Notas de la autora: Vale, lo logré y aquí les dejo la primera parte de este festival deportivo. (desde el punto de vista de nuestra Sakura) Verán que es un poquito más corto, pero lleno de detallitos. ¡espero que les guste! Un gran abrazo y las leo al final.

.

Mi Fan número 246

.

Capitulo noveno

.

Festival deportivo: primera parte

.

Me miré al espejo por centésima vez esa mañana. Odiaba el uniforme deportivo de nuestro instituto. Estaba pensado para desfavorecer a cualquiera. Y no es que yo tuviera un cuerpo hermoso, ni mucho menos, pero con esas costuras tan anchas, parecía un payaso de circo.

- Sakura, vamos a llegar tarde si no te apuras. – la figura de Tomy apreció en mi espejo y mi boca se fue literalmente al piso. Me giré a la velocidad de la luz y la señalé como una boba.

- ¿Qué demonios llevas puesto?

- El uniforme deportivo.

- ¡Y una mierda! El pantalón está ceñido y la camiseta no parece una maldita tienda de campaña. ¡Casi puedo adivinar tu ombligo! – Tomy rodó los ojos y se sentó en mi cama, confiadamente.

- Ay… tontita Sakura. Te recuerdo que me paso el día haciendo arreglos en el taller de Keiko… obvio que arreglaría este desastre que tenemos por uniforme.

- Pero… pero…

- ¿Qué? Ya te dije que si querías te arreglaba el tuyo…

- ¡No me lo dijiste!

- Sí, lo hice. Y tú contestaste algo así como… "No tengo tiempo ni ganas de hacerte otro pase de modelos, Tomy. Además, tampoco pienso participar en ningún acto deportivo… así que déjalo" – iba a protestar, pero joder, eso sonaba exactamente a lo que yo diría. – Oh, y luego te fuiste a toda prisa al café gritando insultos a mi adorado Kurogane.

- Mierda… eso fue antes de saber que tendría que hacer la maldita carrera de atletismo…

- Ya… eso… y que ahora sabes que vendrá tu amado Yukito a verte… - noté el calor subir a mis mejillas y aparté la mirada. Tomoyo nunca se andaba con rodeos, y por desgracia tenía toda la razón en "ese punto". Mi padre tenía una conferencia y llegaría a última hora y Touya estaba de exámenes. Así que el idiota de mi hermano le había pedido a Yukito que fuera en su lugar a "vigilar" que no metiera la pata. ¡Y él había aceptado! Lo normal sería estar eufórica, pero…

- Maldita sea… parezco un espantapájaros… si Yukito ya me veía como una niña, con esto puesto va a pensar que estoy en párvulos… - Tomoyo se levantó con una sonrisa y para mi sorpresa sacó un kit de costura portátil de su bolsillo. ¿Es que sus bolsillos minúsculos tenían propiedades mágicas como el jodido Doraemon?

- Ven, te haré algo rápido en esa camiseta…

- ¡Gracias!

- Aunque yo no me preocuparía mucho… puede que la carrera de atletismo sea importante, pero te recuerdo que antes tienes que ponerte un bañador y el uniforme de las animadoras… son más favorecedores… Por qué no te hacen llevar ese gorro de goma en la piscina ¿verdad? Contra esa cosa horrible no puedo hacer nada… ya te aviso… - y ahí se me vino el mundo abajo.

- ¡El mini bañador deportivo! ¡Y ese maldito cinturón al que tienen el valor de llamar falda! Dios… ¡Me verá junto a esas chicas curvilíneas, con sus contoneos y sus pestañas largas… ¡Mierda! ¡Me va a ver al lado de la diosa afrodita Meiling! Estoy perdida…

- Ya… cálmate… Yukito te conoce desde siempre y no valora esas cosas… además, debes empezar a ver lo hermosa que eres, Sak. Por fuera, y por dentro. – rodé los ojos y le señalé el espejo con rabia.

- ¿Se puede saber dónde ves tú lo hermoso? Soy bajita, no tengo curvas, mi feminidad se asemeja a la de una babosa y encima… ¡Mi cabello largo y lacio se ha perdido en el puto olvido! – las manos de mi prima/hermana/mejor amiga, se posaron en mis hombros y me acercó al maldito objeto infernal que llevaba mostrándome un reflejo patético desde primera hora de la mañana.

- Yo veo dos ojos preciosos, cargados de vida y de luz. Igualitos a los de tu madre. – bufé, agotada, pero Tomy me obligó a mirarme de nuevo. – Veo… una nariz llenita de pecas preciosas y dos mejillas sonrosadas. Una piel de bebé, tersa y sin imperfecciones…

- Tomy…

- ¡Veo…! Una chica preciosa con demasiados complejos, muy bruta y mal hablada, eso sí. – me reí suavemente y ella me devolvió el gesto. – Deja de compararte con Mei o conmigo. Tú eres tú. Bella y buena.

- Para nada… soy la bestia del cuento… - vi como su ceja se alzaba, pero negué con la cabeza. No servía de nada recordar las hirientes palabras de Li ahora. – No importa. Ahora ya no puedo solucionarlo y lamentarme no me servirá…

- Tú dame diez minutos y verás como el pato se convierte en cisne.

- ¿Y qué hago con mi cabello?

- ¿Qué le pasa?

- ¿Me lo recojo como buenamente pueda? Porqué se me va a quedar todo alborotado y Li se meterá conmigo… - la sonrisa melodiosa de Tomoyo resonó por mi habitación y Kero empezó a restregarse por mis piernas en busca de algo que llevarse a la boca.

- ¿Ahora te preocupa la opinión de Shaoran? – arrugué el ceño y empecé a jugar con mis dedos, nerviosa.

- No… no es eso. Sólo que es insufrible y no quiero darle más material de burla.

- Ya… claro… sólo se trata de eso.

- ¡No empieces con tus fantasías románticas! Esto no es un manga, aquí el chico guapo no se enamora de la chica "pato".

- ¿Pero te gustaría que fuera así?

- ¡No! ¡Claro que no! – Tomy me miró sin creerse nada y tragué pesado. No sentía nada por Li y estaba cansada de que todos me tomaran el pelo con eso. Cómo si fuera tan estúpida de caer por un imposible. Además, ese "dios chino" era tan creído, que no necesitaba nadie tras su estela. Y de necesitarlo, ya tenía doscientas cincuenta locas fanáticas totalmente dispuestas.

