Notas de la autora: ¡Hola! ¡Sigo viva! Al menos un trozo de mí hay por aquí. Jajajaja. Lo siento, sé que voy tarde… pero he tenido mucho trabajo y los fines de semana llenos… así que escribo cuando puedo y no siempre las musas me acompañan. Pero espero que la espera no se en vano, y que les guste mi nuevo capítulo. (es super largo... ya les aviso) Ya saben que redacta nuestro lobo confuso… jajajaja. Tengan paciencia con él, es de mollera dura... Nos leemos al final y muchas gracias a todas de nuevo por sus comentarios y el gran apoyo que me dan. ¡No tienen ni idea de cuanto les quiero!

.

Mi Fan número 246

.

Capitulo décimo

.

Festival deportivo: segunda parte

.

Para cuando llegué al campo de fútbol, era consciente de cuanto necesitaba a Sakura. Puede que el acuerdo al que habíamos llegado fuera para protegerla a ella y no a mí… ¡Pero por dios bendito! ¡Esas locas no se me despegaban ni a tiros! Había cogido por lo menos cuatro atajos para llegar sano y salvo a la pista dónde se llevaría a cabo la competición de animadoras y aun así, había tenido que correr para que no me alcanzaran. ¿Qué les pasaba a esas piradas? ¿A caso las locas de tercero habían levantado la veda ahora que tenía "novia"? ¡Ni que fuera un puto cantante de rock! ¿Tanto se valoraba en japón lo de tener un apellido jugoso y una cara bonita? ¡No era mérito mío! ¡Mi madre me había parido así!

Llegué resoplando a la zona de vestuarios masculinos, pero un montón de rostros sudorosos me recibieron con desprecio. Aunque el campeonato de fútbol no empezaba hasta pasado el mediodía, se habían cedido las instalaciones a otras competencias. Así que gruñí cuatro insultos y me dispuse a buscar otra zona segura, libre de machos hormonados. Vi un par de bancos a un lado de las puertas de acceso al campo y me senté rezando para que ninguna loca se atreviera a bajar hasta allí. Miré alrededor como un poseso y suspiré aliviado. Nadie podía verme desde las gradas y por suerte sólo los participantes tenían acceso a esa zona. Estaba a salvo (de momento). Cerré los ojos y dejé que mi cabeza reposara en la pared mientras pensaba en la vida estudiantil que podía haber sido y nunca fue. Al menos… no del todo.

Y es que cuando mis padres me dijeron que nos mudaríamos por un tiempo a Japón, decidí que era el momento perfecto para dar un giro completo a mi vida. No quería más instituciones esnobs, con niñas de papá invitándome a sus fiestas cursis y ofreciéndome sus faldas en bandeja de plata. Tampoco deseaba hacer más amigos interesados que jugaran al golf y quisieran ser mis "socios" para luego reírse de todos mis chistes sin importarles siquiera si tenían gracia o no. No… yo quería una vida de adolescente normal. ¡Maldita sea! Estaba agotado de ese mundo falso e hipócrita en el que había nacido. No me malinterpreten… sabía lo afortunado que era, de verdad… ¡Pero necesitaba un puto respiro!

Y dejen que les diga que jamás olvidaría la cara que puso mi madre cuando me senté en nuestro salón y les conté mis planes. Ieran Li era conocida en el mundo empresarial por ser fría e implacable, pero les juro que ni siquiera sus socios más allegados hubieran sobrevivido a ese "no". Fue una negativa tan tácita que aún tiemblo al recordarla… pero gracias a los dioses, mi padre es un tipo razonable y me dio algo más de cancha para que argumentara mis motivos. Y para mi total asombro, tras pensarlo detenidamente durante unos días, accedieron. Claro que las condiciones negociadas fueron muy duras…

¿Qué cuales fueron? Oh… pues… A cambio de una libertad controlada, dónde pudiera adquirir experiencias nuevas y socializar como un chico normal (sin que nadie supiera mis conexiones con la fortuna familiar ni el tamaño de mi herencia) Sin tener que asistir a ningún jodido club de campo ni hacer actividades extraescolares de esgrima o hípica… pues… sólo debía hacer lo siguiente:

Primero: Si quería una vida de adolescente normal, sería así en todas sus facetas. Para empezar, mi paga semanal se reduciría a una decena parte de su valor actual. (seguía siendo generosa, no se crean) Viviría en un apartamento de la ciudad y costearía la mitad de la renta por mi cuenta. No tendría nadie a mi servicio, lo que excluía también una mujer de la limpieza o una cocinera. Oh, y debería buscarme un trabajo a medio tiempo.

Segundo: Entraría a la escuela pública que ellos eligieran. Sacaría siempre matrícula y una vez finalizado el instituto, ingresaría en la universidad más prestigiosa de Hong Kong para cursar administración y dirección de empresas. También asistiría a todas las fiestas de sociedad que ellos consideraran oportunas.

Tercero: La situación se revaluaría cada seis meses y si mis padres consideraban que no era beneficioso para mí, volvería a mis clases privadas y a mis cursos extra para "niños ricos" tales como la esgrima o la hípica.

¿Les parece duro? Mucho, sin duda. Pero lo cierto es que, aceptara o no, ese era mi futuro de todos modos, sólo se aseguraban de que no pusiera caras largas una vez me tocara heredar industrias Li con todas las responsabilidades que ello acarreaba. Así que, acepté. Y lo hice sin pestañear. Claro que para ese entonces yo no sabía lo que se me venía encima ni me imaginaba la cláusula en letra diminuta que mi madre había añadido al contrato sin consultarme. (lo que me serviría de lección de ahora en adelante).

Así que comencé mi vida estudiantil cargado de ilusiones y sueños. Llegué a Tomoeda, me instalé y me fui al que sería mi nuevo instituto vestido con un uniforme cutre de algodón barato y esos mocasines incómodos que no quedaban bien a nadie. Me duele reconocer que temblaba más que un jodido flan, pero así era. Jamás había tenido que afrontar una situación en la que nadie me conociera o supiera de qué familia venía. Siempre había sido recibido como un puto dios, desde mi más tierna infancia. Así que no sabía lo que podía encontrarme en la "vida real". No era el tipo más sociable del mundo precisamente… y ni siquiera sabía qué decir para iniciar una conversación. ¿Y si nadie me hablaba? ¿Y si me consideraban prepotente y orgulloso? O peor… ¿Y si me tenían miedo? Mis hermanas siempre me decían que mis ojos gritaban "apártate que muerdo" ¿tendrían razón?

Al parecer no… Para mi gran sorpresa, el recibimiento que me encontré en Tomoeda no fue tan distinto al acostumbrado, la verdad. Fue casi decepcionante… A pesar de que nadie conocía mi identidad, las chicas se volvieron locas conmigo. Incluso las que cursaban cursos superiores. ¿Por qué? Al parecer les parecía la mar de mono y exótico (por mi descendencia china) ¿Cómo lo sé? Ellas mismas me lo gritaban por los corredores… Sí. Después de una semana, quería morirme escondido en una esquina.

En pocos días, los chicos me envidiaban y las tías me perseguían. Me acorralaban por los pasillos con preguntas de todo tipo, o me hostigaban por la calle para averiguar mi número de teléfono y dónde vivía. ¿Y los tíos? Todos querían que me uniera a sus respectivos clubs. ¿Por qué? ¡Por mi popularidad con las tías! Así de simple y llano. Pero ¡eh! Al menos no se iban con rodeos y me lo decían a la cara. Toda una novedad.

Y allí estaba yo, huyendo de la falsedad y los intereses de mi mundo, para aterrizar en los de otros. Vale, no buscaban mi fortuna familiar ni asistir a fiestas de gala… pero una vez más mi "cara bonita" me ponía en esa situación desagradable de desconfianza. ¿Alguien veía más en mí o sólo era el nuevo ídolo que podía presentarte a cualquier tía y engatusarla para que te la tiraras? Maldita humanidad interesada…

Y cuando estaba por decirles a mis padres que el experimento no había funcionado y qué podíamos buscar una institución que fuera de su agrado, aparecieron ellos. Eriol y Takashi. Dos chalados que sólo buscaban conocer a tías buenas. O eso pensé, al principio. Luego les fui conociendo y descubrí la suerte que había tenido por haberme tropezado con semejantes capullos.

Si algo podía decir de esos gilipollas que tenía por mejores amigos, era que no se movían por intereses económicos. Eriol tenía una vida más bien acomodada y odiaba los protocolos de la alta sociedad (era inglés, así que si alguien conocía la definición de la palabra esnob, era él) Al igual que yo al querer asistir a un instituto público, Hiraguisawa se había mudado a Japón para huir de sus padres y de las costumbres de alta cuna. Que pequeño era el mundo. ¿verdad? ¿Qué posibilidades había de que dos niños pijos acabaran coincidiendo en la pequeña institución pública de Tomoeda? Claro que el muy cabrón siempre me decía que habernos conocido no era una casualidad… "Las casualidades no existen, pequeño lobo… sólo lo inevitable…" ¡Qué dramático! Sin duda Eriol había leído demasiados libros de filosofía. El muy capullo…

Y Yamasaki era el ejemplo estereotipado de un adolescente que había nacido en el país equivocado… Takashi se cortaría un brazo para volver a nacer siendo un orgulloso chico americano. Vivir en la gran manzana era su mayor sueño. Era adicto a la comida basura, los partidos de beisbol y al fútbol y adoraba los bares irlandeses dónde servían cerveza sin hacer preguntas incómodas cómo si tenías edad para beber… Y normalmente era de contar bobadas fantasiosas y mentiras alocadas… pero ¿Cuándo bebía? Simplemente insoportable…

Si, así eran mis dos mejores amigos. Ya ven que, ir a conciertos de ópera o asistir a fiestas de gala, no estaba en su agenda por el momento. No… ese par me habían salvado la estancia en Tomoeda. Me habían enseñado el verdadero significado de la amistad y de la camaradería… y les estaba profundamente agradecido. (aunque nunca lo diría en voz alta. Me joderían por ello una vida entera…)

Y las cosas empezaron a mejorar y casi podía soportar las mil confesiones y las tías obsesivas que me perseguían por los pasillos. Hasta que llegó Hatsumomo Kato (la letra pequeña del contrato que yo desconocía). La buena de mi madre le había contado a los Kato (por accidente, claro) que yo había decidido estudiar en una institución pública y los muy capullos decidieron que su obsesiva hija debía hacer lo mismo (influenciados por mi madre, no me cabía la menor duda). La conocía porqué sus padres habían vivido en Hong Kong de adolescentes y eran muy cercanos a los míos. Pero jamás me cayó bien. Esa tía estaba dispuesta a lo que fuera por pillar un buen partido. Y ahora la tenía en el jodido instituto público de Tomoeda, un curso por encima de mí y con la obsesión de "cuidarme". "Tu madre me ha encargado cuidar de ti, Li. Y no voy a decepcionarla" Ya… ¡Y una mierda! Lo único que le preocupaba a mi madre es que mi decisión de apuntarme a este instituto fuera una excusa para conocer chicas "socialmente inapropiadas" con el único objetivo de tirármelas. Seguro que en su cabeza ya tenía un plan de contingencia por si se me ocurría dejar a una pobre chica de "clase baja" embarazada. ¿Se cree que soy idiota? Que mi hermana mayor cometiera "ciertas locuras" (no entraré en detalles…) no me convierte a mí en un necio.

