recuerden: las advertencias del prólogo aplican para todo el fic.


.

Incandescente | Capítulo 1: La calma antes de la tormenta

.


10 de octubre
País del Fuego – Konohagakure

Sakura todavía sentía que le temblaban las piernas incluso luego de salir del local. Luchaba porque el aire volviera a sus pulmones y la verdad le cayera como un balde de agua en su cabeza, hasta empaparle el corto cabello: los siguientes treinta días estaría entrenando para superar el último nivel y volverse ANBU al final. La verdad, leyendo el pergamino que Itachi le había entregado, comprendió que estaba muchísimo más emocionada que asustada, sintiendo que aquél era el siguiente paso en su vida.

—No puedo creer que te haya tocado con ese bombón —reclamó Ino, alcanzándola en dos zancadas—. A mí me ha tocado Ibiki-san.

—Pues te podrá servir para expandir tu repertorio de conquistas —se mofó Sakura, sacándole la lengua—. ¿Alguien de su edad? Trucos ha de tener.

—¡Eres una cerda, frentona!

—Esa eres tú —repuso Sakura, respondiendo su risa. Luego de una pausa, abrazó inesperadamente a Ino—. Tienes que volver con vida, ¿me escuchas? Es una orden.

—Por supuesto que sí. ¿Quién más tendría la paciencia de soportarte? Tú debes prometerme lo mismo, claro, pero algo más. —Sakura se separó y miró con profundidad a los ojos de Ino, intuyendo por su tono que debía ser algo que rozaba la solemnidad—. Por favor, prueba a Uchiha Itachi. Aunque sea una lamidita.

—¡Ino!

—En la mejilla me refiero, Sakura —aclaró Ino con obviedad, pero una sonrisa perversa—. O donde gustes, en verdad. ¡Pero hazlo!

—Serás una idiota, ¡puedo morir en esta misión!

—¡Pero no morirás abstemia!

Sakura no pudo evitar reír ante aquella última frase, rolando los ojos y concediendo que le haría pésimo a su corazón preocuparse por sus otros compañeros y amigos en misiones con ANBU. Debía confiar en sus capacidades y olvidarse por un momento de sus existencias. Le dio un último abrazo a su amiga, pues Ino no asistiría a la fiesta de Naruto, así que aquella sería la última vez en un mes que la vería.

Porque volverían a encontrarse al regresar. Tenía una convicción férrea en aquello, pero deseó levemente que Ino hubiera rechazado el puesto como Shikamaru (Sakura se preguntaba si acaso aquello no era una causa de alta traición…), pero encontró que aquella clase de pensamientos era altamente ofensiva para una kunoichi capaz como su amiga.

Al voltearse, se encontró con Shino despidiéndose de Sasuke y Naruto, y se sumó a los buenos deseos para el Aburame, quien tenía por tutor a Genma. Quedaron finalmente los tres, el desorden llamado Equipo 7 en antaño, tres amigos inseparables ahora.

—¡Feliz cumpleaños, Naruto! —Sakura amarró sus brazos detrás del cuello del chico en cuanto Shino hubiera desaparecido. Naruto rió con gusto y le correspondió el abrazo con cariño—. Espero que ahora no seas tan impertinente.

Sasuke soltó una risa burlesca ante la última parte, y cuando la pesada mirada de Naruto se prendó a él, frunció el ceño con profundidad. Sabía qué significaban aquellos ojos azules fijos en su persona.

—No te abrazaré. —Sakura se unió a la mirada, pues no rompía su abrazo todavía, y ambos lucharon por poner su mejor cara de cachorro abandonado, haciendo bufar al Uchiha—. Cinco jodidos segundos.

Ambos amigos rieron con gusto y recibieron a Sasuke en el abrazo grupal con muchísimo cariño, para luego quedar los tres mirando el piso y con los brazos sobre el hombro del la persona del lado. Reacio a aquella muestra tan abierta de amor con su equipo frente a los ANBU, intentó librarse de inmediato, pero unos soniditos sospechosos provenientes de Sakura lo hicieron quedarse quieto y mirar con extrañeza a Naruto, quien lucía igual de perdido por el súbito llanto de la chica.

—Ustedes… imbéciles… no se les puede ocurrir no volver, ¿me entienden? Les estoy ordenando que vuelvan a mi lado.

Naruto abrazó con fuerza a Sakura, consolándola y quitando a Sasuke y su inutilidad del medio, quien miraba medio boquiabierto a su compañera. Quién hubiera pensado que la había atormentado tanto el pensamiento de que les pasara algo en su viaje… Sasuke suspiró, esbozando una sonrisa de la cual escapaba algo de ternura ante la mata de cabello rosa que hipaba levemente entre los brazos de Naruto, diciéndole:

—No seas estúpida. Siempre volveremos a tu lado, Sakura.

—¡Siempre! —reiteró Naruto, separándose para ver sus empapados ojos verdes y posando sus manos en sus hombros de forma apaciguadora—. ¡Nunca dejaremos de ser el Equipo 7, te lo juro! Y tú debes prometernos lo mismo, Sakura-chan.

En medio de su llanto, Sakura les regaló una sonrisa, mirando a sus dos idiotas preferidos.

