Percy POV:
Tras el artículo que Rose Skeeter público en la revista, me llegaron varias cartas de brujas que lo habían leído. Prácticamente al día siguiente de la publicación, un montón de lechuzas se posaron ante mi desayuno en el Gran Comedor. Abri una carta,. estaba hecha con letras recortadas del artículo.
"no te mereces el corazón de Harry Potter, debes dejar de jugar con los sentimientos de las personas, estúpido."
mis amigos me ayudaron a abrir más cartas del mismo estilo, hasta que tope con un sobre. Lo abrí y advertí que era pus de bubotubérculos sin diluir, aunque fue demasiado tarde, porque el pus se derramó sobre mis manos. Al instante, grandes y dolorosas ampollas cubrieron mi piel. Harry olisqueó el sobre y me dijo el nombre de la sustancia. Al escucharlo, salí rápidamente hacia la enfermería, agradeciendo a los dioses por que ninguno mis amigos se hubiese topado con el sobre.
La señora Ponfrey me dio ambrosía y néctar, y me vendo las manos. Llegué al final de la clase de Cuidado de criaturas Mágicas y vi a pequeños animales entrar y salir de la tierra, recogiendo monedas.
Essábamos en la sala común, yo con el ehuevo en el pecho. Probaría a abrirlo ahora, pues había mucho ruido. Lo hice, y un gruñido estravagante inundó la sala, haciendo callar a todos. Seguí escuchando el gruñido, pues en el fondo habían algunas voces hablando.
- ¡Ciérralo! -gritó Frank, frotándose los oídos. Le obedecí, aunque mi mente seguía enfocada en las voces.
- ¿Esa era la clave? Preguntó incrédulo Harry.
- Sí, solo que... Venid -Frank, Hazel, Ron, Hermione, Harry y Jason me siguieron hacia el lago-. Bien, tras el... Extraño sonido cel huevo... Creí escuchar voces, y cuando me pedisteis que lo cerrara, estaba tratando de averiguar su significado.
- Quieres decir... ¿que ya estás tratando de averiguar la clave? -dijo Herms.
- Ajá, pero aún no sé qué es.
- ¿Ves, Harry, él ya lo está intentando, deberías de hacer lo mismo.
- Aún queda tiempo -se quejó él.
- Tiene razón -lo secundó Ron-, déjalo que respire.
- Esperad, déjenme pensar... -me llevé el huevo conmigo hacia el lago y me sumergí con él en el agua fría.
Estuve dando algunas vueltas pensándolo, pero no se me ocurría nada, a menos... ¿Y si bajo el agua el estravagante grito cobraba otro significado?
Abrí el huevo y escuché las voces más claramente. Parecía una canción.
"Donde nuestras voces suenan,
ven a buscarnos,
que sobre la tierra no se oyen nuestros cantos.
Para recuperar lo que más valoras
solo tienes una hora".
Ordene a las corrientes que me llevarán hacia la superficie y salí con rapidez del agua. Tenía que hablar esto con mis mejores amigos.
Les dije la canción y nos pusimos a pensar que significaba. Tras mucho pensar, llegamos a la conclusión de que algunas criaturas marinas o, en este caso, del lago, nos habían robado algo, lo que sea que fuese, y que para recuperarlo solo teníamos una hora.
Los siguientes días los pasamos, prácticamente, viviendo en la biblioteca, tratando de buscar algo que le hiciera respirar bajo el agua a Harry. Yo no tenía problema, pues, al ser hijo de Poseidón, podía hacerlo.
- Y si hacemos la prueba juntos? Así nos quitamos el problema de encima -sugerí, al final de un agotador día de consultar pesados libros-. Esto de juntarnos con Annabeth está siendo mala influencia para Hermione -murmuré, haciendo reír a Harry y Ron.
- No te 'reas, si hay una competición de sabiduría entre las dos no sabría apostar por ninguna -murmuró Ron.
- Puede ser una opción, pero... -dijo Hermione excéptica.
- Si él quiere, claro -dije, algo inseguro, pero aquellas inseguridades se fueron al verlo asentir con ferbor.
