Notas de la autora: Y aquí estoy con mi nueva actualización. Siento la espera, pero en verdad llevo un mes de Julio horrible… Espero que les guste esta nueva entrega y hablamos al final de capítulo. Un beso y un abrazo super grandes. Y muchas gracias por su gran apoyo.
.
Mi fan número 246
.
Capítulo doce
.
En la palma de su mano
.
Siempre había odiado el olor de los hospitales. Era una mezcla de tantos productos químicos, que me resultaba imposible definir cuál de ellos era el más desagradable. Intentaban disimular el hedor con algún tipo de ambientador, pero eso sólo lo empeoraba haciendo que el picor en mi nariz fuera casi insoportable. Pero toda mi incomodidad se fue al garete en cuanto la vi. Sakura estaba ligeramente sonrojada y tenía los ojos más brillantes que nunca. Un vendaje exageradamente grande le cubría la frente y casi no pude evitar reírme por lo despeinada que se veía. Pero la situación no era para tomársela a risa, y es que Sakura había sido sometida a un coma durante casi dos días. ¿El motivo? Mi puta torpeza. Y es que aún no comprendía como no había podido cogerla a tiempo. Agaché la cabeza, sintiéndome de nuevo la peor mierda del mundo y oí a Daidouji disculpándose con ella por salir de allí huyendo. Luego me aparté para dejarla salir y lo último que vi antes de centrar toda mi atención en la paciente, fue la sonrisa pícara de Tomy y como me guiñaba un ojo antes de cerrar la puerta.
Una vez solos, cerré los puños y tomé aire cargándome de fuerzas para encarar a la castaña. Pero lo cierto es que sentía pavor por cómo podía desarrollarse esa conversación. Sakura y yo no habíamos quedado en los mejores términos antes de que todo esto pasara (para ser exactos, la había besado a la fuerza, le había abierto mi puto corazón diciéndole lo que en verdad pensaba de ella y como respuesta Sak me había mandado a tomar viento justo unos segundos antes de su caída). Así que no tenía la menor idea de en qué estado me encontraría a la chica. ¿Seguiría enfadada por el beso? ¿Estaría asustada? ¿Avergonzada? O puede, que me mandara a freír espárragos de nuevo. O quizá… ¿Me culparía? Estaba en su derecho.
- ¿Vas a quedarte ahí de pie bloqueando la entrada toda una vida? Por qué me darán el alta en veinticuatro horas y necesitaré pasar por esa puerta… - parpadeé un par de veces, pero una sonrisa brotó de mis labios de forma inconsciente.
- Veo que el santo porrazo que te diste no te ha quitado ese sentido del humor tan malo que tienes…
- ¡Mira quién fue a hablar! Don sarcasmos… - al fin la miré a los ojos y ambos sonreímos, un poco más tranquilos. Había tensión, eso seguro. Pero al menos no se podía cortar con un cuchillo. Mis pasos me dirigieron solos a la silla que había ocupado segundos antes Tomoyo y tomé asiento temblando como una hoja.
- ¿Cómo… cómo te sientes?
- Como si un tren de mercancías hubiera cambiado su itinerario para pasar por mi cabeza. Pero aparte de eso, soy la viva imagen de la salud. ¿O no tengo una apariencia maravillosa? Mírame bien. Resplandezco como una moneda nueva.
- Yo diría más bien que pareces una momia del antiguo Egipto. ¿Ese vendaje es normal o has pedido un nuevo disfraz para Halloween? – su mano me golpeó en el hombro, y al fin pude respirar tranquilo. Era la Sakura de siempre. La Sakura que yo quería, perdón, admiraba.
- Eres idiota.
- Sí, pero eso ya lo sabías. – sus ojos se abrieron por la sorpresa, y no pude evitar tomar su mano entre las mías. Dejé ir un hondo suspiro y empecé a jugar con mis dedos, haciendo círculos en el dorso de su mano derecha. Esperaba que se tensara, o que la apartara bruscamente, pero sólo se quedó quieta, mirándome fijamente. – Lo siento mucho Sakura… yo… no pude reaccionar a tiempo. Cuando te vi caer… yo… estaba… - noté la presión de su mano en la mía y callé, porqué empezaba a sentir mi voz ridículamente temblorosa. Me sentía tan culpable…
- ¿Acaso estás disculpándote por esto? ¡Eres de lo que no hay, Shaoran! No te disculpas cuando debes hacerlo, y pides perdón por cosas que no son culpa tuya… eres todo un caso. ¿lo sabías?
La miré boqueando como un pez y sintiéndome un tremendo imbécil. Toda la sangre se me fue a la cabeza y sentí mis mejillas arder. ¿Por qué? Porqué su voz melosa e infantil había pronunciado mi nombre de pila. Tan simple como eso. ¡Qué gilipollas era! Qué ridículo y absurdo me sentía cuando Sakura rondaba cerca. Esa niña podía con mi cordura, en verdad. Y ni siquiera comprendía porqué. Joder… algo muy malo estaba pasando conmigo… algo que debía descubrir.
- Yo… me has llamado Shaoran… - Sakura rodó los ojos y se llevó una mano a la cabeza despeinando aún más su cabello y aguantando a duras penas un pequeño gesto de dolor. En verdad parecía que le dolía mucho la cabeza.
- Y eso es todo lo que has oído de la maldita conversación… eres tan narcisista… Dios, dame paciencia, porqué si me das fuerza, lo mato.
- No soy narcisista – mentira - Es que dijiste que para ti sería siempre Li… eres tú la que cambia de idea cual veleta.
- ¿Prefieres que te llame Li? Puedo hacerlo.
- No he dicho eso. Yo…
- ¡Está bien! Dios… qué difícil eres…
- ¿Yo soy el difícil? ¡Sólo me he sentado en esta silla para disculparme y decirte que me siento tremendamente culpable por todo lo que ha pasado estos días y tú no esperas dos segundos que ya estás reclamándome todo lo que hago mal! – ambos nos miramos fijamente con la respiración acelerada y sin poder contener-nos, estallamos en carcajadas. Éramos como dos putos críos peleando a todas horas. – Maldita sea Sak… yo solo… me asustaste ¿vale? Tu herida se veía muy profunda y no dejabas de sangrar… para cuando logré llevarte a la enfermería estabas más pálida que una muerta… pasé mucho miedo… yo… no vuelvas a hacerme algo así en la vida… - vi como agachaba la cabeza y empezaba a jugar con las sabanas. Para cuando habló, su voz parecía totalmente distinta. Era suave y dulce, como un susurro del viento.
- Yo… lo siento. No era mi intención desmayarme ¿sabes? Ni tampoco abrirme la cabeza con un banco de cemento… nunca quise que esto pasara…
- Me lo imagino… - su vista se alzó y tragué saliva al ver esos ojos jade brillantes y fijos en mí. Y por un segundo, quise volver a besarla. Que demonios por un segundo, quería hacerlo desde que había entrado en la puta habitación. Pero me contuve esa vez. No podía seguir actuando como un animal desbocado cuando estaba cerca de ella. Mis hormonas no debían dominarme. Al final tendría razón ese idiota de Hiraguisawa y tenía un fetiche por las de tipo aniñado.
- Pero, ya que pasó… me alegro de que estuvieras conmigo. Aunque me cueste admitirlo, lo cierto es que te debo una – casi me quedé en shock tras esas palabras. ¿Era cosa mía, o Sakura estaba dándome las gracias? ¿Por qué? Si ni siquiera la había cogido…
- Yo… no entiendo.
- ¿Qué no entiendes?
- Creí que estarías molesta conmigo… ni siquiera pude cogerte. Te golpeaste la cabeza por mi culpa.
- ¡No digas tonterías! Me golpeé la cabeza porqué me mareé, eso es todo. Y por lo que me han dicho, tú me llevaste a la enfermería y contuviste la hemorragia. De no ser por ti y tu rápida reacción, todo podría haber ido mucho peor… - mi corazón se aceleró y pude notar que el de ella también. Una de las ventajas de tener su latido monitorizado. Sakura estaba nerviosa por mi causa y por algún motivo eso me sentó a las mil maravillas.