En menos de un mes, Hatsumomo había difundido toda mi biografía e historia familiar, creado el club de fans y prohibido a toda mujer viviente que se acercara a mí por otros motivos que no fueran los académicos. Claro que esta última parte fue todo un alivio, y hasta se lo agradecí (internamente).

Hatsu había dejado claro que "Li se mira, pero no se toca" y eso me dio libertad a medias para poder respirar. Además, tenía a Eriol para ir a por todas aquellas que decidieran saltarse esa norma a pesar de las consecuencias. (menos mal que ninguna llegó muy lejos, o le habrían hecho lo mismo que a Sakura… y no veía a ninguna de esas tontas enfrentándose con valentía a Hatsumomo… en eso la pequeña flor era única…) Pero a pesar de todo ello, odiaba que esa entrometida hubiera publicado mi vida como si fuera un jodido documental. ¡Ahora todos sabían quién era mi familia y la repercusión monetaria que eso implicaba! ¡Y era lo que más había querido evitar! Lo único que había cambiado de mi situación en china, era que mis compañeros me ofrecían cerveza en vez de "vermú" para intentar congeniar conmigo. Pero ¿al final? Sólo buscaban hacerse "amigos" del heredero de los Li.

Aun así, me quedé. ¿Por qué? Por la "falsa" sensación de libertad y por ellos. Eriol y Takashi. Les llamara como les llamara, (imbéciles, capullos o idiotas) les había cogido un cariño enorme y confiaba en ellos. Hacía siglos que no podía fiarme de nadie… pero era distinto con esos dos memos… Además, era divertido no ser vigilado ni controlado por mis estrictos padres (que supiera... conociendo a la loca de mi madre, bien podía tener un par de profesores infiltrados…) Además, creí que ocuparme del apartamento y cocinar sería una molestia, pero me encantaba. ¡Era mi pequeño hobby! Me había bajado un par de cursos de cocina por internet y descubrí que no se me daba nada mal. No era muy bueno para los postres (a diferencia de Sak) pero tenía un don para la comida italiana y japonesa. Aunque, curiosamente, la gastronomía china dejaba mucho que desear en mis manos…

Y así pasó mi primer año. De forma apacible (dentro de lo posible) y sin más contratiempos. Sólo tenía que soportar a Hatsumomo de vez en cuando, ignorar sus intentos de "ligoteo" y hacer caso omiso del maldito club de fans, las risas tontas, el robo de algunas de mis prendas y objetos y… claro, de las malditas cámaras de fotos que me perseguían como paparazis profesionales. Pero, comprado con mi vida anterior, Tomoeda era el paraíso. Era libre y nadie me atosigaba con deberes familiares ni responsabilidades o protocolos. Y a cambio, yo estudiaba y sacaba notas ejemplares y hacía clases online de economía y ciencias políticas para no perder el hilo. ¡Hasta mi prima Mei se había subido al carro y era una más de mis compañeras de clase! Sí… una vida casi perfecta. Una vida que disfrutaba y que no quería que cambiara por nada del mundo.

Hasta que llegó ella.

Sakura Kinomoto. La loca, aniñada y dulce Sakura Kinomoto. ¡Y joder si había puesto mi apacible mundo de cabeza! Cuando la vi por primera vez en el gimnasio, quedé sorprendido de lo fácil que era de tratar. Tan simple y sincera. Hablaba sin tapujos ni coquetería. (vale, la pillé un par de veces mirando mi trasero, pero en su defensa diré que yo también había mirado el suyo, así que no podía culparla por ello) Y me sorprendí a mí mismo queriendo socializar con una chica más allá del típico "buenos días" de rigor. Hasta pensé que podría invitarla a salir un día con los chicos y conmigo en plan de colegas… ya saben. Sólo como amigos. Porqué físicamente me recordó a una niña de primaria… no mal piensen. Esa carita buena no era precisamente la imagen que yo tenía del romance…

Pero luego nos tropezamos tras la biblioteca antigua y descubrí que Sakura no era sólo mi compañera de curro, no… también asistía a mi instituto. Y si eso hubiera sido todo, puede que no hubiera mal pensado tanto… pero cuando vi los malditos panfletos del club desparramados por el suelo y ese carné verde con mi foto anunciando que era una más de sus miembros… ¡Qué rabia sentí! ¡Qué decepción tan enorme! Por una maldita vez que pensaba que podía actuar cómodamente con alguien del género femenino y me encontraba frente a otra perturbada. Y sí… giré toda mi frustración contra ella. ¡Y de qué manera! Quería pagarle con su propia moneda. Que supiera el acoso al que me veía sometido y decidí todo el plan sin poder prever ni de lejos el alcance de mis actos. Aunque para ser sincero conmigo mismo, debo admitir que disfruté el beso más que de la propia venganza. Sé que sólo fue un roce de labios y que Sakura ni siquiera lo contaba como un beso… (lo cual me seguía irritando por algún motivo) Pero mi jodida cabeza no dejaba de decirme cuanto lo disfrutó. Oh, sí. El jodido "beso" me pareció estúpidamente agradable.

Y el infierno se desató para Sakura Kinomoto y yo me fui sintiendo la persona más miserable y cruel de la faz de la tierra. No exagero cuando digo que no tenía la menor idea de las calamidades que se podían hacer a una persona. Eriol y Takashi se ocuparon de recordarme día tras día el daño que le había hecho y todo empeoró cuando la vi peleando con esos tres gigantes del club de baloncesto. Qué miedo pasé… ¡Era tan pequeña! Pero demonios, cómo se defendía. ¡Me pareció estar viendo a una puta amazona! Y mientras la ayudaba en la enfermería (en contra de su voluntad, debo añadir) me quedé aún más enganchado a ella y a sus ojos verdes que parecían brillar más que las putas esmeraldas. Pero claro, era solo la culpabilidad que sentía. Nada más… ¿verdad? Más cuando me enteré de que su preciosa melena se había ido a la mierda por esa estúpida psicótica de Hatsmumo. Aún a fecha de hoy, tengo que contar hasta veinte para no ir a partirle la cara a esa niña mimada.

Pero a partir de ahí… empecé a descubrir quién era en verdad Sakura Kinomoto. No la niña acosadora que mi cabeza había decidido que era, sino la auténtica Sakura. ¡Y menudo descubrimiento! Era valiente y fuerte. Testaruda y orgullosa. Sincera y buena. Anteponía siempre a los demás hasta el punto de olvidarse de sí misma y se esforzaba hasta los límites solo para no decepcionar a nadie. Era malísima con las matemáticas, pero cocinaba divinamente y se le daban bien casi todos los deportes. ¡Era una tía genial! No me malinterpreten… como ya he les dije, no estaba románticamente interesado (a pesar de sus largas piernas y esa mirada de cachorrito que ponía cuando quería pedirme algo) pero en cierto modo, creo que empecé a admirarla, sólo un poco… Pero lo de esta mañana… ¡Joder! Cuando la vi hoy, nadando en la piscina como una maldita atleta profesional… dios, algo muy extraño pasó conmigo. Y es que cuando su cabeza asomó, toda roja por el esfuerzo, con los ojos brillantes y esa endemoniada sonrisa… no pude evitar correr en su dirección. Quería felicitarla, quería decirle que era jodidamente buena y quería ser yo el primero en abrazarla. Sí… esa niña dulce y tenaz había cambiado mi tranquila y apaciguada vida… pero ¿saben? Tampoco me quejaba…

Sentí algo de alboroto y bajé de nuevo a la realidad. Últimamente tenía la mala costumbre de perderme en mis pensamientos. Y terminaba pensando en ella con demasiada frecuencia. Pero no era momento de distraerse. Así que levanté la vista y vi (con miedo) como un grupito de chicas había bajado de la gradería y caminaba en mi dirección.

- Joder… mierda… mierda… - mis ojos buscaron con desesperación una salida y para mi total alivio encontré mi segunda mejor opción. – Daidouji…

Puede que Sakura fuera mi escudo ideal contra esas niñas locas, pero había comprobado que, al lado de la morena, también podía gozar de cierta calma. A diferencia de Sak, Tomoyo podía acercarse a mí sin ser odiada. ¿Por qué? Ni idea… puede que fuera porqué gozaba de la "aprobación" de Hatsumomo. (aunque ni siquiera comprendía porqué esa niña pija aceptaba a Dadouji dentro de su grupo…y para ser sinceros, me daba muy mala espina) Me levanté sin querer darle más vueltas por el momento y casi corrí a su encuentro. Tomy estaba haciendo fotografías del campo y a las gradas. ¿Se las habrían pedido esas locas del club? Porqué la había visto sacándome fotos en la piscina como una posesa, y sabía que no era por un interés personal. ¿Hasta qué punto tenía Hatsumomo la mira puesta en Daidouji y por qué? Era todo un jodido misterio. Uno que tarde o temprano descubriría. Me situé tras ella con las manos en los bolsillos y me aclaré la garganta.

