Disclaimer: Los personajes de MARVEL no me pertenecen. La historia es creación mía, no tengo fines de lucro, salvo entretenerlos como es de costumbre.

Notas de la autora: Diálogos en "comillas" son llamadas telefónicas.

.


.

Habían llegado al edificio donde ambos jóvenes vivían. Steve amablemente ayudó a Natasha a cargar sus bolsas mientras le contaba anécdotas de cuando estudiaba en la universidad con James.

Subieron al piso correspondiente, pero Natasha se dirigió a su apartamento antes.

—Dame cinco minutos, me arreglaré un poco —dijo ella.

—Te ves bien así, pero está bien... —Natasha apuntó a su ropa deportiva— cámbiate para que estés más cómoda.

Ella asintió y entró rápidamente a su casa. Steve sacó sus llaves del apartamento para entrar y empezar a preparar todo.

Lo qué si, había mentido en algo a la pelirroja, y era que sí cocinaba, pero sólo para él mismo. Nunca había preparado una cena para alguien más. El miedo lo estaba consumiendo de a poco y empezó a estresarse. Dejó las bolsas en la cocina y abrió su refrigerador para ver que más podía ofrecerle a su vecina. Sacó algunos ingredientes para un postre. En eso, Steve Rogers sacaba diez de seguro.

—«No creo que sea una ciencia exacta el poder cocinar una carne...»

No sabía con exactitud, y tal como le decía Buck, esto pareciera como un tipo de obsesión con Natasha. No quería pensarlo de ese modo. Simplemente su cabeza tenía la intriga de saber mucho más de ella. Sólo era eso.

El timbre sonó y Steve supuso que era Natasha, ya que James tenía una copia de las llaves del apartamento. De pronto, se puso algo nervioso. Él ni siquiera se había arreglado para la ocasión, en cambio la muchacha sí.

Steve abrió la puerta.

—¡Steve casi me muero allá! —entró James Barnes algo alterado y un poco asustado. Steve no entendía que demonios pasaba. Se supone que él no llegaría hasta muy tarde o quizás hasta mañana en la mañana.

—¡Buck! ¿Qué diablos te pasó? —cerró la puerta tras de sí, viendo a su amigo sentarse en el sofá.

—Sufrí un asalto —dijo Bucky—, menos mal los tipos no tenían armas, pero me dieron miedo igual. Me robaron mi poco dinero que tenía...—mencionó algo melancólico— ¡Que impotencia tengo!

El rubio estaba anonadado. Uno, porque asaltaron a su amigo, que se veía muy afectado; dos, porque pensaba que él no estaría aquí para cuando estuviera Natasha cenando los dos muy amenamente.

Suspiró resignado, ¿Qué iba hacer?

Bucky se dio cuenta que Steve estaba preparando una cena, ya que encima de la mesa de cocina había un Vodka, y uno muy bueno. Hizo conexión de inmediato.

—Disculpa por arruinar tu cita con Natasha —levantó su mirada algo apenado hacia él—, No fue mi intención de verdad...

—No te preocupes por esto. Natasha entenderá lo que te pasó, a cualquiera le puede pasar —hizo una pausa—, lo que si...tengo un problema.

—Si es por mí, me voy para que estén solos... —una sonrisa pícara se dibujaba en el rostro de Barnes.

—James... no es eso. Es... —su mirada se dirigió hacia la cocina que estaba algo desastrosa—Necesito un poco de ayuda... —su amigo suspiró algo cómico. Claramente, Steve intentaba prepararle una cena a su querida amiga, Natasha Romanoff.

.


.

Natasha entró a la ducha rápidamente sacándose la ropa deportiva que llevaba. Sí, le había dicho a Steve cinco minutos, pero eso siempre se traduce a esperar un poco más.

Se le veía entusiasmada por primera vez en muchos años, como si fuera su primera cita formal a pesar de haber salido con varios muchachos antes. Pero en Steve percibía un aura especial que no sabía muy bien que era.

Salió rápidamente del baño con su toalla que cubría el cuerpo y con otra toalla más pequeña se frotaba su cabello pelirrojo, que le llegaba un poco más debajo de los hombros. Se dirigió a su armario para elegir algún atuendo para la ocasión, pero que no se vieran tan formal.