- Yo sólo hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar…
- Puede, pero lo hiciste tú y no otro. Y te doy las gracias. – sentí de nuevo toda la sangre en mi cabeza y aparté la vista mientras tosía de forma incómoda.
- Yo… no me las des… tendría que haberte cogido… fui demasiado lento.
- ¡Deja eso ya, por dios! Fui yo la que me levanté a toda prisa para salir huyendo. No tienes la culpa de esto Shaoran. De ser un idiota sí, pero no de mi herida. – otra sonrisa dibujada en mí cara.
- Así que soy un idiota… me das las gracias, y luego me llamas idiota. Qué bonito Sakura… que bonito…
- Te lo mereces, y lo sabes. – Si, lo sabía. Nos miramos callados por unos segundos y finalmente Sakura apartó la vista para volver a hablarme en susurros – Por cierto… yo… ¿en verdad me llevaste en brazos hasta la enfermería?
- Si. ¿Por qué? – vi como su rostro se sonrojaba aún más y el pitido del monitorizador se intensificaba de nuevo. – Vamos… ¿no me dirás que te da vergüenza? ¡Estabas sangrando como un maldito cerdo degollado! No se me ocurrió otra cosa. Además…
- Lo sé, lo sé… no te estoy culpando. Es sólo que… las cosas ya están muy difíciles en el instituto con lo que pasó con las porristas y ahora esto… no quiero ni saber lo que dirán las locas del club de mí ahora… ¡Menudo numerito me he montado! Sangrando como una idiota y siendo salvada por el dios chino… conociendo a esas niñas tontas, dirán que lo hice expresamente para llamar tu atención. Simplemente perfecto…
Tragué pesado recordando todos los tweets, e-mails y artículos que se habían publicado por internet estos días y sentí nauseas. ¿Cómo le decía yo a Sakura todo lo que se estaba diciendo de nosotros en esos momentos? ¡Simplemente no podía! Se moriría de angustia y ahora era lo que menos necesitaba. No, debía contener el puto caos que se había formado antes de que volviera al dichoso instituto. Por suerte hoy era sábado y tenía un par de días para pensar qué debía hacer el condenado lunes cuando nos incorporáramos a las clases. O al menos, preparar el discurso que le contaría a Sakura para tranquilizarla sobre todo el tema. Lo que menos quería, era ponerla más nerviosa.
- No quiero que pienses en eso ahora. Yo me ocuparé de todo lo que puedan decir esas idiotas. Nadie te hará nada. Lo juro. – vi como su rostro se ensombrecía y me di cuenta de que ya había hablado de más. Tendría que haberle dicho que todo estaba bien y punto – Además, no nos vio mucha gente, estábamos en la parte de atrás de la biblioteca. Y no es como si fuera algo vergonzoso… te caíste, es todo. Podría pasarle a cualquiera.
- ¡Me abrí la cabeza por un desmayo! Es patético.
- No Sakura, fue un accidente. Y no fue por un simple desmayo y lo sabes… yo… tu padre me ha contado tu situación… Lo siento. No lo sabía…
- ¿Qué te ha contado?
- Bueno… el diagnostico que te hicieron hace un año.
- Joder, no soy una muñeca frágil que se rompe por cualquier tontería… ha sido mala suerte, es todo. ¡Estoy bien! – miré el monitor que se había vuelto loco y Sakura se cruzó de brazos, indignada.
- No quería decir que fueras frágil… sólo quería remarcar que no ha sido culpa tuya, Sak. Tu enfermedad…
- ¡No estoy enferma! Es una tontería absurda, mal diagnosticada y sin sentido. ¡Puedo correr y hacer ejercicio sin caer desmayada! Lo que ha pasado, no… no… - Jamás había visto a Sakura tan alterada, y no quería que se tensara más, por lo que tomé su mano de nuevo y paré su discurso antes de que el corazón se le saliera del pecho.
- Lo siento. Sak… no quería decir eso. Yo…
- ¡Es que he estado sometida a mucho estrés! Sólo eso. ¿vale? Entre el trabajo, los estudios, los extras del estúpido director y todo lo del club de fans voy algo estresada… pero es sólo eso… no tiene nada que ver con mi puto corazón.
- Vale.
- Sí, porque no sé qué te habrá dicho mi padre, pero yo…
- Sakura, vale. He dicho que vale. – tomé su rostro entre mis manos y la obligué a mirarme. Poco a poco su corazón se fue calmando y sentí su respiración en mi rostro. Esas preciosas esmeraldas temblaban de puro miedo y perturbación y sabía que yo era el culpable, otra vez.
- Estoy bien. No soy tan frágil…
- Lo sé.
- ¿A sí?
- Sí, joder. Sé que eres la tía más fuerte de todo Tomoeda.
- ¡Vete a la mierda Shaoran! ¡Sólo te burlas de mí y me das la razón como a los tontos para que me calle!
- Puede, pero también te he visto pelear contra tes gigantes para defender a tu mejor amiga. Así que sé de lo que hablo. Además, te veo en el gimnasio sobrellevando un grupo de mocosos impertinentes sin problemas y también sé que dejaste a la pobre Sato a más de quince segundos de distancia en la carrera de atletismo. ¡Corres como el puto demonio Sak! Eso no lo hace una chica débil y frágil – vi el sonrojo crecer en esas preciosas mejillas y sonreí de lado. - Sí… sé perfectamente cómo eres Sak, es lo que intentaba decirte antes de que todo esto pasara. Sí alguien conoce lo fuerte y dura que puedes llegar a ser, soy yo. Lo he visto en primera fila. – aparté un mechón de cabello que le rozaba la mejilla y suspiré, perdido en la confusión de esa mirada turquesa.
- Estás tomándome el pelo de nuevo.
- No Sak. Te digo lo que pienso. Nada más. Debería haberlo hecho mucho antes…
- Yo… - me di cuenta de lo cursi que sonaba todo eso y carraspeé, alejándome un poco.
- Pero que no se te suba a la cabeza… sigo pensando que pareces una niña de primaria torpe y cabezota y que deberían lavarte esa boca con jabón.
- ¡Serás! ¡Lo que hay que oír!
- Pero… a pesar de todo, me caes bien y… en cierto modo, te aprecio. Así que, por centésima vez te lo pido, déjame ayudarte a partir de ahora y… bueno… si tú quieres, podemos intentar… no sé… Dejar de fingirlo todo y ser… ¿amigos? – aparté mi mirada sintiéndome un idiota redomado, pero no lamentaba mis palabras. En verdad ansiaba llevarme bien con esa niña testaruda. Y si para ello debía rebajarme y pedir disculpas, lo haría. Oí su risa y no pude evitar sentirme confundido.
- ¿Es que acaso estamos en párvulos? ¿En serio me estas pidiendo ser amigos?
- ¡Oye! ¿Ahora quién se burla de quién? – Una vez más esa risa cantarina brotó de sus labios y suspiré de puro alivio.
- Pero mira que eres raro, Li…
- Shaoran. – sus hombros se relajaron y pude ver como sus mejillas se coloreaban de un modo encantador.
- Está bien… Shaoran…
- Así me gusta. No me hagas repetirlo más.
- Vale. Pero que conste que seguiré llamándote perro chino cuando me apetezca, creo que te va como anillo al dedo.
- ¿A sí? Pues prepárate para un montón de motes empalagosos por mi parte. Siempre que tengamos público, te llamaré "mi flor" "mi peluche" "mi pequeña gatita remolona" y…
- Vale, vale. Me hago una idea. Volvemos a nuestra rutina del gato y el ratón, lo pillo. ¿Y entonces qué? ¿Vas a seguir acosándome como un puto novio celoso? ¿No voy a librarme de ti ni queriendo?
- Sak… ya te lo dije una vez. No te vas a librar de mí. Ni en mil vidas… - No… era demasiado orgulloso, egoísta y testarudo para dejarla marchar. Y ambos lo sabíamos.
- Ay, señor. ¡Qué dios nos pille confesados!