- Hola Tomoyo. ¿Qué tal tu día? ¿Ya has sacado muchas fotos del gran Shaoran Li sin camiseta o quieres un pase privado? Mira que la vida te da oportunidades que nunca se van a repetir - oí su risa, pero ni siquiera se dignó a girarse para mirarme. Si alguna chica se mostraba indiferente a mis encantos, era ella. (Y Sakura… claro) Y eso me permitía relajarme y ser yo mismo.

- Gracias oh gran Li, pero tengo una tarjeta de memoria entera dedicada a ti y a tu gran ego. Tus fans van a pagarme una jugosa cuantía por ellas. Luego te invito a un helado a modo de agradecimiento – me reí a gusto, Tomoyo si sabía seguir el ambiente dejando atrás cualquier tipo de tensión. La vi levantarse con una sonrisa dulce y finalmente dejó de hacer fotos como posesa. – Veo que milagrosamente has llegado de una pieza…

- A duras penas. He tenido que coger varios atajos. Creo que he perdido mi toalla por el camino… - su risa era contagiosa, así que pronto me vi sentado en uno de los bancos, disfrutando de su compañía.

- Seguro que en unos días la veo decorando la sala de "periodismo/club de fans" con un cartel a su lado que dirá "Esta es la toalla del dios chino Li. Su sudor nos acompañará en nuestras horas de debilidad. Adoremos al gran Shaoran Li" – sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Exageración o no, la sola idea de que alguna fanática pudiera usar mis cosas de un modo enfermizo me quitaba el sueño. Claro que la imaginación de Eriol y Takashi a veces ayudaba en mis noches de insomnio. ¿Podían dejar ese par de embromarme sólo por deporte?

- Qué asco… deja de llevar mi mente por ahí... Ya te pareces a ese idiota inglés que tengo por mejor amigo… - su risa resonó en mis oídos y la seguí, alegre. Pero luego una imagen desagradable me cruzó la cabeza y tragué pesado - No están tan locas ¿O sí? – la vi encogerse de hombros y levanté una ceja.

- Yo no subestimaría tu influencia sobre el género femenino… Las chicas adolescentes pueden ser muy creativas… ¿sabías que hay un calendario con tus horarios y una estadística de tus apariciones por los diferentes salones del instituto? Hatsumomo me la dio para que pudiera encontrarte más fácilmente y acosarte con mi super cámara nueva. – me llevé la mano a la cabeza, suspirando de puro agotamiento.

- Maldita sea… yo que me vine aquí para que nadie conociera mi apellido, la verdad, es que no sirvió de mucho…

- Para nada. Fuiste un ingenuo… Sabes que hoy en día sólo hay que poner tu nombre en Google para descubrir todo de ti ¿verdad?

Internet… toda un arma de doble filo. Si… sin duda había sido un ingenuo. Pero en mi defensa diré, que Hatsumomo había sido en gran parte culpable de mi desgracia. Por fortuna, en un año esa loca se graduaría y podría disfrutar de mi tercer y último curso sin su agobiante presencia. ¡Qué ganas tenía de que las chicas de tercero se graduaran! Aunque ya había perdido la esperanza de que el club de fans se disolviera… Si tan solo tuviera a alguien dentro para controlarlo… Una luz brilló en mi cabeza y de repente sentí que había encontrado la solución a todos mis problemas.

- Oye Tomoyo… ¿no te avendrías a un trato conmigo? – sus ojos violetas me miraron interesados y casi pude adivinar el símbolo del dólar en ellos. En verdad Sakura tenía razón y esa chica era toda una capitalista. Sería un buen fichaje para una de nuestras empresas en un futuro.

- ¿Obtendré beneficios?

- ¿A caso esperas menos de mí? – Tomy rio la mar de satisfecha y antes de que dijera una palabra, ya había aceptado.

- Me apunto.

- ¿No vas a pedirme siquiera las condiciones?

- Nah, confío en ti, me apunto.

- Perfecto. – le ofrecí mi mano y ella la estrechó con confianza. – Ojalá Sakura fuera tan fácil de convencer…

- Tampoco es que le hayas dado muchos motivos para que confíe en ti… ¿no crees? – le gruñí a modo de respuesta y me crucé de brazos.

- Entonces, aprovecharemos ese helado para ultimar detalles. ¿te parece?

- Mmm… Vale. Yo invito. Han abierto una nueva heladería en la calle principal y su especialidad es un helado llamado "death by chocolate". Creo recordar que pierdes la cabeza por todo lo que tenga chocolate… - le sonreí ladinamente, golpeando su hombro con suavidad.

- Venga Tomy… voy a pensar que eres una más de mis fans…

- ¡Claro que lo soy! Nadie en este instituto te vigila ni te controla más que yo. – la miré con la boca abierta y vi asombrado como me sonreía cariñosamente – Porqué tú eres el chico que conquistará el corazón de Sakura… y no quiero perdérmelo. – y ahí me fui de culo. ¿Pero con qué mierda me salía esa loca ahora? Demonios… ya notaba el calor en mis jodidas orejas. ¿Se podía estar más rojo?

- Yo… creo que… estas confundiendo las cosas. Sólo… - su mano se levantó y noté sus dedos tapando mi boca. ¿Y esas confianzas?

- Tengo que irme, empieza el espectáculo. ¡Sakura va a ser la mejor! Puede que tenga cara de ángel ¡pero baila como el maldito demonio! ¡No te la pierdas! – la vi salir a toda prisa y no pude evitar gritarle, muerto de la vergüenza.

- ¡Tomy! ¡Te equivocas con nosotros!

- ¡No, no lo hago!

Sí, sin duda había conocido a la versión femenina de Hiraguisawa. Con esos dos como amigos, no tendría un respiro. Me quedé observando cómo se iba, sumido de nuevo en mis pensamientos. Y me di cuenta de que ni siquiera le había preguntado por su mal humor en la piscina. Sakura me había "ordenado" que no me metiera, pero no podía evitar preocuparme. ¿Estarían enfadas ella y Sakura? No me lo pareció… al final se habían abrazado y todo… pero algo estaba mal. Lo notaba. Y ¿saben que más había notado? Un par de ojos en mi espalda.

Me subió un escalofrío pensando que esas locas volvían a sus andadas. Pero al girarme comprobé que eran dos preciosas esmeraldas las que se habían fijado en mí. Sakura estaba a varios metros, junto a mi prima Meiling. Levanté la mano para saludarla y quise ir en su dirección para seguir protegido y a salvo de chicas pesadas, pero ella sólo se giró para entrar a los vestuarios. Un momento… ¿me había ignorado? ¿Y ahora que le pasaba a esa niña? Primero me abrazaba la mar de feliz, luego me gritaba en la piscina y ¿ahora me ignoraba? ¿Qué demonios le había hecho yo ahora? Grrr… ¿Es que no podía venir con un jodido manual de instrucciones? ¡Era más terca y orgullosa que yo! ¡Y eso era decir mucho!

- ¿Eres Li? – me volteé y no pude evitar sorprenderme al reconocer esos anteojos.

- Sí. ¿Y tú eras… algo así como Tsukishiro?

- El mismo. ¿Sabes dónde está Sakura? – fruncí el ceño y me crucé de brazos.

- Está en los vestuarios, preparándose para la competencia. ¿Por qué la buscas? – la sonrisa amable de ese tipo me irritaba. Sak había dicho que era un amigo de su hermano, pero no veía al celoso de Kinomoto por ninguna parte. ¿Había venido solo? ¿Por qué? ¿Qué se traía entre manos ese cuatro ojos universitario?

- Ya veo… si la ves antes que yo… ¿Podrás decirle que la estoy buscando? – Si hombre… ¿Y qué más? ¡No era un puto recadero!

- Sakura tiene muchas responsabilidades hoy… no creo que pueda ir corriendo a dónde tú estés… Tsukishiro. – vi con una sonrisa como ese par de ojos color miel se abrían, pero me sorprendió la sonrisa afable que se formó en su rostro.

- Entiendo… no importa. La veré a la hora del almuerzo pues… - hijo de perra… ¿cómo que la vería en el almuerzo? Oh, no… Sakura iba a comer conmigo y los chicos ¿no? Claro que habían venido las familias de todos… Hasta los padres de Hiraguisawa estaban en Japón. Lo cierto es que ni siquiera había pensado en ello. Pero no iba a dejar a Sakura a solas con ese tipo…

- Sí… nos veremos en la comida. Luego te buscamos "los dos".

- Perfecto… Li.

Le vi partir, con el ceño fruncido y quise estrangularle. No me cabía duda. Su sonrisa dulce y esa voz melosa no me engañaban en absoluto. Ese tipo no era de fiar. Puede que me equivocara de lleno en el pasado con Touya Kinomoto (¿quién iba a pensar que era su hermano?), pero ese tal Tsukishiro no había venido "expresamente" a ver a Sakura a una competición sólo porqué sí. El tipo estaba interesado. ¡Joder con la niña! Primero ese tal Yue y ahora un universitario dulzón. ¿Qué tenía Sak para atraer a tipos así? Serían sus ojos y sus piernas… o tal vez era por su culo prieto que… ¡Argggg! Deja tu mente calenturienta a un lado. ¡Malditas hormonas! ¡Sak es más infantil que una niña de primaria! Ni siquiera ha besado de verdad a un tío. Desde cuando te ponen las de tipo virginal ¿eh?

- Jodido pederasta…

Estaba por enviar a mi estúpida conciencia hormonada al carajo, cuando un destello azul llamó mi atención y al fin localicé al loco de Hiraguisawa entre la multitud. Al parecer tenía un descanso de todas esas competencias en las que participaba. Y con él, venía Yamasaki. Salí en su búsqueda y tomé asiento en las gradas esperando estar a salvo con ellos. Al menos así, Eriol se ocuparía de ligarse a toda chica que se acercara (como siempre) ¡Y cómo disfrutaba haciéndolo el muy cabrón! ¡Hasta le vi intercambiar teléfonos con la madre de una chica de primero! ¿En verdad se acostaba con toda tipa que fuera algo guapa?

- Si Daidouji te ve intercambiando teléfonos con una MILF (Mother I'd Like to Fuck), no tendrás la menor opción con ella.

- ¡Oh, vamos! Los dos sabemos que no soy hombre de una sola mujer. Por hermosa que sea.

- Eriol… los dos sabemos que no eres un hombre, y punto.