- Listo. – miré la camiseta, asombrada. Con unas pocas puntadas y un nudo lateral, Tomy había logrado que pareciera una chica de nuevo.

- Vaya… eres buena…

- Lo sé. – se apartó la cabellera que había recogido en una cola de caballo y me miró satisfecha. – Ahora coge tus cosas y vámonos. ¿quieres? Soy la encargada de las fotografías para la estúpida revista.

- ¿Y eso? Ni siquiera formas parte del club de periodismo barra fans del "dios chino".

- La idiota de Hastumomo quiere que las saque yo… - sentí mi cuerpo temblar de la rabia. – no me mires así… quise negarme, pero me van a pagar y al menos así puedo ir hablando con esa estúpida y vigilar sus movimientos. La muy tonta se cree que me cae bien… Y está tan metida en su mundo que ni siquiera sabe que vivo en tu misma casa.

- Seguro que quiere sacarte información de mi relación con Li…

- Oh, ya te digo. Pero se cree todo lo que le cuento. – levanté una ceja mientras metía mis cosas en la mochila de deporte y la miré con sospecha.

- ¿Qué demonios le estás contando a esa harpía?

- Oh, pues que Shaoran bebe los vientos por ti. ¿Qué otra cosa iba a decirle?

- Como digas demasiadas cosas nos van a pillar mintiendo…

- Para nada. Soy buena. Además, no doy detalles.

- No me gusta…

- Confía un poco en mí. ¿Quieres?

- Ya… con la que liaste con el maldito club… para fiarse…

La loca que tenía por hermana me guiñó un ojo y ambas bajamos al fin la escalera. Mi padre nos llevaría en coche hasta el instituto y luego se iría a la universidad. Sólo esperaba que Touya y él pudieran pasarse, aunque fuera a la ceremonia de premios… No es que esperara ganar alguno (vale… sí, lo esperaba, era buena en deportes, ya les dije) pero quería sentirme un poco en familia… Aunque Yuki era un hermoso regalo de consolación. Ya me moría por ver su sonrisa amable…

- ¿Tu cabeza vuelve a estar llena de Yukitos? – me sonrojé como una niña de primaria y Tomoyo se rio a mi costa una vez más. – Eres tan transparente…

- Oh, cállate.

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

El instituto estaba sumido en el más absoluto caos. Había centenares de chicas en la puerta, intentando colarse como familiares de los alumnos participantes. ¿Por qué? Por Li… cómo no. De algún modo, esas locas sabían de su participación en el festival inter escolar y querían entrar a toda costa. Hermanas, primas (de todos los grados), tías y hasta madres. Saltaban felices y buscaban a "mi novio" por todos lados. ¡Hasta llevaban pancartas de ánimo! No dejaba de sorprenderme el fanatismo que causaba ese tipo…

Tomoyo había desaparecido cámara en mano y yo me había quedado en la puerta esperando por Yuki. Al no ser familiar directo, mi hermano le había cedido un "pase", pero debía entrar acompañado o el idiota que teníamos de conserje le barraría el paso. Sentí el rugir de un motor muy familiar y rodé los ojos. El dios chino había llegado con su flamante moto último modelo. Mis dedos se levantaron y empecé la cuenta atrás con ellos.

- Uno… dos… y….

- ¡AHHHHHHH! ¡Es Li!

- Tres…

Y el caos se convirtió en el fin de los tiempos. Me arrinconé a una columna, esperando que pasara la marabunta y casi sentí lástima por don engreído Li. Intenté verle entre todas esas histéricas gritonas, pero ni siquiera su cabello chocolate se divisaba en la lejanía.

- Es como ir al centro comercial el primer día de rebajas…

- ¿No vas a ir a socorrer a tu amorcito? – el salto que di no fue natural, ni tampoco lo fue que se me parara el corazón.

- ¡Maldita sea, Hiraguisawa! ¿Es que no puedes dar algún tipo de aviso? Pareces un jodido ninja…

- En absoluto. Lo que pasa es que estabas la mar de absorta buscando a tu novio entre la multitud y murmurando para ti misma. ¿Estabas maldiciendo a todas esas locas?

- Nah…. Sólo quería reírme un rato a su costa… cómo debe odiar todo esto… - el mejor amigo de Li se apoyó en la pared, a mi lado y sonrió coquetamente. ¿Es que tenía que ligar con un mínimo de chicas al día o sólo llevaba lo de galán en su sangre inglesa?

- Shaoran mueve masas… él, su rostro de muñeco chino y su apetitoso apellido.

Le miré de reojo. Había investigado más sobre la familia Li. Tras lo que pasó en el gimnasio con Yuko, quise ver hasta qué punto eran influyentes en China o Japón. ¡Y joder que eran importantes! Su fortuna se equiparaba a la del jodido Steve Jobs. Pero por algún motivo, Shaoran decidió asistir a una escuela pública y trabajar en un gimnasio de pueblo. Me moría por saber sus razones… pero a la vez no quería que pensara que era otra chica más, interesada en su dinero.

- ¿…ura? ¿Sakura? ¿Me escuchas?

- ¿Eh? – el brazo de ese don juan se puso en mis hombros y me aparté algo apurada.

- Baja a la tierra, preciosa. Hay más humanos viviendo en ella a parte de tu lobito chino. – parpadeé, incomoda y centré mi atención en sus ojos azules. Eran astutos y demasiado traviesos para mi gusto ¿Por qué no salía Tomy con ese tipo? Eran tal para cual… - Te decía que si querías ir entrando conmigo. Participo también en la carrera de natación y en la competición de fútbol.

- Oh… no, no. Estoy esperando a mi… - el sonrojo subió a mis mejillas y sentí que las orejas me ardían. – Esto…. A un amigo de la familia.

- Interesante… - le miré sin comprender, pero Eriol sólo levantó sus hombros caminando en dirección al edificio principal. – Luego me presentas a "tu amigo" y me dices donde está tu hermanita Daidouji, para que pueda disfrutar de su compañía.

- Cla… claro.

