Había llegado la noche anterior a Kyoto. Esa mañana había llegado temprano a su nueva preparatoria; y sí, aquello era lo que Naomi esperaba que pasase. Quizá el incómodo silencio que se formó al sentarse frente al capitán y el escolta fue más largo de lo que había imaginado. No necesitaba ser muy inteligente para darse cuenta de las dudas que tenía éste último al ver que una muchacha pulcramente vestida, sentada correctamente, se había colocado en ese lugar frente a ellos en el salón de su club y no decía nada. A veces Naomi se preguntaba por qué cada vez que quería jugar su deporte favorito, todos la miraban de la misma forma; entonces recordaba un pequeño detalle: medía uno con sesenta y seis metros, y tenía un aspecto infantil.
El silencio continuaba en la pequeña sala del club, silencio que Mibuchi Reo se negaba a cortar debido a la mirada que el capitán le daba a la chica, cuya cara había sido la misma desde que había entrado, con una mirada de total indiferencia. Ahora que lo pensaba, ¿En algún momento alguno de los dos había pestañeado? Finalmente, tan silenciosa como era, Naomi levantó su mano y prosiguió a llenar el formulario rápidamente.
–Muchas gracias. –Dijo al finalizar, dejando a un lado el lápiz. Se puso de pie, y abandonó el lugar. Instantáneamente, Reo se estremeció.
–Da miedo, ¿No es así? –Preguntó el escolta, aun mirando la puerta por la que se había ido Asahina. Indiferente a la impresión que le había generado la muchacha, Seijuuro leía el formulario; interesado, el escolta se le acercó a leerla. – Asahina Naomi… su caligrafía es bonita. –Continuó leyendo los datos de la chica, envidiando su prolijidad– ¿Streetball?... Con esa altura, quizá podría intentarlo, pero la destrozarían…
–Ella hace Streetball. –Aseguró el capitán, extendiéndole el formulario a su compañero, puesto que lo había terminado de leer. Éste le dio una rápida leída.
– ¿La crees capaz? –Cuestionó, arqueando una ceja, dejando el formulario junto a los otros. Como respuesta, Akashi colocó sus codos sobre la mesa y entrelazó sus dedos, colocando su mentón detrás de sus manos.
–Totalmente. –Contestó– Pero preferiría verla en tiempo real; si algo es seguro es que no debemos mantenerla muy lejos y subestimarla.
El día de Naomi continuó tranquilo, como todos los días de su vida. Como era costumbre, al entrar en la clase ocupó uno de los pupitres de la segunda fila. Hubo un tiempo en el que se sentaba delante, pero al descubrir los mangas, decidió ir un asiento atrás, para poder leer en paz cuando se aburría. Tenía la capacidad de poder prestarle atención a más de una cosa a la vez, por lo que cada vez que un profesor intentaba llamarle la atención, él se ahogaba en sus palabras.
La verdad, a Naomi poco le importaba si iba a Rakuzan, a Seirin, o a Yosen; con el dinero de sus padres y su escolaridad le permitirían ir a cualquier lugar que ella deseara, pero sabía que si iba a otra escuela directamente sería imposible su participación en el basketball. Por ende, al elegir Rakuzan se aseguraba al menos un lugar, y alegraba a sus padres eligiendo una escuela prestigiosa.
Al escuchar el sonido del timbre que anunciaba el final de la jornada, no pudo evitar emocionarse… por dentro… en el fondo. Muy en el fondo. Guardó sus cosas tranquilamente y abandonó el salón de clases. Mientras caminaba por los pasillos para dirigirse hacia la cancha, sintió que alguien le tocaba el hombro, y al girarse vio a un muchacho que con facilidad le debería de llevar unos treinta centímetros de altura, con cabello oscuro, que le sonreía.
–Te llamas Asahina, ¿Verdad? –Preguntó el desconocido. Naomi lo miró de cabeza a pies, de manera indiferente.
–Si. –Respondió cortante. Y al volver su mirada hacia arriba notó que tenía ojos azules.
