Disclaimer: MARVEL & Disney no me pertenecen. Esta historia si.
En el capítulo anterior...
Por la puerta entraron dos hombres, uno de ellos era Tony Stark. Saludó a Nick y se abrió paso para saludar a Natasha.
—Es un placer —Stark tomó delicadamente la mano de Romanoff en forma de saludo—, mi nombre es Anthony Stark.
—Natasha Romanoff, un gusto —dijo muy seria sin despegarle la vista.
—Natasha —interrumpió Nick—, te presento a tu nuevo colega. Espero que se lleven muy bien.
La pelirroja soltó el celular, cayendo al suelo en cuestión de segundos.
—¡¿Alexei?!
—Hola Natalia, tanto tiempo...
Alexei Shostakov saludó como si nada a Natasha. El rostro de la mencionada se desfiguró por completo. No entendía absolutamente nada y necesitaba respuestas aquí y ahora con estos tres sujetos.
.
.
Un frío desgarrador recorrió la espalda de la pelirroja. No podía creer lo que veían sus ojos. Era Alexei apareciendo frente ella en esa oficina.
—¿Qué significa todo esto?
La voz de Natasha rompió el pequeño silencio de la sala. Nick se veía nervioso pero sereno. Tony tomó asiento en el sofá como si nada le preocupase.
—Natasha. Es hora de que sepas la verdad de todo esto. Y espero que me disculpes por haberte ocultado por mucho tiempo. Pero sabíamos que este día llegaría. Toma asiento por favor...
Ella tomó asiento en el sofá frente a ellos. Alexei se sentó a un lado de Tony. Se veía nervioso. Nick en cambio permanecía de pie, ya que al parecer, el que hablaría primero sería él.
—Ha pasado mucho tiempo...desde que la famosa KGB no estaba activa... —comenzó Fury—, imagino que has estado al tanto de sus movimientos.
—No es por ser maleducada, pero no entiendo a qué te refieres —ella claramente negaría todo y no expondría su pasado frente a estos sujetos, que al parecer, tenían mucho que contarle.
—Natalia Romanova, ese es tu verdadero nombre. Sabemos todo de ti —suspiró Nick calmadamente—, ex agente de la KGB junto con Alyosha, o más conocido como Alexei Shostakov.
Su corazón comenzó a latir con fuerza ¿cómo demonios sabía todo esto?¿quién demonios era Nick Fury y por qué estaba al tanto de todo esto? Ella veía su caminar de un lado a otro.
—Alexei fingió su muerte a propósito —ahora el que hablaba era Tony Stark. Ella rápidamente buscó su mirada—, y ayudé en mantener su anonimato. Necesitábamos tener al menos a un desertor que nos quisiera ayudar en esto. Pero uno era muy poco...
—No entiendo nada de lo que me están intentando decir... —Natasha estaba entrando en pánico—, díganme de una vez que significa todo esto.
—Somos agentes de la CIA retirados —ahora Fury mostraba su placa—, pero a pesar de no estar activos, la misión de desmantelar el KGB sigue vigente.
La pelirroja miraba con asombro la placa y además aquella confesión de su jefe no era para menos ¿acaso la ayuda que le había dicho hace un tiempo Alexei se trataba de ellos?
—Natalia... —Alexei había tomado la palabra—, necesitamos tu ayuda para seguir en esto ¿acaso quieres que vidas inocentes sigan aumentando?
—Pero, es que esto no puede ser... es decir —la muchacha se levantó de su puesto, intentando asimilar toda la información que le habían dicho—, todos ustedes me han mentido... este trabajo no es real... entonces ¿Maria Hill también sabe de esto?
—Es mi mano derecha —confesó Nick—, pero no te alarmes. No queremos arrestarte si es lo que piensas. Sabemos tu historial. Estuviste mucho tiempo prófuga, huyendo de esta organización desde que Alexei había "fallecido". Supimos dar contigo gracias a que nuestro amigo dio con tu paradero. Eres buena escabulléndose. Y bueno, cuando supimos que tu hoja de vida había llegado a esta empresa, no dudé en contratarte. Era la llave que necesitábamos.
—¿Ves Natalia? Como hace mucho te lo prometí. Nos ayudarán. Ahora que la CIA sabe de nuestro caso, debemos ayudarles con todos los antecedentes posibles para desbaratar al KGB.