Para pensarlo bien, se devolvió al baño para cepillarse los dientes y volvió a mirar su armario. Mientras miraba las prendas de vestir, un sonido vibrador se escuchaba encima de su cama, era su teléfono. Ella contesta sin mirar quitando el cepillo de su boca y se escucha una voz.

"Si que estás ingrata"

—¡Clint! Lo siento tanto, te juro que han pasado tantas cosas desde que te fuiste. —se disculpó— Te prometo que te llamaré este fin de semana.

"No te preocupes Nat, al parecer tu vida se está poniendo más interesante desde que me fui al parecer" —contestó alegre. Le gustaba saber que Natasha, su mejor amiga tenía algo de acción en su vida— "...Y ¿Quién es?" —Preguntó y Natasha balbuceó un poco con esa pregunta porque no la entendía.

—¿Qué? No sé a qué te refieres —Natasha de verdad no comprendía la pregunta de Barton. Ella es soltera. Además, si tuviera novio, Clint sería el primero en saberlo por supuesto.

"Tasha " —ella no lo veía, pero en el rostro de Clint se dibujó una pequeña sonrisa con la respuesta de ella. La conocía tan bien, que le daba algo de risa, porque era como una niña inocente—, "no puedes hacerme tonto. Cuando estás así de distraída es porque hay 'alguien'. Sé que es así"

—Clinton, —respondió seria— que haya estado distraída estas últimas semanas no significa nada. Me tomé semanas de vacaciones y he intentado descansar para regresar bien al trabajo—tomó un poco de aire— Y sí... creo que si hay alguien en mi vida —le confesó y Clint soltó una carcajada.

"¡Lo sabía!" —exclamó el castaño—,"Y ¿Cómo lo conociste? ¿Es guapo?" —sentía mucha curiosidad por saber de ese ser especial que había conquistado el corazón de Natasha.

—Cálmate campeón, —Soltó una pequeña risita por el entusiasmo de su amigo— aún no somos nada especial si es a lo que te refieres, —dijo— pero te puedo asegurar que él es... diferente. No sé bien como explicártelo —ciertamente no sabía. Steve la hacía sentir muchas cosas a la vez.

"¿Es respetuoso contigo?" —Clint Barton siempre a la defensiva. Natasha soltó otra risa con esa pregunta.

—Si papá, si lo es. —odiaba que él la cuidase tanto, pero no lo culpaba.

"¿Y como se llama? Al menos debo saber el nombre de mi futuro cuñado" —a pesar de no ser hermanos, Clint cuidaba a Natasha como si lo fuera. Ella suspiró y el tan solo hecho de pensar en su nombre, su piel se ponía de gallina.

—Steve... Steve Rogers —al mencionarlo esbozó una pequeña sonrisa—, no es de por aquí.

Así que un americano..." —Clint le dijo pícaramente—, "bueno, confío en que ese tal Steve te cuidará mientras yo no esté, además" —tomó una pausa—, "dile que su país es bien bonito" —ella esbozó una sonrisa y asintió, como si él pudiese verla—, "Tengo que dejarte. La larga distancia es algo cara"

—Si, no te preocupes, te prometo que te llamaré pronto.

"Tranquila, además puedes ver como estoy si miras las fotos en Facebook. Nos vemos Nat" —colgó la llamada y ella hizo lo mismo.

No quería admitirlo. Pero con él simplemente no podía mentir. La conocía demasiado. Al menos, se quitó un peso de encima al contarle lo que le estaba pasando estas últimas semanas.

.


.

—¿Tú crees que funcione? —preguntó Steve a su amigo, mientras observaba la carne que se estaba cocinando en el horno.

—¿No confías en mí? —James arqueó una ceja—, vamos, he tenido más citas que tú. Tengo experiencia. —James se quitaba el delantal de cocina.

—Si, no es eso... bueno —Steve no quería admitir que se sentía nervioso—, sólo espero que resulte tu experimento Buck...

—El toque que le dará a la carne es el Vodka, quedará bien, tú sólo espera. —le dedicó una sonrisa. Pero de cierta forma, James se sentía como en segundo plano. Generalmente era él el que invitaba chicas a su casa a cenar o a tomar algo, pero ahora era todo lo contrario. Estaba feliz por su amigo, pero se sentía triste de igual forma.

