Atención, en el One Shot se describen escenas de índole +18 por lo que si eres sensible es mejor que no prosigas la lectura. Los que la continúen espero sea de su agrado. ^_^
Tras la salida de la escuela, vemos a nuestro querido peliblanco regresando con cara abatida junto a su compañero Clyde, el cual como siempre se preocupa por el estado de ánimo de su hermano de otra madre.
- Lincoln, desde que hemos salido de la escuela se te ve muy apagado. ¿Ha pasado algo?
- No Clyde, solamente estaba pensando en lo que me espera al llegar a casa.
- Siiiii... Loricita seguro te recibirá con un buen abrazo y te habrá preparado algo delicioso para merendar... *Aish* como te envidio.
Lincoln intentaba esquivar los corazones que desprendía su amigo en su nube de ensoñación.
- Ni de lejos Clyde. Lynn me está esperando, esta mañana ha dicho que se le ha ocurrido una forma genial para que me quiera poner en forma.
- Ouch! Veo que mañana vas a tener agujetas en todo el cuerpo.
- Si... Aunque estaré peor aún si me niego.
- Retiro lo dicho. No te envidio lo más mínimo.
Tras caminar un par de cuadras los amigos se despidieron marchándose cada uno a su casa. Nada más llegar, Lincoln vio como en la puerta le esperaba su hermana Lynn con una sonrisa.
- Vamos Link, deja tu mochila y baja rápido. ¡Tenemos que empezar enseguida!
Resignado, el peliblanco no podía hacer más que seguir las indicaciones que le había dado la deportista. Aún y arrastrando los pies, no tardó en volver a bajar dispuesto a recibir una nueva paliza en algún deporte.
- Bueeeeno, dime Lynn. ¿A que quieres jugar esta vez? ¿Baloncesto? ¿Hockey? ¿Rugby?
- Nada de eso. A partir de hoy vamos a jugar al "Juego de la humillación" y así te pondrás en forma.
El albino miraba desconfiado a su hermana que estaba con una gran sonrisa en su rostro y mirada ansiosa.
- Eso no suena nada bueno para mí.
- Únicamente si pierdes no será bueno, mira te lo voy a explicar.
El muchacho escuchaba atento la explicación de la muchacha. Básicamente se trataba de una carrera desde casa hasta el puesto de helados del parque a 10 cuadras de allí. La diferencia es que Lynn le indicó que ella iría corriendo por la calle principal mientras él podía utilizar cualquier medio para intentar llegar antes, tanto tomar atajos, como utilizar la bicicleta o ir en bus. El juego tenía ese nombre porque al terminar la semana, el que hubiese ganado más carreras durante los 5 días le impondría al perdedor un castigo que debería cumplir obligatoriamente durante el fin de semana. El ganador final del juego sería el que primero aceptase sentirse completamente humillado y pedir que dejasen de jugar a aquel juego.
- ¿Entonces... Solo tengo que llegar allí antes que tú? ¿Y puedo ir como yo quiera?
- Eso mismo. Pero si empezamos, no vale retirarse minimo hasta la próxima semana y el perdedor deberá cumplir el castigo que escoja el ganador.
La deportista tenía una mirada alegre y ansiosa por empezar. Lincoln sabía bien que si se negaba, la rabieta de su deportista hermana sería peor que cualquier castigo humillante que está tuviese en mente. Aceptó por lo menos probarlo esa semana; después de todo, el tenía muchas formas de conseguir ventaja.
- Bien. En sus marcas. Listos. YAAA.
- ¡Hey Lynn! Eso no valeeee.
La chica ya había empezado a correr adelantándose al muchacho. Este tenía el instinto de ir corriendo tras ella, pero recordó las reglas, así que se metió en el garage y salió pedaleando a toda velocidad en su bicicleta rosa con cestita.
Por mucho que pedaleó, cuando llegó al parque su hermana ya se encontraba allí saboreando un helado de chocolate.
- Uno a cero pardillo. Espero que mañana me lo pongas más difícil. Jejeje.
