Notas de la autora: lamento el retraso, muchas cosas han pasado en mi vida y pocas buenas estos días. Así que las musas me habían abandonado. Aún no han vuelto del todo… Sólo espero que aún así, les guste el capítulo. Me operan la semana que viene (nada serio, cirugía menor) pero supongo que entre eso y el trabajo (que nadie hace cuando yo no estoy) iré algo liada. Espero que no sea peor que esta vez… les pido paciencia y les deseo lo mejor. Un beso, mucha fuerza y nos leemos al final. Mil gracias por sus preciosos reviews y su apoyo incondicional.
.
Mi fan número 246
.
Capítulo veintiuno
.
¿Vale la pena, Sakura?
.
Llevaba ahí sentada al menos media hora, y aún no había señales de él. Miré el móvil con inquietud y solté otro bufido molesto. No era nada típico de Li dejar a nadie esperando. Don puntualidad y perfección. Me calenté los brazos con un masaje y dejé que mi mentón reposara en mis rodillas. El día se había levantado apático, pero el clima había empeorado aún más por la tarde. Sería un enero muy frío. Seguro que Xiao Lang estaría molesto por eso.
- Sabes que puedes esperarle dentro ¿no? - miré la puerta que daba entrada a mi casa y suspiré. Tomoyo llevaba puesta una chaqueta fina y me miraba con la ternura de una madre. ¿Tan frágil y desesperada me veía? – Se te va a congelar ese traserito tan lindo que tienes.
- No viene…
- Eso parece.
- ¿Crees que se ha olvidado de que hemos quedado hoy? – Tomoyo tomó asiento a mi lado y se acurrucó contra mi hombro buscando un poco de calor.
- No sé Sak… ¿sería tan extraño? Con todo lo que está pasando, debe estar muy dolido. ¿No? A fin de cuentas, son sus padres. Si ya es difícil en una situación normal, imáginate con toda la prensa a la caza de una maldita exclusiva.
- Ya…
- ¿Le has llamado?
- Como unas veinte veces. Pero no contesta.
- ¿Mensajes? – le enseñé mi teléfono con desdén – "Estoy bien. Gracias por preocuparte"- noté como sus ojos violetas me observaban analíticos. – Bueno, es Li. Ya sabes… no es precisamente don sensibilidad. ¿no?
- Y yo que sé, Tomy. Lo cierto es que no sé nada de Li. Cuando parece que empiezo a conocerle un poco y que creo adivinar su siguiente paso, me sorprende con algo totalmente nuevo. Es…. Es…
- ¿Impredecible?
- ¡Un puto dolor de cabeza! – Se rio un poco y sentí como todo su cuerpo se estremecía por el frío. – Tomoyo, será mejor que entres.
- Sólo si entras conmigo. No quiero que te pongas enferma por un tío. Ni siquiera por uno tan guapo como Li. – ambas nos reímos y me abracé a ella agradecida por su compañía.
- Te quiero Tomy…
- Oh, lo sé.
Entramos en silencio, aliviadas por el milagro de la calefacción y miré el móvil de forma inconsciente (sí, una vez más). Noté la mirada de Tomy sobre mi persona, así que tosí y simulé una pequeña sonrisa. No le había contado nada de lo que había pasado en casa de Li (aunque me interrogó durante horas) Sabía que estaba preocupada… pero por alguna razón que no llegaba a comprender, quería guardármelo para mí un poco más. Era demasiado nuevo y… se sentía muy distinto a mí autentico yo. Nada de lo que hacía estos días se acercaba un poco a mi personalidad habitual.
Para empezar, yo siempre le contaba todo a Tomy. Era mi confidente. Pero estos días… joder, ni siquiera le había contado lo de Yukito y esa chica con la que le pillé infraganti. Me rasqué la nuca, incomoda. La culpa empezaba a acecharme. Pero… ¿y si le contaba lo que había pasado con Li y me decía que no era nada? ¿Y si se preocupaba de más y me decía que Xiao Lang estaba jugando conmigo y que me distanciara de él? No podía explicarle lo que pasaba con Li, porque ni siquiera yo lo comprendía. Pero puede que fuera mejor así, me daba miedo comprenderlo. Era mejor la duda a una dura verdad que me dejaría la autoestima más baja (si eso era posible).
- ¿Quieres que le llame? A fin de cuentas, también ha quedado conmigo. Yo también estoy indignada – levanté la vista en su dirección con una sonrisa estúpida en mi rostro.
- ¡¿Podrías hacerlo?! – la oír reír y me sonrojé de la cabeza a los pies. – He gritado… ¿verdad? – Tomoyo asintió en silencio y se acercó el teléfono a la oreja. Un timbre, dos timbres, tres timbres…cuatro timbres. No iba a contestar.
- ¡Li! Hola… soy Tomoyo. – sentí mi corazón a cien por hora y la garganta se me quedó tan seca que raspaba al intentar tragar. ¿A ella sí se lo cogía? ¿Por qué? - ¿Dónde te metes? Oh… ya veo… no… es sólo que... – sus ojos violetas me buscaron con miedo y vi la decepción reflejada en ellos. Mierda… se había olvidado… - Bueno, es domingo. ¿Sabes? Sakura y yo estamos a punto de ir al templo y… - oí la maldición a través del teléfono. Tomoyo tuvo que apartar el aparato de su oído y dejó ir una sonrisa mucho más aliviada. Luego extendió su móvil en mi dirección. – Se siente fatal. ¿Ves? Quiere hablar contigo.
Miré el dichoso objeto con recelo. Quería hablar con Li tanto como temía hacerlo. Todo era así en mi puta vida últimamente. Un continuo desfile de sentimientos contradictorios. Tomoyo me lanzó una mirada de urgencia y mis dedos cogieron el condenado objeto entre temblores.
- Ho… hola Li.
- ¡Lo siento! Joder, ni siquiera sé que día es hoy… perdona Sak…
- Ya… tranquilo. No es nada. Sólo estábamos preocupadas. – sí, preocupada y dolida. ¿Por qué le coges a Tomy el teléfono y a mi no? – Sé que estás pasando un mal momento… si necesitas algo yo…
- No, no. No es excusa. Mi familia esta loca desde siempre y estoy acostumbrado al acoso de los medios. Es culpa mía… yo… joder, Sakura, en verdad lo siento. Vi tus llamadas, pero no quería llamarte hasta estar a solas y… no he tenido oportunidad aún… mi prima no me deja ni respirar. Pero yo… lo cierto es que ahora mismo estoy en Tokio y… no voy a llegar para poder acompañarte al templo... - ¿En Tokio? ¿Qué hacía Li en Tokio? ¿y esa estúpida excusa de que no quería llamar si no estaba a solas? ¿No quería que sus hermanas supieran de mí?
- No, no pasa nada en serio. No te preocupes.
- Pero…
- Nos tenemos que ir al templo o se llenará de gente. Nos vemos el lunes en clase.
- Va… vale… pero…Sakura yo…
- Adiós Li. Ve con cuidado y… - ¿Y qué Sakura? ¿llama si me necesitas que iré corriendo a darte apoyo?
- Y… ¿qué Sakura? – Eso quería saber yo. Tragué pesado. Su voz sonaba extraña… tenía un tono urgente y algo ansioso. ¿por qué? - ¿Sak?
- Nada… sólo cuídate. Nos vemos en el instituto. – no le di tiempo a responder. Sólo colgué sintiendo un nudo en mi garganta. - No vendrá.
- Ya… - Tomoyo me miró con lástima y me sentí ridícula. ¡Sólo era Li! Ni que me hubiera dejado tirada el chico que me gustaba. Puede que Xiao Lang y yo tuviéramos una relación algo… extraña, pero no era Yukito. No lo era. Sólo estaba proyectando mis sentimientos por Yukito en Xiao Lang. Mi dolor por perder la esperanza con el mejor amigo de mi hermano me estaba confundiendo. Eso era todo. Así que me obligué a sonreír y cogí mi bufanda.
- ¿Nos vamos? – Tomoyo asintió en silencio y cogió su teléfono de entre mis dedos para luego entrelazar su mano con la mía.
- Sak… sé que no me estás contando algo importante – la miré alarmada, pero noté un apretón cariñoso de su mano – no pasa nada… no te quiero obligar a decirme, pero… si me necesitas, aquí estoy. ¿vale? – la abracé con fuerza sintiéndome una mierda de persona. Pero aún así, no le pude decir nada más que un escueto "gracias".
- ¿Aún aquí? ¡Lárguense al templo de una vez! – ambas miramos a Touya con destellos de odio. Aunque nos dio pena al instante. Mi hermano parecía un alma en pena que no hallaba descanso en este mundo.
- Vas a tener un infarto si te tomas un solo café más. ¿No deberías dormir un poco antes de seguir estudiando para los dichosos exámenes?
- Cállate monstruo y lárgate de una vez. Ese mocoso no va a venir y el templo se llenará de gente estúpida supersticiosa que quiere leer su fortuna. – a veces era un tremendo… grrrr… - LAAAAARGO.
- Eres tan… tan…
- Vamos Sak, dejemos al idiota de tu hermano solo con sus apuntes. – Tomoyo le lanzó una mirada de ira y me arrastró en dirección a la puerta. Esperaba una réplica de Touya, pero en vez de eso sólo entró a la cocina con indiferencia.
- Tomy… ¿siguen enfadados?
- No es nada – pero lo era. Sólo tenía que ver sus ojos para saberlo. Tomoyo era una experta ocultando sus sentimientos, pero ni la mejor actriz del mundo podía estar al cien por cien siempre. Desde que Touya le había gritado en el hospital, no se miraban a los ojos apenas.
- Puedes contárselo. Ya sabes, todo lo de Li… No vale la pena que estés así por ocultar todo lo del acoso escolar y lo de Xiao… si quieres yo…
- No, Sakura. Esto es cosa mía. ¿vale?
- Pero…
- Vamos a llegar tarde. Apresurémonos. – asentí, resignada. Era absurdo luchar contra la terquedad de esos dos (y peligroso entrometerse) así que sólo observaría en silencio, rezando por el día que bajaran del maldito burro al que se habían subido.
- Son tan tercos…
- ¿Decías algo?
