Notas de la autora: Les pido perdón por el retraso y no me enrollo esta vez. Al final pueden leer mis notas de autora si lo desean. Gracias por su tiempo y paciencia y espero que sea de su agrado este capítulo. Un beso.
.
Mi fan número 246
.
Capítulo diecisiete
.
Claveles y cerezos
.
Me estiré en la silla sintiendo como mi espalda crujía con pereza. Miré a mi alrededor con una sonrisa de oreja a oreja y comprobé que a penas quedaban ya alumnos en el aula. Así que repasé una vez más mis respuestas y con una corriente de satisfacción recorriéndome por entera, entregué mi último examen.
Mis piernas parecían más ligeras que nunca y corrí por los pasillos como una niña de primaria a la que le habían regalado una bolsa de chucherías. Jamás me había sentido más realizada con los malditos exámenes. Sabía que los había bordado, y para mí, era algo totalmente nuevo. Este trimestre sería mi mejor media en años. Estaba convencida. Y todo había sido gracias a mis clases con el dios chino Li. Por mucha rabia que me diera aceptarlo.
Algunas chicas me saludaron alegres y oí como los chicos me silbaban desde las aulas. Suspiré, resignada y les devolví el saludo a todos lo más felizmente posible. Desde que "mi idilio amoroso con Li" salió en los periódicos (en portada, nada menos) todos parecían mucho más abiertos a nuestra relación. Sí, mi popularidad iba en augmento día a día. Pero yo cada vez me sentía más distanciada del mundo.
Es curioso cómo funciona el sentimiento de soledad. Jamás había tenido tanta gente a mi alrededor y sin embargo, se sentía tremendamente falso y desolado. Por suerte, seguía teniendo a mis amigas cerca y dispuestas a todo. Ellas eran las únicas en las que confiaba de verdad. Y… bueno… también le tenía a él… a Shaoran. Sentí mis mejillas arder y me reprendí de nuevo. Estaba mal sentir lo que sentía. Era confuso y para nada usual en mí. Pero no podía evitar ruborizarme sólo con pensar en él. ¿Cómo no hacerlo? Estábamos siempre juntos y de un modo que enloquecería a cualquiera. Y es que siempre tenía alguna parte de Shaoran Li puesta sobre mí. Su mano, su brazo… sus labios… ¿Era cosa de chinos el ser tan cariñoso en público? Por qué en Japón las caricias públicas ya estaban mal vistas, no te digo nada de los jodidos besos en la mejilla.
Y yo le reprendía cada vez que se pasaba conmigo, lo juro por dios. Pero el muy cabrito siempre volvía a la carga. Tomoyo se reía cada vez que despotricaba contra Li y su "vena cariñosa" e insistía en que Shaoran no estaba actuando, sino que lo hacía porque le daba la santa gana. Y a veces, hasta yo me lo creía. Pero luego me centraba y aceptaba que era imposible. Shaoran Li no estaba a mi alcance y jamás lo estaría. Sólo se lo pasaba bien jugando a mi costa. Y no debería importarme en absoluto. Porqué yo amaba a Yukito, no a Li.
Esa era la afirmación del mes. Me la repetía a todas horas. Incluso llevaba una foto de Yuki en mi cartera para mirarla cuando Shaoran se pasaba con sus actuaciones melosas. (que era a menudo). Me ayudaba a bajar al mundo real dónde yo era una chica ordinaria, enamorada de un amor imposible. Sí… esa era yo. Sólo que empezaba a confundir el sujeto merecedor de mi amor platónico y para nada correspondido.
- ¡Kinomoto! Gracias a los dioses… al fin te encuentro. – me giré, presa de la sorpresa y busqué entre la multitud la voz que me hablaba. Una chica de melena azulada se paró frente a mí con una amplia sonrisa y sin ton ni son, me dio una cantidad alarmante de fotocopias. – Son para el festival de invierno. El profesor me dijo que se los diera a alguien del consejo y pensé en ti al instante.
- Eh… pero yo…
- Oh, por cierto, estuviste fantástica en la representación de animadoras. Lástima la caída de esa chica torpe, sino hubiéramos ganado de calle. ¿Y la carrera de atletismo? Solo diré una palabra. Im-pre-sio-nan-te. Li debe estar muy orgulloso ¿eh? – mi cabeza no podía estar más en la Luna. ¿Quién demonios era esa chica? ¿Por qué me hablaba como si nos conociéramos de toda la vida y porqué pensaba que era un miembro del consejo?
- Creo que estás equivocada… verás, yo…
- Bueno, te dejo. ¡No te agobies con los deberes del festival! Aunque entiendo que debes estar sometida a mucha presión. ¡La novia de Li debe estar a la altura! ¡Me encanta el diseño de los posters, por cierto! – mi boca literalmente tocaba el piso del asombro mientras contemplaba a esa loca salir corriendo.
- ¿Pero qué demonios…?
- ¡Sakura! – Di un salto sobre mí misma y un torbellino castaño me alcanzó el brazo para colgarse de él. Sujeté las fotocopias a duras penas - ¿No estás en la sala del consejo estudiantil? – la miré asqueada mientras soltaba un bufido.
- ¿Y por que iba a estar allí? ¿Es que alguien me ha nombrado miembro y yo no me he enterado? – Chiharu me dio un capirotazo y negó con una sonrisa.
- Tontita Sakura… no es por eso. El lobo chino se está probando los trajes para el festival. Tiene a todas las féminas en celo revoloteando por allí. Creo que necesita que su "novia" le salve. Oye, ahora que me fijo ¿y todos esos papeles? – rodé los ojos mientras acomodaba el montón de documentos que esa desequilibrada me había dejado. – Déjalo, mejor no me cuentes. Allá tú con tus nuevos deberes de reina del insti, eso te pasa por no hacerme caso y acercarte al tipo chino ese. – iba a abrir la boca para protestar cuando su voz cantarina me interrumpió otra vez, junto con una palmada en el hombro que me hizo tropezar - Por cierto… ¿qué tal los exámenes? ¿Acabas de salir no? ¡Ya somos libres Sak! ¡Estoy deseando ir a dar una vuelta al centro comercial! ¿Quedamos un día para ir?
- Pues lo cierto es que…
- ¡Oh! Ahí está Yamazaki. Le prometí que… bueno… ya sabes… ¡te dejo! – la vi partir dejando una nube de polvo tras su estela y parpadeé totalmente pasmada.
- Esta tarde están todos locos…
- Nah, sólo es el estrés de los exámenes – el corazón me dio otro vuelco al notar una sombra sobre mi cabeza y miré para arriba inconscientemente. Una torre humana me miraba desde lo alto, con una sonrisa que se me antojó burlona.
- Tú…
- Buenas tardes para ti también, Kinomoto.
- Veo que por fin te ha bajado la inflamación de la nariz.
- Ni que pegaras tan fuerte… sólo fue un rasguño. Una tontería. – no pude aguantarme una risa sarcástica.
- Ya… claro. – Miré al tipo con desagrado. Ni siquiera recordaba su nombre. Sólo sabía que se había metido con mi mejor amiga y que yo le había golpeado la nariz por ello. Eso, y que era un miembro del club de baloncesto (información por cortesía del "oh gran Li") - ¿Vas a darme algún recado tu también? Por que llevo todo el rato intentando decirle a la gente que no soy miembro del maldito comité. – otra sonrisa que me dejó anonada. ¿Por qué me sonreían todos hoy?
- Pues con tantos papeles, nadie lo diría. ¿Es el programa para el festival?
- Eso parece… - sus grotescas manos me quitaron el peso de encima y me giré alterada.
- ¡Eh!
- Tranquila, no te los voy a quitar. Sólo te ayudo. Son demasiadas fotocopias para una chica tan poca cosa como tú. – su comentario me causó más risa que desagrado.
- La sombra oscura sobre tu nariz no opina lo mismo. ¿Se rompió de verdad?
- Ya te he dicho, que no pegas tan fuerte como te crees. – no sé si fue su voz insegura, o el sonrojo en sus mejillas, pero no pude evitar reírme con ganas. - ¿Y tú de qué te ríes?
- Nada… sólo que no entiendo porqué todos los tíos sois tan idiotas. Si, te pegó una chica. Sí, te rompió la nariz. ¡Acéptalo como un hombre! – ahora sus orejas estaban al borde de la ebullición y no pude evitar reírme a todo pulmón.
- Serás… no le veo el chiste. ¡Me dejaste la cara hecha un mapa! ¡Y soy el puto capitán de mi equipo! Aún aguanto sus estúpidas burlas en los vestuarios… - ahora si que me reía tan fuerte, que todos se giraban a mirarnos. - ¿Quieres parar? Y luego dices que los demás estamos locos…
- Lo siento… es que… no esperaba que precisamente tú fueras a admitirlo.
Le oí gruñir al estilo Li y me sorprendí al darme cuenta de que estaba hablando tan tranquilamente con el tipo que ofendió a Tomoyo sólo unas semanas atrás. Ahora que me paraba a pensarlo, parecía que había pasado una eternidad. El tiempo fluía a otro ritmo desde que dejé que Shaoran entrara en mi vida.
