Notas de la autora: Por dios… estoy sudando sangre… no doy para todo… llevo un ritmo que no es natural… pero aquí les tengo una actualización más. Aunque ya les digo que, a partir de Julio, es más que probable que publique cada quince días… porqué con el niño sin colegio, el trabajo y mis nuevas tareas… no doy de sí. También he empezado un curso de 80 horas de formación… pero en fin… que no las molesto más con mis problemas... Les dejo el capítulo ocho. ¡Nos leemos al final!

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Mi Fan número 246

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Capitulo octavo

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Niña

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Hay una expresión muy conocida que dice: quién con niños se acuesta, mojado se levanta. Pues bien, así estaba yo… totalmente empapado en Sakura Kinomoto. Esa niña torpe, despistada y jodidamente excepcional que me había tocado por compañera de trabajo y que ahora era mi novia fingida. Ya llevábamos dos semanas enteras de "pareja" y para mi sorpresa la rutina establecida no me desagradaba en absoluto.

Me presentaba en su casa y ella salía apurada bajo la atenta mirada del gruñón de su hermano, yo soportaba sus miradas celosas devolviéndole algún que otro rayo perverso, la ayudaba a subir en mi moto y salíamos en dirección al instituto. Nunca hablábamos mucho… Sakura era una chica más bien silenciosa, al menos cuando estaba conmigo, porqué con sus amigas era una cotorra. Sí… también había ido alguna vez a comer con ella y su grupito de seguidoras acérrimas. Era lo que hacía un novio ¿no? Y déjenme decirles, que esas cuatro no se le despegaban. La vigilaban y cuidaban como si fuera su hermanita pequeña. Y no me extrañaba, con lo bajita que era Sakura, parecía una niñita de primaria a su lado. Eriol y Takasi se me habían unido las dos veces que había ido con ellas a comer y era más que notorio el interés de ese jodido inglés por la mejor amiga de mi "novia". Aunque Daidouji no le daba ni un respiro. Era letal, cosa que me hacía reír a destajo y cabreaba al don juan que tenía por amigo. Y es que Eriol no estaba acostumbrado al rechazo, y eso sólo avivaba más sus ansias por conseguir a la morena. ¡Como iba a disfrutar chinchándole por ello!

Y cuando las clases terminaban, la llevaba a su casa, a la cafetería dónde trabajaba o al gimnasio. Ella me había pedido volver a coger la bicicleta (que al parecer ya tenía arreglada) pero le dije que esperara unos días más. Y para mi sorpresa, ella accedió. Lo cierto es que no me fiaba aún de la calma que se había formado a nuestro alrededor… todo estaba saliendo demasiado… bien.

Y es que desde que anuncié a voz en grito que Sakura era mi novia y la… bueno… casi la besé frente a Hatsumomo (porqué eso no fue un beso… es decir… en la comisura de los labios no cuenta… ¿verdad? Además… no se sintió como uno… No.) nadie se había atrevido a tocarla. No la insultaban, ni le hacían bromas pesadas. O al menos Sakura me decía que todo iba bien, y Daidouji no lo desmentía. Esto último era lo que me hacía estar más o menos relajado…

Porqué había notado que Sakura era muy sincera y abierta, casi como un tío. Decía las cosas tal cual las pensaba, sin adornos o mentiras piadosas. Excepto… cuando se trataba de ocultar un problema que le afectaba directamente a ella. Entonces toda su franqueza se iba al caño. Era como si le diera vergüenza admitir que necesitaba ayuda. Se hacía la fuerte e intentaba cambiar la conversación. Sí… hacía muy poco que Sakura Kinomoto había entrado en mi vida (aunque lo había hecho por la puerta grande), pero gracias a mi interesante charla con Daidouji y lo que había observado desde entonces por mi cuenta, ya podía decir que Kinomoto era la tía que mejor conocía después de mi prima Meiling (que, por cierto, se había quedado prendada de Sakura).

Le había pedido a mi prima que incluyera a Sakura en su círculo social, o al menos que hiciera que lo pareciera, pero al final no había hecho falta fingir. Meiling había sucumbido a sus encantos en menos de lo que canta un gallo y solo decía puras cosas buenas de mi adorada novia. Casi podía oír su voz irritante en mi cabeza… "Sakura es admirable" "Kinomoto es tan pequeñina y tierna…" "Sak se esfuerza tanto que si no la vigilo caerá enferma" Tenía su nombre todo el día en la boca. ¡Y luego el que estaba supuestamente "flechado" era yo! Aunque ese era otro asunto que no tenía ganas de pensar ahora… mi supuesto encantamiento con la castaña de ojos esmeralda. Eriol estaba insoportable con ese tema y Takashi le seguía el rollo encantado. Joder… ¡No sentía nada por Sakura! ¿Cómo demonios debía decirlo para que me escucharan?

Aunque debía admitir que no me era indiferente la muchacha… a ver, ya acepté en su momento que no la veía como una chica más. Kinomoto era especial (en el buen sentido) Pero… de ahí a lo que se imaginaban Daidouji y Meiling… pues como que había un abismo. Leer tanta novela romántica les había embotado la cabeza. Sólo me gustaba su carácter y la veía como una amiga. Nada más. ¡Y no era poca cosa! Sakura era mi primera "amiga". Nunca me había acercado tanto a una tía por voluntad propia. Fingiendo o sin fingir. Aunque la verdad… no era reciproco. Kinomoto me rehuía como la puta peste. Bien parecía que no lograba perdonar mi metedura de pata, y tampoco podía culparla por ello. Aunque me molestaba un poco… Cualquiera en mi lugar hubiera llegado a la misma conclusión. ¿no? Hasta Eriol y Takashi pensaron que era una acosadora… bueno… aunque puede que yo les convenciera un poco… Pero debía dejar atrás mis pensamientos insanos, porqué había llegado a mi destino.

- Buenos días Li.

- Buenos días.

Entré a la sala del consejo escolar dejando a un lado todas mis locuras y vi a una de las amigas de la susodicha Kinomoto. Rika Sasaki. El director nos había ordenado participar en el festival deportivo que se celebraría en una semana y también en el de invierno, así que Rika, como una de las representantes de primero del consejo, me pasaba las tareas y los horarios. No parecía mala chica, sólo era algo pesada con tantos planes y su insistencia en que todo debía salir perfecto… pero dentro del grupo de Sak, era de las más tolerables.

De hecho, sólo había una de sus amigas que no soportaba, esa tal Chiharu… gritona y despistada. Siempre insultando a todo el mundo y mirándome como si fuera el propio demonio rencarnado. Se abrazaba a Sakura a todas horas y competía con ese puto gato dorado en miradas matadoras. Suspiré, cansado, recordando a esa niña tonta y observé que está vez Sasaki no estaba sola. Un chico de cabellos plateados y ojos azul cielo nos miraba desde la ventana. Sus ojos se fruncieron al verme y chascó la lengua, molesto. Genial, otro anti Shaoran. ¿Qué le había hecho yo a ese idiota? Últimamente mi club de fans competía con mi club de haters… ¿es que no podían dejarme vivir y ya?

- Siento llegar tarde, la profesora me pidió llevar unos materiales al almacén y luego comí algo rápido.

- Oh, tranquilo. Sakura y Tomoyo aún no han llegado. – Abrí los ojos, sorprendido. No sabía que ellas estaban también invocadas a esa estúpida reunión "pre-festival".

