Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen. Sólo ocupo sus personajes para realizar un Universo Alternativo.

Nota de la autora: Letra cursiva es flashback. Diálogos en negrita son diálogos en ruso. Disfruten la lectura!

.


.

─¡Cómo tienes esa clase de vecinos Steve! ¡Esa mujer pensaba matarme estoy seguro! ─le reclamó James. Habían ya entrado al departamento del rubio. Éste le ofreció un vaso con agua para que se calmara un poco.

─Ella es especial, es decir... quizás se sintió algo paranoica ver un desconocido entrar y quiso actuar. No veo lo malo. ─Steve quería darle el punto bueno. A pesar de que no conocía bien a Natasha, estaba seguro que su actuar tenía una razón de ser.

─Si claro, porque a ti no te acorraló ni te tiró al suelo ─lo miró con odio. Estaba enfadado. Primer día en Rusia y este era su recibimiento.

─Cálmate, ya pasó... pero si te hace sentir bien, iré a hablar con ella para que se disculpe contigo, ¿te parece?

─Da igual. Aunque...me da la impresión que oculta algo. Oye ¿Y si trabaja para la CÍA? ─dijo con un tono algo asustadizo─ Tú sabes que Rusia es un país peligroso.

─No lo creo Buck... creo que estás viendo demasiadas películas. Pero sea lo que sea, iré a hablar con ella.

─Esa es la excusa ¿no? ─lo miró con picardía. Ya se le había pasado el enojo de hace un momento. Porque no había que ser idiota para no haberse fijado en Natasha.

─¿Excusa de que ? ─respondió haciéndose el tonto, pero ya sabía a qué iba la pregunta.

─Vamos... ─afirmó su amigo─ Se nota mucho que estás interesado en ella.

─Buck, a penas la conozco hace un mes y con suerte, porque hoy es como la tercera vez que la veo. Cómo me puede gustar una persona en tan poco tiempo. ─le refutó como no creyendo ni lo que él mismo decía. James largó una pequeña carcajada.

Steven...lo sé porque sé que cuando estás inspirado, te obsesiona algo. Tus ojos no mienten, pero está bien... ─James hace un gesto con ambas manos en forma de rendición─ Tú ganas. Todo es mentira lo que te he dicho.

Odiaba cuando Bucky tenía razón. Pues sí, se había interesado mucho en Natasha. Quizás era algún tipo de obsesión, pero lo que realmente quería saber Steve era sobre su vida. Le sorprendía que una mujer tan hermosa como ella estuviera aun viviendo sola. Quería saber si ella realmente era bailarina, porque si así fuera, iría corriendo en este momento a verla bailar.

Imaginarla realizar aquellas piruetas, era algo que no quería perderse porque no se lo imaginaba en aquella faceta.

Además de lo poco que la conocía, notaba cierto recelo con las personas tal vez debido a algún trauma que él quería hacerla olvidar.

─Tal vez... si me interesa un poco Natasha ─respondió. James sonrió de vuelta en forma de victoria─ Pero es porque es muy misteriosa...

Hubo un silencio entre los dos, donde ninguno decía palabra. De pronto James habló, sacando de sus pensamientos a su amigo.

─Oye cambiando de tema ¿y tus pinturas?

─Llevé unas pocas a la tienda que alquilé...las puse en vitrina por si alguien se interesa. Son pocas, como unas tres o cuatro ya no recuerdo. Mañana empezaré a trabajar en mi portafolio para ir presentando a algunos clientes si es que puedo conseguirme... y comenzar otras pinturas.

─Ah perfecto... auch ─se quejó su amigo─ Oye esa vecinita...tiene lo suyo, así que ten cuidado con ella si es que quieres ir a hablarle ─James se quejaba de su brazo y su espalda. Quizás tendría ese dolor hasta por una semana. Steve le respondió con una semi sonrisa y se dirigió a su habitación.

.


.

Natasha apenas había entrado a su apartamento y ya quería huir de ahí. Porque eso pretendía en primera instancia antes de encontrarse con el amigo de Steve tratando de entrar.

Salió de su apartamento y cerró lentamente su puerta. Quedó mirando el apartamento del frente, pensando obviamente que ellos dos estarían hablando de ella. Si más preámbulo, bajó las escaleras.

Caminó lento por el centro de la ciudad. En realidad, ni siquiera sabía en qué calle iba, ya que dejaba que sus pies la guiaran. De lo que sí estaba segura, era que lo que había hecho hace un momento con ese muchacho...no era normal.

(...)

─¡¿Qué está pasando acá?!

De pronto, aparece Steve, viendo aquella escena donde ella retenía a su mejor amigo en el suelo. Rápidamente, la pelirroja lo suelta y se aparta de aquel hombre que pensaba que era un ladrón, pero se había equivocado. Era un conocido de Steve y decía la verdad. Al parecer ser iría a vivir con él.