–Un placer, soy Umari Satoru. –Se presentó, haciendo que la chica se preguntase porqué estaba hablando con ella e impedía que se largase. – Me siento detrás de ti en clase, y noté que te gustan los mangas…
–No creo que lo que yo leo te guste. –Le cortó con su típico tono monótono, siguiendo su camino hacia el gimnasio. Bien sabía que sus gustos no eran bien recibidos, sobre todo por los hombres.
–Sobre los gustos no hay nada escrito, no puede ser tan malo. –Insistió– Oi, ¿A dónde vas?
–Al gimnasio, a la práctica de basket. –Contestó, sin mirar atrás.
–Yo también voy al gimnasio, me enlisté en el club –Comentó, acelerando el paso y poniéndose a la altura de Naomi– ¿Tienes un amigo, novio, o hermano que vas a alentar, o simplemente quieres mirar? –La morena se paró en seco, haciendo que un par de pasos más adelante se detuviese Satoru.
–Voy a patearte el trasero como me sigas molestando.
El chico la miró, inseguro de su integridad física; y prefirió mantenerse callado hasta llegar al gimnasio. No tenía ni idea de cómo llegar; y agradeció que al parecer, aquella chica sí. Entraron tranquilamente, llegaban puntuales. Naomi en realidad no tenía ningún interés particular en el chico que la seguía, pero tampoco le importaba que lo hiciera.
Cuando estuvieron dentro, Naomi fue directamente con su bolso hacia los vestuarios; descubrió que el gimnasio contaba con dos: femenino y masculino, a pesar de que estaba bastante segura de que no había chicas en el equipo.
Cuando terminó de cambiarse, fue hasta el espejo, donde se acomodó el cabello. Sabía que podía hacerse otro peinado, que le fuese más apropiado a su edad; pero su objetivo era que la subestimaran, así que no le incomodó salir a la cancha con dos coletas altas a cada lado de su cabeza. Su cabello negro tenía las puntas azules, y con las pequeñas ondas que tenía, las coletas le llegaban a los hombros. Naomi llevaba puesta ropa cómoda, para moverse con libertad al momento de jugar. Como esperaba, al salir del vestuario no sintió ninguna mirada sobre ella. Salvo una, tal vez.
Todos estaban parados en formación, en una especie de rectángulo de tres filas a lo largo del gimnasio. Ella solamente se paró al final como si hubiese estado ahí todo el tiempo. Un hombre mayor les hablaba. Según se había enterado; se trataba de Shirogane Eiji; su entrenador.
-…Ustedes, alumnos de primero; que recién se integran al club, serán evaluados y clasificados por sus fundamentos básicos, habilidad física-técnica y resistencia –decía. Naomi escuchaba, al mismo tiempo que observaba todo-. Como son tantos, los evaluaremos no solo yo; sino también Akashi Seijūrō, segundo año, Capitán del equipo titular; y Harada Nori, tercer año, Capitán del segundo equipo. Nos manejaremos de la siguiente manera: habrán tres estaciones, una para evaluar cada una de las cosas que nombré anteriormente. Se irán rotando y no habrá consideración por la estación anterior. Con esto, me refiero a que, el grupo que llegue primero a resistencia, seguramente lo haga bien; pero tal vez luego no rinda en las otras dos estaciones. Y viceversa. Para el grupo que llegue último a esa estación, no es excusa estar cansado de las dos anteriores, puesto que si no soportan esto, mucho menos un partido de las ligas mayores.
Naomi suspiró. El entrenador Shirogane dijo que él estaría en resistencia; Akashi en habilidad física-técnica, y Harada en fundamentos básicos.
-Entonces, ya que están en tres filas, sepárense –habló Akashi-: la primera con Harada, la segunda conmigo y la tercera con el entrenador Shirogane.
