Hola chicas! Capítulo nuevo! cómo ven!Quiero agradecer sus comentarios, son tan maravillosos, emotivos, luminosos, divertidos y motivadores. De verdad soy muy feliz de que sean lectoras de esta historia, me honra leer sus comentarios, de verdad. Hay comentarios que no puedo responder como los de Carol, Guest y Sandre Carreo, gracias por leer y por darse el tiempo de comentar.


Los pequeños instantes entre el ocaso y la aurora


Capítulo XII


Despertó sintiendo su cuerpo liviano. Las caricias que lo habían llevado a conciliar el sueño momentáneo seguían sintiéndose en su cabeza. La joven nunca había dejado de jugar con su cabello. Se percató de que estaba recostado sobre las piernas de Candy y un impulso de vergüenza lo llevó a levantarse abruptamente.

- ¡Despertaste! – la miró sonriente - ¿te sientes mejor?

-sí – esquivó su mirada – mucho mejor – pero desistió –¿cuánto tiempo dormí? – aunque quisiera, una parte de él despertaba siendo totalmente egoísta y lo obligó a volver para mirarla

-cerca de media hora –contestó ella sin moverse de su sitio. Lo observó sorprenderse y levantarse para dirigirse al escritorio de metal

-nunca había tomado una siesta de este modo – dijo – lo lamento

- ¿tienes problemas para dormir?

-no en realidad – contestó hurgando entre los papeles sobre el escritorio – es sólo que por el trabajo no acostumbro a dormir tanto

- debes descansar más – lo alcanzó – dormir es importante, de otro modo no podrás rendir- él rozó su mejilla para besarla

-estoy bien, Candy – respiró – creo que te debo otra disculpa

-no me debes nada – ella también llevó la mano a su mejilla

- Candy, no puedes permitirme esto – habló sin apartarse de ella – a esto me refería con el daño que puedo provocarte

- Pero, Albert esto se debe al tiempo que hemos estado ocultando lo que sentimos – dijo – no pienses que me haces daño, me gustaría alejar esas ideas de ti, no te estas aprovechando de mí y en todo caso, ya te prometí que si lo hacías te lo haría saber

- tal vez, mientras puedo mesurarme, no debamos permitirnos este tipo de encuentros – dijo mientras jugaba con sus risos entre los dedos. Ella lo miró con un dejo de tristeza, pero terminó por aceptar, evitarían de aquí en adelante encuentros que pudieran exacerbar sus deseos. Sólo quería que Albert se sintiera seguro y tranquilo respecto a su cariño hacia ella.

-espero que los esfuerzos por mesurarte no impliquen pasarse el desayuno – intentó recuperar el ánimo - ¿te apetece algo más sustancioso que un café y una tostada?

-me apetece – sonrió, y después cogió su abrigo y salió junto con la chica rumbo al café que empezaba a volverse una tradición para ellos. El camino fue más liviano de lo que Albert se imaginó, la pequeña siesta fue realmente reparadora y después de haber pedido a Candy tratar de evitar encuentros comprometedores, se sentía un poco más tranquilo.

Candy representaba para él una ambivalencia que lo abrumaba y lo tranquilizaba a partes iguales; por un lado, su tacto encendía en su pecho una llama que crecía con cada crepitación, se convertía en un fuego que poco a poco se transformaba en un incendio que, de primeras, le resultó difícil de contener; por otro lado, su presencia era un bálsamo para volverlo a la tranquilidad. Escucharla hablar sobre sus sueños le hacía sentir que estaba vivo, que aún podría ser partícipe de sus anhelos y felicidad.

-dime, Candy ¿es cierto que has tomando una especialización técnica en psicología forense? – la chica se vio sorprendida por la pregunta, por lo que, al notarlo, el rubio intentó explicarse que el dato lo supo sólo como un rumor que se comentó en la cena de navidad.