- Ah…

- Pero podemos empezar, si quieres… al menos la parte que no implica tomarte medidas, eso se lo dejo a Tomy. – me eché para atrás de forma inconsciente. ¿Qué había dicho esa loca?

- ¿Disculpa? – Sasaki tomó unos papeles de la mesa y se acercó con una sonrisa afable.

- Tomoyo ya tiene los diseños para el cosplay y también para el concurso de popularidad. Ahora vendrá a tomar tus medidas.

- ¡Yo no quiero disfrazarme! – vi como Sasaki se encogía de hombros y seguía sonriendo.

- Son órdenes del director.

- ¡Y a mí qué lo que diga ese hijo de puta lunático! – un golpe en el marco de la ventana llamó nuestra atención y un par de ojos fríos me miraron con desprecio.

- Repite eso si te atreves, Li. - ¿Y a ese imbécil que le pasaba? Me estaba lanzando dagas de hielo por los ojos y el insulto ni siquiera iba dirigido a él.

- Vale, vale. Yue… estoy segura de que Li no lo decía en serio… ¿verdad Li? – Yue…. Yue… ese nombre me sonaba… ¡Oh! Claro. Ese chico era Yue Reed, el hijo del jodido director. Pues a la mierda, familia o no ese cabrón me la tenía jurada.

- Sí que lo decía en serio. Ese hombre me está amargando la vida. Así que puedo opinar lo que quiera. Cómo él dijo, estamos en un país libre. – sentí los pasos de ese estúpido acercándose y le encaré, totalmente confiado. Si pensaba que me intimidaba con esa cara de póquer de pacotilla, es que no sabía con quién se estaba midiendo.

- ¡Ya estamos aquí! – la voz de mi "novia" nos hizo girar a todos y Sakura, que era despistada por naturaleza, entró de lo más feliz cómo si la tensión del cuarto no existiera. Pero Tomoyo no necesitó ni dos segundos para darse cuenta del mal ambiente. Lo vi reflejado en su carita de niña buena (que, por cierto, ya no me engañaba… sabía que era una conspiradora nata) – ¡Hola Yue! No sabía que estarías… - gruñí al ver la gran sonrisa que se le formó en el rostro a la castaña en cuanto vio a "cara frígida". Pero lo que más me molestó fue ver que el muy capullo se sonrojaba. ¿Iba en serio? A la mierda su fachada de hielo, así todo rojito parecía un colegial – Rika, dime que han aprobado mi propuesta de poster para el festival… porfi, porfi… porqué no tengo tiempo de dibujar otra…

Me crucé de brazos sin quitar mis ojos de ese tipejo que tenía el director por hijo y me permití relajarme un poco. Esa era una de las cosas buenas de Kinomoto, llenaba el cuarto de luz cuando aparecía corriendo o saltando como la niña que era. Y el mohín suplicante que tenía ahora en su cara sólo podía hacerme reír. Parecía el jodido gato de Shrek.

- Claro que lo han aprobado, es precioso Sakura. Lo llevaremos a la imprenta en un par de días y podréis repartirlos a principios de diciembre. – Tomoyo no pudo aguantarse una carcajada cuando vio la cara de asco de ambos. Y es que uno de los castigos de don Clow Reed era que Sakura diseñara los panfletos y que luego fuéramos a repartirlos a otros institutos y, además, debíamos hacerlo disfrazados… Sí… frisábamos de felicidad, léase el sarcasmo.

- ¡Y por eso están aquí los dos! Quiero mostrarles mis diseños para el festival. – vi como Sakura rodaba los ojos y se sentaba en una silla, derrotada. Vaya, vaya. Sakurita tampoco era adicta a la ropa. Otra curiosidad más de la chica que la alejaba de todos los estereotipos femeninos.

- Otro pase de modelos no… por dios… ten compasión de mí Tomy… - no puede evitar soltar una risita.

- Sak, eres todo un caso. Debería ser yo el que estuviera molesto. A todas las chicas os encanta probaros modelitos… está escrito en vuestro ADN.

- ¡Cállate Shaoran! No me vengas con tus frases machistas y prejuiciosas ahora… - Sí, había logrado que Sakura me llamara por mi nombre de pila, y aún me sonaba la mar de extraño. Sólo mi familia, Eriol y Takashi me llamaban así. Y ahora Sakura y Tomoyo se habían unido a ese grupo de confianza selecto. Claro que la primera lo hacía solo por obligación, o al menos eso decía Sak. No pude evitar reírme de lado y acercarme a ella para embromarla. Ese era uno de mis nuevos placeres. Meterme constantemente con "mi chica".

- Oh, vamos. Seguro que Tomoyo te ha preparado unos preciosos diseños de ayudante de Santa Claus. Serás una mini elfa la mar de mona… - la oí bufar, resignada y luego dejó escapar un pequeño pero notorio gruñido de protesta. Eso me hacía mucha gracia siempre. Sakura me llamaba "perro chino" cuando estaba enfadada, que era a menudo, pero era ella la que tenía la mala costumbre de ir gruñendo al personal.

- Pues no vas mal encaminado, Shaoran… - todos miramos con los ojos abiertos a Daidouji, pero la que desencajó el rostro por completo, fue Sakura. Así que no pude evitar soltar otra carcajada y luego corrí a esquivar el intento de golpe que sabía se me venía encima. Pero Sakura había aprendido, y en vez de su previsible puñetazo en el hombro, me lanzó una patada en la espinilla que me dolió como el puto infierno.

- Hija de…

- ¡Eh! ¡Un respeto a tu "novia" pequeño lobo! – Las chicas rieron a gusto con el gesto "tierno" de Sakura, y yo mismo sentí ganas de reír, pues el mohín de su boca era encantadoramente dulce… pero no pude ya que me sentí irritado en cuanto vi la cara de pocos amigos de ese tal Yue. Parecía melancólico, y no paraba de contemplar a Sakura con anhelo. Entonces recordé que el director habló de él y de su "relación" con Kinomoto. ¿Sentiría ese bloque de hielo algo por ella? ¿Un tío así? Si podía tener a la que quisiera… era un gilipollas, sin duda, pero todo lo que tenía de imbécil lo compensaba de "guaperas".

- Ya, ya… no te enojes Sak… no es un traje de elfo… es de hada.

Y para deleite de todos, Tomoyo esparció un montón de papeles encima de la mesa y empezó su presentación. Un dibujo perfecto de la pequeña Sakura nos mostró un diseño digno de un cuento de navidad. Lo tomé entre mis dedos sin pedir permiso y observé los trazos delicados y perfectamente delineados de Daidouji. El traje había sido diseñado en tonos blancos y azules y llevaba adornos de pelo blanco en muñecas y cuello. Era de talle largo hasta los pies y los detalles bordados simulaban copos de nieve. Dos preciosas alas de mariposa adornaban su espalda en tonos plata y su cabello lucía recogido. Tenía mechones blancos y detalles de purpurina por el rostro y también en el cuello. Simplemente… precioso.

- Tomoyo… joder, dibujas como un puto ángel. – vi cómo se ruborizaba y sonreí pícaramente. – pero deja que te diga que Sakura no es ni por asomo tan hermosa… - ahora sí me vi venir el golpe y lo esquivé sonriente.

