Disclaimer: Los personajes de MARVEL & Disney no me pertenecen. Pero esta historia es totalmente creación mía.

Notas de la autora: "Oraciones en comillas son llamadas telefónicas".

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Había encontrado un departamento en alquiler y a muy buen precio en Moscú. Era algo sencillo, una habitación, un baño, sala de estar, living con comedor y cocina, un pequeño pero acogedor edificio de cuatro pisos. Lo suficiente para sobrevivir. Ahora debía empezar a buscar inspiración o a continuar sus cuadros. Le agradeció a un hombre del aeropuerto que vio a Steve algo complicado y le pasó un papel con la dirección del apartamento. Si no fuera por él, aún estaría buscando donde caerse muerto.

Steve amaba mucho la pintura, por eso se dedicó a este arte. Amaba dibujar cada lugar o persona que encontrase interesante y plasmarlo en tela o en algún papel. En sus cuadros se vendían muy bien. La gente amaba su arte, sobre todo mujeres. Pues sí, Steve Rogers es un hombre muy apuesto: alto, cabello semi rubio, un poco oscuro por así decirlo, cuerpo bien trabajado, una barba que hasta a los hombres les daba envidia, como un actor sacado de una película de Hollywood. Pero a pesar de lo hacendoso que podía llegar a ser, se sentía solo. Podía tener muchos amigos que le aconsejarían como vivir, que decisiones tomar, pero la soledad lo perseguía cada segundo de su vida. En la pintura sentía que ninguna de estas preocupaciones lo segaban. Quizás era algo psicológico, pero era el único escape para poder afrontar los problemas que le había dado hasta ahora la vida, era el arte.

A pesar de la poca fama que había cultivado gracias a su trabajo, es una persona modesta que jamás olvidará de donde empezó su vida, y a sus padres siempre los recordará como personas que le inculcaron buenos valores humanos. Los llevaría siempre en su corazón.

Ya con sus cosas instaladas en el pequeño departamento, era hora de conseguir algo de comida. Sin comida el artista no funciona por más inspiración tuviera. Así que tomó su cartera con dinero suficiente, chaqueta de cuero, ya que estaba empezando a hacer un poco de frío, tomó las llaves de su nuevo hogar y salió rumbo a explorar un poco el barrio donde sería su pequeña vida por algunos meses.

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Natasha se había levantado temprano ese día. Debía abrir la academia. La habían dejado a cargo para la apertura y el nuevo ingreso de niñas a la clase.

Después de harto tiempo, lo había decidido: Crearía su propia academia de ballet. Era lo que la hacía feliz en la actualidad y no iba a descansar para alcanzar su sueño, aunque le costase años. Siendo ya instructora oficial, tenía cierta confianza en poder hacerlo.

Se dio una ducha rápida, alcanzó a tomar algo de desayuno y lo que sobró lo metió en su bolso deportivo. No le importaba llegar tarde a su trabajo, su pasión por el ballet era primero, así que de inmediato se puso su ropa deportiva.

La pelirroja trabajaba en una prestigiosa empresa de accionistas llamada SHIELD Corporation, donde ella era la secretaria. Debía vestir siempre bien, casi a la moda. Esto a Natasha le apestaba bastante, si fuera por ella, iría a trabajar en pijamas. Hechó su ropa formal al bolso de paso y unos tacones que encontró por ahí. Tomó las llaves de su apartamento y salió un poco apresurada. Cerraba la puerta como podía, con otra mano tenía puesto su celular en su oído y trataba de que su bolso no cayera al suelo.

"No te demores demasiado Natasha, Fury te necesita a la hora" ─se escuchaba desde el auricular.

─Si, si entendí María, llegaré a las 10:00 am para la reunión ¡No te preocupes, ahí estaré!

Bajó rápidamente las escaleras, al menos estar en el piso cuatro le servía para realizar un pequeño calentamiento. Metió su celular en el bolsillo trasero de su pantalón, cuando de pronto pisó mal un escalón y cayó estrepitosamente encima de una persona.

Todo salió volando: celular, bolso, llaves. Quería que la tierra se la tragara en esos momentos. La vergüenza era demasiado

─¡Disculpe! ¡Fue mi error! ¡Iba bajando las escaleras demasiado rápido y no lo vi! ─exclamó en ruso.

