Percy POV
De la siguiente semana, nada que mencionar. Únicamente que el rubio teñido de Malfoy me recriminó el juntarme con San Potter, como él lo llamaba, y me sugirió que cambiará de amistades y me juntara con el. Yo, sin ir más lejos, le lance una gran ola de agua, pues estábamos cerca del lago negro, motivando la risa del azabache y su castaña amiga, que habían llegado y se habían posicionado al lado mía para ver el espectáculo. Después de eso todo había transcurrido normal, por lo menos todo lo normal posible sabiendo que había un torneo suicida... Para los magos.
Estábamos Harry y yo terminando una poción para el amargado de Snape cuando la puerta se abrió, revelando a Colin Creevey. Maldecí en griego por lo bajo. Justo ahora tenía que aparecer... Justo cuando casi habíamos terminado la poción y la teníamos bien hecha, por una vez...
- Señor, el señor Bagman quiere que los campeones Harry Potter y Percy Jackson vayan. Creo que quieren hacerles unas fotos -el rostro de Harry se ensombreció.
- Potter, Jackson, les quiero ver aquí en cuanto terminen. No recojan sus cosas.
- Señor, han de recoger sus cosas, eso es lo que me ha dicho el señor Bagman.
- Muy bien, recojan sus cosas, Potter y Jackson, y váyanse de aquí.
Obedecimos con rapidez,por mi parte más que alegre, pues, a pesar de ser bueno en esa asignatura, el profesor me disgustaba un poco.
- Fantástico, ¿no? Media hora menos de clase -dije para iniciar una conversación.
- Y que lo digas, pero preferiría que se empleará en algo que no fueran fotos, ya demasiada atención tengo puesta en Hogwarts con todo esto como para que ahora salga en El Profeta.
- Bueno, aunque se supone que somos competencia, puedes contar conmigo -le sonreí.
- Gracias Colin nos interrumpió abriendo la puerta de un aula y despidiéndose con la mano.
Allí estaban los jueces -Bagman, Crouch y los tres directores-, y dos reporteras, aunque más bien parecían unas señoras Dodds con pintauñas amarillo chillón y bolsos de piel de cocodrilo. También había un señor mayor, Ollivander, según Harry me murmuró sin mover los labios. Él examinó cada una de nuestras varitas, y después una de las reporteras dio un paso adelante.
- Nos gustaría a mi hermana, Rose, y a mí, Rita Skeeter, entrevistar a los campeones. ¿Quién empieza? -ninguno movió un músculo-. ¿Qué tal el más joven? Perfecto -se llevó a Harry, agarrándole del hombro-. Ah, Rose, tú si quieres puedes ir entrevistando al señor Jackson, al señor Krum o a la señorita de la Cour, lo dejo todo en tus manos.
Se fueron por el pasillo, y Rose se llevó una mano al bolso.
- Bien, empezaremos con el señor Jackson.
Me llevó hacia un rincón, me hizo una foto y empezó con la entrevista.
- ¿No te importa que escriba a vuelapluma? -negué con la cabeza, porque, la verdad no sabía qué dioses era eso-. Perseus Jackson, quince años, participante del torneo de los Tres Magos, un chico de intercambio común... Veremos la razón de dicho intercambio... ¿Alguna misión o algo por el estilo o solo un leve interés por el colegio?
- Interés -respondí seco, su voz me taladraba mi cabeza.
- Oh, perfecto. Háblanos de tu pasado. Tengo entendido que no conoces a tu padre, ¿verdad? ¿ansias por conocerlo? ¿Odio por haberte abandonado? -estaba cada vez más furioso. No tiene derecho a indagar, solo tiene que ocuparse de redactar acerca del torneo.
- Mire -dije, tratando de no sonar maleducado-. ¿Usted no se encarga de redactar lo que ocurra en el torneo? Pues, por favor, olvídese de la vida privada de la gente y métase en cosas en las que sí le llamen. Si me disculpa, tengo un amigo al que rescatar de preguntas incómodas.
Sin más, salí hacia donde se oían las voces de reportera y entrevistado. Abrí la puerta de lo que parecía un armario de escobas.
- Los jueces creen que es el momento de las fotos, me han mandado a buscarles -dije.
- Gracias -me murmuró Harry-, me has salvado de un momento incómodo.
- Si, ya, han tratado de hacerme lo mismo -le sonreí.
—
Era el día de la primera prueba. Yo, sinceramente, no estaba muy nervioso, aunque sí preocupado por Harry, pues no sabía cómo iba a hacer para superar la prueba. Antes de salir al cercado en el que se hallaban los dragones, le abracé y le di un beso en la mejilla, deseándole suerte. El se sonrojó tiernamente y murmuró un "gracias" por respuesta.
Salí al cercado y empecé a luchar con el dragón, haciendo un movimiento de varita y convocando mi espada para luchar contra él, que en el roce de Anaklusmos se volvió polvo amarillo. Ups... mal hecho, descubrí levemente nuestra identidad...
Después caminé tranquilamente hacia el huevo para poder recogerlo.
Era el turno de Harry y estaba muuuy nervioso y preocupado. Había recibido treinta y ocho puntos por mi "actuación" por así decirlo. Por lo visto no había que dañar al dragón... En fin, eso lo describe todo.
Mi amigo azabache salió al cercado y buscó entre la multitud con la mirada hasta que dio con Ron y Hermione. Luego cogió su varita y dijo el encantamiento convocador para su saeta de fuego. Los siguientes cinco minutos los pasó provocando al dragón, hasta que este se alzó sobre sus patas traseras y él bajó para hacerse por fin con el huevo dorado.
Los momentos siguientes no pude felicitarlo porque la gente se lo llevó a hombros hasta el colegio, y se hizo una gran fiesta en la sala común.
—
Un día en la clase de pociones, las chicas de la pandilla de Slytherin nos vio llegar y Parkinson se acercó a nosotros.
—Jackson, mira, a lo mejor encuentras algo de interés aquí —me dijo con una risita tonta.
Me lanzó a la cara una revista que apenas pude atrapar, y justo después Snape nos hizo entrar a la mazmorra. Ojeé la revista hasta llegar un artículo de Rose Skeeter. Este hablaba de una confusión sentimental entre Draco, Harry y yo... Y aparte ponía fotos que, encima, no tenían que ver al caso... Por ejemplo: Draco Malfoy siendo empapado por mí cuando él me dijo que era mejor que no me juntara con sangres sucias y traidores a la sangre como lo eran Harry, Ron y Hermione, según él. Todo ello confundiendo mi expresión evidente de molestia con... yo qué sé qué la verdad.