Me sentí mal de repente y quise recuperar mis documentos y salir de allí. Pero el muy idiota los levantó sin ningún esfuerzo. Y cómo me sacaba al menos tres palmos, no servía da nada que me esforzara por intentar alcanzarlos.
- Eres una enana… pero una muy mona.
- ¿Qué pretendes con todo esto? No somos amigos. Levantaste la falda y le tocaste el culo a mi mejor amiga.
- Perdona, pero yo no hice tal cosa.
- ¿Ah no?
- No. Yo solo te saludé, te dije un par de piropos y te invité a salir un día. Y tú me rompiste la nariz. Un simple "no gracias" habría bastado – alcé una ceja e intenté recordar quién había hecho qué. Pero todo estaba muy confuso. Sé que uno le tocaba el culo a Tomy, otro se puso en medio diciendo obscenidades (sería él) y un tercero me golpeó cuando estaba ocupada inmovilizando a alguien. ¿Quién de esos tres memos era el que tenía ahora en frente?
- Da igual lo que hicieras, o lo que dijeras. Participaste. Eso me basta para negarme a dirigirte la palabra. – Di un salto intentando pillarle desprevenido, pero apartó los papeles de nuevo.
- Es cierto… y te pido perdón. Me porté como un capullo. – y ahí mi boca se fue de nuevo al piso. Pero luego recordé, que era la "novia de Li". Claro que se disculpaba. No porqué lo sintiera de verdad. Sólo era un juego de poderes y amistades beneficiosas. Una punzada de dolor me cruzó el pecho y me sentí la última mierda del mundo (otra vez).
- Odio el instituto… - sus ojos se abrieron sorprendidos y me maldije por bocazas – No me hagas caso.
- Sabes Kinomoto… yo…
Las voces chillonas de al menos cincuenta chicas nos hicieron voltear. Habíamos llegado a la sala de reuniones del consejo estudiantil, y tal y como había dicho Chiharu, un montón de niñatas habían formado un coro alrededor de la puerta para espiar al dios chino (es decir, mi "adorado novio")
- Te entiendo.
- ¿Eh?
- Lo que has dicho antes… que odias el instituto.
- Yo no quería…
- No te sientas mal. Entiendo que es difícil enamorarse de alguien como Li. Con todas esas chicas falsas alrededor… todas al acecho esperando que cometas el más mínimo error para saltarte al cuello y proclamarse reinas. – le miré entrecerrando los ojos y vi como suspiraba cansinamente.
- Parece que sabes de lo que hablas… - dio un brinco sobre sí mismo y negó con la cabeza para restarle importancia, pero su melancolía era demasiado obvia.
- ¡Nah! Es sólo que ser capitán del equipo de baloncesto tampoco es un camino de rosas. Menos aún si te dejas pegar por una enana como tú. – le sonreí de lado sin ofenderme por el apodo y pensé en todo lo que iba mal en mi vida.
Sí, era odioso tener a esas estúpidas fingiendo ser mis amigas por beneficio propio. Pero lo que más odiaba era que últimamente no podía distinguir a amigo de enemigo. Todos revoloteaban a mi alrededor como moscas buscando algo que llevarse a la boca. Era desconcertante. Hace apenas un par de meses yo era una chica invisible para todos. Ni siquiera conocía el nombre de mis compañeras de clase. Y esa chica normal y corriente se convirtió en una paria por culpa de un jodido beso del "oh todo poderoso Li". Y por si fuera poco, ahora como por arte de magia, me convertía en la nueva chica del momento sólo por salir en la portada de un periódico al lado de la familia Li. Y los que antes se llenaban la boca con insultos y desprecios, ahora me saludaban con cortesía y me sonreían exageradamente. Maldito mundo absurdo… Suspiré y miré en dirección a esas locas histéricas.
- Sí… es difícil salir con él. – Al fin los papeles descansaron de nuevo sobre mis manos y alcé la vista, apurada.
- No te desanimes… si no sale bien, siempre tienes opciones más… discretas. – Noté su mano en mi cabello y me aparté bruscamente. – Tranquila, que no muerdo a enanitas que no me pertenecen. Adiós, Kinomoto.
Le vi partir totalmente pasmada y debí quedarme así unos largos segundos, porqué poco a poco el alboroto se fue disipando. Las chicas se alejaban entre jadeos de admiración y algunas tuvieron el descaro de saludarme.
- Empalagosas…
- ¿Celosa? – los papeles se me fueron al piso y me agaché totalmente ofuscada.
- Maldita sea… - el motivo de todas mis desgracias se agachó a mi lado y sentí su aroma varonil envolviendo mi espalda. Gruñí por lo bajo, intentando no perder la compostura- ¿Has estado fumando? Hueles a menta otra vez… - sus dedos rozaron los míos al intentar recoger una de las fotocopias y sentí el calor en mis mejillas. Últimamente me desconcentraba cuando estaba cerca. Y él muy cabrito se había dado cuenta y jugaba conmigo aposta.
- Pues sí. He ido a la terraza a descansar tras el último examen y me he dejado llevar. Me relaja fumar ¿tengo que pedirte perdón o algo? – miré su uniforme arrugado y de nuevo al tumulto de chicas que se alejaba por el pasillo sin comprender.
- ¿Pero tú no estabas probándote el traje? – esa sonrisa ladeada que tanto me sacaba de quicio asomó de repente y tuve que apartar mi mirada.
- ¿Por eso estas aquí? ¿Querías espiarme tú también? – recogí la última fotocopia del suelo y agarré con desgana las que Li había cogido por su cuenta mientras le oía reír.
- Estoy aquí porqué alguna idiota de pelo azulado pensó que era miembro del consejo y me dejó esta enorme cantidad de fotocopias.
- Oh, vamos, no necesitas excusas, mi flor. Si quieres verme en cosplay, sólo tienes que pedírmelo. ¿sabes? Te haré un pase privado. – puse los ojos en blanco por el estúpido apodo que él y Hiraguisawa me habían impuesto.
- Eres un idiota engreído. – caminé en dirección a la sala y me sorprendí al ver que aún quedaban un par de decenas de chicas en la puerta lateral - ¿y esas?
- Oh, al parecer "Jack Escarcha" también tiene un séquito de fans. Esta en ese cuarto, probándose su traje de angelito. Lo cierto es que tiene admiradoras para ser un trozo de hielo andante. Aunque nada comparado con mi club de fans… Tomy me ha dicho que ha alcanzado los quinientos miembros ¿te lo puedes creer? - rodé los ojos. ¿De repente le gustaba ser el puto centro de atención y competir con Yue? ¿Era una lucha de fans para gallitos?
- ¿Sabes "amor"? Por mucho que me esfuerzo, no logro entenderte en lo más mínimo… - su brazo me rodeó por detrás y sentí sus labios demasiado cerca de mi oído.
- No fue eso lo que dijiste en la gala… - sentí el rubor cubriendo mis mejillas y los papeles amenazaron con caerse de nuevo. Shaoran se aguantó a duras penas la risa y aprovechó para acercarse aún más (si eso era posible). – A ver que recuerde qué dijiste exactamente… oh, sí…. "Sé que tú no eres así, Xiao Lang. Yo sé como eres… te conozco… y siento no haberme dado cuenta antes porque yo…" – le tiré los papeles a la cara y me aparté furiosa y avergonzada a partes iguales.
- ¡Yo no dije eso! – su risa inundó la sala atrayendo la atención de todas las chicas que estaban esperando por ver a Yue.
- Si mi amor, lo dijiste. Y algo así como que tenía una figura y belleza etérea…
- ¡Eso lo dije de tu madre!
- Mientras me comparabas con ella…
Agaché la vista mientras notaba mi rostro arder y quise protestar, pero lo cierto es que el muy imbécil tenía las de ganar. Porqué sí, le había dicho todas esas memeces. ¡Y eso que ni siquiera había bebido! Fue la música, fueron las estrellas, esos ojos color ámbar que parecían los de un cachorro abandonado. Se me fue la cabeza y fui idiota. Una blanda estúpida que se olvidó de todo el daño que me había hecho. Es cierto. Y me arrepiento. De todo lo que dije y de lo que pasó después. El sólo recuerdo de ese beso… me dejó sin aliento y tuve que apartarme para que Li no se diera cuenta de mi apuro. Porqué sí, sabia que era una actuación para Hatsumomo. Una idiotez absurda que ni siquiera le importó en lo más mínimo. ¿Cómo iba a importarle? Si ni siquiera me veía como una chica…
Y juro por todos los dioses que me lo repetía cada vez que el suave tacto de sus labios me embriaga la memoria. Pero aún así… todo había sido culpa mía… fui yo la que me dejé llevar como otra tonta bobalicona que perdía el culo por él. Me entregué por entero a ese… ese fraude de beso. Y sentí su sabor como si fuera el jodido paraíso y hasta quise prolongarlo un poco más a pesar del estruendo que causó la estúpida niñata de Hatsumoto. Sí… Tomoyo se podía regocijar de puro placer pues yo, la tonta y orgullosa Sakura, había caído como una boba en sus garras. ¡Pero sólo fueron unos jodidos segundos de nada! Y es que… Li Shaoran, o Xiao Lang, o como fuera… no se merecía que yo perdiera el norte por un estúpido beso. Por muy intenso y jodidamente húmedo que hubiera sido... ¿A que no? No… ese… ese niñato de tres al cuarto que había alterado mi pacífica vida estudiantil y se había proclamado señor del instituto… ese… ese…
- ¿Sak? – noté sus dedos en mi hombro y di otro brinco exagerado.