Le sonreí cariñosamente y por primera vez desde que toda esta mierda pasó, me sentí relajado. Ella estaba bien. Juguetona y malhablada, como siempre. Y al parecer al fin habíamos dado un paso en la buena dirección. Y me sentía tremendamente satisfecho porqué al parecer me había perdonado por el beso (qué fue increíble, por cierto) y ni siquiera me culpaba de su caída. Así que… ¿qué podía ir mal? El teléfono vibró en mi bolsillo avisándome de un nuevo tweet sediento de sangre inocente y un escalofrío recorrió mi espalda. Ah, sí… eso.
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Cerré la puerta con cuidado sólo para encontrarme con Daidouji en el corredor. Las enfermeras habían vuelto y tenían que hacerle un par de pruebas a Sakura, por lo que decidí salir de la habitación a pesar de lo a gusto que me sentía con mi adorada paciente. Y allí estaba Tomy, con el rostro blanco como la cera y con un teléfono en su mano derecha. Obviamente había recibido la misma alerta que yo en su móvil. Levantó sus ojos violetas y me miró asustada.
- No puede ser… esto…
- Lo sé.
- Pero…
- Lo resolveremos. Tranquila.
- Shaoran… esto es demasiado para que puedas resolverlo… esta vez se han pasado. – me acerqué a ella y miré el artículo que estaba leyendo en su smartphone. Era del maldito club de fans, aunque claro, no lo publicaban en la revista o la web del instituto, sino en un foro privado de chats que habían organizado a través de Facebook y al que habían titulado "Del color del chocolate". Pero mira que eran unas idiotas cursis – ¡Todo lo que dicen es una locura!
Y en verdad lo era. Había seguido el foro a través de Eriol desde hacía meses, pero la actividad había crecido estos dos últimos días y no en el buen sentido. Ambos estábamos pasmados por la imaginación y la crueldad de esas niñatas. El problema era que, como usaban seudónimos, no podíamos acusar a nadie. Aunque en mi interior sabía quién estaba moviendo los hilos de esas estúpidas marionetas sin cerebro. Leí el título del comentario y me mordí el labio hasta casi hacerlo sangrar. ("¿Perra o zorra?") Sentí la rabia crecer en mi pecho al pensar que, por desgracia, ni siquiera era el más cruel hasta la fecha. Podía soportar a la gente hablando sobre mí, pero que se metieran con ella, de ese modo y por mi culpa… me hervía la sangre y me mataba la puta culpa.
- Encontraré la manera de solucionarlo Tomy, lo prometo.
- Shaoran… no es que no confíe en ti… pero esto es horrible… ¿has leído todos los chats y publicaciones?
- Sí…
- Dicen que Sakura causó la caída de las porristas y que la chica no podrá volver al equipo en dos meses por culpa de su incompetencia. También insinúan que fue a posta porqué Matsuo se acercó a ti en clase de lengua y Sakura estaba celosa. – pensé en lo que decía, y era verdad, la chica que se lesionó en la actuación se había acercado a mí en un par de ocasiones para hacerme un par de preguntas de clase, pero ni siquiera habíamos cruzado más de diez palabras.
- Lo sé. Esto es una locura. Pero son disparates fáciles de desmentir.
- Yo no lo creo… Este artículo es pura fantasía incendiaria. Y por lo que estoy viendo, es de los más suaves… ¿has leído los comentarios del abrazo "abrasador" de Sakura y Yukito en la línea de meta? ¡Están locas!
Cerré los puños al recordar ese momento, porqué exageración o no, sí era cierto que me sentí traicionado cuando la vi en brazos de ese capullo cuatro ojos. ¿Por qué? Ni yo lo entendía. Puede que simplemente supiera que era una humillación pública que tu novia se abrazara en plena competición a un tipo universitario frente a tus putos ojos.
- Dicen que se manosearon por todas partes y que Sakura le dio un morreo en toda la puta boca. ¡Y una mierda! Si Yuki solo es un amigo de la familia, fue un abrazo sin ninguna mala intención… y mira este comentario de una tal joya del Nilo… "Kinomoto es una zorra desalmada capaz de besar a un universitario frente a los ojos de nuestro amado dios chino. ¿Qué se ha creído esa perra? Deberían darle a esa estúpida su merecido, y no me refiero a un castigo suave, sino a una lección memorable que la ponga en su lugar, que es la basura" – cerré los ojos y controlé mis nervios a duras penas. - Dios… esas harpías están locas… ¿Cómo puede una persona escribir algo así de alguien que ni siquiera conoce? Porqué ya te digo yo que esto no lo ha escrito ninguna de nuestras amigas cercanas… Además…no lo entiendo. Si ni siquiera fue un abrazo romántico.
En eso discrepaba totalmente, pero no iba a admitirlo. Ese abrazo había sido un gran error por parte de la castaña. Era más que previsible lo que dirían esas idiotas del tema y temía seriamente las consecuencias que traería a corto y largo plazo. Pero una vez más, no iba a ser yo quién se lo dijera a ella, ni tampoco a Daidouji. Ya estaba demasiado asustada.
- No importa lo que digan. Pasado mañana hay clases y me ocuparé de cerrarles a todos la boca.
- ¿Vas a enfrentarlas directamente?
- Si hace falta… lo haré.
- No creo que sea buena idea. Si actúas cómo si te importara, será peor. Parecerá que en verdad te afectó ese abrazo.
- ¡Es que me afectó! – sentí como la respiración se me aceleraba y cerré los ojos maldiciéndome a mí mismo por bocazas. ¿No acababa de decir que no iba a admitirlo? A la mierda. – Es decir… yo… claro que me afectó. Sakura estaba feliz por la victoria y entiendo que no pensara en las consecuencias, de verdad… Pero… ponte en nuestro lugar… en "mí" lugar. ¡Todos creen que es mi novia y que la quiero! No puede ir abrazando a otro frente a todo el instituto como si nada… para ellos es una falta de respeto, una traición. Piensa en cómo me sentiría yo si estuviera saliendo con ella de verdad. Piensa en cómo te sentirías tú si el chico que teóricamente te gusta se abraza a una universitaria frente a tus ojos y los de todo el puto instituto. Claro que me afectó… sé que he quedado como un gilipollas cuernudo frente a todo el puto instituto y que el lunes todas me dirán frases como "pobrecito, tu novia no te quiere. Yo puedo consolarte".
- Eso no…
- Y además… yo no creo que fuera un abrazo de amigos… Sakura está enamorada de ese tipo. Me lo admitió ella misma. Y tú también lo sabes. – los ojos astutos de Tomoyo me analizaron con cautela, pero decidió estar callada y sólo suspiró. - ¿Ni siquiera vas a intentar negarlo?
- ¿Para qué? Sakura es demasiado obvia con sus sentimientos y tú mismo dices que te lo confesó. No tiene sentido negar lo evidente y puede que sea verdad… fue una temeridad abrazarlo en público. – Por alguna razón, que Tomoyo me diera la razón sin siquiera protestar, aún me enfureció más.
- ¿Desde cuándo? – la vi parpadear, pero se recuperó muy rápido de su asombro.
- ¿Desde cuándo qué? ¿Desde cuándo está enamorada de Yuki? – asentí con la cabeza y la vi reflexionar su respuesta – No lo sé exactamente… supongo que desde siempre. Yuki ha estado por casa desde que tengo memoria. Es el mejor amigo de Touya y siempre nos ha ayudado en todo. A Sakura y a mí. Es un buen chico, dulce y cariñoso, especialmente con Sak. Pero… dudo que sienta lo mismo por ella. La ve como una hermana pequeña, igual que Touya.
- Yo no lo creo. Ese tipo se trae algo con Sakura… lo sé. Y tengo miedo de que esas idiotas lo utilicen de modo enfermizo contra ella.
- ¿A qué te refieres? ¿A qué pueden ir también a por Yukito?
- No importa. Por qué no dejaré que le hagan nada a Sak. De verdad. Esta situación empezó por culpa mía y la protegeré. Como sea. – sentí la mano de Tomoyo en mi hombro, pero no pude mirarla a la cara. No con tantos sentimientos confusos taladrándome el cerebro.
