Disclaimer: Los personajes de MARVEL no me pertenecen. La historia es totalmente mía.
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Estaban ambos muchachos, James y Steve en la mesa junto a una Natasha Romanoff algo incómoda. Los tres tenían sus respectivos platillos y estaban concentrados en comer.
Reinaba un silencio bastante incómodo que Steve quería romper de cierta manera sin sonar entrometido.
─¿Qué tal tu almuerzo Natasha? ─decidió preguntar finalmente. Hasta Bucky se sentía incómodo en aquel ambiente.
─Bien, está tal y como lo pido. Las verduras en su punto. ─y por primera vez en mucho tiempo, quiso mirarlo a los ojos. Él le respondió con una semi sonrisa y Natasha no sabía dónde ocultarse porque digámoslo, los ojos de Steve Rogers eran tan azules como el océano y eso la hipnotizaban por completo.
James se dio cuenta de aquella pequeña no tan casi "conexión" entre ambos. Se llevó un bocado y siguió masticando. Prácticamente se sentía como alguien que sobra, como cuando uno acompaña al amigo para que le vaya bien con la que será su novia.
Suspiró y golpeó la mesa para asustarlos. Ambos salieron del pequeño trance y Steve miró a Bucky.
─¿Qué? Me sentía solo... ─se excusó el moreno. Steve no le dijo nada y siguió con su almuerzo.
─Por cierto ─la pelirroja tomó una servilleta para limpiarse un poco la boca para continuar─, lamento lo de esta mañana. No debí haber hecho eso...
Bucky le dedicó una sonrisa tranquilizadora. Entendía el punto de ella. Si él ve que de pronto un desconocido quiere entrar al hogar de Steve, tal vez hubiera actuado de igual manera.
─No hay problema rojita ─respondió con un sobrenombre─, todo está bien.
─Hace un momento estabas enfadado. ─acusó Steve. Natasha abrió un poco los ojos para ver la respuesta de Bucky.
─Pero ya no lo estoy, tiempo pasado... ─dijo mientras cortaba un pedazo de carne y se lo llevaba a la boca─ además... para ser una chica y con todo el respeto del mundo, sabes pelear muy bien. ─se dio cuenta y se lo mencionó─ ¿Dónde aprendiste esas técnicas?
Steve notó de inmediato el nerviosismo de Natasha. A pesar de conocerla poco durante un mes, ya había visto esa actitud en ella cuando está tensa: Parpadea mucho, baja la mirada y su respiración es un poco más rápida. O quizás era sólo su imaginación.
─Yo...
─Practicas ballet, ¿no? ─el rubio fue como su salvavidas para ella en ese momento. Ella asintió hacia James.
─Si, soy bailarina e imparto clases en una academia. ─respondió Natasha. James estaba escuchándola muy atento.
─Bueno, entonces, para ser bailarina, peleas muy bien. ─la elogió y ella se ruborizó un poco. Steve encontró algo tierna la reacción─ Lo digo porque hace unos años yo practicaba Taekwondo.
─¿De verdad? ─Steve no sabía eso de su amigo.
─Si, era para no perder el entrenamiento. Sabes que no me gusta estar en modo sedentario. A demás no lo ibas a saber, con la Universidad y estudiando Leyes, uno desaparece del planeta ─se encogió de hombros.
─Pensé que ibas al gimnasio.
El rubio soltó una pequeña risa y Natasha sintió como su felicidad iba creciendo muy de a poco en su corazón. Con ellos dos ahí, ya no estaba ese aire irrespirable y de incomodidad, al contrario, ambos muchachos querían hacerla sentir bien y de verdad ella se los agradecía mucho.
Hablaron de muchas cosas, aunque más fue del viaje de James hacia Rusia, los años que Steve no habló con su amigo y algunas pequeñas cosas de Natasha que ella misma les había contado. Que tenía treinta años y que aparte de dar clases de ballet, trabajaba como secretaria en una empresa de accionistas para tener un ingreso extra. Ambos hombres la miraron sorprendida. Se notaba las ganas de salir adelante por parte de ella, aunque físicamente se notaba cansada.
Terminaron de almorzar. Todo estaba delicioso y Steve agradeció a la señora que les había dado el dato. Natasha también les corroboró que este lugar era uno de los mejores para servir almuerzo en el barrio.
Y como todo un caballero, Steve Rogers pagó la cuenta, dejando a un James Barnes algo avergonzado. Le insistía en que pagaran a medias todo, pero él se rehusó. Le mencionó que después de lo de la mañana, lo mínimo que podía hacer era pagarle el almuerzo.
