notita: me alegra mucho poder actualizar al fin :) ¡espero disfruten la lectura!


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Incandescente | Capítulo 3: De maderas y venenos

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12 de octubre – País del Viento
Ubicación desconocida

Un ANBU siempre tenía como tarea número uno, incluso antes que completar la misión, el resguardar su identidad del enemigo. La máscara siempre debía estar a mano y si bien no era mejor que un jutsu para cambiar de apariencia, era un recurso simple para crear una identidad secreta de forma rápida y sin el precio de chakra que significaban las otras opciones.

No obstante, cada ANBU tenía una máscara singular, lo que servía para que se reconocieran entre ellos. Sakura esperaba ganarse su propia máscara luego de superar aquel mes, pero nunca creyó sentirse tan protegida por una máscara genérica como en el momento en que se cubrió el rostro y fue arrastrada por Itachi al armario cercano en los pocos segundos que tuvieron para ocultarse.

Sakura procuró ser lo más silenciosa posible, pues estaba consciente de que su corazón acelerado ya dictaba su ubicación. No era la primera vez que estaba de misión, ya era jōnin hace un tiempo e incluso había hecho misiones en solitario, por lo que su cuerpo adaptaba rápidamente a situaciones estresantes como aquella. No pudo evitar mirar una última vez a la muñeca que despedía veneno por medio de las rendijas del armario. Sabía que no era prudente, pero una parte de ella estaba emocionada por conocer a la persona detrás de aquel invento tan inteligente… Poquísimos maestros del veneno existían en el mundo, y menos aún eran quienes pudieran neutralizarlos, y Sakura mantenía la secreta esperanza de que no fuese nadie malo, de que quizás hubiera encontrado un profesor.

Los pasos se hicieron más cercanos dictando que habían ingresado a la sala principal, pero era difícil vislumbrar algo entre las rendijas del armario. Su corazón parecía latir contra el de Itachi directamente. Eran dos figuras: un hombre y otra cosa extraña, de apariencia grande y… ¿era aquella una marioneta, acaso? Entonces ese hombre alto de rostro maquillado era el creador de los venenos y marionetista.

Sakura evitó respirar cuando ambas figuras se acercaron a la misma mesa que Itachi y ella habían inspeccionado. El hombre dio un gran estiramiento y suspiró luego de reacomodar sus huesos con gusto, frotándose el cuello:

—Ha sido un viaje bastante desagradable —le dijo a la enorme marioneta. Sakura lo vio de frente y no pudo evitar tener la sensación de que lo conocía de algún lado, alguna vez se había topado con aquel patrón de maquillaje y aquellas facciones, sólo que no lograba recordar exactamente dónde—. No creí que sería tan difícil encontrarlo…

—Está con ninjas habilidosos —repuso la marioneta. Sakura no pudo evitar asustarse un poco. ¿Era aquel un ninja, entonces?—. De todas maneras, el muchacho no nos sirve de nada aún. No hasta que hayamos confirmado que es él quien carga con la bestia.

—Al menos he podido conseguir nuevos materiales para las marionetas. ¿Me permitirías practicar contigo, Sasori-sensei?

El hombre-marioneta miró en silencio al del maquillaje, que se notaba nervioso por todos lados. Sakura comprendió que ambos tenían una relación parecida a la que ella tenía en esos momentos con Itachi, pues podía adivinar en los ojos del hombre la misma admiración con que ella miraba a Itachi. Le supo extraño que sus enemigos pudieran parecerse en algo a ella.

—Quizás —concedió finalmente. Luego le dio una breve ojeada al armario donde se encontraban Itachi y Sakura—. Antes deberíamos recibir de buena manera a nuestros invitados, ¿no crees, Kankurō?

A Itachi se le encogió el corazón en la breve décima de segundo en que Sakura se agarró a su pecho, un instinto infantil que ella misma terminó antes de que se cumpliera un segundo y procediera a salir con toda la tranquilidad del mundo. Fue un instante en que Itachi vio la espalda erguida de Sakura, y fue suficiente para retractarse del Todo estará bien que tenía atorado en la garganta: Sakura sabía eso, no en vano había sido elegida ANBU. Una breve sonrisa pasó por su rostro cubierto por la máscara, cierto orgullo impulsándolo a tal gesto en medio de una situación caótica.

—Es bastante maleducado ingresar a una residencia sin previa invitación.

—Lamentamos el inconveniente —dijo Itachi con su usual seriedad, aunque su gesto estaba resguardado de aquella enorme figura de voz profunda. Le recordó brevemente a otro criminal antiguo de la aldea al que aún no podían dar muerte, eso de modificar sus cuerpos con tal de conseguir más poder… Y las capas en que ambos estaban embebidos las recordaba bien de hace años. Aun así, intentó ser razonable y pasar como si nada la situación—. Se nos ha mandado a inspeccionar este local por denuncias de actividad sospechosa por posible robo de materiales ninja.

Sakura miró con curiosidad la capa de nubes que traían. ¿A qué aldea se supone que representaban? Era la misma de aquella vez hacía tantos años en los exámenes chūnin.

—Materiales ninja, ¿huh? —La voz de la marioneta a la que Sakura reconoció como Sasori, el maestro de Kankurō, hizo saber que estaba sonriendo—. ¿Y por qué te has quemado la mano con mi veneno, entonces? ¿Hurgar en mis cosas va en el procedimiento?

—Es el protocolo inspeccionar —respondió Sakura y se aplaudió mentalmente por no temblar cuando la aburrida mirada de Sasori cayó sobre ella.