- Que tengo hambre. Pienso comprar de todo en el templo y engordar al menos tres quilos.
- Ya… cómo si eso fuera posible… envidio tu metabolismo, en serio… - le saqué la lengua fingiendo estar de buen humor y miré de nuevo mi teléfono. ¿Por qué lo hacía? ¿Qué esperaba ver? ¿Un mensaje de disculpa?
- Cómo si eso fuera a pasar…
- ¿Eh?
- Nada… vamos.
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Las vacaciones de invierno habían llegado a su fin y con ello la vuelta al instituto. Me miré al espejo una vez más y bajé las escaleras a toda prisa. Pero luego me arrepentí. ¿Estaba contenta por volver a ese infierno? ¿Por qué? No es que el instituto fuera un camino de rosas los últimos días. Y seguro que Hatsumomo tenía un arsenal de intrigas esperando por mi vuelta. Me maldije a mí misma. Era porque vería a Li. Por eso me había levantado temprano y había usado el maquillaje que Tomoyo me había regalado en navidad. Que estúpida era.
- Buenos días hija.
- Hola papá. – abrí la nevera, aún maldiciéndome por lo idiota que era y cogí el zumo para tragarme su contenido de un solo trago.
- Joder monstruo, eres más bruta cada día… ¿cómo puede ese mocoso chino y estirado salir con un marimacho como tú? – como cada mañana, Touya hacía notar su presencia del modo más molesto posible.
- Peinarse no es un delito. ¿sabes Touya? Y una ducha tampoco te mataría – se rascó la cabeza con desdén y caminó en dirección a la cafetera. – Papá, dile que si se toma otro café, morirá de un ataque al corazón.
- Vale, vale… dejen las peleas matinales para otro día ¿quieren? Sakura, luces hermosa esta mañana y me sorprende que seas tan madrugadora hoy, pero no bebas directamente de la botella, no es higiénico – arrugué la nariz, incómoda – Y Touya, hoy tienes tu primer examen, no creo que otro café te ayude a superar los nervios. ¿Por qué no tomas un poco de leche? Y hazle caso a tu hermana y péinate un poco o asustaras a tus compañeros – le oí gruñir en respuesta y ambos nos sentamos a comer en silencio. – Mejor… ¿Y Tomoyo?
- Tenía coro a primera hora.
- Ah, que bueno. Ahora si me disculpan, tengo que ir temprano a la universidad para entregar el informe de nuestra expedición. ¿Podrán estar a solas unos minutos sin destruir la casa? – ambos nos lanzamos rayos con los ojos, pero asentimos en silencio. – Eso espero… Tienen su comida en la nevera. - La mano de papá acarició mi cabeza y salió con una sonrisa amable. Oí sus pasos por el pasillo y cómo abría la puerta que daba al exterior. Y me dije que en cuanto la cerrara, le daría a ese estúpido que tenía por hermano un buen pisotón. - ¡Oh! Buenos días Li, hoy has llegado temprano. Pasa, están en la cocina. Vigila que no se maten el uno al otro.
¿Quéééééééé? ¿Liiiiiiii? Me atraganté con la tostada, tosiendo como una loca. Y corrí a beber el zumo directamente de la botella sin importarme la mirada reprobatoria de Touya. ¿Por qué estaba Xiao Lang en mi casa? Es decir, sabía que me vendría a buscar como parte del acuerdo de "novios fingidos" pero… ¡era muy temprano!
- Que asquerosa eres, monstruo… - miré a Touya aún sin recuperar el color. – Ni siquiera sabes comer como una persona.
- Oh, ¡vete a la mierda!
- Esto… ¿buenos días? – mi hermano y yo nos giramos a la vez y sentí mi rostro enrojecer. – Esto…tu padre me ha dejado pasar. – Tragué el maldito pan que casi me mata de asfixia y dejé la botella de zumo a un lado. Xiao Lang se quedó ahí de pie mientras el silencio se apoderaba de la cocina. – Yo… eh… ¿estoy interrumpiendo algo?
- Sí. Interrumpes el desayuno asqueroso de este monstruo sin modales.
- ¡Touya! – mi hermano se levantó entonces, tomó una tostada, se la llevó a la boca y salió por la puerta con una mirada de odio en dirección a Li.
- No bebas zumo, esa niñata ha mancillado el honor de la pobre botella con su falta de educación.
- ¡Touya! – le oímos irse entre risas y sentí como el peso de la vergüenza me aplastaba entera. – Yo… no le hagas caso, está de mal humor por los exámenes.
- Ya veo… - una vez más el silencio acompañó nuestro encuentro. Era tremendamente incómodo. Pero no sabía qué decir. - ¿Podemos hablar?
- ¿Eh? – Xiao Lang entró con cautela y tomó asiento en la silla que antes había ocupado Touya.
- Quiero que hablemos. – me levanté como un resorte y empecé a recoger la cocina a toda velocidad y de forma ruidosa. ¡Joder, parecía una loca!
- Yo… eh… ¿de qué?
- Pues… primero, quiero disculparme por lo del templo. Sé que te prometí que iría y no tengo excusa alguna, pero…
- No importa. Fui con Tomoyo y nos lo pasamos muy bien. De hecho, nos encontramos a Yue y nos acompañó por un rato. Fue divertido.
- Ya veo…
- Sí. Hasta me consiguió un pez de colores haciendo puntería. ¿Sabes que es un as con el arco? Me estuvo enseñado y es muy divertido. A lo mejor me apunto el año que viene y dejo las animadoras a un lado. No es que no me guste bailar… pero es muy exigente y me pone aún más en el punto de mira.
- Sakura…
- Y luego fuimos a comer los cuatro, su hermana Nakuru se añadió en el último momento. Está algo loca, pero es muy agradable cuando la conoces un poco. Se parece a Mei de hecho… y no paró de decirme cuanto se acordaba de mí. Al parecer iba mucho a su casa de niña, pero yo no lo recuerdo muy bien…
- ¡Sakura! – di un salto sobre mi misma y le miré, atónita. – ¿Puedes dejar de parlotear por un momento? Intento decirte que lo siento.
- ¿Por qué te disculpas? Ya te he dicho que no pasa nada. Me lo pasé muy bien.
- Sí, por tu cháchara constante sobre Yue me ha quedado claro…
- Sí. Bueno, ya sabes. Es un buen chico y todo eso – una vez más, el silencio incómodo. Pero esta vez me pilló con las manos ocupadas. De repente limpiar la vajilla era todo un entretenimiento.
- Y también… quería darte las gracias por preocuparte por… ya sabes. Lo de mis padres. Recibí tu mensaje. Pero no sabía que contestarte en ese momento y…
- Oh, no es nada. No es cómo si me hubieras llamado y explicado la situación de todos modos… así que… supongo que hice lo mismo que todos ¿no? – noté su mirada sobre mí, pero disimulé con una sonrisa boba. - ¿Crees que nos explicarán esta semana el viaje que se hará en marzo? Hay que empezar con el festival para la recolecta de dinero. Me muero de ganas por ir a Hokkaido. ¿Tú no?
- Supongo, pero Sakura…
- No he estado nunca en Hokkaido. Siempre he querido ver Matsumae… tiene que ser tan hermoso…
- Joder, Sakura. Intento hablar contigo – me callé, sin poder contener el latido de mi corazón. - Mis hermanas están aquí – ¿Sus hermanas? Dejé de parlotear como una loca esta vez y casi se me cae el plato que estaba limpiando. ¿Se lo iban a llevar a Hong Kong?
- ¿eh?
- Mis hermanas. Creo que te lo conté… tengo cuatro hermanas mayores.
- Si… me lo contaste.
- Pues están en Tokio ahora. Y son todo un dolor de cabeza. El día que me llamaste por lo del templo estaba con ellas. Fui a recogerlas al aeropuerto.
- Oh… ya veo.
- Sí… y Meiling se ha instalado en mi casa esta semana. La muy tonta se cree que lo de mis padres me ha afectado. ¿te lo puedes creer? – su sonrisa me dio rabia. ¿Por qué? Porque era totalmente falsa.
- ¿Y no es así? – le miré directamente a los ojos por primera vez en el día y noté que se ponía tenso. - Te crees que soy una niña estúpida que se tragará todas tus excusas y mentiras ¿verdad?
- Yo no…
- Mira Li, entiendo que la situación es complicada para ti. Joder, todo siempre es complicado a tu alrededor. Pero te pido que no me trates como a una idiota. Pues claro que te ha afectado. Son tus padres.
- Perdona…
- Si, ya. Más disculpas. – lancé el plato al lavadero con brusquedad y me limpié las manos con un paño mientras sentía crecer mi rabia. – No me has llamado, ni me has enviado un solo mensaje. Porqué no te creas que un simple "estoy bien, gracias" es una puta respuesta. No respondiste a mis veinte llamadas. ¡Veinte! Pero claro, te llama Tomoyo y le contestas enseguida.
- Eso es porqué…
- ¡Cállate! – vi como sus ojos se abrían sorprendidos, pero ahora que había cogido carrerilla no pensaba dejarlo salirse de rositas – No sé que demonios crees que está pasando entre nosotros ni qué significa para ti todo ese tonteo de amigos con derecho a roce. Ni me importa una mierda. Pero no pienso dejar que hagas lo que se te antoje conmigo. ¿Te enteras? Yo he querido ser tu amiga en serio. Sin juegos ni mentiras. Pero no voy a esforzarme más si sólo recibo mierda a cambio. ¡Eres un ingrato!
No sé como mis pies me llevaron hasta él, pero de repente el espacio se había reducido y ahora sus ojos me miraban a medio metro de distancia. Su boca estaba abierta de par en par y podía sentir el olor a menta en su apresurado aliento.
- ¿Has fumado?
- Culpable…
- ¡Idiota! – me giré para irme, pero su mano me lo impidió. - ¿Qué? ¿Lo sientes? Eso vas a decirme. Por qué yo no…
Noté sus labios sobre los míos y me tensé cómo una tabla de planchar. Mi mente quería darle una patada en los huevos por su jodido atrevimiento, pero mi cuerpo estaba rendido a sus encantos una vez más. ¡Estúpidas hormonas! Su mano se entrelazó en mi corta melena y cerré los ojos por instinto mientras me dejaba llevar. Su boca era la puta gloria y cuando sentí su lengua juguetona, me convertí en malvavisco fundido. Para cuando se separó de mi, yo ya era otra boba más perdida en su aroma de adonis. ¿Era su colonia? ¿Sus ojos penetrantes? ¿O simplemente me perdían sus facciones perfectas?