La pelirroja le echó un vistazo rápidamente. Se notaba a leguas que era americano. El muchacho trataba de levantarse entre quejidos, aun teniendo a la mujer encima de su espalda. Natasha se movió rápidamente e intentó ayudar al joven.

─¡De verdad, lo lamento mucho! ─le habló en inglés. Supuso que era algún turista o algo por el estilo.

Natasha ofreció su mano para ayudar al hombre que estaba en el suelo. Al incorporarse, la pelirroja se fijó en sus facciones: alto, cuerpo bien trabajado, cabello semi rubio oscuro. No pudo ocultar su nerviosismo. Sintió como de un segundo para otro sus mejillas cambiaban de color y las sentía hervir. Ya de pie, se clavó en sus llamativos ojos.

─No te preocupes ¿tú te encuentras bien? buen inglés.

Hasta su voz la encontraba varonil ¿De dónde había salido este tipo? Por otro lado, Steve se fijó en aquella muchacha pelirroja que por cierto era muy hermosa: una figura muy estilizada, de piel tan blanca como la porcelana y su cabello tomado en una coleta de caballo hacía que resaltara su cuello. Y aquellos ojos verdes si que le llamaron la atención.

─Si, estoy bien y atrasada. ─levantó sus llaves y sus otras cosas, mientras Steve le pasaba su celular y el bolso que habían caído encima de él─ ¡Gracias y disculpa!

Dicho esto, Natasha salió corriendo del edificio, dejando a un Steve Rogers consternado. Vaya primer día de conocer el barrio y ya se había tropezado con una hermosa muchacha. Sacudió sus pensamientos. Simplemente no podía pensar que tenía que interesarse en la primera mujer que se le cruce por el camino ¿o tal vez sí? De todas maneras, ya tendría tiempo de conocer a su nueva vecina, que por cierto hablaba en su idioma.

«¿De dónde demonios salió ese tipo?» ─pensaba Natasha en el camino. Por el momento, aquellos ojos azules estaban clavados en su mente.

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SHIELD Corporation, 10:00 am.

Natasha había llegado a la hora como es de costumbre. Odiaba la impuntualidad, y ella se encargaba de cultivar eso a diario. Salió del tocador ya bien vestida. Traje de dos piezas, chaqueta y falda negra, blusa blanca y sus tacos estilo princesa, que era lo único que le gustaba de la tenida. Lucía como una muñeca de porcelana y su cabello rojizo recogido en un pequeño tomate simple.

Tomó el ascensor hacia el piso diecisiete, donde era la reunión. Llevaba su laptop y por si acaso, un libro de notas.

Salió del ascensor un poco apresurada hacia la sala de reuniones, saludando a las personas que también se dirigían allá. Tomó asiento al lado del puesto de Fury, abrió el ordenador para comenzar la minuta.

«Será una larga reunión...» ─Natasha apenas había llegado y quería irse de ahí lo más pronto posible.

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Steve salió del supermercado con lo necesario para sustentarse al menos una semana. Ahora el trabajo se volvería más tedioso: buscar un local en renta para poder tener un estudio de trabajo y vender algunas obras. Se veía difícil el panorama, más si no sabes hablar ruso. Sería complicado. Sacudió su mente para olvidarse un poco de eso y se dirigió a su apartamento hasta que empezó a sonar su móvil.

─Que oportuno momento ─el rubio dejó las bolsas en el suelo para atender la llamada.

"Llevas un día en Rusia y ya te olvidas de mi"

─¡Sam! Lo siento, es que ha sido un día de locos ─Steve se llevó la mano a su cabeza. Había olvidado llamarlo─ Ya sabes, encontrar donde dormir, comprar cosas para comer-

"Oye está bien, sólo estaba molestando un poco" ─soltó una risotada─ Y ¿Cómo te ha ido? ¿te acostumbras allá?"

─Bueno aún no me he topado con mucha gente... ─Steve recordó a la hermosa pelirroja de esta mañana con quien tuvo un encuentro no tan formal. Sintió curiosidad sobre ella.