- ¡Hasta luego mi flor! – me quedé allí parada cómo una tonta, mirando su figura desaparecer entre la multitud y suspiré cansada. Ese grupito de playboys era demasiado intenso.

- ¿Qué quería ese estúpido inglés? – una vez más el corazón se me paró y di un salto digno de la rana Gustavo.

- ¡Joder! Os voy a poner un maldito timbre de bicicleta. ¿Es que no podéis hacer más ruido cuando os acercáis? – los ojos ámbar de Li se clavaron en mí y tragué saliva, algo incómoda. Entonces noté toda la muchedumbre que estaba parada tras él y que ahora me fulminaban con miradas de profundo odio. – Esto…. – me acerqué a Shaoran para susurrarle y me lamenté por ello en cuanto las miradas de odio pasaron a ser dagas de hielo. – Li…

- Shaoran…

- Lo que sea… ¿Crees que es buena idea que te acerques a mí hoy? Tienes a todo tu séquito listo para matarme… - Shaoran se giró para contemplar a todas esas locas y para mi total infarto me tomó de la mano, besando con suavidad el dorso de la misma. - ¡Shaoran!

- ¿Te crees que no saben todas ya que tengo novia? Mejor que te quedes cerca de mí. No te preocupes linda… te protegeré. – me guiñó un ojo seductor y casi sentí nauseas.

- Idiota… como si necesitara tu ayuda…

- Claro que sí mi vida, claro que sí. ¿Entramos? La prueba de natación es en media hora y necesito que mi novia esté allí, apoyándome.

- Ve tú. Yo tengo que esperar…

- ¡Sakurita! – toda mi espina dorsal se tensó en respuesta y solté la mano de Li de inmediato. Noté como me miraba, interrogante, pero no tenía tiempo para sus locuras. ¡Yukito había llegado! Levanté mi mano saludando de forma entusiasta y corrí a su encuentro para luego tirarme a sus brazos cual niña pequeña. Debía aprender a controlar mis actos…

- ¡Yukito! ¡Que ilusión verte!

- Pequeña Sakura… hacía tiempo que no te veía… - me sonrojé a más no poder y quise morirme allí mismo, pues sus dedos se habían entrelazado en mi cabello y me sonreía afablemente, sólo como Yuki sabía hacer. – Te has cortado tu cabello…

- Yo… sí. ¿Me veo muy rara? – esa preciosa sonrisa que tanto amaba se dibujó en su rostro y me derretí como un helado en verano.

- Luces tan bonita cómo siempre, pequeña Sakura. – Dios, dios, dios… que alguien me sujetara. ¡Era tan dulce! - ¿Dónde está Tomoyo? – Yukito se irguió sobre sí mismo y dio un vistazo al lugar en busca de mi "peculiar" amiga.

- Haciendo fotografías por ahí… nos alcanzará en el almuerzo.

- Ya veo… Pero Sakura…

- ¿Sí?

- ¿No vas a presentarme a tu amigo? – casi me disloco el cuello. Li estaba a menos de medio metro, mirándonos con el ceño más fruncido que le había visto hasta la fecha.

- Yo… eh… claro… - ¿Y ahora qué? No podía presentarle a Li cómo mi novio… antes muerta. – Este es Shaoran Li. Un compañero. Trabaja conmigo y también participará en natación y atletismo. Li… este es Yukito Tsukishiro, un amigo de mi hermano y de la familia – Yukito asintió, alegre y le extendió la mano.

- Siempre es un placer conocer a los amigos de la pequeña Sakura. – Li miraba su mano cómo si fuera extraterrestre y tuve que golpearle en el hombro para que reaccionara.

- Lo siento… Sak no me ha hablado de ti.

- ¡No seas huraño, Li! – mi pie fue directo a su espinilla, pero el muy desgraciado lo esquivó con facilidad haciendo que perdiera el equilibrio. Estaba por caerme cuando sentí los brazos de Yukito en mi cintura.

- ¡Cuidado, Sakura! Mira que no te tenía por patosa… - mi rostro debió pasar por todas las tonalidades posibles de rojo, porqué ambos se me quedaron mirando. Yuki riendo levemente y Shaoran con ese maldito rostro hosco que le caracterizaba. Me aparté lentamente, aún demasiado roja por el contacto.

- Pues no la conoces mucho, Sak es la persona más despistada del mundo entero…

- Oh… es posible. Pero eso sólo la hace más adorable. – Ay… Mi madre… iba a darme un ataque. Él sí que era adorable…

- Soy yo… ¿O hace mucho calor aquí? – Shaoran me miró como si estuviera loca, y puede que un poco sí lo estuviera.

- Sak… estamos a diez grados… tengo los huevos congelados. – ahora sí acerté el golpe y le vi chillar con satisfacción.

- ¡Eres un malhablado! – sus ojos dispararon dagas de fuego y me aparté, asustada.

- Serás… cómo si tú hablaras como una chica decente. Vuelve a golpearme y te juro que te la devuelvo. Ya ni siquiera me importa que seas una niña.

- ¡No soy una niña! – ambos nos giramos al oír la risa de Yukito y quise que la maldita tierra me tragara. ¡Parecíamos dos chiquillos idiotas!

- Veo que se llevan bien.

- ¡Para nada! – La respuesta fue simultánea y eso sólo causó otra carcajada de Yuki. Li me miró con esa sonrisa traviesa que no vaticinaba nada bueno y supe que iba a decir algo inadecuado. No iría a decir algo de nuestro "noviazgo" ¿verdad? Mierda… iba a hacerlo… Así que me adelanté y cogí a toda prisa la mano de Yukito arrastrándolo literalmente a la entrada del instituto. Gracias a dios las fans de Li lo acorralaron y el muy idiota se quedó con las ganas de seguirnos.

- Es un chico divertido… me cae bien. – divertido mi trasero…

- A ti todo el mundo te cae bien, Yuki…

- Pero tengo mis favoritos… - sentí como su mano apartaba un cabello rebelde que se había pegado a mi mejilla y tragué saliva rezando un padre nuestro.

- Yo… eh… ¿Seguro que no te vas a aburrir tú sólo?