- No sabía que decir… eso era todo. Quería llamarte, de verdad, pero sabía que me preguntarías como estoy… y no sabía que contestarte a eso. A ti no quiero mentirte y decirte un escueto "estoy bien" cuando no es verdad.
- Yo…
- Lo cierto es que estoy muy cansado, Sak. De todo. He tenido a la prensa enganchada en mi culo por una semana. Todos preguntando a la vez sobre mis padres, mi relación con Hatsumomo y mi noviazgo contigo. Y yo no… no podía más.
- Xiao Lang…
- Lo único que quería era encerrarme en mi puto cuarto y estar sólo para pensar. Pero me llamó mi madre y tuve que ir a Tokio. Luego vinieron mis hermanas y… todo se complicó. Mi padre ni siquiera ha intentado negar nada y creo que lleva con esa mujer desde hace mucho tiempo. Y mi madre… sabía que era un monstruo, pero he descubierto un par de cosas horribles ¿sabes? Y… si son verdad… joder, no sé. – sus pensamientos eran desordenas y pude ver la consternación en esos ojos color oro. Suspiré, arrepentida por mi arrebato egoísta. Era obvio que lo estaba pasando mal. Muy mal.
- Lo siento. – una risa suave escapó de sus labios destensando su rostro y me sentí un poco más aliviada.
- ¿Quién se disculpa ahora? – mis dedos acariciaron su cabello instintivamente y apoyé mi frente en la suya mientras soltaba un suspiro. - Quería llamarte… quería verte. En serio… pero no podía pedirte que vinieras a Tokio ¿o sí?
- Hubiera ido. Aunque me hubieras tenido que pagar tú el billete de tren. No todos somos ricos ¿sabes? – otra sonrisa robada que me calentó el alma - ¿Y ahora?
- ¿Eh?
- ¿Cómo te sientes ahora?
- Mejor. Todo se vuelve más fácil a tu alrededor… - ahora la que sonreía era yo. - ¿qué?
- Oh, pensaba que es injusto. Tú me complicas la vida y yo te la facilito. Salgo perdiendo en este maldito pacto con el demonio. – quería hacerle reír, pero en vez de eso miró el techo mientras suspiraba. – Oye… era una broma.
- No, no lo era. Es la verdad. Alguien como tú no sale ganando nada asociándose conmigo – sentí una punzada en el pecho. ¿Qué había querido decir con "alguien como tu"? ¿Me estaba llamando simple otra vez? Me aparté lentamente y volví al lavadero para seguir con la estúpida tarea de limpiar los platos. - ¿Sak?
- Tenemos que ir al instituto. Se hace tarde.
- ¿Qué he dicho ahora?
- No es nada. – oí sus pasos tras de mí y tragué pesado.
- Sakura… - cerré los ojos con fuerza y me giré para encararle.
- Es sólo tu forma de hablar de mí. Eres simple, alguien como tú no saca nada de mí, tú vida es fácil…
- ¡Eh! Eso no es para nada justo. ¡Siempre sacas mis palabras de contexto! ¿Por qué te tomas todo lo que te digo como un puto ataque? No es lo que he querido decir en absoluto…
- ¡Es lo que parece! – sabía que estaba siendo tremendamente egoísta. El pasaba un infierno y yo tenía la desfachatez de indignarme por sus palabras confusas. Pero con Li todo era siempre así. Nervios a flor de piel y dudas, y confusión. ¡Me volvía una persona horrible cuando estaba a su lado! - ¿sabes Li? Sé que no lo haces adrede, pero créeme cuando te digo que sacas a flote lo peor de mí… – sus ojos me miraron dolidos, y supe que la había cagado. – Yo… perdona, no quería decirlo de ese modo… no me he expresado bien y…
- No, tranquila. Es bueno saber lo que piensas…
- Xiao… yo…
- Te espero fuera. - Le vi salir en silencio y quise morderme la puta lengua por bocazas.
- ¡Mierda! ¿Ves cómo sacas lo peor de mí? Grrr….
Sabía que me había escuchado, pero aún así no pude seguirle. Me tomé mi tiempo y esperé que volviera a aparecer para decir algo. Pero no lo hizo. Temí que se hubiera ido, pero al salir fuera le vi esperando, subido en su moto. Tenía el rostro bajo y la mirada perdida en la nada. Quise disculparme, pero una vez más no me salió la voz. Así que solo me subí, cogí su cintura y esperé a que arrancara. Y lo hizo en completo silencio.
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Como era de esperarse, todos se giraron a mirarnos en cuanto llegamos al aparcamiento. Así que no di importancia a los cuchicheos, a las miradas bobas y los dedos que nos señalaban entre risas. Sería por todo el escandalo de la familia Li. No tenía nada que ver conmigo. Así que tomé su mano con confianza. Era el momento de fingir una relación perfecta de nuevo. Pero para mi sorpresa, Li me la negó.
- Tengo que ir a buscar a Eriol. Puedes adelantarte.
- ¿Xiao Lang? No puedes hacer eso… todos hablaran.
- Ya hablan. ¿Qué más da?
- Oye, no me hagas esto. Ya será bastante difícil el día con todos los rumores. Si además entramos separados, empezaran a decir memeces sobre que estamos peleados y será un infierno. No me lo compliques más – sus ojos me miraron consternados y me acobardé un poco. ¿Qué estaba haciendo? ¿Acaso quería que se sintiera responsable a pesar de que sabía que estaba pasándolo mal por sus padres? ¿En qué monstruo me había convertido? – Y bueno… tampoco es buena idea, ya sabes… para ti.
- Pues vamos. No alarguemos esto. No quiero que sufras por culpa de mi familia. Ya estoy yo para hacerte la vida imposible ¿no? – Su mano me agarró con fuerza y tiró de mí con desgana.
- Oye, con cuidado. Me haces daño.
- ¿Te vas a quejar de todo hoy? – le miré con reproche, pero cerré la boca. Ya había hablado de más, así que mejor no darle más carnada al lobo. Miré a mi alrededor. Las chicas se reían mucho esa mañana y todos parecían más centrados en nosotros de lo usual. ¿Tanto les había afectado lo del padre de Li?
- Oye… parecen más alterados de lo habitual.
- Supongo que ahora son conscientes de quién soy en verdad. Hatsumomo no dio detalles en el club de fans sobre el alcance de mi fortuna. Pero ahora que los medios se llenan la boca con estupideces sobre mi padre, todos habrán empezado a buscarme en google. Era raro que aún no lo hubieran hecho.
- ¿Y todo esto es por el dinero de tu familia? ¡Que estupidez!
- Si, bueno. Esa es la razón por lo que la gente se asocia conmigo. Por dinero y posición. Pero alguien como tú, a quien no le importa una mierda la posición social de la gente ni los beneficios que puede sacar de su fortuna, no lo entendería. Eres demasiado buena chica para eso. – abrí los ojos por la sorpresa.
- A eso te referías antes con lo de "alguien como tú"…
- Sí, Sakura. A eso. Pero como siempre, tú quieres pensar lo peor de mí.
- Shaoran yo… - Me paré en seco y me llevé las manos a la boca. – ¡Oh, por dios! – Xiao Lang me miró sin comprender, pero luego siguió mi mirada hasta el montón de posters que había en la entrada. - ¿Pero que demonios…? – sus cejas se fruncieron y noté como su mano se soltaba con brusquedad.
- Al parecer… esta vez la noticia no soy yo o mi família… ¿Eh Kinomoto? Mira tu por donde… la culpa es toda tuya. Joder… lo que me faltaba… – me dio la espalda soltando un bufido indignado y entró al instituto sin mirar atrás. Sin mirarme a mí. Oí las risas de todos a mi alrededor y se me cortó la respiración.
- Vaya Kinotonta, eres muy popular con los chicos ¿eh? Es lo que pasa cuando eres una tía fácil que se folla a cualquiera. ¿Qué se siente al ser botada por Li? Mira que solita te ha dejado en cuanto ha visto tu verdadera cara… pobre señora Li y pobrecito mi Xiao… cuanta "lagarta interesada" tienen que soportar… – las risas a mi alrededor se hicieron más fuertes, pero yo sólo podía mirar todas esas fotografías con la boca abierta. Me estaba mareando e iba a caerme de bruces cuando unos brazos me agarraron con fuerza.
- Sakura, no dejes que te vean afectada. Ponte derecha y ven conmigo. – una mano tiró de mí y seguí su estela sin poder apartar la mirada de las dichosas fotografías. ¿Por qué?
Yue me llevó por las escaleras de emergencia en silencio. No sé cuanto tiempo tardamos en llegar a la azotea, ni siquiera supe cuanto rato pasamos allí de pie, mirando el patio que daba a las canchas de baloncesto.
- Es culpa mía… debí imaginar que esto podía pasar. Hatsumomo te tiene en su punto de mira desde que sales con Li y hará y dirá lo que sea para que él te deje. Pero es vergonzoso que ese imbécil que tienes por novio se lo haya tragado y te haya dejado así frente a todo el mundo. ¡Tú jamás le serías infiel!
¿Eso había hecho Shaoran? ¿Me había dejado botada frente a todo el instituto? ¿Por qué? Ni siquiera salíamos de verdad… no es cómo si le afectara con quien pasaba el rato. Claro que con todos los rumores de su padre… lo que menos le convenía ahora era otro escándalo. ¿era eso? ¿Me culpaba por no ir con cuidado?
- Sólo son fotos sacadas de contexto, Sakura… no le des más vueltas. Mi padre ha cogido a los responsables y ha ordenado que las retiren todas. En un rato ya no habrá una sola foto nuestra, ni tampoco con Hiraguisawa. – creo que le miré entonces, no lo recuerdo. Seguía aturdida. - ¿me estás oyendo? – asentí en silencio. – Joder Sakura. Sólo son fotos de ti con un par de amigos. Cualquiera con dos dedos de frente puede ver eso. – Sí… claro. Cualquiera menos Li. - ¡Sakura!
