Disclaimer: Los personajes de MARVEL & Disney © no me pertenecen. La historia es creación mía.
Notas de la autora: Lo de siempre, letra cursiva y que empiece con (...) es flashback.
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La cena había transcurrido normal. Ambos hombres sentados frente a frente y ella al medio.
Natasha notaba cierta incomodidad por parte de Steve. Por el poco tiempo que lo conocía, estaba casi segura de que él no quería dejar fuera a su amigo de la cena.
Por otro lado, observaba de reojo a James, que reflejaba algo de enfado en su rostro ¿por qué? Quizás pasó algo antes de que ella llegase. Eran las pocas conclusiones que estaba sacando al ver la tensión entre los dos chicos.
Necesitaba romper el hielo de alguna manera, así que preguntó tímidamente.
―¿Y te acostumbras a Moscú, James? ―la pregunta de Natasha hacia el moreno hizo que éste diera un pequeño respingo. Estaba pensando en algo o tal vez distraído por culpa de alguien.
―Si, bueno, llevo casi nada de tiempo acá, pero de lo que he visto... ―la observó detenidamente y ella captó la referencia hacia eso― me ha gustado bastante.
Steve notó cierta coquetería por parte de su amigo hacia Natasha. Él la observó y la pelirroja sólo se limitó a responderle con una sonrisa. Esto no le estaba gustando para nada al rubio. Se supone que Buck es su amigo y él sabe que Steve está muy interesado en ella y hace esta escenita. Después hablaría con él acerca de esto.
―¿Y tú? ―preguntó ella nuevamente― ¿A qué te dedicas?
―Soy abogado. ―respondió llevándose un bocado a sus labios― Estoy recién titulado así que trato de disfrutar lo poco que me queda de libertar antes de encontrar trabajo.
―Pues podrías trabajar acá una temporada ―recomendó Natasha―, hay departamentos que buscan abogados que hablen inglés, serías el indicado y la paga es buena.
El castaño lo pensó, pero realmente no quería quedarse más de dos meses en Moscú. Quería volver a su país y comerse una enorme hamburguesa americana. No puso muy buena cara y Natasha notó esa facción.
―Tal vez... busque algún trabajo de medio tiempo. Sólo porque me estoy quedando con mi amigo. ―Steve no había estado escuchando la conversación de ambos chicos. Se le veía distraído― ¿Verdad Steve?
El rubio asintió, pero ni siquiera sabía a qué. Parpadeó unos segundos para regresar a la realidad y encontrarse con esos ojos esmeraldas que lo volvían loco. Natasha estaba feliz y disfrutaba de la velada al menos.
―«Hubiera sido mejor de a dos...» ―Pensó Steve.
Después de haber terminado la cena, Steve sirvió el postre a sus dos comensales, comenzando por aquella señorita que lo tenía en un firmamento y después, a su amigo que consideraba hoy un traidor.
Consistía en un suspiro limeño, una receta que ninguno de los dos había probado en sus vidas. Los tres muchachos tomaron el cubierto para probar aquella delicia. Natasha cerró los ojos, sintiendo el suave y dulce sabor del postre.
―Steve, esto está maravilloso ¿lo preparaste tú? ―pregunto ella. El rubio asintió― Te felicito, además jamás había probado este postre ¿es de algún país en específico?
―Perú. ―dijo Bucky― es un postre originario de Latinoamérica. ―Natasha quedó también sorprendida por ese pequeño conocimiento de James.
―Vaya, he quedado sorprendida chicos. ―dijo Natasha de una forma para reconfortar el pequeño ambiente tenso― ¿Y cómo aprendiste a preparar algo así?
―Internet. ―respondió Rogers― Tenía pocas cosas en la nevera y busqué que podía hacer con lo que tenía. Me alegra mucho que te haya gustado esta pequeña velada de a tres.
James esbozó una sonrisa tímida al escuchar el comentario de su amigo. Sabía de antemano que lo decía por él. Tenía sus razones. Por su culpa, Steve no pudo disfrutar de una velada romántica con su pelirroja y guapa vecina del frente. Pero tampoco es que haya querido que lo asaltaran por ahí. Cosas que le pueden pasar a cualquiera.