- Oh, para nada. Una compañera de la universidad también viene. Su hermano está en tu curso, creo… - sentí una punzada de celos. ¿Una chica? ¿Qué chica? Sonríe Sak… que no vea tu turbación…

- Ah… ¿cómo se apellida?

- Oh, se llama Nakuru Reed. – abrí los ojos, sorprendida. El mundo sin duda era un puto pañuelo… claro que uno cargado de mocos…

- Sí, conozco a su hermano. Es un amigo… se llama Yue. – entonces si era su hermana, seguro que era guapísima… Yue era un chico muy atractivo, y seguro que su padre (el director) también lo fue en sus tiempos… pero el nombre de la "amiga" de Yukito me resultaba demasiado familiar. – Un momento… ¿Esa tal Nakuru es la loca de la que siempre se queja mi hermano?

- La misma. – suspiré aliviada, lo que menos necesitaba ahora era una universitaria cañón persiguiendo a "mi Yukito". Pero si algo sabía de esa tal Nakuru, era que bebía los vientos por Touya. De repente me sentía mucho más animada.

- Pues muero por conocer a la chica que logra irritar de ese modo a mi hermano… le pediré un par de consejos para cuando sea malo conmigo. – Yukito rio a mi lado y me di cuenta de que habíamos llegado al edificio principal. – Yo… tengo que entrar a cambiarme. Participo en la carrera de natación que es en media hora…

- Tranquila, te recuerdo que estudié aquí. Sé dónde queda la piscina. – asentí, enérgica y levanté los puños.

- ¡Te dedicaré la victoria!

- Sakura… no quiero que lo hagas… - parpadeé algo confundida, pero de nuevo di un salto al sentir sus dedos en mi mentón. – prefiero que no te esfuerces. Te han pedido participar, nadie espera que ganes…

- Pero…

- No, Sak… Touya me ha pedido que cuide de ti… y eso haré. No puedes forzarte. Lo sabes. – sentí las lágrimas acumularse en mis ojos, pero Yukito las apartó una a una, mientras suspiraba. – Perdona… no quería…

- No, lo entiendo.

- Sólo…

- Lo sé. – me giré apartando los restos de lágrimas que me quedaban y le sonreí de manera forzosa. – No me pasará nada. Me lo tomaré con calma… nos vemos luego.

- ¡Sakura! – me giré, aguantando como pude y le miré - Ten cuidado…

Asentí y salí a toda prisa, aguantándome a duras penas las ganas de llorar a moco tendido. Así que esa era la verdadera razón por la que él estaba ahí… Yukito era mi niñera. Mi padre y Touya estaban preocupados por mi… Y yo debía ser buena, participar y no esforzarme… ¡Malditas restricciones! ¡Malditos médicos idiotas que no sabían nada! Entré a mi clase, cerrando la puerta con fuerza y arrojé mi mochila contra la ventana causando un gran estruendo.

- ¿Sak? – Mierda, ¿es que Li no tenía su puñetera vida? ¿Qué hacía en mi clase? ¿Y cómo había llegado antes que yo si estaba siendo atosigado por sus fans? ¡Se suponía que debía estar ya en la piscina! La carrera de chicos era justo antes que la nuestra. Giré el rostro, ocultando mis ojos rojos y caminé en dirección contraria con la excusa de recoger mis cosas.

- ¿Qué haces aquí? – mi voz sonó demasiado seca, pero ahora mismo no podía controlarme. Además, no es que Li se mereciera mi suavidad…

- ¿Qué te ocurre?

- ¿Por qué siempre respondes una pregunta con otra pregunta? ¡Es irritante!

- ¿Por qué te niegas a contestarme?

- Arghhh, eres odioso. – finalmente llegué hasta mi mochila. La cogí con desgana y la arrojé sobre una mesa. Al abrirla comprobé que mi uniforme de animadora estaba hecho unos ciscos… todo arrugado… Me giré para irme y casi tropiezo con el pecho de Shaoran. - ¡Demonios! ¡¿Qué?! – di un paso para atrás en cuanto sus ojos buscaron los míos, agachándose y poniéndose a mi altura.

- Tienes los ojos rojos… ¿ha sido Hatsumomo?

- No me pasa nada…

- Ya… y yo que me lo creo…

- ¿Es que no puedes dejarme en paz? Deberías estar en la puta piscina a punto de competir. ¿No tienes que cambiarte? – Li frunció el ceño y me llamó idiota, cosa que aún me puso más histérica.

- Por si no tienes ojos en la cara, llevo puesto el bañador. Sólo es cuestión de quitarse la camiseta y listo. ¿Quieres ver?

- ¡Idiota! – le aparté de un manotazo, pero no funcionó. Con Shaoran mi fuerza bruta nunca funcionaba. En vez de eso, tomó mi mano entre las suyas y tiró de mí con fuerza obligándome a permanecer a su lado.

- ¿Quién te ha hecho llorar Sak? Dímelo…

- Ya te he dicho que nadie… - Y cometí mi primer error, y es que en un despiste le miré a los ojos. Esos ojos como puro fuego que te atrapaban y te consumían. Y allí murió mi rabia y mi fuerza. Y mi boca habló sola, traicionando mis principios… – No es algo que tú puedas solucionar… Li… son cosas mías… No quiero preocuparte. Gracias, pero… es mi vida y… soy yo quién debe luchar sus batallas. – le oí suspirar, pero gracias a los dioses decidió soltarme. Cosa que agradeció mi corazón, que ahora latía como loco.

- Entiendo… pero… que sepas que… bueno… - Shaoran se llevó las manos a su brillante melena achocolatada, despeinándola como hacia siempre que estaba nervioso. – estoy aquí… ¿vale? – Asentí sintiendo el sonrojo de vuelta y casi corrí en dirección al pasillo.

- Yo…. Tengo que cambiarme… nos vemos en la piscina.

- Te acompaño.

- ¡No es necesario!

Y salí corriendo antes de que pudiera alcanzarme. Lo que menos necesitaba ahora era otro metiche en mi vida. Con Tomoyo, Touya y mi padre atosigándome tenía más que suficiente. Y encima ahora se me había añadido Yukito… simplemente genial. Llegué a la puerta de los vestuarios y di gracias a los dioses al comprobar que ya no quedaba nadie. Me recargué en la puerta y di un hondo suspiro.