—Ah, claro —resopló con indiferencia Sasori, dándose la vuelta para salir por la puerta que comunicaba la tienda con el taller. Itachi de inmediato captó que debía asumir una postura alerta ante aquello: un ninja jamás daba la espalda—. Kankurō, iré a terminar unos asuntos. Mátalos mientras.

Sakura abrió los ojos con sorpresa intentando maquinar un plan que no significara destruir todo el edificio y escapar en medio de un caos que llamaría la atención de todos, cuando Itachi se interpuso entre ella y Kankurō con rapidez. En ese momento, Sakura supo que Itachi había activado el Sharingan, pues comprendió por el rostro de Kankurō que él era más poderoso entre ambos y por creces.

—Sasori-sensei, mire sus ojos.

La marioneta paró sobre sus pies y pareció comprender algo más en el tono de Kankurō, pues ya había capturado su atención con solo aquel llamado. Era enorme, corroboró más de cerca Sakura, sin duda de alguna madera resistente, y debía estar repleto de trampas, igual que la pequeña y aparentemente inofensiva muñeca que estaba corroyendo la piel de Itachi todavía, pese a haberla soltado en un segundo.

—Sharingan… —mencionó con interés, abriendo los ojos más de la cuenta—. Cuéntame qué haríamos con él, Kankurō.

—Es muy difícil preservar un Dōjutsu, pero Sasori-sensei es capaz de hacerlo. Lo principal es tener un recipiente capaz de soportar su poder, y trasplantar los ojos en último momento, para que no sufran más isquemia de la debida. Eso dañaría irreparablemente los nervios y, así, el Sharingan sería inservible.

—Bien —felicitó planamente—. Obtenlo para nosotros.

Nuevamente les dio la espalda, pero Sakura con una rapidez impresionante se puso entre él y su salida, apuntándole con una kunai a lo que suponía que era su cuello; sabía que la huida sería más difícil si Sasori estaba vigilando en el cuarto contiguo, debían encontrar una manera de inhabilitar a ambos en el mismo lugar y momento para crear una apertura, pues pelear no era lo más sensato allí. Itachi la miró con imperceptible sorpresa, pero no dijo nada. En las misiones se confiaba en el criterio de la compañía.

—Tu belleza no me interesa —le hizo saber Sasori con tedio, dándole una mirada rápida—. A esa persona —pensó en voz alta, recordando cierto hombre de melena rubia—, sin embargo, probablemente le llamaría la atención algo tan fútil y superfluo. Aun así, ¿qué tienes para darme? Si te inmortalizo, ¿qué tienes para ofrecerme? Porque si te interpones en mi camino, asumo que deseas que te dé muerte.

—Dudo que seas capaz de mantener el Sharingan —replicó entonces Sakura con la frente bien en alto. Itachi le dedicó una larga mirada que incluso Kankurō compartió.

—¿Crees que podrías mantenerlo de mejor manera que yo?

—Estoy segura de eso. Tú podrás crear marionetas, pero yo mantengo personas vivas.

Sakura entonces sintió el dedo de la marioneta en su mentón, levantándolo. La miró con atención: la profundidad de sus ojeras indicaba cronicidad, lo cual no era inusual en los ninjas, pero por sus palabras podía comprender que tenía un trabajo además de eso; sus manos enguantadas le dijeron que las protegía más de la cuenta y podría apostar que estaban ajadas debajo del cuero que las cubría; su lengua afilada le decía que, en efecto, tenía conocimientos para responderle aquello.

Una breve chispa de interés pasó por sus ojos.

—¿Cuál es el error de la teoría de Kankurō, chica?

—La isquemia de reperfusión. El Dōjutsu de los Uchiha es mucho más delicado de lo que creen ustedes, no soportaría más que un par de minutos, y ninguno de ustedes es un médico tan hábil para realizar una cirugía así de rápido sin dañar el nervio óptico en el proceso. Por tanto, en cuanto reperfundan los ojos, habrá pasado más tiempo del que soportan y no sólo dañarán el Sharingan, sino que al contenedor.

Sakura sonrió ante el silencio de Sasori: su razón había sido de peso para captar su atención. Esperaba que se enfrascara lo suficiente como para no notar que su mano libre se deslizaba por su espalda, en busca de una importantísima bolsita oculta en sus aparentes ropas de civil.

—¿Qué quieres decir con eso, entonces? —respondió luego Sasori, no porque no entendiera su explicación, sino porque sentía que existía una insinuación escondida debajo de eso—. ¿Que deseas realizar la cirugía por mí?

—Que lamento que no sean yo, pero que tampoco los ayudaré. Si eres tan inteligente como pareces, sabrás dejar el Sharingan donde pertenece.

El rostro de Sasori estaba hecho de madera, pero Sakura comprendió de inmediato que se encontraba complacido con su respuesta tan atrevida. Sakura lamentó una vez más no poder aprender de un genio como él, y sintió un escalofrío cuando le habló nuevamente:

—Podrás tener esa postura orgullosa, pero ¿qué me dirías si te pido que dejes a tu aldea y aprendas de mí? —Sakura parpadeó sorprendida, incapaz de articular palabra, lo cual pareció suficiente respuesta para Sasori—. Lo rechazarías rotundamente, ya que eres como él. Un perro del estado.

—¿Qué se supone que significa eso?

—Aburrida y limitada por tu propia voluntad. Una moral de esclavo increíble corre por vuestras venas. Simplemente, aman ser mandados y sacrificados por… ¿cómo es que lo llaman, Kankurō?

—La voluntad de fuego.

—Ah, eso —concedió con total aburrimiento—. Dime, si mueres aquí, ¿morirías feliz? —Sakura titubeó un segundo—. Deberías responder instantáneamente que sí, muchacha. ¿O no es servir al Hokage el mayor honor de Konoha?