Naomi, que estaba en la tercer fila, no pudo hacer más que obedecer e ir con el entrenador, a su prueba de resistencia. Según explicó él, su prueba consistía en la básica de no parar de correr en quince minutos; y varios chicos, comentando que era muy poco tiempo, comenzaron a correr. Ella no dijo nada, y solo lo hizo. Estaba acostumbrada, es decir, había crecido en las canchas jugando junto a sus amigas Akya y Lenna. Iban prácticamente todos los días, vivían cerca entre ellas, y a su vez de una cancha callejera bastante conocida y concurrida de Nagano. Se conocían desde que tenían uso de memoria, y además de haber ido juntas a la escuela primaria y secundaria, pasaban sus tardes libres -y las ocupadas también- jugando aquel deporte que tanto les gustaba. En momentos como estos, Naomi agradecía todos esos años de streetball. Era muy clara la diferencia que existía entre un jugador que desarrolla su potencial en gimnasios con entrenadores que al que aprende de jugar en la calle. Es decir, el baloncesto también era un tema de velocidad. La aceleración de cero al máximo, y la desaceleración del máximo a cero. Era agilidad, lo rápida que podías ser con los pies. La coordinación que podías mantener entre tu cabeza y tu cuerpo, porque no es solo un juego enteramente físico. Como los fundamentos llevan tantos años puliéndose, es necesario crear un juego de estrategia, entre ofensa y defensa, para poder lograr el objetivo: la victoria.
Por eso, a Naomi no se le dificulto terminar la prueba después de quince minutos. No estaba cansada. Vio a su grupo, algunos jadeaban exhaustos, otros no tanto; pero a decir verdad le sorprendió bastante la condición física de la mayoría. Ninguno de los jugadores que veía allí habían jugado al menos una vez un partido de streetball.
El entrenador, luego de eso, los envió con Harada, mientras los otros dos equipos también rotaban. Ahora, la prueba era de fundamentos básicos. Driblear, pasar, anotar. Claro que podía hacerlo, estaba segura.
-Lo que vamos a hacer, es altamente básico, y estoy seguro que lo han hecho antes: trenza -Harada dijo-. Hagan equipos de tres, ni más ni menos.
-Capitan, somos solamente catorce -dijo uno-, un equipo no puede ser de tres.
-Pero estoy seguro que son quince -dijo el Capitán del segundo equipo.
A Naomi no le faltaba experiencia para saber que hablaban de ella. Fue hacia el frente del grupo, a hacerse notar.
-Seguramente soy yo, estuve aquí -dijo indiferente. La molestaba que no la vieran… a veces. Debía admitir que muchas veces era una ventaja. Por ejemplo al momento de jugar, o cuando se ponía a leer en clase.
La miraron por primera vez. Primero se quedaron pálidos por notarla; luego tuvieron que hacer un esfuerzo para aguantarse la risa. Tenía que ser una broma, ¿Enserio se había enlistado?
-Ya si, ríanse; pero dos de ustedes tienen que hacer grupo conmigo -Les recordó, indiferente.
Se sorprendió de la velocidad con la que todos se agruparon. Se esperaba que los que iban a quedar con ella serían los dos más débiles del grupo, pero en realidad, dos chicos, que le llevaban como treinta centímetros de altura, fueron los que quedaron solos. Evidentemente, lo habían hecho para reírse de la chica. Ya les daría su merecido.
El conocido ejercicio, constaba de pasar y correr, como formando una trenza, y el último; debía anotar, normalmente una bandeja. El Capitán Harada dijo que les tomaría el tiempo y sería un factor importante a la hora de evaluar, aunque en sí era individual.
La mayoría de los grupos, tardaba alrededor de doce segundos, lo cual es el promedio normal.
Cuando fue el turno del equipo de Naomi, que por cierto, fue el último; los otros dos chicos estaban arrepentidos de haberse juntado con ella, puesto que los iba a retrasar demasiado. Ella, prefirió no intervenir, y callarlos con acciones. Cuando comenzaron a pasar, uno de los dos chicos denotaba claros problemas de coordinación entre sus pies y sus manos. Los pases de Naomi, en cambio; eran precisos, llegaban en tiempo y forma al receptor, buscando eficiencia grupal. Después de dos o tres pases, los chicos coordinaron con ella, mejor de lo que esperaba; y al final, uno de ellos encesto.