- Tomárselo con calma y sólo participar… Cómo si fuera tan fácil…

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

Jamás, en toda mi vida, había visto semejante grupo de féminas alborotadas. La carrera de los chicos estaba a punto de empezar, y las gradas provisionales que habían puesto estaban al borde del derrumbe. Por suerte, como participante, podía vislumbrar la competición desde una posición privilegiada. Miré la puerta de acceso a los vestuarios masculinos y casi me fui de espaldas al oír los gritos de todas las chicas. Li había entrado en toda su gloria y debía reconocerlo, hasta yo me ruboricé. Puede que trabajáramos juntos en el gimnasio, pero el muy cabrito no se quitaba la camiseta ni que lo mataran. Así que era también mi primera vez en la "contemplación de los pectorales del dios chino Li"

- Presumido… - me giré, asustada y la sonrisa de Eriol me desconcertó. ¿Cuándo había llegado? – Bonitas piernas, Sak. Estoy deseando verte sin esa sudadera… – Me guiñó un ojo y se fue tan campante dejándome con la boca abierta.

- Malditos playboys…

Si el ambiente ya estaba alterado por la presencia de Li, cuando se añadió Eriol a la escena fue el final de los días. Caminé bordeando la piscina por la zona que no daba al público y fue entonces que noté la mirada de Shaoran sobre mí. Parecía preocupado. ¿Pero por qué? Yo no era su jodida responsabilidad. Levantó su mano para saludarme y casi pierdo el equilibro por la sorpresa. De repente se hizo un silencio sepulcral y noté todas esas miradas de admiración ahora sobre mi persona. Sólo que, en vez de gritos emocionados y ojos desorbitados, eran ceños fruncidos y miradas de odio. Li no era consciente de que sus gestos "cariñosos" no ayudaban a mi mala reputación… Pero no iba a empequeñecerme, así que las ignoré y le saludé de vuelta. Y su mejor amigo inglés se añadió feliz y empezó a gritarme sin importarle una mierda que medio instituto y sus familiares pudieran oírle.

- ¡Preciosa Sakura, voy a destruir a tu novio! - ¡Mierda! Miré en dirección a las gradas, asustada, pero para mi fortuna, no divisé a Yukito. ¿Estaría fuera aún? Eso esperaba… porqué no quería malentendidos… aunque… ¿le habría dicho Touya lo de Li? Mierda… seguro… ¿Mi Yukito pensaba que tenía novio? Pero no me había comentado nada al presentarle a Shaoran… ¡Joder! ¿Por qué mi vida cómoda y fácil se había convertido en un puto infierno? Debí hacer algo muy malo en mi vida anterior…

Los minutos fueron pasando y finalmente el entrenador Terada dio el silbato que avisaba de que los competidores debían coger posiciones. Shaoran estaba en uno de los laterales intentando no llamar demasiado la atención (cosa más que inútil) y me fijé en que su postura era perfecta. Espalda ligeramente curvada, pero en tensión, pies firmes y ojos fijos en el objetivo. ¿Nadaría bien? Joder… seguro. Era entrenador y además, no había nada que ese idiota chino no supiera hacer. Me sorprendí a mi misma mordiéndome las uñas. ¿Estaba nerviosa? ¿Por Li? ¿A mí que me importaba si ganaba o perdía?

El disparo de salida sonó creando que la multitud estallara en vítores y me concentré por fin en lo que importaba, la competición. Sí… sin duda Li sabía nadar. Sus brazos y piernas estaban perfectamente sincronizados y su cabeza sólo asomaba cuando era necesario. Era perfecto en todo, como su prima Meiling. Apuesto, listo, deportista y con dinero. Con razón tenía doscientas cincuenta tías bajo sus pies (de momento, no dudaba que ese número iría en aumento tras el festival deportivo). Le vi tocar la pared y dar media vuelta con estilo, pero me sorprendí al comprobar que alguien le aventajaba. ¿Pero quién sería? No me había fijado en nadie más que él… Empecé a andar, nerviosa, siguiendo sin darme cuenta el recorrido por fuera de la piscina y me llevé las manos a la boca al ver que Li había quedado segundo. ¡Pero si había sido una carrera perfecta! ¿Quién…? Y esa sonrisa bobalicona y jodidamente coqueta me dio la respuesta.

- Hiraguisawa…

Al parecer Li era perfecto en todo, pero Hiraguisawa le superaba. Fue entonces que recordé que Shaoran había quedado segundo de su promoción, siendo Eriol el primero. ¡Oh! Puede que Li fuera el sex símbolo del instituto, pero… Eriol no se quedaba atrás… Las damas estallaron en gritos de apoyo a Li y alaridos de felicitaciones para el inglés, y yo me vi a mí misma acudiendo a su encuentro. Shaoran respiraba agitadamente y se secaba el cabello con una toalla. Me acerqué para tocar su hombro, ignorando a todos a nuestro alrededor.

- Y al fin te veo nadar… eres bueno… - sus ojos me miraron intensamente y me sentí mareada. Porqué le tenía justo frente a mí, mojado, y sin camiseta. ¡Y mi mano seguía apoyada en su hombro! – Yo… eh… perdona, no debí…

- Tranquila. Puedes estar aquí, participas en la siguiente competición, y eres mi adorada novia. ¿recuerdas? – me sonrojé de la cabeza a los pies y agaché la cabeza.

- ¿Puedes dejar de decir eso? – esa sonrisa ladeada que sólo él sabía poner surgió para atormentarme.

- No quiero. Me gusta verte toda sonrojada…

- ¡Vete a la mierda! – oí su carcajada alegre y me di cuenta de que, a pesar de haber perdido frente a su mejor amigo, no se veía para nada molesto. Todo lo contrario. Siempre pensé que Shaoran sería de los competitivos. Con lo orgulloso y creído que era, sería lo más lógico. Pero si algo me había demostrado ese maldito perro chino, era que no podías dar nada por supuesto estando con él.

- ¿Estas preparada? Ahora vas tú… ¿te ayudo a quitarte la sudadera?

- ¡Deja de embromarme!