- Maldito perro chino… - alguien se aclaró la garganta y todos observamos al otro chico del lugar. Por cierto… aún ni sabía qué hacía él ahí. ¿Era miembro del consejo también? Seguro…

- ¿Me lo prestas, Li? – le fulminé con una de mis miradas y el muy cabrito me respondió con otra igual. Así que se lo ofrecí a desgana. Sus dedos lo tomaron y lo dejó en la mesa para que todos lo contempláramos.

- Es precioso Daidouji, le quedará muy bien. Aunque… ¿puedo hacerte una sugerencia? – Tomoyo boqueó como un pez, pero asintió en silencio. – acorta la falda, Kinomoto tiene las piernas más hermosas de todo el instituto, ya que puede, que las luzca.

Abrí los ojos con sorpresa y quise matar a ese hijo de perra presuntuoso. ¿A qué demonios venía ese comentario? ¿No tenía aprecio por su cabeza o qué? Pero mejor le dejaba la réplica mordaz a "mi chica". Conociendo a Kinomoto, ahora vendría un discurso feminista versión "Yo no soy un puto objeto". Si… Se iba a enterar ese deslenguado… sin duda no conocía a Kinomoto… su parte orgullosa saldría a flote y le lanzaría sus dagas de gatita mordaz. Miré a Sakura con una sonrisa confiada, esperando su contraataque. Pero se me fue la boca al piso al ver su rostro totalmente sonrojado y esa estúpida sonrisita nerviosa que ponía a veces cuando se sentía inquieta. No podía ser verdad… ¿Le había gustado el puto comentario? ¡Sería desvergonzada! Iba de dura conmigo, pero a la hora de la verdad se derretía ante un cumplido como todas las niñas tontas. Maldita mocosa… Joder, eso sí que me había cabreado.

- ¿Y se puede saber qué haces tú observando las piernas de mi novia? – una vez más le dirigí una de mis miradas de fuego, y me vino una helada de vuelta. La tensión se había apoderado del cuarto, pero no iba a ser yo el que cediera. Antes le pateaba ese rostro prefecto.

- No miro nada, sólo que por mucho que se esfuerce, Sakura no pasa desapercibida. ¿Qué te pasa Li? No te tenía por un tipo celoso.

- No me conoces.

- No me hace falta. – Tomoyo se puso entre nosotros con una de sus sonrisas más amplias.

- Vale, vale… chicos. Me parece bien la sugerencia, yo encantada de mostrar los encantos de Sakura, pero algo me dice que Sak no estará de acuerdo con eso. – todos miramos a la mencionada y una vez más se puso roja como farolillo de navidad.

- Yo… eh… no me importa… mientras me dejes llevar unas medias gruesas… sabes que soy propensa a congelarme en invierno…

- ¡Perfecto! Pues lo acortaré totalmente. Como si fuera una falda de balé. Quedará aún más bonito… ya verás. ¡Estarás preciosa! Y el maquillaje será muy sutil, tranquila, pero te pondré purpurina. Parecerás toda una ninfa de hielo.

- Sigue soñando Tomoyo… Se verá como un gnomo de jardín nevado… - Sakura se giró para mirarme con la vena hinchada y me aparté por inercia. Era pequeña, pero joder como pateaba de duro cuando se enfadaba.

- ¿Es que no puedes ni fingir un poco de amabilidad, Li? ¡Eres jodidamente insoportable! – la miré con una ceja alzada. La muy tonta seguía sin poder controlarse y en ocasiones se le escapaba mi apellido. Era una actriz pésima… Si estuviéramos solo con sus amigas, no pasaría nada, pero con ese imbécil de metiche… ya podía ir con cuidado la muy tonta o toda la farsa se descubriría. Me acerqué con una sonrisa traviesa y tomé su mentón aprovechando que no podía repudiarme públicamente.

- No, mi flor. No puedo. Y por cierto… ¿Vas a seguir llamándome por mi apellido cuando te cabreas? Queda muy infantil, "cariño".

- Grrr… es que no puedo… de verdad… - Sakura apartó mi mano fingiendo (o no) un berrinche y Tomoyo se puso en medio de nuevo, volviendo a sonreír.

- Dejen las riñas de enamorados para más tarde ¿quieren? Estamos trabajando.

- ¿Sabes Tomoyo? Deberías acompañarme tú a repartir los panfletos y los vales de descuento. Seguro que conseguiríamos más afluencia con tu carita de muñeca de porcelana… si voy con esta loca, perderemos visitantes. - creí que Sakura explotaría de nuevo, pero para mi sorpresa solo agachó la cabeza y se mordió el labio. Mierda… ¿quizá me pasé con el comentario final? Sólo estaba de broma. Sakura sabía que el traje le sentaría bien. ¿verdad?

- ¡Deja de jugar Shaoran! Qué Sakura tiene su límite. Además, yo sé que ya tienes ganas de verla con el traje cosplay. Sólo te haces el duro porqué estamos delante… – esta vez decidí quedarme callado, aunque noté la mirada de odio por parte de "Jack Escarcha" Si… me gustaba el apodo. Así llamaría a ese tal "Yue" a partir de ese día. Era huraño, frío y parecía lanzar dagas de hielo por los ojos. Le sentaba a las mil maravillas. E insisto… ¿qué le había hecho yo al condenado mocoso para que me odiara? Ni siquiera le conocía de nada. Sin duda el muy cabrón se traía algo con "mi chica" – Vale… tu turno Shaoran. La verdad es que pensé en disfrazarte de lobo…

- ¡Y una mierda! – Tomoyo rio alegre, y puso su mano en mi brazo para tranquilizarme. No me molestó. Al igual que me pasaba con Yuko, sabía que Daidouji no tenía malas intenciones. Era, a fin de cuentas, prácticamente la hermana de Sakura. Además, la condenada me caía bien. Estaba tan loca como Hiraguisawa y era tan parlanchina como Yamasaki. Si, había encontrado mi "segunda amiga" en esa metiche. – Tranquilo… sería desperdiciar todo tu sex-appeal… jajajaja. No, en vez de eso… tengo dos diseños preciosos para ti.

- ¿Dos? – esa mujer quería matarme…

- Si, uno para el festival y otro para el concurso de popularidad. – Maldito director. Era toda una jodienda.

- ¿Tengo que participar en eso? Es horrible… y denigrante…

- ¡Deja de quejarte como una vieja! Yue también participará, y no lo veo lloriqueando. – miré a Sakura con el ceño fruncido. ¿Acababa de compararme con ese memo? – Y Tomoyo será la representante de nuestra clase y tampoco protesta. – alcé las cejas, sorprendido. Así que nuestra muñeca de porcelana también se vendería por cuatro duros. Bueno… no debía extrañarme, Daidouji era el prototipo de cualquiera.

- ¿No me digas? ¿Y de qué vas a ir Tomoyo? Porqué te habrás diseñado el mejor traje, ¿eh tramposilla?…

- Es una sorpresa Shaoran… no seas aguafiestas y rompas la magia. Pero voy a ganar… ya verás… - la morena me guiñó un ojo y le sonreí inconscientemente. Esa chica era coqueta de nacimiento. No me extrañaba que Eriol bebiera los vientos por ella. Sakura se levantó de repente y me dio la espalda para contemplar a don "Jack Escarcha".

- Yo… ¿Hay algo más que tratar Yue o sólo es el diseño de los trajes? Porqué sino… Tomoyo ya sabe de sobra mis medidas… - la voz de Sakura sonó algo apagada y también vi que esquivaba mi mirada. ¿Por qué le preguntaba a ese idiota en vez de a su amiga Rika?