Volvió a sentarse en su puesto, sin poder creer lo que escuchaba. No daba cabida a tantos sucesos en menos de cinco minutos. Su cabeza intentaba ser razonable, pero su corazón estaba hecho una tormenta de emociones.
—Entonces... —suspiró—, ¿ustedes están en plan de desarticular al KGB no? —Tony y Fury asintieron—, ¿y qué es lo que yo puedo hacer por ustedes?
Ahora Stark se había puesto de pie para comenzar a hablar.
—Necesitamos toda la ayuda posible, ya sea infiltrarse y averiguar más pistas para incriminar a los líderes de esto. Ustedes dos fueron ex agentes muy destacados, saben sus movimientos y cómo piensan. Sabemos que a ustedes los usaron por mucho tiempo...
—Sé que es mucho por digerir Natalia, pero mira, al fin estamos del lado correcto. Ayudaremos a que esta nefasta organización caiga de la peor manera posible —el muchacho se había acercado a ella, tomando sus manos, las cuales permanecían heladas, claro reflejo de su nerviosismo—, necesitamos tu ayuda...
—Pero yo hice mi vida allá afuera...—susurró—, tengo por fin mi academia de ballet que tanto ansié, tengo un novio maravilloso que me ama por como soy y...
—¿No le has contado a Steve, Natalia? —el ruso sabía leer muy bien los ojos de su ex esposa. Ella negó y de pronto, sus ojos comenzaron a brillar—, Nat, debes contarle...ya te dimos suficiente tiempo.
—No puedo hacerlo, me dejará...yo sé que eso sucederá. —las lágrimas eran inminentes. Cubrió su rostro con ambas manos.
—No lo hará si le cuentas toda tu verdad: fuiste prisionera de esta organización, tu padre sólo quería ganar dinero con esto, usándote a ti y a tu madre. Estoy seguro que Rogers lo comprenderá, si te ama de verdad.
—¡ME DEJARÁ! —drásticamente se levantó de su asiento aún con lágrimas en sus ojos—, ¡Al fin pude encontrar paz y estabilidad emocional y llegan con esto, justo ahora!
—Natalia querida, por favor cálmate un poco.
—¡No Nick, además me mentiste estos últimos dos años maldita sea! —la voz de Natasha se oía un poco rasposa—, ¡sabías toda mi vida...dios mío no puedo creerlo!
—Sólo queremos lo mismo que tú. Detenerlos —afirmó Tony—, pero sin la ayuda de ustedes se nos hará más difícil. Por favor entiende-
—¡Yo estoy retirada! ¡Estoy fuera de esto! —dijo exaltada—, mi nombre es Natasha Romanoff. Espero que lo entiendan más que bien.
—Natalia...
—¡Basta! —le gritó a Alexei—, no quiero seguir escuchándolos.
Sin más, tomó su cartera y salió de ahí, cerrando la puerta con furia. Los tres hombres quedaron un poco impactados, pero sabían más o menos cómo sería la reacción de ella frente a esta noticia. Más que mal, enterarse que su jefe era un ex agente policial había sido como un balde de agua fría. Y más ahora que Alexei estaba cooperando además. El pasado volvía hacia ella.
—Alexei, intenta convencer a Natasha para que nos pueda ayudar. Sin ella no podremos avanzar lo suficiente —Nick soltó un suspiro grande.
—Ella es intensa —comentó Tony—, ya veo por qué te gusta tanto —miró a Alexei y él negó.
—Veré que puedo hacer —suspiró—, ella está muy enamorada de su novio y entiendo que puede sacrificar todo con tal de ayudarnos a esto...pero sé que entrará en razón y nos dará una mano, pero costará.
—Entonces vigílalos. No sabemos con certeza si la organización además sabe su ubicación y menos si saben que Natasha ama a un ser querido. Van a querer liquidarlo —dijo Fury.
—Yo pienso que lo mejor, es que Steve Rogers sepa la situación —comentó Stark—, debe saber el rollo en el que estamos metidos.
—Pero primero debería decírselo ella... —Alexei estaba de brazos cruzados muy preocupado—, sé que Natalia es una persona muy profesional, pero claro, tantos años huyendo y querer una vida normal, la han transformado.