Me zarandeó con fuerza y bajé al fin a la tierra. Tantas fotografías... Eriol y yo riendo en la cafetería, Yue y yo jugando al tiro con arco en el templo, Eriol y yo abrazados, Yue y yo riendo mientras tomábamos algodón de azúcar…. Y esos titulares con los "Li acechados por la infidelidad" y un montón de insultos sobre mi persona… ¿por qué? ¿Por qué querían destrozarme de ese modo? Una lágrima bajó por mi mejilla. Seguida de otra y otra lágrima. Hasta que los sollozos se acumularon en mi garganta y rompí a llorar entre jadeos ahogados. Los brazos de Yue me rodearon y no pude aguantar más. ¿Por qué me pasaba todo esto a mí? ¿Por qué mi vida se había vuelto una jodida mierda?
No fuimos a primera hora, ni a segunda. Sólo nos quedamos en la terraza, ajenos a lo que pasaba bajo nuestros pies. Eso sólo crearía más rumores, pero ahora mismo, eso me daba igual. ¿Dónde estaría Li? ¿Estaría furioso? ¿Me habría insultado frente a todos? ¿Habría dicho a sus compañeros que no quería saber nada de mí? Joder, mejor. ¿no? Si dejaba de asociarme con Li, me dejarían en paz. ¿A qué sí? Pero… ¿por qué me dolía tanto? Oímos el rumor de la gente en el patio. El descanso de la segunda hora había empezado y todos nuestros compañeros habían salido a tomar el aire por unos segundos.
- Deberíamos ir a clase.
- No me apetece.
- Sakura… - la puerta de la terraza se abrió de golpe y una figura más que conocida apareció por ella, acompañado de sus amigos y de las chicas. Pero se quedó de piedra en cuanto nos vio allí. Oh, por favor. ¿ahora qué? ¿se enfadaría porqué estaba con Yue? Al menos él no me había dejado botada frente a todo el puto instituto.
- Sakura, nos vamos.
- No quiero ir a ninguna parte contigo - sus pasos se acercaron a toda velocidad y sentí miedo de repente.
- Oye Li, no es momento de ponerte en plan celoso con ella ¿no crees? – ignorando las palabras de Yue, su mano tiró de mi con fuerza separándome de él y noté la ira en esos ojos color ámbar. Oh, sí. Xiao Lang estaba cabreado.
- Que te jodan Reed. ¿Crees que es inteligente estar a solas con ella tras esas fotos?
- Lo dice el que la dejó tirada en las putas puertas del instituto a merced de todas esas arpías despiadadas. Tú le has hecho esto, no yo.
- Chicos, basta. No es momento de peleas. Todos sabemos que Hatsumomo es la culpable de esta mierda.
Tomoyo se acercó a mí con una sonrisa suave y vi mi salida. Así que me solté de Li y me abracé a ella llorando amargamente. Todos se quedaron callados entonces, mirándome sin saber que hacer o que decir. Los dedos de mi mejor amiga acariciaron mi melena y oí sus palabras tranquilizadoras en mi oído. Pero no podía dejar de llorar.
- Sak… cariño… estoy contigo… por favor, deja de llorar. – y quería hacerlo. Era consciente de lo patética que me veía. Pero no podía parar – Tú no eres así. Vamos, eres mejor que esto y lo sabes. No te rebajes a su nivel y deja de agachar la cabeza y lucha por lo que quieres – mejor… ¿Qué yo era mejor? ¿Qué no me rebajara a su nivel? ¿Qué luchara y dejara de agachar la cabeza? ¿Qué? Sentí como el dolor y la tristeza se convertían en rabia y me aparté sin poder contener mi enfado. - ¿Sak?
- ¿Qué no baje la cabeza y luche por lo que quiero?
- ¿Sak?
- Os podéis ir todos a tomar viento. ¡Yo no he hecho nada para merecer esto! ¿Por qué tengo que esforzarme y luchar? ¿Eh? ¡Es todo culpa tuya y de Li! ¡Esforzaos vosotros! - vi el dolor en sus ojos, pero no podía parar ya. Me sentía tan… tan… ¡dolida! - ¡Tú me metiste en el estúpido club de fans por razones totalmente egoístas! ¡Tú me convenciste para ir a las putas reuniones! – me giré para contemplar a Li sin importarme las miradas atónitas de todos y le empujé con una ira que no era para nada típica en mí. - ¡Y tú me has jodido la vida! ¡Con tu sonrisa arrogante y tus encantos de niño rico! ¿Por qué tuve que conocerte? ¡¿Por qué no te quedaste en China para joderle la vida a otra?! ¡No voy a fingir más! ¿Me oyes? ¡Tú estúpido plan no funciona y sólo está arruinando mi vida más y más! ¡Así que ni te acerques a mí! ¿me has oído Li? Metete tus besos y tus lo siento por donde te quepan. ¡Estoy harta! ¡No soy tu puto juguete! – Eriol se acercó a mi, entre las miradas pasmadas de todos, pero me aparté como si quemara. - ¡Y lo mismo va para ti! No quiero saber nada de ustedes tres. ¿me oyen?
- ¿Y yo que te he hecho Sakura? – quise escupirle las culpas a la cara, pero era cierto, Eriol no me había hecho nada. ¿O sí? Estaba tan desquiciada que ya ni podía pensar. – Chicos… ¿pueden dejarme a solas con Sakura un momento?
- ¿Por qué? – su sonrisa me descolocó aún más – No tengo nada que hablar contigo, con ninguno. Sólo váyanse y déjenme sola. – Me giré como toda una reina del drama y caminé hasta la barandilla. Todos hacían su vida allí abajo. Jugaban a baloncesto, reían en los bancos y comían su desayuno mientras hablaban de sus chismes. Su vida seguía sin problemas, a nadie le importaba nada que la mía se hubiera ido al garete.
- Sakura… - me giré para decirle algún insulto y me di cuenta de que estábamos solos. ¿por qué me habían dejado a solas con Hiraguisawa?
- ¡¿Qué?! – la risa brotó de su garganta y me quedé atónita. ¿se reía? ¿El muy cabrito tenía la desfachatez de reírse de mí? - ¡Hay que joderse!
- Oh, perdona. Es que… es tan refrescante verte perder los nervios. Xiao Lang y tu… sois demasiado sinceros con vuestras emociones… cristalinos como el agua.
- Me alegro de que mi simplicidad emocional te anime el día, Hiraguisawa.
- Oh, no. No te equivoques. Me gusta tu personalidad, mucho. Pero odio todo esto tanto como tú. Créeme. Li es muy importante para mí y me jode mucho que esa harpía vaya a por vosotros así. – sólo pude cerrar la boca ante sus palabras. Así que miré de nuevo en dirección al patio. La gente empezaba a recoger sus cosas. Las clases empezarían pronto. – Mira Sak, entiendo tu desproporcionada reacción…
- ¿Desproporcionada?
- Sí. Reconoce que todo se te está saliendo un poco de control. Parecías una loca.
- Yo no…
- Oh, vamos. No te conozco desde hace mucho, pero por la reacción de todos sé que es la primera vez en tu vida que has alzado la voz en contra de Tomoyo. - ¿Lo era? – Y sé que no eres una persona cruel.
- ¿Yo he sido cruel?
- Un poco… pero no te culpo por ello. Joder, tú eres la víctima ¿no?
- Pues sí, maldita sea. Sí. Lo soy – si, claro que sí. Era la puta víctima en todo esto. Yo no había pedido tener relación con Li, ni quería fingir salir con él ni estar en ese estúpido club de fans.
- Sí. Lo eres. – asentí una vez más, con fuerza y muy segura de mi misma - Pero eso no te da derecho a pensar que eres la única víctima, ni despreciar el dolor de los demás. – le miré con la boca abierta de par en par y sentí un dolor agudo en el corazón – Hoy está siendo un día de mierda para todos. ¿sabes? Tomoyo estaba que se sacaba los pelos de la cabeza buscándote por todo el maldito edificio. Las chicas se han pasado estas dos horas castigadas por defenderte a voz en grito en clase y pelearse con unas de tercero. Y no quiero hablarte de lo mal que lo está pasando Xiao Lang, por qué no hay que ser un genio para darse cuenta de lo afectado que está por todo lo que está pasando con su familia. Y ahora tiene que lidiar también con tu mal humor. Está cansado de sentirse culpable, Sakura… y nunca ha sido bueno reprimiendo sus emociones. Es de sangre caliente, ya sabes. Así que está furioso, y dolido, y arrepentido, y a la vez confuso. ¡Joder! Es una bomba de relojería. Y ni siquiera puede enfadarse contigo, por qué cree que todo lo que te pasa es culpa suya. Y puede que lo sea, o puede que ahora ya no sea culpa de nadie. A fin de cuentas… todo ha cambiado ¿no?
- Yo…
- Sé que estás confusa, no hay que ser un genio tampoco para darse cuenta de eso. Y sé que sufres y sientes que es todo muy injusto. Lo sé. Pero, aunque me caes bien y sé que eres una buena persona, no quiero que le hagan más daño a mi mejor amigo. Así que sólo te lo diré una vez. ¿Qué quieres de Xiao Lang?
- Yo no… no quiero nada de él… sólo quiero volver a mi vida normal… mi vida antes de toda esta mierda…
- Tu vida…
- Sí… mi vida.
- Ti vida sin Li. – asentí, aunque algo confusa y sin nada de convicción.
- Vale. Mira, creo que en eso puedo ayudarte.
- ¿Eh?
- Sí. Hatsumomo quería joderte al principio, pisotearte y humillarte. Es una perra, eso también es obvio. Pero ¿ahora? Joder, ahora sólo quiere alejarte de Li. Ya no eres una mosca en su zapato, ahora te ve como una rival y te tiene miedo. Sólo hay que ver cómo te mira Xiao y la forma en que te cuida. No ha tratado así a nadie antes. Hatsumomo está aterrada porqué piensa que Li se ha enamorado de ti de verdad.