—Gracias James, no sé que hubiera hecho sin ti. —en modo de agradecimiento, golpeó el hombro de su amigo y él asintió, haciéndole saber que no era nada.

De pronto, sonó el timbre. Había pasado alrededor de una media hora y Steve tampoco se había arreglado para la ocasión. Buck le dijo que no se preocupara, que él sería anfitrión mientras él se preparaba.

Abrió la puerta y se encontró con aquellos orbes esmeraldas y quedó algo pasmado. Era extraño. Nunca se había sentido tan paralizado frente a una chica.

Natasha vestía con unos jeans ajustados, tacones negros no tan altos, una blusa negra transparente sin mangas. Obviamente que debajo traía puesta una remera del mismo color para que no se viera su ropa interior. Su cabello estaba tomado en una cola de caballo y sus labios pintados ligeramente de un color rojo suave. James no reaccionaba, así que la pelirroja rompió el silencio.

—¿James?, no sabía que estarías en la cena...—Natasha le habló en inglés para que él pudiese entenderla, pero al parecer, éste no la escuchó—, ¿estás bien?

—Si, si, lo siento, —tragó saliva y tomó un poco de aire— es que... luces muy bien Natasha.

No se esperó ese comentario. Bueno lo que realmente no esperaba, era ver a Bucky en el apartamento. Steve le había dicho que estaría solo porque su amigo saldría por ahí. Tal vez había cambiado de parecer.

—Muchas gracias. —Natasha le respondió con una sonrisa. James sentía que se derretía por dentro. Demonios, pensar que Steve antes era un chico tímido y ahora tiene en su casa a una mujer demasiado guapa.

—Que mal educado soy, adelanta pasa. Steve está terminando de arreglarse. —abrió la puerta para dejarla pasar. Ella entró y James la invitó a sentarse al living, mientras él abría la botella de Vodka.

—¿Lo tomas junto con algo?

—No, sólo dame un shot, con eso estaré bien. — James no dijo nada y le sirvió en un vaso pequeño el licor puro.

—Se me olvida que eres local ,—sonrió— ustedes lo toman sin nada.

—Es que se hace normal, después ni notas la diferencia. —dejó el vaso vacío en la pequeña mesita de centro que tenía Steve— Y... —tenía miedo de preguntar, no quería sonar inoportuna—, ¿qué te pasó? ¿Te caíste en alguna zanja?

James no se había cambiado de ropa cuando llegó al apartamento. Se había apresurado en ayudar a su amigo a cocinar la cena. Ni siquiera se había dado cuenta de ese detalle.

—Si, algo así. —mintió. Natasha notó el cambio de tono de voz del muchacho, pero seguía pendiente de él— Cuando no conoces los lugares te pueden pasar muchas cosas.

Natasha agudizó mejor su oído y sí. James le estaba mintiendo. No quería preguntarle realmente lo que le había sucedido, quizás era algo personal. Tampoco quería hacerse notar más. Bucky ya sabía que ella, tenía buen estado físico y que combatía muy bien.

—Claro, te entiendo perfectamente, James —su nombre sonaba demasiado bien cuando salían de sus labios. Además, sus ojos estaban clavados en él. Bucky sentía como si la pelirroja lo estuviera escaneando.

—Yo... —se acercó a ella sentándose en frente, abriendo una lata de cerveza—, quería disculparme, no quise interrumpir su cita.

Eso había sido muy adorable de su parte. Pero no era una cita realmente. O sea, técnicamente, Steve la invitó a su casa a cenar lo que ella había comprado. Jamás le dijo que era una cita o algo por el estilo.

—¿Estoy en una cita? Pensé que sólo era una invitación a cenar.

—Ah, bueno entonces... si no es una cita... —se inclinó hacia atrás cruzando sus piernas— ¿Puedo cenar con ustedes?

De pronto, la puerta de una de las habitaciones se abre y era Steve, que ya estaba vestido con un pantalón de color gris y una polera larga un poco pegada al cuerpo de tono azul oscuro. Natasha trató de disimular lo estupendamente bien que se veía así. Ni siquiera era un atuendo para la ocasión y ya se veía estúpidamente bien. Además, se notaba que se había dado una ducha, pues también traía una pequeña toalla con la cual se frotaba un poco el cabello.