- Siempre puedo hacerlo yo… - me giré alterada y Eriol me sonrió de vuelta. - ¿Quieres? – iba a protestar, pero Li se me adelantó pasando su brazo por encima de mis hombros. ¡Dios…! Podía sentir su frío pecho contra mi espalda… suerte que aún llevaba la sudadera…

- Eriol, piérdete. O le diré a Daidouji que juegas a dos bandas. – rodé los ojos recordando el motivo por el que odiaba a los casanovas como ellos.

- Deja de marcar territorio como un perro Li, Sak y yo sólo somos amigos ¿verdad linda? – y no pude evitar reírme.

- ¿Y tú de que te ríes, tonta? – sus dedos presionaron mi nariz y lo aparté de un manotazo, aguantándome las ganas de carcajearme aún más fuerte.

- Pensé que sólo yo me atrevía a llamarte "perro"… - Shaoran gruñó en respuesta y ahora éramos Hiraguisawa y yo los que le mirábamos sonriendo ladinamente. A lo que recordé que debía dar la enhorabuena a ese inglés pervertido. Aunque sólo fuera por educación… – Felicidades, por cierto.

- Oh, gracias mi pequeña flor. Tu vas ahora. Dedícame la victoria.

- Eriol…

- Sí, sí. Ya me voy Shao… pero que sepas que también te voy a joder en la carrera de atletismo…

- ¿También competirá en atletismo? – le vi marcharse entre vítores y aplausos y Shaoran soló bufó, molesto.

- Hiraguisawa adora el deporte. Participará casi en todas las competiciones y ya te adelanto, que las ganará todas.

- ¡Vaya! ¿Y por qué eres tú el que tiene el club de fans y no él? Es bastante guapo… – me esperaba algún comentario ácido de su parte, pero se limitó a gruñir y a mirarme con frialdad.

- No lo sé. ¿Por qué no se lo preguntas tú si tan interesada estás?

- Oye… ¿a qué ha venido eso? ¿No estarás celoso de tu amiguito inglés?

- Apresúrate, las chicas ya están llegando. No te despistes y les des ventaja, o seguro que quedas la última. Te he visto nadar despreocupadamente en el gimnasio y sé que no ganarías esta carrera ni en mil años, pero me avergonzaría mucho que mi chica quedara en mala posición… - me crucé de brazos, furiosa y le miré con mis ojos de gata arisca.

- ¡Voy a ganar! ¡Que lo sepas! Y tú serás el novio segundón de la chica que quedo primera. – su rostro se acercó tanto que casi pierdo el aliento.

- ¿No decías que dejara de llamarte "mi novia"? Las reglas son para todos, cariño…

¡Es que no podía con ese imbécil! Me giré al borde de un ataque y caminé con pasos fuertes en dirección a los pódiums de salida. Había al menos tres competidoras de nuestro instituto, pero el resto procedían de otras instituciones. Al ser una competición interestatal, venía el mejor representante de todos los institutos de la zona. Pero Clow estaba decidido a ganar en todas las categorías, y con Hiraguisawa, quizá lo lograra… Me quité la sudadera sintiendo todos los ojos en mi persona y cerré los ojos mientras intentaba tranquilizarme.

- ¡Ánimo, pequeña Sakura!

Miré en dirección a la voz y saludé feliz a Yukito. Estaba en las gradas (curiosamente se había agenciado un par de sitios en primera fila) con una chica de pelo castaño muy largo. ¿Sería esa tal Nakuru? Sin duda. Era yo… ¿o lo tenía cogido del brazo? Maldita desvergonzada…

A diferencia de la carrera anterior, en vez de bullicio y gritos, el lugar se había apoderado de un silencio sepulcral. Era como si todos estuvieran esperando que fallara para poder burlarse de mí de nuevo. Fijé la vista en dirección a las cristalinas aguas y respiré hondamente. Oía las palabras de Yukito en mis oídos, susurrando que "participara" y no compitiera… pero no iba a hacerlo. Lo sentía por él, por mi familia y los idiotas que tenía por médicos, pero… no podía simplemente quedarme allí y hacer ver que me esforzaba en vano. No sólo por mi orgullo (que era tan grande como el del mismísimo Li) sino por esas idiotas que se habían atrevido a menospreciarme, a insultarme y denigrarme. Quería demostrarles a todas esas estúpidas quién era y lo que podía hacer.

El silbato sonó estrepitosamente y salté al agua sintiendo como todo a mi alrededor desaparecía. La temperatura era perfecta y todas las voces quedaron eclipsadas bajo la superficie. Mis brazos nadaban rítmicamente, y mis pies recordaban cada movimiento. Me sentí volar y ni siquiera presté atención a las demás competidoras. Cuando giré, quise llorar de alegría, porqué me sentía viva de nuevo. Cómo echaba de menos la adrenalina de competir…

Todo pasó demasiado deprisa y cuando mi cabeza emergió y miré a mi alrededor, totalmente sonrojada por el esfuerzo y sin aliento, me sorprendí al comprender que no sólo había ganado, sino que había dejado al menos nueve segundos de diferencia con la chica que había quedado en segundo lugar.

Poco a poco los vítores fueron llegando a mis oídos y una gran sonrisa iluminó mi rostro. Una mano me tocó el hombro y al levantar la vista dos orbes ambarinos me recibieron con suma alegría.

- Maldita niña genio… ¡Joder como nadas!

Y lo siguiente que noté fue su mano jalando la mía, ayudándome a salir para luego cubrirme con su toalla entre risas. Y en algún ataque de pura felicidad perdí la cabeza y me abracé a él. Shaoran me devolvió el gesto y pude sentir su piel envolviéndome. Y ¡joder! Que bien se estaba así… Eriol se unió a nosotros gritando de alegría y nos separamos lentamente, con los rostros ruborizados y la respiración acelerada. (yo por la carrera… claro…) Y para mi deleite, vi como poco a poco todos los chicos pasaban a felicitarme (y algunas chicas también se animaron, dejándome con la boca abierta). Miré en dirección a la grada, bajo esa bruma de satisfacción que siempre cubre a las personas cuando consiguen su meta y comprendí, desanimada, que no todos estaban tan alegres como yo. Yukito me miraba aún sentado, con el semblante más serio que le había visto hasta la fecha. Y un poco más abajo, Tomoyo corría a buscarme.