—Lo es —intervino entonces Itachi sin un ápice de duda—. Sakura-san, ven a mi lado.

—Tu Dōjutsu requiere verme a los ojos. No te atrevas a moverte de aquí, Sakura.

Itachi cerró la mandíbula con más fuerza de la normal, perforando la nuca de Sasori. Podría con los dos, con Kankurō no tendría problemas, pero Sasori parecía ser alguien que se podría comparar a él. ¿Ése era el nivel que estaba reclutando en esa organización? Shisui parecía de ánimo bastante fúnebre la última vez que se habían visto, ¿sería porque se estaba percatando del poder que estaban esgrimiendo? Necesitaba tener a Sakura al alcance de su mano para tranquilizarse por completo.

—Naces para morir por tu aldea. ¿Te parece eso justo? —Las pupilas de Sakura temblaron, incapaz de saber qué responderle—. ¿Sobre cuántos cuerpos exactamente estás parada para llegar a hablar conmigo? No es que me interese, pero ustedes siempre parlotean sobre la maravilla de la vida y lo justa que es Konoha. Nada es justo en este mundo, Sakura. Si lo fuera, ustedes, asesinos, no se creerían mejores que yo… alguien que es de su misma calaña.

—No soy mejor que tú —reconoció finalmente—, pero mi corazón pertenece a mis queridos amigos, a ese rubio idiota y frío Uchiha. Tengo algo que proteger y haré todo para lograrlo. Ahora… —Sakura esbozó una sonrisa y acunó la mejilla de madera del hombre frente a ella, ligeramente curiosa de si aquel era su real cuerpo o un humano yacía dentro controlándolo—, duerme para mí, Sasori.

En el breve segundo de confusión, Sakura lanzó un polvo por el aire que se dispersó rápidamente e hizo que Kankurō cayera por sobre sus rodillas, buscando su garganta y tosiendo incontroladamente al inhalarlo. Sakura le lanzó una significativa mirada a Itachi, saltando hacia él con rapidez y deslizando el brazo de él sobre sus hombros para que no cayera de bruces al suelo por el efecto del narcótico, mientras le decía:

—Somníferos —fue su escueta explicación—. No te preocupes, Itachi-san, ¡soy fuerte y te cargaré! Sólo asegúrate de no dormir por mucho tiempo, espero que la máscara no te haya permitido inhalar tanto.

—En cuanto vi que lanzarías el polvo, aguanté la respiración, pero ese somnífero tuyo es potente y pronto perderé la conciencia. —Itachi le dio una sonrisa—. Destruye la pared con todo lo que tengas, Sakura-san.

—Si tú me lo pides, no hay remedio, cariño —respondió en broma haciendo alusión a la cobertura que tomaron antes de ingresar al lugar.

Y, empuñando su mano, Sakura cargó su puño de chakra y destruyó la pared trasera de la tienda de Sasori, saliendo en un callejón y corriendo con rapidez lejos del lugar, pensando rápidamente en el camino más seguro para retirarse. Itachi le susurró con demasiada cercanía en su oído, pues estaba cayendo dormido: "ve a Suna".

Sakura agradeció que el Uchiha ya había caído dormido para que no viera lo erizada que tenía la piel del cuello por ese susurro y lo roja que tenía la cara por tenerlo tan cerca. Era rápida: el Equipo 7 siempre había entrenado con Lee, en quien inmediatamente pensó al dirigirse a la capital del País del Viento, y fue tal su rapidez que nadie alcanzó a registrar los rostros de los ninjas huyendo del pequeño pueblito. Ambos cargaban sus pequeñas mochilas con ropa y provisiones, por lo que el peso no era un problema, aunque internarse nuevamente en el desierto asustó un poco a Sakura.

En la tienda, Kankurō aún no caía del todo dormido, pero sí sentía su cuerpo entumecido y era incapaz de mover las articulaciones. Esa maldita médica tenía más armas de las que pudiera haber imaginado, le rememoraba un poco a Sasori, sólo que le faltaban años para llegar a su nivel, pero era talentosa… mejor que él, y no dudaba que Sasori la deseó como alumna en el momento en que la vio. Aun así, le hizo notar que no la había ido a buscar con un llamado:

—Sasori-sensei…

Éste aún miraba en silencio la pared que había derribado la chica. Cabello rosado, fuerza sobrehumana y acompañada de un Uchiha… Era ella, Haruno Sakura, una de las mejores amigas del posible Jinchūriki Uzumaki Naruto. El somnífero empleado era tan potente que incluso lo hizo sentir un levísimo sopor, mucho más de lo que cualquiera podría haber logrado, sobre todo considerando que se encontraba al interior de su marioneta. No lo reconocía… ¿era una creación propia de ella?

La quería. Obtendría su cuerpo y haría la más bella marioneta con ella.

Aun así, no podía matarla todavía. Naruto era más importante de momento, ya se encargaría de ella después.

—No aún, Kankurō. Ahora que nos ha compartido la valiosa información de que es amiga del posible Jinchūriki, la necesitamos viva. —Caminó hacia la pared y la restauró con un jutsu de tierra—. De momento, descansemos. Hay muchas marionetas que hacer mañana.


13 de octubre – País del viento
Ubicación desconocida, horas de la madrugada

Muchísimas veces había dicho aquello; después de turnos eternos, después de misiones brutales, después de entrenamientos que carecían de piedad, pero sentía que esta vez lo decía en serio: nunca se había sentido tan cansada en su vida.