―Bueno chicos, ha sido una noche muy bonita. Gracias Steve por cocinar mis cosas. Te debo una cena. ―ella miró a James que tenía una mueca de desagrado― Por supuesto que James también está invitado para la próxima vez.
―Oh no, no te preocupes por mi preciosa. ―respondió― Mi plan era poder pasar una noche de fiesta en mi primer día aquí, pero... tuve un evento desafortunado que-
―Sufriste un asalto. ―James abrió los ojos ante esto Lo sé, a donde fuiste suelen asaltar a gente nueva del sector. No te habían visto y fuiste blanco fácil. Lo bueno es que sólo son chicos que se dedican a la droga y solo quieren dinero para eso, jamás asesinarían a alguien.
Ambos chicos la miraron sorprendidos. James boquiabierto, miró a Steve y viceversa. El castaño se limitó a rascarse el cabello como diciendo "ok, me atrapaste". Ella observó esa acción del chico.
―Para la próxima no vayas solo, aunque si quieres, te puedo recomendar buenos lugares. Ese es para borrachos de mala muerte. ―dijo Natasha.
―Claro, te lo agradecería mucho. ―no sabía por qué, pero Natasha sentía que James la estaba mirando con otros ojos. No tomó mucho en cuenta eso. Quizás era su imaginación la que le jugaba una mala pasada― Bueno, debo irme muchachos.
―Te acompaño. ―Steve la guió hacia la puerta del apartamento. Natasha salió mientras Steve le echaba un ojo a su amigo antes de cerrar. Él sólo le respondió encogiéndose de hombros. ―Vuelvo enseguida Buck.
El rubio cerró la puerta y caminó junto a la pelirroja hacia su apartamento, que quedaba al frente del suyo. Natasha soltó una pequeña risa por lo bajo y Steve se dio cuenta, pero no encontraba lo gracioso.
―¿Me perdí de algo? ―arqueó su ceja sin comprender la acción de su vecina.
―No, no es nada nada. Gracias por acompañarme hasta mi casa, podría haberme perdido en el camino. ―y eso era lo que Natasha encontraba divertido y Steve entendió. Se sintió algo tonto, pero era costumbre de él acompañar siempre a una mujer o a la salida o dejarla en su casa, como en este caso.
―Lo siento, estoy acostumbrado a hacer esto. ―Natasha encontró demasiado tierna la acción de Steve. Tenía unas ganas enormes de besarlo, esos labios la tentaban a hacer eso y muchas cosas más, pero...no podía. No aún.
―No te preocupes, es un bonito gesto. ―dijo finalmente―. Nos vemos Steve... que descanses. Gracias por la velada.
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Steve entró al apartamento y Bucky estaba en la cocina lavando los trastes de la cena, cuando vio que se acercó hacia él y no con cara de muy buenos amigos.
―¿Crees que no lo noté? ―Steve no pudo ocultar su enfado hacia su amigo― Estabas coqueteándole...
―Oye, tranquilo. Tú sabes como soy con las mujeres. ―Se defendió Barnes, mientras se secaba las manos con el delantal de cocina que llevaba puesto. ―No puedo evitarlo, ¡esa pelirroja es hermosa!
―Sabes bien que me interesa Natasha. No me hagas esto. ―Steve estaba cabreado. James nunca lo había visto así de enojado. Bucky se acercó y le tendió su mano para disculparse, pero el rubio no respondió de la misma manera―. Buenas noches.
Su amigo quedó perplejo. No se esperaba esa reacción por parte de él. Steve siempre había sido algo reservado. Quizás con el sueño se le pasaría. Y aunque si, James sabía perfectamente lo que estaba haciendo, quería a Natasha con él.
Dejó de mala gana el paño de platos encima de la mesa de la cocina y se fue a su cuarto. Tal vez mañana sería un mejor día para aclarar las cosas y le diría la verdad.
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Steve se dirigió a su habitación, cerrando la puerta tras de sí de manera fuerte. Ni siquiera quiso aceptar las paces con su amigo. Estaba enojado, pero a pesar de la rabia que sentía, era que Bucky siempre hacía eso cuando Steve estaba interesado en alguna chica. En la universidad, sobre todo. No le iba muy bien.