"Si, me imagino, no sabes hablar el idioma de allá, debe ser bastante difícil. Pero vamos, sé que saldrás adelante, eres un genio"

─Sam...

"Bueno te dejo amigo, sólo quería saber si estabas con vida o si te habían secuestrado los de la KGB allá" ─bromeó. Steve dio una pequeña carcajada. Sam siempre hacía bromas para animarlo de alguna manera─ Pero en realidad es porque sale demasiado caro llamar a otro país, ya sabes"

─Si, además que está el internet, puedes enviarme un mensaje de WhatsApp o algo así. Bueno, hasta luego Sam, te contaré de novedades.

Cortó la llamada para luego guardar su celular en su bolsillo. Cogió las bolsas nuevamente y empezó la marcha.

Observaba los detalles de cada edificio que veía. Realmente era genial poder estar en otro país y ver otros paisajes, otra cultura y otro tipo de gente. Le gustaba a pesar de ni siquiera llevar un mes, le estaba agradando la idea de un nuevo comienzo.

De pronto, su teléfono empezó a sonar nuevamente. Quizás a Sam se le había olvidado mencionar algo. Puso los audífonos para hablar con manos libres y seguir su camino a casa cuando de pronto...

"¡Hola que tal Steve!"

─¿Bucky? ─preguntó extrañado. Años sin saber de él─ ¿Cómo estás amigo? ¡Tiempo sin saber de ti! ─exclamó Steve al escuchar nuevamente su voz.

"Bien, si lo sé, fui un desconsiderado al no haberte llamado antes lo siento, el estudio me abdujo considerablemente, no me justifico..."

James Buchanan Barnes fue su mejor amigo en la universidad. A pesar de que ambos estudiaron diferentes carreras, su amistad fue la que perduró en el tiempo. 'Bucky' como le decía Steve de cariño, estudió para ser un abogado exitoso y trabajar para la policía que era su pasión desde adolescente: defender a las personas otorgándoles la justicia que se merecen.

─Lo sé, no te preocupes por eso. Sé que tus estudios estaban primero. Oye, que tal si te llamo en un poco más tarde, es que acabo de llegar a Moscú y aun no me instalo bien en mi nueva casa.

"¿Moscú? Por qué demonios te fuiste allá... ─de pronto sacó una pequeña conclusión─ Ahhhh, ahora lo entiendo... eres muy pícaro Steve. Si querías una buena mujer me hubieras pedido que te presentara a alguna de mis amigas ya sabes... "

─Sabes que no me vine por esa razón Buck' ─el rubio esbozó una sonrisa─ Además no necesito a una mujer a mi lado aún, no ahora por lo menos.

"No te mientas a ti mismo, todos necesitamos a alguien al lado, aunque sea como amiga... ¿acaso no has encontrado a nadie por allá? Porque sería imposible, todas son hermosas"

─Acabo de llegar, es claro que no he tenido tiempo de conocer a nadie aún ─James se reía desde el otro lado del teléfono─ Oye en serio te llamo luego. Ni siquiera he puesto wifi en mi apartamento.

"Vale, oye, entonces...que te parece si te acompaño por allá, necesito vacaciones y que mejor que disfrutarlas con mi mejor amigo de universidad"

Steve lo meditó unos segundos. Igual sería una buena idea pagar renta con otra persona, así podría ahorrar un poco más de dinero. Y como él le había dicho, sería un buen momento para disfrutar y relajarse. James siempre lo animaba y le daba buenas ideas para sus obras.

─No tengo problema. Hay harto espacio. Eso sí, trae tu mejor chaqueta, te congelarás.

"Entendido Cap" ─le decía a veces de esa forma, ya que parecía militar a veces─ lo tengo todo anotado. Te llamaré a penas compre los pasajes, Nos vemos pronto"

Steve colgó la llamada siguiendo su camino a casa, si es que nadie más lo llamase.

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Natasha corría rápidamente hacia la academia de ballet aun con su vestimenta formal de oficina. Esas malditas reuniones con Fury las detestaba. Decía que era a una hora, pero después solía alargar siempre el tiempo. Como lo odiaba. Pero desde luego no iba a reclamar por aquello. Este trabajo le ayudaba a ahorrar para poder poner su academia en algún futuro cercano.