- Oh, por lo que más quieras. Aléjate un poco y dame espacio, ¿quieres? Estoy harta de que siempre te rías a mi costa. Yo… - noté las miradas de algunas chicas y fruncí el ceño. Otra vez estaba siendo analizada y vigilada. Todas esperaban el más mínimo atisbo de riña o error para saltar a mi cuello e intentar consolar a Li. Sin que pudiera evitarlo, una sombra me cruzó el rostro.
- Eh… ¿Qué te pasa cariño? Sólo te tomo el pelo… sabes que… - su mano buscó la mía en otro intento por acercarse y no pude evitar apartarla. Li se puso nervioso y miró a todas las chicas de reojo. – Sak… no sé lo que te pasa, pero nos están mirando. – Oh, claro, la estúpida actuación. Siempre actuando para la galería. ¿Era lo único que sabía hacer conmigo? ¿Fingir? Le crucifiqué con los ojos y esta vez no pudo evitar tragar grueso. - Vale, no me gusta esa mirada. Sea lo que sea que creas que he hecho para que estés enfadada, lo siento. ¿Vale? Podemos ir a la terraza si quieres y…
Los gritos de todas las chicas se oyeron entonces y levanté la vista, deseosa por encontrar una razón de peso para alejarme de Shaoran. Y gracias a los cielos, un ángel había caído a la tierra para mí. Literalmente hablando.
- Oh, por todos los dioses. ¡Yue! Estas guapísimo. – si, era una cobarde por no querer enfrentarle de frente, pero a la mierda. Salí corriendo como si tal cosa, dejando atrás a ese maldito dios chino que me descolocaba por completo.
- ¡Sakura! – rodeé a Yue intentando centrar mi atención en él y le sonreí. Una sonrisa exagerada que ni yo misma me creí. Pero había que admitirlo, en verdad parecía un ángel. – ¿Te gusta? No estoy… ¿muy raro…? - todas las chicas nos observaban y leí la envidia en sus ojos. Y como no sentirla, si era la "novia de Li" y la "amiga de Yue" Pero me importó una mierda. ¿No era esa una parte de la chica que debía ser? ¿Popular y altiva? ¿Rodeada de chicos guapos y famosos? ¡Que les dieran mucho por dónde ya saben! ¿Querían espectáculo esas memas falsas y empalagosas? Yo iba a dárselo…
- Para nada… eres toda una visión. ¿verdad chicas? Da una vuelta anda… para que te veamos todas. – todas gritaron entusiasmadas en respuesta y me obligué a sonreír y a actuar para la galería. Yue levantó una ceja, sorprendido y me avergoncé de mí misma. ¿Qué estaba haciendo? ¡Me estaba portando como una idiota! ¿Qué me estaba pasando? – Yo… eh… perdona… no quería hacerte parecer… ya sabes… un objeto ni nada… es que… - Intenté apartarme con la cabeza gacha, pero Yue tomó mi mano y me dedicó una sonrisa dulce que me dejó estupefacta.
- No tengo nada que perdonarte, Sak… sé qué haces lo que puedes para luchar con tu situación… no es culpa tuya… úsame para tus propósitos cuando quieras… Sabes que me tienes de tu parte. ¿no? - abrí los ojos desmesuradamente y su sonrisa me avergonzó. La imagen de un par de ojos celestes ocultos en el jardín de mis padres me vino a la cabeza y un Yue de apenas cinco años me sonrío en la memoria. ¿Qué estaba haciendo? ¿me había vuelto tan superficial y cruel como esas idiotas? Yue era un buen amigo… puede que ahora no fuéramos tan cercanos como cuando éramos niños, pero… eso no me daba ningún derecho a utilizarle como escapatoria a mis problemas. ¿Pero eso era lo que estaba haciendo? ¿Usando a Yue para mi beneficio?
- Yo no… no te estoy usando… Tú fuiste y eres un buen amigo y… ¿Por qué crees que…?
- ¡Sakura! – ambos nos giramos ante el grito de Tomoyo y nos apartamos cómo si de repente el ambiente quemara. Noté la mirada penetrante de Li a mis espaldas, pero decidí ignorarle. - ¿no es toda una visión de belleza? Si los ángeles existen, deben ser así… ¡tienes que dejarme hacerte unas fotos! Mira que alas… y que porte… - Yue frunció el ceño mientras contemplaba a Tomoyo correr en busca de su preciado tesoro y no pude evitar reírme.
- No te gustan las fotografías ni los cumplidos exagerados ¿eh?
- Sólo cuando vienen de personas que me importan. – le miré sin comprender y me sonrío de vuelta. Pero… ¿por qué me sonreía sólo a mí? ¿Era por la relación amistosa que tuvimos de niños? Por qué, a decir verdad, yo a penas la recordaba… tras la muerte de mi madre a penas si nos habíamos visto… nos distanciamos… yo me distancie… - ¿Tú no te pruebas el tuyo, Sakura?
Ahora era mi turno para sonrojarme. Y es que Tomoyo me había hecho un traje de hada de invierno la mar de sugerente. Cuando acepté que acortaran la falda, no imaginé que sería tan… tan…
- Yo… eh… no es necesario… Tomoyo ya me usa de modelo en casa… así que…
- Oh… yo quería ver como te sentaba. Es una verdadera lástima. Pero, ya sabes lo que dicen.
- ¿Qué?
- Que lo bueno, se hace esperar… – sentí mis mejillas arder y miré por la ventana huyendo una vez más. Y funcionó. El paisaje de los árboles en invierno me dejó sin aliento. El frío estaba en su punto más álgido y pronto la nieve nos visitaría. ¿Sería un festival nevado? Me gustaría que lo fuera… Noté la presencia de Yue a un lado y ambos nos quedamos en completo silencio, viendo el cielo oscurecerse. Tan concentrados estábamos, que no nos dimos cuenta de que un par de ojos color ámbar también se oscurecían a la par de la noche. Li abandonó la sala entonces, o puede que lo hiciera antes… lo cierto, es que no me di cuenta. Tanto me había esforzado en huir de él, qué por unos instantes, logré que mi vida no girara a su alrededor. Y eso… era todo un logro. ¿verdad?
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Alargué el brazo por centésima vez en el día, entregando otro maldito vale de descuento para la cafetería de tercero A y sonreí aguantando el frío a duras penas. El maldito director había decidido que me pasara toda la mañana recibiendo en la entrada a todos los visitantes del festival. ¡Y estábamos a cinco grados bajo cero! ¡Y mi traje ni siquiera tenía guantes! Maldita Tomoyo y sus disfraces de hadas invernales. Ya podía haber puesto accesorios calentitos en vez de tanta purpurina plateada. Un viento helado me levanto la falda y mis piernas temblaron como un flan.
- Sólo pedí unas medias gruesas a cambio de acortar la dichosa falda… ni que hubiera pedido la luna…
- Deja de quejarte. No podía ponerte unos leotardos de lana. Habrían estropeado mi obra maestra. – la voz de mi torturadora personal me erizó el bello de la nuca y mi descontento aumentó al oír el sonido de una cámara activarse. Me giré con una réplica mordaz en la punta de la lengua, pero el poco aliento que retenía mi cuerpo se esfumó en cuanto le vi.
- Oh, por todos los dioses… - Shaoran, que una vez más permanecía al lado de Tomy (léase mi mal humor bajo esta nota personal) estaba aterradoramente atractivo con ese jodido traje cosplay. Le vi sonrojarse y casi me muero del impacto. Era injusto que existiera alguien tan jodidamente guapo… nos dejaba fatal a todos los demás…
- ¿Qué? No me mires así… yo no tengo nada que ver con esto… me obliga ese estúpido director…
- No, yo… es que… - agaché la cabeza consciente de que me estaba poniendo cómo un puto semáforo, pero no pude evitar verle de reojo. Traje de etiqueta color negro, camisa y pañuelo rojo sangre, zapatos de punta de cuero negro y unas preciosas alas negras. Todo un ángel caído…
- ¡Lo sé! Es mi mejor obra hasta la fecha. Pensé que ya que Yue era un precioso ángel celestial… ¡Que demonios! ¿por qué no hacer que Shaoran fuera nuestro adorado y tentador Lucifer? ¿A que esta guapo? Todas las chicas andan como locas. Quería ponerle unas lentillas en color rojo, pero luego pensé que era todo un desperdicio con los ojos tan bonitos que tiene. Así que sólo los maquillé con lineal negro. ¿A qué le hace lucir aún más seductor? Creo que he acertado de lleno. Me haré rica vendiendo fotos de Yue y Shaoran juntos. Son como el Ying y el Yang del cielo y el infierno…
- Te repito Tomoyo, que no pienso posar al lado de Jack Escarcha, y mucho menos vestido con...con… ¡esto! – parpadeé un par de veces, intentando encontrar un defecto en ese maldito dios chino, pero incluso su voz entonaba con el disfraz. Li era la viva imagen de la tentación. Y ardería en el puto infierno por su culpa si seguía sintiéndome como un flan cuando le veía.