- Te ayudaremos. No estás sólo, y lo sabes. Hiraguisawa y Yamasaki están ayudando leyendo todo lo que esas locas van publicando y desmintiendo sus comentarios. Y Naoko está buscando una forma de identificar a las personas que han publicado los comentarios más incendiarios para denunciarlo directamente al director. Y yo intentaré enterarme de lo que planea Hatsumomo.
- No creo que planee nada concreto ahora mismo, Tomy. El maldito club ya está haciendo lo que ella quiere. No podemos evitar que insulten y calumnien a Sakura. Pero si podemos defenderla y estar a su lado. Y yo hablaré con el director. Hay que cerrar ese maldito club de una vez.
- Pero… ¿cómo? No podemos relacionar los chats con el club de periodismo. Al menos no aún. Y los artículos que se han publicado en la revista del instituto no hablan de ti o de Sakura de forma específica, incluso la dejan como la ganadora indiscutible de la competición. Puede que estén desquiciadas y locas, pero no son tan tontas.
- Encontraremos la forma. Yo encontraré la forma. Lo cierto es que ya estaba pensando en ello antes de todo esto… ¿sabes? Yo quería que tú fueras la nueva presidenta cuando Hatsumomo se graduara, pero… ahora pienso que con eso no será suficiente. Hay que cambiar la estrategia y cerrarlo.
- Ya veo. ¿De eso querías hablar cuando quedamos para ir a tomar un helado?
- Sí.
- Ya… supongo que debería haberlo imaginado… pero yo no formo parte del club. Aunque podría unirme sin dificultades. Y ahora que lo dices no sería una mala idea. No podré llevar el diseño por la política que tienen de contratar sólo a externos, pero… si me hago cercana a Hatsumomo… - Y se calló. Esa cabecita estaba trabajando a mil por hora, y sabía exactamente lo que estaba tramando.
- No, Tomy. Hatsumomo no es idiota. Ya debe saber que vives con Sakura.
- Lo sé. Pero puedo hacerle creer que la odio. Que le tengo celos y envidia porqué estoy enamorada de ti. ¿no? Si piensa que en verdad quiero hacerle daño, me incluirá en sus planes y podremos contrarrestarlos – la miré con la boca abierta. ¿Estaba loca?
- No creo que sea buena idea y puede que con ello aún compliquemos más las cosas.
- ¿Tú puedes fingir ser su novio para protegerla, pero yo no puedo engañar a Hatsumomo para hacerlo?
- Es peligroso y te vas a poner en el punto de mira tú también. No quiero causar más problemas a nadie. Menos a ti, Tomy.
- Me subestimas. Soy mucho más lista que esa niña de papá. – tomé su mano y la obligué a mirarme. Podía ver la determinación en sus delicados ojos violetas y supe al instante que ya había tomado su decisión y que nada de lo que yo dijera la haría cambiar de idea.
- Está bien, pero te ayudaré. ¿vale? Planearemos esto juntos y lo haremos bien. Hablaré esta tarde con Eriol. Es el rey de las intrigas…
- Todo un espía inglés. – le sonreí algo más aliviado, pero la presencia maligna de un individuo a mis espaldas me hizo voltear.
- Quita tus manos de playboy chino de Tomoyo. – rodé los ojos y me giré completamente para encarar a Touya Kinomoto.
- No saques conclusiones erróneas, Kinomoto. Sólo estábamos hablando. – el idiota que Sakura tenía por hermano me apartó con brusquedad y se situó frente a la chica con ojos de puro odio.
- Puede que engañes a mi padre con tu actuación perfecta de novio afligido, pero yo sé lo que eres, Li. Te he investigado muy bien.
- ¿A sí? ¿Y qué soy?
- Un puto niñato que ni siquiera sabe lo que quiere. Juegas con las tías hasta que te cansas de ellas. Y no dejaré que Sakura caiga en tus garras. Ni tampoco Tomoyo. ¿Lo entiendes? Aléjate de mi hermana y de Tomy o te partiré esa cara de niño de papá que tienes. – rodé los ojos y me crucé de brazos clamando por paciencia.
- No voy a alejarme de Sakura. Te guste o no, estoy saliendo con tu hermana, Kinomoto. Y nada de lo que digas va a cambiarlo. – su dedo se clavó en mi pecho y lo aparté por instinto de un manotazo. Pero eso sólo lo enfureció más. Sus manos cogieron el cuello de mi camisa y tuve que contenerme para no defenderme con un buen derechazo.
- ¡Touya! Basta… por favor. – Tomoyo se puso a nuestro lado con cara de pánico y no pude evitar dejar escapar una sonrisa ladina.
- Oh, vamos Kinomoto. ¿No ves que asustas a Tomoyo? Además, no es cómo si pudieras vencerme. No sabes con quién te estas metiendo. – su rostro se acercó tanto que pensé que iba a darme un cabezazo.
- Mira niñato, no me importa lo importante que sea tu jodida familia ni los humos que te gastas. Mi hermana lo es todo para mí ¿comprendes? Haré lo que esté en mi mano para que sea feliz y eso incluye eliminar a tipos capullos como tú. Además, ni siquiera te quiere.
- ¿Y qué te hace pensar eso?
- Simplemente lo sé. Sólo hay que miraros dos segundos para darse cuenta… no sé a qué juegas, ni comprendo que hace Sakura siguiéndote el rollo. Pero te digo una cosa. La conozco más que a mí mismo, y sé que mi hermana está enamorada de otro.
- Entonces, puede que sea tu hermana la que juega conmigo y no yo. ¿No lo has pensado? Puede que yo sea el enamorado idiota que la persigue y ella se aproveche de eso.
- ¡Hijo de…!
- ¡Touya! No está hablando en serio y lo sabes… para.
- No Tomy, no sé lo que se traen ustedes, pero no me gusta. Sakura no me había mentido nunca. Y desde que este tipo chino la ronda, todo son intrigas, mentiras y farsas. Ella esta deprimida y exhausta y ahora ha pasado toda esta mierda. ¡No voy a continuar callado viendo como este tipo la destruye!
- Eso no es culpa de Shaoran…
- ¿A no? ¿Y tú? ¿Qué haces defendiéndole? ¿A caso no ves el daño que le hace a Sakura? Creía que velabas por ella, Tomy… creía que podía contar contigo para cuidar de Sakura… Pero te has dejado hipnotizar por una puta cara bonita- vi la luz apagarse en la mirada de mi amiga y por primera vez quise golpear en serio al tipo.
- Eso no es justo…
- ¿Qué no es justo? ¿Qué me ocultas Tomy y por qué? Joder, somos familia. ¿Es que no confías en mí? ¡Soy prácticamente tu hermano mayor! ¿Qué está pasando en ese instituto? ¿Por qué mi hermana va a las clases como un puto cerdo va al matadero? ¡Maldita sea Tomy! ¡Es mi hermana y está sufriendo! ¡Cuéntamelo! - Tomoyo cerró los ojos por el grito y dio un salto sobre sí misma. Y no pude contenerme más. Aparté a Kinomoto de un empujón y le encaré, poniendo mi cuerpo como escudo entre ambos. Sentí las manos de Tomy en mi espalda, pero no iba a dejarla indefensa frente a ese gigante idiota.
- ¿Se puede saber que te pasa? Tomoyo no tiene nada que ver con lo nuestro. Lo único que hace mañana, tarde y noche es velar por tu hermana. No dejas de llamarme mocoso y niñato, pero eres tú el que actúa como un puto adolescente hiriendo a tu propia familia.
- Shaoran… da igual… por favor…
- No, Tomy. No pienso dejar que este idiota te grite, por muy hermanastro tuyo que sea. – la ira iba creciendo en esos ojos castaños y me preparé para lo peor. Pero para mi sorpresa, Touya Kinomoto dejó ir todo el aire de sus pulmones y miró con tristeza a Tomoyo.
- No te entiendo Tomy … últimamente no eres la chica que conocía y me decepcionas. No sabes cuánto…
Casi pude sentir el corazón de la chica quebrarse y me jodió en el alma no poder hacer nada. A fin de cuentas, era una pelea familiar y no era nadie para entrometerme. Aunque de nuevo sabía que todo eso, también era por mi culpa. Sin mí esta conversación jamás habría tenido lugar. Sin mí, los Kinomoto no estarían preocupados por su hija pequeña. Ambos le vimos partir y un sollozo me alteró.