Cuando Harada detuvo el cronómetro, estaba impresionado, puesto que ese equipo era el que había tardado menos: 9.87 segundos. El siguiente más bajo había sido de 10.97, así que en realidad era valorable.
"Meh" pensó Naomi "Con Akya y Lenna lo habríamos hecho en 5. Además… Akya la habría clavado; no le gustan las tontas y poco inspiradoras bandejas"
Todos creyeron que habían terminado en esa estación; pero aún faltaba otro ejercicio, que aplicaba prácticamente lo mismo pero era individual. Marcaron un juego de piernas coordinado con drible básico, no era difícil. Media cancha, encestar y volver. También tomaban y anotaban el tiempo que cada uno tardaba en hacerlo.
Mandaron a Naomi en primer lugar. Y en realidad no le importaba. Nada le importaba realmente.
El juego de piernas consistía en cruces por delante y por detrás, a su vez que el drible pasaba por el lado opuesto a la pierna. Es decir: cuando la pierna iba por atrás, cambiaba la pelota de mano por delante. Era un ejercicio relativamente complicado. Para aquellos con problemas de coordinación, claro está.
-Asahina Naomi, tardaste 26 segundos exactos en completar el ejercicio -anunció el capitán.
Muchos murmuraban que era lenta, pero ella esperaría a ver cuánto demoraban los demás. El chico que más tardó en completarlo, hizo más del doble de su tiempo. El que menos, hizo 25.98.
Luego, rotaron por última vez. Tocaba con el Capitán del primer equipo, el temido Akashi Seijūrō y su prueba de habilidad física-técnica.
-Para esta prueba, voy a recurrir al alero titular: Hayama Kotarō. Con los mismos grupos de tres de la estación anterior, intentarán pasar y anotar, yo los evaluaré individualmente.
Naomi no tuvo más remedio que volver a juntarse con los chicos de antes, que a pesar de que la habían subestimado tanto, luego de haber sido el mejor equipo en ese ejercicio; prefirieron callar antes de disculparse.
"Típico, ¿cómo van a reconocer que estuvieron mal?" se dijo.
Ellos fueron el tercer subgrupo que se paraba frente al rubio de tercero. Conociendo las habilidades que tenía, Naomi estaba algo preparada, pero no exactamente segura de que hacer. Es decir, para las estrategias en cancha estaba Lenna, ¿no?
Akashi estaba esperando verla en acción. Es decir, desde la mañana, cuando se había presentado frente a ellos, ya había notado que no era como la gran mayoría de chicos que se habían inscripto después de su segundo lugar en la Winter Cup.
Es decir, sabía que tenía potencial; la pregunta era: ¿ya sabía usarlo o había que hacer todo el trabajo desde cero? Akashi ya se sentía con experiencia acerca de ese tipo de jugadores. Pero Mayuzumi no había resultado efectivo cuando Kuroko logró sobreescribirlo, entonces… ¿Funcionaría si lo intentaba por tercera vez? Sólo si las habilidades de la chica ya se habían desarrollado tendría oportunidad.
Miró el papel en el que tanto el entrenador como Harada habían anotado los resultados anteriores. Kuroko no habría soportado la resistencia en primero. Y Mayuzumi, si bien resistía más, no era del todo comparable con la habilidad de Kuroko. No sabía qué esperar de la nueva recluta, si una jugadora sobresaliente o una jugadora promedio. Lo que sí, esperaba que al menos le supusiera un problema a Hayama, puesto que si ella robaba, el dribble perfecto del chico sería imposible de realizar. El ejercicio tenía dos partes, ataque -que consistía en intentar pasarlo y anotar- y defensa -que, obviamente, consistía en intentar que el chico no anotara. Esa era la parte más difícil del ejercicio, y Akashi estaba algo interesado en ver los resultados. De todos los doce grupos anteriores, sólo dos habían pasado al titular. Y, hasta ahora, ninguno había podido detenerlo.
