Un Shikatema bonito y cortito, escrito para el evento del calendario de navidad del grupo Fanfics para reír, llorar y enamorarse.

Ya huele a navidad, nananaa.


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Los derechos a su autor, Kishimoto.


Regalos bajo el árbol

—¿En Suna no celebráis la navidad?

Temari levantó el angelito de navidad por encima de su cabeza mientras Shikamaru sentado en el suelo, continuaba peleando con las luces que adornarían el árbol que habían comprado por primera vez, juntos.

—Sí, pero no solemos adornar árboles o los hogares de estas formas. Hacemos una sopa helada, comemos frutas del tiempo, regalos… pero esto verde… no.

Shikamaru sonrió y la observó mientras caminaba de un lado a otro, colocando adornos donde no solían ir o de formas que no compaginaban. Ahogó una risita entre dientes cuando se estiró para colocar un aldeano del belén sobre un cuadro de fotos.

—Irás aprendiendo con el paso del tiempo cómo funcionan las cosas en navidad aquí —le aseguró—. Solo hay que tener paciencia, tener ojo con los precios de mentira y… ser familiares.

Temari sonrió al volverse hacia él. Se sentó a su lado y le tomó de la mano para que dejara de trabajar con las luces. Se la llevó al vientre, donde su semilla crecía a pasos lentos y, a la vez, agigantados.

—La próxima navidad seremos uno más —reflexionó pensativo. Por un instante echó de menos mordisquear un cigarrillo, pero Temari se los había prohibido hasta nuevo aviso en la casa o cerca de ella—. Habrá más regalos bajo el árbol.

Temari asintió.

—Juguetes. Interactivos. De esos que hacen pensar al bebé.

Shikamaru soltó una risita.

—¿Quieres volverle un genio antes de tiempo?

Temari le observó. Metió su mano lentamente sobre sus cabellos hasta deshacer su coleta y soltar el cabello. Su boca se posó en su mejilla.

—Su padre es uno de los mejores estrategas que conozco. Inteligente. Procede de una familia realmente famosa por su inteligencia.

—No olvides a su madre —añadió él antes de volver la cabeza hacia ella en busca de sus labios—. Y su tío Gaara es el Kazekage.

—¡Oh, Dios mío! —río Temari en su boca—. Creo que cuando nazca vamos a necesitar un árbol más grande.

Shikamaru observó su pequeño árbol con el ceño fruncido.

—¿Por qué?

—Me da a mí que Gaara va a ser un tío consentidor y comprará muchas cosas. Más de las que cabrán debajo de un árbol.

—¿Tú crees? Yo creo que el más consentidor serás tú. Si sale a ti en lo perezoso… Seguro que os organizáis para que no os regañe.

Shikamaru esbozó una mueca divertida al imaginárselo.

—Bueno, eso pronostica que vas a ser una mamá gruñona.

Esperó un tirón de orejas, un golpe, un gruñido, pero no llegaron. Temari sonreía acariciándose el vientre. Entonces, recordó algo y se puso en pie.

—¿Los regalos se han de poner entonces bajo el árbol?

—Así es —confirmó—. Y se abren juntos la mañana de navidad. ¿Por qué?

—Porque pondré el mío ya —canturreó.

Abrió el armario de los trastos y sacó un paquete rectangular verde decorado con renos en color de plata. Lo depositó bajo el árbol con cuidado y sonrió, satisfecha.

Shikamaru reptó hasta llegar a su altura, curioso.

—¿No tienes uno? —preguntó ella más por duda que por ofensa—. Puedes ponerlo también.

—Lo tengo —confirmó—. Pero no está envuelto todavía y estropearía la magia. Lo pondré esta noche.

Temari arrugó la nariz, pero no indagó en ello. Lo agradeció, porque claramente, siempre era ella la que ganaba esas peleas. Podría ser todo lo inteligente que quisiera, pero era un hombre con ciertos pecados carnales, por desgracia.

—¿En Konoha nieva?

—A veces —recordó pensativo. Temari se acercó a la ventana, casi pegando la nariz contra el cristal—. Me encantaría que lo hiciera. Por una vez, ver nieve sin estar en una misión.

Shikamaru se levantó y se abrazó a ella por la espalda. Sus manos oscilaron por encima de su vientre con delicadeza. Temari se las acarició y sonrieron.

Puede que el árbol tardara más en decorarse, pero el amor ya brillaba como la luz de navidad.

FIN

03 DE DICIEMBRE DEL 2020

Recta final...

Feliz navidad, amores.