Al día siguiente el resultado fue el mismo, solo que esta vez el muchacho había intentado ir en bus para llegar antes. No había tenido en cuenta los 10 minutos que le tocó esperar a que el bus lo recogiese en la parada. Lynn se había terminado su helado para cuando llegó. Ya eran dos veces las que perdía y empezaba a hartarse pero se pudo relajar algo cuando llegó a casa.
- Link, Bro. ¿Te animas a tocar un rato conmigo?
- Claro Luna. Me pongo a la batería. Quiero desestresarme un poco.
- Y yo que creía que para desestresarte tocabas un palo y no dos. Jajajaja. ¿Entienden?
- !LUAN¡ - los dos hermanos algo sonrojados recriminaron a su hermana el chiste de mal gusto.
Ya en el garaje estuvieron tocando y probando las nuevas letras que Luna había escrito, aunque la mayor veía como el joven estaba más pensativo de lo normal.
- Bro, ¿Te pasa algo? Te ves preocupado.
- No es nada Luna. Es solo que hay algo que me gustaría conseguir para que cierta chica me deje en paz, pero no se me ocurre nada.
La cara de Luna se iluminó al pensar en que otra chica intentaba entrarle igual que hizo Ronnie Anne.
- Las chicas somos complicadas Link. Ni aunque tuvieses un mapa de cómo somos, sabrías que es lo que nos motiva.
Aquellas palabras hicieron que los ojos del albino se abriesen de golpe. Claro, ¿Como no lo había pensado antes? El chico corrió a darle a su hermana un beso en la cara que la dejó algo sonrojada y extrañada.
- ¡Eso es! Muchas gracias Luna *muak* Voy a por unas cosas. ¡Eres la mejor dando consejos!
Durante la noche el muchacho se concentró en revisar los mapas de la zona, buscando la forma más rápida de llegar aún si tenía que saltar vallas y colarse momentáneamente en el jardín de algún vecino. Sabía que aquel juego no podría ganarlo, pero no pensaba permitir que su marcador terminase a cero. No le daría la razón a Lynn con lo de que él no estaba en forma.
- Tercera carrera hermanito. En sus marcas, listos. Yaaaaa.
En aquella ocasión el albino se puso a correr también, pero en dirección opuesta. Había estudiado las cercas, los callejones y los jardines que debía atravesar. Corrió a toda velocidad por los jardines superando su récord al verse perseguido por algún perro que no había entrado en sus cálculos. Al llegar a la entrada del parque pudo ver como su hermana se acercaba a toda velocidad. Corrió con todas sus fuerzas y casi es Lynn la que toca antes el puesto de los helados, pero le faltaron 10 centímetros para llegar antes.
- Siiiii. 2 a 1. ¿Que tienes que decir a eso Lynn?
Lynn bufó algo molesta.
- Bueno, mañana tendré que correr de verdad en vez de hacer joggin. Venga vamos, volvamos a casa.
- ¿No vas a tomarte tu helado de chocolate de siempre? - el muchacho parecia extrañado.
- Eso es solo para los ganadores y esta vez he perdido. ¿Tu te vas a tomar uno? Estas en tu derecho...
Finalmente el muchacho se pidió un helado de vainilla. Un helado que realmente le supo mucho más rico que de costumbre. Era el Helado de la Victoria. Ahora sabía porque a Lynn le gustaba siempre ganar en todo. Todo sabia mejor siendo un ganador.
Al regresar a casa, Lynn se fue a ejercitar sus piernas para no volver a perder al día siguiente. A Lincoln, otra de sus hermanas le solicitó su ayuda.
- Graciash por ayudarme en este proyecto unidad fraternal masculina. Acercame los alicatesh.
- Aquí tienes Lisa. ¿Que estás construyendo en esta ocasión?
- Un portal capaz de interconectar dimensionesh. Shi todo sale según lo previsto podré compartir mi prodigiosha mente con otras Lishas de distintas dimenshiones y juntas dominaremosh el mun... Quiero decir, dominaremosh todas lash ciencias y crearemosh coshas increíbles. Jejeje.
- Creo que ahí necesitarás el destornillador plano. Aquí tienes.
- Graciash. Si todo shale bien, puede que te lleve conmigo a alguna dimenshión para que veash que sé recompensar tus esfuerzos.