—Se los prometo —susurró apenas, limpiándose con furia los trazos de lágrimas que le pintaban las mejillas—. Perdónenme el escándalo, estoy menstruando. Yo no soy así normalmente.

Naruto soltó un bufido de burla y estuvo a punto de soltar el Sí, claro, pero captó la silenciadora mirada de Sasuke que le advertía que no era seguro en absoluto hacerlo.

—Ha de ser una jodida molestia menstruar mientras vas a misión —comentó Sasuke con condescendencia, a lo cual Naruto asintió con fuerza.

Sakura concedió que así era, pero se sintió perturbada por la conciencia plena que tenía ahora de que iría a misión menstruando con el hermano de Sasuke. Ah, la vida era bella.

—Bueno, vamos caminando, ¿no? —apuró Naruto—. ¡Tienen que ponerse bellos para mi fiesta de cumpleaños!

—¿No que era sorpresa?

—Soy un ninja, teme. ¡Las sorpresas no existen para los ninjas!

—Kakashi-sensei se lo dijo hoy —explicó con simpleza Sakura, a lo cual Naruto reclamó por dejarlo mal.

En las puertas del local donde había sido la ceremonia ANBU, dos personas ya sin máscara observaban a lo lejos aquellas tres figuras que caminaban juntas y armaban un bullicio donde fuera que estuviesen. De espaldas, casi podía verlos todavía de doce años.

—Los compañeros de tu hermano son tan raros —susurró Shisui con una risa simpática.

Itachi no pudo sino sonreír un poco.


Ya eran las ocho de la noche cuando Sakura cayó en cuenta de que le faltaban un par de implementos para partir en la mañana, por lo que se dirigió con celeridad al hospital. Sabía que ANBU era muy enfocado en la ofensa, pero ella jamás dejaría de ser médica y no perdería la oportunidad de perfeccionarse cada vez más, pues sus metas eran dos mujeres a las que ansiaba volver orgullosas algún día.

Las calles de Konoha estaban bastante pacíficas, debido a que era un día de semana y la gente ya se resguardaba en sus hogares para ir al trabajo al día siguiente. Mientras miraba las paredes, se topó con uno de los ridículos afiches del cumpleaños de Naruto que habían organizado Obito y Kakashi; sólo ese par era capaz de organizar un evento enorme la noche anterior al inicio de las misiones más importantes de su vida, pero no es como si alguien fuera a faltar por aquello. Pasó por fuera del establecimiento que habían arrendado para la ceremonia de hace un par de horas, y pensó que no recordaba haber llevado su máscara ANBU al departamento, agradecida de haber recordado aquello mientras estaba en eso y no en la mañana, pues lo último que necesitaba era humillarse delante de un genio habiendo olvidado algo tan vital. Miró con curiosidad la entrada, que se encontraba entreabierta, lo que le hizo suponer que, en efecto, era un local abandonado o arrendado que ANBU ya había desocupado.

Caminó con un leve escalofrío entre las sombras, encontrando su máscara en la galería. Se dispuso a retirarse de inmediato, ya que todavía tenía pendiente la ducha antes del cumpleaños, pero un sonido llamó su atención. Era un pequeño siseo, un suspiro apenas perceptible, y tuvo miedo de que alguien herido estuviera por allí. Se acercó rápidamente —aunque con discreción para no asustar al herido—, hacia la puerta que se encontraba en el otro extremo de la galería, que estaba abierta a la mitad.

Se quedó en el marco de la puerta, observando el lugar y comprobando que era una especie de bodega. Cajas de cartón se acumulaban ante sus ojos, pero le impedían ver qué había detrás de ellas en la habitación. Dio un paso corto más, quedándose sin aire al ver aquello.

Sus ojos dieron con el perfil del cuerpo de una mujer con ropas mal acomodadas, ojos cerrados y mano cubriendo su boca, claramente agitada por obra y gracia del chico, quien se encontraba entre sus piernas abiertas. Por su cabello, pensó inmediatamente en Sasuke, pero estaba tan ensimismado en su tarea de introducir sus dedos en ella y su boca le propinaba caricias que la hacían estremecer tan visiblemente que Sakura misma sintió que temblaba. Su cara no era visible y sólo se separó de la chica cuando Sakura no pudo contener su exclamación, tapándose la boca con horror por un error de aquella magnitud, y los ojos de él se volvieron a ella con rapidez, oscuros y embebidos en deseo, confundidos por un segundo de qué estaba interrumpiéndolo, hasta que las miradas de ambos se cruzaron.

Sakura e Itachi abrieron los ojos de par en par, él quedándose de piedra un segundo cual basilisco lo hubiera mirado, y ella atinando a correr lo más rápido que podía, gritando al salir:

—¡P-perdón…!

Llegó al hospital tan agitada que Rin se preocupó por su estado y le compró un brownie, creyendo que era fatiga. Sakura no supo cómo decirle que era un tipo de fiebre que no se la podría decir en voz alta a su sensei, una mezcla entre vergüenza, confusión y… Mortificada, se tapó los ojos, incapaz de olvidar cómo lucían los ojos de Itachi cuando follaba. Había presenciado sólo un segundo de aquel encuentro y sentía que la perseguiría toda su vida.