Sakura se pasó el antebrazo por la frente para quitar las gotitas de sudor que corrían por ella. Llevaban caminado casi cuatro horas, internándose en el desierto más crudo, mientras la noche daba paso a la madrugada; el primer tramo había cargado con Itachi en sus espaldas, pues le había llegado un poco del somnífero. Se había disculpado al despertar, pero Sakura insistió en cargarlo un poco más, ya que probablemente sus piernas le fallaran por un tiempo. Había sido una apuesta arriesgada y estúpida, pero no sabía cómo más salir de aquella situación, y hasta ese momento le carcomía la pregunta de por qué los habían dejado escapar.

—Estamos cerca de Suna… —susurró Itachi, lo que hizo que Sakura pegara un respingo y volviera sus ojos a él.

A medida que avanzaban en el viaje, Itachi comenzaba a sentirse cada vez peor, hasta que fue tal el malestar que incluso se hizo visible a los ojos de Sakura. Con horror observó cómo la quemadura parecía no haber sanado pese a sus primeros auxilios y la ausencia de dolor de Itachi fue lo que la hizo detener el viaje para prestarle mayor atención a la quemadura. Su piel había absorbido el veneno como si fuera un precioso nutriente y comenzaba a hacer estragos en su cuerpo.

—Sí —respondió Sakura, que ya reconocía el camino a esas alturas. Calculando, entre las horas que habían caminado y la hora que llevaban en aquel pequeño oasis, el amanecer estaba a la misma distancia que la capital del País del Viento a pie—. Si llegamos allí, seré capaz de encontrar los ingredientes para preparar la cura definitiva. Aguanta un poco, ¿sí? No pasará nada si descansas por una hora más, necesitas que tu cuerpo sane.

Itachi había finalmente cedido, pues la distancia entre ellos y el enemigo era grande y conocía mejor que nadie la necesidad de ceder cuando estabas cansado, sobre todo considerando que sería peligroso ser atacados en un estado pobre o que la médica del equipo estuviera sobrepasada. Suna no estaba a tanto tiempo.

Sakura dejó reposar su mano contra la febril frente de Itachi. Éste apenas entreabrió los ojos.

—¿Cómo es que tú estás bien? —susurró con dificultad, en tan solo un breve suspiro.

Le dio una sonrisa enternecida, quitándole el cabello del rostro, a sabiendas de que estaba sudoroso e incómodo con su propio calor personal. Cogió un paño y lo hundió en la fría agua del río, y, estrujándolo, confesó:

—Soy inmune a varios venenos…

Los ojos de Itachi se abrieron con reconocimiento.

—Yo también soy inmune a un par, tal como requiere ANBU, pero mira la condición en que me ha dejado.

Tras la leve risa, hizo una mueca de dolor.

—Sí, pero Tsunade-shishō puede ser tenebrosa.

—¿Insinúas que mi resistencia a venenos es inefectiva?

Sakura se encogió de hombros, regalándole una sonrisa juguetona. De pronto, se sentía en tanta confianza como cuando estaba con Sasuke, pero era otro el Uchiha tendido en el suelo que le ofrecía una sonrisa pese a su condición febril.

—No es inútil, pero jamás sería suficiente contra alguien como él. Tsunade-shishō es la mejor médica del mundo y, aunque no se ha especializado en el área de venenos, sabe bastante. Se dedicó a enseñarnos a Shizune-san, Rin-sensei y a mí. —Presionó el paño contra la frente de Itachi, algunas gotas corriendo por sus sienes, y éste abrió la boca para dejar escapar una exhalación de gusto. Se sentía tan bien el contacto de algo frío contra su punzante cráneo—. Además, me expuse a mucho menos al veneno que tú.

—Fue un gran descuido de mi parte tomar aquella muñeca —musitó Itachi, incrédulo de su error de novato—. Es sólo que…

—Los maestros de veneno son muy raros —completó Sakura, captando de inmediato el hilo de pensamientos del Uchiha—. Nadie jamás hubiera esperado aquello. No después de lo que pasó en la Tercera Guerra.

Ambos callaron por un segundo. Le sorprendió un poco a Itachi que Sakura supiera de aquel incidente, pero, de nuevo, era la alumna de Kakashi, Rin y Tsunade. Muchísimas personas murieron a manos de los grandes maestros de veneno de antaño y Tsunade fue de las pocas figuras capaces de contrarrestarlos, pero las aldeas hicieron su misión asesinar a todos quienes fueran capaces de confeccionar venenos. Konoha había sido responsable del genocidio de todos los maestros de veneno del mundo que no pertenecieran a su aldea… o eso creían.

Por lo mismo, nadie creía que ese conocimiento siguiera existiendo, pero Sakura comprobó con sus propios ojos que no era así.

—Lo intuiste de inmediato —dijo Itachi.

Sakura parpadeó un par de veces, cayendo en cuenta que, tras esas palabras, había una admiración que no había pensado que podría despertar en un genio como el Uchiha.

—Bueno, Sasori es un genio. Ver su trabajo… me hizo sentir feliz por un segundo. El veneno es un arma maravillosa, de las más inteligentes que existen, pero todo maestro del veneno debe ser capaz de crear antídotos. Eso es lo más difícil de todo, ¡tuvieras idea de cuántas horas he pasado estudiándolo! Ser capaz de crear algo y también lo que destruya a ese algo es admirable. —Los ojos de Sakura se ensombrecieron—. Lo cual me hizo sentir miedo.

—Se requiere un genio para reconocer a otro.

Sakura rió. Pese al halago, contradijo:

—No soy ninguna genia. Es como Lee-san diría: ¡puro esfuerzo y constancia!

Itachi le dio una sonrisa. Por las venas de su cuerpo corría la disciplina y entrenamiento, pero sabía también que había sido dotado de un importante talento en un mundo cruel como en el que vivían: la habilidad de ver más allá, el Sharingan. Había sido aquel regalo lo que lo había orillado a dar lo mejor de sí siempre para cuidar a su aldea y a quienes más quería, pero siempre despertaba en él admiración las personas que parecían haber nacido sin nada y, aun así, llegaban muy lejos.