La pequeña científica trabajaba sin cesar en aquella especie de portal de forma rectangular que se asemejaba a una puerta en la pared del búnker. Tras el sueño que había tenido el albino sobre dimensiones donde sus hermanas eran chicos o aquella en donde él era una chica, en verdad no quería saber nada de esos temas.
Tras la cena, fue Lucy la que requirió de sus servicios para arreglar las rimas de un poema sobre sangre, oscuridad y actos prohibidos entre muertos y mortales. Pero el cansancio del ejercicio que había hecho para lograr su victoria hizo que el muchacho se durmiese a medio poema.
Al día siguiente, Lynn venía preparada con su cinta de correr en la frente dispuesta a no perder nuevamente esa carrera.
Lincoln quiso repetir el atajo que había tomado el día anterior, pero tenía todo el cuerpo dolorido. Cuando llegó a la entrada del parque, vio como su hermana corría ya directa a la caseta de los helados. Para cuando esté llegó, ya le estaban entregando su helado de chocolate de la victoria.
- Jejeje. Casi casi apestoso. Pero he ganado. Con esta, son tres victorias para mí y un castigo humillante para ti.
El muchacho casi sin aire se resignó. Realmente sabía que si hubiese estado un poco más en forma podría haber empatado el marcador, pero ya solo tenía ganas de que le dijeses ese castigo humillante y terminar de una vez.
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El lunes había llegado y el albino se encontraba tomando su almuerzo en el comedor con sus amigos. Estos escuchaban atentos lo que les contaba el joven Loud intentando aguantar las risas.
- ...y no le bastaba con que me disfrazase de payaso, que hizo que montara una parada con las tartas de Luan y cualquiera que pasase, por un dólar, me pudiese tirar un pastelazo en la cara.
- Jijiji. Eso no está nada bien Lincoln. ¡La próxima vez debes avisarnos para que nos pasemos!
- Vamos Stella, no seas mala. Jajaja. Seguro que nuestro Gurú ya tenía experiencia.
Al final las risas se desataron con el comentario de Zach. Lincoln tras algo de vergüenza reconoció que sí que era divertido. Fue Liam quien dejó pensativo al muchacho con su pregunta.
- Si hubieses ganado, ¿Que le habrías pedido tu?
Aquélla pregunta lo tomó completamente por sorpresa. ¿Que podría hacer para que Lynn se sintiese humillada? Nunca se le había pasado por la cabeza el poder ganarla, pero si ocurría... ¿Podría humillarla tanto como para que ella misma se rindiese y dejasen aquel juego?
- Pues... No lo había pensado...
- Yo le pediría que en el próximo partido no pudiese marcar ningún gol, que siempre pasase a otra para que marcasen.
- Stella, no conoces a la hermana de Lincoln tanto como crees. Lo que tendría que pedirle es que consiguiese que Lori aceptase una cita conmigo. *Aish* - el joven de gafas se quedó durante el resto de la conversación metido en sus propias fantasías.
- Podrías pedirle que sea tu sirvienta y haga las tareas por ti.
- Zach, eso no tiene nada de humillante. A no ser que le pida que lo hiciese sin ropa...
- Rusty, creo que eso sería más humillante para Lincoln que tendría que mirar ese cuerpo musculoso y plano. Jejej...
- *ejem* *ejem* - Stella miraba con furia a Liam - ¿tienes algún problema con las que tardamos un poco en desarrollarnos?
Debido a ese comentario la conversación se desvió y no volvieron a tocar el tema.
La semana fue pasando de igual forma. Al regresar, realizaban la carrera, el ganador se tomaba un helado y cuando regresaban a casa Lincoln intentaba leer algún cómic hasta que alguna de sus hermanas lo interrumpía pidiéndole algo.
Viernes
- Buff... 3 a 2. Me has vuelto a ganar.
- ¿A caso lo dudabas apestoso?
La deportista hacía rato que se había terminado su helado de chocolate y esperaba paciente a que su hermano llegase. El atajo que Lincoln tomaba le había logrado dar dos victorias aquella semana, pero ese último día uno de los vecinos lo retuvo dándole un sermón por colarse cada día en su jardín. Posiblemente ya no podría utilizar de nuevo aquel atajo.