- ¿Eh? ¿Cómo iba Hatsumomo a verme como una rival? Me desprecia. Sabe que Xiao nunca sentiría nada por mí… sólo… juega conmigo… Ella no… ¿verdad?
- Lo cree. Hatsumomo piensa que Li en verdad te quiere.
- ¿Por qué?
- Sí. ¿Quién lo iba a decir verdad? Y eso que Shaoran es pésimo actor. ¿Por qué pensara Hatsumomo que Li está loco por ti? No es que te trate de un modo tan especial ¿no? Sólo te besa en público. No queda contigo a solas ni te confía sus problemas. ¿verdad? No… tampoco es cómo si hubieras compartido vuestros secretos más oscuros y pasado la noche en la misma cama – me quedé callada por un instante, sin comprender del todo lo que estaba diciéndome. ¿estaba siendo sarcástico? ¿Sabía Eriol de nuestros besos y abrazos esos últimos días? ¿Sabía que habíamos pasado la noche juntos? Vi su risa, y tragué pesado. ¿A qué jugaba Hiraguisawa? - Por eso estoy convencido de que, si hablo con Hatsumomo ahora, puedo llegar a un acuerdo. Yo le digo que tú estas dispuesta a no acercarte a Li nunca más si ella te deja en paz para siempre. No más bromas, ni insultos ni fotos absurdas de tus amoríos con nadie. Ella se ocupa de que su séquito no te moleste y a cambio tú no te acercas a más de cincuenta metros de su codiciado Xiao Lang. Es un trato justo.
- ¿No ver a Xiao?
- Exacto. Nunca más. Tú tienes de vuelta tu vida y ella se sale con la suya al alejarte de su amor no correspondido. No es un mal trato.
- No, no lo es… - la sonrisa en su rostro se me antojó extraña y por alguna razón, me sentía tremendamente agobiada. Un peso se instalaba en mi pecho y en vez de sentirme mejor, me hundía más en la miseria.
- Bien. Entonces hablaré con Li y luego con Hatsumomo. Mañana será un día nuevo, ya lo verás. Nadie te molestará. Me ocuparé de ello. – se giró con rapidez y mi mano tomó su chaqueta de forma inconsciente. - ¿Qué ocurre Sakura? ¿No es lo que querías?
- Yo… sí, no es eso… es sólo que estaba pensando en que… Li no lo aceptará. ¿verdad? Es decir, Hatsumomo no le dejará en paz si vuelve a estar disponible…
- Oh, no te preocupes por eso. Shaoran sólo quiere que tú estés bien. Eres su mayor prioridad porqué en verdad le importas. Lo entenderá y asumirá su culpa porque eso es lo que hace siempre Li. Cargar con el mundo. Y oye, a fin de cuentas. Tú eres la víctima. ¿no? No has pedido nada de esto… ¿qué importa lo que le pase a Li? Él te metió en esto, que apechugue con las consecuencias y sufra un poco más. Que más te da - sentí de nuevo las lagrimas acumulándose en mi rostro y me mordí el labio con fuerza. ¿Por qué estaba siendo Eriol tan malo conmigo? ¿Por qué me decía todo lo que no quería oír con esa voz amable y pausada? ¿Por qué era tan retorcido? – Sakura… ¿por qué lloras?
- No… no lo sé… - una vez más rompí en sollozos y escondí mi rostro tras las manos sin poder contener la desesperación que sentía. - ¡No lo sé! – sentí sus brazos rodearme y me recargué en su pecho como si fuera el único modo de no caerme al suelo. – No lo sé Eriol… no lo sé…
- Sakura… sí lo sabes… pero eres tan terca… sería todo mucho más sencillo si lo aceptaras.
- ¿Si lo aceptara? – levanté el rostro entre lágrimas y no dije nada cuando noté sus dedos, apartándolas en silencio. Mis mejillas ardían y el aire se había esfumado.
- Vale…. No hablaré con Hatsumomo, aún no…
- ¿Eh?
- No estás lista para dejar atrás a Xiao Lang. ¿A qué no?
- Yo…
- ¿O sí? ¿Vas a dejar de verle solo porqué esas niñas tontas quieren que lo hagas? ¿Te vas a rendir? ¿No te importa nada nuestro lobito? ¿Quieres perderle sólo para vivir otra vez en la sombra? No soy tan idiota como para creerme eso Sak…
- No sé… yo…
- ¿Quieres dejar de ver a Xiao? ¿Lo quieres de verdad?
- No…
- Eso pensaba. – un momento ¿cómo habíamos llegado a eso ahora? ¿por qué era todo tan confuso? ¿no era él el que me había propuesto alejarme de Li? ¡Estaba hecha un lío! – Pero de ser así… debes comprender que no existen medias tintas… no puedes tener solo lo que te interesa de Li. Por desgracia no es tan simple. O estás con él, o no lo estás. Y si lo estás… acepta todo lo que va en el paquete. Y eso incluye a rubias locas, celosas y jodidamente influyentes. ¿Puedes hacerlo? ¿puedes aceptar a Li con todo lo bueno y lo malo? ¿O vas a seguir maldiciéndole por todo lo que pase como si fuera culpa suya por haber nacido como hijo de Ieran Li?
No sabía que contestar a eso. Notaba el temblor de mis labios y una vez más tenía la boca seca a pesar de estar llorando. Eriol me había dado una salida muy fácil. ¿Por qué no había aceptado loca de alegría? ¿Era por orgullo? Sí… era eso… no quería que Hatsumomo se saliera con la suya.
Levanté la vista algo más tranquila, pero me duró poco la seguridad. No, no era por eso. Odiaba la idea de no volver a ver a Li. De no escuchar su risa. Joder, hasta me daba miedo perder nuestras peleas absurdas. Pero sobretodo, no quería ver como Li aceptaba el trato y me dejaba atrás, como un trapo viejo que no le importaba nada. Porqué Eriol decía que Li aceptaría el trato para protegerme, pero yo no podía creérmelo. ¿Por qué iba a importarle alguien como yo a Xiao Lang? Tenía el mundo a sus pies. Tarde o temprano se iría de nuevo a china y… ¿dónde quedaría yo? En el olvido. Entonces… ¿por qué no aceptaba y cortaba ya el cordón umbilical de esta dañina relación? ¿Por qué seguía buscando algo de afecto en Li? ¿Era masoquista?
- Oh, puedo adivinar por donde va esa cabecita tuya… y esta vez no te voy a dejar.
- ¿Qué?
- Mira, sí, Xiao puede ser intimidante y estoy segura de que tu estúpida cabecita se repite que no eres nada para él. Y normalmente me quedaría a un lado disfrutando de vuestras luchas internas e inseguridades e incluso apostaría dinero para adivinar cual de los dos explota primero. Pero Hatsumomo no está jugando limpio, así que yo tampoco lo haré. Xiao no es de los que besa a cualquiera y creo que incluso alguien tan ingenuo e inseguro cómo tú, es capaz de verlo – sentí que mis mejillas ardían, y esta vez no era por rabia.
- Así que sí te lo contó…
- Sí. Claro que lo hizo. Y no me preguntes si te quiere. No lo sé y si lo supiera, no te lo diría. Es cosa vuestra. Pero si te diré una cosa… Jamás le había visto así de idiota por nadie... Y eso, ya es mucho. ¿no crees?
- Sólo se siente culpable y… siente curiosidad.
- ¿A sí? ¿Te lo ha dicho él? – negué con la cabeza – Oh… claro… ¿le has preguntado? – otra negación - ¿Te da miedo que la respuesta no te guste? – Esta vez tocaba asentir. - ¿Y que te dice eso?
- ¿Qué soy una cobarde? – oí su risa y no pude evitar seguirle, entre lágrimas
- Eres alguien muy especial Sakura, hay que admitirlo. Y no lo digo en mal sentido sino todo lo contrario. Pero no me importará darte la espalda si no luchas por él y sólo te dedicas a hacerle daño. No me importa que estés confusa o tengas miedo de su apellido o popularidad. El tiempo de sentirse insegura e inferior ya quedó atrás. ¿Me entiendes? Él es mi mejor amigo, aunque no lo vaya gritando a los cuatro vientos. Y sé que va de tipo duro, pero… lo está pasando mal y lo último que necesita es que alguien que le importa… le haga más daño. – tragué pesado y miré a la nada, avergonzada. ¿Eso hacía? ¿Le hacía daño a Li? ¿Yo? ¿Cómo?
- Nunca he querido hacer daño a Xiao Lang… y no creo tener ese poder… es solo que…
- No, a mí no me lo cuentes. Habla con él.
- Pero…
- Yo ya he dicho mi parte. Y ahora me largo. ¿Te bajas a las aulas conmigo? Será una bomba digna de un buen chismorreo. Te vas con Yue a primero hora y vuelves conmigo tras el descanso. ¿No te parece una forma más que cómica de pasar de todo esto?
- No te entiendo. ¿No eras tú el que decía que no querías hacer daño a Xiao?
- Mira, si actuamos como siempre, tarde o temprano dejaran de hablar. Por lo que a mi respecta, pueden pensar que me acuesto contigo y que luego te vas con Yue para seguir jugando por la noche con Xiao. ¡Tienes a los tres tíos más buscados de Tomoeda! ¡Bien por ti! Pero, en cuanto pase una semana y vean que todos actuamos igual que siempre, ya nadie se va a creer esa estupidez. Vamos, eres guapa y como te he dicho, me caes bien. ¿Pero los tres? Que creída eres Sakurita… - ahora sí que no pude evitar reírme. Porqué era verdad. Vamos… ¿quién iba a creerse que tendría a los tres babeando por mi?
- Sí, es verdad. – Eriol me pasó un pañuelo y me dio un minuto para que me limpiara las lágrimas.
- ¿Es de tela?
- Pues sí. ¿sorprendida? Aún quedan caballeros. – rodé los ojos, sintiéndome mucho más serena.
- Gracias Eriol… no pensé que fueras así… Aunque si te soy sincera, no he entendido a penas nada de lo que me has dicho…
- Si, soy estupendo liando a la peña. Que te quede grabado en esa cabezota tuya. ¿vale?
- No lo olvidaré. Nunca.