Mientras los equipos anteriores al suyo jugaban, Naomi miraba atentamente, observando los movimientos de su futuro contrincante. Se dio cuenta que solía usar el lado izquierdo para driblear, y que como un idiota, decía cuántos dedos usaría en su dribble, lo que equivalía a la fuerza, velocidad e intensidad de su ataque. Lenna le había explicado cómo predecir los movimientos de los oponentes, o al menos lo básico, y a diferencia de la rubia que lo hacía en el momento, ella necesitaba un tiempo. Claramente, el rubio era completamente merecedor de la posición de titular que tenía. El único inconveniente real era que el chico era alero; y ella también.
Cuando no tuvieron más opción que enfrentarse a la última prueba, Naomi pensó que si fuesen Akya y Lenna, habrían trazado un plan. Pero aquellos dos chicos, parecían jugar más por como podían en el momento; y eso, en su situación actual, no los llevaría a ninguna parte.
Akashi dio comienzo al duelo con un silbato, y Kotarō lo miró extrañado, diciendo que al equipo le faltaba un integrante. Akashi sonrió, y le dijo que no le diera importancia. El más alto de los dos chicos del grupo de Naomi llevaba el balón, calculando por donde poder pasar al titular, que sabía que pertenecía a la "Generación de los Reyes sin Corona", al igual que otros dos integrantes del equipo de la Preparatoria Rakuzan.
Se hicieron un pase corto entre ellos, al parecer no querían arriesgarse. Aunque, Hayama era mucho más rápido que ellos dos; y ese par no lo noto. El rubio iba directamente a robar el primer pase, y lo habría hecho, de no haber estado Naomi ahí; que retornó el pase al jugador del que venía. Solo después de eso, se dieron cuenta de la velocidad que enfrentaban. Naomi pasó cerca del chico que llevaba el balón, y susurró un quedo "por la derecha", al tiempo que le comunicaba al otro que fuese a la izquierda, para hacer una pantalla. Ella ya estaba del otro lado del chico de tercero, cuando entre los otros dos se la ingeniaron para detenerlo un segundo. Pero ese segundo había sido suficiente; y, aunque cualquiera de sus amigas lo habría hecho mejor, encestó.
Los otros dos estaban igual de perplejos que Hayama.
-¡Akashi! ¡Ella no estaba ahí! -Se quejó el rubio.
-Estuvo ahí desde el principio, si tu no la viste es otro problema.
Entonces, el rubio, frustrado miró a la chica con un poco de atención.
-Espera un momento -comenzó a reírse a carcajadas- ¿Cuántos años tienes? ¿Ocho? ¿Doce? -El chico no podía dejar de reír-. ¡Me duele! -decía entre risas.
Naomi lo miró con la misma expresión que había tenido todo el día.
-No, pero en todo caso has dejado que una niña de ocho te pasara… Deberías tener vergüenza…
-¡Oi! ¡No es como si fuera a volver a pasar! -gruñó Kotarō, tomando el balón ya que era su turno de atacar.
"Si lo detengo seré como un dios, ¿no?" pensó Naomi "Es decir, no me sorprendería que lo hiciera Lenna, pero yo voy a tener que pensarlo un tiempo, que estoy segura no tengo"
El fuerte del chico era la velocidad y fuerza de su dribble. El de ella era… ¿Ser escurridiza? No podía concluir muchas cosas buenas de eso. Él estaba enojado.
-Tres dedos serán más que suficiente, novata. -Susurró, mirando los indiferentes ojos grises de la muchacha. ¿Era impresión suya o por un milisegundo las comisuras de Asahina se habían elevado? Aun así, sus facciones volvieron a la normalidad. Procedió a hacer su movimiento, estaba lejos de los tres. No le resultó complicado evadir al primero. El segundo chico, seguramente por pura coincidencia; adivinó hacia qué lado se movería, pero no le resultó complicado realizar un cambio de mano y de dirección; aun con la velocidad que llevaba. Suponía que se iba a encontrar con la chica de aspecto infantil, pero no logró ubicarla. Ahora lo entendía; era una especie de Chihiro, ¿no? Seguramente por eso Akashi no le había dicho nada. Se detuvo un segundo para intentar encontrarla, para evitar lo peor. Se dio cuenta de que ese segundo había sido su perdición cuando escuchó la monótona voz de la chica:
-Yo lo pensaría otra vez. -La mano de Asahina había detenido su drible, robando el balón.