La humillación de ese fin de semana sí que lo sacó de sus casillas. Los padres Loud habían decidido llevar a todos a Lactolandia con la paga extra de Rita. Hasta aquí bien, lo malo fue que Lynn lo hizo ir durante todo el fin de semana con un pañal de Lily como única prenda y no podía utilizar más que lenguaje de bebé excepto para cantar una canción cuando ella lo pidiese. Como por ejemplo en una de las colas para subir a una atracción.
- Vamos Lincoln, ahora es el momento.
- ¿Gu gaga?
- Si, debes hacerlo. Así te esforzarás más la próxima semana. Jejeje.
- Soy un gordo bebé que puede bailar como un hombre, puedo sacudir mi bote, puedo sacudir mi cabus, soy un bebé escandaloso y Puedo tocarte el bote, tocarte el bote, puedo tocarte el bote, si eres una bruja mala te golpeare por diversión.
- Jajajaja. Linky, esto ha sido graciosísimo. ¿Te importa si lo público en mi canal?
- GU GAAAA - decía el albino enfadado.
- Luan, a mí me ha parecido que eso no era un NO. Creo que el apestoso te da su consentimiento.
La mirada de furia del albino no hizo más que ensanchar la sonrisa de su deportista hermana. Ya estaba harto, queria terminar con aquel dichoso juego, pero en esta ocasión algo había crecido dentro de él. Las ganas de vengarse... Pero sin poder utilizar el atajo le sería imposible el ganarla.
Ya el domingo por la noche se encontraba tumbado en su cama, pensando en si habría alguna otra forma en la que la pudiese ganar. Estaba por decidir rendirse cuando vio en el techo algo parecido a un chispazo eléctrico.
- !AAAAAHHHH¡
- ¡Ouch!
Antes de poder enterarse de qué pasaba, el chico escuchó un grito y notó como algo le caía justo en la cara. Asustado intentó quitarse aquella cosa de encima pero aquello empezó a moverse y a... ¿Reír?
- Jajaja... Unidad fraternal... Jajaja... Lincoln... Para. Jajajaja... Me... Me hacesh cosquillash. - la pequeña genio logro librarse de las manos de su hermano y bajar de su cara.
- ¿Li-Lisa? ¿Ya me has vuelto a utilizar para algún experimento sin mi permiso?
- Negativo. Estaba probando el portal a otrash dimenshiones pero parece que he fallado. El trashto inútil solo me teletransporta a cualquier lugar pero dentro de eshta misma dimenshión.
El cielo se abrió en aquel momento para el chico. ¿Un teletransportador? Con eso podría ganar a Lynn y hacer que ella misma sintiese lo que es la verdadera humillación. Una maquiavélica sonrisa apareció en el rostro del chico.
- Lisa, hermanita querida. ¿Que vas a hacer con el portal ese?
- Puesh lo obvio con los trashtos inútiles. Lo reduciré a shus componentes báshicos.
- ¿Lo desmontaras? - la cara del chico perdió su alegre impresión y se volvió apagada y sombría - ¿Cuando?
- Puesh tan pronto como she le agote la batería de plutonio. Hacerlo con la batería cargada podría ocashionar una exploshión que dejaría mi búnker inutilizado durante mesesh.
Tras una larga discusión y negociación, finalmente el albino logró que su hermanita le permitiese el utilizar el portal, por lo menos hasta que las baterías se agotasen. Y tan solo le costó el aceptar hacer de conejillo de indias en 10 experimentos peligrosos así como el realizar las tareas domésticas de la joven genio durante un mes.
El lunes transcurrió con normalidad, Lynn ganó nuevamente la carrera, pero en esa ocasión el albino aprovecho para buscar un lugar oculto a la vista y tomar las coordenadas GPS con su celular.
El martes había llegado y tal como la carrera empezó, el muchacho volvió a irse en dirección contraria como cuando tomaba el atajo, pero al cabo de un momento regresaba para ir al búnker de Lisa.