- Mierda… - Shaoran se separó de mí lo justo para mirarme a la cara y me dedicó uno de sus ceños fruncido.

- ¿Qué ocurre ahora?

- Yo… eh… voy un momento con Tomoyo… - vi como sus ojos la buscaban entre la multitud y pareció sorprendido.

- ¿Está molesta?

- Es muy posible… - noté la confusión en su mirada, pero negué con la cabeza. – Yo me ocupo… tú solo… quédate aquí con tus fans.

- Y una mierda, vengo contigo. ¿Qué le pasa a Daidouji? ¿Está celosa de tu victoria o qué?

- No, Shaoran… Sabes que Tomoyo no es así. Yo… déjame ir, por favor. – noté como el enfado en su rostro iba en aumento, pero no quería que Li se enterara de mi… bueno… de mi "condición". ¿Por qué? Ni siquiera yo entendía el motivo… - Confía en mí. ¿quieres?

- ¿Cómo tú confías en mí? – arrugué las cejas, y me aparté bruscamente. Puede que estuviera preocupado, o puede que no, pero no iba a tolerar sus sarcasmos.

- A diferencia de ti, yo no voy echando a la gente a los leones. Si alguien puede pedir confianza en esta extraña relación que tú mismo te has montado, soy yo. ¿no te parece?

Vale, había sido cruel. Pero es que en verdad no podía aguantar toda esa atención sobre mí. Menos cuando sabía que era sólo mera culpa. Li ya había cumplido su parte ¿por qué insistía en ser mi perro guardián? ¿Se pensaba que era tan tonta que ni siquiera podía enfrentarme a mi propia hermana? Idiota engreído… Me estaba confiando demasiado con él… y me pasaría factura. Lo sabía. ¿Y a qué había venido ese abrazo? Mierda, debía aprender a controlar esos impulsos estúpidos. ¡No podía ir por la vida abrazando a Li (voluntariamente) frente a todo el instituto! Finalmente llegué al lado de Tomy y para mi total asombro, sentí sus brazos rodearme.

- Entiendo por qué lo has hecho, pero… que sepas… que estoy muy enfadada.

- Tomy… - la sonrisa de oreja a oreja en su rostro no lucía precisamente atemorizante… más bien era el rostro de la preocupación.

- ¿Te sientes mareada? ¿Respiras con normalidad? ¿Te acompaño a la enfermería? – le devolví la sonrisa y levanté mis puños cómo señal de fuerza.

- Estoy perfectamente y ni en sueños voy a la enfermería. – sentí sus brazos de nuevo y le devolví el gesto.

- Menos mal… Sak… júrame que no competirás en la carrera de atletismo… por favor…

- Tengo que hacerlo. El director me ha obligado.

- Cuéntale lo de…

- No.

- Sak…

- Quiero hacerlo. Estoy bien. Sólo son cien metros y no hace calor. No será un problema.

- Pero…

- Tomy… estoy bien.

La abracé de nuevo y me alejé en dirección a los vestuarios. Una vez allí, me recargué en la puerta y suspiré, agotada. El corazón me latía a toda marcha y sentí como un leve mareo se apoderaba de mí. Pero cerré los ojos y realicé los ejercicios de respiración, tal y como me habían enseñado en rehabilitación, y en menos de cinco minutos, estaba de nuevo en plena forma.

- Todo va a estar bien…

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

Me cambié de nuevo, esta vez con el maldito traje de animadora y salí en dirección al campo de fútbol. Me aseguré de llevar la sudadera conmigo, pero aun así el traje era demasiado "sugerente" de cintura para abajo, por lo que me sentía bajo la mirada de todos de nuevo. Debían ser imaginaciones mías ¿verdad? ¿Quién iba a mirarme a mí? Observé las gradas y me llevé las manos a la cabeza. ¡Todo el jodido instituto estaba allí! La competición de los chicos no sería hasta la tarde, pero habían cedido el campo de fútbol para la demostración de las animadoras. Esperaba que algunos familiares se acercaran a ver a sus hijas y hermanas, pero no que viniera todo el mundo. ¡Si hasta había gente en pie bajo los cerezos! Una ráfaga de viento helado me recorrió las piernas y temblé de la cabeza a los pies.

- Maldito frío…

Bajé las escaleras con la capucha puesta y recé para que nadie me reconociera. ¡Ni siquiera quería ver a Yukito! ¿Estaría enfadado conmigo? ¿Decepcionado? Joder… no debería haber competido en serio… pero… era superior a mí. No podía simplemente salir y no dar todo de mí. ¿Es que nadie me comprendía? Busqué a las chicas del equipo con la mirada, y las vi junto a los vestuarios masculinos. Aún llevaban la sudadera y parecían igual de congeladas que yo. Iba a correr en su dirección, cuando noté un rostro conocido. Tomoyo estaba haciendo fotos desde los bancos del equipo y a su lado estaba Li. Ambos reían y hablaban despreocupados, y nadie parecía incómodo con la escena. ¿Por qué? Todas esas locas se me lanzaban al cuello por lo de Shaoran y en cambio con Tomy, ¿nadie decía nada? Mis pasos se detuvieron y sin darme cuenta, me quedé allí, de pie, observándoles.

- Hacen buena pareja… ¿verdad? – su voz llegó a mí, lejana, pero no me hizo falta girarme para saber quién era. – Daidouji es mucho más apropiada para Shao… es guapa, femenina y tiene su propio sequito de tíos babosos tras sus faldas. Aunque a nadie le guste ver a Li con una chica… al menos es más soportable si es alguien como Tomoyo… En cambio, tú… sólo basura. ¿No crees Kinotonta? – apreté los puños con rabia y sentí el calor subir a mis mejillas.

- Nunca me ha importado lo que opine la gente como tú, Hatsumomo. – la oí reírse y tragué saliva. ¿por qué me sentía tan pequeña cuando se acercaba esa niña de papá?

- Sé que algo raro pasa entre ustedes… Shao jamás se fijaría en alguien de tu… categoría. ¿Cómo podría? Pero no importa lo mucho que desees ocultármelo… lo descubriré. Siempre me salgo con la mía. – me giré para encararla, pero dos ojos rubí me dejaron con la boca cerrada.