- Oh, no Sakura. Sólo queríamos hablar de los diseños. Te acompaño, si quieres, y me cuentas como te va con las animadoras. Meiling me ha dicho que eres muy buena. – Oh… no. Sakura no se iba a ir con ese imbécil.

- ¡Claro! Y tú me cuentas de que vas a ir disfrazado para el concurso, yo te veo como un ángel caído… o tal vez un elfo del señor de los anillos… ya sabes… a lo Legolas… – y de nuevo se me fue la boca al piso. – ¡Nos vemos luego chicas! – me miró con la sonrisa más fingida que le había visto hasta la fecha y se giró sobre sí misma. – Por cierto "amor" mañana tengo turno en el café y acabaré tarde, así que no hace falta que vengas a buscarme, me llevaré mi bici.

- Ya te dije que… - Tragué grueso recordando que no estábamos solos y miré al puto idiota de ojos azules y luego a ella, buscando una excusa que no sacara a la luz nuestra "treta"- Ya te dije que me gusta ir a buscarte. Así…- me llevé la mano al cuello y despeiné ligeramente mis cabellos sintiendo el calor subir a mis mejillas. Mentira o no, me costaba ser "tierno" con ella. ¡Qué demonios! Me costaba ser tierno con cualquiera. – ya sabes… así pasamos más tiempo juntos… - Las esmeraldas de Sakura se abrieron de pura sorpresa y quise morirme allí mismo. ¡A ver si esa idiota se pensaba que hablaba en serio! ¿Qué no veía que estaba actuando? Con público o no, no iba a rebajarme más. ¡A la mierda! – Vale, olvídalo. Cómo quieras, ve tu solita.

- Oh… vamos Sak… no seas mala con tu lobito… - fulminé a Daidouji con la mirada y esta sólo me sonrío juguetona. Sakura tenía razón, era una metiche… otra cosa que tenía en común con el idiota de Hiraguisawa.

- Yo… es que me resulta más fácil ir por mi cuenta… así no tienes que ir a por mí tan tarde al café… Además, me queda cerca de casa… - vi muerto del asco como el imbécil de Yue dibujaba una sonrisa en su puta cara de póker y juro por dios que quise partírsela a puñetazos. – Ya… ya si eso lo hablamos luego. ¿Vale? ¿Nos vamos Yue?

- Claro… te acompaño.

Les vi salir entre confundido y dolido. Aunque no comprendía el motivo. Es decir, Sakura ni siquiera era mi novia de verdad y tampoco había hecho nada "malo". Pero que se fuera abandonándome a mi suerte con sus dos amigas y además con ese tipo… Y ni siquiera se despidió. Joder, ¡No se había despedido de su "novio"! Ni un triste adiós… ya ni qué decir de un apodo cariñoso o una mirada dulce… ¡Vaya novios estábamos hechos! No quería ni pensar la puta cara de satisfacción que tendría ese imbécil. Porqué estaba claro que no se había fijado en las piernas de Sakura porqué sí… ese cabrón se traía algo con ella… Y la muy tonta se había ido con él de mil amores. Un momento… ¿sería recíproco? No… Kinomoto era demasiado niña para poder pensar en algo como eso. ¡Si ni siquiera la habían besado! ¿Cómo de patético podía ser eso?

- Veo que hay problemas en el paraíso…

- Oh, cállate Daidouji y enséñame lo que me vas a hacer llevar en esa gilipollez de festival.

- Vaya… ahora vuelvo a ser Daidouji… el mal humor no te sienta bien pequeño lobo… - Rodé los ojos. Mujeres… decían que no se podía vivir con ellas, ni sin ellas, pero ya os digo yo que un mundo de tíos sería mucho más sencillo…

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Me apoyé en la moto cruzando brazos y piernas, como siempre hacía cuando me tocaba esperar a la tardona de mi "novia". No la había visto desde la mañana cuando me abandonó para irse con don Jack Escarcha. ¿Cómo podía ser el hijo del director ese tipo tan frío? Eran como el agua y el aceite. El bufón y el verdugo del rey. Aunque claro, ser familia no tenía por qué significar demasiado, solo había que vernos a mis hermanas y a mí. O a Daidouji, Touya y Sakura…

La tarde que Tomoyo me reveló el "secreto" tras el carné de fan de Sakura, también me contó su peculiar vida familiar. Me sentí extraño al saber del accidente que ocasionó la muerte de los padres de la morena y también de la madre de Sak. Ambas eran muy pequeñas y parecían llevarlo con ligereza, pero no dejaba de ser sumamente triste. Sobre todo para Daidouji, que había quedado huérfana. Aunque se mostraba feliz y agradecida con los Kinomoto. Y no la culpaba. El poco rato que pasé con el patriarca de la familia, fue fantástico. Parecía un hombre muy afable y atento, nada que ver con mis padres… Casi sentí envidia de la pequeña pero unida familia que habían formado los Kinomoto. Era auténtica y sin tapujos. No vivían en las apariencias ni bajo el peso de una gran fortuna que administrar.

Bufé, irritado y miré la entrada. No servía de nada compararme con los demás. Ya debería tener la lección aprendida. Pero a veces, sólo a veces, me imaginaba como sería mi vida si no fuera un jodido Li.

Al fin ese torbellino castaño asomó la cabeza y sus ojos me buscaron entre la multitud. ¿Es que no había aprendido ya que la esperaba en el parking? Levanté la mano y finalmente notó mi presencia. No pude evitar reír al ver su apuro. Corría a toda prisa esquivando estudiantes y resoplaba con vehemencia. Empezaba a hacer frío, por lo que el vaho salía de sus labios creando una neblina.

- Para ser una atleta infantil, no tienes ni idea de coordinar la respiración mientras corres, Sakura… - pasó a mi lado, ignorando mi comentario y cogió el casco que había comprado para ella.

- ¿Nos vamos? Yuko se cabreará si llegamos tarde. Además, los jueves empiezo con las super mamis… así que…

- Antes quiero comentarte algo. – Sakura levantó los brazos y resopló perdiendo la paciencia.

- ¡Vamos a llegar tarde, Li! – y allí iba de nuevo la mención de mi puto apellido.

- Shaoran. Estoy harto de que te equivoques cada cinco minutos. ¿Es que no puedes llamarme Shaoran siempre y ya? ¿Sabes cuantas tías querrían llamarme así? – la oír reír con sarcasmo y sentí la vena sobre mi ceja derecha. - ¿Y ahora por qué te ríes?

- Oh, discúlpeme "oh dios Shaoran" … pero para los seres humanos normales, es habitual el reírse de vez en cuando. Además, me trae sin cuidado lo que las tipas idiotas de tu club de fans deseen hacer o decir contigo. ¿Vas a encender la moto o qué?

- Eres insoportable. – la vi encogerse de hombros y quise ahorcarla allí mismo. Pero en vez de eso me monté en la moto, gruñendo.

- Deja de gruñir como un perro. ¿quieres?

- La que fue a hablar.

- Idiota.

- Mocosa.