-sí – contestó ella insegura de haber comentado aquello en la cena, pero después recordó el currículum que había escrito como una excusa para ir a ver a Albert a la comisaria hace tiempo y que terminó perdiendo. Suspiró – pensé que podría ayudarme a conseguir un lugar en el departamento de homicidios

- ¡vaya, homicidios!

-pero ahora mismo mis intereses están en otro lugar

- es decir, ¿ya no quieres entrar a la comisaría?

-Sí, quiero – se apresuró a explicar – lo que quiero decir es que el departamento en el que está Susana me resulta más importante

-víctimas y delitos sexuales – recitó el rubio en un tono neutro. La joven notó la forma en que apresaba su mano con un poco de mayor presión que la usual. Un rayo de lucidez le atravesó el pensamiento y la chica supuso que esa postura se debía a que Albert pensaba que su deseo de unirse al departamento de víctimas y delitos sexuales se debía a su pasado.

-por supuesto que lo que me sucedió es una de las razones por la que quiero unirme al departamento de víctimas y delitos sexuales– empezó a aclarar las cosas, no quería que existiera ninguna confusión. Si lo dejaba a medias podría ser que el rubio alimentara esa idea suya de que se está aprovechando de ella – pero no es la única ni tampoco la definitiva – Albert la miró sorprendido – no está bien que sólo yo de tantas otras mujeres y niñas pueda contar que sobreviví

-eres una mujer valiente, Candy – besó su mano. Ella sonrió por lo dicho

-Me gustaría poder decirte que desistieras –continuaron caminando tomados de la mano- las investigaciones pueden volverse peligrosas, pero no lo haré; es tu decisión y sólo tú puedes elegir el camino que quieres para tu vida

-como tú cuando decidiste no quedarte en Londres – esta afirmación le cayó como un balde de agua fría. Candy se arrepintió luego de terminar de decirlo. "mesura, Candy, mesura" se recriminaba – perdón, Albert, no fue mi intención traer malos recuerdos ahora – dijo después de que soltara su mano

-está bien – las guardó esta vez en los bolsillos, Candy lo notó y se sintió culpable. "Lo arruinaste" – no tienes que disculparte, es sólo que me tomaste desprevenido – respiró profundo – me recuerda que es una de las cosas que necesito aclarar contigo

-no tienes que hacerlo, Albert – retomó ella – no quiero invadir tu intimidad

- si quiero tener una relación contigo, es importante que conozcas lo que dejé o por lo menos lo que intento dejar atrás

Al llegar al café terminaron por pedir lo mismo de siempre. Albert guardó silencio después de haber hablado por última vez y ella no pronunció ninguna palabra más por temor a que el rubio se sintiera presionado. El café les fue servido y ellos aún permanecían en silencio, Candy empezó a sentirse incómoda que fue ella la que decidió no permitir que la brecha entre ellos se extendiera hasta que fuera imposible de reparar

-La primera vez que supe algo de ti fue por la fotografía de una vieja revista – tomó un sorbo de café antes de continuar- no decía mucho, pero supe que eras parte de la nobleza, vestías un traje militar, te veías muy elegante – el soltó una risa nerviosa que tranquilizo su inquieto corazón. "Por lo menos el hielo se está yendo"

-Esa foto circuló por todo Londres, fue un momento oscuro y terrible para mí – dijo – ese día asumí como heredero de la familia, mi hermana murió el día anterior.

-lo lamento – él negó con la cabeza mientras le regalaba una triste sonrisa

- me he sentido culpable por no aceptar los deberes de un Andrew, pero era un adolescente en ese momento, tan sólo un crío

-por favor no te tortures con eso, Albert – intentó animarlo – ahora es diferente, estoy segura de que Terry y tú lograran la justicia que Marie se merece

- ¿justicia? – la miró extrañado. Candy quedó congelada, se equivocó al hablar tan de repente

-Su…Susana – aclaró – y también Terry, por ellos supe que tu hermana no murió en un accidente

- me hubiera gustado participar oficialmente en la investigación –contestó sin dejar de mirarla – pero sé que también hay otros medios – sonrió - ¿nos vamos? Deben estar preguntando por ti, por lo que vi saliste sin nada más que tu abrigo, ¿no? – Candy se sorprendió por la afirmación – observar e indagar es mi trabajo después de todo – se encogió de hombros restándole importancia. Lo que no sabía es que Candy se quedaba con un nudo en la garganta, se recriminó por el desliz que tuvo al revelar más información de la que debía. El impulso que tuvo para confortar a Albert provocó que tuviera poco cuidado al hablar. A este paso, terminaría por dañarlo más de lo que buscaba protegerlo.