- A ver, la contraseña es su cumpleaños. Bien, estoy dentro. Y aquí esta el portal y el panel donde debo introducir las coordenadas. Hecho.
El portal tomó un color azulado y algo temeroso vio como la pared desaparecía y mostraba aquella zona oculta del parque. Tras unos momentos de duda, cerró los ojos y se lanzó a atravesarlo esperando sentir alguna descarga eléctrica o algo extraño, pero lo único que sintió fue el daño de ver su nariz aplastada contra el árbol que había en frente.
Tras recuperarse del golpe, salió corriendo y llegó al puesto de helados justo a tiempo de ver cómo Lynn aparecía corriendo a toda prisa y con cara de sorpresa.
- ¿Como lo has hecho? Normalmente siempre que me has ganado ha sido de unos centímetros.
- He encontrado un atajo más rápido. Jejeje. No volverás a ganarme. Ahora, si me disculpas, me he ganado un helado de vainilla.
Aquella semana se le pasó volando al muchacho, el jueves ya había logrado vencer a su hermana por 3 a 1. La hora de la venganza había llegado.
Sábado
- Bien Lynn. Este fin de semana vas a tener que llevar falda a todos lados, incluidos tus partidos de basket y softball.
- ¡Ja! ¿No se te ha ocurrido nada mejor? ¿Crees que por usar una falda me voy a avergonzar? Con llevar mis shorts debajo tengo suficiente.
Aquella chulería de Lynn sólo logró hacer que se irritase y habló antes de pensar.
- ¿Si? Pues tampoco vas a poder llevar nada debajo, solo la falda.
La cara de la deportista tomó algo de color.
- ¿A caso quieres que vaya en plan comando?
- Eso mismo - decía enfadado el chico sin entender muy bien.
- Pervertido...
La deportista se dirigió a su habitación con cara enfadada. Al verla así, el chico se había relajado. Por lo menos había conseguido hacerla enojar. Pero... ¿Que sería aquello que había dicho ella de ir en plan comando? ¿Algo estilo militar?
Tras una búsqueda rápida en su computadora acabó sonrojado al ver que aquello significaba que cuando las chicas van así es porque no llevan ni bragas debajo de la falda.
- Mierda... Creo que me he pasado. !Me va a moler a golpes si ocurre un "accidente" y alguien la ve¡ *Glup*
Lincoln salió rápido de su cuarto para modificar su petición pero Lynn ya estaba bajando las escaleras algo sonrojada y con una falda roja en lugar de sus habituales shorts.
- Vamos campeona. Tenemos que dejar antes a Leni en el centro comercial y... ¿Te has puesto falda? Jajaja. Ya veo, es para desmoralizar al equipo contrario, ¿No? Decirles que son tan malas que hasta alguien con falda las puede vencer.
- Jejeje. Si... Algo así papá.
- ¡Hey! Esperadme, yo también voy.
- ¿Lincoln? Nunca vas a los partidos de Lynn, solo a sus entrenamientos. ¿Que está pasando aquí?
El chico puso una incómoda sonrisa ante su padre y la mirada de ojos ardientes que le dedicaba la deportista.
- ¿A caso no puedo ir por una vez a animar a mi hermana?
A la llegada, el muchacho se situó al lado de las gradas mientras su padre se sentaba en el centro de estas. El partido empezó con normalidad, todas botando la pelota de un lado a otro y tirando a canasta. No fue hasta el inicio del segundo tiempo que la deportista ya tomó confianza y empezó a realizar lanzamientos con algún pequeño salto, el corazón del chico daba saltos a la par al ver como la falda de su hermana se elevaba levemente, el sudor frío recorría su frente.
No fue hasta el tercer tiempo que no vio las claras intenciones de su hermana de hacer un mate y colgarse del aro, ahí fue cuando Lincoln intervino. Como un espontáneo en medio de la gran bowl salió corriendo en medio del campo interrumpiendo el juego para acabar placando "sin querer" a su hermana. Esto se repitió un par más de veces hasta que placo por error a Paula haciendo que tuviesen que enyesarle nuevamente la pierna. Ahí lo expulsaron del gimnasio y quedó esperando de pie al lado del auto familiar. Preguntándose si no habría pasado nada en el resto del tiempo.