Y di gracias a los dioses porqué el viaje transcurrió en el más absoluto de los silencios. El viento era frío y no pude evitar estremecerme al doblar la esquina que daba a la carretera principal. Fue entonces que sentí una presión en mi cintura y casi hago que nos vayamos al suelo al comprender que eran los brazos de Sakura, rodeándome. El frío desapareció en un instante y sentí como el corazón se me aceleraba. ¿Pero qué demonios le había picado de repente a esa niña estúpida? ¡Si siempre evitaba el contacto físico y me rehuía! Paré en un semáforo y me giré, aún sorprendido. Pero solo vi su casco, ya que ella no se despegó de mi espalda a pesar de que nos habíamos detenido. Entonces noté su cuerpo temblando contra el mío y bufé cansinamente al comprenderlo.

- ¿Tienes frío?

La vi asentir con la cabeza y no pude evitar reírme. Se veía la mar de tierna así toda encogida y su calor era demasiado reconfortante como para quejarme. El rojo pasó a ser verde y tuve que arrancar de nuevo, pero esta vez lo hice con una sonrisa pintada en mi cara. Sakura Kinomoto en verdad era, en todos sus aspectos, una niña. Aunque una muy dulce cuando se lo proponía… ¡Mierda! No… no era dulce. ¡Era testaruda, mal hablada y terca! Pero no dulce. Joder, tenía que aclarar mi mente. El maldito frío de japón causaba estragos en mí, sin duda.

Giramos la última esquina y frené en seco haciendo que Sakura se pegara aún más a mí (si eso era posible). Una gran cisterna estaba parada frente al gimnasio y toda la calle permanecía inundada de agua. Sakura asomó la cabeza por encima de mi hombro y soltó un pequeño grito de asombro.

- Algo me dice que hoy no vas a poder dar la clase a tus super mamis…

Aparqué a un lado, lejos de la inundación y ambos corrimos hasta la entrada. Yuko apareció resoplando y con cara de pocos amigos. Así que saqué mi encanto para aligerar el ambiente.

- No creo que sea buena idea trasladar la piscina al exterior en pleno mes de noviembre, Yuko. – Sakura me golpeó el hombro de nuevo y le saqué la lengua.

- ¿Te han dicho alguna vez que tienes poca gracia?

- No. En lo absoluto. – otro gruñido de doña Kinomoto.

- ¡Os he estado llamando! – ambos miramos nuestros teléfonos como acto reflejo y al menos había diez llamadas perdidas de Yuko. - ¿es que no atienden sus llamadas o estaban haciendo manitas encerrados en un puto armario?

- Lo segundo.

- ¡Shaoran! – la cara de Sakura no podía estar más roja. – No le creas nada Yuko… jamás saldría con este imbécil…

- Eso díselo a todo nuestro instituto. – me aparté justo a tiempo y vi como Sakura golpeaba el aire con satisfacción. – ahora en serio Yuko. ¿Qué ha pasado?

- Que los operarios de la construcción dejan mucho que desear estos días. Al parecer el ayuntamiento está arreglando unas tuberías debajo de la calle y algún imbécil se ha cargado el conducto de aguas residuales. Mejor no te digo lo que tengo flotando en mi piscina en estos momentos… pero ya te adelanto, que no son flotadores… - Sakura parpadeó, confusa y me agaché para susurrarle al oído.

- Mierda, Sakura. Se refiere literalmente a excrementos humanos.

- ¡Cerdo! – Yuko rodó los ojos y yo me crucé de brazos.

- ¿Y qué dice el tipo del seguro?

- El perito está analizando los daños, pero nos llevará al menos una semana vaciar el conducto y reparar la tubería. Y otra más vaciar, limpiar y desinfectar el gimnasio y la piscina… y eso siendo muy optimistas…

- Es decir… ¿un mes? – la jefa abrió los ojos y simuló rezar a los cielos.

- Por favor no… sería mi ruina… - Sí… sin duda tener el gimnasio cerrado un mes le costaría a Yuko los beneficios de todo el año. Pero era en esos momentos, cuando ser un Li servía de algo.

- Tranquila, haré unas llamadas para que lo agilicen un poco… - noté la mirada asombrada de Sakura, pero decidí ignorarla. Unos días antes no me habría creído su desconcierto, pero ahora sabía que la muy tonta seguía sin comprender quién era mi familia. Pero lejos de molestarme, era algo que me aligeraba. Con Sakura podía sentirme… ¿normal?

- ¿Crees que Hien podrá hacer algo?

- Claro. Tenemos dos empresas dedicadas a la construcción en Japón y varios seguros que nos deben mil favores… seguro que puede ayudarte Yuko, a fin de cuentas, ustedes dos son amigos desde niños. Esta noche hablaré con él. – recibí el abrazo asfixiante de Yuko rodando los ojos y le di un par de palmaditas incómodas en la espalda. – Oye… me estas abochornando ¿sabes?

- Me da igual, te aguantas. – Sakura rio a nuestro lado y bufé cansinamente. – Gracias Shaoran, me alegro de haberte contratado a pesar de que tu madre se opuso... eres mi ángel de la guarda – no pude evitar sonrojarme, así que tosí incómodo y la alejé apartando la vista.

- No es nada… - sentí la mirada de ambas y el calor subió a mis orejas. ¿Es que tenía monos en la cara? – Pues… no creo que hagamos nada aquí. Sakura, te llevaré a tu casa.

- Oh… vale. ¿Hay algo que pueda hacer Yuko? – la morena negó con la cabeza.

- Vayan. Les llamo en cuanto sepa algo y espero noticias de Hien…

- Bien.

Y emprendimos el trayecto de regreso, esta vez en dirección a casa de los Kinomoto. Sakura se agarró de nuevo a mi cintura y me permití disfrutar de la sensación. Cómo siempre esquivaba a las chicas, no estaba acostumbrado al contacto "humano" ni a la fragilidad femenina. Aunque el adjetivo "frágil" no era precisamente adecuado para la chica que me acompañaba. Sak había demostrado ser muchas cosas, pero ¿débil o delicada? Nah… para nada.

Por eso me sorprendió gratamente el modo tan suave que tenía de agarrarse a mi cintura. Sin presionar ni atosigar. Sólo un leve contacto y el calor de su cuerpo en mi espalda. Era estúpidamente reconfortante.

Aparqué frente a su puerta y sentí como se despegaba de mí. El frío se apoderó de mi espalda y no pude evitar estremecerme. ¿Era normal esa sensación de abandono? No… era cosa del tiempo… ¡Maldito clima japonés!

- Yo… eh… gracias Li.

- Joder Sak… te voy a dar un capirotazo cada vez que me llames Li… - Sakura se quitó el casco con un mohín de desagrado y no pude evitar estallar en carcajadas al ver su pelo todo alborotado. – Pareces una loca…

- Oh, cállate Li… - y mi dedo se fue directamente a su frente haciéndola saltar del susto.

- Te avisé… un capirotazo por cada mención de mi apellido…

- Idiota. Eso duele.

- Venga ya. No me vayas de niña frágil ahora. Ambos sabemos que en este cuento eres la bestia, no la bella. – Sakura abrió los ojos y casi pude ver el dolor cruzar por ellos. ¡Me cosería la boca por imbécil! – Yo… eh… perdona… no quería decir eso. ¡Sólo bromeaba! Tus puñetazos son dolorosos y pateas como el demonio… me refería solo a eso… no lo decía…

- Ya. No te esfuerces. A fin de cuentas, hasta mi hermano me llama monstruo… - reí por lo bajo, pero me forcé a serenarme. No era el momento de burlarse del "acertado" apodo.