Cuando estuvieron en el pórtico de la casa Grandchester, él la detuvo para hacerla volver. La sujetó por la cintura y la besó sin preámbulos. Sintió la delicadeza de sus labios entre los suyos, podría jurar que esa necesidad de besarla no era legal. Ella llevó los brazos a su cuello tratando de sujetarse o acercarse más a su cuerpo o ambas. El brazo del rubio se sentía firme sobre su cintura, pero el ímpetu del beso le nublaba la mente a tal grado que estaba segura de que si no se sujetaba de él terminaría cayendo. Poco a poco, fue suavizando la intensidad de sus movimientos hasta que se separó de ella sin alejarse por completo. Escuchó de cerca su respiración y sus intentos por restablecerla, provocándole una sonrisa.

- ¿te veo para comer?

- sí

-te estaré esperando Candy – la soltó y entonces ella sintió que la mitad de su alma se iba con él. Le había robado buena parte de su espíritu con ese beso, pero ella estaba dispuesta a entregarlo sin reparos si esa era su recompensa.

Al entrar a casa fue recibida por un Terry ceñudo que le recriminó por salir de casa sin lo mínimo necesario para volver o pedir ayuda si algo pasaba.

- no te preocupes, Albert vino a dejarme

- ¿Albert?, creí que habías ido con tu "amiga" Patricia – miró a Annie mientras ésta se atragantaba con un bocado de manzana

-seguramente escuché mal – dijo huyendo a su cuarto – sus nombres son tan parecidos

-Mocosa engreída, ¡cómo te atreves a mentirme así!

-Tranquilo, Terry, ella no mintió, sí tengo una amiga que se llama Patricia, sólo que no fui a verla a ella.

-Trata de tener cuidado, que le hayan negado la libertad condicional a Robert no significa que las cosas estén tranquilas

- ¿Por qué lo dices? – preguntó siguiendo al detective al estudio - ¿pasó algo?

-Mi madre recibió una visita de Neal Leagan, el abogado de Robert

- ¿ella está bien?

-Sí, ella está bien – continuó hasta llegar al escritorio y guardar algunos documentos – son asuntos sobre la sucesión y los derechos sobre el título de conde que Stear deberá manejar – cerró el portafolio y salió seguido de Candy

- ¿eso te afecta? – regresaron a la estancia

-sí, pero no es algo que me preocupe ahora – sacó del armario un abrigo para ponérselo – Robert está furioso, eso lo hace peligroso y ese abogado Leagan no me da confianza, traten de cuidarse – la chica asintió, en segundos Terry se perdió tras la puerta.

- ¿Ya te enteraste que le desheredarán a Terry? – la interrumpió Annie

- ¿qué? – volvió para verla –pero… pero él dijo que Stear…

-Hablaron durante una hora entera en el estudio, estaba ahí Susana – la joven se sentó en uno de los sofás mientras gritaba a Sophie que se apresurara - ¡llegaremos tarde! – a lo lejos se escuchó la voz de la pequeña anunciando que bajaría pronto

- dime qué pasó

- Robert Grandchester quiere apelar el divorcio con Eleonor y quitarle toda posesión, además de los títulos

- ¿eso incluye a Terry?


- Sí, Terry va incluido, le quitarán el título al que tiene derecho

-no se veía muy afectado

-bueno, que a Terry no le interesen esos asuntos y sepa ganarse la vida no quiere decir que no le afecte que su propio padre lo repudie y humille a su madre o la que él piensa que es su madre – Candy suspiró desalentada. Terminó por sentarse en la estancia cerca de Annie. Sophie llego con una pequeña bolsa y con un abrigo rosa puesto.