El rubio ayuda a James sosteniéndolo de un brazo para que se pusiera en pie.

─Qué demonios ¿Natasha? ¿Por qué hiciste esto, que te sucede?

─Yo... ─no sabía que decir ni actuar. Simplemente su mente se cerró.

─¿Estás bien Buck? ─preguntó su amigo. El recién llegado asintió como pudo.

Steve estaba realmente enfadado. De reojo, observaba a la pelirroja. La veía muy nerviosa y sinceramente no quería hacerla sentir así, pero era una faceta que desconocía. A decir verdad, desconocía casi todo de ella.

Sin más, la muchacha se retiró rápidamente de ahí entrando a su apartamento.

─¡Natasha espera!

Pero era demasiado tarde, ella ya se había ido. Quería arreglar las cosas con ella y con lo que había pasado.

Oye...sigo aquí ─reclamó Bucky. Steve ayudó a su amigo a entrar al apartamento, cerrando la puerta tras de sí.

(...)

.


.

«Es el instinto Natalia...»

─No quiero actuar más por instinto. Al menos no ese tipo de instinto. ─respondía en voz alta a su mente.

Aún la perseguían aquellos fantasmas del pasado que quería enterrar de una vez por todas. No quería volver a recordar aquellos días donde no estaba segura si viviría para contarlo.

Mientras seguía su caminata por aquella esquina, fijó su mirada en un nuevo local. Ella conocía a la perfección los alrededores del centro, conocía cada tienda cerca de su casa, pero esta era nueva.

A simple vista no se notaba de que se trataba, además la tienda estaba terminando su remodelación, así que veía que las paredes aun no estaban bien pintadas y el piso seguía con papel periódico.

Se acercó para observar mejor, apoyando sus manos en la vitrina de la tienda. No lograba ver mucho. De pronto, en una esquina pudo notar que había unos cuadros de pinturas e inmediatamente se acordó de Steve:

«Soy artista, pinto cuadros...»

¿Será que este local, era el trabajo de Steve Rogers? Podría ser una posibilidad. Quedaba relativamente cerca del edificio donde él vivía y en locomoción pública, bus o taxi, podría llegar en menos de veinte minutos. Tenía curiosidad por ver sus obras. Aún no le cabía en la cabeza que un hombre tan apuesto como él se dedique al arte. No le calzaba de ninguna manera.

Podría perfectamente ser un empresario exitoso, un hombre de negocios. Imaginárselo en ese aspecto, provocaron que sus mejillas explotaran de calor. Hasta sintió algo de pena pensar en él de esa forma. Sacudió sus pensamientos. Él sólo era su vecino, su vecino artista...que moría de ganas por saber más de él.

Estaba decida a ir a disculparse con él y con su amigo por lo de hace un momento. Tenía que dejar de pensar así con los demás. Creer que todos son sus enemigos. Era difícil para ella quitar ese trozo de vida, muy difícil.

De pronto, sintió una mano en su hombro. Natasha dio un pequeño respingo y volteó para ver quién era...

.


.

─¿En serio crees que te abrirá la puerta? ─James estaba apoyado en el marco de la puerta del departamento del rubio mirándolo desde ahí. Steve seguía sentado esperando a que la pelirroja le abriera.

─Voy a insistir.

─¡Pero si es ella la que nos debe una disculpa! Siempre tan caballero, por eso no tienes novia ─bufó molesto e hizo un movimiento de negación con la cabeza.

─Yo pienso que es una ventaja ser caballero. ─rebatió Steve a su amigo.

Steve era de esas personas que cuando tenía una idea en la cabeza, nadie se la sacaba. Bucky le decía todo el tiempo que debía dejar de ser así y también de ser tan buena persona, ya que todos los que le conocían, le pedían favores y después se olvidaban de él. Sólo estaba rodeado de gente por interés. Por eso es que James siempre lo defendía y lo guiaba en ese aspecto. Bueno, por algo se tituló de abogado, le molestaba mucho la injusticia, más si se trataba de su mejor amigo.

─Bueno, ya que no piensas moverte de ahí, saldré a comer ¿Vienes? ─su amigo lo meditó un poco. No quería desistir, pero al ver el rostro del castaño que ya se veía algo molesto, se levantó de ahí sacudiendo su ropa para acompañarlo─ bien hecho ¿Y a dónde vamos?

─No lo sé, tú dijiste que querías ir a comer por ahí, yo te sigo.

─Steve...─James hizo una mueca de disgusto mientras su amigo reía de él─ Acabo de llegar ¡No conozco absolutamente nada! ¡Ni siquiera sé hablar ruso!

─Tranquilo. Conozco un lugar...

.


.