- Ya… bueno… estoy convencido de que tus patadas en la espinilla son el motivo principal del mote. Tu hermano te adora.

- Sí… soy su pequeño monstruito… ¡adorable! – sus palabras eran positivas, pero era más que obvio el sarcasmo implícito en ellas.

- No te tenía por una niña insegura, Sakura. ¿vivir con una muñeca barbie te atosiga? Te creía por encima de la presión social…

- Es fácil decir eso cuando tu cara es la de un puto muñeco Ken…

- Eso ofende…

- Ya… seguro. – el silencio se apoderó de nosotros y pensé que era el momento perfecto para retirarse. Pero por alguna razón, mi cuerpo se negaba a ello.

- ¿Y qué vas a hacer ahora que no tienes que ir al gimnasio? ¿Vas a coger más tardes en el café? – me quité el casco y vi la sorpresa en esos ojos verdes. Sin duda estaba deseosa de perderme de vista y ese gesto indicaba que no pensaba hacerlo en un futuro próximo.

- Yo… no creo. Fay me dijo que ahora hay poco trabajo. Además, me dará tiempo para ponerme al día con matemáticas. Mañana tenemos examen y falta muy poco para los finales. – levanté una ceja y mi boca se abrió antes de que mi cerebro se dignara a pensar.

- Oh. ¿Quieres que te ayude con eso? – Imbécil… eso había sonado… patético. Sólo fingíais ser pareja y debía grabarme en mi estúpida sesera que Kinomoto me repudiaba. Claro que, con lo mala que era en la materia, no podía permitirse el lujo de negarse.

- ¡No! – o puede que sí…

- ¿Por qué? – me levanté apoyando la moto en su caballete y vi el pánico dibujado en ese rostro infantil. Era cosa mía… ¿o con el frío le habían salido más pecas?

- Yo… eh… no quiero molestarte… además, soy una alumna pésima…

- Podré con ello.

Puse el seguro y cogí mi casco bajo su mirada atónita. La oí murmurar palabras inteligibles, pero me limité a entrar como si su casa fuera en verdad la mía. Subí los escalones de la entrada y me giré para observarla seriamente.

- Novios o no, aún no tengo copia de tu llave Sakura. Tendrás que abrir la puerta si no quieres que estudiemos congelados en el porche. – su rostro fue digno de un cuadro de Edvard Munch, pero me aguanté las ganas de reír. - ¡Es para hoy "cariño"!

- ¡Maldito bastardo creído…!

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El reloj de su sala de estar hacía un ruido asfixiante. Ya saben, ese traqueteo constante del minutero que algunos encuentran relajante, pero que a mí me parecía una tortura diseñada para que te arrancaras de forma voluntaria la cabellera. Sakura había preparado un par de vasos con zumo de naranja y algunas galletas, pero lo cierto es que ni siquiera tenía hambre. Miré su rostro de reojo mientras fingía estirarme un poco. Llevábamos una hora haciendo ejercicios y por fin Sakura podía empezar a hacer algo por sí misma sin estar preguntando a cada rato. En verdad era mala para la materia… pero gracias a los cielos, dios me dio una dosis extra de paciencia.

Su flequillo se había levantado por todas las veces que se lo había apartado, irritada y tuve que contenerme para no acariciarlo. Por alguna razón, mis dedos ansiaban tocar ese cabello fino y suave. Además, desprendía un aroma afrutado que me embriagaba. Pensé que era cosa de chicas, pero al acercarme un día a mi prima Meiling, me di cuenta de que ese aroma era exclusivo de la pequeña Sakura. Y de paso me gané una mirada reprobadora de mi prima, que aun a día de hoy, se burlaba de mi ataque de locura pre adolescente. Por suerte aún no se lo había contado al memo de Eriol. Aunque no confiaba en que mi buena suerte durara eternamente…

- Me pones nerviosa… - abrí los ojos, sorprendido y me di cuenta de que llevaba un buen rato observándola descaradamente. Carraspeé, incomodo y fingí estar tranquilo.

- Trabajar bajo presión es una virtud.

- Yo me conformo con poder acabar este dichoso ejercicio… ¿siempre será así de complicado? – negué con la cabeza y le quité la libreta de un tirón. - ¡Eh! ¡Aún no he terminado!

- Ni lo harás si no te ayudo. – El planteamiento era correcto, pero una vez más se había hecho un lío con los signos. – Sakura… en verdad tienes un problema sumando… repasa los signos negativos ¿quieres? – le extendí de vuelta los apuntes y ella los cogió con un mohín molesto. – Y deja de mirarme como una loca ofendida. Encima de que te estoy echando una mano…

- ¡Nadie te pidió nada! ¡Tú mismo te invitaste a mi casa! – me crucé de brazos, ignorándola y observé el salón con detenimiento mientras Sakura gruñía estupideces de lo "tonta" que era por equivocarse con un puto signo negativo. Le hubiera dicho que no era para tanto, pero no se me daba bien mentir. Así que me limité a permanecer callado. Me levanté sin pedir permiso, atraído por una fotografía familiar. Una mujer de ojos esmeralda y melena oscura me devolvió la sonrisa a través de la imagen.

- Te pareces mucho a tu madre… - Sentí un golpe en la mesa y me sorprendí al ver que Sakura se sobaba una rodilla. – Serás tonta… ¿te has golpeado con la mesa?

- Me sorprendiste, es todo. – vi como sus mejillas se sonrojaban y me acerqué de nuevo, con la fotografía en mis manos. Estaba siendo muy confiado y lo sabía, pero lo cierto es que me sentía muy cómodo cuando estaba con ella.

- Cuando conocí a tu padre y al bruto de tu hermano, pensé que eras adoptada… tan altos y fuertes… pero ahora que veo esta fotografía, no me cabe duda de que eres una Kinomoto. Touya es clavado a tu padre y… tú… bueno. La viva imagen de tu madre. Era tan bajita como tú. Aunque no has heredado su cabello…

- Yo… mi padre siempre dice que me parezco a ella en apariencia, pero… que somos muy distintas en carácter…

- ¿Eso significa que tu madre era femenina y dulce? – Sakura cogió la fotografía dejando ir un insulto que no pensaba repetir en voz alta y la miré fascinado. Todas sus emociones podían verse reflejadas en esas esmeraldas y sentí unas ganas incontrolables de abrazarla. Se veía desamparada y frágil. Algo que no esperaba ver en ese rostro huraño en toda una vida.

- Mi madre era… buena y dulce… tierna y muy cariñosa. Cantaba como una diosa y atraía a todo el mundo. Mi padre dice que mamá podía iluminar un cuarto con solo su sonrisa. – igualita a ella entonces… claro que eso me lo guardaba para mí.

- Vaya…

- Pero era horrible en la cocina y muy patosa. Sacaba excelentes en matemáticas, pero reprobaba en gimnasia. Se caía al menos una vez al día y siempre llevaba tiritas en los bolsillos del uniforme para cubrir sus cortes. – vi como sonreía dulcemente y casi tosí al contener el suspiro que quería salir de mis labios. Joder, no era momento de sentir flaquezas con Kinomoto… ni siquiera podía permitirme pensar en los bonita que se veía bajo la luz de araña que decoraba nuestras cabezas - ¿Sabes? De hecho, mis padres se conocieron por eso…

- ¿Por las tiritas? – Sakura me golpeó suavemente en el hombro y sonreí de lado. De repente el sonido de las agujas del reloj me parecía un bálsamo reparador y la voz de Sakura se me antojó suave y melodiosa.