- Joder… no llores Tomy…
- Yo… no… - y el sollozo se convirtió en llanto. – Perdona… no es culpa tuya… es que… - vi cómo se llevaba las manos a la cara y ni lo pensé. La abracé contra mi pecho y acaricié su cabeza con cuidado.
- Perdona… pero sí que es culpa mía… si no hubiera metido a Sakura en todo esto ella no estaría tan deprimida y ese idiota no estaría tan preocupado… - ella siguió sollozando y ya no supe que añadir. Así que me quedé a su lado, simplemente haciéndole compañía hasta que se calmara un poco. Pasaron unos minutos y finalmente se apartó, un poco más relajada. No era común verla tan alterada, claro que tampoco llevábamos mucho de conocernos para poder dar fe de mis palabras. - ¿Mejor?
- Sí, perdona. Es que… bueno, Touya nunca me había hablado así.
- Está dolido y enfadado conmigo, no contigo. Seguro que ahora se está dando de patadas por idiota. Ya se le pasará. Ese tipo es todo genio y mal humor, no se controla y dice lo primero que le pasa por la cabeza. – una pequeña risa escapó de sus labios y la miré sin comprender.
- En eso se parece a ti… actuáis sin pensar… - quise ofenderme por el comentario, pero no podía negar que tenía razón. Al menos últimamente esa era mi especialidad, meter la pata por hablar sin siquiera pensar. Así que sólo le gruñí a modo de respuesta. – Sé que no es algo personal. Se me pasará, y a él también. Y volveremos a la normalidad. Tranquilo. Además, ni siquiera te culpo de esto Shao… sólo es un malentendido. Mañana estará solucionado.
- ¿Tú crees? Porqué yo lo he visto muy cabreado, puede que le lleve un mes o dos…
- Oye, se supone que tienes que animarme… ¿o no?
- Perdona… tienes razón. Y sino intentaré… no sé, hablar con él o algo. ¿Y si le contamos la verdad?
- ¿Ahora? Te mataría. No… creo que sería peor y Sakura no lo aceptará. Además, fui yo quien dijo que eras el novio de Sakura en plena cena familiar. Esto es culpa mía, no tuya.
- Pero… - sus dedos taparon mi boca una vez más y rodé los ojos. ¿Por qué hacía siempre eso?
- Es cosa mía. ¿Vale? Ya me he desahogado. Esto es algo personal. No te metas. – asentí con la cabeza y miré de nuevo la puerta. Esas enfermeras se estaban tardando mucho.
- ¿Irá todo bien?
- ¿Con Sakura? Tranquilo. Sólo se aseguran de que no haya incidencias porqué mañana van a darle el alta por petición de Touya. Sakura lo pasa muy mal en los hospitales y él se hará cargo de vigilar sus constantes desde casa.
- ¿Y puede hacer eso?
- Sí. Touya está en su quinto año de medicina, puede hacerse cargo. Y todos sabemos que sólo hace esto por ella…
- ¿Qué quieres decir? – Tomoyo tomó asiento en una silla, ahuyentando las últimas lágrimas de sus mejillas, y dejó ir un hondo suspiro que me sonó demasiado triste.
- Fujitaka estuvo hospitalizado durante meses tras el accidente y Sakura se pasaba día y noche en esa maldita habitación. Éramos muy pequeñas y ella tenía tanto miedo de despertar y que le dijeran que algo había salido mal… Al parecer, se negaba a dormir lejos de su padre. Yo no lo recuerdo mucho, pero Touya me lo contó una vez. Sakura se quedaba cada noche en esa cama incómoda, abrazada a su padre y durmiéndose con el pitido constante de esa endemoniada máquina. Sólo era una cría, pero cuando las enfermeras le preguntaban por qué no quería irse a casa, decía que estando allí sabía que el corazón de su padre seguía latiendo.
La imagen de una pequeña niña de ojos esmeralda, abrazada al cuerpo de su padre en ese jodido hospital me dejó un sabor muy amargo. ¿Cuánto habría sufrido y qué secuelas tendría? Yo no había perdido a mis padres, y tampoco teníamos una relación estrecha. Así que me era imposible imaginar hasta qué punto esa pérdida había afectado a la castaña.
- Debió ser muy duro.
- Lo fue para ella. Yo no recuerdo mucho a mis padres… no eran malas personas, pero trabajaban mucho y pasaba la mayor parte del tiempo con mi niñera, Kaho. Cuando pienso en ellos, sólo veo sombras y rostros difusos. Así que creo que no me dolió tanto. Pero Nadesiko era modelo y podía permitirse elegir sus trabajos. Así que pasaba mucho tiempo en casa con Sakura y eran muy apegadas. Sakura aún sueña con ella muchas noches. Se levanta sudando y tarda horas en volver a conciliar el sueño. Por eso su afición a los postres. Cuando no puede dormir se levanta a hacer todo tipo de madalenas, flanes o pasteles. La relaja.
- No sabía que se despertaba por eso…
- Ahora lo sabes. Por eso es tan sobreprotectora y testaruda conmigo o con Touya. Sakura teme la pérdida de sus seres queridos más que a nada en este mundo…
- Ya veo… - Tomy se incorporó como un resorte y negó con la cabeza forzando una sonrisa.
- Vaya, he vuelto a hablar de más. Pero tranquilo, es fuerte. Mañana estará en casa. Y estará bien.
- Lo sé. Pero si puedo ayudar en algo…
- Ya has hecho bastante, en serio.
La respuesta me sonó a golpe bajo, cómo si Tomy lo hubiera dicho con sarcasmo, pero ambos sabíamos que no era ese tipo de comentario. En verdad la chica pensaba que todo esto no era culpa mía. Hasta parecía culparse a sí misma. A pesar de que fui yo quien lanzó a la castaña a los leones y había causado todo el estrés de su mejor amiga, Daidouji no me responsabilizaba del desmayo de Sak. Aunque yo estaba convencido de que se equivocaba en eso, porqué sí era culpa mía. Ahora lo veía claramente. Pero en algo tenía razón. No podía hacer nada sin empeorar aún más la situación. No… ahora debía centrarme en los rumores y en como cerrar ese maldito club de fans para que Sakura pudiera respirar un poco más tranquila y relajarse. Y empezaría con la hija de perra de Hatsumomo.
- Buenas tardes, chicos – ambos nos giramos ante la voz que nos saludaba y sentí ese malestar indescriptible en la boca de mi estómago. Agaché la mirada y dejé que Tomoyo tomara el control de la situación. – Tomy… ¿Ha despertado ya?
- Hola Yuki. Sí… está con un par de enfermeras. Todo va bien. ¿No te ha llamado Touya?
- No. Supongo que aún estará asimilándolo todo. Ya le conoces… pierde el norte cuando se trata de su hermanita pequeña.
- Sí. Le conozco muy bien... – sentí el nudo en la voz de Daidouji e iba a decirle algo cuando ese parásito se me adelantó.
- ¿Tan malo ha sido? ¿Está furioso?
- Ni te imaginas…
- Quizá deberíamos contarle la verdad… es mejor que no saber nada. - abrí los ojos por la sorpresa.
- ¿Qué verdad? – Tsukishiro se volteó a mirarme y de repente me sentí diminuto.
- Cómo si no lo supieras, Li. - ¿Qué demonios le había contado Tomoyo a ese tipo?
- ¿Tomy?
- Yo… lo siento… necesitaba desahogarme con alguien.
- ¿Lo sabe todo? – la morena asintió en silencio y yo no pude evitar llevarme las manos a la cabeza. De todas las personas en este maldito mundo, tenía que ser él el que supiera la verdad. ¡Él! – Joder Tomy…
- No la culpes a ella. Tomoyo sólo se preocupa por Sakura. Tú deberías hacer lo mismo.
- ¿Qué estás insinuando? ¿Qué no me preocupa toda esta mierda?