Le oí reír descaradamente, pero pasé de seguir jugando. En el fondo, ambos sabíamos que su "parte mujeriega" era un escudo del mundo. Algo o alguien le había dañado en el pasado y no estaba dispuesto a repetirlo. (ni a hablar de ello) Y yo lo respetaba. A fin de cuentas, yo también tenía mis historias tristes. No con mujeres, claro está. Pero si me habían fallado… y herido. Cómo a todos ¿no?

La música había empezado y el primer equipo de animadoras había salido al fin. No reconocía su equipamiento y no había prestado atención a la voz que anunció el instituto del que procedían, pero lo hacían bastante bien.

- ¿En qué lugar sale nuestra dulce flor y la diosa exótica que tienes por prima?

- ¿Puedes ahorrarte tus motes empalagosos?

- No. – gruñí algo despectivo, pero no servía de nada enfadarse con ese idiota.

- Nuestro instituto sale en tercera posición. – ambos miramos a Yamasaki, que comía alguna mierda con colesterol que había pillado por ahí.

- ¿Y tú como lo sabes?

- Me lo dijo Chiharu. – Levanté una ceja curiosa, pero Eriol se me adelantó con la pregunta.

- ¿Y desde cuando te hablas tan íntimamente con doña coletas?

- ¿Celoso?

- Nah… no es mi estilo. Demasiado agresiva.

- ¡No es agresiva! Es apasionada. Y ya sabes lo que dicen de las chicas con carácter…

- ¿Te la vas a llevar a la cama? ¿Tú? ¡Venga hombre!

Mi cerebro desconectó en ese instante. No quería prestar atención a dos machos cabríos en pleno combate de cornamentas. Si querían fingir que eran un par de conquistadores, era cosa suya. En vez de eso me dediqué a buscarla entre las chicas. El uniforme era muy bonito, y había muchas chicas destacables en el equipo, pero Sakura sobresalía por encima de todas. O más bien, era todo lo contrario. Y es que sin duda destacaba… pero por ser la más bajita. No pude evitar soltar una risa cariñosa al verla tan nerviosa entre todas esas torres curvilíneas que tenía por compañeras de equipo.

- ¿Qué te hace reír como un idiota enamorado, Li? ¿Sakurita?

- Imbécil.

- Capullo. – Eriol se incorporó un poco y miró en la misma dirección que yo. – Tiene algo especial ¿no? No destaca a primera vista… pero algo en sus gestos y su sonrisa… no sé… - dejé ir un chasquido con la lengua y le miré de malas maneras.

- ¿Te has vuelto un idiota romántico en los últimos diez segundos?

- Mira Li, hay tías para follar, y tías para enamorarse. Y esa, es de las que te atonta y te deja loquitamente enamorado. Así que hazme caso con lo que te digo. Apártate de ella o te quemarás. Y luego… bueno, no creo que tus padres aprueben a una chica así para ti. Y tampoco se va a ir a vivir contigo a china para ayudarte en la gestión de tus decenas de empresas. ¿Ves a dónde quiero llegar? – Suspiré, agotado. Eriol se había montado ya toda su película y para mi desgracia era una mala copia de cincuenta sombras de grey.

- No siento nada por Sakura más allá de la amistad. Para mí es cómo estar con vosotros. Alguien con el que puedo hablar y reírme en confianza. Alguien que no me ve como una cartera andante sino como lo que soy. Además, no te veo advirtiéndome sobre Daidouji y paso también mucho tiempo con ella – Esperaba un chiste cínico, pero Eriol solo miró a Sakura, dejando ir un pequeño quejido.

- Yo sólo… ¿sabes qué? No importa.

- ¿Qué no importa? ¿Quién eres tú y donde has dejado a mi Eriol? – esta vez sí se río, pero de nuevo no quiso seguirme la broma.

- Parece algo nerviosa… ¿crees que podrá con ello?

- ¿Sakura? – le vi asentir todo preocupado y algo en mis tripas se revolvió. Eriol estaba raro y no me gustaba. – No lo sé… conociéndola debe estar histérica y llena de inseguridad. Pero la he visto bailar, es buena.

- Eso espero… he oído algunos comentarios ácidos por ahí. Todas están esperando que haga algo mal para volver a criticarla abiertamente… - abrí los ojos, sorprendido, y la miré de nuevo. Se estaba quitando la sudadera mientras Mei le decía algo que la avergonzaba. El uniforme se le ajustaba perfectamente resaltando sus puntos fuertes, casi parecía hecho a medida. (cosa de Dadiouji, sin duda)

- Lo hará bien… y sino… me ocuparé de que nadie la toque. Antes muerto. – oí su risa sarcástica y de nuevo sentí esa sensación de que algo no estaba bien con mi mejor amigo.

- No se trata sólo de un acoso físico, Shaoran… desde que la besaste en público, nadie le habla. Ni siquiera le dan los buenos días. ¿no te has dado cuenta? ¿No has pasado por su clase a ver como la tratan?

- Yo… ella me dijo que nadie le hacía nada… y Tomoyo no lo ha negado…

- Claro. Nadie le hace nada. Y por "nada" es literalmente nada. Si no fuera por Tomoyo o las chicas, estaría totalmente sola. Todos sus compañeros la ignoran… bueno… menos Yue Reed… pero ese tiene otros intereses con la castaña… - cerré los puños con rabia. Maldito Jack Escarcha… Pero no podía perder la cabeza por eso ahora. ¿De verdad nadie hablaba con ella? ¿Por qué no me lo había dicho? ¿Y Daidouji? Se supone que habíamos acordado contarnos todo aquello que nos preocupara de Sak.

- Eres un exagerado… me lo habría dicho. – le vi encogerse de hombros para luego recargarse en la grada.

- Tienes razón… a lo mejor veo cosas dónde no las hay… ¡Mira! Ya salen.

Y en efecto, las chicas salían al fin entre risas y aplausos. Pero mi cabeza se había perdido en las últimas palabras de Eriol. Es cierto que a veces la veía decaída… pero imaginaba que era por otros motivos. Clases, trabajo… ¿De verdad estaba tan ciego? ¿O sólo me negaba a verlo porqué no quería sentirme peor? La música empezó a sonar y me obligué a mirarla. A pesar de lo nerviosa que se veía, parecía estar en su ambiente. Daidouji me contó que de niña participaba de forma entusiasta en todos los festivales de animadoras. Me reí oyendo sus anécdotas de cómo se le caía la vara siempre en la cabeza. Casi podía imaginarlo… Pero la Sakura que tenía ahora frente a mis ojos, ya no me parecía una niña. ¿Qué había cambiado de repente? ¿Sería por el diminuto uniforme? A saber…

El baile empezó y me sorprendí al comprobar que Sakura no sólo lo hacía bien, sino que era de las mejores. Las chicas la levantaban con facilidad por su altura y peso, y las piruetas le salían casi por instinto. ¿Y su sonrisa? Joder, que feliz estaba. Eso no era una mueca fingida… no, Sakura se veía radiante. ¿Por qué lo había dejado? ¿Por qué no se había inscrito en ningún club? Estaba claro que había nacido para ello. ¿Era por dinero? A fin de cuentas, tanto ella como Tomy trabajaban a media jornada casi todos los días… Sin duda eso las dejaba sin tiempo para estudiar, mucho menos para practicar algún deporte o asistir a clases extraescolares…

Pero era una pena. Porqué Sakura llevaba el deporte en la sangre. Moría por ver la carrera de atletismo. La música cambió y la vi contornear las caderas y sí, lo admito, me sonrojé. Jamás pensé que esa niña de ojos jade se vería "sexy" frente a mis ojos. Pero en mi defensa diré que ese baile podía atraer a una maldita piedra. A Meiling se le había ido un poco la mano con esa coreografía… Y de repente, dejé de ver a Mei, o a cualquiera de las chicas que hacían equipo con Sakura. Mi mundo se paró y sólo estaba ella. Sakura y su sonrisa. Sakura y su voz cantarina. Sakura y su mirada traviesa. Sakura, Sakura y más Sakura. Por eso no me di cuenta de la caída ni escuché los gritos del público.

- ¡Mierda!

La voz de Eriol me bajó de mi ensoñación y vi como Sakura y las demás corrían a un lado de la formación.

- ¿Qué ha pasado?

- ¿No lo has visto? Matsuo se ha caído… ¿quién tenía que cogerla?

Todo el equipo médico del instituto corrió a socorrer a la chica, pero la cosa parecía no pintar demasiado bien. Sin duda se había dañado seriamente el tobillo. Se la llevaron a toda velocidad y la competición siguió entre murmullos. Las chicas habían desaparecido en los vestuarios y una sensación incómoda me recorrió por entero. Las voces empezaban a atosigarme y pude distinguir claramente a dos cotorras tras de mí, criticando.

- ¿Por qué se ha caído? ¿No tenían que estar a bajo esperando por ella? Seguro que ha sido culpa de Kinomoto… apenas ha podido ensayar y ni siquiera forma parte del equipo… ya sabía yo que tarde o temprano esa buena para nada metería la pata y jodería a alguien.

Me giré, alterado y en cuanto la chica reparó en mi presencia, calló asustada. ¿Por qué le metían las culpas a Sak? Ni siquiera estaba cerca en el momento del accidente. Noté la mirada de Eriol sobre mí, y casi ni me atreví a sostenérsela. Era la cara de un "te lo dije" que no me apetecía ver.

- Será mejor que vayas con ella…

- No ha sido culpa suya. Tú lo sabes.

- Lo sé. ¿Pero acaso importa? En unos días, todo el mundo creerá lo que quiera creer… y Hatsumomo se ocupará de rematarlo.

- Pero…

- No puedes protegerla de todo, Li. Ni tú, ni nadie. – agaché la cabeza mientras apretaba los puños, impotente. – Pero puedes estar con ella… ya sabes… confortarla…

Joder, sí. Eso sí podía hacerlo. Me levanté como un resorte y salí a toda prisa. Quería estar con ella, decirle que no pasaba nada y que jamás permitiría que nadie la tocara o le hiciera daño. No… ya no tenía que preocuparse de toda esa mierda, mientras yo estuviera a su lado estaría a salvo. Yo… tan sólo quería… quería…

Mis pasos se detuvieron al instante, porqué allí estaba ella. Con la cabeza gacha y los ojos llorosos. Mei intentaba animarla, pero Kinomoto parecía no escuchar. Tragué saliva y tosí para anunciar mi presencia.