—En algún momento él se enterará —dijo Fury finalmente—, esperemos el momento para hacer nuestra aparición oportuna. Mientras, avisaré a la oficina de policía central los antecedentes que tenemos sobre Natalia Romanova.
—¿No será mejor esperar si ella actúa primero? —mencionó Alexei—, es decir..
—Cambio de planes. Mejor dirígete a esta dirección —Fury le pasó una tarjeta con algo escrito—, ayudarás a esta sección a seguir la investigación. Ya avisé que ibas para allá.
—Entendido señor. Cualquier novedad se las haré llegar.
.
.
Natasha salió corriendo de su ex oficina. Claramente ella no iba a volver a trabajar ahí y mucho menos le iba a decir a Steve sobre su pasado. No estaba dispuesta a echar todo por la borda. Todo lo que había construido hasta el día hoy no lo iba a destruir por esto. Pero una parte de sí misma le decía que debía cooperar, que era la única manera de poder vivir con el alma en paz, de que esa organización jamás la dejaría tranquila si no actuaba. Además, en aquella misión que tuvo hace un tiempo, pudo ver a Yelena, que seguía igual de perra como siempre y que haría lo que fuera por cumplir las órdenes del KGB.
—No sé qué hacer...por primera vez en mi vida, no sé qué mierda hacer... —murmuraba por lo bajo. Había llegado al parque y se sentó en una banca cerca de ahí.
De pronto su celular vibró. Era un mensaje de su amiga Maria Hill. Una de sus pocas amigas que había hecho en aquel trabajo. Pero para su mala suerte, ella también le había mentido. Sabía todo lo que Nick estaba planeando y no se atrevió a contarle nada a ella.
Sacó su teléfono para mirar el mensaje que sólo contenía un "perdóname". Guardó nuevamente en su bolso poniéndose a pensar que haría ahora. Claramente no la quería ver en la velada de mañana. Todo iba en picada y no quería que su mundo se destruyera.
—¿Nat? —ella levantó la mirada y vio a James con una chica que no conocía. Se limpió rápidamente las lágrimas con la manga de su blusa—, ¿estás bien? ¿Te pasó algo malo?
Ambos la habían visto llorar. Ahora que excusa inventaría para que le pudiesen creer.
—James, hola... —respondió tímidamente. Miró a la muchacha que estaba a su lado. Ella saludó con la mano sin mencionar nada. Wanda había conocido por fin a Natasha Romanoff, la que tanto odiaba su amiga Sharon.
—Ah lo siento, ella es Wanda Maximoff. Es mi jefa donde trabajo en el departamento de policía —Barnes las presentó a ambas—, ella es Nat, la novia de Steve.
—Hola Natasha —ella extendió su mano y la pelirroja le correspondió el saludo—, ¿necesitas que ayudemos en algo? ¿Estás bien?
—No se preocupen, estoy bien... es sólo que han sido muchas emociones por hoy —Wanda sabía que ella hablaba sobre su renuncia, ya que Sharon le había dicho eso por teléfono—, y vine acá para soltar toda la angustia que tengo...
—Te entiendo —James se sentó a su lado—, pero no debes estar triste Nat, el viernes celebraremos todos juntos tu sueño hecho realidad. Así que no te desanimes. De hecho invité a Wanda ese día, ella también está con un poco de estrés.
—Si claro, son bienvenidos —Natasha le dedicó una cálida sonrisa a la castaña—, los esperaré ese día. Ya compramos algunas cosas con Steve... —sacó un pañuelo para limpiarse las lágrimas. A Wanda se le partió el corazón ver a Natasha en ese estado. No se veía una mala muchacha como la nombraba Sharon. Pero si debía admitir que ella era muy linda. Comprendía la envidia que la rubia le tenía a ella.
—Llevaré una baraja de cartas para que juguemos y pasemos un buen rato —dice Wanda—, la pasaremos muy bien.
—Gracias muchachos —la pelirroja sonrió finalmente. Tomó sus cosas para irse de ahí—. Bueno chicos, los espero el viernes entonces.
—Cuídate Nat, nos vemos. Dale mis saludos a Steve —le dijo James antes de que ella se retirara de ahí.
—¡En tu nombre James! —ella se retiró de ahí finalmente.
—¿Ves? Es simpática —miró a Wanda—, ¿irás conmigo entonces el viernes?
