Fueron pasando los días, sin preocuparnos de secretos descubiertos ni nada por el estilo, lo cual me aliviaba. Amaba las clases, excepto las de Hagrid, cuidar sus excregutos de cola explosiva. El 30 de octubre por la mañana, apareció colgado un letrero en el tablón de anuncios que había cerca del comedor. Este informaba que las clases serían suspendidas media hora antes de lo normal, pues las dos escuelas invitadas para celebrar el torneo, Beauxbatons y Durmstrang, iban a llegar al colegio.

- Genial, tenemos pociones -sonrió Ron-, media hora menos de aguantar a Snape. No le dará tiempo de envenenarnos a todos -sí, tal y como lo oís, Snape nos dijo que nos envenenaría y que probaría nuestros antídotos en nosotros para ver si funcionaba.

Aquella tarde, en cuanto sonó la campana, corrimos hacia las escaleras de piedra... Ja, eso es lo que se armaría, de no ser por los maestros, que hasta me hicieron arreglar mi look algo desordenado. Tras un rato de espera, vimos un carruaje de pegasos volando hacia nosotros... Solo que los pegasos eran enormes. El carro aterrizó, y un chico se inclinó para coger una escalerilla, bajar y hacer una reverencia, y finalmente cederle el paso a una mujer más grande incluso que Hagrid, y a una docena de chicas de vestidos de seda. Madame Maxime, la directora, saludó a Dumbledore y ella y sus alumnas entraron al castillo.

Después, en el lago, se oyó un ruido de succión, y un barco apareció, formando pequeñas olas a su paso. Una tabla fue tendida hasta tierra, y por ella bajaron una veintena de alumnos con capas de pieles muy pesadas. Ron, literalmente, se alegró y sorprendió tanto de que su ídolo, Viktor Krum, estuviera en Durms Trang, que por poco no lo besa. Una vez en el gran comedor, se puso a quejarse porque su ídolo no se había sentado con nosotros.

El banquete que se celebró después transcurrió como normalmente lo hacía, y al finalizar este Dumbledore se puso a explicar las reglas del torneo, en el que no podían competir los menores de diecisiete años -cosa que hizo estallar en quejas a los gemelos Weasley, que se parecen enormemente a los Stoll, por cierto-, y nos enseñó el cáliz de fuego, que sería el juez imparcial. Presionado por mis amigos, decidí poner mi nombre, pero lo haría sin nadie presente. Me acerqué, destapé a Contracorriente y la rocé con el tapón del boli, y se convirtió en uno. Escribí mi nombre con algunas dificultades debido a la dislexia, y lo eché en el cáliz.

Sonreí, triunfante, y regresé a la sala común de Gryffindor.

Al día siguiente, por la tarde, tuvimos una charla con Hagrid y nos fuimos hacia el colegio para ver quiénes serían los campeones. Yo salí elegido, junto a Viktor, Fleur y, extraña aunque esperadamente, Harry.

Este año sería algo largo, sobre todo con este bonito comienzo para el torneo. Creo que empiezo a comprender el pensamiento de Dumby con respecto al regreso de Voldemort y Harry Potter, su peor enemigo.

Harry POV:

- ¿Crees que los nuevos alumnos pueden ser peligrosos para Harry? -estábamos en la sala común, escuchando a Hermione. Ella acababa de formular una teoría ridícula. Pensaba que los chicos nuevos eran una amenaza, que podían ser mortífagos o podrían haber sido manipulados por Voldemort, pero ni Ron ni yo la creíamos. la verdad, no sé por qué, pero estar cerca de ellos me da una sensación de seguridad y protección. Nos juntábamos con el grupo que no estaba en nuestra casa cada vez que podíamos, mientras que los Gryffindors nuevos se habían convertido en nuestros mejores amigos. Ya no nos decían "el trío de oro", sino "el septeto de oro". Estaba algo triste, pues, a pesar de que Ron se sentara con nosotros, no me hablaba, porque pensaba que era un tramposo. Los nuevos lo intentaban convencer, y él, Fran, Jason y Hazel estaban siempre con él, mientras que Percy y Herms estaban conmigo. Todos intentaban juntarnos a nosotros dos, pero nada.