Marcó con desesperación el número de Ino, pero ya no se encontraba disponible. Su misión con Ibiki había partido antes, y ella tendría treinta días con Uchiha Itachi.


El cumpleaños de Naruto fue una gran ocasión en la aldea.

Desde pequeño, le había sido imposible juntar a todas las personas queridas en un solo lugar, pues seguían creciendo y creciendo, cada vez en más misiones o investigaciones o perfeccionamientos, con menos tiempo para poder visitarlo. Sin embargo, por una vez en diecinueve años, los planetas se alinearon a su favor y pudo organizar un gran cumpleaños como siempre quiso. El principio de la velada sería una comida en un container arrendado que sería decorado por Kakashi y Obito, y luego…

—¿Qué es eso de que nos tenemos que ir? —inquirió Kushina con el ceño profundamente fruncido al leer el afiche de invitación—. ¿Y por qué están estas cosas pegadas por toda la aldea?

Naruto miró a Minato en busca de ayuda, pero éste se volteó rápidamente para continuar lavando la loza; les había advertido a sus alumnos la locura que era invitar a toda la aldea al cumpleaños de Naruto, pero su equipo jamás atendió a la lógica. Fulminó con la mirada a su padre. Traidor.

—Estaba pensando que… bueno, ya tengo diecinueve y… —Tragó duro—, y quiero una fiesta como tal.

Kushina profundizó más su ceño. Naruto pensó que no quería morir tan joven.

—Ya tienes una fiesta como tal. Hemos conseguido que todos tengan libre hoy para que vengan. ¿Tienes idea de cuánto les ha costado a Nagato, Konan y Yahiko venir?

—¡Pero es muy raro beber con Obito! —explotó Naruto impertinentemente.

—¿Y quién diablos te dijo que vas a poder beber?

Minato se apresuró a intervenir antes de que Naruto falleciera previo a su celebración siquiera, no estaba de ánimos de cambiar el atuendo de fiesta por uno funerario. Le dio una corta mirada a Naruto, pues él también se preguntaba quién le había dicho que habría alcohol en su cumpleaños, pero dio una nota mental para tener una seria conversación con esos dos organizadores que estaban volviendo loca a su esposa.

—¡El timbre! —gritó.

—No ha sonado nada —repuso Kushina, cruzando los brazos con suspicacia.

Fueron necesarios dos segundos para que llamaran a la puerta. Minato le regaló una sonrisa a Kushina:

—Te lo dije.

—Te lo has inventado y el destino te ha sonreído —concedió Kushina, riendo y depositando un breve beso en la mejilla de su esposo—. Debo ir a ver a Mikoto para tomar el té. Nos vemos antes de la fiesta, ¿sí? —Sus ojos azules cayeron con severidad sobre su primogénito, que se esforzaba por no temblar—. Y tú, Naruto, asegúrate de comportarte. ¡Oh, buenas noches, Sakura-chan!

—¡Buenas noches, Kushina-san, Minato-san! —correspondió Sakura con una sonrisa encantada, riendo cuando Kushina y Minato le insistieron en que los llamara con más naturalidad—. Naruto, tengo que conversar contigo.

El susodicho levantó una ceja de confusión ante la urgencia de la voz de su amiga.

—Bueeeno —alargó Naruto, extrañado—. Nos vemos después entonces, papá.

—Cuídense.

El Cuarto Hokage se despidió con una gran sonrisa para ambos que Sakura devolvió. Los padres de Naruto eran tan adorables y graciosos. La noche recién comenzaba a hacerse notar y el aire era maravilloso para caminar en silencio, pero había recurrido a su único recurso amistoso disponible y no pudo evitar vomitar las noticias:

—He visto algo que no debía.

—¿Algo como…? —instó Naruto al ver que Sakura callaba—. ¿Un jutsu prohibido y temes que te quiten la recomendación de ANBU?

—Peor.

—¿Has visto a Lee desnudo?

—¡No! Casi…

—¡¿Casi?! Oh, Dios, Sakura-chan, ¿qué estabas pensando?

—¡No, imbécil! No he visto a Lee desde que se fue a entrenar a Suna. Es… otra persona.

—Sé que somos muy amigos, Sakura-chan, pero hablar de a quién te has follado no es muy lo mío. ¿Y cómo has encontrado a quién tirarte desde la última vez que nos vimos, hace unas dos horas? No, no me respondas eso. ¿Quieres que llame a Sasuke?

—¡Ni se te ocurra! —paró con las mejillas horriblemente sonrojadas.

El corazón de Naruto dio un vuelco y sintió como si estuviera parado sobre arenas movedizas al darse cuenta de las implicancias de las palabras de Sakura. Sus dos compañeros de equipo… Sin contarle nada… ¡En su cumpleaños!

—¡OH DIOS! ¿Has visto a Sasuke desnudo?

—¡No, claro que no! —reclamó de inmediato, enojada al imaginarse a su compañero paseándose por su mente sin ropa alguna—. Sal de ahí, imagen mental, sal de ahí —susurró de manera estrangulada—. De todos modos, ¿qué te hace pensar que converso con Sasuke-kun de sexo? —Sakura paró un largo segundo luego de eso—. Oh, Dios, estoy hablando de sexo contigo.

—¡Tú empezaste!