Una vez terminado el partido y viendo que su padre y su hermana se dirigían hacia allí esperó a que su padre subiese al auto para disculparse con su hermana, pero había estado tanto rato de pie que tenía las piernas dormidas y calló al suelo.
- Lynn, veras quería disc... ¡OUCHH!
La joven se giró para ver a su hermano en el suelo y su ceño se volvió a fruncir.
- ¿Eso es lo que querías? ¿Por eso has estado interrumpiendo el partido? Maldito pervertido...
La chica levantó levemente su falda, lo suficiente para que, desde la posición en la que estaba, el albino pudiese ver y estallar en rojo.
- Yo siempre cumplo, como ves no llevo nada. Ahora ya puedes dejarme en paz. Como interrumpas el partido de softball te acordarás de mis puños.
Con un gran nudo en la garganta y la cara completamente colorada, el chico subió al coche detrás de su hermana. El partido de softball fue mucho menos accidentado aunque el peliblanco sufría cada vez que veía lanzar a su hermana alzando levemente una pierna.
El resto del fin de semana fue bastante normal, podría haber sido el más tranquilo de los días que había pasado. Sus hermanas estaban más interesadas en el cambio de Lynn que no en pedirle a él favores. Pero los nervios al verla subiendo las escaleras o corriendo con los patines hacia que no pudiese quitarle ojo de encima para evitar cualquier accidente que más tarde le supusiesen varios huesos rotos.
.
La semana siguiente había empezado y los amigos ya tenían ganas de saber que nueva humillación le había hecho pasar Lynn este fin de semana, pero el muchacho solo desvió la atención cambiando de tema hasta que se olvidaron del asunto. No pensaba contarles el como intentó humillarla y lo mal que lo pasó él. Antes de regresar a sus clases el pelirrojo pecoso los reunió en corrillo una vez más.
- Nos vemos al salir de clase donde siempre, he traído material nuevo. Jejeje.
- Vale Rusty, entonces nos vemos en la caseta de deportes.
- Sssshhhh... ¡Liam! Como nos pillen por tu culpa los cinco te vamos a dar tirones en las orejas hasta que te lleguen al suelo.
Tras las clases, los seis amigos se reunieron en la caseta donde se guardaba el material de las clases de gimnasia. Allí, el pecoso pelirrojo sacó el material del que hablaba, una nueva revista PlayTio y todos la ojeaban con curiosidad y vergüenza, aunque a Lincoln también se le unía la incomodidad al pensar que la primera parte femenina que había visto en vivo se trataba de la de su hermana mayor.
- Está tremenda con ese disfraz de conejita. Ojalá pudiese ver a Lori así...
- Y el tipo ese tiene un buen cimbrel. ¿En serio le cabe todo eso ahí dentro a la chica?
- Ni idea, pero no es el único sitio, mirad ahora está apuntando a la puerta trasera. Jijiji.
- Si y mirad qué buen par de tetas que tiene.
- *ejem* *ejem* ¿Ya estamos otra vez con ese tema, Liam? Yo creo que debe ser super humillante para esa chica el dejarse hacer eso, no puede hacer nada, está de espaldas y no debe ni poder controlar los movimientos que hace el chico. Solo notar las embestidas y seguro que le duelen esos pechos tan grandes al balancearse así colgando. Jamás quisiera tenerlos como esa.
- Tranquila Stella, no te enfades. Liam no lo decía con mala intención.
- Lincoln tiene razón, ha sido solo un comentario sin malicia. De verdad.
- Bueeeeno... Lo paso por esta vez, pero dejadme ver bien esa página donde sale el chico posando con ese torso musculoso.
- Ugh... Pero si parece un trípode.
Tras la sesión en la caseta, cada uno se fue a su casa y alguno terminó llendo al baño un largo rato, pero para el albino fue muy diferente. Lynn lo esperaba con cara enfadada delante de la puerta.
- Ya era hora apestoso. Llevo un buen rato aquí esperándote.