Herms se había pasado todo este tiempo buscando algo en la biblioteca, y acabábamos de descubrir qué.

- He visto a Percy destapar un bolígrafo... pero no era uno común, porque se transformó en una espada. Llevaba grabado una palabra en el lateral, Anaklusmos. Busqué durante mucho tiempo en la biblioteca en múltiples diccionarios, y al fin lo encontré, en uno de griego antiguo. Anaklusmos significa Contracorriente.

- O sea -intervine en su explicación-, que piensas que tienen algo que ver con los griegos, ¿no?

- Así es. He buscado en múltiples archivos de la biblioteca, y no he visto nada de su escuela. Pienso que es una tapadera.

- ¿Y qué ocultarán? -intervino inesperadamente Ron. Ella se encogió de hombros.

- No lo sé, quiero investigar más antes de enfrentarnos a ellos. Tal vez alguno se le escape algo... Podríamos interrogarles acerca de sus métodos de educación -añadió, bajando la voz al ver que se acercaban a nosotros.

Percy POV:

A la hora de la cena, noté al trío algo extraño, a pesar de que trataban que no se les notara tanto. Tras Frank mencionar algunas cosas sobre América, Hermione dijo:

- ¿Cómo son las clases en vuestra escuela?

Uppppsss, nos pilló sin respuesta...

- Mmm, pues... son... -empezó Fran, pero llegó Annabeth junto a Piper.

- Hola, chicos, ¿qué tal las clases?

- Bien, algo pesadas.

- Precisamente les estaba preguntando cómo son en vuestro colegio.

- Pues... Están más enfocadas en la autodefensa. Tenemos algunos métodos anticuados, pero se pasaban más rápidas las clases. No es que diga que Hogwarts es más aburrido, pero... -rió nerviosa.

- Cambiando de tema -dijo Harry-, ¿alguien es bueno en Pociones? Necesito ayuda para el trabajo acerca de los antídotos.

Le sonreí y me ofrecí para ayudarlo. Al finalizar la cena, regresamos a la sala común y terminamos los trabajos.

Hermione POV

Mientras los dos terminaban su trabajo, me puse a ojear el libro de Pociones de Percy. Estaba escrito en un idioma muy raro y algo antiguo. Por suerte había llevado el diccionario de griego antiguo conmigo, por si acaso, así que pude entender un poco. Lo que me extrañaba era la razón por la que leían así. Le pedí a Fran, Jason y Hazel los libros por turnos, y descubrí que el de Jason estaba en el mismo idioma y el de los demás en latín. Fui corriendo a la biblioteca y le pregunté a la señora Pince:

- Señora Pince, ¿sabe de algún país o alguna sociedad que lea en griego antiguo o en latín?

Ella lo pensó y me entregó algunos libros. Los ojeé con rapidez y solo habían dos civilizaciones que leyeran en esos dos idiomas: los campamentos mestizo y Júpiter, hogar de semidioses. Fue difícil de creer, pero lo hice. Me llevé los libros y se lo expliqué a Ron y Harry por separado, porque no consentirán en reunirse otra vez. Acordamos en que se lo haríamos saber a los nuevos.

Percy POV.

Estábamos tranquilamente en la sala común, cuando Hermione y Harry se acercaron, con Ron siguiéndoles a una prudente distancia.

- Lo sabemos todo -dijo Harry, sin más-. Sabemos que sois semidioses y no nos importa. Solo nos preguntamos algo: por qué habéis venido a Hogwarts y cuáles son vuestros padres divinos.

- Bueno, yo soy hijo de Poseidón.

Así se fueron presentando todos y dijeron sus padres divinos. Después, dijeron los padres divinos de los que no estaban allí y explicamos juntos nuestra misión.