- No es una insinuación, Li. No me fio de ti, lo siento. Sakura se merece a alguien que la quiera y la cuide. Alguien que la conozca y sepa hacerla sonreír. Puede que Tomoyo crea que tú puedes ser esa persona especial, pero a pesar de que siempre intento ver lo mejor en las personas y sé por ella que no quisiste que esto pasara, contigo tengo una sensación extraña… y no me gusta.
- ¿A sí? ¿No será que lo que no te gusta es tener competencia? – vi su sonrisa afable y en verdad quise partirle la cara a ese capullo. Creí que era imposible superar el odio que sentía por Touya Kinomoto, pero ahí estaba ese desgraciado para demostrarme que una vez más, estaba equivocado en algo. Y es que, si hace unos segundos quería partirle la cara al hermano de Sakura, ahora daría lo que fuera por cambiar el objetivo de mis puños y dirigirlos contra esa sonrisa falsamente amable.
- ¿Competencia? Te confundes Li…
- ¡Y una mierda! ¡Sé que algo te traes entre manos!
La puerta se abrió al fin y dos enfermeras salieron cuchicheando en voz baja. Los tres nos quedamos ahí de pie, parados y en medio de un incómodo silencio que no parecía querer terminar nunca.
- ¡Yukito! Bienvenido. – Pero ahí estaba Fujitaka Kinomoto para aligerar la tensión. Le dio un abrazo a ese tipejo y estuvieron hablando un rato antes de que ambos entraran a ver a Sakura.
- Se parecen. ¿verdad? – Tomoyo tomó mi mano y me sonrío comprensiva.
- ¿Eh?
- Yukito y Fujitaka. Son muy parecidos. Su amabilidad, su sonrisa dulce, el tono de voz y esa mirada que te dice que todo va a salir bien… Ya sabes lo que dicen, que las hijas buscan novios parecidos a sus padres…
- No sé de qué me hablas. Ese capullo no se parece en nada al padre de Sakura. – oí su risa suave y gruñí de nuevo.
- Oh, vamos. No dejes que los celos opaquen tu juicio. - ¿Celoso yo? ¿Otra vez con esas estupideces?
- ¿Por qué se lo contaste precisamente a él? ¿Fue por el beso que le di a Sakura?
- En parte, sabía que Sakura estaría preocupada por lo que estaría pensando Yukito… pero lo cierto es que Yuki también es alguien muy querido para mí… así que no te pases con él. Confío mucho en Yukito, no es algo personal contra ti Shao. Y en verdad creo que puede ayudarla mucho ahora… ya sabes, animarla y estar con ella. No creo que sienta nada romántico por Sakura, pero aun así sabe cómo tratarla y siempre la hace sonreír. Y tengo que velar por mi mejor amiga… ¿sabes? Quiero cuidar de ella. Ya has oído a Touya… es prácticamente mi hermana – cerré los puños con rabia, soltando su mano con demasiada brusquedad.
- Y crees que él puede ayudarla más que yo… ¿verdad?
- Yo… no he dicho eso… pero ahora…
- Eso es exactamente lo que has dicho.
- No… Shaoran yo…
- Déjalo Tomoyo. Me ha quedado claro. Ya veo a quién apoyas en esto – me giré sobre mí mismo y empecé a caminar en dirección a la salida.
- ¡Shaoran!
- Despídete de Sakura por mí.
- ¡Espera! – sentí sus pasos tras de mí, pero no quería hablar más con ella. Joder, no quería hablar con nadie. Así que empecé a correr dejándola atrás sin dificultad alguna. Era consciente de lo patético que me veía y una vez más, no me importaba una mierda. Sólo me sentía ofuscado conmigo mismo y mi dificultad por comprender lo que estaba pasando en mi puta cabeza.
.
*.*.*.*.*.*.*
.
Llegué a mi diminuto apartamento sin siquiera ser consciente de la ruta que había tomado para hacerlo. Abrí la puerta y me dejé caer en el sofá, sin fuerzas. La cabeza me dolía y sentía las piernas a punto de desfallecer. ¿Había corrido hasta allí desde el puto hospital? Menudo idiota estaba echo. Rodé sobre los cojines y me quedé contemplando el techo por lo que me pareció una eternidad. No podía dejar de pensar en todo lo que había pasado esos días. En el abrazo de la piscina, en su sonrisa y en ese beso robado… en lo mal que me sentaba todo lo de ese idiota de Yukito… Joder, no podía pensar en otra cosa que no fuera ella.
- Maldita sea Sakura… ¿qué me estás haciendo?
- Eso me gustaría saber a mí. – el corazón me dio un vuelco tan bestia que por un instante pensé que sufría un infarto. Me incorporé a toda prisa y mis brazos se pusieron en posición de defensa de forma inconsciente. – No me hagas reír, sabes que puedo contigo.
- ¡Meiling! – mi prima levantó una mano a modo de saludo y quise ahogarla allí mismo. - ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que no te cueles en mi puto apartamento?!
- No haberme echo una copia de tu llave.
- ¿Yo? ¡Te la hiciste tú misma! – la vi cruzarse de piernas y levantar los hombros con indiferencia.
- Ah, sí. Es verdad. Siempre olvido ese detalle. – me senté en el sofá rogando por paciencia y despeiné mi cabello aún más de lo habitual.
- ¿Qué quieres Mei? Porqué no estoy de humor.
- Lo sé. Últimamente nunca estás de humor, Shao.
- ¿Qué es esto? ¿Una intervención?
- Puede… Aunque debería haber llamado a Eriol y Takashi para eso. ¿no crees?
- ¿Vas a ir al puto grano o tendré que sacarte de mi casa a la fuerza?
- Oh, sería divertido ver como lo intentas.
- Meiling… mi paciencia tiene un límite - oí sus pasos y observé como se agachaba frente a mí, poniendo sus manos en mis rodillas y clavando esos ojos rubís en los míos. Puede que mi prima fuera una pesada, pero lo cierto es que sí necesitaba hablar con alguien al que le importara un poco. Así que tomé aire y simplemente me dejé llevar por la confusión que sentía – No sé qué me pasa Mei…
- ¿No?
- No.
- ¿Quieres que te lo diga yo? – asentí como un idiota, esperando que de algún modo pudiera darme la solución a todos mis putos problemas. – Estás enamorado. – Y rodé los ojos indignado.
- Mira Mei, si vas a venir aquí para decir estupideces, ya puedes irte por la puta puerta. – quise levantarme, pero sus manos me lo impidieron.
- Estas enamorado, Shaoran.
- ¡Y tú estás loca!
- Pues sí. Todos lo saben y me adoran por ello. Pero te diré algo que tienen en común los niños y los locos. ¿sabes qué es?
- Ilústrame.
- Que siempre dicen la verdad. – y ahora sí, me levanté y salí a la terraza dejándola atrás. Necesitaba un poco de aire, porqué me estaba asfixiando. Pero ella me siguió tan campante - ¿Por qué te cuesta tanto aceptarlo?
- Por qué no es verdad. Estáis todos equivocados. Eriol, Tomoyo, tú… joder, nunca pensé que diría esto, pero el único que entiende lo que pasa es el idiota del hermano de Sakura.
- ¿Ese bombón moreno? – la miré con odio en los ojos y sólo me sonrío fingiendo inocencia. - ¿Y qué es lo que entiende Kinomoto que nosotros no?
- Que Sakura no me quiere – Apoyé los brazos en la barandilla y miré la pared llena de grafitis que decoraba mi terraza. El apartamento no estaba mal, pero sin duda tenía las peores vistas del barrio. Motivo por el cual podía permitirme la renta con las condiciones tan estrictas que me habían impuesto mis padres.
- Yo no he dicho que Sakura esté enamorada de ti, he dicho que tú lo estás de ella. Aunque tampoco es que a la chica le seas indiferente… sabes que es cuestión de tiempo… Ni siquiera la buena de Sakura es inmune a tus encantos…
- Mei…
- Shaoran, vamos a poner las cartas sobre la mesa de una puta vez. Jamás te había visto así. Por nada ni nadie.
- Eso es porqué jamás he salido con una tía, Mei. No me ha interesado nunca acercarme a ellas. Ninguna valía el esfuerzo.