- Ura… Sakura… ¡Sakura! – di un brinco sobre mi misma y la miré con el cejo fruncido.
- Maldita sea Tomy, no grites.
- Es que estabas toda embobada mirando a Li. – ahora sí que parecía un maldito semáforo en rojo. Esa chismosa…
- Es que… es que…
- Lo sé, lo sé. Quita el aliento… ni siquiera tienes palabras. ¿Lo ves Shao? Ni Sakura se atreve a decir algo malo de mi obra maestra. – noté su mirada sobre mí y quise que la tierra me tragara.
- Yo… yo… sólo pensaba que te quedaba bien… nada más… - me giré sintiendo mis orejas arder y di gracias a los cielos al ver una parejita acercándose. Ahí tenía mi escapatoria. Corrí a entregarles un vale y busqué a mi siguiente víctima, pero hacia tanto frío que todos estaban ya dentro. Ni siquiera las paraditas de chocolate caliente que habían puesto a lo largo de la entrada tenían clientes. Sentí la presencia de Li a mi espalda y una vez más noté el temblor de mis piernas.
- Vaya… ¿en verdad el traje te pone nerviosa? Entonces quizá valga la pena pasar por todo esto…
- ¡No estoy nerviosa!
- ¿Ah no? Mírate bien. Tiemblas como una hoja cuando me acerco.
- ¡Es por el frío! – esa sonrisa ladeada que siempre ponía se dibujó en sus labios y tuve que tragar grueso. De repente la foto de Yukito en mi taquilla empezaba a antojárseme como una necesidad. ¿Por qué había dejado mi cartera tan lejos? Oh, claro. Por qué no pegaba con mi maldito disfraz de hada.
- Lo que tu digas "mi flor" o debería decir mi "hada invernal" – cerré los ojos con fuerza y me repetí el nombre de Yuki una y otra vez en un intento desesperado por permanecer serena. "Yukito" "Yukito" "Yukito" - ¿puedo saber porqué cierras los ojos?
- Yo… eh… Ya te he dicho que tengo frío. El aire me molesta y tengo los dedos de las manos tan fríos, que se me caerán a trozos - di otro salto al notar sus dedos entrelazándose con los míos y casi me caigo de espaldas cuando envolvió mi mano entre las suyas. Luego se la llevó hasta los labios y dejó ir su aliento para hacerla entrar en calor. No existía tonalidad de rojo capaz de describir el color de mis mejillas.
- ¡Hoe! – Shaoran me miró entonces, totalmente serio y sin un atisbo de mofa. Tenía los ojos delineados en negro por su papel de Lucifer y eso aún los hacía ver más dorados. Casi antinaturales. Tomoyo tenía razón, hubiera sido un desperdicio usar lentillas – No… no hagas eso…
- ¿No tenías los dedos congelados?
- Yo… eh… sí, pero… es vergonzoso… Y no es necesario que actúes aquí… como ves estamos solos. Nadie se atreve a salir con este viento helado.
- Lo sé. No estaba actuando… sólo intentaba que entrases en calor. Pero si te molesta, lo dejo. Puedes volver con Tomy a dentro. Yo repartiré el resto de los vales. – sus manos me soltaron y una parte de mi se sintió abandonada. – Vamos, o te pondrás enferma.
- Pero… es que el director me dejó a mí a cargo y tú tienes que estar en el salón de actos para las fotos ¿no?
- Tengo media hora de descanso. No pasa nada.
- Pero… - miré sus ojos y me mordí el labio inconscientemente. Por algún motivo no se sentía bien dejarle allí.
- ¡Yo lo haré! – Ambos miramos a Tomoyo y esta pasó como un torbellino a nuestro lado, cogió los vales y salió de nuevo disparada en busca de algunos alumnos.
- ¡Pero Tomy!
- ¡No se preocupen! ¡Llevo mi abrigo y ahora no tengo tareas! ¡Vayan un rato a dentro! ¡Te la encargo Shaoran!
- Pero… - el brazo de Li me rodeó los hombros y me tensé en cuanto sentí que tiraba de mí. - ¿Vamos a dejarla aquí con este frío?
- Tú llevas dos horas aquí con esa falda del tamaño de un cinturón y no te has muerto. Tomy estará bien.
- Pero… - una vez más sentí la presión de su abrazo y todo el frío de mi cuerpo pareció disiparse. – Esta… esta bien…
- Buena chica. Vamos, te llevaré a tomar una bebida bien caliente. Así entraras en calor. ¿vale?
- Va… vale, pero…
- ¡Cómo digas otro "pero" más Sakura...!
- ¡Es que no creo que sea una buena idea ir por ahí contigo vestido así! Se te tirarán todas al cuello y no nos dejarán ni respirar.
- Claro que no. Voy contigo. – Parpadeé, confusa y vi como rodaba los ojos. – Oh, vamos. ¿No lo has notado? Cuando estamos solos tú y yo, nadie se atreve a molestarme. Eres mi salvavidas personal. A fin de cuentas, eres mi novia. ¿recuerdas? ¿Qué niñata estúpida se acercaría a coquetearle a un tipo cuando esta con su chica? – Sentí mis mejillas arder, pero asentí en silencio. Era verdad. Más ahora que parecía que todo el mundo se había echo a la idea.
- Va.. vale… - Li se paró entonces y se agachó para mirarme. Directamente a los ojos. - ¡Hoe! ¿Qué pasa?
- Estas extrañamente sumisa de repente… - su mano se posó entonces en mi frente y de nuevo no pude evitar brincar del susto. – No pareces tener fiebre…
- ¡Estoy bien! – le aparté de un manotazo y corrí los pocos metros que quedaban para llegar al pabellón B. Allí había unas cuantas paradas con bebidas calientes. Lo sabía, porqué a pesar de no formar parte del maldito comité, de algún modo todo el mundo me comentaba el programa del festival. Así que al final me lo aprendí para poder contestar a sus estúpidas preguntas.
- ¡Kinomoto! Estás fantástica. – una chica de segundo se me acercó con una sonrisa y tomó mis manos con una confianza desmesurada. Y yo ni siquiera recordaba su nombre. Aunque tenía la ligera sospecha de que iba a la clase de Shaoran.
- Gra… gracias. Lo diseñó Tomoyo…
- ¿Daidouji? Pues te queda. Y… ¡oh por dios! – rodé los ojos y adiviné el motivo de su grito atónito. Li estaba detrás de mí.
- Buenos días Konami.
- Ho.. hola Li… estás… estás…
- Sí, lo sé. Gracias. - ¿había puesto yo esa cara de estúpida al verle? – Veníamos a por un par de bebidas calientes. Sakura está helada.
- Oh, yo… ¡Esperad aquí! Os las traigo. – negué con la cabeza y la miré asombrada.
- No es necesario. Yo puedo ir y…
- ¡Para nada! No es molestia. Estoy de encargada en la parada del té. Ahora mismo regreso. No se muevan. – la vi salir corriendo y suspiré con fuerza.
- ¿Qué pasa? – negué con la cabeza y observé a nuestro alrededor. Todos seguían a lo suyo, pero nos miraban de vez en cuando.
- Es que… parece mentira cómo ha cambiado todo en a penas un par de semanas…
- Es por la foto del periódico y los comentarios de mi madre. Ahora te consideran mi novia oficial. Y eso te ha convertido en la chica del momento. ¿No era ese nuestro objetivo desde un principio?
- Si… lo sé… pero… - vi su ceja alzarse y negué de nuevo. – déjalo, no es nada. – noté su mirada analítica, pero por suerte, la tal Konami volvía con nuestras bebidas. La muy tonta se había quedado sin aliento por la carrera. Estaba deseosa por complacer a Li.
- Aquí tenéis. Té negro con menta y chocolate. Sé que es tu preferido, Li… - ¡por dios! Se podía ser más patética…
- Oh, pues gracias. Aunque a Sakura le gusta más la canela. – le miré con la boca abierta y sólo le vi sonreír. ¿Cómo demonios sabía eso?
- ¡Oh! Lo siento, Kinomoto. No lo sabía. Que pena…
- Nada, está bien. Ahora mismo, mientras esté caliente, me vale. – cogí el baso más bruscamente de lo que me esperaba y tomé un sorbo. Cosa de la que me arrepentí al instante. - ¡Demonios! ¡Quema! – la risa de Shaoran nos hizo girar a ambas y puedo asegurar, que me sonrojé igual que esa niña tonta que babeaba por él.
- Serás boba… Eres una ansiosa… - sus dedos rozaron mis labios y a penas pude contener otro salto de sorpresa. ¡Está actuando otra vez Sakura! ¡Actuando! No te pongas de los nervios cada vez que te toca. ¡Espabila! - ¿te duele?
- Yo… yo… estoy bien… - la tal Konami hizo una reverencia y salió a toda prisa alegando que tenía cosas que hacer, pero ambos sabíamos que se sentía celosa e incómoda. No me importó. Sólo era otra chica falsa que fingía ser amable por mi nuevo estatus. – Si que salió rápido…
- Bueno, mejor. Así no tengo que compartirte. – fruncí el ceño y le miré con reproche.
- Deja de decir esas cosas cuando estamos solos. Me incomodas.