—No rechazaré nuestra primera cita —ella lo miró a los ojos—, encantada iré contigo.
—No puedo creer que hayas aceptado salir conmigo —dijo algo nervioso—, es decir, tú eres mi jefa y bueno...sé que estás saliendo de una relación tormentosa. De verdad no quiero ser entrometido pero...—ella lo interrumpió.
—No te preocupes. Somos adultos, y si esto no resulta, espero que seamos muy buenos amigos. Al menos eso pienso... —James tomó sus manos y depositó un tierno beso en su frente.
—Está bien, Wanda —ahora tomó con sus manos su rostro—, te agradezco que me des la oportunidad de hacerte feliz.
Y sin más palabras, ambos sellaron sus labios en un tierno beso. Se tomaron de la mano camino a la oficina central.
Oficina Central de policía de Moscú.
Sharon había terminado su clase en la academia finalmente y se dirigió al departamento de policía local, donde trabaja Wanda para hablar con ella acerca de la investigación. Llevaba una carpeta con antecedentes para ello.
Se dispuso a esperar, sabía que su amiga había ido a almorzar. Miró la hora en su teléfono. Debería estar por llegar.
Pasaron unos cinco minutos y ahí justamente vio a entrar a Wanda junto con James. Ella se levantó de su puesto para ir a saludarlos.
—Tanto tiempo sin verlos muchachos —saludó la rubia. Wanda se acercó a ella para saludarla.
—¿Cómo estás Sharon? —James le dio un abrazo—, ¿sobrevives sin mi?
—Desde antes que llegaras querido. Pero he estado bien gracias, ¿y ustedes? ¿Disfrutaron el almuerzo?
—Si... —respondió Wanda—, pero creo que me cayó algo mal, así que iré por un té ¿quieren algo mientras? Espérenme en la oficina.
—Yo quiero un cortado —dijo la rubia.
—Que sean dos —respondió Barnes.
—Vuelvo en seguida entonces.
James y Sharon entraron a la oficina de Wanda a esperarla. La rubia se sentó en una de las sillas del escritorio de su amiga y James tomó la de al lado.
—¿Y qué ha sido de tu vida? Llevamos mucho tiempo sin vernos.
—Ah pues... —comenzó él—, he estado trabajando acá y pues bien, me he acostumbrado mucho a este lugar.
—Me alegro mucho —respondió ella. Pero tenía tantas ganas de preguntarle sobre Steve que no se aguantó—, ¿y qué tal tu amigo?
—¿Steve? Pues le ha ido bien. Él y Natasha han podido salir adelante con sus emprendimientos y eso es bueno. De hecho el viernes harán una fiesta, ya que Natasha inaugurará su propia academia.
—Si... así supe, ella era mi colega de trabajo en la academia de Svetlana —se cruzó de brazos un poco molesta—, pero bueno, teniendo a alguien al lado cualquiera pone un negocio o algo así.
James no pudo evitar sentir rabia al escuchar las palabras y muy educadamente, le respondió.
—Sharon, la envidia te vuelve más vieja. Mira —apuntó con su dedo en su mejilla—, justo acá se te está formando un arruga horrible. Cuando tengas cuarenta años estarás toda arrugada.
—¡Deja de molestarme! —ella le dio un golpe en el brazo a James.
—Entonces deja a Natasha y Steve en paz. Ellos no te han hecho nada malo. No te metas en sus vidas mujer —suspiró agotado—, sé que a ti te interesaba mi amigo, pero él ya eligió a su novia. Perdiste la batalla amiga.
—Mientras él siga vivo, el juego sigue —cruzó sus piernas delicadamente—, no me voy a rendir tan fácilmente.
—¿En serio? —arqueó una ceja sin poder creer lo que ella le decía—, Sharon basta, déjalos en paz.
—Aquí están sus cafés —llegó Wanda con una bandeja y tres tazas, las cuales una de ellas era té verde que era para ella. La dejó encima del escritorio y cerró la puerta tras de sí—, ¿y bien? ¿Qué es lo que nos reúne acá?
—Bien —Sharon depositó encima de la mesa la carpeta de trabajo—, según la última actualización, se dice que el francotirador que asesinó a Nikolai Petrova forma o formó parte del KGB.