- Idiota… no… por su torpeza. Mi madre se subió a un árbol para ayudar a un pajarito que se había caído y se resbaló, cayendo sobre mi pobre padre. Él era profesor en ese entonces, y mi madre una alumna. Pero se enamoraron nada más verse…

- Oh… bendito cliché… y ahora me dirás que no es digno de una escena shojo…

- Ríete si quieres… pero siempre le pido que me cuente esa parte… no creo en los romances de telenovela, pero… no sé… tratándose de ellos dos es…

- Lo entiendo. – no sabía en qué momento mis dedos habían buscado los suyos, pero noté como Sakura brincaba nerviosa bajo mi tacto. – Es una bonita historia Sak… - la castaña se apartó, alterada y fue corriendo a dejar la fotografía en su lugar. Me recargué en la silla y busqué alguna fotografía de los padres de Daidouji. Pero no encontré nada. Así que me centré de nuevo en ella – Entonces, ¿la parte atlética te viene de tu padre?

- ¡Sí! Mi padre es el mejor en deportes. ¡Tiene como cien trofeos en el desván! – sus ojos melancólicos cambiaron por estrellitas y tuve que taparme la boca para que no notara mi risa. Dios… cuando los libros de literatura hablaban de que los ojos eran las ventanas del alma, deberían poner su foto como ejemplo viviente.

- Ya, ya. Te va a dar un ataque al corazón si te emocionas tanto.

- ¿Eh? Por… ¿por qué dices eso? Acaso Tomoyo… - Sakura agachó la cabeza y un interrogante se dibujó en la mía.

- ¿Daidouji? ¿Qué pasa con ella?

- Yo… nada. Cosas mías… Por cierto… ¿dónde se habrá metido la muy loca? Hoy no tiene coro…

- Oh, me ha dicho que esta tarde trabajaba con la modista de la tienda que hay en la calle principal. Te lo ha apuntado en el tablón. – vi la sorpresa reflejada en su rostro y me encogí de hombros. - ¿Qué? Me lo ha contado mientras tomaba mis medidas, lo sabrías si no me hubieras abandonado para irte con ese "Jack Escarcha"

- ¿Jack Escarcha?

- Si, ya sabes… ese tipo de hielo, hijo de don director imbécil…

- Por dios Shaoran… alguien debería lavarte esa boca con jabón…

- Claro mi amor, si te pones a la cola tú también. No eres la finura en persona que digamos… Tomy dice que tu hermano se pasa el día reprendiéndote por mal hablada. – una vez más se formó ese silencio incómodo y vi como Sakura reanudaba su tarea de matemáticas. - ¿Qué?

- Nada.

- No… ¿qué? En lo que va de día ya llevas unos cuantos silencios seguidos, y no es para nada propio de ti.

- Y que sabrás tú… ni siquiera me conoces – me acerqué hasta que nuestras narices cocharon y disfruté del sobresalto que causé en ella. Ponerla nerviosa me encantaba, aunque a veces salía quemado en el proceso.

- Sí que te conozco. Mejor de lo que crees. Eres un libro abierto Sak… sólo tengo que mirarte a los ojos para saber lo que piensas.

- Oh… ¿en serio? Vale. – Me tiré para atrás cuando Sakura abrió los ojos de par en par clavándolos en los míos. – Muy bien Li… mírame a los ojos y dime. ¿En qué estoy pensando ahorita? – noté la saliva bajar por mi garganta y quise apartar mi mirada, pero Sakura tomó mi mentón con sus largos dedos, haciendo que unas mariposas traviesas revolotearan por mi estómago. - ¿Te pongo nervioso Shao? – se me fue todo el aire de los pulmones al ver su sonrisa juguetona y sin darme cuenta acerqué mi rostro hasta sentir su aliento en mis mejillas. ¿Había estado alguna vez tan cerca de una chica? No… puede que no fuera divulgándolo por ahí, pero… no era precisamente un tipo "experimentado". Es lo que tenía huir de las mujeres constantemente, te dejaba poco tiempo para socializar con ellas.

- No estoy… no estoy…

- ¿nervioso?

- Oh, cállate. – me aparté sintiendo el sonrojo en el rostro y apoyé la mejilla en la palma de mi mano. - ¿Has terminado el puto ejercicio o vas a tenerme aquí toda la tarde? – su risa entró en mis oídos sin mi permiso y sentí mis orejas arder.

- Tengo que hacer una foto para inmortalizar este momento… Shaoran Li todo sonrojado… Ahora que el gimnasio estará cerrado, sería una bonita forma de añadir algunos ingresos a mi cuenta… ¿puedo hacerte fotos "Oh mi dios Li"?

- Si, si vamos a medias… - di gracias a los cielos por haber recobrado el sentido del humor y suspiré de alivio al notar como el calor descendía de mis mejillas.

- ¿Es en serio?

- Claro. Aunque no creo que quede muy bien que mi novia venda fotografías mías… las mujeres suelen ser posesivas y celosas… y con un novio como yo… aún más. - le sonreí coqueto al ver como rodaba sus ojos y me apoyé con tranquilidad en el respaldo de la silla. Al fin el ambiente había vuelto a su lugar y podía calmar mi alocado corazón. - ¿Ves? Te conozco. Ahora mismo estás pensando que soy un idiota engreído.

- Eso no tiene ningún mérito…

- ¿Por qué?

- Porqué pienso eso todo el tiempo… - la vi reír de lado, confiada por su ocurrencia y no pude evitar picarle un costado. Y vaya si Kinomoto era de las sensibles… casi salta un metro en el aire.

- ¿Tienes cosquillas Sakura? – se levantó a toda prisa, asustada y me señaló con un dedo a modo de advertencia.

- Oh… ni te atrevas…

Pero eso sólo me dio unas ganas enormes de hacerlo. Y ella corrió a toda prisa escaleras arriba entre carcajadas. Y yo la seguí de mil amores, como si en vez de a una niña boba, estuviera persiguiendo a una gatita juguetona. La alcancé en la puerta de su habitación y ambos caímos en la alfombra riendo como dos colegiales. Su espalda quedó apoyada en el suelo y me sorprendí al darme cuenta de que yo estaba justo encima, sin aliento y admirando esas preciosas mejillas totalmente arreboladas por el esfuerzo. Y mi mente viajó a esa mañana en la puerta de los vestuarios, cuando me volví loco y me atreví a besarla. Si… fue en la comisura de sus labios… pero joder, ya era inútil negar que mi cabeza se fue a volar con tan solo ese contacto. ¡Y es que la muy cabrona sabía muy bien como tocar mis teclas! Era una niña… pequeña, aniñada y mandona. Gritaba más que la loca de Chiharu y tenía cambios de humor cada cinco minutos. Pero… ahora que veía sus ojos jade… y sentía su aliento en mi rostro… quería besarla. ¡Joder! Quería dejarla sin aire.

- ¿Shaoran?

- Mmmm…

- Yo… me estas aplastando…

- Ajá… ¿te han dicho alguna vez… que tienes la nariz cubierta de pecas…? Son muy claras, pero… - un poco más cerca y tendría sus labios en los míos… y esta vez, no sería un beso casto en la comisura de sus labios…

- Shaoran… ¿qué estás…?