—¡He visto a alguien que no debía en una situación que…! —Sakura tomó una gran bocanada de aire, mientras Naruto la miraba expectante—. He caminado en medio del… acto.

Naruto rompió en una carcajada tan escandalosa que varios civiles pararon a mirarlos. Un par le deseó feliz cumpleaños.

—Dios, Sakura-chan, eres una médica. Puedes decir sexo sin morirte.

—No es tanto el hecho, es la persona —musitó mortificada, escondiendo su rostro entre sus manos.

—Sakura-chan, ¿quién…?

—No puedo decirlo en voz alta. Sólo quería desahogarme, pero creo que me siento peor. Esto fue una mala idea.

—No puede ser tan terrible —consoló Naruto con una suave sonrisa, poniendo su mano en la mata de pelo rosado de su amiga y revolviéndola con cariño—. Después de hoy, te irás por un mes completo de la aldea y no tendrás que ver a nadie más que Itachi. Cuando vuelvas, ya ni lo recordarás.

Sakura esbozó una sonrisa temblorosa. —¡Tienes razón, Naruto!

El rubio sonrió de lleno, totalmente convencido de haber sido útil.

—Tengo que ir a cambiarme, pero nos vemos en un rato, ¿vale?

Sakura asintió con el estómago en la garganta, pero con una sonrisa.


Sasuke jamás pensó admitir que encontraría una fiesta mayormente interesante, menos una de Naruto, pero al ingresar al container que había arrendado su amigo para festejar sus diecinueve años gastando el oxígeno del mundo, quedó medio segundo boquiabierto. Nadie lo vio, claro, pero allí estuvo. El lugar estaba con iluminación baja, luces de disco en medio de la pista de baile y un pequeño bar en una esquina —Sasuke anotó mentalmente preguntarle a Naruto cómo había conseguido que Kushina no lo asesinara por ese detalle. Había bastante gente, y no le cabía la duda que seguiría llegando más, pues había visto afiches de la celebración pegados por toda Konoha.

—Llegas tarde, Sasuke-kun.

—Ah, hola, Rin —saludó con leve sorpresa, volviendo la vista. La mujer le sonrió con la dulzura de siempre y portaba un mítico vaso rojo, y, al igual que él, vestía casual—. Los viejos se han lucido.

Rin soltó una gran risa. Sin duda, la gentil mujer le recordaba a Sakura… cuando estaba de buenas.

—No seas tan malo con ellos. Se han esforzado muchísimo. —Sasuke no pudo evitar sonreír un poco, al parecer no se aburriría tanto en esa noche—. Obito me ha pedido decirte que, por favor, no le digas a Mikoto-san que hay un bar aquí.

—Obito sólo quiere una excusa para hablar contigo.

Rin enrojeció, riendo nerviosamente: —¡No tengo idea de lo que hablas!

Sasuke asintió entonces, decidiendo que con esas palabras bastaría para cabrear a Obito de manera efectiva. Se despidió brevemente de Rin, quien le dio una última sonrisa y fue a buscar a Kakashi y Obito. Si ellos se encontraban allí, eso significaba que también se encontraría con su hermano y…

—¡Sasuke-chaaaan!

—Shisui —concedió, incapaz de evitar rolar los ojos. Sabía que le daba el gusto al cabrearse, pero el idiota era novedoso con maneras de joderlo, rodeándole el cuello con el brazo—. ¿Deseas morir hoy?

—¡Buena pregunta! ¿Deseo morir en la fiesta de cumpleaños de mi ahijado? Mm, creo que no, y tampoco puedes matarme, pues Itachi está aquí para defender mi honor.

—Naruto no es tu jodido ahijado. Y deja de decir honor como si de tu virginidad se tratara. —Entonces, un olor lo sacó de lugar—. ¿Estás… estás borracho?

—A diferencia de ti —chocó su vaso contra su pecho, casi derramando parte de su contenido en la remera de Sasuke—, yo sí tengo edad para beber.

—¿Cómo llegaste a ANBU siquiera?

—La pregunta no es cómo, sino cuándo. ¿Comencé a beber antes de ANBU, o fue la insoportable presión mental la que me orilló al hábito?

—Estoy bastante seguro que no fue eso lo que pasó.

—Hermano —suspiró Sasuke de puro alivio al escuchar la voz conocida. Shisui dejó de abrazarlo al fin, armando un mohín a Itachi de cómo había sido tan maleducado de nuevo con él, pero Itachi sólo le esbozó una sonrisa apologética a su pequeño hermano. A diferencia de toda la fiesta, él no cargaba con vaso alguno—. ¿Has visto a Naruto?

—Me temo que el cumpleañero ha sido robado por otra aldea. —Itachi captó el brillo en los ojos de Sasuke—. ¿Asumo que también has extrañado a los huérfanos de la lluvia?

Fue imperceptible bajo aquella clase de luz, pero Itachi sencillamente lo sabía: las mejillas de Sasuke se sonrojaron sutilmente ante esas palabras, pues moriría antes de admitir que le emocionaba que volvieran a la aldea por un par de días.

—¡En absoluto! —Itachi rió y Shisui lo trató de mentiroso—. ¿Y a Sakura?