- Sak…

Ambas levantaron la vista y con sólo mirarme, Mei supo que era el momento de desaparecer. La vimos partir y sin siquiera pensar en lo que hacía, tomé su mano para llevarla lejos de las miradas curiosas. Abrí la puerta de los baños y entré con ella. No me importó lo que pudiera parecer, ni si había nadie dentro (que, por cierto, no lo había). Cerré la puerta y pasé el pestillo sorprendido por lo dócil que se veía la castaña. ¿No iba a protestar por el encierro?

- Estoy bien Li…

- Shaoran – rodó los ojos y me sentí aliviado al ver una pequeña sonrisa en sus labios. – Sabes que no es culpa tuya. ¿verdad?

- Lo sé… es sólo… que no lo entiendo. Nunca falló en los ensayos y… siempre saltaba en mi dirección para que la cogiéramos. ¿Por qué ha saltado al otro lado? Ni siquiera hemos podido ir hasta ella… nadie lo ha visto venir…

- Sak… - quise tomar sus hombros, pero una vez más Sakura se apartó, negando con la cabeza.

- No me hagas caso… sólo pienso en voz alta. Es sólo que… lo que ha dicho Hatsumomo antes y ahora esto…- se me erizó el vello de la nuca en cuanto oí ese maldito nombre.

- ¿Hatsumomo? ¿Cuándo has visto tú a Hatsumomo? – Sakura miró a un lado, cruzándose de brazos y poniendo una mueca amarga.

- Hace menos de media hora… vino a recordarme lo "inapropiada" que soy para ti. – los puños se me cerraron automáticamente y sentí la bilis llegar a mi garganta.

- ¿Y por qué no viniste a buscarme? ¡Sabes que puedes contar conmigo Sakura!

- No te necesito para lidiar con el veneno de esa harpía. Además, estabas la mar de ocupado con Tomy… - levanté una ceja. ¿Era cosa mía o su voz había sido la de alguien celoso? ¿Y por qué de repente la idea de que Sakura me recelara me puso tan feliz?

- Sakura… Por casualidad… ¿No estarás celosa de Tomy? – Y la reacción fue instantánea. Me tiré para atrás mientras veía al arcángel miguel convertirse en el mismísimo Lucifer. ¿Qué había dicho yo ahora?

- ¡¿Celosa?! ¡Maldito niñato engreído! ¿Es que todo debe girar en torno a ti? ¡Claro que no estoy celosa! ¡Ni que me importara con quién te juntas!

- Yo…

- ¿Para qué has venido, Li? Si vas a venir aquí a decirme que estoy paranoica y a llamarme loca y celosa puedes irte al carajo. – Ahora era yo el molesto. ¿A qué venía ese ataque de ira? Pero mira que era susceptible la niña… Pero ya saben lo que dicen… Quién se pica, ajos come.

- Baja el arma ¿quieres? Solo he venido para intentar reconfortarte. Pero está claro que en verdad sí estás paranoica… - Me apartó de un manotazo y la vi luchar para poder quitar el pestillo. Por suerte para mí, era el baño de los chicos y ella ni siquiera llegaba.

- ¡Abre la puerta Li!

- No – me apoyé en una de las tinas y observé sus esfuerzos. Casi no pude evitar reírme con los saltitos que daba. – Puedes dar los saltos que quieras mi pequeña conejita, pero eres demasiado enana para llegar. – Y ahí estaba de nuevo el diablo en persona. Sakura se giró y se acercó hasta mí con rabia.

- Joder, Li. ¡Abre!

- Antes, me dirás por qué estás tan enfadada y qué te ha dicho Hatsumomo.

- ¿Y a ti que te importa?

- Te lo dije. Todo lo que te afecta me importa. Dije que cuidaría de ti, y cumplo mis promesas. – la vi llevarse las manos a la cabeza y perdió la poca paciencia que le quedaba. Y lo admito, me divertía ver sus gestos y sacarla de quicio cuando se desesperaba por tonterías.

- Arrgggg, eres el ser más odioso de la tierra.

- No tires así de tu cabello. No es femenino y te vas a quedar calva.

- ¡Cómo si parezco una puta bola de billar! ¡No es asunto tuyo! ¡Es que… no puedo contigo! ¡No puedo! – Me incorporé y vi con satisfacción como ella se tensaba por mi cercanía. Era tan testaruda…Tomé su mano, lentamente y sin dejar de mirar esos preciosos ojos que lograban atraparme. Aclaré mi garganta intentando parecer tranquilo y me propuse sonsacarle la jodida verdad de una vez.

- Sak… ¿quieres calmarte un poco? Tú sólo dime que quiere ahora esa niña estúpida… y te ayudaré. ¿vale?

- Ya te he dicho…

- ¡Lo sé! ¡Maldita sea! Sé que puedes con ello. Pero no quiero dejarte sola a pesar de lo muy capaz que seas para defenderte. Joder Sak, ¿Acaso no ves que quiero estar contigo en esto? – sus ojos se abrieron de par en par, y me di cuenta de que había hablado de más. Pero ya ni siquiera me importaba. – Mira… yo… no puedo simplemente quedarme mirando. De algún modo… me caes bien. Has demostrado ser más que una acosadora loca y… sé que todo lo que te ocurre es por mi culpa…

- ¡No quiero que me ayudes porqué te sientas culpable! – y ahí perdí la cabeza. Siempre me pasaba con esa niña borde y desquiciante. Tiré de ella y la abracé. Con fuerza y sin importarme lo que pudiera pensar ella por el gesto. Si lo mal interpretaba… pues peor para ella. Yo sólo… sólo quería que se callara y me escuchara. ¡Joder! ¿Era tan difícil? – Sha… ¿Shaoran?

- Deja de decir eso… ¡Demonios! No estoy aquí porqué me sienta culpable. Sólo quiero que estés bien y ver esa sonrisa tuya… Yo… sólo… necesito… arghhh… ¿por qué es tan complicado? – sentí su cuerpo intentando alejarse, y se lo permití lo justo para que ambos pudiéramos mirarnos de frente. – Sakura… quiero que dejes de desconfiar de mí… déjame entrar un poco en tu vida ¿quieres? Sé que no empezamos con buen pie, pero… a pesar de todo, creo que podemos ser grandes amigos. Eres de las pocas tías a las que puedo soportar y me gustaría dar una oportunidad a lo que sea que tenemos ¿Tú no?

- Yo… - vi la duda en esas esmeraldas, y de repente no me sentí con fuerzas de oír su respuesta. Creía saber la opinión que Sakura tenía de mí, y no era agradable.

- No me contestes ahora. Sólo di que te lo pensarás… Un amigo como yo nunca está de más, y sabes que puedo ayudarte con las matemáticas. – vi cómo se le empezaba a escapar una sonrisa, y me sentí algo más tranquilo. - De todos modos, no es que vaya a irme a ninguna parte… aunque me lo pidas. Así que te aguantas.

- ¿Por qué eres tan testarudo?

- Menuda fue a hablar… – sentí como su cuerpo se relajaba y dejé que mis dedos tomaran vida propia y acariciaran su mejilla. - ¿Me vas a contar lo que te dijo Hatsumomo de una vez o tendré que sacártelo a golpes? – vi el temblor en sus pupilas y me mordí el labio de forma inconsciente. ¡Mierda! ¡Quería besarla! No tenía razones para seguir negándomelo a mí mismo, cuanto deseaba que esa niña tonta, alocada y mal hablada cayera rendida a mis pies. ¿El motivo? ¡Yo que puñetas sé! Sólo lo quería.

- Yo… en realidad es una tontería, pero… sólo fue el modo en qué lo dijo… - parpadeé volviendo a la realidad y me obligué a serenarme. Me alejé un poco y tosí para coger fuerzas y despejar mi cabeza.

- ¿Qué dijo?

- Pues… invitó a Mei a una fiesta dejándome claro que yo no estaba invitada y… nos deseó suerte. Pero añadió esto. "Suerte y rómpete una pierna! – alcé una ceja. Era conocido por todo el mundo que en el teatro era una expresión de buena suerte, pero no estábamos actuando. Y me parecía mucha casualidad la elección de sus palabras.

- ¿Crees que de algún modo Hatsumomo convenció a la chica para que se autolesionara? Es una locura, hasta para ella. – Sakura pareció dudarlo, pero finalmente negó con la cabeza de forma enérgica.

- Cierto, estoy paranoica, no me hagas caso. Es sólo que, de algún modo, me siento inquieta. Pero, de hecho, no tiene sentido. ¿Qué ganaría esa loca rubia con todo esto? – Que todos culparan a Sakura por ello. Eso ganaba Hatsumomo. Pero no quería poner mis miedos al descubierto. No serviría de nada y Sakura ya estaba muy nerviosa.

- No sé lo que trama Hatsu, pero… lo superaremos. ¿vale?

- ¿Superaremos? ¿Tú y yo? – asentí con una sonrisa boba y tosí en cuanto me di cuenta de mi desliz.

- Ya sabes… como amigos…

- Claro… ¿de qué otro modo podría ser? Ya sé que alguien como tú ni siquiera me ve cuando paso.

- ¿A qué te refieres? Te veo perfectamente. Incluso puedo distinguir esas pecas tuyas… - mis dedos rozaron su nariz y ella se apartó toda sonrojada, haciéndome reír.

- Idiota... – se alejó aún más y fue en busca de la puerta. – ¿Vas a abrir o quieres escaquearte de la competición de fútbol? Por qué yo quiero ir a almorzar antes… ¡Tengo hambre de loba! Y no te rías por la expresión, no iba por ti. Es sólo que en verdad ya quiero ir a comer - y de repente un recuerdo desagradable se me vino a la cabeza.

- Hablando del almuerzo… vas a comer conmigo ¿no? Es lo que hacen los novios y ya sabes que, para todo este instituto, tú y yo somos la pareja de moda. – la mueca en su rostro no me gustó para nada.

- Tú estás de moda, yo sólo soy el incordio que te acompaña. Además… he quedado para comer con Yukito y Tomy. ¿No ha venido tú familia? – aparté la vista, sintiéndome incómodo de repente e hice mi gesto involuntario de apartarme el cabello. Lo que sin duda le dijo a Sakura que en verdad me sentía fuera de lugar.