—«Actúa normal Natasha, ¡sólo es un chico!» —intentaba concentrarse en sus pensamientos, hasta que...

—Nat, disculpa la demora ¿James te trató bien en este rato? —y ahí estaba de nuevo, esa sonrisa que tanto le gustaba ver. Ella asintió afirmando lo que él le preguntaba y James estaba relativamente callado—, ¿pasa algo malo?

Natasha tampoco había articulado palabra. Steve la observó rápidamente y si que valió la pena la espera, porque para él estaba perfecta. Los jeans que ella llevaba hacían realzar aún más su figura.

Trató que sus pensamientos no fueran muy lejos, porque verla con el cabello tomado en una coleta lo hacían pensar cosas que es mejor, no decir. James estaba ahí presente y no quería recibir burlas por parte de su amigo.

—No nada. Lo que pasa es que James... se quedará con nosotros a cenar, si no te importa...

— Claro que no importa, —miró a James— pero antes de cenar, James, ve a darte una ducha y quítate esa ropa ¿Dónde están tus modales? —Natasha soltó una risa con lo dicho por Steve.

—Voy de inmediato —se levantó rápidamente del sofá, dirigiéndose a la habitación de Steve.

Natasha se levantó para saludar a Steve. Y le temblaban las manos. No sabía bien qué decir, no quería parecer una tonta o una damisela en peligro, hasta que...

—Luces muy hermosa. —Steve no pudo aguantar más y se lo confesó.

Él pudo notar inmediatamente como las mejillas de su amiga se tornaban del mismo color que su cabello. Quería acariciarlas en aquel momento, había encontrado demasiado tierno aquel gesto. Estaba intrigado por saber que otras sensaciones él le provocaba. Definitivamente, Natasha Romanoff había robado el corazón de Steve Rogers.

—Gracias Steve. —ella le dedicó una pequeña sonrisa— Tú también te ves fabuloso. —pues sí, el rubio a pesar de no traer esmoquin, lucía muy bien y tampoco se pudo aguantar Natasha de decir aquel cumplido.

—Bueno, no tengo mucha ropa, fue lo primero que encontré, —dijo cómicamente— al contrario de ustedes que tienen una prenda para cada ocasión. —Él se acercó un poco más, quedando frente a frente.

—No es siempre, al menos yo trato de tener prendas que me sirvan para ir a mi trabajo o ir a hacer clases de ballet. —lo miró a los ojos cuando él se acercó.

—Oye... —de pronto, el rubio tomó ambas manos de la chica. Estaban algo frías, pero inmediatamente con el toque de Steve, empezaron a tornarse tibias— gracias por venir.

Natasha inmediatamente al sentir el tacto de las manos de Steve, sintió una pequeña descarga eléctrica recorría su cuerpo ¿Qué demonios hacía él? Sólo le tomó las manos, nada del otro mundo. No quería saber que más podía ocasionarle aquel muchacho.

—Gracias a ti por querer cocinarme una cena. Y con mis ingredientes —Steve soltó una carcajada. Porque era verdad, eran sus cosas.

—Tienes razón, lo siento. Entonces, esta cena cuenta por ti, yo no he hecho absolutamente nada —puso sus manos en ambos bolsillos.

James observaba la escena desde el marco de la puerta. De verdad se notaba mucho el interés que tenía Steve en ella. Y no lo culpaba. Natasha era muy hermosa, era como sacada de un cuento de hadas. Hasta llegó un punto que, no quería admitir, pero sentía celos. Eso no era bueno.

Lo que menos quería Bucky era quitarle a la chica de sus sueños, pero... tal vez...

No. James sacudió su mente. No podía pensar en aquello, era feo. Pero tenía que admitir, que poco a poco, el corazón de James Buchanan Barnes estaba sintiendo cosas por aquella pelirroja de al frente.

—¿Cenamos entonces? —Bucky habló, rompiendo aquella escena semi romántica entre Steve y Natasha—, digo, es que tengo un poco de hambre.

.


.

[Continuará...]