- Pero Sakura sí…
- Sí… pero no por lo que tú te crees. Sólo es… diferente. Con ella puedo ser yo mismo sin miedo a que sólo esté cerca de mí por puto interés, pero me pasa igual con Daidouji (o me pasaba antes de ser suciamente traicionado. ¡Le había contado todo a ese imbécil de Tsukishiro)
- Mira Shao, puedes engañarte todo lo que quieras, pero te he visto con Sakura y con Tomoyo muchas veces, y no me trago que sean iguales para ti. Ni en mil años. Sak es especial para ti. Y aunque me da cierta envidia… entiendo lo que te atrae de ella.
- ¿Envidia? ¿Por qué ibas a sentir envidia de Sakura?
- Vamos, ya no somos unos críos. Sabes de sobra lo que sentía por ti… - sentí un retortijón y quise que la tierra me tragara allí mismo. ¿íbamos en serio a tocar ese tema?
- Mei, yo…
- Lo sé. Somos primos, nunca has sentido lo mismo… está mal… no lo aceptarían… me he repetido ese discurso mil veces y ya lo he dejado todo en el pasado, Shao… pero el corazón elige lo que quiere, y el tuyo, ha elegido a Sakura Kinomoto. Cuando antes lo aceptes, antes podrás intentar ganarte su corazón – chasqué la lengua hastiado y rehuí su mirada acusadora. – Mira, te propongo un juego que te abrirá los ojos. Lo llamaremos… verdad o verdad.
- Creo que ese juego no funciona exactamente así…
- Mira nene, yo me lo he inventado, así que no me digas como funciona. – solté una risa contenida y apoyé mi mejilla en el dorso de mi mano derecha. Sin duda mi prima era todo un caso, pero la quería. Era como una hermana más. De hecho, si fuera mi hermana, sería mi preferida.
- Vale, picaré sólo porqué estoy algo tenso y necesito distraerme. Dispara. ¿Cómo funciona ese maldito juego?
- Es muy fácil, yo pregunto y tú contestas. Y sólo puedes decirme la verdad.
- ¿Y qué pasa si miento? ¿Tengo que beberme un chupito de tequila?
- Eso sí te haría decir la verdad… jajajaja. Cuando bebés te vuelves un peluche dócil y cariñoso… Oye, ese puede ser un mejor juego. Voy a por una botella.
- Vete a la mierda. – sentí sus manos en mis hombros y luego su barbilla apoyada en mi espalda. Me rodeó la cintura, cómo hacía siempre que necesitaba un poco de cariño fraternal y suspiró.
- Primera pregunta. ¿Cómo conociste a Sak?
- En el trabajo. La contrató Yuko.
- ¿Y qué impresión te dio? – miré de nuevo la maldita pared, leyendo un grafiti que rezaba algo así como "Don't love and be hurt, just fuck and be free" y gruñí incómodo. La vida a veces tenía mensajes muy oportunos…
- Yo, pues… me pareció diferente.
- ¿En qué sentido?
- En todos. – solté una sonrisa y me giré para mirarla a los ojos. – Lo cierto es que me quedé atontado al ver esos enromes ojos sacados de un puto manga shojo. Parecía una niña de primaria. Tan bajita, enérgica y malhablada. Pero me sorprendió gratamente durante la clase. Fue responsable y profesional. Y no me miraba como si quisiera comerme con los ojos. Hasta me dio alguna que otra mirada de odio… No sé. Me cayó bien.
- Ajá… Hasta que descubriste que era de tu club de fans. – la miré, sorprendido. Pero luego comprendí el origen de sus fuentes.
- Has hablado con ese idiota inglés.
- Pues sí…
- Le taparé esa puta boca de metiche.
- Te adora. Sabes que sólo quiere ayudar.
- Y una mierda. No le defiendas, se que te has enrollado con él alguna vez y no eres precisamente muy parcial.
- No cambies el tema, no me has respondido.
- No me has preguntado nada. – vi como analizaba mi respuesta y rodaba los ojos.
- ¿Qué pasó por esa cabeza cuando creíste que era una fanática más? – no tuve que pensarlo mucho. Recordaba demasiado bien ese día y como me sentí.
- Me sentí… decepcionado. Como hacía tiempo no me sentía. Como cuando pasó… bueno, ya sabes… eso. – se quedó callada unos instantes recordando la única vez que dejé que me hicieran daño, pero pronto se sobrepuso y volvió a la carga. El pasado era cosa mía, y ella lo sabía.
- Decepcionado… Creo que eso es porqué en el fondo, te habías hecho ilusiones con ella…
- Sí. Yo también lo creo. Pero insisto, no era nada romántico. Sólo pensé que seriamos buenos amigos. No sé, creí que podría relajarme con alguien del género femenino sin que se enamorara de mí o buscara mi puto dinero. Creí que por fin podría ser alguien normal. Ella no sabía nada de mi familia y me trataba como a uno más. Me sentí jodidamente bien ese día… y luego la vi en el instituto… con todos esos papeles y el dichoso carné.
- Y por eso te enfadaste tanto. Porqué tenías esperanzas con ella. Como con Teaeko. – sólo oír el nombre del que una vez fue mi mejor amigo, me erizó el pelo de la nuca. Pero yo había sacado el tema, así que no podía reprocharle nada a Mei.
- Sí… cómo con él. Me sentó como una patada en los huevos ver que el mundo seguía igual de jodido que siempre. Ya sabes que cuando me vine a Tomoeda quería pasar desapercibido, pero me fue imposible. Por mi madre, por Hatsumomo y por ese endemoniado club. De no ser por Eriol y Takashi, me habría ido de este pueblo.
- Lo sé.
- Pero en el gimnasio podía ser yo mismo. Y que ahora llegara esa… esa mocosa y me demostrara una vez más lo podrida que estaba la gente siguiéndome hasta mi puto lugar de desconexión…
- Te cegó la rabia y tus malos recuerdos. Y lo pagaste con Sak. Eso lo entiendo. ¿Pero por qué esa venganza? Podías haber hecho muchas cosas para hacerle pagar. Pero la besaste Shao… eso ya debería decirte algo…
- ¡Quería que sintiera por un momento lo que era que te acosaran constantemente! Que probara su propia medicina. Si ponía el club de fans en su contra y empezaban a marginarla… pensé… que me dejaría en paz. Yo quería que dejara el trabajo y que saliera de mi vida. Y lo quería ya.
- Sí, eso lo entiendo, ya te lo he dicho. Pero te lo digo de nuevo. La besaste… en medio de la clase y en la boca. Podías haber hablado con esa estúpida de Hatsumomo y decirle que te seguía, o yo que sé… calumniarla tú mismo. Cualquier otra cosa.
- Lo sé, pero en ese momento es lo único que se me ocurrió. Si tanto ansiaba tenerme como para seguirme a mi puto trabajo, que supiera lo que significaba estar conmigo. Claro que nunca imaginé lo que llegarían a hacerle ni tampoco… bueno… que en realidad todo fuera un malentendido. – oí a Meiling reírse, y levanté una ceja curiosa. ¿Qué le hacía tanta gracia ahora?
- Sakura me contó que la empotraste contra un muro y la amenazaste. Dijo que estabas desquiciado… - me reí de lado, porqué era cierto, lo hice. Y sí, me volví algo loco esos días.
- Puede que perdiera un poco los nervios…
- ¿Un poco? Mira, sé que eres un idiota impulsivo…
- ¿Por qué todo el mundo me llama idiota estos días?
- Por qué te estás portando como tal. ¿No crees?
- ¡No soy un idiota!
- Oh, eso lo sé… pero cuando estás con ella… lo pareces.
- ¡Eso no es…! No es… - miré al suelo y pensé en todos los errores que estaba cometiendo desde que Sakura entró en mi vida. Recordé cada detalle y estupidez que había dicho. El modo que tenía de dirigirme a ella, siempre con esas bromas tontas y pasadas de vueltas que ni siquiera yo sabía porqué las decía sino las pensaba en realidad.
- No es… ¿qué? Cierto… hemos dicho que nada de mentiras… No me obligues a golpearte, Shaoran.