Bucky no tenía pudor en acercarse a las mujeres, era como algo natural que fluía en él. En cambio, Steve era más reservado y digamos que algo lento. Y ese era su problema. La personalidad en él no salía, pero cuando se trataba de cuadros, pinturas o cosas relacionadas a su trabajo, sacaba toda la galantería interior. Quería mejorar, de verdad quería sacar su otro lado más empoderado. Y lo haría esta vez. Pero debía actuar y pronto.
Sin más, se puso el pijama, que en realidad consistía sólo en una polera sin mangas, dormía solo con bóxers. Entró al baño para cepillarse los dientes y luego de eso se metió en su cama pensando, que esta vez, si haría bien las cosas con una mujer, específicamente con Natasha.
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Apartamento de Natasha.
Natasha cerró la puerta y sintió su corazón latir aún más fuerte que antes. No estaba segura de lo que pasaba por su propia mente, pero tenía la intuición de que James estaba pensando en acercársele uno de estos días. Ella podía adivinar esas miradas de interés, sobre todo de los hombres hacia ella.
No quería hacerle daño tampoco, ya que es el mejor amigo de Steve y ella sabía la amistad que tienen de años.
Y ahora que lo pensaba, eran dos muchachos bien guapos que se habían fijado en ella esta vez y con perfiles totalmente diferentes: El rudo y el reservado. Esbozó una sonrisa al pensar en aquello, pero era verdad, ambos eran totalmente diferentes, al menos James lo hacía notar.
Tenía la cabeza hecha un lío. Así que en lo único que quería pensar, era que esta noche, había sido una de las mejores después de mucho tiempo. Se la había pasado bien con sus nuevos inquilinos de al frente. Ahora tenía que enfocarse, de que el lunes debía entrar a trabajar nuevamente a SHIELD y regresar a hacer clases de ballet, que era lo que más amaba.
Apagó la luz de su mesita de noche. Ya estaba instalada para dormir y descansar. Mañana tendría pensado nuevamente salir a correr y disfrutar los dos días que le quedaban aun de vacaciones.
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A la mañana siguiente...
Y como se lo había presupuestado, Natasha Romanoff se levantó temprano para salir a correr y así seguir entrenando su cuerpo. El estar ya casi tres semanas de vacaciones sin movimientos, el cuerpo lo estaba sintiendo ya pesado.
Llegó a un parque, el cual estaba como a media hora del apartamento donde ella vivía. Al llegar, vio niños jugando entre ellos, parejas paseando solos o acompañados de sus mascotas o con sus hijos. Todos hacían una vida feliz.
Se acercó a una de las bancas para descansar y tomar algo de aire, mientras sacaba una botella con bebida hidratante. Sintió una ligera envidia al ver toda esa gente disfrutar del fin de semana acompañados de sus seres queridos y amigos.
Recordó entonces a Clint, quien lo más probable es que estaba disfrutando a concho su estadía por los Estados Unidos. Inmediatamente al pensar en ese país, recordó a Steve ¿Qué estaría haciendo en estos momentos? Si se hubiera armado de valor, tal vez lo podría haberlo invitado a correr con ella.
De pronto, fijó su mirada en una niña la cual estaba realizando acrobacias bastante buenas. Tal vez era gimnasta o algo por el estilo...
(...)
Rusia, Lugar y años desconocidos.
―¡Mas fuerte Romanova, tú puedes! ―una voz gruesa la incentivaba a golpear más aquel muñeco en el suelo. Ella se detuvo, le sangraban los nudillos a pesar de que llevaba vendas.
―No quiero seguir, estoy agotada. ―mencionó una niña pelirroja, de unos catorce años aproximadamente.
―No puedes descansar. Mañana es tu día. ―dijo la voz. Era la de su padre―, tienes que estar lista para aquello. Debes seguir con la tradición, cómo lo hizo tu madre también.
Cada vez que repetía de que su madre había sido también una ex agente de la KGB, se le revolvía el estómago. No podía creer que ella también se había prestado para esto. Pero no tenía otra alternativa, salvo seguir con esta tortura hasta quizás cuantos años más.
―¿Es mañana? ―preguntó Natalia con algo de timidez.
―Así es. Mañana es el día y tendrás tu primera misión. No me falles Natalia, hay mucho dinero de por medio si cumples.