—¿De verdad? —dice James asombrado. Sharon asiente—, ¿cómo se ha determinado aquello?
—Pues el modo operativo es similar a los agentes de la KGB. Actúan en silencio, sin rastro y por lo general los asesinatos son de esta similitud —argumentó la rubia.
—¿Y los nombres de los posibles agentes que estén vivos? —Wanda tomó su taza de té para darle un pequeño sorbo.
—Pues... —James alcanzó su carpeta que le había entregado a Wanda horas atrás—, los nombres que pude rescatar son los siguientes: Yelena Belova, Natalia Alianovna están con vida. Ahora no sabemos si siguen activas para la KGB...
—¿Y Alexei Shostakov? —preguntó Wanda—, quizás él esté maquinando todo esto mediante alguien más.
—Figura como fallecido —respondió James—, pero ciertamente no sabemos si toda esta información es fidedigna. Ya saben como funciona un sistema de inteligencia. Son capaces de parecer que todo es real cuando en realidad no lo es.
—Bueno... —suspiró Sharon—, tenemos mucho trabajo por hacer —Wanda y James la miraron incrédulos—, ¿les pasa algo?
—No me ha llegado ninguna notificación de mis superiores acerca de tu ayuda en el caso —respondió la castaña.
—¿Acaso necesitas una orden para ayudarte en el caso? —los aires entre ellas dos se estaba elevando un poco. James bebió un sorbo de su café mientras.
—Tú sabes cómo son los protocolos y tú no te mandas sola. Tienes un jefe en tu departamento —Wanda se veía firme frente a ella. Su tono no era de enfado, pero iba hacia allá al parecer.
—Pues pediré entonces una asignación —esbozó una risa maliciosa—, necesitarás manos y yo estoy para ayudarte.
—En serio Sharon, si llegase a necesitar más "ayuda" la solicitaría a tu superior. Te agradezco que por tu cuenta hayas querido aportar más al caso del KGB.
—Barnes necesita ayuda, es nuevo en el campo —las excusas de Sharon continuaban y al parecer a Wanda comenzaba a dolerle la cabeza. No era para menos, había tenido un encontrón con su ex novio hace unas horas atrás y ahora esto.
—Gracias por tu preocupación, pero ya me he adaptado a este lugar y al trabajo Sharon —respondió James, viendo como su novia estaba perdiendo la paciencia—, creo que es mejor que te retires, aún debemos seguir con la investigación —él se levantó y tomó del brazo a la rubia para guiarla hacia la puerta, pero ella se quitó de su agarre.
—¿Por qué me evitan? ¿Creen que no me he dado cuenta en este último tiempo que lo están haciendo?
—Sharon... tranquilízate —le susurró él.
—¡Es que no pienso tranquilizarme! ¡Toda la culpa la tiene esa maldita Romanoff. Desde que llegó a nuestras vidas que todo está muy extraño! —seguía excusándose.
—Amiga... —la voz de Wanda se apareció de pronto—, no quiero que vuelvas a aparecerte por mi oficina en un buen tiempo ¿me oíste bien?
—¡Wanda, soy tan profesional como tú en esto!
—Pues no te estás comportando como una te diré, ahora, por favor hazme el favor y retírate. Como dice James, tenemos mucho que avanzar el día de hoy.
—No puedes decirme qué hacer y qué no —volvió a reclamar.
—¡Y yo soy la jefa de esta oficina central y te he dicho que no necesito de tus servicios! Si sigues con esta actitud haré que realicen un sumario en tu contra. Hablaré con tu jefe.
Un silencio inundó la habitación rotundamente. Sharon sintió aquellas palabras como si le hubiesen escupido en el rostro. Sorprendida de esto, terminó por retirar su carpeta y retirarse de la oficina, cerrando la puerta con mucha fuerza, que hasta los ventanales retumbaron.
—Lo siento... —Wanda volvió a sentarse—, me sacó de quicio.
—Admiro tu paciencia con ella —se volvió a sentar en su puesto—, ¿es idea mía o Sharon está cada día más obsesionada con Natasha.
—No lo sé... —suspiró agotada—, de hecho ella piensa que de la lista que tenemos de ex agentes, Natalia Romanova es ella, así de obsesionada está.