—Itachi-san… ¿quiénes son esas personas?

—Tus manos están temblando —susurró, reposando su mano sobre las de Sakura que estaban presionando el paño húmedo—. ¿Realmente quieres saberlo?

—No quiero vivir en esta paz si es falsa.

Itachi no le respondió. En cambio, le regaló una suave sonrisa como disculpa.

—Lo sabía… mi mal presentimiento era real. —Recordó el abrazo que le había dado a Sasuke en el cumpleaños de Naruto, lo bien que se había sentido poder posar su cara contra su pecho y sentir sus latidos contra sus oídos. Se arrepentía de no haber abrazado así de fuerte a Naruto también; apenas recordaba su sonrisa enorme bajo sus ojeras de resaca y le dolía su propio pecho—. Este miedo no lo he sentido desde… —¡los exámenes chunin!, ahí Sakura recordó con la boca muy abierta—: ¡Kankurō! —Itachi la miró con confusión, Sakura frunció los labios—. Por mucho tiempo creí en la historia triste de Rasa-sama, el Cuarto Kazekage: se dice que sus hijos iban a participar en los exámenes chūnin con nosotros, pero fueron asesinados en el camino. Kankurō era uno de esos hijos.

—¿Cómo sabes eso?

Los ojos de Itachi decían claramente que no debería haber sabido esa información confidencial.

—Porque sus cuerpos fueron encontrados en Konoha… Tsunade-shishō hizo la autopsia. Casi hubiera empezado una guerra entre ambas aldeas por eso, pero se determinó que los cadáveres eran falsos. —Un escalofrío se deslizó por la médula de Sakura de sólo recordar la exactitud anatómica que tenían aquellos cadáveres—. Lo cual es muy, muy difícil de lograr.

—Tienen entre ellos a un médico —concluyó entonces Itachi.

Sakura le dio un asentimiento cargado de preocupación. Todo parecía ir cuesta debajo de pronto y sólo pudo pensar en lo mucho que necesitaba aprender de Itachi, por lo cual debía calmarse y centrarse en mantenerlo vivo hasta que llegaran a Suna. En la capital militar del País del Viento, nadie podría atacarlos abiertamente sin que fuera considerado una declaración de guerra, y podría acceder a los elementos de hospital necesarios para tratar de buena manera a Itachi y descifrar qué clase de veneno estaba afectándolo.

La suave mano de Itachi acunó su mejilla.

—Sakura, duerme.

Había aprovechado de dormitar. A juzgar por el cielo, dudaba que fueran pasadas las cinco o seis, habiendo dormido superficialmente algo así como una hora, lo suficiente para continuar el camino sin problema alguno, pero unas pisadas llamaron su atención, haciéndola apoyarse sobre sus codos y mirar con cautela sus alrededores. No podían ser ellos todavía, los separaba una gran distancia y no parecían haberlos seguido. Aun así, cuando Sakura miró entre los arbustos que los cubrían en ese pequeño oasis, se quedó sin aliento al captar el diseño de capas que traían los dos hombres que caminaban casualmente por el lugar. Se le hizo un nudo enorme en la garganta y sintió ganas de vomitar, las manos sudándole al comprender a qué organización pertenecían esas personas…

No eran Sasori y su discípulo Kankurō. A estas alturas, Sakura había llegado a la conclusión que probablemente Itachi era lo suficientemente importante como para quererlo vivo, pues sabía que podrían haberlos alcanzado si eso hubieran querido. Eran dos figuras, de igual modo, lo cual orilló a Sakura a pensar que probablemente siempre andaban en dúos tal ANBU en entrenamiento. Uno parecía medir más de dos metros y el otro era pequeño, pero por alguna razón, era quien más le revolvía el estómago a la kunoichi.

Parecían estar pasando por el lugar y no buscándolos exactamente, pero no dudaba que todos los que portaban esa capa eran enemigos de Konoha. Agradecía mantener sus ropas de civil, aunque probablemente serían reconocidos sin dificultad si se enfrentaban.

—Gaara —llamó el más alto entonces—, ¿no sientes esa molesta presencia cerca de nosotros?

Sakura sintió una mano sobre su boca que le impidió gritar, comprendiendo que era Itachi. Lo miró por el rabillo y sintió que se le anegaban los ojos en lágrimas mientras el pánico corría por sus venas: ambos estaban exhaustos, Itachi estaba herido y por la firme mirada que le dedicaron los ojos negros del Uchiha, comprendió que deseaba quedarse a hacerles frente para que ella escapara. Lo miró con pena y los ojos diáfanos por las lágrimas que se negaba a derramar, haciéndole saber que recordaba a la perfección las palabras de Shisui el primer día: no eran sus sensei, eran sus iguales, y si no podían pelear, no los defenderían.

Los ojos de Sakura le hicieron saber a Itachi que quería pelear, pero su tácito mensaje fue tan claro como si lo hubiera dicho en voz alta: No estás a su nivel.

—Es tan débil que creí que estaban muertos —respondió Gaara, volteándose levemente por sobre su hombro en la dirección en que estaban ambos ninjas.

—Pues mátalos de una vez.

—¿Intentas darme órdenes, Kisame? —La mirada del pelirrojo se trastornó en una repleta de odio, su aura volviéndose cada vez más amenazante. «¿Qué es este chakra tan oscuro y denso?», pensó Sakura casi sintiendo náuseas. Ese chico llamado Gaara parecía expedir un aura igual de horrible que ese ninja que los había atacado en los exámenes chūnin—. Te mataré, bastardo.