- ¿A dónde van?

-Todo el mundo tuvo algo que hacer hoy – contestó Annie – Susana fue a la comisaria, la llamaron porque una mujer en muy mal estado llegó pidiendo ayuda – respiró – Terry citó a Stear antes de que se vaya a Londres, tú fuiste con Albert y dime… ¿dónde quedan las compras para la noche vieja?

- ¡iremos nosotras, Candy! –casi gritó la niña - ¿vienes?

-No, Sophie, Candy tiene otra cosa que hacer – dijo sacando una grabadora de su bolso – Susana y yo nos reunimos con George, me dijo que te la entregara, también me dijo que debemos empezar a trabajar en el caso con mayor seriedad

- ¿qué significa eso?

-Susana cree que Robert Grandchester tiene otros planes y que no basta con saber la verdad si no actuamos de inmediato – tomó a Sophie de la mano para salir – de cualquier modo, me pidió que te avisara que procuraras estar en casa temprano, quiere hablar con nosotras

Candy asintió y con el sonido de la puerta cerrándose sintió que aquel nudo en la garganta que la perturbó mientras hablaba con Albert volvía a incomodarla.


-Señora, una llamada de la condesa Grandchester

-Gracias Sil, la tomo desde aquí – dijo Elroy tomando el teléfono de su habitación – Eleonor, me enteré recién

-Ese hombre está tratando de mutilar a toda su familia

-Está enojado, es una reacción normal

- ¿te parece que dejar a su hijo a la deriva sea una reacción normal?

-sólo le quitará los títulos no lo dejará a la deriva, Eleonor; además es una acción que seguramente no podrá proceder, confiemos en Stear

- ¿no te parece eso indignante, que un maldito abusador se crea con el derecho de quitarle el título de conde a mi hijo?

-ciertamente, pero debemos mantener la cabeza fría Eleonor, como todos estos años

-No puedo, necesito seguridad para Terry y su familia

- ¿qué tipo de seguridad necesitas?

-Reconócelo como parte de los Andrew – declaró – es hijo de su sobrina nieta, al fin y al cabo

- ¿eres consciente de que si hago eso debemos revelar toda la verdad? William e incluso Terry se enterarán y no lo verán de buen modo, tu hijo terminara odiándote

-ya me odio lo suficiente por no haber hecho nada más por Marie – rebatió - ¿no te das cuenta que si lo reconoces habremos derrotado a Robert de una buena vez?

- ¡no!

- ¿qué sucede Elroy, eres incapaz de aceptar a un heredero Andrew nacido de una violación?

-No me vengas a poner en posiciones que después no podrás sostener, Eleonor

-ustedes los nobles y su maldita manía de ocultarlo todo – elevó el tono - ¡somos unas farsantes, Elroy, nos mentimos a nosotras mismas diciéndonos que ayudábamos a Marie, pero en realidad la estábamos condenando!

- ¡no me salgas con un discurso ético ahora! – equiparó el tono elevado de Eleonor - ¡querías el amor de Robert y una familia, mi Marie te la dio y tu juraste cuidar de su hijo!

-Esto se ha salido de control, Elroy, se nos irá de las manos

-no lo permitiré, no después de tantos años de mantenerlo - se repuso – llámame en cuanto llegue Stear, quiero reunirme con ustedes


Ya que todos estaban fuera de casa, Candy pesó en ir a la casa de George después de haberse tomado el tiempo para escuchar la grabación que le entregó Annie, pero al minuto que vio el cuaderno de piel sobre su escritorio, desistió. No tenía caso que fuera a verlo, no podría decirle nada más de lo que Susana dijo. Suspiró para liberar un poco la preocupación que ya se estaba apoderando de ella. Tal vez Annie tenía razón, todo el caso de Marie Andrew se estaba volviendo demasiado pesado.