Llegó y se encontró con las niñas nuevas que serían sus próximas alumnas. Tenían entre diez y catorce años. Unas pequeñas. Las saludó rápidamente y fue a cambiarse su ropa para empezar la clase. Al salir se encontró con una sorpresa...

─Buenas tardes niñas, el día de hoy seré su instructora.

Natasha miró perpleja. Era Sharon Carter ¿Qué demonios hacía ella ahí? La pelirroja se acercó a la rubia para preguntar qué había sucedido.

─Sharon, hola ¿me perdí de algo? ─preguntó secamente, no quería que la notara enfadada, pero era demasiado notorio como se sentía la rusa.

─Hola Natasha ─se volteó a verla─ Pues qué decirte: llegaste tarde de nuevo. La instructora me pidió que te supliera y aquí estoy. ─mencionó seria. La verdad era que no la soportaba.

─Pero si llegué solo quince minutos tarde Sharon. Déjame hacer la clase a mí.

─Lo siento Nat. Órdenes son órdenes. Habla con Svetlana. Tal vez otro día lo logres mejor.

Dicho esto, la esbelta rubia se acercó al nuevo curso para empezar la clase. Natasha estaba destruida. Como detestaba el no poder llegar a tiempo a las clases y además, casi siempre era reemplazada por Carter.

Claro cómo no iba a ser fácil para ella; hija del jefe de policía de la ciudad. Estaba estudiando de igual forma para ser detective, de familia adinerada. Claro que le sobraría tiempo para hacer estas cosas. Además, podría dedicarse a hacer cualquier cosa, lo que sea. Pero no, se dedicó a ser instructora de ballet.

La pelirroja tomó su bolso deportivo dirigiéndose a la salida hasta que una niña la detuvo.

─Señorita Nat, ¿Ud. nos hará la clase la próxima vez?

─Eso espero. ─le dedicó una pequeña sonrisa─ Lo lamento, hoy no fue mi día.

Dicho esto, Natasha abrió la puerta y salió de ahí. Se sentía destruida por dentro, como si hubiera perdido en una guerra. Nunca entendería por qué Sharon la seguía a todas partes. Cuál era su fascinación por hacerle la vida imposible.

Llegó a su edificio y subió rápidamente las escaleras hasta llegar a su piso, que era el cuarto.

Estaba sollozando un poco. Tenía mucha rabia. Lo único que quería era acostarse y no salir más de su casa. Y mientras pasaban un montón de emociones, buscaba las llaves de su apartamento, pero no las hallaba.

Steve justo iba llegando también subiendo las escaleras y la vio nuevamente: la chica de esta mañana. Vio que estaba algo apresurada en encontrar sus llaves. Dejó las bolsas del supermercado y se acercó hacia ella.

─ Hola de nuevo ─saludó en inglés. Ella se volteó para verlo. Era el chico de los ojos azules─ ¿Te encuentras bien?

El rubio se dio cuenta que ella había estado llorando. Quiso acercarse un poco más a ella, pero lo detuvo.

─Si, estoy bien. ─respondió encontrando las llaves al fin─ Gracias. ─su tono era un poco pasivo/agresivo, pero a Steve no le importó.

─Sabes... si me dices que estás bien y veo tu rostro marcado por las lágrimas no te voy a creer. Dime que te pasó, ¿alguien te hizo algo?

─¡No! así estoy bien, además... no te conozco. ─tiró su bolso al suelo.

─Soy tu vecino nuevo de al frente, me llamo Steve Rogers. ─se presentó educadamente─ ¿Y tú... eres?

Pero era demasiado tarde. La pelirroja le había cerrado la puerta en la cara. Al parecer según lo que pensaba Steve, habría tenido más que un mal día, un pésimo día.

Suspiró y volvió hacia donde estaban sus bolsas de supermercado. Sacó sus llaves del apartamento para entrar cuando de pronto sintió que la puerta de aquella muchacha se volvió a abrir.

─...Natasha Romanoff.

Steve la miró nuevamente y ahí estaba ella: Natasha Romanoff era el nombre de su vecina.

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[Continuará...]

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