Naomi sabía que si se quedaba con el balón, primero: la verían; y segundo, no tendría una segunda oportunidad contra Hayama. Así que la pasó; al chico que había reaccionado primero y corría a canasta. Logró encestar por los pelos, porque Kotarō ya estaba pisándole los talones.
Los otros dos subgrupos del grupo de Naomi fueron detenidos rápidamente. No tuvieron ni una décima de oportunidad de pasar a aquel chico, que a pesar de decir que ella tenía aspecto infantil, él se comportaba infantilmente.
Luego, todos los grupos habían pasado por todas las estaciones. Los tres que estaban a cargo juntaron los papeles de cada uno, y según los resultados comenzaron a clasificarlos. Eran cuarenta y cinco nuevos en el equipo. Treinta y ocho fueron inevitablemente al tercer equipo. Otros seis estaban en el segundo. Se habían olvidado de Naomi, de nuevo.
Puesto que si iba a ser parte del equipo, no le importaba que la notaran, caminó hasta el frente para decir:
-No me nombraron.
Le pareció ver que Akashi sonreía levemente. Era una sonrisa que asustaba bastante, en realidad.
-A ti no te vamos a clasificar en ninguno de los tres, hasta verte en un partido -comunicó.
-¿Puedo saber por qué? -preguntó, intrigada por dentro.
-Según las pruebas entrarías al segundo. Pero la verdad, creo que podrías tener un espacio en el primero si resultas como espero.
-¿Exactamente cómo esperas que resulte? Digo, ya me viste jugar contra Hayama-kun…
Sintió la ira del titular a su lado.
-¿¡TE ATREVES A DECIRME HAYAMA-KUN!? ¿NO TIENES NI UN POCO DE RESPETO HACIA TUS SUPERIORES?
-No a los superiores con actitudes más infantiles que mi apariencia. -Contestó, sin ni siquiera mirar a su senpai.
Akashi volvió a tomar la palabra.
-Bueno, era un tres contra uno; y no puedo evaluar en base a eso, a pesar de que la habilidad de un titular de Rakuzan supera muchas veces a la mayoría de los novatos. El partido tomará lugar en el próximo entrenamiento. Pueden irse.
Antes de irse, Naomi agregó:
-No puedo lucir todo mi potencial si no estoy conectada con el equipo, en primer lugar. Eso lleva algo de tiempo. Sobre todo si mis compañeros de equipo no me respetan.
-Entonces, juegas regularmente… ¿Con quién?
-Ameko Lenna y Ritsuki Akya, quienes ya debieron ser aceptadas en los equipos de Kaijō y Tōō, respectivamente.
"Parece que este año tenemos más jugadores interesantes en primero", pensó Shirogane. Últimamente llegaban talentos bastante interesantes al mundo del basket.
-Bien, señores y señorita, vayan a las duchas, el entrenamiento terminó. Ha sido un placer.
Naomi se fue al lado femenino de los vestuarios, y decidió que era genial estar sola. Cuando terminó y salió, se encontró al capitán del equipo titular.
-Akashi-san -intento llamarle la atención. El pelirrojo se volvió a mirarla.
-Tengo una duda -agregó-. Los campeonatos oficiales… ¿Admiten que el torneo sea mixto y no únicamente masculino?
-En realidad… no. Pero si como tú dices hay más de una preparatoria que quiera modificar eso, tal vez aprueben una solicitud especial.
Akashi sabía a quién debía llamar; y lo haría, porque estaba seguro de que ese año se haría mucho más interesante con esos ingresos. Despidiéndose con una leve inclinación, Naomi salió del gimnasio. No estaba demasiado lejos, cuando escuchó unos pasos veloces acercándose a ella.