- Hola Hatsu, ¿Has venido a ver como Sakura nos ayuda a ganar? Es una máquina. – Meiling pasó a su lado, contorneando sus caderas y posó su brazo alrededor de mis hombros, exactamente como hacía Shaoran siempre que quería marcar territorio.

- Claro, no me perdería su "espectáculo" por nada. Les deseo mucha suerte, y que se rompan una pierna.

- Eso es para el teatro, tontita Hatsu… - la risa melodiosa de Meiling resonó en mis oídos y vi el odio reflejado en esos ojos azules. Claro que la chica disimuló rápidamente y le sonrío de vuelta.

- Puede… pero por algún motivo he pensado que era idóneo para esta situación… te veo luego Mei. Estás invitada a la fiesta de esta noche, y Shaoran también, por supuesto. – que bonito de su parte, remarcar que yo ni siquiera era considerada para su "estúpida fiesta".

- Oh, fantástico. Pero me temo que ya tenemos nuestra diversión planificada. ¿Verdad Sak? – parpadeé confusa, pero asentí. – Lo siento…

- Oh, no pasa nada. Debería habértelo dicho antes… pero se lo diré a Shao, por si acaso. Si es que no está muy ocupado con Daidouji… - sentí la sangre hervir de nuevo por mis venas, pero Meiling me dio un apretón para calmarme.

- Claro que estará ocupado, Daidouji es quién lo ha organizado todo en honor a Sakura. Es la fiesta de la victoria. Porqué ganaremos.

- Maravilloso…

- Adiós Hatsu.

- Adiós… Mei… y Kinomoto, intenta no equivocarte… sería una pena, las chicas llevan muchos meses practicando…

Ambas vimos como se alejaba y no pude evitar reírme al oír los insultos subidos de tono de Meiling. Sin duda odiaba tanto como yo a esa harpía.

- Si tan solo su familia no tuviera tan buena relación con la nuestra… es que… no puedo con ella…

- Tranquila Mei. No me ha hecho nada. – mis ojos volvieron a la pareja que tanto me había distraído y comprobé que seguían juntos, hablando distraídamente. Ignorantes de que Hatsumomo había vuelto a las andadas. Suspiré, cansinamente y arrastré mis pies siguiendo a la fantástica Meiling Li.

- Alegra esa cara Sak. Shaoran nunca permitirá que Hatsumomo te haga nada. – no pude evitar una sonrisa sarcástica. Mi melena era la prueba de que ni siquiera Li Shaoran podía con esa niña prepotente. Mucho menos ahora, que su atención parecía más que ocupada con Tomoyo. Pero ¿quién podía culparle por ello? A fin de cuentas… ¿quién preferiría al pato si podía tener al cisne?

.

Continuará…

.

Notas de la autora: Y aquí llega nuestro capítulo. ¿les ha gustado? ¿Quieren matar a Hatsumomo tanto como yo? Jajajaja. ¿Qué les parece Yukito? ¿Adorable? ? Ahora nos toca esperar el punto de vista de Shao en esta continuación del festival. Nos queda la competición de animadoras, el partido de fútbol y la carrera de atletismo y… bueno, algo que yo sé, y ustedes no, jajajajajaja. Un besote muy muy grande y de nuevo les doy las gracias por su apoyo. Sé que a veces se hace pesado ir dejando comentarios, pero en verdad me ayudan mucho mucho. ¡Las quiero!

.

Aquí les dejo respuesta a sus reviews sin Loguin:

.

Pily: ¡Bienvenida! Jajajaja Espero que todo el mundo este ya sano en tu casa. Mira que esto de las pasas, resfriados y demás… se hace eterno… Me da mucha alegría saber que te gusta y que mejora, jajajaja. A veces a mi me parece que retrocedo… jajajaja. Sobre todo, cuando me pongo a insultar a todo el mundo, soy una mal hablada, a lo Stephen King. Jajajaja. Me encantó la expresión "Sakura le mueve el piso" jajajaja, deduzco que significa que le pone el mundo de cabeza… ¿no? Jajajaja. ¿Te gustó la llegada de Yuki? Espero que sí… tendrá parte importante en esta historia, al menos… durante un tiempo. En cuanto a tu petición de escena… ¡Claro que sí! Está en el guion desde el principio… hay que repetir los mejores momentos de card captor Sakura si se puede… más si son en versión adolescente… jajajaja. Gracias por tus palabras de apoyo amiga, y nos leemos muy pronto. Descansa de cuidar a tanto enfermo y tomate unas bien merecidas vacaciones. Abrazos para ti y los tuyos (pero que no me pasen virus ¿eh? Jajajaja)

Pi: ¡Hola! Como ves no ha hecho falta esperar mucho, jajajaja. Espero que este capitulo también sea de tu agrado. ¿Te gustó la aparición de Yukito? Es adorable… jajajaja. Un beso muy muy grande y gracias por tu apoyo. ¡Nos leemos por aquí!

Ksakura Rostran: Díficil no… lo siguiente, jajajaja. Shaoran, su orgullo y su gran bocota. Y si además el muy lelo no para de acercarse a Tomy… peor… los malentendidos están a la orden del día… jajajaja. Yue entra en la competición, pero… ¿lo hará Yukito? ¿O será un amor no correspondido que llevará a la castaña directa a los brazos del lobo? Mmmm… jajajaja… ¡Un beso y gracias como siempre por tu gran apoyo!

Guadalupe: ¡Las hormonas tienen la culpa de todo! ¡Qué se lo digan a Edward Cullen! Jajajaja. Si no te gustó la estrecha relación de Yue y Sakura… ¿qué me dices de Tomoyo y Shao? Ajajaja, no me cortes la cabeza, que si no hay lío, no hay conflicto, ni celos ni historia, jajajaja. Creo que tu respuesta al corazón de Sak esta explicada (casi casi del todo) en este capi… pero ya saldrán más detalles en la que sigue. Prometo intentar ser puntual, pero ya te digo que la paciencia no me define, para nada. Jajajaja. Soy la persona más impaciente del mundo mundial. Vivo a base de spoilers, porqué no puedo esperar a qué salga… jajajaja. Un beso muy muy grande y se aceptan consejos de como criar a un niño de 4 años sin morir en el intento. Jajajajaja. Un beso.