar era sólo porqué se sentía culpable. Nada más. Para él, las chicas como yo éramos… aire.
- ¡Sakura! – di un respingo sobre mí misma y miré la puerta de la verja de la entrada, azorada. Li asomaba la cabeza y la sonrisa pícara que adornaba su rostro no vaticinaba nada bueno….
- ¿Q… qué?
- Es cierto, Tomoyo tiene unos ojos muy bonitos, no te lo niego. Pero… a mí siempre me ha gustado más el verde. – y de nuevo mi cabeza entró en erupción. – ¡Hasta mañana "cariño"!
- ¡Vete a la mierda Li!
- ¡Shaoran!
Hay por dios… no iba a sobrevivir a ese idiota… si ya lo sabía yo. Pero negué con la cabeza y calmé los latidos de mi corazón. Ahora tenía otra cosa por hacer, una muy importante y que consistía en cometer un asesinato. Entré pisando fuerte a la sala de estar y asomé mi cabeza. Tomoyo estaba en el sofá haciendo los deberes, pero se irguió al sentir mi presencia.
- ¡Tomoyo Daidouji! ¡Ya puedes correr maldita entrometida bocazas!
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Apoyé las manos en mis rodillas mientras respiraba agitada. Li Meiling era tan intensa como su primo, y sin duda se merecía ser la capitana de las animadoras. Tenía ritmo, energía y el maldito uniforme le sentaba como un guante. Alta, morena y de ojos rubí… toda una preciosidad asiática. ¿Eran todos los Li dioses perfectos y orgullosos?
- ¿Estás bien, Kinomoto? – levanté una mano aún llenando mis pulmones de oxígeno y la miré de reojo entre resoplidos.
- Sí, sí. Sólo deja que recupere el aliento. Estoy algo oxidada… - sus ojos me estudiaron con calma y me sorprendí al ver una botella de agua frente a mí. – Gra… gracias.
- Eres buena… sólo necesitas coger el ritmo.
- Faltan tres semanas para el festival deportivo… no tendré tiempo.
- ¡Claro que sí! Si hace falta entrenaremos después de clase. – abrí los ojos alarmada - ¿Ocurre algo?
- Yo… no importa. Pero solo el lunes… el resto de las tardes lo tengo complicado, la verdad.
- ¿Y eso?
- Trabajo.
- Ah… bueno – Meiling tomó asiento a mi lado y estiró las piernas haciendo ejercicios de flexibilidad. No pude evitar quedarme mirando. Esa chica era la perfección personificada. Esbelta, femenina y guapa… todo lo contrario a mí… Y para mi gran suerte, no era tan odiosa como el pequeño lobo. - ¿Y cómo fue que acabaste de novia con mi primo?
- ¡¿Qué?! – el gallo que salió de mi garganta nos descolocó a ambas y quise que la tierra me tragara. ¿Y ahora que se suponía que debía contarle yo a su prima perfecta? – Esto… ¿Li no te lo ha contado?
- ¿Llamas a tu novio por el apellido? – Me repateé por bocazas. Sakura idiota, se suponía que ser actriz se te daba a las mil maravillas. No por nada habías hecho el papel de príncipe en las obras de primaria durante tres años seguidos.
- Yo… eh… es la costumbre, supongo… aún no estoy hecha a la idea de que, bueno… ya sabes. – sus ojos me atravesaron el alma y supe que Meiling no estaba creyendo una sola palabra.
- No te esfuerces, Kinomoto. Sé que no salís en serio.
- ¡Menos mal! – debí mostrar una cara de profundo alivio, porqué la risa de Meiling resonó por todo el lugar. Y sí, era perfecta. Suave y armoniosa. ¡Malditos genes Li! Seguro que cantaba como un ángel, mientras que yo no era capaz de cantar una estrofa sin desafinar.
- Eres graciosa. Entiendo porqué Xiao Lang quiere ayudarte. – oír su nombre en chino me sonó demasiado extraño. Era melodioso y sensual, como sacado de un dorama. Sí… debía dejar de ver tanta televisión. – No te preocupes, no sé en qué lío te ha metido mi primo, pero te ayudaremos.
- Yo… no quiero ser una molestia.
- Tranquila, me caes bien. Y Hatsumomo es una falsa y una idiota. Sólo le interesa nuestro apellido.
- Ya… eso me dijo Li ¿os pasa a menudo?