—Cálmate, cálmate —protestó con aburrimiento—. Molestarás al jefe si sigues pensando que somos tus enemigos. Si no volveremos con el Jinchūriki, al menos volvamos ambos.

Gaara se sumió en un denso silencio, concediendo que lo que se le estaba diciendo tenía sentido. Aun así, su aura no volvió al nivel basal, sino que estaba alerta, de nuevo concentrado en las personas ocultas detrás de los arbustos a unos veinte metros. Caminaba con tranquilidad, como si nadie en el mundo pudiera derrotarlo jamás, como si nadie pudiera hacerle frente, y el pulso de Sakura se alzó con fuerza contra su muñeca y sentía a su corazón casi contra su cuello. Ese tipo le daba más miedo que Sasori y Kankurō juntos, porque él estaba dispuesto a matarlos a ambos, allí y ahora, y no parecían haber palabras capaces de disuadirlo.

La idea de esas misiones jamás había sido llegar tan pronto a un enfrentamiento con personas que incluso sobrepasaban el nivel promedio de ANBU, nunca hubiera imaginado que una organización se las hubiera arreglado para juntar a todos los prodigios de los distintos países, a todos quienes deseaban ir más allá de las leyes y buscar la grandeza a su modo… Personas como él y Shisui, pero sin ley ni país que los rigiera. Podría hacerle frente a uno sin dudar, pero Sakura estaba allí y si bien tenía el potencial de ser igual de grande que todos, le faltaba tiempo. No veía una salida sin quedarse a pelear para darle la ventaja, sabía que Shisui estaba en Suna y podría mandar a Sakura a buscar su ayuda, sabía que debería resistir varias horas peleando con dos personas talentosas, pero… ¿qué más podría hacer? Sakura estaba cansada por haber cargado con él tantas horas, probablemente esos tipos fueran más veloces que ellos, y el nombre de Gaara resonaba en la cabeza de Itachi como otro de los hijos supuestamente muertos de Rasa, el Kazekage actual, por lo que no tenía certeza de que llegar a Suna era seguridad, sino que tenía que encontrar a Shisui y volver a Konoha para reagruparse.

Separó su mano de la boca de ella y abrió la suya propia para comenzar a contarle el plan antes de que llegara Gaara a donde se encontraban, cuando Sakura comenzó a desabotonarse la ropa civil y quedar solamente con el sujetador frente a él. Itachi abrió los ojos de par en par, desviando rápidamente la mirada y casi murmurando una disculpa por la intromisión, pero Sakura entonces le habló mientras se inclinaba hacia él.

—Con todo el respeto del mundo, Itachi-san —dijo con toda la sinceridad posible mientras lo agarraba por el cuello de su camisa—: voy a besarte.

Itachi a duras penas tuvo tiempo de parpadear cuando sintió los suaves labios de Sakura sobre los suyos, el calor de sus mejillas traspasándose a las suyas propias y las tímidas y temblorosas manos a duras penas posándose sobre sus hombros, comprendiendo el plan que había trazado. Era arriesgado, al igual que el anterior, pero podía resultar si ambos ponían de su parte. Separándose levemente de él, le murmuró:

—Bésame como harías con cualquier otra chica —pidió, incapaz de ocultar su vergüenza—, y yo te besaré como besaría a cualquier otro chico.

Itachi no dijo nada, simplemente acortó la distancia nuevamente y juntó sus bocas con tanto ahínco que él mismo se sorprendió de lo mucho que había tenido ganas de hacer eso sin ser consciente. Tomó las manos de Sakura y las puso en su cuello, tomándola por la cintura mientras se sentaba a horcajadas sobre él e Itachi tuvo que correrla un poco hacia atrás para que no se sentara directamente en un área problemática, lo cual incomodaría a ambos, pues aquello sólo era una actuación para que Gaara y Kisame los tomaran como dos idiotas que habían buscado un lugar privado para hacer cosas privadas, y no como una amenaza.

Aun así, acto y todo, Sakura no pudo evitar soltar un pequeño gemido al sentir la lengua de Itachi en su boca y la yema de sus dedos acariciando el contorno de su cintura, poniéndole los vellos de punta e instándola a morderle el labio inferior con suavidad, pero lentamente, lo cual hizo que Itachi la besara con más intensidad todavía y fue con esa escena rayando en lo obsceno con la que se encontró Gaara al mirar por sobre los arbustos. Ambos se detuvieron un segundo, como haría cualquier persona sorprendida in fraganti, y Sakura tembló al ver esos serios ojos abiertos que no parecían creerle nada y estar determinado a asesinarlos aunque fueran supuestos civiles.

Itachi pudo sentir el nerviosismo de Sakura, ya que sus manos sudaron frío al ver a Gaara, pero lo disimuló tan bien en un segundo, sonriéndole con la boca hinchada y sin vergüenza alguna de estar sólo con sujetador.

—¿Te puedo ayudar en algo o deseas unirte y aún no te decides? —preguntó con descaro, un tono lascivo que Itachi jamás esperó escuchar de parte de la amiga de su hermano menor, y menos encontrarlo tan atractivo como hizo en ese momento—. No me molestaría que te unas, ¿sabes? Pero no interrumpas, la estamos pasando bien.

Gaara era estoico e inspiraba miedo, tenía un rostro bastante difícil de leer, pero Sakura comprendió que todavía sospechaba de ellos, por lo que mantuvo su actuación e hizo como si no importara, bajando nuevamente hacia los labios de Itachi y guiando su mano por sobre su sujetador, mientras hacía ademán de querer desabrocharle los pantalones.