Pensó que podría tomar parte en las investigaciones, pero Terry y Albert eran más ágiles y, por supuesto, tenían más experiencia; "Tarde o temprano descubrirán la verdad" y ella aún seguía sin poder avanzar en nada.

- ¿Cómo se supone que voy a proteger a Albert de todo esto?

-Actuando – la voz de Susana le hizo pegar un salto. La detective estaba de pie en el umbral de su puerta, traía consigo una carpeta verde, supuso ella que era por la llamada de la comisaría – no puedes rendirte a estas alturas de la situación, Candy

-discúlpame Susana – bajó la mirada. La escuchó andar hasta donde estaba sentada. Dejó sobre el escritorio la carpeta verde que traía en las manos - ¿es el nuevo caso?

-se trata de tu amiga

- ¿qué? – levantó rápidamente la mirada - ¿Patricia O'Brian?

-denunció un ataque sexual en el orfanato donde trabaja – explicó en un tono neutro – me llamaron porque hay indicios de que esto no es un ataque aislado

- ¿un violador serial? – Susana se lo confirmó

-lo que hay en la carpeta son las solicitudes de nuevos investigadores – Candy abrió de inmediato para encontrarse con currículos abrumadores –te propuse como candidata principal para ocupar el puesto de asistente, no puedes rendirte ahora

Candy la miró caminando hacia la puerta - ¿qué va a pasar con Patricia?

-necesito tu documentación para mañana, trabaja toda la noche en ello si es necesario, formalmente empezamos con el caso de Patricia – Después de esto Susana salió dejándola con una sensación de confort que agradeció detective comió algo de prisa antes de regresar a la comisaria. Recordó a Candy que por la noche tendrían una plática sobre el caso de Marie.

Durante la tarde Candy fue a la comisaria para reunirse con Albert y como ocurría ya, la mandaron al cubículo de Terry. Ahí encontró al rubio discutiendo algunos pormenores del caso de Marie. Candy pudo escuchar apenas un poco antes de que Terry la descubriera cerca de la puerta a través del cristal, pero nada de lo que oyó resultaba importante para lo que su propia investigación necesitaba. Aunque eso la tranquilizó de algún modo, pues significaba que los detectives seguían reconociendo el terreno y las pocas evidencias tangibles, como la confesión de Elroy, que tenían.

Esta vez Albert la recibió de pie con un beso en los labios considerablemente largo, provocando su sonrojo y un sonoro carraspeo de garganta por parte de Terry. El rubio sonrió ante la exigencia de atención de su compañero y se despegó de Candy prodigando un sonoro suspiro de resignación

-te recuerdo que estás en mi cubículo

- Sólo saludaba a mi novia – su tono fue condescendiente provocando el sonrojo en el rostro de Candy y algo parecido a la furia en Terry - ¿necesitas que también pida permiso para eso? – Terry terminó por encogerse de hombros. Candy, por otro lado, seguía sorprendida. Los escuchó hablar sobre el caso, pero se culpó por no prestar suficiente atención, aún seguía en la mente el recuerdo del impulso tan repentino de Albert. Definitivamente le gustaba más ese lado vehemente y libre de él.

Después de algunos intercambios más entre ambos detectives, Candy y Albert salieron a comer juntos. Fueron al café de siempre y conversaron un poco acerca del caso. Ella intentó hacer preguntas no intrusivas, aunque Albert la llegó a inquietar de algún modo con una pregunta que le hizo: "¿recuperaste tu anuario de San Pablo?" aquello la descolocó. Se quedó congelada unos segundos intentando formular una respuesta creíble; al final decidió contestar que sí, que se lo había quedado. Ante su respuesta, Albert le informó que él solicitó su anuario, que había dejado en el colegio, junto con el de su hermana, pero al parecer alguien había robado el de Marie.