-¡Asahina! -Al escuchar esa voz, la vena de la frente le empezó a palpitar. "¿Por qué no me deja sola?" se preguntó, sin acelerar el paso, pero sin detenerse. Satoru logró alcanzarla con facilidad- Estuviste muy bien en el entrenamiento, felicitaciones.
-Tú te pudiste haber esforzado un poco más. -Contestó, doblando hacia otro pasillo.- Si te digo qué manga estoy leyendo, ¿Me dejarás en paz?
-¿Que puede ser tan malo que debas ocultarlo? -Mientras él hablaba, Naomi metió la mano en su bolso y sacó rápidamente el número anterior de su manga favorito.
-Disfruta tu trauma. -Dijo, estampando el libro en el cuerpo del otro. En cuanto Satoru leyó el título, palideció. Esa enana estaba llena de sorpresas… agradables y desagradables. Hubiese preferido que esa chica de aspecto infantil leyese manga gore… y no yaoi hard, algo que no concordaba con su personalidad, o al menos lo que había visto hasta ahora.- Te lo buscaste. Yo te lo advertí. -Comentó, quitando el libro de las manos paralizadas del muchacho.- Tengo el presentimiento de que Hayama-san es un uke. -Murmuró, lo suficientemente alto para que Satoru la escuchara, mientras seguía su camino. Eso le pasaba por molestarla.- Le gusta contar los dedos que usa. Ni hablar de Mibuchi-san. Le falta la corona y es todo un princeso.
Luego de eso se fue a casa. Durante el camino, tomó su celular y abrió un chat en grupo con las otras dos chicas. Tenía como cien mensajes, y sintió el leve deseo de matarlas. Pero las quería, claro…
Los mensajes eran mayormente de Lenna, contando que había entrado al equipo, y que había conocido a Kise Ryōta, y básicamente todo lo que había hecho. Akya, había comentado escuetamente que Aomine Daiki era un rival formidable, y un pervertido por excelencia; y que se moriría de ganas de enfrentarlo junto a ellas. O eso fue lo que entendió Naomi entre todos los insultos dirigidos al as de Tōō. Entonces, Naomi hizo su aporte al grupo, diciendo que le habían hecho una serie de pruebas y que aún no decidían en qué equipo ponerla porque la querían ver en un partido. Eso fue suficiente para que Lenna, que estaba conectada, contestara al instante:
"No sé si lo saben, pero tanto la Inter High como la Winter Cup se supone son torneos masculinos… No tengo idea de dónde queda nuestra promesa TT-TT"
Akya, al escuchar los sonidos de su celular, prestó atención a los mensajes.
"No somos las únicas mujeres, creo. Escuché por ahí que hay una chica en Yosen y otra en Shūtoku. Si las aceptaron, no sé."
Naomi debía aportar lo que le había dicho Akashi.
"Akashi-san me dijo que el torneo era predeterminadamente masculino, pero sugirió que si muchas preparatorias daban a conocer su deseo de cambiarlo, podía suceder. "
Lenna contestó: "¡No tenía idea! ¡Eso nos da esperanzas! Podemos llegar a ser titulares para el inicio de las eliminatorias, ¡son en un mes! ^w^"
"Si tenemos suerte" Envió Akya "¿Nos juntamos el fin de semana para celebrar nuestro ingreso a los equipos?"
"¡Por supuesto! Pero que sea en Tokio, quiero conocer la capital" envió Lenna. "Tal vez sea una idea loca pero… si para el final de la semana nos llevamos bien con nuestros compañeros… hasta los podríamos invitar… ¿o no?"
"Aomine no se va a negar a un partido, estoy segura" informó Akya.
"Tengo entendido que Kise ya está recuperado de su lesión, y es bastante amigable" agregó Lenna.
"..." Naomi no sabía qué contestar "Yo tendré un largo viaje..."
"¿Que no dijiste que te querían ver en un partido? ¿Qué mejor que si juegas con nosotras?" preguntó la pelirroja.
"El chiste es que me vean, Ritsuki."
"Yo digo que le digas. No tienes nada que perder; y te aseguras un puesto en el primer equipo."