─Tanto tiempo Natasha ¿Cómo has estado?

Sharon Carter. La persona que menos quería toparse en este día era ella. Al parecer estaba dirigiéndose a la academia de ballet para hacer clases. Se disgustó por dentro y la rubia continuó con las preguntas ya que Natasha no había respondido la primera.

─¿Te sientes bien?

─Si, lo siento. Estoy bien, disfrutando de mis últimos días de vacaciones. ─mintió. Aunque haya pedido días de descanso para pensar y meditar sobre su vida, era que su mente era un desastre.

─Me alegro mucho. ─la rubia le dedicó una sonrisa. Aunque Natasha no sabía descifrar si era real o no─ Te extrañamos en la academia, espero que vuelvas pronto y no llegues tarde a dar clases, ya que pronto me iré de vacaciones también.

─¿En serio? Eso es bueno, te mereces un descanso. ─le dedicó una media sonrisa a la rubia.

─¿No te parece genial? ─Natasha no sabía a lo que ella se refería.

─¿Qué cosa...?

─Esta nueva tienda de arte moderno ¿La estabas mirando no? Me parece perfecta. Aún no he terminado de decorar mi apartamento. Apenas abra me daré unas vueltas por acá. ─respondió Sharon emocionada.

─Ah sí, por supuesto. Me parece que es una linda tienda, fuera de lo común por estos lares ─sintió algo de nerviosismo de pronto. Porque ya había dado en el clavo, que ese local era el taller de trabajo de Steve.

─Bueno tengo que dejarte, nos vemos pronto Natasha.

La rubia se despidió dejando a Natasha algo triste. Ella la veía feliz, disfrutando de su vida y ella ni siquiera podía arreglar la suya. Suspiró y decidió ir a comer por ahí, ya que se acercaba la hora del almuerzo y su estómago estaba reclamándole hace ya varios minutos.

Entró a un local de comida casera que era uno de sus favoritos cuando no tenía ganas de cocinar. El mesero la reconoció de inmediato y la llevó a una mesa, mientras él colocaba un pequeño mantel y cubiertos.

─¿Lo mismo de siempre señorita Natasha? ─preguntó el joven mesero en ruso.

─Si por favor. Gracias Adam.

Natasha siempre pedía su plato favorito, que era el Borsch* caliente. Para esta época del año que hace un poco más de frío era como anillo al dedo.

Sacó su móvil un poco para distraerse, mientras esperaba su plato y vio en Facebook las fotos de Clint en . La estaba pasando bien al parecer. Observó una fotografía donde él estaba imitando la pose de la estatua de la libertad y le comentó algo:

"Clint, espero que estés bien allá, pronto te llamaré, he estado ocupada con algunas cosas, te quiero mucho..."

─Barton siempre tan gracioso. Cómo te extraño amigo... ─dejó su móvil a un lado cuando el mesero le trajo un jugo de frambuesa mientras─ Gracias...

.


.

─ "большое спасибо/Gracias" ─respondió a una señora que amablemente les sugirió algún restaurante cerca de aquí mientras de despedían y se dirigían a la dirección señalada.

─¿Qué mierda acabas de decir? ─Steve lo miró un poco molesto. Lo que odiaba eran las malas palabras─ No te entendí nada hombre.

─ Significa "gracias" y si, la gente aquí no habla mucho inglés. Eso es lo malo.

─Ah, cierto ─Bucky se disculpó─ Lo siento, aún se me hace raro no escuchar inglés por acá.

Llegaron a un local que por fuera tenía un letrero con estas letras: "вкусное блюдо". Steve con el poco ruso que había aprendido en un mes le dijo que era algo de plato sabroso o platillo sabroso. Ambos se encogieron de hombros y decidieron entrar.

Adam el mesero del local los recibió y por suerte de Bucky, el muchacho hablaba inglés y éste suspiró con alivio.

─Ves Steve, no hay que perder las esperanzas. Este chico es genial ─James le dio una palmada en el hombro─ ¿Cuántos años tienes?

─Tengo veinte señor. ─contestó algo avergonzado─ ¿Mesa para dos?

Mientras Barnes hablaba con Adam por decidirse donde se iban a sentar, Steve había dejado de escuchar por unos instantes a los muchachos.

─Perfecto, síganme por acá señores.

─No, mejor mesa para tres.

James arqueó una ceja con la respuesta de su amigo ¿se había golpeado la cabeza? ¿invitaría a almorzar al mesero?

─Steve ¿esperas a alguien más? Porque sólo somos dos o...

El moreno dirigió su mirada hacia donde veía el rubio y claro. Ya había entendido. Natasha estaba sentada unas mesas más allá sola. Si algo que conocía de Steve era su insistencia y claramente lo tenía con ella.

.


.

[Continuará...]