-sólo pude recuperar el mío – continuó mientras comía –estoy casi seguro que quien se lo llevó sabe algo más del caso – Candy tragó el bocado sin masticarlo siquiera provocando una tos por ahogo tan repentina y casi peligrosa que ambos se olvidaron de tocar el tema. Terry y Albert se estaban tomando muy enserio la investigación, no habían tenido descanso desde que el castaño asumió la responsabilidad del caso y ella que pensó que por tratarse días festivos todo sería más lento. A este paso terminarían por conocer la verdad más temprano de lo que se esperaban y ellas no podrían hacer nada para ayudarlos. Tendría que reservarse para la charla con Susana, seguramente ella sabrá qué hacer, tiene mucha más experiencia. Y eso terminó por recordarle que no podría regresar a casa caminando con Albert como siempre lo hacía.

- ¿tienes algo importante que hacer? – preguntó el rubio con curiosidad después de que Candy le pidiera, con las mejillas sonrojadas, que por favor la fuera a dejar a casa en su auto, "no puedo llegar tarde hoy" dijo juntando sus manos frente a su rostro a modo de súplica.

-sí, Susana me pidió que entregara mis documentos para solicitar la vacante como su asistente en el departamento de víctimas y delitos sexuales

- ¡vaya, eso es impresionante!

-Sí, aunque no sé bien cómo hacerlo, no tengo experiencia todavía

-tal vez yo pueda ayudarte – dijo pidiendo la cuenta, mientras Candy se apresuraba a buscar su cartera – tranquila, Candy, yo pago esta

-pero has pagado todas

- cuando recibas tu primer pago como asistente, tal vez puedas invitarme

- de acuerdo

El rubio se adelantó a pagar la cuenta mientras ella se abrigaba y colgaba su bolso en el brazo. Albert ya la esperaba en la puerta de salida del café. La recibió con una sonrisa y le extendió la mano para caminar de regreso a la comisaria. Una vez ahí, Albert le ofreció llevarla a casa en auto. La chica aceptó, no quería demorar la reunión con Susana, este pensamiento le recordó también la propuesta de Albert para ayudarla a escribir su currículum

-por supuesto, Candy – dijo mirándola mientras se ocupaba del camino – puedo ayudarte, puedes hacer un borrador de lo que te quieres agregar y mañana voy a buscarte para trabajarlo juntos

- ¿no tienes que estar en la comisaría?

-tengo que hacer una inspección sobre el caso que tengo, pero será al medio día, podemos vernos antes

Así acordaron reunirse. La chica quedó más que encantada, se despidió de él con un tímido beso que le provocó una ternura infinita al rubio. Cuando lo vio perderse en el horizonte, se apresuró a entrar. Annie fue quien la recibió, mientras colgaba el bolso y el abrigo en el armario

-Estamos en el estudio – dijo dándole la espalda – date prisa – Candy la siguió, Susana estaba sentada en uno de los sillones cerca del escritorio. En la mesa de centro había algunos documentos y los anuarios de Marie y Robert que ella había recuperar (o más bien robar) a Thomas recuperar. Eso le recordó la pregunta que Albert le hiciera mientras estaban en el café. Se detuvo unos momentos observando lo que había sobre la mesa sin decir una palabra. Sintió la mirada de Susana sobre ella esperando a que dijera algo, trataba de formular la forma adecuada de transmitir el temor del que recién era consciente.

-creo que Albert puede estar cerca de saber que nosotras conocemos algo más que los indicios que obtuvieron de Elroy Andrew

- ¿cómo lo sabes?

-hoy …-respiró – tal vez hoy, mientras comíamos juntos, pude haber dicho algo que levantó sus sospechas –Susana suspiró apretando el puente de su nariz

- ¿estás loca? – fue Annie la que gritó mientras entraba al estudio - ¡tanto que tratamos de cuidar esto y se te ocurre abrir la boca!

-No fue mi intención – se disculpó- de verdad no me di cuenta de lo que dije

-No importa – habló Susana –de la forma que sea, terminarán por saber la verdad – siguió- nos queda facilitarles el camino para obtener verdadera justicia – se dirigió a Candy – como habrás notado, la conversación que tuvimos con George, además de las acciones que Robert ha tomado en contra de Eleonor y Terry, revelan que está ocupando todos los espacios posibles, está desesperado y un criminal desesperado es peligroso

- ¿qué podemos hacer? – preguntó Candy a punto de verse rebasada - ¿cómo conseguimos esas pruebas de Elroy Andrew?