Su padre literalmente había vendido a su hija a la asociación. Aún existía la mafia rusa y él era un contrabandista por excelencia, muchos lo conocían y hacían negocios con él. Hasta políticos.
A diferencia de las otras aprendices, pidió ser él quien la entrenase. Era contradictorio porque, sometió a su hija a ser una asesina profesional, pero a la vez la cuidaba de que no la tocara nadie. Cosas que Natalia no podía encajar bien en su pequeña e inocente mente.
―Seremos ricos Natalia y tú me ayudarás bastante en esto.
―No será por mucho tiempo...
―Nunca podrás escapar de acá. Esta es tu vida...siempre te buscarán, te rastrearán ―respondió él―, nadie querrá amarte porque eres una asesina...querrán verte muerta.
(...)
Lo peor de todo esto, era que, por el pasado que ella arrastraba, había gente que la estaba buscando y tenía miedo. Pero han pasado años, más de diez años y no se había topado con ninguno.
De igual forma, el pensar que verá a Sharon se le revolvía el estómago. Ella estaba totalmente segura de que había llegado ahí para investigarla, pero según Clint, sólo eran suposiciones tontas. No debía hacerle caso a su mente, lo más probable es que todo ese estrés se debía a que no dejaba de pensar en eso.
De pronto, una voz la sacó de su viaje en el tiempo...
―¿Natasha? ―una voz familiar la descolocó de sus pensamientos. Ella observó y era María Hill, con la que trabaja en SHIELD Corporation― Tanto tiempo, ¿cómo has estado?
También vestía con ropa deportiva. Al parecer no era la única que pensaba que correr en las mañanas era saludable. La pelirroja saludó de vuelta, haciéndose a un lado para darle espacio para sentarse a Hill.
―Bien, he estado bien. Ya el lunes regreso a la oficina ―respondió a su compañera― ¿Y tú que tal?
―Yo nada, solo me he dedicado al trabajo, ya sabes. Fury se vuelve como loco si no estás ―dijo en tono cómico. María estimaba mucho a Natasha y la quería como amiga. A pesar de no hablar mucho con Romanoff, le gustaba estar en compañía de ella. Actualmente era su única confidente del mismo género.
―No te preocupes, ya regresaré ―una media sonrisa apareció en la comisura de sus labios y de pronto recordó algo― Oye y... ese chico del cual me hablabas hace tiempo, como era que se llamaba...
―¿Te refieres a Collin? ―Natasha asintió― Ya no somos nada.
―¿En serio? ¿Qué pasó? Se les notaba felices ―dijo con tono triste.
―El muy puto me engañó, ―a regañadientes mencionó aquello, haciendo notar aún su descontento― así que... ¡estoy soltera de nuevo! Podremos salir los fines de semana a algún bar o salir a hacer algo entretenido como en los viejos tiempos.
―Si, había olvidado que cada vez que rompes con alguien te acuerdas de mi. ―Hill se dio cuenta del sarcasmo de la pelirroja. Y era verdad. Vez que salía con un chico nuevo se olvidaba de ella.
―Lo siento. Sé que he sido bastante mala clase y olvidadiza y muy muy mala amiga contigo ― Natasha notó en el tono de voz de María. Estaba siendo sincera.
―No te preocupes, te entiendo. Además... hay algo que tengo que contarte ―La pelirroja sonríe de forma tímida y su amiga se da cuenta de inmediato que se trata de un 'chico'.
―¡No me cuentes nada! Juntémonos a las 7pm en el bar de siempre ―María respondió emocionada. Al igual que Clint, Hill sabía cuál era más o menos el prontuario de novios que ha tenido Natasha, que es casi nula.
―Está bien, nos vemos a las siete entonces.
La mujer tomo sus cosas y se despidió de Natasha. Recordó el motivo por el cuál había venido que era hacer ejercicio. Se puso de pie, sacando su smartphone y sus audífonos. Abrió su aplicación de música y le dio play.
"Creep – Radiohead"
No era la mejor canción para salir a trotar o para hacer algún tipo de ejercicio, pero le caía como anillo al dedo. A veces sentía que no pertenecía aquí, a este lugar. Pero, por alguna razón, Steve la hacía sentir más viva que nunca y eso le gustaba mucho.
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[Continuará...]