Aquello fue más que suficiente para incomodar a Gaara y hacerlo desaparecer, pero ambos sabían que no podían detenerse apenas se fuera y continuaron besándose. Itachi estiró la espalda para llegar mejor a los labios de Sakura, que estaba sentada a horcajadas de él, y presionó su cintura con fuerza, estrechando su cuerpo contra el suyo y saboreando el gemido que logró sacarle. Una breve mirada en medio del beso fue suficiente para comprender que había sido real y no fingido e Itachi se sumergió con más gusto todavía, mordisqueándole el labio y enterrando las manos en su cabello rosado y las ganas de dejarle alguna marca en el cuello se hicieron presentes, haciéndolo olvidar por un segundo que aquello había sido una estrategia para parecer simples civiles acampando en el bosque cercano a su ciudad.

Ambos supusieron que Kisame le había preguntado qué había encontrado, pues Gaara respondió con disgusto:

—Bah, algo asqueroso.

—Ya… ya está lejos —hizo saber Sakura, mirándolo ahora sin su rol de descarada e Itachi llevándose un primer plano de cómo cubría tímidamente su busto y desviaba la mirada con las mejillas ardientes por el sonrojo. Las ganas de inclinarse hacia adelante y continuar pasaron con tanto atrevimiento por su cabeza que Itachi se sorprendió de su falta de autocontrol.

Captó la mirada de Sakura posada en él con curiosidad y azorada, y se encontró preguntándole antes de ser consciente de siquiera lo que estaba diciendo:

—¿Por qué… por qué te sonrojas?

Sakura esquivó la mirada con rapidez e Itachi se sonrojó de igual manera, comprendiendo que se debía a que se veía del mismo modo que cuando ella lo había encontrado en una situación un poco más subida de tono que aquella. Pero Sakura había sido capaz de lograr esa misma mirada en él y ahora debía pensar con rapidez qué diablos hacer con respecto a la erección que le había dejado ese momento. «Creo que de nuevo tengo fiebre», concluyó Itachi.

—Buena… buena actuación —dijo Sakura de una manera que logró incomodarlos a ambos.

Oh, si supiera. ¿Hacía cuánto tiempo llevaba deseando besarla de esa manera? Pues no había sido difícil fingir que eran dos personas que se deseaban y estaban siendo interrumpidas por alguien. De alguna manera, Sakura había comenzado a subir por su piel y ser causa de escalofríos que serían difíciles de ignorar luego de aquel beso, pero comprendía que ella lo había hecho por el bien de ambos y nada más, así que se guardaría esos pensamientos hasta que desapareciera esa parte de él que había comenzado a desearla sin su permiso. No debería ser difícil.

Sólo ahí Itachi comprendió el gesto que había realizado medio inconsciente: acariciándose los labios con el pulgar, y mirándola con esos mismos ojos de aquella noche que Sakura lo había pillado in fraganti, hambriento de más.


14 de octubre – País del viento
Sunagakure

Sakura miró con cierta tristeza la fachada del hospital, recordando su despedida con Itachi hacía un par de minutos. Esa misma tarde lo darían de alta luego de las curaciones avanzadas necesarias, habiendo pasado una noche allí bajo un nombre falso desde el día anterior en que habían llegado a la capital. Suna no era abiertamente un enemigo, pero siempre había una posibilidad de que alguien hostil a Konoha paseara por esos lares.

Aun así, estaba muy cerca de descubrir la composición del veneno de Sasori y crear un antídoto en los laboratorios que habían dispuesto para ella al mencionar que era alumna de la Hokage. Hundiendo un poco los hombros, intentó no desanimarse demasiado respecto a los días anteriores tan intensos, y se sentía un poco avergonzada de las lágrimas de felicidad que había derramado sobre los hombros de Itachi al llegar a Suna.

Aunque eso no era nada comparado a lo que sentía al recordar el beso…

—¡Sakura-san! ¡Mi bella flor!

—¡Lee-san! —respondió Sakura, yendo a refugiarse en los brazos abiertos de su querido amigo al que no veía hacía tiempo—. ¡No tienes idea de lo mucho que quería verte!

Separándose, lo inspeccionó con una sonrisa. Se alegraba demasiado de poder verlo luego de tantos meses en que había ido a Suna a entrenar como el representante más fuerte de Konoha que no perteneciera a ANBU, y seguía siendo igual de luminoso y adorable que siempre. Era reconfortante ver una cara conocida en medio de todo el caos que estaba viviendo, pero no podía comentarle nada, ya que todo eso era confidencial.

—Lástima que te vayas tan pronto —lloró Lee—, sólo tendremos una tarde juntos.

—Perdón, pero mañana debo partir. ¡Ya sabes cómo son las misiones!

Limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano, Lee asintió con mucha fuerza. De pronto, su gesto cambió, recordando algo que había tenido presente decirle y casi se le olvidaba:

—Hace poco vi a Naruto por aquí. ¿No te has topado con él?

Luego de un mohín sorprendido, Sakura le regaló una gran sonrisa. Ah, saber de Naruto de esa manera inesperada después de todos esos encontrones horribles la hacía tan feliz…

—Nop, pero ha de estar bien. Después de todo, ¡Naruto es el miembro más fuerte del Equipo 7!


14 de octubre – País del viento
Sunagakure, bajo la ciudad

—¡Oye, Naruto!

El rubio asintió ante las palabras de Shisui, comprendiendo que al fin habían llegado donde debían. Habían estado rastreando el escondite de ciertos ninjas sospechosos desde el día anterior, y Shisui había decidido que sería bueno probar la fuerza de Naruto si es que llegaban a encontrarse con alguno. El escondite estaba completamente vacío al momento de interceptarlo, pero siguieron el rastro más fresco que había dejado el ninja más descuidado… o quizás el más hábil que les había tendido una trampa.