-Esa mujer es una bruja

- ¡Annie! – la reprendió Candy

- no es ninguna mentira, sabe la verdad, pero abre el pico solo cuando le conviene

-La única prueba significativa que tenemos son los anuarios de Marie y Robert, los haremos llegar a Terry

- ¡No! – protestó la rubia – lo relacionarán pronto, lo sabrán

-Annie tuvo razón cuando dijo que no había forma de evitar que pronto conozcan la verdad – tomó aire- se enfadarán, no habrá duda, nos despreciarán por un tiempo el no habérselos dicho antes, pero tienen que enterarse antes de que Robert haga algo más que solo amenazar

- ¿les diremos lo qué paso con Marie Rose y Robert? – ahora Annie era la incrédula

-no del todo, les daremos las pruebas que tenemos, seguiremos las pistas que ellos sigan, también seguiremos nuestras propias pistas y lo que encontremos, se los haremos llegar también

-¿cómo haremos eso? – preguntó Candy empezado a entender el nuevo curso de su investigación- los anuarios me los robé y Albert sabe que están desaparecidos

-Los enviaremos como anónimo a la comisaría, al cubículo de Terry, esperaremos hasta la noche vieja para hacerlo

- si Albert ha empezado a conjeturar, la llegada de los anuarios hará que olvide quién los tenia y se concentrará en el contenido

-Definitivamente se concentrará en el anuario como pista y tal vez prueba principal, pero no abandonará la búsqueda de quién los envía –el semblante de Candy se vio afectado por las palabras de Susana, pero en el fondo sabía que tenía la razón. Pensó que todo sería sencillo, que desde Londres podría dedicarse a analizar cada pista y pensar cómo obtener pruebas viables para conseguir una condena en un juicio, pero todo ese escenario era demasiado perfecto para poder llevarlo a cabo; la realidad terminaba haciéndose evidente. Terry y Albert son grandes detectives, no son de aquellos que pasan por alto ni el mínimo detalle, más temprano que tarde se enterarían de todo y sabrían que ellas lo supieron y no lo dijeron.

Albert, especialmente, se sentiría traicionado por ella y Terry, tal vez él la termine odiando por el poco agradecimiento por su ayuda. Suspiró cansada y abrumada por todos estos pensamientos que le llegaban a su mente uno tras otro sin descanso.

-Tal vez si hablas con él antes de que lo sepa…- sugirió Annie frente a la cara de incertidumbre que tenía la rubia

-Albert terminará molesto, eso es seguro – aclaró Susana – y también está Terry, nos odiarán antes de que acepten nuestra ayuda para reunir pruebas, por eso debemos trabajar en paralelo, mientras más evidencia podamos reunir para ellos, es mejor para el caso

-En la conversación con el señor George, él dijo que la señora Elroy tenía la mitad de las pruebas que necesitamos – recordó Candy – si las conseguimos y hablamos con Terry y con Albert después, tal vez puedan entendernos por qué decidimos callar - Susana suspiró ante la idea. No le parecía mala, pero para llegar a esas pruebas necesitarían tiempo y justamente eso es lo que no tenían

-Terry y Albert no dejarán de investigar, se la pasan día y noche revisando sus notas

-¿día y noche?

-¿Has estado pasado tiempo con Albert y no has notado siquiera las ojeras que tiene?

Candy se congeló ante el comentario. Hizo un esfuerzo por recordarlo y Susana tenía razón, no pensó que su sueño se viera tan mermado, él aseguró que no era así. "Cómo fui tan tonta" o tan egoísta, sintiéndose en las nubes con los besos y los brazos de Albert que no se detuvo a pensar en el empeño que él estaba poniendo para conocer la verdad sobre la muerte de su hermana.