- ¿A sí?
- Pues sí. – En realidad, más que incomodarme, me confundía. Pero no iba a confesárselo.
- Entonces… ¿no puedo decirte lo preciosa que estás con ese traje de hada tampoco? – si mi bebida no hubiera estado ardiendo, se la habría tirado encima. ¡No era momento para bromear!
- ¡Pues no! ¡Deja de reírte de mí! Por si no lo has notado, esto me está resultando duro ¿vale? No soporto sentirme vigilada a todas horas. Todos pendientes de mí sólo por interés. Esperando una oportunidad para acercarse a ti o a cualquiera de los tipos populares que ahora son amigos míos. Eso sin contar con las que esperan que meta la pata para criticarme a mis espaldas mientras rezan para que rompas conmigo y ser las siguientes. ¡Esto es una maldita locura Xiao Lang! – tomé otro sorbo intentando calmarme un poco y de nuevo sentí arder mi garganta. Me había quemado por segunda vez- ¡Joder! – Shaoran me quitó entonces el baso y lo dejó en una mesa que había a un lado. A pesar de que había un montón de alumnos en ese pabellón, por alguna razón todos habían decidido dejarnos en paz y estábamos relativamente solos entre la multitud que nos rodeaba. Como cuando la gente despeja la pista de baile cuando la pareja estrella sale a bailar.
- Mejor dejamos esto aquí o tendré que llevarte a la enfermería con quemaduras de tercer grado. – quise gruñir, pero el intento sólo me hizo toser. - ¿te duele?
- Estoy bien. – le vi suspirar y de nuevo me pareció jodidamente guapo. Así que aparté la mirada y me dediqué a observar las paradas.
- Sé como te sientes, de verdad. Por eso no quise seguir este maldito plan… - me giré asombrada pues, por primera vez, su voz me pareció sincera. – Pero… ¿estas mejor que antes no? Es decir… no lo hemos empeorado… ¿O sí? – Me mordí el labio y me contuve, pues ese… ese… demonio lo estaba haciendo de nuevo. Ponía esa voz suave y su mejor cara de cachorrito abandonado, y yo me sentía con ganas de arrodillarme arrepentida, pidiendo perdón por lo que fuera que hubiera dicho.
- Grrr… odio cuando pones esa cara…
- ¿Disculpa? – ahogué un grito frustrado y me recosté en la mesa, justo a su lado.
- Esa cara a lo gatito de Shrek. ¡No puedo con ella! Y lo peor es que sabes que te funciona y la usas en tu beneficio…
- Sakura, no tengo la menor idea de lo que estás hablando…
- ¡Y una mierda! – me giré para golpearle el hombro y fue cuando me di cuenta de que, una vez más, estábamos demasiado cerca. Pero no me moví. En vez de eso, me quedé observando los detalles de su traje. Tenía un disimulado estampado en el cuello en color negro azabache. Era muy disimulado, imposible de ver si no estabas cerca. Pero jodidamente elegante. Y no olía a menta esta vez, sino que desprendía un ligero aroma dulzón. – Lle… llevas colonia… - vi la sorpresa en sus ojos y me sentí como una imbécil. – Lo que quiero decir es que… no hueles a tabaco y menta…
- Es que no he fumado esta semana. – ahora sí que estaba sorprendida.
- ¿Por qué?
- Me dijiste que no te gustaba. ¿no?
- ¿No vas a decirme ahora que lo has hecho por mí?
- Claro. – apreté mis dedos con fuerza contra la mesa y a penas pude evitar abrir la boca.
- No lo dices en serio…
- ¿Por qué mentiría? – y era cierto, no parecía estar de broma.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? No entiendo la pregunta.
- ¿Por qué ibas a dejar de fumar sólo porqué a mi no me gusta?
- Sakura, no le des más vueltas. Pasamos mucho tiempo juntos y no quería oírte decir más veces "fumar es malo" "deberías dejar de ese horrible vicio, Li"
- Xiao Lang…
- ¿Cómo?
- Ahora… te llamo Xiao Lang – noté una vez más ese ligero sonrojo en sus mejillas y no pude evitar sonreír.
- Lucifer sonrojado… toda una hazaña…
- ¡Oh! ¡Cállate! Yo no puedo decirte un simple cumplido, pero tú si puedes burlarte.
- Yo no he dicho que no puedas decirme un cumplido. He dicho que no quiero que me tomes el pelo.
- ¿Eso crees que hago cuando te digo algo bueno? ¿Burlarme? - asentí sin darme cuenta y noté su agotamiento. – Eres una idiota.
- Ves, eso sí que suena a lo que me diría Xiao Lang Li. – le vi incorporarse mientras aleteaba con ambas manos con gestos irritados y no comprendí a qué venía toda esa frustración.
- ¿Sabes que? Me rindo. Es inútil atravesar esa cabeza hueca que tienes. Si quieres seguir pensando que soy un imbécil engreído que sólo se ríe a tu costa, piensa lo que te de la gana. Ya ni siquiera me importa. Me voy al salón. – en cuanto le vi girarse mi cuerpo reaccionó sólo, tomando su manga. Pero no conté con las estúpidas alas negras y una de ellas me golpeó el rostro.
- ¡Mierda mi ojo! – joder, como escocía. Una maldita pluma se me había clavado en todo el ojo derecho. ¿se podía ser más idiota?
- Joder Sak… ¡ten más cuidado!
- ¡Ni que fuera culpa mía que lleves dos alas estúpidamente grandes! Duele un huevo ¿sabes?
- ¡Dios! ¡Eres tan molesta!
- ¡Vete al infierno Li! – ambos nos quedamos mirando como dos idiotas (yo con un ojo cerrado por el maldito impacto) y de repente nos dimos cuenta de lo estúpido de mi comentario. A fin de cuentas, Li iba vestido cómo el maldito Lucifer. Y no pude evitar estallar en risas estúpidas. Risas a las que pronto se unió Shaoran.
- Eres tan tonta…
- Y tú tan creído… - nos quedamos en silencio unos segundos y por primera vez no era uno de esos silencios incómodos. Más bien todo lo contrario.
- ¿Te duele mucho?
- Ya se me está pasando.
- ¿Quieres que te sople un poco sobre el ojo? Va bien para el dolor… Mei me lo hacía cuando me entraba una pestaña.
La sola idea de tener a Shaoran soplando en mi rostro me puso más tensa que una tabla. Así que negué efusivamente y cogí el te negro de nuevo. Pero luego recordé lo mucho que quemaba y lo dejé a un lado, resignada. Me froté los brazos con las manos buscando algo de calor, pero nada servía. Seguía tan congelada como antes. Noté la mirada penetrante de Li sobre mí, y me puse aún más nerviosa. ¿es que no podía mirar otra cosa?
- Ven, quiero enseñarte algo.
- ¿Eh? – su mano tomó la mía y me sonrió. No una sonrisa burlona o pícara. Una de verdad.
- Tú solo cállate y sígueme. ¿Quieres? Deja de replicar por una vez en tu vida… - me sentí tentada a protestar, pero me dije que no perdía nada por seguirle. Además, tampoco es que me molestara estar con él… por mucho que me jodiera admitirlo…
- Va… vale.
- Gracias… joder, que difícil eres.
- Mira, si vas a…
- ¡Déjalo ya!
Tiró de mí sin dejarme replicar nada más y salimos por una de las puertas de acceso a los vestuarios. Giramos en una esquina y tomamos la escalera de incendios. Subimos varios pisos en total silencio. Sentía una curiosidad inmensa, pero me contuve. No iba a darle la razón siendo una pesada curiosa. Aunque me costara. Finalmente llegamos a la puerta que daba acceso a la azotea y me retraje. Li lo notó, ya que se giró para mirarme.
- ¿Ocurre algo?
- ¿Vamos a salir fuera?
- Sí…
- ¿Con este frío?
- Será un momento. Tranquila. – una de mis cejas se alzó, desconfiada. Pero eso sólo le hizo sonreír. – Te prometo que no te arrepentirás.
- Cómo si tus promesas me sirvieran de algo… - pensé que se enojaría, pero sólo amplió esa sonrisa de mil quilates que tan nerviosa me ponía.
- Vamos pequeña Scrooge…
Adoraba "cuento de navidad" de Dickens, así que su comentario me hizo sonreír. Shaoran abrió la puerta y el viento helado abofeteó mis mejillas. Y yo, como una tonta y sin ser apenas consciente de mis actos, me aferré a él. Esta vez, esquivando con éxito ese par de alas traicioneras. Quise alejarme en cuanto me di cuenta de mi atrevimiento, pero él no me lo permitió. Al contrario. El muy canalla me acunó entre sus brazos y me obligó a seguir caminando mientras me protegía del viento con su cuerpo. Era cosa mía… ¿O Li estaba siendo atento de verdad? Abrió una puerta de cristal en la que jamás había reparado y pronto me vi envuelta por un calor tropical que me alivió al instante.
- ¡Un invernadero! – me separé de él con una sonrisa y corrí en dirección a unas flores rojas preciosas. Estaba casi segura de que eran geranios - ¡Mira cuantas flores! ¿De dónde ha salido esto? No sabía que tuviéramos un invernadero en el instituto.