—Rayos, de verdad tiene un problema serio. Steve la dejó mal —se burló él, donde en la sonrisa de Wanda se dibujó una tierna sonrisa.
—Sólo sé que creo que debo alejarme. Mentalmente ella no está bien...
—Me tienes a mí en caso de alguna contención de emergencia —delicadamente él tomó sus manos, las cuales estaban frías.
—Gracias James... —respondió más tranquila.
—Sabes... quería invitarte hoy a cenar a mi apartamento, algo sencillo, nada del otro mundo.
—¿No se te da bien la cocina? —se burló ella.
—Nada de eso. De hecho yo ayudé a cocinar a Steve cuando Natasha fue a su apartamento la primera vez. Era un desastre —soltó una pequeña risotada—, pero ahí llegué yo a salvar la noche.
—Bueno, entonces acepto tu invitación James... —respondió—, ¿saliendo de acá entonces?
—Me parece bien...
James y Wanda sabían muy bien que tener una relación amorosa en lo laboral era muy mal visto. Sabían ocultar muy bien sus sentimientos en aquel lugar para no dar chance a chismes y cosas así. Pero todos sabemos que cuando un ser humano oculta mucho sus emociones, la explosión puede terminar en muchas cosas...
Sharon salió disparada hacia su lugar de trabajo o al menos intentaba llegar hasta allá. Estaba aún en shock por como Wanda la había tratado. Jamás imaginó esa actitud de ella. La creía más amable pero al parecer era todo lo contrario.
Estaba harta de su vida, por como se ha ido quedando sola sin que nadie la acompañase. Pero lamentablemente ella no sentía culpa de nada, al contrario; estaba cien por ciento segura que todo esto era provocado por algo o alguien más.
Sharon es de esas personas que jamás asumirán un error. En su mente ronda la idea de que el universo gira en torno a nada más que a ella y que de pronto, los hilos de la naturaleza hicieron que Wanda actuase de esta forma. Esa era un explicación lógica. Pero ¿culpa de ella? Jamás.
Llegó al parque que estaba cerca de ahí para descansar un momento. Tomó asiento en una de las bancas y se dedicó a observar a la gente que paseaba a sus mascotas o familias jugado con sus hijos. Ahora que lo pensaba, ella no tenía nada de eso. Y de pronto sintió una punzada fuerte en su pecho ¿acaso por primera vez en su vida sentía culpa? Eso no podía ser cierto.
Sacudió su cabeza aquéllos pensamientos y se dirigió a su aburrida oficina donde no pasaba nada interesante. Se sentía ofuscada y era cierto que su jefe no la había asignado a ninguna investigación en curso.
—Pero no me importa. Le pediré ayuda a mi padre. —pensó en voz alta.
—Buenas tardes señorita Carter —la rubia giró su mirada a uno de los agentes de la oficina.
—¿Alguna novedad Smith? —ni siquiera le devolvió el saludo, porque así era ella.
—Si, hay alguien que la espera en su oficina. Viene de parte de un ex agente de nuestra policía.
—¿Ah sí? —volteó a verlo incrédula.
—Sharon, ¿Cómo estás? —preguntó un hombre alto. Llevaba una placa de policía además en su chaqueta. Era su jefe y mejor amigo de su padre además. Su nombre era Yuri Kozlov.
—Yuri, todo bien, gracias —Sharon inmediatamente lo saludó—, adelante vamos a mi oficina.
—Disculpa por no avisar mi llegada, pero fue algo de último minuto. Hice pasar a nuestro nuevo ayudante a tu oficina si no te molesta.
—No para nada, está todo bien —Sharon inmediatamente bajó sus humos. Abrió la puerta de la oficina y efectivamente ya había alguien sentado esperando.
—Iré por unas tazas de café —dijo la rubia, pero Yuri la detuvo.
—No te preocupes, estamos bien así. —respondió, haciendo que Sharon cerrase la puerta de su oficina—, te presento a Alexei Shostakov. Trabaja en conjunto con el ex agente Fury y ex agente Stark en la misión del derrocamiento absoluto de la actual KGB. Ahora nos ayudará a nosotros en encontrar pistas para poder detenerlos.
—¿Cómo? —dijo incrédula.
—Es un gusto conocerte —Alexei extendió su mano para saludar a Sharon, pero ésta seguía sin creer.
[Continuará...]
¿Reviews?