- *glup* ¿Esperándome? ¿Para que?
- ¿Como que para que? Es lunes, nos toca hacer la carrera para ver quién le mandará al otro este fin de semana.
Los ojos del albino se abrieron de golpe. Después de que su hermana perdiese creyó que aquello se había terminado.
- ¿En serio quieres seguir? Creía que...
- El único que perderá serás tú. El castigo es parte del juego, pero solo se gana cuando el otro se retira humillado. Así que venga. En sus marcas, listos, YAAA.
La deportista empezó a correr antes aún que el chico dejase la mochila en su cuarto. Un escalofrío le recorrió la espalda al pensar en lo que su hermana habría planeado si el perdía. Dejó sus cosas y corrió al búnker.
- ¿Queeeee? ¿Como puedes haberme ganas dejando tu mochila en casa? Esto es muy sospechoso.
- Bueno, ya te dije que encontré un buen atajo. Jejeje - el sudor caía de la frente del muchacho pero no por el ejercicio físico precisamente.
Para evitar las sospechas de su hermana decidió dejarla ganar un par de veces y el alzarse con la victoria 3 a 2.
- Ufff... Has estado cerca Lynn pero al final he ganado.
- Mierda... La semana que viene me esforzaré aún más. Parece que te di demasiadas ventajas.
- ¿Volvemos a casa?
- ¿Y tu helado de la victoria?
- Hoy no me viene de gusto. - en verdad aquellos helados ya no sabían tan bien desde que utilizaba la máquina de Lisa.
- ¿Cuál será mi castigo esta vez? A ver.
- Pues... Mmmm... Si, quiero que este fin de semana solo utilices un disfraz de sirvienta y hagas todas mis tareas. Jejeje.
Por algún motivo la chica había vuelto a sonrojarse y frunció de nuevo el entrecejo.
- Y supongo que también querrás que limpie tu cuarto por ti, ¿verdad?
- Exactamente. - comentaba alegre el muchacho.
- Pervertido...
Aquel comentario lo tomó por sorpresa, pero no le dió importancia. El sábado fue un show de flashes y risas por las fotografías que tomaban sus hermanas del nuevo atuendo de Lynn. Un vestido negro de falda corta con delantal blanco, una cofia blanca y un plumero en sus manos. Una a una realizaba las tareas de su hermano como sacar la basura y llevar la colada abajo. El domingo le tocó la limpieza del cuarto de su hermano.
- Bueno, ya estoy aquí. ¿Por dónde empiezo?
- *ejem* *ejem*
- Aish... "Amo" Lincoln. ¿Que desea que limpie en esta estancia? - decía la deportisa rodando los ojos y arrastrando aburrida las palabras.
- Puedes empezar limpiando las estanterías, ten mucho cuidado con mis maquetas y después recoge todo lo que habéis dejado tirado por el suelo tu y las demás.
- Como ordene el "amo"
Mientras su hermana pasaba el plumero por los estantes, él se dedicó a estar tumbado en la cama leyendo uno de sus cómics. De vez en cuando levantaba la vista de la revista para molestar a Lynn indicándole que se había dejado alguna parte sin limpiar. Esta vez había escogido un buen castigo para humillarla.
Cuando terminó con los estantes, nuestro peliblanco se levantó para dejar a su hermana recoger el resto del cuarto. Incluido el cómic que había leído y dejado encima de la cama.
- No te olvides de poner los cómics en su sitio y sacar de aquí tus cosas y las del resto de nuestras hermanas.
- Si, si. Como ordene el "amo" - se notaba la irritación en la voz de la chica.
Lincoln observaba con sonrisa triunfante como Lynn organizaba sus cómics y después empezaba a recoger las cosas que había por el suelo. Aún había sido considerado y él mismo había recogido y guardado toda sus cosas, así como la ropa sucia que se solía amontonar en una esquina del suelo.
Fue cuando la chica se arrodilló para buscar debajo de la cama que el muchacho estalló en rojo nuevamente. La corta falda del disfraz había quedado levantada y nuevamente tenía a la vista aquella parte de su hermana junto a su trasero respingón. No tardó en entender el porqué le había llamado pervertido cuando le indicó lo que quería. Parece que su hermana malinterpretó sus palabras cuando le dijo que "solo" utilizase un disfraz de sirvienta.