- Es del club de jardinería. No tenían fondos, pero al parecer Mei le pidió ayuda financiera a mi tía y les ayudó a crearlo. En el fondo es una blanda…
- Típico de Mei… ¡Es tan bonito! – vi como una sonrisa suave se dibujaba en su rostro y aparté la mirada, abochornada.
- Sabia que te gustaría. Tomoyo me dijo que a tu madre adoraba las flores y que te llevaba al jardín botánico a menudo – dejé los geranios a un lado y le miré, asombrada. Se había puesto más serio de lo usual y parecía taladrarme con esos ojos dorados. Caminó unos pasos hasta un cultivo de claveles azules y tomó uno entre sus dedos. Seguí sus movimientos embobada y ni siquiera parpadeé cuando puso la flor en mi oreja. – Nadesiko… clavel en japonés… y Sakura… flor de cerezo…
- Sí…
- Tu madre acertó con el nombre. ¿sabes? – Li agachó la cabeza y me sentí inquieta. Estaba algo extraño… ¿Qué le ocurría ahora? ¿Con que me saldría esta vez para hacer que perdiera los nervios? – Mira Sakura… cuando digo que te ves preciosa disfrazada de hada, no es una burla ni un juego. Lo digo porqué así lo creo. – sentí los latidos de mi corazón desbocarse y la garganta seca. ¿Cuándo se había acercado tanto? – Estoy harto de que siempre discutas todo lo que digo o pienses que quiero burlarme de ti. ¿Cómo tengo que decirte que me caes bien y que me lo paso bien contigo para que me creas Sak?
- Yo… yo no… - agaché la cabeza avergonzada e intenté retroceder, pero estaba rodeada de jardineras y flores tropicales.
- Tú no… ¿qué? – sentí su aliento en mi nuca y quise morirme.
- ¡Joder Shaoran! ¡No te acerques tanto! – puse mis manos en su pecho para apartarle, pero era como intentar mover una montaña.
- ¿Tanto te molesta mi presencia?
- ¡Me avergüenza! – sentía el calor en mis mejillas y era consciente de que debía lucir patética. Toda roja y temblorosa. Pero es que Li no era consciente de lo que causaba en las chicas. ¡Que demonios! Claro que lo era. ¡Y se aprovechaba de ello!
- ¿Te avergüenza?
- Es que… no sabes lo que es el espacio personal… y me de vergüenza… - le vi dudar por un segundo, pero se alejó lo suficiente como para que pudiera respirar un poco.
- Perdona… - ambos nos quedamos callados, sumidos en un silencio abochornante. Hasta que su voz lo rompió, haciendo que mi corazón volviera a la carga. – Pero hablaba en serio. Te queda bien el disfraz de hada… eres tan menuda que casi podrías ser una de verdad… y el color… te favorece… me jode admitirlo, pero Yue tenía razón con lo de la falda… tienes unas piernas que… - le golpeé el hombro antes de que pudiera seguir y me aparté, azofrada.
- ¡Oh vamos! Ya estás de nuevo. ¡Sólo quieres tomarme el pelo! – oí su risa una vez más y me obligué a seguirle el juego. – Tú… tú también luces bien… pero eso ya lo sabes.
- Lo sé. Pero… aún así es distinto cuando me lo dices tú… - parpadeé sin comprender lo que quería decir y me quede callada – crees que… ¿me veo mejor que Yue? – ahora sí que me fui de espaldas. ¿En verdad Li se sentía inseguro por el hijo del director? ¿Ese Li? Esa sí que era buena de verdad. No pude aguantarme la carcajada. - ¡Oye! ¿De que te ríes tú ahora?
- Es que… es que… ¿lo estás preguntando en serio? ¿Estas compitiendo con Yue? – una vez más se sonrojó y eso aún me causó más risa. Parecía un niño pequeño con un berrinche. – Por dios Xiao Lang…
- ¿Ahora quién se burla de quién…? - seguí y seguí riéndome, pero solo lo avergonzó más y eso aún empeoró mi ataque de risa. - ¡Que no te rías! – pero era imparable. Shoaran Li se sentía inseguro por Yue. El dios chino con más de quinientas fans… ¡Es que era demasiado! - ¡Déjalo de una vez!
- Es que… es que… es tan absurdo… ¡Vamos! ¡Eres Shaoran Li! El dios chino… ¿cómo puedes sentirte inseguro tú? ¿En que lugar nos deja eso a los demás?
- No le veo el chiste… - pero yo sí lo veía, y me puse a reír de nuevo. – joder, que dejes de reírte de una…
Un ruido nos alertó a los dos. Una pareja había entrado y ambos nos escondimos tras unas jardineras por instinto. Shaoran me envolvió entre sus brazos y eso cortó de golpe todas mis ganas de reír. Oímos sus pasos y me di cuenta de lo estúpidos que éramos por ocultarnos. No hacíamos nada malo ¿no? ¿O estaba prohibido el acceso al invernadero? Levanté la vista para observarle, pero eso sólo causó que oliera una vez más su colonia. Era todo tan confuso…
- Por… ¿por qué nos escondemos?
- No lo sé… ha sido sin pensar…
- Tus alas no son un buen complemento para pasar desapercibido… las verán… ¿Salimos?
- Ahora ya es tarde – Y Li tenía toda la razón. Pues ese par se habían enganchado el uno al otro como si les fuera la vida en ello. En otra situación me habría causado risa, pero estando en los brazos de Shaoran, era jodidamente embarazoso. Sus lenguas se entrelazaban tanto que casi se les caía la baba por la barbilla – Pero que asco… - no podía negarle eso. Pero me causaba mucha más vergüenza que repulsión. La verdad. ¿La gente se besaba así en la intimidad? Era… era… demasiado…
- Oye Xiao Lang… ¿nos vamos a quedar aquí viendo como ese par se enrollan? Puedo oír sus gemidos desde aquí… – sabía que estaba como un tomate, pero la pregunta era obvia.
- ¿Y que podemos hacer? Si salimos ahora sabrán que nos hemos escondido. Aunque es como el maldito principio de una peli porno… – Le miré asombrada y sonrojada a partes iguales.
- ¿Y tú como sabes eso? ¿Acaso ves muchas de esas? – quise reírme en cuanto sus mejillas se colorearon, pero estaba tan tensa que preferí dejar la broma a un lado. Así que me encogí de hombros. - No voy a meterme con tus gustos Li. Pero quiero salir de aquí antes de que esto pase a mayores. Además, para ellos somos… bueno… ya sabes… una pareja. No sería raro que estuviéramos aquí en una cita - vi su risa juguetona y sabía que no me iban a gustar sus palabras.
- Vaya, vaya Sakura… no sabía que tuvieras ese tipo de pensamientos calenturientos…
- ¡Oh! ¡Eres idiota! – los sonidos de besuqueos se detuvieron y supimos que habíamos sido descubiertos.
- Serás gritona… - Shaoran se levantó entonces, arrastrándome con él y les dedicó una sonrisa de anuncio.
- Lo siento… no queríamos interrumpir.
- ¡Li! No… perdonadnos a nosotros… no sabíamos que estabais aquí… nos vamos enseguida. Seguid con lo vuestro…
- Lo… lo nuestro… no estábamos… - la mano de Shaoran me tapó la boca, callándome al instante y quise morirme por su tacto.
- Gracias. Sakura y yo no tenemos muchas oportunidades para estar a solas. Su hermano es un idiota celoso. – oí al chico reír y ambos salieron a toda prisa. – Casi la cagas. No sabes aprovechar las oportunidades. Mañana todos hablaran de que nos pillaron aquí en plena faena. Si alguien tenía alguna duda, se le irá de un plumazo.
- ¿Fa… faena?
- Si Sakura. Ya sabes… enrollándonos… echando un polvo…
- ¡Hoe! ¿Por qué iban a pensar eso?
- Bueno… tu pelo ahora está echo un desastre y con el susto mis alas se han torcido lo suficiente para que mal piensen. Debería haber desabrochado mi camiseta… así…
- ¡Basta! Yo no… no quiero que piensen eso de mí… - Shaoran me miró sin comprenderme y me sentí como una idiota. – Es que… no soy de esas…
- ¿Esas?
- De las que se acuestan con cualquiera. – le vi rodar los ojos y me sentí aún más tonta.
- Joder, Sakura… para todos los del instituto eres mi novia. ¿crees que estamos en el siglo dieciocho? ¿Qué necesitamos una carabina o algo? ¡Claro que piensan que nos acostamos! Joder, hasta mi madre lo piensa.
- ¡¿Qué?! Pero yo no… yo… - Shaoran bufó molesto y caminó en dirección a la salida. Pero se detuvo justo en la puerta.
- No es necesario que muestres tan abiertamente tu repulsión, Sakura. Ya me ha quedado clara tu postura. Pero no creo que sea algo tan grotesco. Tienes dieciséis años. Al menos habrás tenido alguna fantasía con ese afeminado universitario.
- ¡No es cierto! No veo a Yukito de ese modo. – una ligera sonrisa se dibujó en sus labios y me sentí confusa.