- Bien. Oye… vas a lavarlo antes de devolvérmelo ¿verdad? Porqué lo estás dejando perdido con tanto moqueo… - golpeé su hombro entre risas a la vez que sonaba la campana de vuelta a clase. Vi como levantaba el brazo y me sonreía. – ¿Nos vamos my lady? – asentí y lo tomé con confianza.
- Oh, sí… Cuanto van a hablar de nosotros las próximas horas…
- Mmmm… sí… Pero será divertido ver hasta dónde llegan los rumores. Apuesto a que, en unos días, estarás embarazada de gemelos y uno será mío y el otro de Yue.
- ¿Es que todo te lo tomas a broma?
- ¿Hay otro modo de vivir la vida que no sea con humor?
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Por desgracia, Eriol no había estado errado. Los rumores fueron a más y más. Todos en clase susurraban y me miraban. Y claro, mis mejillas rojas por el llanto no ayudaban demasiado a calmar los ánimos. Pero para mi total sorpresa, algunas chicas empezaron a defenderme y para cuarta hora, el capitán del equipo de baloncesto se reía a voz en grito de las chicas que me criticaban. Tomoyo sólo analizaba la situación, en silencio. Y no la culpaba. A fin de cuentas, me había desquitado con ella hacía solo un par de horas. El profesor abandonó el aula y la campana que anunciaba el descanso para ir a comer resonó en mis oídos.
- Eh, Kinomoto. ¿Te vienes a jugar un partido? – miré a Shen con los ojos abiertos.
- ¿Eh?
- Tranquila, no vamos a jugar a baloncesto. Sólo es un partido de fútbol contra algunos chicos de segundo. ¿te apuntas? – toda la clase cuchicheaba a nuestro alrededor y me sentí asfixiada.
- Ve Sak, hace mucho que no juegas a fútbol. Yo te miraré desde la grada
- Tomy… yo… - su sonrisa afable me dio confianza y me sentí terrible por lo que le había dicho en la terraza.
- Ve. Yo estoy bien. Sé que no iba en serio.
Me levanté sin seguridad alguna, pero asentí. Total, no tenía hambre y un poco de ejercicio me haría bien. ¿Qué importaba si todo el instituto añadía al capitán de baloncesto a mi lista de conquistas? Le partí la nariz y ahora me lo tiraba. Sí, quedaba bien como titular. Uno más en mi cama, no haría diferencias. ¿a que no? Pero la sorpresa fue mi compañera de nuevo al ver cómo un par de animadoras me tomaban de la mano entre risas.
- Te acompañamos, Sakura. Así te animamos en las gradas. ¿Eres buena jugando al fútbol?
- Es una diosa – la mano de Shen me rodeó los hombros y las chicas rieron felices por su presencia. Un par de amigos de Shen se unieron a la charla, creando un escudo protector a mi alrededor – La he visto un par de veces y tiene una buena técnica.
- No me extraña, eres muy rápida. ¡Ya quiero ver como machacas a tu novio en el cesped! – me paré en seco y las miré, asustada.
- ¿Li va a jugar? – la risa me dejó aturdida por un momento.
- ¿Llamas a tu novio por su apellido? ¿En verdad se ha enfadado contigo por esas fotos? Vamos, si es obvio que ha sido esa estúpida presuntuosa de Hatsumomo. La muy celosa…
- Ah… ¿ah sí?
- Pues claro. Y si Li no se da cuenta, es porqué está loco de celos. Yue y Hiraguisawa… quien los pillara… jajajaja. Pero venga, ni tú, que eres la novia de Li, puede tener a tanto adonis para ti sola. ¿O no? – Vale, Eriol era adivino.
- No, claro. Es una estupidez que se ha inventado para hacerme daño.
- Eso digo yo. ¿verdad chicas? Además, esa Hatsuperra nos cae como el culo ¿sabes? Puedes contar con nosotras para tu venganza. ¿A qué si nenas?
Todas esas animadoras que nos habían seguido asintieron, alegres. Y el resto del camino hasta el campo de fútbol se lo pasaron criticando cada detalle de Hatsumomo. Al parecer, el mal karma empezaba a jugar también en su contra. ¿Estaría dando efecto al fin el plan de Tomy? ¿Estaba el instituto empezando a dividirse entre las que apoyaban a Hatsumomo o a mí? Y de ser así… ¿cómo me afectaría a partir de ahora? Porqué no podía con más presión…
- ¿Estás bien ahora? – miré a Shen, aún demasiado aturdida.
- Yo… no lo sé, la verdad.
- Ya… tú solo deja a un lado todo y juega como si no hubiera un mañana. He apostado pasta en este partido, así que no me falles.
- ¿Tienes dinero en juego y me eliges a mí como jugadora? ¿hoy de todos los días?
- Claro, eres el punto débil de Li. Y además, eres una fiera. Lo que decía era verdad, te he visto jugar y sé que vas a hundir a esos cabrones de segundo. Ni siquiera el dúo dinámico podrá con nosotros ahora. Ya verás.
- ¿El dúo dinámico?
- Sí, así llaman a Hiraguisawa y a Li. ¿no lo sabias? – me paré en seco, llevándome las manos a la cabeza.
- ¿Hiraguisawa también juega?
- Oh sí, pero nosotros tenemos a Yue, así que tranquila.
- ¿Y Yue?
- Joder Sak, ¿vas a flipar con todo lo que te diga?
Esto era una puta locura. ¿Era un sueño? No, una pesadilla. ¿Seguía en casa dormida? Sí, era eso. De que otra forma había acabado yo en el equipo de fútbol a punto de jugar un partido contra mi novio y su mejor amigo (con el que supuestamente me acostaba) y haciendo un mano a mano con mi otro supuesto amante, ¿el ángel de hielo?
- Esto es horrible…
- Oh, vamos. Será genial. ¿Tienes ropa para jugar? Porqué la falda no te será muy cómoda…
- Yo… eh, en mi taquilla.
- Vale, te espero en el campo. ¡No te atrevas a rajarte ahora!
Las dichosas animadoras casi me arrastraron al vestuario y sin comerlo ni beberlo, me encontré en medio del campo, rodeada de los de primero que me animaban con sonrisas alegres. Tomoyo me saludó desde la grada junto a una muy sorprendida Meiling. Así que aproveché la situación para correr en busca de algo de seguridad entre tanta locura. ¿Por qué todo el puto instituto estaba allí?
- Chicas… tengo miedo… ¿esto está pasando de verdad? – Meiling me dio un abrazo tan fuerte que por poco me deja sin respiración.
- Eso parece Sak… No sabía que te gustaba jugar al fútbol…
- Bueno, antes de que Xiao entrara en mi vida, solía jugar con los chicos.
- Ya veo. Oye… Siento no haber estado contigo en la mañana, estaba ocupada quitando todos esos putos carteles. El director estaba furioso. Creo que les caerá una buena bronca esta vez. Aunque claro, Hatsumomo se libra. No es tan tonta cómo para dejar que la pillen. Pero ya buscaré una forma de cobrarme venganza… – no pude evitar sentir algo cálido en el pecho. Me había olvidado por completo de ella. Mei era un gran apoyo en esta situación. Tan popular como Hatsumomo y tan buena como Tomy.
- Muchas gracias Mei… no sé que haría sin vosotras. Y… Tomoyo… yo… lo de antes…
- Lo sé Sak. No pasa nada… - como siempre, no hacía falta hablar ni disculparse con ella. Tomoyo me comprendía incluso en los momentos en los que yo era incapaz de comprenderme a mi misma. – Pero ¿sabes? Vas a jugar contra Li…
- Lo sé. Me he enterado. Y contra Hiraguisawa… y por lo que sé, son buenos.
- No tanto como yo – me giré ante esa voz conocida y sentí la mirada de todo el mundo sobre nuestras cabezas. Pero ¿saben qué? ¡A la mierda los comentarios!
- Pues vamos a machacarles, Yue. – vi como se sorprendía, pero pronto me sonrío de vuelta.
- Veo que estás más animada… no sabes cuanto me alegro.
- Perdona por lo tonta que he sido esta mañana…
- No te atrevas a disculparte. Nada de lo que ha pasado ha sido culpa tuya. ¿vale?
Asentí con el ánimo renovado y me despedí de las chicas siguiéndole hasta el campo. Y de pronto, ahí estaba él. Xiao Lang apareció en el campo vestido con el equipo de deporte y no pareció sorprendido de verme. Sólo se acercó lentamente, cómo si no le importara que fuéramos la comidilla de todos. Yue se tensó detrás de mí y rodé los ojos. ¿Por qué era él el que se tensaba? Era a mi a quién devoraban esos ojos de oro líquido.
- Hola.
- Ho… hola.
- Así que te han convencido para jugar. ¿Eres consciente de que te están utilizando en mi contra? – su sonrisa ladina me dejó sin aliento. Era el Xiao Lang de siempre… él Xiao lang juguetón que me confundía y me volvía tonta. – No voy a darte cancha sólo porque seas una chica…
- No necesito tu compasión. Voy a patearte el culo… - su sonrisa me dejó atontada y en cuanto se inclinó me tiré para atrás, asustada.
- Voy a disfrutar de lo lindo viendo como lo intentas… Sakura – me robó un beso rápido y esta vez si me di cuenta de que era distinto a todos esos besos fingidos. Fue solo un roce, pero era de verdad. Y significaba todo para mí. ¡Maldito el alivio! No había renegado de mí, no había creído los rumores… no me despreciaba ni quería ir corriendo de vuelta a china y dejarme atrás. Sin poder evitarlo, un par de lágrimas cayeron por mis mejillas haciendo que todo su rostro se desfigurara por la sorpresa. - ¡Sakura!
- Yo… lo siento… no lo dije en serio… todo eso en la azotea… no quería herirte y no quiero que te vayas a china y me dejes aquí. Yo… yo… es que no sé que me pasa… - su mano tiró de mi y me recargó en su pecho protegiéndome de la vista de todos. Yue nos observaba a un lado, pero no podía sentir vergüenza cuando ni siquiera comprendía qué me pasaba.
- Eh, ¿Qué te pasa Sak? Todo está bien ahora… no van a hacerte nada… ya has visto que mucha gente está de tu parte. ¿no? Tomoyo me ha explicado lo que ha pasado y lo que han dicho los del equipo de baloncesto y las animadoras. Es una buena noticia. Significa que el plan funciona.