Cualquier ninja experimentado no hubiera percibido aquel sutil cambio en la expresión de Itachi ante la mención de aquel nombre, pero Sasuke no era cualquier ninja, era su hermano y no pudo evitar alzar una ceja, curioso. Itachi también era su hermano, por lo que captó esto con facilidad y trazó un plan inmejorable.

—¿Mi alumna? —preguntó, haciéndose el desentendido sin esfuerzo alguno—. Hay bastante gente en este lugar, es difícil toparse con alguien. Kushina-san matará a Naruto-kun.

—Sakura-chan es muy linda~.

—Aléjate de ella —ladró Sasuke entonces a Shisui, frunciendo profundamente el ceño. Shisui soltó una ligera risa, divertido de poder provocar tan fácilmente a Sasuke como siempre—. La buscaré entonces.

—¡Suerte con la novia!

—¡Shisui!…

—Deja de tentar tu suerte —murmuró Itachi.

Shisui dio una gran carcajada, era su gran placer molestar a Sasuke y lamentaba no poder hacerlo por un mes entero, pero suponía que sería bastante incómodo para el pequeño Uchiha pasar treinta días con el silencioso Neji. El mayor los guió hacia la barra, pidiéndole a su primo que tomara asiento a su lado, pues estaba interesado en la clase de brebajes misteriosos que el gran Hokage había preparado para esa fiesta. Itachi tomó una gran bocanada de aire, pues necesitaba con urgencia hablar de aquel encuentro tan desafortunado, diciendo:

—Shisui…

—Toma aunque sea un vaso. Te ves fatal —sugirió con una sonrisa condescendiente, llamando a quien fuera que estuviera sirviendo en el bar—. ¡Un whisky por aquí! Es eso lo que tomas, ¿no? Me imagino algo muy de anciano.

—No quiero nada hoy. Quizás deberías seguir mi ejemplo.

—Ah, bien sabes que no estoy ni la mitad de borracho de lo que desearía.

—Lo sé. Aun así…

—Es por la última misión —interrumpió Shisui, su gesto mutando a uno más serio—. Lo que he visto ha preocupado tanto a Obito como para hacer seis llamados este año. Para serte sincero, a mí también me dejó preocupado. Hemos vivido largos años de paz y estos pequeñajos no conocen la guerra, van con una sonrisa a sus entrenamientos, pero no comprenden.

—Para mantener la paz, ¿es tu plan, entonces, ser incapaz de levantarte de la cama mañana? —musitó con aire divertido Itachi, en un afán de alivianar el aire.

—Sabes que puedo con más. Mi plan es, simplemente, disfrutar de esta noche de paz. Y, bueno, dejar que esos tres disfruten también. —Movió su trago—. Por cierto, no seas tan duro con Sakura. Sé que estás hecho de malvavisco, pero tienes un aspecto que asusta a veces…

Itachi frunció el ceño, pero fue incapaz de hablar algo más al respecto pese a necesitarlo desesperadamente, pues una dulce voz conocida inquirió:

—¿Aquí han ordenado whisky?

—¡Konan! —saludó Shisui con una gran sonrisa que fue correspondida—. No me digas que mi ahijado te ha contratado como cantinera para su fiesta.

—Es un poco de caridad, no había demasiado talento aquí —respondió con gentileza—. Ha pasado bastante tiempo desde la última vez, ¿cómo están?

—Ya mañana partiremos en una misión.

—No deberían estar bebiendo entonces —Sus bellos ojos se desviaron a la voz de la razón del par—, ¿no es así, Itachi?

—Es Shisui a quien debes hablarle. ¿Nagato y Yahiko cómo están? No he podido verlos aún.

—Naruto-kun tiene bastantes personas queridas, al parecer —dijo Konan con una sonrisa—. Bueno, Nagato sigue intentando convencer a Yahiko de no retarlos a un duelo a ambos, pero dentro de todo, bien. En Ame está todo pacífico.

—¿Estás segura de eso? —inquirió Shisui con los ojos tornándose más oscuros.

Konan bajó la mirada.

—Al parecer, vivimos en un mundo donde hay un límite de años de paz. Jiraiya-sensei nos ha comentado lo que ha visto en su viaje con la princesa Tsunade, y calza con cosas que hemos visto en Ame.

—Naruto estará decepcionado cuando se entere que no han venido sólo por cariño.

—Por esta noche, todo es para Naruto-kun.

—¿Son quienes creemos?

Ambos hombres posaron su mirada en Konan, quien no pudo ocultar su preocupación ante la confirmación que estaba por darles. Por mucho tiempo, creyeron que sólo Ame era la amenazada, pero ahora comprendían que no era así y que el mundo en el que vivían estaba en peligro.

—Aún no sabemos su nombre, pero utilizan una capa con nubes rojas. Igual que aquella noche hace diecinueve años.

La fuerte música de fondo fue lo único que resonaba sobre el trío de oídos, que se miraron sin decir palabra, pero comprendiendo lo escabroso que parecía verse el futuro. Fue ahí cuando Shisui resopló con fuerza, diciendo:

—Vaaaya, qué mierda encontrarnos de nuevo en estas circunstancias. Todo parece tan mal. Ni siquiera podremos entrenar con ustedes, porque ya mañana partimos —suspiró, los ojos tornándose casi llorosos—. Pero podríamos aprovechar el momento. ¿Querrías bailar conmigo, Konan?