- ¿El qué? – me senté a su lado y la miré nerviosa. No quería ser irrespetuosa, pero si alguien conocía a mi "novio" era su prima. Y puede que ella me ayudara a comprender porqué Li era… bueno… Li.
- Ya sabes… que os busquen por vuestro apellido… no sé mucho de vuestra familia, pero… según he leído, sois influyentes. – tragué pesado al notar esos ojos fijos en mí. Sí, sin duda lo de ser intenso venía con la sangre Li. – Disculpa… no es asunto mío. - Meiling se levantó soltando su melena y miró alrededor mientras cogía aire.
- Para mí no es tan problemático… me he acostumbrado a la falsedad y siempre intento buscar lo mejor en las personas. Pero Xiao Lang es un caso aparte.
- ¿Por qué? – nuestros ojos se encontraron y pude ver algo de melancolía en ellos.
- Eso, debe contestarlo él. ¿No crees? – miré el suelo avergonzada y asentí con la cabeza. Tanto criticar a Tomoyo y ahora era yo la que iba de metiche – Bien. Dejemos esto por hoy. Lo cierto es que hemos avanzado mucho y creo que puedo trabajar perfectamente contigo, Kinomoto. Aunque deberemos buscar un uniforme talla XXS… no tienes mal cuerpo, más bien todo lo contrario. Pero eres muy bajita…
- Oh… no te preocupes. Si me das el más pequeño que tengas, Tomy se ocupará de ajustármelo.
- ¿Tomy?
- Tomoyo Daidouji. Es mi mejor amiga. Tiene un don con la costura. Aunque la muy pilla ya se podría coser esa grande bocota que tiene de vez en cuando…
- ¿Eh? – negué con la cabeza y me estiré un poco mientras ella caminaba en dirección a los bancos.
Tomó su toalla y me señaló uno de los arboles del jardín superior mientras se secaba el sudor del cuello. La cancha dónde estábamos practicando quedaba bajo unas gradas, y encima de ellas había un pequeño patio de cerezos que se inundaba de pétalos rosados en primavera. Y justo bajo uno de ellos, se encontraba la imponente figura de Shaoran Li.
- Creo que han venido a buscarte.
- ¡Mierda! ¿Cuánto lleva ahí el muy cabrito? – Meiling rio alegre y me sonrojé hasta las orejas.
- Encantada de conocerte, Kinomoto.
- Oh… llámame Sakura, por favor.
- Entonces tú puedes llamarme Mei.
La vi irse contorneando sus caderas y suspiré desanimada. El entrenamiento había ido bien, y la rutina no tenía movimientos muy complejos… pero me sería difícil no destacar entre tanta belleza. Yo era bajita y sin curvas. Si ser la novia de Li ya me tenía en el punto de mira, entrar en el grupo de animadoras sería la guinda del pastel. Ya casi podía oír los rumores hirientes… Unos aplausos lejanos me devolvieron a la realidad y vi con asombro la sonrisa ladeada de Li. ¿Cuándo había bajado?
- Eres buena, Sakura. Aunque tus movimientos han sido algo rígidos…
- ¿Me has estado espiando?
- Ajá. – caminé en dirección a los vestuarios y me paré en la puerta de entrada. Iba a gritarle algo impropio cuando me di cuenta de que dos ojazos azules nos observaban a lo lejos. ¿Es que medio instituto me seguía? Li pareció darse cuenta de mi rostro alterado porqué frunció el ceño. - ¿Ocurre algo?
- Sí. Al parecer no eres el único que me sigue a todas partes. – Shaoran iba a voltearse, pero se lo impedí tomando su mano. – No mires. Se daría cuenta de que la he descubierto.
- Ah… ¿y puedo saber quién es la chafardera?
- Pues… es alta, rubia y tiene ojos azules. Y… déjame pensar… ¡Oh! Sí… me cortó el cabello hace unos días. – El ceño en su frente se hizo más pronunciado y noté la tensión de su espalda. - ¿Li? – Sus puños se cerraron con fuerza y algo parecido al odio se reflejó en sus ojos ámbar. - ¿Estas bien?
- Lo estaré. – Noté sus manos en mis hombros y antes de que me diera cuenta estaba acorralada entre la pared de los vestuarios y Li.
- O… oye…
- Vale Sakura, es el momento de marcar diferencias. Vamos a darle algo de que hablar a esa hija de perra.