Natasha también le insistió a él que daba su parte para pagar, pero también rechazó la oferta.
─Pero...
─Está bien. Además después de tanto tiempo, puede que me des algo de suerte el haberte vuelto a ver. ─dijo esto guardando su billetera en el bolsillo trasero.
─Yo tampoco hace tiempo no te veo. ─bufó Bucky─ Que ella sea mujer no tienes por qué darle la preferencia, yo soy tu amigo más antiguo aquí.
Natasha soltó una pequeña carcajada. Ambos chicos la hacían reír mucho. Bucky lo había dicho en forma de ironía obviamente para que ella sonriera. Algo de esa muchacha también estaba atrayendo mucho a James, que no sabía que era. Pero de lo que estaba seguro, era que amaba hacerla sonreír.
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Después de haber tenido aquel momento de compartir con dos hombres bastante guapos, la pelirroja se dirigió al edificio de la empresa donde trabajaba. Iría a buscar unos documentos importantes, ya que el lunes iba a volver a trabajar ahí después de sus días de descanso y no quería llegar desactualizada.
Y, a pesar de que odiaba ese trabajo, no le apetecía el no estar enterada de nada. Quería siempre estar al tanto de todo lo que sucedía, para eso le pagaban. Era muy trabajadora en ese aspecto.
Entro al edificio y saludó a los guardias que ya de por sí la conocen. Subió por el ascensor hasta el piso catorce, donde tenía su escritorio. Se dirigió ahí y sacó una llave para abrir un cajón y encontró lo que buscaba: sus documentos. Cogió una carpeta que siempre tenía en casos como estos y los archivó para llevárselos.
Se volvió a dirigir al ascensor para irse a casa, cuando se topó con su jefe.
─Natasha, que gusto me da verte por acá.
─Buenas tardes director Fury. ─saludó cortésmente Natasha, a lo que Fury movió la cabeza en negación.
─Por qué tanto protocolo. ─colocó ambas manos en su cintura─ No estamos en una reunión para ser tan formal.
─Lo siento, es la costumbre. ─Natasha le dedicó una sonrisa tímida. Fury se dio cuenta que llevaba una carpeta con cosas.
─¿Te llevas trabajo a tu casa? Romanoff, sabes que no me gusta que hagas eso, aprovecha de descansar este fin de semana.
─Si, lo sé. Es que no me gusta llegar desactualizada al trabajo, quiero llegar conectada para el lunes. ─se excusó la mujer. Nick la miraba con su único ojo que tenía, ya que en el otro usaba un parche.
─Dame eso. ─estiró su mano─ El lunes veremos todo, no quiero que por mi culpa después estés cansada.
─Pero señor-
─Dame acá. ─y sin chistar, Natasha le devolvió la carpeta. Suspiró decepcionada. Ella de verdad quería llegar el fin de semana a enterarse de lo que pasó estas tres semanas─ Sé que te estás esforzando y lo veo... ve tranquila, relájate, sal con alguna amiga o con tu peor es nada .─bromeo Nick y ella solo sonrió algo triste. Porque en realidad, no tenia a nadie. Clint, su mejor amigo estaba lejos.
─Si señor, lo haré.
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Su plan de querer distraerse con trabajo el fin de semana había sido ofuscado por su propio jefe. Pero debía agradecerle, él no era como los demás que exigían y exigían trabajo. El era respetuoso con sus trabajadores, porque su política era que un trabajador a gusto podía dar hasta el triple de su capacidad. Por eso se preocupaba de dar vacaciones cuando correspondía, realizar capacitaciones para que se sientan realizados como profesionales y otras actividades. Al fin y al cabo, era un buen jefe o líder, en este caso.
Lo único bueno del día, fue el almuerzo con Steve y James. Empezó a recordar los momentos con ellos y de verdad ahora los extrañaba.
Empezó su camino a casa y recordó que no tenía nada para la cena. Revisó lo que le quedaba de efectivo y se dirigió a un supermercado al paso que quedaba por ahí.
Compró algo de verduras, un trozo de carne de res y un vodka. Podría haber sido un vino, pero Natasha siempre va a preferir el vodka. Pagó sus cosas, acomodando las bolsas para irse al apartamento.
Camino a casa, se encontró con aquella tienda de cuadros nuevamente. Al parecer había alguien porque se veía a través de la vitrina una luz encendida. En realidad, no estaba segura si era aquí donde Steve trabajaría, pero le entró de pronto la curiosidad de saber si era o no.