- ¿En serio? Ya veo… en ese caso… puede que no le quieras tanto como crees… Sakura. Por qué cuando quieres a alguien… cuando miras a los ojos a la persona que te gusta no puedes… - se calló entonces, y di gracias a los cielos, porqué no podía seguir con esa conversación tan vergonzosa. ¡Menos con él! – Déjalo… no importa. Mira un poco las flores. No podemos irnos tan rápido, se darían cuenta.
- ¿Cuenta? ¿Cuenta de qué?
- Oh, por dios. Es que no puedo con lo lenta que eres… Tú solo céntrate en las flores ¿quieres?
¿Por qué se enfadaba ahora? Le miré, irritada e hice lo que me sugirió. No ganaría nada discutiendo con ese memo. Paseé un rato observando las preciosas flores y oliendo sus aromas. Era como estar en un trocito de edén. Y no había solo flores. También vi algunas hierbas medicinales y especias. Tomé un poco de tomillo entre mis dedos y me atreví a mirarle de nuevo. Shaoran estaba perdido en sus pensamientos y me di cuenta de que, ni siquiera le había dado las gracias. Sabía que me había llevado allí para que entrara en calor y porque Tomy le contó mis preciados recuerdos con mamá. Fuera como fuese, había sido un precioso detalle por su parte. Era más atento de lo que jamás hubiera esperado. Aunque seguía pensando, que sólo quería compensar sus errores. Aún así, debía ser cortés y mostrarme agradecida. ¿no?
- Es precioso… gracias por traerme aquí… Xiao Lang. – le vi sorprenderse, pero pronto puso esa cara de póker de nuevo.
- No es nada… - pero si lo era.
- Sabías mi té favorito y… que mi madre se llamaba Nadesiko… también que me gustaban las flores y nuestros paseos al jardín botánico. Aunque sea cosa de Tomoyo, me sorprende que lo recuerdes. Yo ni siquiera recuerdo lo que comí ayer…
- Presto atención a los detalles, es todo. No todos somos tan despistados como tú… - sabia que lo decía para chincharme y cambiar de tema, pero esta vez, no iba a permitírselo.
- Mentira… sí que te preocupas por mí… aunque sólo sea un poco…
- No sé de qué me hablas… - una sonrisa se dibujo en mi rostro y de nuevo le vi sonrojarse.
- Es gracioso. ¿sabes? Un hada entre flores tropicales, un demonio que te hace caer en la tentación… sólo nos falta una serpiente, una manzana y un Adan y Eva para que esto sea el maldito edén…
- Si hubiéramos dejado que esos dos siguieran quitándose la ropa, puede que les hubiera quedado bien el dichoso papel. – Me reí sinceramente, y él también lo hizo.
- Gracias, en serio Xiao Lang.
- De… de nada…
La sirena del instituto resonó en la terraza y tuve que taparme los oídos. ¡Era atronador!
- "Que todos los alumnos que participan en el concurso de popularidad se presenten en la sala de reuniones para los preparativos. Repito… que…"
- Oh, mierda. El jodido concurso… - Miré como Shaoran fruncía el entrecejo y me reí por lo bajo. – Hoy te estás riendo más de lo habitual. ¿A caso te hace feliz mi sufrimiento?
- Un poco.
- Y luego yo soy el malo del cuento…
- Eh, oye. Tomoyo no te ha vestido de ángel de las tinieblas por nada. Todas van a votar por ti en el concurso.
- Este no es el disfraz para el maldito concurso. – abrí los ojos por la sorpresa – Tomoyo quiso hacer un traje para el evento de las fotos y otro para el concurso.
- ¿A sí? ¿Yue también va a cambiarse? – sus ojos me taladraron con la mirada y quise morirme de la risa. - ¿Qué? ¡Sólo preguntaba!
- Jack Escarcha no estaba en el evento de fotos, así que no. El traje de ángel es para el concurso. Pero le voy a pulverizar.
- No me cabe duda… y ¿de que irás? – caminó en mi dirección, de nuevo con esa sonrisa peligrosa que ponía justo antes de embromarme y me puse en posición defensiva.
- Para saberlo, mi flor, tendrás que venir a verme.
- Esta… esta bien… iré a verte. Pero que sepas, que votaré por Yue – su rostro se ensombreció y me dije, que podía bromear con muchos temas, pero al parecer, Yue no era objeto de su diversión. – Era broma Xiao Lang…
- Ya… claro.
- En serio, votaré por ti.
- Déjalo Sakura, no engañas a nadie… sé que cuando estás conmigo sólo actúas para la galería. Vota a quien te dé la gana. – Li dio la vuelta sobre sí mismo y salió a toda prisa del invernadero sin que pudiera añadir nada más. Me quedé allí de pie, con la boca abierta y el frío calando de nuevo mis huesos.
- Jamás entenderé sus cambios de humor…
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
El salón de actos se encontraba lleno hasta la bandera. Los asientos estaban ocupados desde hacía un par de horas y todas las chicas se asomaban a las puertas peleando por un agujero que les dejara ver el escenario. Por suerte para mí, Tomoyo me había dejado acceder a la parte trasera del teatro y tenía una visión perfecta del evento. Una chica de tercero había sido elegida cómo presentadora y hacía muecas divertidas cada vez que anunciaba a los participantes. Un chico y una chica de cada clase y curso. Un total de veinticuatro participantes. El público gritaba, aplaudía y silbaba cada vez que salía uno de los chicos y era fácil reconocer a los preferidos. Tomoyo salió la cuarta en representación de mi clase, vestida como una reina medieval y todos los chicos se levantaron entre vítores. Lo normal sería sonrojarse por eso, pero Tomy sólo posó para ellos con una sonrisa. No pude más que reírme por ello. Ojalá yo tuviera esa confianza. Yue salió detrás, y el estruendo hizo que tuviera que taparme los oídos. Vaya… el chico era popular. Si habían armado tanto escandalo por "el ángel" no quería ni imaginar la que armarían cuando saliera Shaoran.
- ¿Te has colado Kinomoto? – reconocí la voz de Hatsumomo y mis puños se contrajeron por la rabia. – Tú no participas en este evento… no te pega para nada. Ni siquiera con un disfraz hecho por Daidouji. ¿Qué se supone que eres? ¿Un gnomo de jardín?
- Tomoyo me ha conseguido el pase y para tu información, soy un hada de invierno.
- Claro… tu hermana Tomoyo siempre cuidando de ti… cuando me contó lo que os pasó de pequeñas casi sentí lástima por la pobrecita huérfana de Kinomoto…
- No soy huérfana, tengo a mi padre y a mi hermano. Y también a Tomoyo.
- Claro, claro. Pero crecer sin madre… ahora entiendo lo mal que vistes y te maquillas… pero a todos nos pasan desgracias. ¿verdad? Tu mala suerte no te da un trato especial… - el calor subió a mis orejas y tuve que contenerme para no abofetearla. Sus ojos azules miraron el escenario y vi esa risa malvada crecer en sus labios. Nada bueno iba a salir de esa boca venenosa. – Yue Reed esta muy guapo ¿verdad? Aunque ni siquiera puede soñar con acercarse a Xiao Lang. ¿Le has visto? El título de dios chino le va como anillo al dedo.
- Ambos son atractivos y no está bien compararlos. – la risa de esa imbécil casi me perfora el tímpano.
- Claro, porqué para eso son los concursos de popularidad. Para no comparar a nadie. Estúpida Kinotonta… eres tan ingenua. – El público estalló entonces y me giré a tiempo para contemplar la entrada triunfal del culpable de todas mis desgracias. Y debo admitir, que me quedé sin aliento al instante.
Shaoran llevaba un maravilloso traje en color azul celeste con detalles plateados. Era algo principesco, digno de una novela histórica. Y su rostro estaba cubierto por una preciosa máscara dorada adornada con preciosas joyas. Normalmente sería una estupidez taparle el rostro a alguien para un concurso de popularidad, pero no para él. El antifaz le quedaba perfecto y aumentaba su misterio. Y entonces supe qué personaje había inspirado el cosplay que Tomoyo había diseñado con tanto esmero.
- El príncipe de la máscara…
- Así es… le queda tan bien… Daidouji sabe lo que se hace. Todas las chicas que van al instituto están como locas por esa novela. Mira que, hasta tú, que te pasas el día en las nubes, sabes quién es… Y nadie como Xiao Lang para encarnar el papel. Casi parece hecho para él.
Y era cierto. Shaoran lucía como un príncipe encantado. Recordaba perfectamente la descripción de ese traje. Justo antes de que la protagonista de la novela saliera a bailar desafiando a la reina. Era una de mis partes preferidas. Sentí mis mejillas arder de nuevo, y esta vez no era por la rabia que sentía al estar con esa Hatsuperra idiota. Sino porqué me identificaba con esa bailarina… luchando contra un mundo que parecía demasiado lejano y superficial… observando a un príncipe que jamás podría fijarse en ella… ¿cómo podría hacerlo si sólo era una sirvienta?
- Es tan absurdo que tú estés con él… - Sí…lo era. Esto no era un cuento de hadas donde la sirvienta consigue que el príncipe se enamore de ella. Era el instituto. Una jauría de hienas. Aquí los finales felices consistían en llegar a graduarte sin haber sufrido acoso escolar. Y al paso que iba, ya ni siquiera eso conseguiría. Así que tragué pesado y la desafíe con la mirada.
- No te incumbe con quién esté o lo que haga.