- ¡Ya estoy en casa! - Me levanté como un resorte y sentí el vértigo de vuelta en mi estómago. ¿Qué demonios estaba a punto de hacer? ¿Acaso había perdido el poco juicio que me quedaba? - ¿Sakura? ¿No tenías trabajo en el gimnasio?

Los pasos de Daidouji resonaron por la escalera y me llevé la mano a la cabeza, intentado aclarar mis ideas. Sak se levantó del suelo, acomodando su camiseta y sentí el calor en mis orejas al vislumbrar su ombligo. Maldita niña de vientre plano y aroma a fruta madura… Tomoyo apareció por la puerta y sus ojos violeta se abrieron por la sorpresa.

- ¡Shaoran! Bendita la sorpresa… ¿Y qué hacen los dos aquí solitos? – quise que la tierra me tragara. Ahora era el momento de decir algo ingenioso y fuera de tono para quitar un poco de hierro al tema… pero mis ocurrencias se habían ido de vacaciones, dejándome tirado frente a una metiche loca…

- No dejes libre a tu mente fantasiosa, Tomy… Shaoran sólo está ayudándome con las matemáticas.

- Ah… ¿y los libros? – maldita pesada…

- En la sala de estar. Hemos subido a por unos apuntes. Pero no los encuentro. – miré a la castaña, totalmente asombrado y esta solo se encogió de hombros. ¡Y yo que pensaba que era una niña tonta incapaz de mentir!

- Ya… y Shao ha subido ¿para…? - ¿Es que no podía estarse callada la muy cotilla? Sakura se cruzó de brazos y levantó una ceja.

- Para tumbarme en el suelo y besarme hasta dejarme sin aliento. Pero nos has interrumpido. – Me llevé las manos a la cabeza despeinando aún más mi cabellera y bufé frustrado. Porqué lo que quería sonar como un comentario ácido, era la puta verdad… claro que Daidouji jamás lo creería. Joder, ni yo me lo creía. ¿había perdido la cordura? - ¿Ahora ya te sientes mejor? ¿Podrás dormir esta noche? – Daidouji la miró con una sonrisa boba y bajó las escaleras tatareando. – Maldita chafardera… vamos Li, o Kero te saltará encima. – miré en dirección a la cama y vi pasmado como el maldito animal en verdad estaba a punto de saltarme al cuello. ¿Había estado ahí todo el jodido tiempo?

- Oye… Sakura… - la castaña se giró en el umbral de la puerta y me miró con rostro cansado. – Lo que ha pasado… yo…

- No te pongas tenso. Sé que tu sangre de playboy se olvida a veces de que está conmigo y no con Tomy… supongo que para los tipos como tú estas cosas son… normales. No me afecta ni voy a soñar contigo esta noche, Li. Así que tranquilo, no te acosaré por los pasillos ni me creeré especial. A fin de cuentas. ¿Quién querría tener detrás a la "bestia" si puede tener a cualquier "bella" del instituto?

- Yo…

- Vamos. Aún hay un par de ejemplos que no entiendo. ¡Voy a sacar al menos un jodido seis en este examen! Cómo que me llamo Sakura Kinomoto…

Y su figura desapareció por la puerta y casi me caigo de culo. Claro que el bufido de aviso del maldito gato me sacó de mi letargo. Di un par de pasos en dirección a la puerta, pero seguía demasiado sorprendido como para poder continuar tan campante. ¿Cómo iba a mirarla a la cara ahora?

- Joder Shaoran… estás hasta el puto cuello…

- ¡¿Shaoran?!

- Ya… ya bajo… - miré una última vez esa dichosa alfombra que casi había sido testigo de mi desliz adolescente y suspiré agotado.

- Esta niña va a acabar conmigo…

- ¡Baja de una vez y deja de chafardear mis cosas!

- ¡Mocosa!

- ¡Idiota!

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Continuará…

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Notas de la autora: Y este fue la mar de laaaaaaargo… pero no quería cortarlo antes. Este "desliz adolescente" tenía que ser visto desde nuestro castaño. Jajaja. ¡Ya tenemos aquí a Yue! Jajajaja. Y muy pronto aparecerá nuestro dulce Yukito (aquí heterosexual, aviso) y el festival deportivo será en el siguiente capi… veremos a nuestra Sakura en su versión atleta. Intentaré publicar la semana que viene, pero puede que no sea posible… Lamento decir esto, pero en verdad mi tiempo se ha reducido mucho… trabajo, un curso de nominas y gestión de seguridad social, mi hijo de cuatro añitos que está terremoto, terremoto… y el cole que se acaba… así que voy a tener días movidos… pero espero que la inspiración venza al cansancio… jajajaja. Un beso chicas, y ya me dicen que les pareció… si se hace largo o pesado me lo comunican… que se supone que debe ser un shojo ligero… jajajajaja. ¡Besotes!

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Aquí dejo respuesta a los reviews sin login:

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Arya Stark: jajaja, de hecho, al ser hija adoptiva de los Kinomoto… Tomoyo puede traer a quién quiera, es su casa. Jajajaja. Y nosotros encantados de que se lleve al lobo… pero que recuerde que es de Sakura. Jajajaja. Un beso y gracias por tu apoyo. Adoro leer vuestros reviews, y me animan mucho mucho. Arigatooooo.

Ksakura Rostran: Pues nuestro Li lo tiene muy difícil… entre que Sakura siente algo por Yuki, la castaña se la tiene jurada por lo del bullying y además Tomoyo no deja de meter baza… pues como que va a tener unos días moviditos. Jajajaja. Pero mejor para nosotras, más material. ? No prometo un Tomoyo x Eriol… pero tomo nota. Jajaja. Un besote y muchas gracias por apoyarme amiga. De verdad.

Elizabeth Padill: jajajaja, aquí dejo un poco más mujer, jajajaja. Me alegro mucho de que te guste la historia y espero ir sabiendo tu opinión. Un beso enorme y nos leemos pronto.

Guadalupe: ¿segura que quieres ser parte del club de fans? Mira que están algo locas… jajajaja. Espero que con este capi tu opinión de él sea la misma… yo creo que es un amor también. Uno confundido… pero adorable… jajajaja. Kero me encanta e intento que salga siempre… no sabía si hacer un gato… o un mapache… jajajaja. Pero sería raro ver un mapache en japón…jajajaja. Espero que este capítulo también sea de tu agrado y de nuevo te doy las gracias por tu gran apoyo. Eres un amor tu también. Nos leemos muy pronto. ¡Cuídate!

Ely Ventura: ¡Hola! Y a mí me encanta que te encante. Jajajaja. Espero que sigas leyendo y opinando. Gracias y un besote.

Flor: jajaja. Pues tampoco hay beso en este… jajajaja. Lo siento… es que es un cobarde… siempre lo ha sido… pero ya sacará su valentía cuando se muera de celos. Jajajaja. Es cierto, hablo mucho de ojos en todos mis fics, pero es que es en lo que más me fijo… en los ojos de las personas. Y como aquí todos los tienen de colores distintos… me sirve para identificarlos. Aunque hay más azules… jajajaja. ¿Por qué será? Jajajaja. Me alegro que te gustara Mei, y a ver como evolucionan Yue y Yuki… jajajaja. Besotes y nos leemos pronto amiga. Gracias por tu gran apoyo. ¡Eres un solete! Jajajaja