Konan abrió los ojos sorprendida, y en el momento en que iba a contestarle, un nuevo pedido de alcohol la hizo voltear la cabeza.

—Lo siento. Busquen a Yahiko y Nagato, tienen muchas ganas de verlos.

Ya habiendo desaparecido la bella chica, Itachi soltó una risotada que sólo Shisui lograba escuchar.

—Ha resultado de maravilla.

—¡Cállate! Tenía que intentarlo.

—Konan podría asesinarte mientras duerme.

—Y eso es muy sexy, por eso tenía que intentarlo. —Luego de encogerse de hombros, se señaló la boca estirada, como lanzando un beso—. Estos labios serán besados esta noche, así que iré a bailar.

—Por favor, no dejes que mamá o Kushina-san te vean así…


Naruto saltaba en el medio de la pista, sumido en una bruma de alcohol, calor humano y gente animándolo. Todo era un poco borroso y se sentía un poco al borde de una crisis epiléptica por las luces disco, pero sabía que estaba dando todo lo que tenía entre aquel duelo de baile contra Gai. Sí, claro, él tenía aguante, pero Naruto tenía movimientos y estilo.

Sin embargo, pese a su emoción, en medio de la multitud, dos caras lo miraban con horror.

—Oh Dios santo… —exclamó Sakura. Sasuke no pudo más que asentir, incapaz de borrar su mueca de asco—. Kushina-san lo matará.

—Itachi ha logrado sacar a nuestros padres del lugar antes de que fuera demasiado tarde —explicó Sasuke, parpadeando para comprobar que lo que veía era real—. Quisiera dejar de tener ojos.

Sakura soltó finalmente una carcajada. Lamentaba no tener una cámara para grabar aquel momento, pero no dudaba que Obito y Kakashi estaban encargados de inmortalizar todas las vergüenzas de aquella noche. Tenía muchísimas ganas de bailar, pero estaba todo abarrotado con el cumpleañero en el medio de ésta y su ridícula competición de baile —que ambos participantes habían tomado de manera solemne—, que resultaba imposible. Hacía muchísimo calor en aquel container, así que le pidió a Sasuke que salieran a la calle a tomar un poco de aire.

Ambos disfrutaron de la medianoche en Konoha, con la fresa brisa acariciándoles los enrojecidos rostros, sofocados por el gran tumulto dentro del cumpleaños de Naruto. Vieron en silencio cómo la gente seguía agrupándose y se empujaba para intentar entrar, mientras el guardia de turno les decía que era imposible.

—Espero que el idiota lo esté pasando bien en este caos.

Pese a su intento por sonar hastiado, su amiga captó su verdadero deseo de que Naruto tuviera una noche donde se sintiera querido. Siempre intentaba bajarle el perfil cuando se preocupaba por ellos.

—Eres un buen chico, Sasuke-kun —soltó Sakura de pronto con una gran sonrisa—. A veces pienso que, en otra vida, me hubiera enamorado de ti.

Sasuke dio un par de parpadeos, para luego desviar la mirada y encontrarse con sus propias mejillas arreboladas por aquellas palabras. Después de todos esos años, el cariño de Sakura seguía siendo capaz de sonrojarlo a veces, pero no en vano era su mejor amiga, pues deshizo su vergüenza en dos segundos.

—Aunque supongo que me considerarían muy poco para su clan.

—¿Estás de broma? Mamá sería la primera en celebrar.

—¿Y Fugaku-san? —inquirió, chocando sus hombros juguetonamente.

—Estaría orgulloso de que estuviera con la mejor kunoichi de mi generación. —Sasuke devolvió el golpecito del hombro—. Itachi también estaría feliz de tenerte en la familia.

Sakura agradeció que la oscuridad de la noche y la baja iluminación de las calles ocultaran lo roja que estaba. Había bebido un poco y estaba con la mente completamente en otro lugar, pero la sola mención de su nombre fue capaz de lanzar destellos en su cabeza de sus ojos, su cuerpo, su todo e incluso la fría noche se volvió caliente contra su piel. La osadía del alcohol le susurró al oído que podría buscarlo aquella noche, robarle una mirada e incluso sugerirle un baile que terminara en… Pero su conciencia la traía de vuelta, y la golpeaba en la cara, recordándole que estaba pensando esas cosas en frente el hermano del sujeto en cuestión.

Sus ojos, recordó Sakura por un segundo, lo suficiente para desear una ducha helada.

—Pero yo no sería capaz de soportarte más tiempo —negó Sasuke con su cabeza, con seriedad.

Sakura abrió la boca, ofendida, golpeándolo con fuerza esa vez. Ambos rieron luego de eso, y Sakura sintió que todo su cariño por Sasuke le afloraba en la piel. Siempre estaba ligeramente preocupada cuando sus amigos iban en misiones, sin embargo, esta vez era diferente; algo no estaba bien, pero no sabía exactamente qué. Abrazó a Sasuke, tomándolo por sorpresa, y casi derramó el contenido de su vaso en el proceso.

—Te extrañaré en este mes, Sasuke-kun.

—Ajá.

—Aquí es cuando dices que tú también lo harás.