- No es eso… yo… no me importa lo que digan los demás… ahora ya no…
- Entonces ¿por qué lloras? – eso… ¿por qué lloraba?
- No lo sé… yo… es que… estoy tan contenta… creí que estabas enfadado conmigo… creí que… que… - no pude seguir hablando y sólo me recargué más en él. Podía sentir todo el campo mirándonos, pero me daba igual. Y al parecer, a él también, porqué me estrechó entre sus brazos con más fuerza y suspiró.
- No estoy enfadado contigo, Sakura. Estoy enfadado conmigo porqué por un momento, quise matarte.
- ¿Eh?
- No por las fotografías o porqué una vez más me culparas de todo lo malo que hay en tu vida… - una gota cayó por mi frente. ¿en serio no estaba molesto? – Estaba cabreado contigo porqué me sentía tan… celoso.
- ¿Celoso? – me alejé un poco, lo justo para mirarle a los ojos. Pero él apartó la vista, con las mejillas sonrojadas. ¡Y se veía tan tierno así! - ¿Por qué?
- Y yo que sé, sólo me sentí así ¿vale? No eres la única confundida. – no pude evitar soltar una risa tonta – Y ahora te ríes… fantástico.
- Es que… es la primera vez que te veo inseguro por mi culpa…
- ¡A la mierda! – intentó alejarse, entre mohines de reproche mal disimulado, pero no le dejé. En vez de eso tiré de él y le di un beso corto en los labios dejándole totalmente tieso. Sería fácil reírme de él, pero era consciente de que yo también lucía como un jodido tomate. - ¿Y esto?
- Digamos que me atraen los tipos celosos…
- Oh…
- Pero eso no hará que sea benevolente contigo, te voy a patear en el campo.
- ¿Nos jugamos una cena?
- Hecho. – le vi marcharse con una sonrisa en los labios y todo el malestar desapareció como en una nube. No estaba enfadado conmigo, nada había cambiado entre nosotros. Respiré, tranquila. Mi mundo se había puesto de cabeza por un par de horas, pero al parecer, ya había vuelto a su sitio. ¡Menos mal!
- ¿Sabes Sakura? No te entiendo – miré a Yue de reojo, pero sólo pude suspirar en respuesta.
- Ya… pues ya somos dos… créeme…
- Sólo espero que no te arrepientas cuando Li se marche de nuevo a Hong Kong…
- Y yo, Yue. Y yo.
.
*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*
.
Sólo podía oír el latido de mi corazón a través del viento. El aire era tan frío que me congelaba los pulmones, pero aún así no quería que Xiao Lang dejara de conducir. Porqué cuando eso pasara, yo tendría que entrar en mi casa y afrontar todo lo que había pasado ese día. Lo bueno y lo malo. Y lo haría sola. Tomoyo tenía trabajo con la modista, mi padre llegaría tarde y Touya estría en la biblioteca repasando para sus exámenes. La casa estaría vacía y sólo yo lucharía contra mi cabeza llena de pensamientos. Y no tenía confianza para ello.
Pero como siempre, a nadie le importaba lo que yo quería. Así que cuando la motocicleta dejó de rugir bajo mi peso, me dije que no servía de nada seguir luchando contra mi destino. Maldita sea, ni siquiera tenía deberes para entretenerme. Bajé con cuidado, intentando no apoyarme demasiado en Li. Y suspiré, mientras me quitaba el casco.
- Me gusta la comida italiana.
- ¿Eh? – Xiao me sonrío con confianza, mientras apoyaba su peso en el manillar de la moto.
- La cena. Has perdido, te toca cumplir tu parte.
- No ha sido una victoria justa y lo sabes. Me distraías adrede.
- Siento si mi rostro perfecto te desconcentraba, pero admite que, de todos modos, has perdido. – quise replicarle, pero sólo pude reírme.
- Eres tan creído…
- Realista. – me giré, fingiendo indignación, pero de algún modo algo me hizo voltearme de nuevo. – No vas a entrar. ¿Qué pasa? ¿No puedes separarte de mí? ¿O quieres la revancha?
- ¿Quieres cobrarte esa apuesta hoy?
- ¿Quieres que vayamos un lunes a cenar fuera? No creo que muchos restaurantes estén abiertos hoy… – negué con la cabeza
- Pensaba en cocinar algo. Saldrá más económico. – creí que diría que no era una buena idea, pero para mi sorpresa se bajó de la moto sin titubear.
- Me parece bien. Siempre que tengas alguna medicina contra el ardor de estomago.
- ¡Idiota! – se agachó para besarme y le dejé. ¿Por qué? ¡Y yo que sé!
- Tonta… - y le dejé de nuevo. En la puerta de mi casa, sin importarme lo que dijeran o pensaran los vecinos. Y así me besó, una vez, y otra. Hasta que nos faltó el aliento a ambos. – Será mejor que sigamos esta conversación dentro. ¿no te parece? – Asentí, tragando pesado y le dejé guiarme hasta mi propia casa.
Entramos en silencio, como si lo hubiéramos echo un millón de veces antes y dejé mis llaves en la cestita del recibidor cómo si sus ojos no estuvieran clavándose en mi nuca. Sentí sus manos en mis hombros y me tensé como la piel de un tambor ante el tacto.
- No sabes el hambre que tengo… Sakura… - sus labios bajaron hasta mi cuello y un suspiró se escapó de mi boca. ¿Era todo real? Porqué no me lo parecía. Todo el día había sido una completa locura sin sentido. Pero ahora tenía la respuesta a la pregunta que me había hecho una vez tras otra. ¿Valía la pena pasar toda la mierda del acoso escolar sólo por no perder "esto" que tenía con Li? El gemido que se escapó de su boca en cuanto me giré para besarle me dijo que sí, sí valía la pena. ¡Joder que sí! - ¿estas bien?
- Ssss…sí… - noté la risa de sus labios sobre mi piel y solo pude ponerme más y más nerviosa.
- Puedo parar, si quieres… podemos cenar y hablar. No tiene que ser así si te incomoda. – un ansia que jamás había sentido hizo que levantara la cabeza para ver sus ojos reflejados en el espejo. Que rara pareja hacíamos. Él tan perfecto, yo tan humana. Era como una novela de vampiros de las que leía en secreto.
- ¿Tú quieres parar? – negó lentamente y el alivio recorrió mi cuerpo. – Creo que debería ir tirando a la cocina, pero… puedes venir conmigo. Si quieres. – Tomó mi mano con una sonrisa y tiró de mí en respuesta.
Y de algún modo, todo lo que había pasado en el instituto se esfumó. Los malos rollos, los comentarios hirientes, lo que había sucedido en la azotea. Estábamos de nuevo en nuestro mundo simple y cómodo. Preparando la cena y riéndonos de tonterías. Hablando de películas y jugando con los tomates. Por un instante él había dejado de ser el hijo de una familia rica e influyente y yo no era la niña insignificante que no le merecía. Y se sentía tan jodidamente bien, que dolía sólo pensar en que en unos minutos él se iría y yo me quedaría aquí sola, volviendo poco a poco a la estúpida realidad. Me llevé el tenedor a los labios y suspiré.
- ¿Por qué Xiao? – le vi tragar con dificultad, para luego mirarme con una ceja alzada. - ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil? – se limpió los labios con una servilleta y se recostó para mirarme.
- ¿A qué te refieres exactamente ahora?
- A todo.
- Eso es demasiado vago. No puedo contestarte si no sé de que me hablas. ¿Te refieres a los rumores? ¿A mí carácter? ¿A nuestra relación confusa? ¿O hablas de mi apellido, mi dinero y mi familia?
- Hablo de todo.
- Ya… ¿y qué quieres que te conteste Sak? ¿Qué va a satisfacer esa cabecita tonta e insegura que tienes?
- Eres injusto – le vi rodar los ojos y me sentí tonta de verdad.
- Ya… ¿vas a ir por ahí de nuevo?
- No voy por ningún lado. Sólo quiero entender lo que está pasando.
- Lo que está pasando. Otra vez una pregunta vaga…
- ¡No es una pregunta vaga! ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me besas? ¿Por qué me tratas amablemente y me dices que no me dejaras sola pero luego te enfadas y no me llamas en una semana? ¿Eres mi amigo? Porqué no lo parece. Ni siquiera me dejaste ayudarte con todo lo que te ha pasado estos días. Y tampoco eres mi novio. ¿Verdad? Porqué sólo estás dejándote llevar sin saber siquiera lo que haces conmigo… así que dime… ¿qué quieres de mí? – sus ojos se abrieron sorprendidos y me mordí el labio.
- ¿Eso quieres? ¿Concretar nuestra relación? ¿Estás segura? – no, estaba aterrada, pero ya no podía seguir así. Eriol tenía razón, pronto uno de los dos iba a explotar si seguíamos nadando en medias tintas. – Creí que sólo podías pensar en ese Yogurcito y que no querías nada serio. Pensaba que sólo te gustaba que te confundiera. – sus ojos se oscurecían por momentos y el aliento estaba por irse de mi pecho. ¿Se podía vivir sin respirar tanto rato?
- No hablamos de mí, quiero saber lo que quieres tú.
- Qué cómodo ¿no? Yo tengo que abrirme, pero tú te guardas todo para ti. No lo considero un trato justo… - sus manos se alargaron hasta tomar un mechón de mi melena y le vi sonreír de lado. ¿Por qué de repente parecía tan peligroso?
- Yo no… no… - tragué grueso y desvié la vista, pero sus dedos tomando mi mentón con fuerza y me impidieron seguir huyendo.
- Si me contestas una sola pregunta, te lo diré. Es un buen trato. – por suerte, toda una mesa me separaba de él, o juro por dios que me habría desmayado de la impresión. Li era siempre tan jodidamente intenso…
- ¿Qué pregunta? – el corazón latía a toda marcha y temí por mi salud. Ni haciendo atletismo se me disparaba tanto. ¿Y si me desmayaba? Se levantó sin dejar de mirarme y rodeó la mesa hasta que se situó a mi lado. Ahora sí que estaba perdida.
- ¿Te has dado cuenta ya?