- Vale, me pone nervioso y pierdo un poco el norte. Pero es porqué me saca de quicio… ya la conoces. Es insoportable.
- ¿Sakura? ¿La dulce, desinteresada y amistosa Sakura?
- ¡Conmigo no es así!
- ¿Y eso que te dice Shao?
- Que me odia. Joder, claro que me odia. Si toda esta mierda es por mi culpa. ¡Le cortaron el cabello Mei! Me odia, y con razón. – vi su rostro totalmente sereno y me sorprendió su actitud. Normalmente el calmado era yo, no mi prima loca e histérica.
- ¿Y te duele?
- ¿Dolerme?
- Sí. ¿Te duele pensar que ella te odia? – solté un bufido y de nuevo me despeiné los cabellos hasta tal punto que pensé que me los arrancaba de raíz.
- Joder, sí. Me duele. Porqué sé que le he dado todas las razones para odiarme y no quiero que lo haga. Ella no.
- Ella no. ¿lo ves? Es diferente.
- Sí, joder. Ya lo sé. – se hizo un silencio incómodo, pero Meiling se recuperó pronto y volvió a la carga.
- No es como cuando estas con Tomoyo… admítelo. – levanté la vista al cielo y me rendí al fin. No tenía ningún sentido seguir luchando. ¿verdad?
- No. No lo es. ¿Pero eso significa que la quiero? Puede que solo… me guste un poco. ¿no?
- ¿A mí me lo preguntas? Yo hace tiempo que sé que estas loquito por ella. Eres tú el que se niega a verlo.
- Así que tú en verdad crees que me gusta Sakura…
- Oh, sí… y creo que es mucho más que eso… ya te lo he dicho. No solo te gusta, estas enamorado.
- ¿Yo?
- Sí, tú.
- Pero…
- Shaoran… acéptalo de una maldita vez. Los nervios, la tensión, la culpa… esa cara de bobo que te queda cada vez que la miras… te tiene comiendo de sus manitas de niña de primaria… Y ese beso después de tu competición de atletismo… venga, no besas así a alguien que no te vuelve totalmente loco. Sólo dime que no lo hiciste porqué te morías de ganas de hacerlo… porqué ansiabas hacerlo… - sentí la risa en su voz y de repente me martilló la cabeza. – Y al fin se hizo la luz en esa cabeza hueca. Bueno… aquí lo dejo. Creo que he cumplido mi parte y tienes mucho en lo que pensar, así que nos vemos mañana.
- ¿Me sueltas la bomba y te vas?
- Sí, exacto. Además… ¿desde cuándo necesitas compañía para reflexionar, lobo solitario?
- Yo… no lo sé…
- Últimamente no sabes nada… Adiós Shao. Sé bueno y no beses a nadie mientras no estoy. – sentí su mano en mi hombro y como se alejaba lentamente dejándome en esa diminuta terraza, con la cabeza hecha un lío y mil preguntas sin respuesta.
- Joder… es verdad… estoy enamorado… – mi teléfono sonó en ese momento y casi se me cae al suelo al ver el nombre de la persona que me llamaba. Intenté controlar el temblor de mis dedos y respondí con una voz aguda que ni siquiera reconocí. - ¿Sakura?
- ¡Te has largado sin despedirte!
- Yo… eh… ¿lo siento?
- Eres un idiota. Pero no te lo tendré en cuenta, porqué evitaste que me desangrara.
- Eh…
- ¿Estás bien? Pareces más turbado de lo normal.
- Yo, sí… sólo estoy algo descolocado. Tú nunca me llamas.
- Eso es cierto. Pero es que me he olvidado de decirte algo. – Tragué pesado y esperé la continuación con los nervios a flor de piel. Pero ella permanecía callada, así que me atreví a preguntar.
- ¿El… el qué?
- Pues… ¿mañana puedes venir con nosotros a la casa de Rika? Tomoyo me ha dicho que han quedado con las chicas y tus dos amigos para controlar los rumores que están circulando por el instituto. - ¡Mierda! ¿Cómo se había enterado tan rápido? Maldita Daidouji entrometida.
- Ru… ¿rumores? – la oí suspirar a través de la línea
- Ya sé que le has dicho a Tomoyo que no me dijera nada y que sólo querías protegerme, pero yo también tengo móvil ¿sabes?
- Lo siento… no quería preocuparte. Lo solucionaré.
- Lo sé.
- Lo… ¿lo sabes?
- Sí. Y sino, pues ya pensaremos algo entre todos. Que te digan dios chino no quiere decir que en verdad lo seas. No puedes chasquear los dedos y solucionar todos mis problemas - ¿Por qué estaba tan tranquila?
- Va… vale. No esperaba que te lo tomaras tan bien… - se rio a gusto y eso me dejó aún más pasmado. - ¿Te estás riendo?
- Es por los putos calmantes. Estoy super sedada y parece que en vez de medicamentos me han dado drogas de las buenas… Sientan la mar de bien. Me ayuda a pensar con tranquilidad, la verdad. ¿Sabes? Estoy por robar unos cuantos de la farmacia de abajo…
- No serás capaz… - oí su risa una vez más y no pude evitar seguirla. Y de repente fui más consciente que nunca de la puta verdad. Me moría de ganas de ir corriendo a ese maldito hospital. Quería estar allí, con ella. Joder, quería estar a todas horas con ella.
- Entonces ¿te vienes mañana a las diez? Te mando la dirección por What's Up ¿vale? Y Shaoran… - sentí ese jodido hormigueo que me llenaba entero cuando decía mi nombre.
- ¿S…Sí?
- No te creas que te he perdonado por besarme frente a todo el instituto. Eres un idiota y mañana tendremos una charla muy seria. ¡Hasta puede que te grite! Así que prepárate para la discusión de tu vida. Tú y yo, solos. No me importa que evitaras que me desangrara, que el beso fuera maravilloso o que me dijeras todas esas cursiladas dulces después de la carrera para animarme. Si quieres que seamos amigos, y lo quieres de verdad, tenemos que aclarar ciertas cosas. Una disculpa no te librará de esta ¿Entendido?
- Yo… eh… - ¿Había dicho que el beso había sido maravilloso? Joder, si que la tenían drogada de verdad.
- ¡Joder Shaoran! Di que sí y cuelga el puto teléfono.
- Yo, eh… ¿Sí?
- Vale. Hasta mañana.
- A… adiós.
Sentí el tono intermitente que anunciaba el fin de la llamada y me di cuenta de lo rápido que me latía el corazón. Por el amor de dios, si a penas podía controlar mi respiración. Todo eso sólo por una jodida llamada… sólo por oír su voz. Sólo por la mera mención de mi nombre.
- Mierda… Mei tiene razón… Estoy bien jodido. Esa niña me tiene en la puta palma de su mano…
.
Continuará…
.
Notas de la autora: Por fiiiiiiiiiin… dios, otro capítulo super largo. Voy de culo, no lo siguiente y mi inspiración se va al garete, pero aún así les meto unos rollos. Jajajaja. Pero aquí les he dejado esta versión sentimental y loca de Shao. Espero que les haya gustado. Yo no podía parar de reírme con Mei, jajajaja. Y Touya… que mal humor. ¿Le dirá todo Yukito o permanecerá callado? ¿Y Tomoyo? ¿Le ha dolido tanto como a mí esa conversación hiriente? Mmm… tendremos que esperar un poco…
Bueno, primero de todo les pido perdón por no contestar a todo el mundo los reviews. A penas tengo tiempo de escribir y ni siquiera tengo vacaciones del curro hasta setiembre… así que voy haciendo lo que puedo. Esta vez no dejo respuestas, porqué sino no lo subo hasta mañana, y ya voy muy tarde. Intentaré contestar sus comentarios en el siguiente capi, lo prometo. Los he leído todos y les doy mi más sincera gratitud por sus amables palabras, las quiero, de verdad. Ojalá tenga una semana más ligera y pueda responder a todos y cada uno de sus reviews, se lo merecen. Prometo buscar tiempo de donde sea. Un beso muy muy grande y por favor, díganme que les ha parecido el capi. Besos, besos y más besos.