- Normalmente no me importaría una mierda con quién saliera alguien como tú. Joder, ni siquiera había reparado en ti hasta la fecha. Pero te has atrevido a cruzarte en mi camino. Eres una jodida mosca en mi sopa. Un moco pegado a mi zapato. Y no voy a permitírtelo por más tiempo. Sólo eres un juguete para él. Como una hamburguesa rápida y grasienta para alguien que siempre come solomillo. Curiosidad por ver como viven los del otro lado. He dejado que satisficiera sus inquietudes adolescentes contigo, pero ya estoy harta Kinotonta. – intenté no parecer afectada por sus hirientes palabras, pero el mentón me temblaba y sentía mis tripas arder. También podía notar como mis ojos empezaban a quemarme. – Voy a acabar contigo. No me importa lo que la señora Li quiera o los planes que tenga. Mi familia y la de los Li siempre han estado destinadas y una mocosa como tú no merece más de mi tiempo o de mi paciencia.
- Eres una idiota engreída… - creí que se molestaría, pero mi comentario sólo la hizo reír.
- ¿Sí? Tú sólo mira y aprende Kinotonta… es hora de ponerte en tu jodido lugar.
La chica que presentaba dijo entonces su apellido y su sonrisa retorcida fue sustituida al instante por un rostro angelical. Era tan odiosa… pasó a mi lado golpeando mi hombro y el rugido del público le dio la puta razón. Todos estallaron en vítores y corearon su nombre. Puede que estos días mi popularidad fuera en aumento, pero Hatsumomo seguía siendo la reina. Y yo… ¿sólo era el maldito juguete de Li? ¿la chica que todos esperaban que se cayera del pedestal que Li le había otorgado provisionalmente? ¿La tonta que lloraría por sus sueños pisoteados? Miré con el corazón en un puño como se posicionaba al lado de Shaoran y le sonreía. Me quedé allí de pie, sin oír los nombres de los siguientes participantes ni ver nada más que la imagen de ellos dos erguidos, vestidos con sus disfraces a medida, sonriendo con sus bocas perfectas y su figura etérea. La presentadora anunció el nombre de Shaoran y supe, que había ganado el concurso. Era de esperarse, ni siquiera lo dudé un instante… pero… ¿y la reina del concurso? No podía ser Hatsumomo la chica elegida… eso sería… sería…
- Y la ganadora del concurso de popularidad de este año, con más del ochenta por ciento de los votos a su favor es… - no lo digas… no digas su nombre… no te atrevas… - ¡Hatsumomo!
Y entonces ella me miró, completamente satisfecha con el resultado y yo me quedé allí, observándola sin poder articular palabra. Sintiendo como el mundo me decía una y otra vez qué yo no era nada más que una niña tonta de un pueblucho del que nadie sabia su nombre. La vi acercarse a Li y cogerse de su brazo para luego darle un beso en la mejilla y todo mi mundo dio un vuelco. Porqué no podía objetar nada. Ni siquiera tenía derecho a sentirme traicionada ya que todo era una estúpida farsa.
Shaoran no se alejó de ella, sabía que era porqué tenía que mantener su papel, pero… aún así… sentí mi corazón partirse. Sus ojos me miraron entonces y noté como se abrían tras la máscara. Ni siquiera había reparado en mí hasta entonces… Le dediqué una sonrisa triste y me giré sin querer seguir contemplándoles. Y es que eran la pareja perfecta. Ella tan alta y esbelta. Él tan apuesto y principesco. ¿Y yo que era? ¿Un hada de invierno? ¡Ja! Ni siquiera llegaba a gnomo de jardín como había insinuado esa maldita arpía de lengua putrefacta.
Una lágrima bajó por mi mejilla y me maldije por estúpida. No debía dejar que me afectaran sus necias palabras. No se merecía mi dolor o mi pena. Puede que fuera una don nadie, pero para mí los de su clase tampoco eran nada. Yo sólo… sólo quería volver a ser la Sakura feliz de antes. La niña despistada que estaba enamorada del mejor amigo de su hermano y que jugaba al fútbol en los intermedios. Yo sólo quería volver a los tiempos en los que Li y su séquito de niños pijos eran invisibles para mí… yo sólo… sólo..
- ¿Sakura? – me aparté las lágrimas a toda prisa y escondí el rostro intentando fingir calma. – vaya chica… pero mira que guapa estás…
- Ho… Hola Hiraguisawa. ¿no estas en el evento?
- Nunca me han gustado esas memeces… Pero ¿y tú? ¿No deberías estar animando a tu novio? – el pecho me dolió ante sus palabras y una lágrima traicionera cayó de nuevo. - ¡Sakura! Pero que…
- Lo siento… no es nada… no es… nada… - los brazos de Hiraguisawa me envolvieron y me sentí una idiota frágil, porqué no pude evitar ponerme a llorar.
- Eh… tranquila… - el mejor amigo de Li tiró de mí con fuerza y me llevó a un lado, lejos de cualquier posible curioso. Me alejé de él, incómoda y acepté el pañuelo de tela que me ofrecía. Una risa lagrimosa salió de mis labios.
- ¿Un pañuelo de tela? ¿En serio?
- ¿Qué quieres que te diga? Soy un caballero inglés. – me reí de nuevo y Hiraguisawa pareció relajarse un poco. - ¿Ha sido Hatsumomo? – Asentí mientras limpiaba mis lágrimas y le oí suspirar.
- Sakura… debes estar por encima de esto… si te tomas en serio a esa idiota solo le estarás dando la razón… - sabía que estaba en lo cierto. En serio, pero aún así… aún así… Me puse a llorar otra vez y me acunó de nuevo entre sus brazos. No era algo íntimo, sólo un gesto amable. No me puse nerviosa ni me sentí incómoda. Era como si fuera Touya el que estuviera consolándome. Y me pareció extraño ya que apenas conocía a ese playboy inglés.
- Lo siento… no quería montarte este numerito…
- Shhh… descuida… sé la presión que debes de sentir y me sabe mal no poder hacer más por ti. Me caes bien Sakura. – me reí suavemente y me atreví a alzar el rostro. Era guapo, ciertamente. Pero seguía sintiéndome igual de cómoda que antes. Y él parecía estar en las mismas.
- Gracias… tú también pareces… majo.
- Oh, porqué lo soy. – los dos nos reímos y me aparté lo justo para que sólo nuestras manos estuvieran en contacto.
- En serio Hiraguisawa, gracias. Necesitaba llorar un rato…
- Eriol.
- ¿Cómo? – una de sus manos se soltó entonces para agarrarme la nariz.
- Que me llames Eriol. A fin de cuentas, eres la preciada novia de alguien que me importa mucho. – aparté la mirada soltando un suspiro y Hiraguisawa me observó con cautela.
- Tú más que nadie eres consciente de que todo eso del noviazgo no es más que una jodida farsa… Li jamás se fijaría en mí.
- ¿A sí? A mí no me parece una farsa… ¿A ti sí? - levanté la vista alterada por sus palabras y él sólo me sonrío en respuesta. – Aunque tampoco pensaba que quisieras que Li se interesara por ti… ¿Qué ha sido de ese universitario tuyo? – sentí mis mejillas arder y a penas pude pronunciar palabra.
- Yo no… Yukito es… yo…- Eriol cortó mi tartamudeo poniendo un dedo sobre mis labios y me sonrío de nuevo.
- Vamos, Shaoran te estará buscando.
- Claro que no. No le importo tanto como para… – Salimos del rincón en el que nos habíamos escondido aún cogidos de la mano y ambos nos quedamos de piedra al ver justamente al susodicho parado enfrente. Aún llevaba el disfraz y la máscara, pero para ambos fue obvia su sorpresa. Hatsumomo y Tomoyo estaban detrás de él y pude ver cómo la sonrisa traicionera de esa malnacida se ensanchaba. Pero fue la voz temblorosa de Li la que me sacó de mi estupefacción.
- ¿E… Eriol?
.
Continuará…
.
Notas de la autora: Por todos los dioses. ¡Al fin! Creo que me ha costado sangre y sudor sacar a flote este capítulo. Antes me sentaba a escribir cuando me sentía inspirada. Ahora lo hago cuando encuentro un ratito libre. Y no es lo mismo… casi tengo que arrancarme las palabras y todo me parece mal… pero aquí está el capítulo. Gracias a todas por su paciencia y espero que no les decepcione.
Me gustaría agradecer a CherryLeeUp (amatista para mí, jajajaja) por dejarme usar su personaje para el disfraz de nuestro lobo. Creí que era perfecto para la ocasión. Espero que le haga un poco de justicia a su maravillosa creación y le mando un beso enorme desde aquí. Si no han leído su fic, ya tardan. Es una maravilla.
Gracias de nuevo por seguir leyendo esta humilde historia y espero que tengan paciencia conmigo. Les adoro.
Me disculpo por no contestar a sus reviews tanto como me gustaría, pero doy prioridad a escribir por el momento. Aún así, los leo devotamente y me hacen super feliz. Me animan a seguir y a veces me obligan a encontrar momentos porqué me hacen sentir culpable por tenerlas esperando… jajajajaja.
En fin, un beso super grande y les deseo lo mejor. ¡Hasta pronto!