—… El alcohol realmente te pone cariñosa, Sakura —repuso con seriedad, pero una mano fue a parar en el rosado cabello de la chica—. ¿Tienes frío? Estás temblando.

—Tengo miedo —confesó, separándose de su amigo y mirando hacia las calles de Konoha—. Es… como un mal presentimiento. Siento que, en condiciones normales, no hubiera recibido el llamado ANBU.

Sasuke miró en silencio a Sakura. En ella también había notado un cambio al mencionar a su hermano, por lo que creyó que él la hacía sentir pequeña e incapaz. Queriendo dejarle en claro que no era así, dijo:

—Itachi no es tan malo. Y tú tampoco.

Antes de que Sakura pudiera responder, la puerta del container se abrió una vez más, con Chōji y Shikamaru riéndose a más no poder, señalando el interior:

—Chicos, Naruto está vomitando —anunció el Nara con una sonrisa—. Mi amistad con él tiene límites.

Fue necesaria una mirada de un segundo para que Sasuke y Sakura comprendieran lo que debían hacer. Sasuke bisbiseó entre su aliento que todos le debían un gran agradecimiento a Itachi por lograr sacar a sus padres de allí, pero ambos callaron al llegar al baño, encontrándose con Naruto abrazando al inodoro en medio de la oscuridad. Sakura encendió la luz, haciendo que siseara como un animal herido al abrir sus ojos azules.

—Perdón —fue lo único capaz de gesticular el rubio.

—Iré a buscar algo de suero y pastillas de soldado —suspiró Sakura, incapaz de regañar a Naruto en tan penoso estado—. Sasuke-kun, cuídalo mientras. Están en mi bolso.

El Uchiha apenas tuvo tiempo para preguntarle por qué diablos cargaba con esas cosas, mirando luego el estado del Uzumaki con enojo. Yahiko, Nagato y Konan probablemente seguían en la fiesta y él ni siquiera había tenido la oportunidad de saludarlos aún, debiendo cuidar del irresponsable anfitrión. Kakashi y Obito de seguro estaban riéndose en esos momentos, envueltos en una envidiable bruma de alcohol. ¡Apenas había bebido un trago! Nunca se permitía tal cosa, y pareciera que el universo no quería dejar que bebiera alcohol hoy. Viéndolo de otro modo, así no había manera en la que se pudiera avergonzar frente a Itachi.

Itachi. Sus pensamientos volvieron a las extrañas situaciones que había presenciado al nombrar su nombre frente a Sakura, o viceversa. Habló sin siquiera pensar:

—Creo… —Tomó una gran bocanada de aire—. Olvídalo.

—Dime.

Sasuke hizo una mueca de asco al verlo: por las venas de Naruto corría más alcohol que sangre en esos momentos.

Por lo mismo, no existiría mundo en el que recordaría eso.

—Creo que Itachi y Sakura tienen algo.

Necesitaba decirlo en voz alta, porque la mañana siguiente no pensaría en nada más que no fuera sobrevivir y no podía tener esa preocupación en su cabeza.

—¿Algo sexual?

—¡Imbécil! ¡No me refería a eso en ningún modo!

Si bien había pensado en ello por un breve segundo, habiendo corroborado lo horrible que sonaba en voz alta, Sasuke recuperó la compostura y pensó en alguna otra razón. Lo que realmente creía que estaba pasando era que Sakura se sentía insegura respecto a Itachi, lo cual entendía muchísimo más de lo que admitiría en voz alta: Itachi siempre había sido una meta en su vida, una que parecía inalcanzable incluso con los mismos ojos que él. Pero Sakura era fuerte. No le parecía realista creer que Itachi la considerara menos, tomando en cuenta lo buena persona que era, aunque él también había tenido una reacción extraña al mencionarla…

Mientras Sasuke pensaba, Naruto se había incorporado utilizando todas sus fuerzas del mundo, asomándose por la puerta del baño para ver cuánto le faltaba a Sakura. Necesitaba que el mundo dejara de girar. Entre su mirada borrosa y las luces de disco que había en la pista de baile, fue un poco difícil ubicarla, pero allí la encontró, con su bolso en mano y conversando con una sonrisa con alguien de espaldas. Ese cabello negro le recordaba a Sasuke…

Naruto señaló con una risa, claramente contento de que su cumpleaños resultara útil para alguien:

—Mira, Sakura-chan ha conquistado a alguien~.

—¿Ah? —susurró con extrañeza Sasuke, volteándose hasta dar con su compañera. Abrió los ojos de par en par con horror—. ¡No! ¡Shisui, aléjate!

Quedándose solo, Naruto susurró con pesar y una mueca de pena:

—Yo también quiero conquistar a alguien…


Eran las tres de la mañana y Konoha, lejos de estar calmada, tenía como epicentro del caos el cumpleaños de Naruto. Sasuke sospechaba que recién comenzaba, aunque estaba seguro de que Naruto ya había muerto ahogado en su propio vómito para esa hora, pero no se había molestado en verificar. Caminaba en un cómodo silencio junto a Itachi, cada vez más lejos del bullicio de aquel destartalado container que, sin dudas, se caería a pedazos luego de esa fiesta. Kushina mataría a Naruto de tantas maneras que ANBU le parecería un juego.