- No. Mis padres no tienen tiempo para este tipo de eventos. – y ahí se dibujó la lástima. Justo en esos ojos jade. Y me sentí cabreado con ella y conmigo mismo, porqué no quería que sintiera lástima por mí. Podía inspirar muchas cosas en las personas ¿pero lástima? No señor, no Shaoran Li. Y por eso mi vena idiota bajó de nuevo a sacar la cabeza. Era el momento de hacerme el gallito y estropearlo todo. - ¿Qué? Ni siquiera les he avisado. No les quiero por aquí. Se pondrían a analizarlo todo y criticarían cada detalle. ¡No les necesito! – no quise ver su cara de niña buena y preocupada, así que me aparté. Pero su voz (mucho más suave y bajita que de costumbre) hizo que me girara de nuevo.

- Yo… ¿quieres… quieres venir con nosotros? – rodé los ojos molesto con el mundo.

- ¿Ahora quién es la que está actuando por qué se siente culpable? – la vi encogerse mientras jugaba con sus dedos.

- No es eso… es sólo que no quiero que comas solo en una esquina…

- ¿Y crees que comer contigo es mi única opción? – vale, debía calmar mi temperamento o iba a enfadarla de nuevo. Sakura se estrujó el cabello en un gesto demasiado familiar y casi la oí contar hasta diez en busca de paciencia.

- Joder Li… eres tan difícil de tratar… me pides que te deje entrar en mi vida, y luego me desprecias… no te entiendo. - Era cierto.

- Lo sé. Soy complicado. En eso nos parecemos. ¿no crees? – ambos nos reímos levemente aligerando por fin un poco la tensión - Me apunto. No por qué no pueda ir con Eriol o Yamasaki, es sólo que no voy a dejarte a solas con ese tal Tsukishiro. Me pone los pelos de punta. Y dije que te protegería de cualquier mal – Me disponía a abrir la condenada puerta cuando noté su mano en mi pecho y la miré desconcertado. - ¿Qué te pasa?

- ¿Has hablado con Yuki? ¿Cuándo? - ¿Y ese rostro preocupado?

- Vino antes de la competición preguntando por ti. ¿Por?

- Dime que no le has dicho nada de nuestro "supuesto noviazgo". Por favor…- ¿por qué me preguntaba algo así? ¿Tenía miedo de que ese tipo supiera lo nuestro? Era el mejor amigo de su hermano ¿no? Seguro que Touya ya se lo había contado todo y añadido unos cuantos insultos sobre mí persona. ¿Por qué le preocupaba? No es cómo si… Un momento…

- Sakura… ¿no me digas que tú…? – vi como el rojo se apoderaba de su rostro y la puta verdad me golpeó como un yunque. De repente me sentí furioso con el mundo y toda la buena vibra se fue al carajo. ¡No podía ser cierto! – Y una mierda… ¿te gusta ese tipo? ¿A ti? ¡Pero si te lleva al menos diez años!

- ¡Seis! Y no es asunto tuyo, Li. – Me puse a reír para no llorar y sentí de nuevo esos ojos sobre mí. Esto no podía estar pasándome a mí…

- Joder Sakura… en verdad tienes las miras altas. ¿Un universitario? ¿Y uno cómo ese? Ni esas gafas horribles logran ocultar que el tipo es atractivo… ¿Y viste la chica con la que iba? Puro fuego Sak… no tienes nada que hacer, chica… Resígnate.

- Abre la puerta Li…

- No, no. No te escapas. Es que… ¿de verdad? Y yo pensando que eras diferente a las demás… pero mírate. Babeando por un universitario guapetón… aunque es algo afeminado ¿no crees? Oye… ¿y lo sabe tu hermano?

- Cállate. – y lo hice. En parte porqué no quería seguir con esa broma de mal gusto, pero también porqué me di cuenta de que Sakura no se sentía bien. Nunca sabía controlarme y acababa haciéndole daño. Era consciente de ello. (y Tomoyo se ocupaba de recordármelo) Pero mi boca hablaba antes que mi cerebro. Y en verdad yo tampoco me sentía muy bien en esos momentos. Algo muy dañino me estaba apretujando las entrañas y quería gritarle a alguien. Pero ella no se lo merecía. Intenté acercarme, pero Sakura se apartó de forma brusca y con los ojos llorosos. Para ser una chica dura, era muy sensible.

- Sak… no me hagas caso… sabes que te tomaba el pelo… yo…

- Abre la puerta Li.

- Pero es que…

- Abre. - Y lo hice. Y ella salió como un maldito rayo. Y quería seguirla y disculparme, pero no me vi con fuerzas. Y es que yo tenía mis propios demonios con los que lidiar.

- Mierda…

Así que, a pesar de que quería ir con Kinomoto a almorzar, me fui con Yamasaki y su familia. (Qué, por cierto, me adoraban) Y dejé que las cosas entre Sakura y yo se calmaran un poco. No estaba preparado para lidiar con estos sentimientos contradictorios que ni siquiera yo comprendía. Por un lado, quería verla feliz. Y por otro… quería que sonriera sólo por mí. Era una sensación extraña y jodidamente egoísta que jamás había sentido. Y recordé las palabras de ese estúpido inglés. Pero no podía ser cierto… Puede que Sakura no fuera una chica más y que de algún modo enfermizo quisiera (de vez en vez) besarla hasta dejarla sin aliento… pero eran las hormonas. Sólo tenía que enfriar mi cabeza y serenarme. Yo no sentía nada por Sakura Kinomoto… Y que quisiera algo con ese "universitario afeminado" tampoco era de mi incumbencia. ¿no? A ver… no es como si yo quisiera salir con Kinomoto en serio… no… claro que no… ¿verdad? Tragué pesado y miré los cerezos, perdido en mis pensamientos.

- Estas jodido…

- ¿Decías algo Shao?

- Nada… hablaba con mi conciencia. No me hagas caso Takashi… Anda… Pásame otra bola de arroz.

.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

.

El partido de fútbol había sido pan comido y habíamos pasado a la gran final. Sería a última hora de la tarde, justo después de la competición de atletismo. Y ahí me encontraba yo exactamente. Esperando ver aparecer a Sakura. Porqué la muy idiota ni siquiera se había dignado a ir a verme. ¡Era mi novia! Fingiendo o sin fingir, lo menos que podía hacer era ir al puto partido. ¡Todo el instituto se había dado cuenta de su ausencia! Pero no… ni siquiera Tomoyo (que había tomado fotos desde la puta primera fila) sabía dónde estaba la castaña. Y déjenme decirles que la vi algo preocupada y eso me tenía demasiado inquieto. Quise preguntarle a qué venia todo ese rollo que se traían, pero Daidouji era una experta rehuyendo preguntas incómodas. Así que me tocó esperar a la jodida competición de atletismo para intentar hablar de nuevo con Kinomoto.

Miré el horario y suspiré. Una vez más los chicos competíamos en primer lugar y las chicas, minutos después. A pesar de todo el drama, seguía deseando verla correr. Si me había quedado deslumbrado con la competencia de natación, no quería ni imaginar cómo sería verla en su "punto fuerte". Y es que de esta no se escapaba la muy pilla. Se jugaba una expulsión si no cumplía con su parte del trato. Y el director era un bromista, pero sin duda cumpliría con sus amenazas si Sakura decidía pasar de la competición. Pero de momento no había señales de ella por ninguna parte y me di cuenta de lo alterado que estaba. Noté que mi pierna se movía sola, nerviosa y agitada. ¿Dónde se había metido esa loca? De seguro estaba enseñándole el instituto a ese idiota de pelo gris… Sentí la ira crecer de nuevo en la boca de mi estómago y me dije internamente que era un puto imbécil.

- Está cambiándose, primo. Tranquilo. – me giré a la velocidad de la luz y dos ojos rojos me saludaron, burlones.

- Mei…

- La misma. Pareces alterado… ni siquiera has venido a comer con nosotras. ¿Recuerdas? Mi madre te lo dijo. – mierda, se me había ido el santo al cielo. Claro, la tía sí había venido y yo ni siquiera la había visto. Menudo sobrino de poca monta.

- Yo… lo siento. Apareció Yamasaki con su familia y casi me arrastraron con ellos. Ni lo pensé…

- Tranquilo. Mamá sólo se ha pasado una hora diciendo lo irresponsable que te estabas volviendo. No es para tanto…

- En verdad lo siento, luego me acerco un rato y hablo con ella.

- Más te vale. ¿Y Yue? Me dijo que vendría a animar a Sakura. – fruncí el ceño automáticamente. Con todo el asunto del jodido universitario, ni siquiera había reparado en Jack Escarcha.

- Y yo qué coño voy a saber. Ni que fuera amigo mío… - Mei se rio a mi lado, y gruñí molesto.

- Vaya, Shao… ni que fueras un novio posesivo y celoso…

- Vete a la mierda Mei.

- Ya… Pero lo cierto, es que, si no vas a cruzar esa línea para dejar de fingir, puede que debas empezar a apartarte. ¿no crees? Habla con Hatsumomo. Estoy segura de que si le dices que rompes con ella y que la dejen en paz, lo hará. Le interesa parecer una buena chica frente al gran Shaoran Li… Y yo me ocuparé de que nadie vuelva a meterse con Sak. ¿vale? Ya sabes que la adoro…

- No – y una vez más mi boca habló sola sin pensar siquiera en lo que mi prima decía. Pero ¿saben? Incluso tras pensarlo, seguía siendo un "no" rotundo. Uno digno de la mismísima Ieran Li. – Dije que la protegería "yo" y eso hago.

- Ya… El honor de mantener tu palabra… ¿sólo es por eso? ¿O hay algo rondando por allí abajo? – sentí su rodilla demasiado cerca de mis partes "bajas" y me aparté, cabreado.

- ¿Es que todos pensáis en lo mismo? ¡No quiero salir con Sakura, ni tampoco pienso tirármela!

- Tampoco iba a dejarme. – el corazón me dio un vuelco y cerré los ojos sin poder creerme que la jodida niña fuera tan "oportuna". – Hola a ti también, Li.

- Shaoran.

- Cómo sea. – Sakura pasó a nuestro lado como si fuéramos aire y me sorprendí siguiéndola.