- ¿Cu… cuenta? ¿De qué? – le vi sonreír y quise matarle. ¿estaba jugando conmigo? - ¡no juegues Li!
- No lo hago. Sólo responde. ¿Te has dado cuenta o no?
- ¿¡De qué!? – se agachó a mi altura y recé por dentro un padre nuestro, pero nada… no funcionaba. ¿Por qué había dado el puto paso esa noche entre todas? ¡No estaba lista! A buena hora me daba cuenta… un momento… ¿se refería a eso?
- De que todo fue mentira. De que, en verdad, no era real. – ahora sí que estaba perdida. ¿A qué se refería? ¿A lo nuestro? Me estaba diciendo que… no sentía nada cuando me tocaba así… que era parte ¿de la actuación?
- Yo… ¿qué me estás intentando decir Li? ¿Qué has jugado conmigo? – rodó los ojos y bufó cansinamente. Iba a protestar cuando sus labios me cerraron la boca.
Noté el aliento de su boca entrelazándose con la mía y perdí la poca fuerza que me quedaba. Tomó mis hombros obligándome a ponerme en pie y me recostó en la mesa mientras se acomodaba entre mis piernas. Mis brazos se apoderaron de su cuello y arqueé mi espalda dándole permiso para hacer lo que quisiera conmigo. Y lo noté. Una presión en mi vientre que no era la hebilla de su cinturón. El sonrojo se apoderó de mis mejillas y quise morirme ahí mismo. Pero joder, que bueno era saber que yo podía poner a Shaoran Li así. Sus labios se separaron para descender por mi cuello y de nuevo le dejé, sin resistencia alguna. Qué débil era…
- ¿Y bien?
- No te entiendo… no sé que me estás preguntando… - se apartó entonces lo justo para mirarme a los ojos. Estaba tan nervioso como yo. Lo sabía porqué sus ojos temblaban ligeramente.
- ¿Te has dado cuenta ya de que nunca le quisiste de verdad? ¿De que solo era algo platónico? ¿O tengo que esperar un poco más? – me separé por inercia y noté su decepción.
- ¿Estás hablando de Yukito? – asintió en silencio, con el miedo reflejado en su rostro. ¿Li en verdad estaba celoso? ¿De Yukito, de Yue y de Eriol? ¿Era eso posible? – Yo… no sé… no entiendo mis sentimientos. Estoy confusa y… ya ni siquiera sé lo que sentía por Yukito. – vi la sonrisa en sus labios y me sentí aún más confusa. - ¿Por qué sonríes?
- Has hablado en pasado…
- ¿Lo he hecho? – asintió y esta vez fui yo la que me reí. – Supongo que es cierto. ¿no? Lo he hecho.
Me di cuenta entonces, de que se había alejado demasiado para mi gusto. Así que tiré de él y le besé aguantándome a duras penas la vergüenza. ¿Desde cuando me atrevía a seducir a Li? Pero me encantó sentir su aceptación. Así que dejé que mi cuerpo tomara la iniciativa por una vez. Pero me di cuenta, que seguía sin contestarme. Así que me separé (con mucha reticencia) y le miré de nuevo.
- ¿Vas a contestar ahora?
- Oh… ya he olvidado la pregunta… - me besó de nuevo, pero esta vez no le seguí el juego. Le oí gruñir y solté una carcajada.
- Oh, no. No vas a salirte con la tuya. – Se separó rodando los ojos y cruzando los brazos. Y me sentí fría. ¿Por qué le había parado? Con lo bien que me sentía… De nuevo me invadió el nerviosismo. ¿Y si me decía algo que no me gustaba? ¿y si sólo quería jugar un poco conmigo y ser amigos? ¡Un momento! ¿Sería eso tan malo? Es decir… ¿no era lo que yo había aceptado una semana atrás? Shaoran abrió la boca para responder, pero mis manos se movieron solas, tapándosela. – Calla. No me contestes. No quiero saberlo. – rodó los ojos por milésima vez ese día y me sonrojé. – Lo sé, estoy loca. – Asintió en silencio y ambos nos pusimos a reír.
- Entonces… ¿lo dejamos aquí?
- ¿Eh? ¿Te… te marchas?
- ¿Quieres que lo haga? – negué con la cabeza – ya veo… entonces, dejemos la charla por un rato, comamos lo que queda de cena, que por cierto esta muy buena, y luego… ya veremos. ¿Te parece?
- Ya… ¿ya veremos? - me besó la nariz con una sonrisa y volvió a su sitio, victorioso. - ¿Qué significa ya veremos?
- Sakura, deja de preguntar. Luego te asusta mi respuesta.
- No… no estoy asustada. – me miró con una ceja alzada y aparté la mirada, totalmente sonrojada. – No me asusta…
- Ya. Pues entonces come y luego nos vamos al sofá para seguir con nuestra conversación. Me gustaba el dialogo… ¿a ti no?
- ¡Oh, por dios! ¡Deja de burlarte de mí!
- Come, Sakura.
Tras la cena le llamó su madre y tuvo que irse. Así que le acompañé hasta la entrada con reticencia. ¿Por qué no quería que se fuera? ¿Por qué le echaba de menos cuando ni siquiera se había ido todavía?
- Siento irme así…
- No importa. Estos días deben ser difíciles para ti.
- Ya, bueno. Estoy acostumbrado, supongo. – bajó un par de escalones, pero se giró para mirarme. Sus ojos quedaban a mi misma altura y sonreí. - ¿qué te hace reír?
- Te ves bajito ahora…
- ¿y eso te hace gracia? – asentí como una tonta
- Estás más accesible. – Se llevó las manos a los bolsillos y me dedicó una sonrisa ladina.
- ¿Vas a aprovecharte de mí?
- Te… ¿te gustaría?
- Puede… - Oh, por dios. ¿Por qué era así? Me tenía tan loca… tan… tan… - ¿Y bien? ¿Vas a hacerlo o no? – Me incliné lo justo para dejar un centímetro de distancia y aguanté la respiración. ¡Qué vergüenza por dios!
- Yo… eh… me he dado cuenta de que no has tenido tiempo para tomar un postre. ¿Quieres un poco de pastel de chocolate? – se tensó en respuesta y cortó el espacio que quedaba entre nosotros. Se tomó su tiempo, lamiendo cada rincón de mi boca y jugando con mis labios. ¡Era un puto experto! ¡Y eso que decía que no era un casanova! Pero finalmente se separó y me dejó ansiosa de nuevo.
- Mejor mañana.
- Ma… ¿mañana? – asintió mientras bajaba los escalones que le quedaban y se despidió con la mano. - ¿vas a quedarte a cenar mañana?
- Si me invitas… Adiós Sak.
- A… adiós… - le vi desparecer en la esquina para coger su moto y tuve que recostarme en la puerta. Ya está… se había ido. Y no podía soportar su lejanía. Era tan confuso, tan nuevo. Joder… ¿Estaba enamorada? ¿De Li? Oh, mierda. No. No podía ser tan tonta. – No… no por favor… no…
Me di la vuelta para entrar cuando oí sus pasos. Me giré e iba a preguntarle que se había dejado cuando su boca tomó posesión de la mía con fuerza. Me empujó contra la pared y rodeó mi cintura posesivamente hasta que no quedó aire entre nuestros cuerpos. Y sentí que el mundo desaparecía bajo mis pies. Nos besamos como si no hubiera un mañana. Cómo nunca nadie me había besado, joder, como nunca nadie lo haría. El tiempo se paró y temblé como una hoja. Por favor… por favor… no puedo estar enamorada de él… no…
No sé cuanto tiempo estuvimos así. Pude que segundos o minutos, pero me debatía entre el miedo y el deseo. Entre el anhelo y la confusión. Para cuando se alejó de mi, ya no recordaba ni mi nombre.
- Por qué nunca había sentido esto por nadie.
- ¿Eh?
- Tu respuesta a porqué estoy haciendo todo esto. No sé que quiero de ti, Sakura. Y si te soy sincero, estoy tan asustado como tú. Pero… no puedo parar. Yo… sólo sé que nunca antes me había sentido así. Nunca me había importado tanto la opinión de nadie y desde luego en la vida me había costado tanto irme como cuando estoy contigo… – tragué saliva mientras sentía el latido urgente de mi corazón. – Y nunca nadie me había herido antes con sólo una maldita frase… nunca…
- Yo… - sus labios me besaron de nuevo y me sentí morir.
- No, no digas nada. Ya sé que te arrepientes de lo que has dicho en la azotea y aunque me cuesta, no quiero pensar en ello. Sólo quería decirte porqué me comporto así contigo. – nos miramos por unos segundos, con el corazón al borde del desmadre. - Mañana vendré a buscarte y nada habrá cambiado. Lo prometo. Pero tenía que contestarte. – asentí aún sin procesar sus palabras. Me besó una última vez y se fue. Me resbalé hasta quedar sentada en el suelo y me llevé ambas manos a la boca.
- No… no puede ser verdad… no puedo ser tan estúpida…
- ¿Sakura? ¿Qué haces tirada en el suelo? – miré a Tomoyo, demasiado asustada. - ¿Sakura? ¿Estás bien? ¿Ha pasado algo? ¿No me digas que esa estúpida ha vuelto a las andadas tan pronto? – negué con la cabeza y vi su consternación. - Entonces ¿qué pasa?
- Que la he jodido Tomy… pero que bien jodida…
Continuará…
Notas de la autora: Bien, hasta aquí llego. Lo he releído mucho y puede que sea una locura, jajajaja. Pero me gusta como ha quedado y no lo cambio. Jajajaja. Me encanta confundir a ese par y adoro a Eriol cuando se pone sarcástico, misterioso y juguetón. ¿Qué pasará ahora? Hatsumomo no se ha salido con la suya, o al menos no tanto como ella quería. Y algo me dice, que esto solo ha obligado a ese par a reaccionar aún más. ¿Y por qué están aquí las hermanas de Li?Mmm… a ver que pasa… Se avecina otro problema, y esta vez, no será por culpa de los castaños… ¿intrigadas? ¡Un besazo enorme y nos leemos pronto! (o eso espero) ¡Dejen sus comentarios por favor! ¡Arigatooooo!