- ¿Q… qué? – su mano acarició mi cabello para luego posarse detrás de mi cuello y casi cerré los ojos por lo jodidamente bien que se sentía ese contacto. Pero luego me di cuenta de que había suspirado como una niña tonta y de que la situación se salía de control. - ¡No!
- No… ¿qué? – su rostro estaba cada vez más cerca y el aroma mentolado acariciaba mi nariz. Tragué pesado y giré la vista sintiendo todo el calor subir a mis mejillas.
- Esto no esta bien… yo…
- Esas idiotas deben creer que eres mi novia, Sakura. Deben creerlo de verdad. Por ahora piensan que eres tú la que va detrás de mí. ¿no? Bien, demostrémosles a esas estiradas que yo también estoy enamorado.
- ¿E… enamorado? – el mareo que sentí sí que fue jodidamente real y algo parecido a mariposas traviesas empezaron a revolotear por mi estómago. – Pero… pero…
- Sí, Sakura. ¿No es ese el motivo principal para salir con alguien? ¿Estar enamorado? – su voz era suave y tan jodidamente sensual que no pude evitar poner mis manos en su pecho para alejarle. ¡Me moría de la vergüenza!
- Basta… yo no… ¡solo estamos fingiendo! Así que…
- Pues finjamos bien. ¿quieres? Si te beso ahora, no un pico sin importancia sino como dios manda, todo el instituto hablará de ello al mediodía y los rumores de que es algo unilateral, cesarán. – le aparté aún con más fuerza, pero su pecho era una jodida roca. ¿Cuánto ejercicio hacia el muy cabrón? Dios… seguro que bajo esa camiseta había unos abdominales de la muerte.
- Yo no…
- Joder Sakura, solo es un beso. Ya te he besado antes ¿recuerdas? – vale, ahora era toda una olla a presión. Casi podía ver el humo salir de mi nariz. Tragué pesado y le miré temblorosa sin perder de vista a la imbécil que nos espiaba. Sólo le faltaban unos prismáticos.
- Pue… Puede que para ti solo sea un beso, pero yo… yo no estoy acostumbrada a esto… ¿vale? – su ceja se alzó graciosamente y vi como empezaba a procesar ideas.
- Sakura… has besado a otros chicos… ¿verdad? – desvié la vista y miré un trozo de papel que rodaba por el suelo como si me fuera la vida en ello. – Sakura…
- ¡No voy besando a todo el mundo por ahí! Para mí… debe significar algo… - sus ojos se abrieron como platos y me confundió ver sus mejillas arreboladas. ¿Shaoran Li estaba avergonzado? Apartó la vista y carraspeó antes de hablar.
- Entonces… ¿no has besado a ninguno? - ¿por qué demonios tenía que contarle algo tan íntimo al puto playboy del instituto? - ¿es en serio?
- ¡No! ¿Vale? No he besado a nadie. ¿contento? ¡Y el tuyo no cuenta! Ni se te ocurra pensar en eso como un puto beso… fue sin mi consentimiento y… yo… el día que bese a un chico, será el chico del que esté enamorada. Será… será… - la imagen de Yukito me vino a la cabeza y temblé nerviosa entre sus brazos. Sí… mi primer beso debería haber sido con mi adorado Yuki… pero no, tuvo que ser con Li. ¡Y robado nada menos!
- Ya veo… - sus dedos acariciaron mi mejilla y de nuevo sentí ese cosquilleo en la boca del estómago. – Sakura… necesito que confíes en mi… - otra vez la maldita petición de confianza. ¿Ese Li se creía Aladdin o qué? - ¿Dónde está Hatsumomo? – parpadeé totalmente confundida, pero busqué a la tipa curiosa de nuevo.
- ¿Eh? Oh… pues… a mis once… ¿Por qué?
Lo que sucedió entonces pasó en mi cabeza a cámara lenta. Primero su mano derecha tiró de mi cuello con delicadeza, mientras la izquierda se posaba en mi cintura con suavidad, acomodando nuestros cuerpos y uniéndolos en un abrazo jodidamente íntimo. Luego sentí su aliento rozando mi mejilla y finalmente la suavidad de sus labios en la comisura de los míos. Me tensé como la piel de un puto tambor y abrí los ojos de par en par. ¡Li me estaba besando! Bueno… más o menos… ¡Pero estaba demasiado cerca!