- Lo que has oído… es sólo que Mei…

- No necesitas explicarte. Sé perfectamente que antes te tirarías a un cactus. – me paré algo alterado.

- ¿Un cactus? – oí su risa y en verdad me sentí confuso. – Yo… ¿no estás molesta?

- ¿Debería? – vale… esa sonrisa forzada no engañaba a nadie. Kinomoto sólo se hacía la fuerte una vez más – Yo tampoco quiero acostarme contigo Li, que lo sepas. Pero si quieres seguir con esta farsa sin que nadie se entere de que nuestro "amor" es puro teatro, baja la voz para la próxima.

- Yo…

- Déjalo. Ni siquiera me importa. ¿No te toca ya? – la miré boqueando como un pez y sintiéndome un profundo idiota. – Vamos. Te están esperando.

- ¿Por qué sigues llamándome Li? – la vi acercarse peligrosamente y retrocedí como un cobarde. Porqué algo cambió en esos ojos y tuve que tragar grueso para aguantarle la mirada.

- Es cierto… no debería… Perdona… Es sólo que no me acostumbro a que alguien cómo tú sea mi novio… es tan… no sé… de película Disney… - sus manos se posaron en mi pecho y sentí sus labios en mi mejilla antes de que pudiera darme siquiera por enterado. – Que tengas mucha suerte, cariño. Te animaré desde aquí. – Sentí las jodidas mariposas sobrevolar mi vientre, mientras la veía partir. ¿Era yo o estaba contorneando sus caderas? Ni siquiera sabía que ella pudiera caminar así. ¿A qué había venido eso? ¡Estaba loca!

- ¡Pero que melosos son ustedes dos! – y la realidad me golpeó, directa en el estómago. ¡Pues claro! Había gato encerrado.

- Hastumomo…

- Hola Shao. ¡Buen partido! Una pena que Sakura se lo perdiera. Claro que estaba muy ocupada con un chico mayor… pelo gris, ojos color miel y una adorable sonrisa ¿le conoces?

- Sí Hatsu, le conozco. ¿Qué pretendes con todo esto? – no iba a irme con chiquitas, si esa niña de papa se atrevía a encararme, que asumiera las consecuencias.

- Nada… ¿cómo crees? Sólo venía a desearte suerte.

¿A sí? ¿Quieres que me parta una pierna yo también? – y disfruté del miedo que apareció en sus ojos. Fue un instante, pero joder que se cagó encima la muy tonta.

- No sé de qué me hablas.

- Claro… - mis pasos fueron lentos y sentí como se ponía tensa. No podía importarme menos. La miré desde arriba y tomé su mentón con fuerza, obligándola a mirarme. Y la muy tonta se ruborizó como una colegiala. Oh, no. Que su mente no fuera por esos caminos. Antes me liaba con el maldito cactus del que hablaba Sakura. – Hatsu, respeto a tus padres y entiendo la situación mejor de lo que crees. Pero no voy a dejar que le hagas daño a Sakura. ¿comprendes?

- ¿Yo? ¿Por quién me tomas?

- Es un aviso. – la solté bruscamente, dejando claro todo mi desprecio para ver como la vergüenza y la ira se apoderaban de su persona. Ese gesto fue el que la dañó de verdad, no mis palabras. ¿Pero a mí que coño me importaba ella o lo que sintiera? ¡A la mierda! No iba a seguir de pie sólo mirando como esa niña de papá le arruinaba la vida a la chica que me gustaba. ¿Eh? Un momento… quería decir… a Sakura… a mi amiga. Grrrr… ¡Maldita cabeza idiota! Me separé de ella luchando internamente con mi estúpida confusión adolescente y me limité a ignorarla. Todos estaban ya en sus puestos, así que no podía demorarme más.

- Puedes acostarte con ella todo lo que quieras. ¡Ieran jamás lo aceptará! Tú no puedes salir con una don nadie como Kinomoto y lo sabes. Sólo es tu juguete. Lo sé muy bien. Un objeto con el que divertirse antes de tirarlo a la basura. ¿Por qué no lo admites y ya? – me giré aguantando las ganas de estrangularla. ¿Qué locas ideas perturbadas le había metido mi "adorada" madre en esa cabeza? – Hay chicas mejores con las que desahogarse, Shaoran…

- ¿A sí? ¿Te estás ofreciendo acaso?

- ¡Por quién me tomas! Yo valgo mucho más que un par de revolcones. – no pude evitar reírme con sarcasmo.

- Ya… claro. – la señalé con el dedo y le dediqué mi ceño más fruncido. - No te metas en mis asuntos, Hatsumomo. O te arrepentirás… Y sí, es una amenaza.

Me giré de nuevo, así que no vi la cara que puso. Pero si oí como salía corriendo. La muy idiota había salido despavorida. Seguramente con los ojos llorosos y el rabo entre las piernas. Y me sentí satisfecho. Al menos ahora esa tonta se lo pensaría dos veces antes de hacer algo en contra de Sakura. Pero los ojos de Mei me observaron preocupados. ¿Qué? ¿A caso no era lo mejor? ¿No era ella la que me había dicho que le dijera a Hatsumomo que la dejara en paz?

- ¡Eh lobo! Es para hoy. No vamos a esperarte eternamente.

- Joder, ya voy.

Eriol me hizo alguna broma al llegar, pero ni siquiera recuerdo cual fue. Sólo podía pensar en Sakura. En sus ojos vacíos mientras se acercaba para besarme en la mejilla y el sentimiento de rechazo. Porqué no podía engañarme… ese beso "sobreactuado" había sido de todo, menos un gesto cariñoso. Era un contacto frío y obligado que sólo me dejaba claro lo mucho que la castaña odiaba todo nuestro teatro. Sakura Kinomoto no sentía más que apatía hacía mi persona, y era consciente de ello. Y me enfurecía. Sí… podía intentar negármelo, pero… las pruebas eran abrumadoras. No trataba a nadie con tanta desgana. Tampoco era fría o antipática con los demás. Sólo era así conmigo. ¡y me lo había ganado a pulso! Lo sabía… pero joder, como me dolía. ¡Y lo peor de todo es que ni siquiera entendía el porqué!

La ira fue acumulándose en mi pecho y la dejé salir toda de golpe en cuanto oí el silbato que marcaba la salida. Vi su rostro a lo lejos y eso aún me cabreó más. Ni siquiera estaba atenta a la carrera. La muy idiota se reía con ese Yue Reed de los cojones sin estar pendiente de mí. Y es que… ¡Le importaba un comino si ganaba o perdía! ¡Todo lo que tenía que ver conmigo le era igual! Yo había estado pendiente de ella todo el puto día, y ella ni se dignaba a mirarme… ¿y qué hacía coqueteando con ese memo? ¿Qué no estaba coladita por don universitario gafotas? ¡No comprendía a las tías!

Y corrí, y corrí. Cómo si la vida me fuera en ello. Y para cuando me di cuenta, había llegado a la meta derrapando como todo un profesional. ¿Y Eriol? Mordiendo el polvo tras de mí. ¡Chúpate esa, mamón!

- ¡Joder! Maldito perro chino… me has ganado… ¿Qué has almorzado para tener tanta energía tío?

Oí los gritos a lo lejos y todas esas niñas locas coreando mi nombre. También fui consciente de mis compañeros y sus felicitaciones, pero mis ojos sólo la buscaron a ella. Ahora sí que me miraba. ¡Por fin se había dignado a prestar algo de su atención a "su novio"! Y la muy descarada se atrevía a sonreírme como si nada. Y era una sonrisa sincera. Joder, hasta parecía emocionada por mi victoria. ¡Y el complicado era yo! Eriol llegó a mi lado y miró en la misma dirección con esa sonrisa bobalicona que me sacaba de quicio.

- No va a acercarse por voluntad propia. Lo sabes ¿no? – apreté la quijada con fuerza y me mordí el labio hasta que casi lo hice sangrar. – Pero ¿sabes? Puedes ir tú… no sería extraño. A fin de cuentas, para todos eres su adorado novio.

- Lo sé. – su mano se posó en mi hombro y le oí suspirar.

- Olvida lo que te dije antes, pequeño lobo… creo que cruzaste la línea hace tiempo y ya te estas quemando… así que… ya sabes lo que dicen… ¡De perdidos al río! – le miré con los ojos como platos y quise decirle que se equivocaba, pero por algún motivo no tuve fuerzas para llevarle la contraria. - Ve con ella idiota, o iré yo… ¿comprendes?

Y corrí a buscarla sin siquiera pensar en lo patético que me veía. Pero no iba a dejar que Sakura me despreciara más. Tomoyo y Eriol exageraban, sin duda, pero sí había algo comiéndome por dentro y quería averiguar que era. ¡Y sacarme esa jodida espina! Llegué a su lado controlando a duras penas todos los sentimientos que fluían en mi cabeza y no pude pensar en nada más. Ella se alejó de ese tal Yue y tomó mis manos, sonriente. Vi sus preciosos ojos verdes llenos de emoción por mi victoria y sentí como mi mente se nublaba, esta vez sin vuelta atrás.

- ¡Eres fantástico, Shaoran! Ha sido genial. ¡No sabía que fueras…

Ni siquiera dejé que terminara la puta frase. No iba a contenerme más. Tenía que saciar mi puta sed de Sakura Kinomoto para pasar página y comprender de una maldita vez lo que estaba pasando conmigo. Así que pasé mi mano por detrás de su cuello y tiré de ella con fuerza. Antes de que pudiera siquiera protestar y sí, la besé. Y esta vez no fue un beso casto en los labios. ¡Joder que no! ¡Fue un ataque sediento! Sentí sus manos posarse en mi pecho para apartarme. Pero no iba a dejarla escapar como un cervatillo asustado. ¡Quería saborear ese condenado instante! Porque… a pesar de todo… ella se negaba a dejarme entrar y yo quería formar parte de su vida. ¿Acaso no se daba cuenta de que era especial para mí? ¿No veía lo irracional que estaba siendo conmigo sólo por orgullo? Finalmente se rindió en mis brazos y sentí cómo el mundo volvía a girar de nuevo. Me aparté, lentamente, y fijé mis ojos en los suyos. Esas esmeraldas me miraron desconcertadas y poco a poco el miedo y la vergüenza nació en sus pupilas. Mierda… Sakura estaba temblando de puro pánico…

- ¿Por… por qué? – tragué pesado y observé a nuestro alrededor. Todos nuestros compañeros nos miraban con la boca abierta y fui consciente de hasta qué punto la había cagado. Pero claro, era el orgulloso Shaoran Li, y no iba a admitirlo.