Tanta banalidad que permitió dominaran sus conversaciones, "Nunca platicamos seriamente sobre el caso, en realidad, Albert debe pensar que sigo siendo una inmadura" llevó ambas manos a la cabeza, arrepentida de su actuar adolescente.

-creo que me dejé llevar por el hecho de empezar una relación con Albert que no presté atención al caso

-Tranquila, Candy, es normal, si yo estuviera en tu posición los besos de mi novio me habrían desmemoriado – la consoló Annie, aunque Susana no opinara lo mismo, decidió no reprochar el poco compromiso que consideraba prestó al caso. "De cualquier modo, la investigación no es su responsabilidad" se dijo

-La única forma de conseguir pruebas de Elroy es interrogándola

-pero eso sólo puede hacer Terry – completó Candy

- ¿y si la amenazamos? – soltó Annie ganándose una mirada interrogante de las dos rubias. Susana levantó una ceja pensando que Annie también podría tener madera de detective después de todo, una poco ortodoxa como la de Terry y Albert

-no es mala idea

- ¿hablas en serio? - cuestionó Candy

-bueno, a medias – recogió los anuarios de la mesa de centro – haremos una copia de estos e irás a hablar con ella – señaló a Candy – le dirás que sabes quién asesinó a Marie Rose, pero no menciones el abuso y veremos qué es lo que tiene que decir

-eso significa que tendré que adelantar mi regreso a Londres

-lo lamento, Candy, sé que te hubiera gustado pasar más tiempo con Albert, pero esto es más importante ahora

-No te preocupes Susana, yo entiendo

-además, también quisiera que empezaras con el caso de Patricia O'Brian lo más pronto posible – empezó a recoger las notas de la mesa seguida por la ayuda de Annie –tal vez mañana puedas acompañarme a hablar con ella

- ¿mañana? – recordó la cita con Albert – quedé formalmente de reunirme con Albert para que me ayude a escribir mi curricular para la vacante

-en ese caso, arreglaré la cita con Patricia por la tarde –concluyó sin preámbulos, las tres mujeres salieron del estudio y se dedicaron a hacer su rutina de cada noche. Terry llegó tarde aquel día. Candy pudo escucharlo, además de él, escuchó el movimiento de otra persona que no pudo reconocer. Intentó espiar por la ventana pero cuando cruzaron la puerta sólo pudo distinguir una sombra muy oscura que se perdía en medio de la noche.


Su despertar fue menos abrupto de lo que esperó. Supuso que tendría pesadillas luego del descubrimiento que él y Terry hicieron, pero contrario a ello, su mente y sus recuerdos simplemente quedaron en el limbo, dentro de él se empezó a abrir paso un vacío interminable. Permaneció recostado por largo tiempo mirando el techo. "¿En qué estabas pensando?" preguntó al aire y guardó silencio como si de verdad esperara una respuesta. El picoteo de un ave sobre el cristal de la ventana lo hizo reaccionar. Dio un profundo suspiro para sentarse a la orilla de la cama. "Candy" la pensó

Cogió el teléfono que al parecer sonaba insistentemente sin que se hubiera percatado de él momentos antes. Reconoció la voz de Terry al otro lado de la línea "No pude dormir" dijo.

- ¿dónde estás, sigues en casa? – preguntó tomando conciencia de la luz matutina que se colaba al cuarto - ¿hablaste con Susana?

- …no - hubo un silencio prolongado, sólo se escuchaba su respiración - ...vine a la comisaría …

-voy para allá- Terry cortó la llamada, él simplemente cogió un abrigo y sus llaves para salir. Antes de cruzar la puerta, volvió a pensar en Candy, se detuvo un momento meditando si sería bueno hablarle a esta hora para cancelar su encuentro. Pero entonces recordó sus palabras Por favor no te tortures con eso, Albert; ahora es diferente, estoy segura de que Terry y tú lograran la justicia que Marie se merece. Respiró profundo y terminó por cerrar la puerta, hablaría con ella desde la comisaría.