Estaban en las alcantarillas de Suna. Era un lugar horrible para esconderse, coincidían Shisui y Naruto, pero muy inteligente: no podría ser rastreado por olor, la visión era muy reducida y era una enredadera de caminos que había que conocer bien para no perderse.

Frente a ellos, refugiado en las sombras, el ninja que habían seguido.

—Oh, ¿te escondes de mí? —dijo Shisui con tono herido, llevándose una mano al pecho—. ¡Sal de ahí y conozcámonos!

Le hizo un gesto a Naruto, quien captó y se lanzó al ataque de la figura envuelta en una capa con nubes rojas, pero por la oscuridad no podía ver bien. Ésa sería una lección que Shisui le regalaría a Naruto: peleas con poca visibilidad cuando no eres un Uchiha.

No obstante, antes de poder acercarse del todo, Naruto vio bloqueado su chakra del brazo izquierdo.

«¡¿Puño suave?!», gritaron los pensamientos de ambos. Naruto saltó con rapidez hacia atrás, tomando lugar a un lado de Shisui y exhibiendo una postura más defensiva y cauta.

—Este estilo de pelea… —susurró con los ojos muy abiertos—, es el mismo que Neji.

—¿Un usuario de Byakugan? —preguntó Shisui con la boca abierta. No existían usuarios de Byakugan que no fueran de Konoha… la sangre se le heló un segundo, su mente viajando hacia Sasuke y Neji.

El Uzumaki pareció tener el mismo pensamiento, pues la rabia se juntó en sus facciones y lo instó a dar un paso hacia al frente, exigiendo:

—Tú… ¿quién eres? ¡Muéstrate! ¿Has atacado a Neji y robado sus ojos? —No recibieron más que silencio de la parte oculta en las sombras—. ¡Responde!

—Supongo que eso quiere decir que ya me has olvidado, Naruto-kun. —La figura resultó inesperadamente ser femenina y ambos hombres se quedaron con la boca abierta al comprender quién era realmente la que lucía el emblema de Konoha con una recta línea sobre él, signo inequívoco de quien traiciona a su aldea—. Mi primo no es el único que posee estos ojos.

Azul y violeta se vieron frente a frente, él completamente sorprendido y ella esbozándole una suave sonrisa con tintes algo burlones que Naruto no reconoció en esa cara que siempre había tenido como amable. Portando orgullosamente la capa negra de nubes rojas que representaba a Akatsuki, no se encontraba nada más ni nada menos que la desaparecida heredera del clan Hyūga…

—¡Hinata!


[...]
¡Continuará!


respuesta a reviews:

-Sasuke es tan cuidadoso con Shisui porque es un celoso y se moriría si alguien estuviera con sus amigos/hermano. Nadie puede convencerme de que alguien tan inseguro como él no sería celoso xD Shisui en realidad no tiene ninguna intención con nadie ahí, sólo ama molestar a Sasuke.

-Me llegó la duda de cómo estaban bebiendo. En mi país, la mayoría de edad es a los 18 años, así que eso aplica también para este fic.

¡Muchas gracias por sus lindas palabras de apoyo a McKeef y manu! Iré a contestar los reviews de gente con cuenta ahora ya~.

Bipo habla:
¡Qué bueno es actualizar! Ha sido un tiempo, pero me he estado acostumbrando a un nuevo ritmo porque ciertas rutinas cambiaron, pero ya tengo más claridad de cómo organizarme. Me han preguntado si hay alguna fecha específica que les pueda dar para las actualizaciones, la verdad es que no :( todos los semestres son diferentes, así que va variando acorde a eso, pero tengo la meta de actualizar como mínimo una vez al mes y planeo cumplirla. Pueden ir viendo el calendario actualizado en mi página de FB Mrs Bipolar (link en mi perfil). Obvio no quiero demorar tanto como esta vez, se va perdiendo el ritmo mío y también de la lectura, así que espero que sigan ahí (L)

Quiero darles un montón de gracias por sus hermosas palabras de cariño y apoyo al fic. Ha sido el más loco y diferente que me he atrevido a hacer, por lo que me alegra que se hayan sumado gente a este barco tan incierto jajaja creo que este ha sido el capítulo más movido del momento y tiene cierta escena que moría por escribir, el conveniente beso xD vamos, no me pueden culpar, quería ponerlos más incómodos, qué les puedo decir. De momento, no hay sentimientos ni nada, sólo cierta curiosidad por la otra persona en medio de la desesperación por todo lo que está ocurriendo y armándose con estos nuevos Akatsuki (de parte de Sakura, que recién está descubriendo esto, Itachi y los más altos rangos ya lo sabían de hace un tiempo). Así que, de aquí en adelante, estos dos estarán cada vez más juntos y el mundo cada vez más en caos xD

Mi gran meta es que esto sea IC, considerando el nuevo mundo también. Espero que les parezca creíble cómo voy desarrollando las cosas y que sigan apoyándome como lo han hecho (L) agradecería que me contaran qué opinan de este capítulo con un bello review, el cual será pagado con un besito de Itachi. ¿Qué otras personitas de Naruto solucionarían la situación con Gaara/Kisame como lo hicieron Itachi y Sakura? ¿Y por qué pensaron en Shisui? xD En ese momento, no les convenía pelear y querían pasar desapercibidos y la meta del par de Akatsuki no era ninguno de los dos, así que los dejaron pasar. Luego no se zafarán tan fácil... se vienen peleas. ¿Y qué opinan de todos los personajes que han aparecido este capítulo? Ah~, ¡en serio espero que les haya gustado!

¡Abrazos enormes y que estén bien! Ya le queda poco al 2020 jajaja