- ¿No es así cómo se celebra una victoria, cariño? – una lágrima bajó por esos ojos y la culpabilidad me golpeó con rudeza.

- Eres un idiota… - notaba el deseo que sentía por salir de allí a toda prisa, pero su cabeza sabía lo que significaría para todos si me rechazaba en público. Para todo el instituto éramos novios y ese gesto (aunque fuera de lugar) era algo normal en nuestra "supuesta" relación.

- Yo…

- Cállate. Ni se te ocurra añadir algo… no te atrevas.

- Sak…

- Ahora toca competir a las chicas y debo… debo prepararme. Luego hablamos de esto. – tomé su brazo de forma inconsciente y ella se giró, esta vez sin ocultar a nadie su desagrado - ¿Qué?

- Lo… lo siento… creí que era una buena idea… Hatsumomo vino a tocarme las pelotas y me puso furioso y no pensé…

- ¿Qué no pensaste? En que el chico del que estoy enamorada estaba mirando, sentado en primera fila. ¿Eso es lo que no pensaste? – sentí algo romperse en mi pecho y mi mano se soltó, dejándola libre.

- Yo no… no quise…

- Tú nunca haces nada queriendo. No me lanzaste a los leones queriendo, ni querías decidir por tu cuenta que era una acosadora tampoco. No… tú nunca quieres. Pero ¿sabes que Li? En realidad, te guste aceptarlo o no, tú sólo piensas en ti mismo… y sé que muy en el fondo sólo pretendes ayudar y solucionar todas tus cagadas, de verdad… pero sólo consigues destrozar todo lo que tocas… Entiende de una vez, que estoy mejor sin ti, Li. – a penas pude procesar lo que me decía ni la sensación de mierda que me inundó. Sólo me quedé allí, mirándola y sintiéndome como el imbécil más grande del mundo. Y de todo su discurso iriente… lo que más me dolió fue… oír mi puto apellido en esos labios. Y como un niño engreído, le solté otra idiotez más.

- No es Li. Es Shaoran…

- No. Para mí eres y serás siempre sólo Li.

Su espalda fue lo único que vi antes de que me dejara allí tirado como la mierda que era. Y poco a poco me di cuenta de lo gilipollas y egoísta que había sido al correr en su dirección, cegado por mis putas inseguridades, sólo para besarla frente a todo el instituto. Y lo había hecho a sabiendas de que a ella no le gustaría… y ni siquiera pensé en las consecuencias. ¿En eso me había convertido? ¿En un toro que sólo pensaba en embestir a todo lo que se le pusiera a tiro? No… Mi prima y Sakura tenían razón… estaba mejor sin mí. Pero aun así… ¿Iba a ser capaz de dejarla ir? No… claro que no… Porque sí… era un jodido egoísta.

- A veces no te entiendo Shaoran… - Tomoyo se puso a mi lado, con una mirada preocupada y sin esa sonrisa burlona que tanto la caracterizaba.

- Joder. Ni yo… Tomy. Ni yo… - sentí su mano en mi brazo y quise echarme a llorar. ¿Ahora Daidouji sentía lástima por mí? Que bajo había caído…

- Debes aceptar que algo hay aquí dentro, Shaoran… antes de que sea demasiado tarde. – sentí sus dedos en mi pecho y miré de nuevo a Sakura. Había tomado posición y se disponía a correr. A pesar de lo que le había hecho, sus ojos parecían centrados en la meta y vi una vez más ese brillo tan característico en ellos. El mundo y sus problemas habían desaparecido para ella y sólo importaba llegar primera a la meta. Lo suyo era algo innato. Y la admiraba por ello. Suspiré, intentando dejar de pensar en mi por un momento, y me dediqué a observarla.

- ¿Por qué dejó de correr, Tomy? – la morena alzó la vista y dejó ir todo el aire de sus pulmones.

- Eso… debe contártelo ella. Sí es que vuelve a dirigirte la palabra después de esto…

- ¡Tomoyo! – ambos nos giramos para ver a don universitario y di gracias a dios, porqué al parecer el muy palurdo acaba de llegar y no me había visto besando a la castaña. Al menos Sakura no podría asesinarme por eso… - ¿Va a competir?

- Yo… intenté convencerla, pero… es testaruda. Ya lo sabes.

- Mierda Tomy… son demasiados esfuerzos… Natación, las animadoras y ¿ahora esto? Deberías haber hablado con el director… voy a…

- Sakura no quiere que digamos nada. Y no puedo traicionarla así… ni tú tampoco. - me sentía totalmente fuera de lugar en esa conversación sin sentido.

- Mierda… está bien. Pero voy a esperarla en la línea de meta… por si acaso… Touya me matará si esto se sale de control.

- Vale, pero ya te digo que no le va a gustar… - me puse en medio y fruncí el ceño.

- ¿Qué coño pasa? ¿Por qué no quieren que compita? ¿A caso no ven lo feliz que es cuando lo hace? - esos ojos miel me miraron con altanería y tuve que contener las ganas que sentía de darle un puñetazo.

- Si ella no te lo ha contado, Li… es porqué no confía en ti. Así que no esperes que yo te lo diga. - ¿A qué coño había venido eso? ¡Hijo de perra! ¡Pues claro que el muy capullo sentía algo por Sakura!

- ¿Quién te crees que eres? – oí su risa y quise partirle la cara.

- Sé que eres el novio de nuestra pequeña Sakura, Touya me lo contó. Pero ahora mismo eso no me importa. Sólo quiero estar a su lado por si me necesita. Deberías hacer lo mismo Li. Tomy, me voy con ella. ¿Vienes?

- Voy. – Daidouji me dedicó una mirada suplicante a modo de disculpa y me entregó su cámara de fotos- Por favor Shaoran… de momento, quédate aquí. Es mejor que por ahora no te metas…

Y ahí me quedé de nuevo. Con la boca abierta y la mirada perdida. Algo muy extraño estaba pasando con toda esa mierda y al parecer nadie iba a contarme de qué se trataba. Así que me tocaba a mí descubrirlo. Apreté la puñetera cámara con fuerza y les seguí, malhumorado.

- Y una mierda me quedo aquí esperando…

.

Continuará…

.

Notas de la autora: Bufff… cuanto drama… jajajajajaja. Lo cierto es que nada de lo que pasa en este capítulo estaba en mis planes. ¡Cobró vida solo! Y ha alargado un poco más la competición, jajajaja. Tenía pensado que durara dos capítulos, pero ya ven. Shao se ha apoderado de mí. Él y sus estúpidas hormonas adolescentes. ¡El muy idiota! No deja de liarla… ¿Por qué siempre toma vida propia y se convierte en un perfecto imbécil? Creo que es influencia de mi suegro… La definición que tiene para la palabra adolescente es "un perfecto imbécil" jajajaja, y estoy de acuerdo. Es una fase horrible, muy confusa y que determina (a mi parecer) en quién nos convertiremos… Pero ¡eh! Por suerte en el siguiente capítulo nuestro pequeño lobo tendrá posibilidades para redimirse… Sakura no aguantará mucho más… así que se acabó lo de ser un capullo. Lo prometo. Gracias de nuevo por su gran apoyo y perdonen la espera. Intentaré publicar puntual… pero no puedo asegurar nada… Aun así les pido que no se olviden de mí ¡por favor! y díganme que les parece el capítulo… (sin matar a Shao… jajaja, no se pasa de playboy a novio diez en un día… pero prometo refrenar su carácter desde ya… jajajaja Ahora quiero ver su parte vulnerable… ¿Y ustedes? Jajajaja. ¡Nos leemos pronto!

.

Aquí dejo respuesta a sus reviews sin loguin:

.

Guest (jun 27): perdón por la espera… de verdad que voy chinita (como dices tú) con todo el curro que tengo. Pero aquí tengo otro capi y espero que se también de tu agrado. Un beso, gracias y cuídate tú también.

Guadalupe: jajajaja. Pero es cierto, en verdad vivo a base de leer spoilers. Jajajaja. Pero lo cierto es que no me está gustando mucho clear card… todo es demasiado color de rosa… Pero estoy super enganchada a Akatsuki no Yona… y de esa sí vivo a base de spoilers. Jajajajaja. Como ves esta vez no he sido puntual (no me mates) y además traigo a Shaoran haciendo el memo de nuevo… jajajajaja. Pero como dice mi marido… ¡Vaya hombre! ¡Poco a poco! ¡Hay que ir poco a poco!… jajajaja. Un beso muy muy grande y gracias infinitas por tu apoyo y tus dulces palabras. ¡Te quiero!

Pi: Lo siento, me demoré esta vez.. espero que al menos valga la pena y no quieran matarme por la inmadurez del lobo… jajajajaja. Como ves Yukito sigue dando guerra. Jajajaja. A ver que pasa ahora… Shaoran va a tener que redimirse por sus arranques. ¿no? Jajajaja. ¡Besos!

Ksakura Rostran: Pues como ves Shao esta que trina con la duda de lo que pasa con Sakura, pero el muy tonto la sigue liando de todos modos. Jajajajaja. A ver cuando baja a la tierra y se da cuenta que bebe los vientos por nuestra flor de cerezo. Yo sí que me alegro de que te guste la historia, y te doy las gracias por opinar siempre. ¡Eres un sol! ¡Ya lo sabes! No leemos pronto amiga, y cuídate mucho.

Maylen: Me alegro de que te guste aunque te estrese… jajajaja. Esos dos no se darán cuenta a menos que les pase un camión de mercancías por encima. Jajajaja. Pero bueno, Shao es un idiota, pero parece que va por mejor camino que ella en eso de admitir sentimientos… jajajaja. Un besote y gracias por leer y comentar. De verdad me ayuda un montón. ¡Nos leemos pronto!

Seria: Aaaaa, pues aquí tienes más fic. Ajajajajaja. Un beso y espero que la espera haya valido la pena… jajajaja. Gracias por pasarte a escribir. ¡Arigatoooooo! Jajajajajaja

Guest (9 julio): Sigo, sigo. Jajajaja. ¡Un beso!