—Oye —mencionó de pronto Sasuke, entretenido en patear una piedra. Itachi le respondió con un suave tarareo, indicándole que tenía toda su atención—, quiero hablarte de Sakura.

El mayor supo mantener la compostura, pero en su interior resintió no haber podido hablar con Shisui de aquel incidente, necesitando realmente un consejo de cómo sobrepasar aquella situación tan incómoda para ambos. Esperaba que Sasuke no supiera, porque si bien eran humanos y suponía que ambos tenían sexo consentido como todos los adultos, no esperaba discutir aquello con su hermano menor.

—¿Qué pasa con ella?

Sasuke paró, poniéndose frente a él. Itachi era más alto todavía, pero eso no lo intimidó para decirle lo que pensaba.

—En la mañana no la noté, pero en la fiesta he visto la cara que has puesto cuando la he mencionado. Puede estar nerviosa y dudar de ella, pero está equivocada si cree que es la más débil de nuestro equipo. Y tú también. Sakura te sorprenderá.

Itachi parpadeó un par de veces, para luego sonreír con suavidad.

—No espero menos.

Sasuke mantuvo la mirada dura un par de segundos, luego volteándose para seguir con el camino, hasta que la divertida voz de Itachi llegó a sus oídos:

—Sasuke, los sigues llamando tu equipo. Realmente los quieres.

—Como sea —negó, luego de boquear una vez ante aquella anotación, escondiendo su vergüenza por ponerse así de protector y mostrarle ese lado tan débil a su hermano—. Suerte con Sakura.

Itachi sintió que la necesitaría.


[...]
¡Continuará!


respuesta a reviews:
A mis queridas que tienen cuenta, como siempre les respondo por PM. A la linda gente que es guest, lo haré por aquí. (L) McKeef, Alyss y manu, ¡muchas gracias por su apoyo, espero que este capítulo también sea de su agrado! Y manu, si alguna vez demoran en aparecer los reviews, es porque yo los tengo que aceptar antes y a veces se me olvida jajaja aunque me ha pasado que se desaparecen algunos reviews, pero esperemos que no haya problemas nuevamente con eso. Respondiendo a tus dudas:

1) es exclusivamente ItaSaku, Sasuke y Sakura son muy amigos aquí, pero no pasará a más nunca (no creo que Itachi se acerque a alguien que Sasuke ama, eso es tema para otro fic xD). Con todas las vueltas locas que espero tener en el fic, yo creo que sí aparecerán Suigetsu y Karin eventualmente.
2) tuve un fic SasuNaru que borré, pero pienso publicarlo cuando esté terminado, y no le hago mucho al NaruSaku la verdad
3) y sip, tengo un fic llamado Liar Game que está en hiatus, pero confío en que volveré a terminarlo con todo.

¡Gracias por su apoyo a todos, sean guest o tengan cuenta! (L)

.

Bipo habla:
Este y el anterior son para contextualizar un poco el mundo y las relaciones de amistad que hay aquí. ¿Yahiko, Konan y Nagato como amigos de Naruto? Les dije que pondría todo lo que se me ocurriera en este fic jajaja así que dejaré que mi imaginación vuele, ademas de que hay un pequeño guiño a ellos en el capítulo anterior :)

En un principio, la pequeña escena entre Itachi y Sakura que los incomodará por el resto del fic (xD) iba a pasar en el prólogo, antes de la ceremonia ANBU, pero eran demasiadas cosas. Preferí dedicar un capítulo completo que fuera tranquilo y divertido, que mostrara un poco lo cercanos que son Sasuke, Sakura y Naruto, antes de que cada uno partiera por su lado y pasaran cosas feas. Oh, sí, ¿no se los he dicho? No la pasaremos muy bien en este fic, ANBU no es un lugar muy bello. Pero, de momento, ¡disfrutemos!

Sasuke es súper celoso con sus amigos y su hermano, y bueno, Shisui simplemente disfruta de burlarse de él aprovechándose de ese detalle jajaja claro que Sasuke jamás admitirá que cela a sus queridos, pero todos lo sabemos (aunque sus seres queridos tampoco se dan cuenta, lo que le da más risa aún a Shisui). Naruto es el mismo desorden de siempre. Sakura ha estado trabajando en el hospital, al igual que Rin, y ya mañana comienza la odisea de todos. Seguiremos principalmente a Sakura e Itachi~.

¡Muchísimas gracias por todo el apoyo que le han dado a este fic! Me hace demasiado feliz y me motiva a continuar :) Como siempre, información en mi página de FB Mrs Bipolar (link en mi perfil) sobre la próxima actualización; quisiera también saber si hay un día de la semana en especial que consideren mejor para actualizar, ya perdí mi práctica con FF xD Siempre me sirve que depositen sus dudas en sus comentarios, así también me aseguro de responderlas en el futuro. Recuerden, agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo. Sean partícipes de la Campaña Con Voz y Voto. ¿Qué les ha parecido este capítulo? ¿Qué creen que les depara a Sakura e Itachi en su viaje? ¿Dónde están los personajes que aún no salen? ¿Podrá nuestro lindo Naruto conquistar a alguien? Esto y más en los siguientes capítulos (? jajaja

¡Un abrazo!