El contacto duró y duró y yo quise morirme allí mismo. Porqué era absurdo que Li Shaoran estuviera allí, de pie, pegado a mí y besándome de esa forma. Pero lo peor fue cuando se alejó y me sentí vacía y fría. El calor que me había llenado se había ido y solo sus ojos llameantes me servían de consuelo.
- Desde su ángulo… eso ha sido un beso en toda regla. – parpadeé, pasmada y sentí un nudo en mi garganta que me impedía hablar. - ¿Sigue mirando? – levanté la vista agradecida por la distracción y me di cuenta de que la torre rubia ya no estaba.
- N… no… - Li se alejó lentamente y me miró con el rostro ligeramente sonrojado. ¿Shaoran Li sentía vergüenza?
- Bien… te esporo aquí. Cámbiate, las clases están a punto de empezar. – Asentí enérgica y entré como alma que lleva el diablo cerrando la puerta tras de mí, con fuerza.
¿Qué demonios había sido eso? Mis dedos se posaron en la comisura de mi boca, justo donde sus labios habían hecho contacto y casi pude sentir de nuevo su toque. Eso había sido… había… ¡No! Maldita sea. No podía seguir dejando que hiciera eso. Yo no tenía experiencia con los hombres y el muy cabrito se burlaba de ello. Y aunque entendía sus motivos, no veía la necesidad de ir tan lejos. Oh, no… le dejaría claro que el límite se fijaba ahí. Ya no más acercamientos públicos. La loca esa ya tenía el material necesario y si aún tenían la más puta duda, era su jodido problema. Me recargué en la puerta y suspiré aún con las mejillas arreboladas y el cuerpo tembloroso.
- Maldito lobo…
.
Continuará…
.
Notas de la autora: ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¡¿Les gustó?! Jajajajaja. Dios, a mí sí. Pero es que yo estoy loca. Porfi, porfi, díganme que tal este capítulo… ya saben que adoro tener sus opiniones… porfi, porfi, jajajajaja. Un beso muy muy grande a todas y esta vez no les dejo adelanto, porqué estoy editando el siguiente y me temo que no sería muy fiel… jajajaja. Pero les digo que tendremos más personajes… Muchas gracias a todas las que leéis esta historia ¡Y nos leemos muy pronto! Arigatoooooooooo
.
Aquí dejo respuesta a los reviews sin login:
.
Rominiwi: ¡Hola! Me alegro muchísimo de que te guste el fic, y espero que este capítulo también. Empezamos a ver situaciones románticas de S+S, aunque Sakura no las quiera, jajajaja. Pero como ves, Shaoran esta cayendo, y ni él se da cuenta… jajajaja. Un beso muy grande y gracias amiga por pasarte a escribir. Porfa, dime si te ha gustado el siete. ¡Abrazos!
Ksakura Rostran: Holaaaaaa, espero que este capitulo también te haya gustado y que siga avanzando a buen ritmo. ¿ha sido demasiado largo? Jajajaja. Es que me enrollo como una persiana a veces… ? Veo que quieres un E+T…. mmmm… no prometo nada. Jajajaja. Cuídate tú también y muchísimas gracias por leer y comentar. ¡Ya me dirás si te ha gustado el capítulo siete! ¡Un besote para ti!
Flor: Es que no te puedes desaparecer mujer, ya ves… jajajaja. Pues sí, el lobo lo sabe todo y ya ha empezado a sacar su parte de "playboy" jajajaja. A ver cuanto aguanta Sakura… jajajaja. Ya ves que Tomoyo sigue de metiche… ¿se creerá cupido? Jajaja. Y Sakura no es malhumorada… la ponen de mal humor. Jajajaja. ¡Y no me extraña! Jajajaja. Espero que este capítulo te haya gustado amiga, ya me dirás. Un beso super grande y gracias por tu apoyo… de verdad. Nos leemos muy pronto.
Camili: jajajajaja. Me alegro de que te guste no tener a Akiho por aquí, jajajaja. ¿Sigues amando a Tomy ahora? Jajajaja. Mira que la niña es entrometida… ¿Y que tal Mei? No parece la Meiling del anime… lo sé… pero ya sacará su vena psicopata. Jajajaja. Los celos de Li están por venir, pero vendrán… oh sí… jajajaja. Y como ves, la ira de Touya apareció, pero no terminó de caer… pero también caerá y arderá Tomoeda. Jajajaja. Espero que el capítulo siete te haya gustado… un beso muy grande preciosa y nos leemos muy pronto.