La puerta estaba semi abierta, así que sólo atinó a empujarla un poco más. Ya estaba mas ordenado y más limpio. Quizás los albañiles habían venido temprano para dejar casi listo el local. Giró hacia su izquierda y vio algunos cuadros ya colgados. Se acercó para ver detenidamente:
Uno de ellos era un paisaje muy hermoso: Un pequeño río, acompañado por hojas de color naranjas por el otoño y árboles que rodeaban haciendo que se sienta que es un ambiente cálido. Le gustó esa sensación, era como si estuviera frente a una fogata.
El otro se trataba de personas que intentaban refugiarse bajo la lluvia, pero le llamó la atención la pareja que estaba al medio. Lo encontró demasiado romántico, hasta casi de película. Una muy bonita escena ¿lo habrá visto en alguna parte? O ¿sólo fue imaginación? Sea lo que haya sido, era un cuadro que representaba algo de él o tal vez...
El tercer cuadro llamó mucho más su atención. Era una pareja bailando Tango. Natasha siempre había encontrado ese baile como uno de los más íntimos para bailar. Siendo o no el lugar de trabajo de Steve, admitió que aquella persona tiene mucho talento. Sus pinturas eran realmente buenas.
De pronto escuchó unos pasos y ella no sabía dónde meterse. Tomó sus bolsas del supermercado dispuesta a salir de ahí lo más rápido posible, hasta que escuchó una voz conocida.
─Hola de nuevo.
Y claro, sus sospechas eran ciertas. Volteó para ver al dueño de aquella voz y era él: Steve Rogers.
─Estaba terminando algunos detalles. Los chicos que contraté para remodelar hicieron un excelente trabajo ¿no te parece? ─puso sus manos en sus caderas y ella asintió en modo de afirmación─ Pensé que después del almuerzo que tuvimos te habías ido a tu casa...
─Ah sí, es que pasé a mi oficina a buscar algo de trabajo. Entro el lunes nuevamente y no quería estar tan desconectada, ya sabes. ─le explicó la pelirroja. Steve pasó por su lado y se quedó detenido mirando aquellos tres cuadros. Ella lo miró expectante por si decía algo.
─Estas pinturas... fueron las primeras que realicé cuando era más joven ─Su tono era nostálgico. Natasha lo escuchaba atentamente─ Son bien sencillas, nada del otro mundo. Es como si fueran mis hijas
─Me imagino que sí. ─Mencionó Natasha─ ¿Sabes? quería decirte...que tienes mucho talento Steve. Tus pinturas son muy buenas. Y eso que aún no colocas todas en exhibición. Las demás deben ser fabulosas...
─Gracias Natasha. ─el rubio le mostró una leve sonrisa, a lo que la pelirroja devolvió de la misma manera.
─Y ¿Cuándo piensas abrir al público? ─preguntó. Natasha se separó de él y empezó a caminar, observando el local.
─Creo que el lunes o martes a más tardar... necesito generar dinero, ya sabes, el alquiler no se va a pagar solo. ─respondió de manera cómica.
─Si eso es verdad. ─hizo una pequeña pausa y luego continuó─ Si alcanzo, el lunes vendré a la apertura después de mi trabajo en la oficina. ─dijo algo nerviosa─ Digo si no te molesta...
─Para nada. De hecho pensaba decirte que vinieras... eres la única amiga que tengo. Ya sabes, James se pone celoso cuando digo algo así.
Natasha río ante ese comentario, recordando lo de esta tarde. De pronto, el rubio preguntó sobre sus bolsas de supermercado y las apuntó.
─¿Vas a cenar?
─Si, recordé que no me quedaba mucho en la nevera, así que pasé a comprar algunas cosas... ─las levantó─ me pagan la próxima semana.
Rogers se sacó el delantal que tenía puesto y lo dejó encima de una mesa. Debía usarlo, ya que había detalles para arreglar aún como pintar las esquinas y esas cosas. Sacudió sus manos, tomó sus llaves y a Natasha le quitó una bolsa.
─Vamos a casa, yo te cocino esta noche.
─¿Qué? ─movió la cabeza algo incrédula.
─Te invito a mi apartamento y cocino lo que compraste. No soy un chef de primera, pero algo puedo hacer. ─le sonrió a la muchacha y ella no se veía muy convencida.
─Será... ¿mesa para tres nuevamente? ─dijo finalmente y Steve negó con la cabeza.
─No. James salió de parranda. Es viernes y ya sabes que hace un soltero los viernes en la noche. Bueno, la personalidad de él es así, yo soy un poco más hogareño. Me trata de aburrido. Así que hoy será mesa para dos .─le quitó la otra bolsa y ambos salieron del local. Steve cerró con llave y fueron camino al edificio donde vivían ambos.
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[Continuará...]