*BUMP*
- Auuu.
Lynn había intentado levantarse de golpe sin recordar que se encontraba medio metida debajo de la cama. Se apresuró a salir de ahí debajo y su mirada destilaba furia. En sus manos tenía un cómic que le lanzó a su amo a la cara.
- Maldito pervertido. ¿Como te atreves a usarme para tus fetiches raros?
El muchacho no sabía de qué le hablaba hasta que se fijó en lo que le había tirado su hermana a la cara. No era ningún cómic como había pensado, era una de las revistas PlayTio de Rusty y precisamente una en la que la señorita salía "solo" con un delantal y un plumero en su mano, el número de las Mucamas Pervertidas.
- Yo... E-esto... Es un error Lynn... De verdad. Yo... no estaba pensando en eso...
- ¿Encima tienes el descaro de mentirme? Se te nota perfectamente apestoso.
La enfurecida chica señalaba la parte baja del albino. En aquel momento el chico se arrepintió más que nunca de su manía de leer cómics únicamente en ropa interior. Su tienda de campaña era tan evidente que no pudo hacer más que correr a taparse con la revista erótica.
- Uugghh. Eres asqueroso. Yo me marcho de aquí. Ya he recogido todo "amo" gorrino.
El joven solo podía balbucear mientras veía como su hermana se marchaba enfadada de su cuarto. Maldita su suerte y las casualidades que habían hecho que aquel castigo normal que había pensado para su hermana terminase haciendo que ella lo considerase más pervertido aún de lo que ya pensaba. Estaba considerando dejar ganar a su hermana la siguiente semana y dejarse humillar como disculpa, pero durante la cena perdió todas esas ganas.
- Apestoso, encuentra otro sitio donde guardar tus revistas guarras. Debajo de la cama podrían encontrarlas las pequeñas...
- *pfffff* ¡LINCOLN MARIE LOUD! Tu, yo y mamá vamos a tener una buena charla. - el padre de familia había escupido todo el agua que estaba bebiendo.
- Ja, sabía que literalmente se estaba volviendo un pervertido.
- No lo entiendo, si las revistas están guarras ¿No es suficiente con limpiarlas?
- Bueno Bro, es normal a tu edad, pero si una de nuestras sis que miran la tele encuentran una, te aseguro que la próxima guitarra que parta será en tu cocorota.
- ...
Todos miraban extrañados a la humorista de la familia que no había dicho nada.
- Luan, sis. ¿En serio? ¿Ni un chiste?
- ¿Eh? Ah... Emmm... Bueno, no creo que sea necesario. Jejeje. - con una gota de sudor en su frente la humorista pensaba en que debía esconder en otro lugar las revistas que ella tenía debajo de la litera.
La gran charla de la madurez que le dieron sus padres convenció al chico de que no la dejaría ganar.
- No pienso dejarla ganar. ¡Ni en broma! ¿Cree que soy un pervertido? Pues prepárate Lynn, vas a retirarte de este tonto juego. Ya lo verás.
El muchacho en su habitación guardaba la revista de su compañero en la mochila para devolvérsela y pensaba en lo que le haría hacer a su hermana el próximo fin de semana.
El lunes fue todo como había previsto, dejó ganar a Lynn por un par de metros.
El martes lo mismo pero más ajustado, casi tocan la caseta de helados a la vez.
El miércoles había llegado y por fin encontró un hueco a solas para darle a Rusty su revista.
- Rusty, toma. Creo que te la dejaste en mi cuarto la última vez.
- ¿Que dices Lincoln? Yo tengo todas mis revistas ordenadas alfabéticamente y tan bien protegidas como tú tus cómics. Jamás olvidaría una tirada por ahí.
- ¿Eh? Pero si es el PlayTio que nos enseñaste hace dos meses...
- Si, pero la mía está en casa. Bien guardada y protegida. Es más, la estuve ojeando este fin de semana. El especial de Enero sobre sirvientas. Jejeje.
Aquello le resultó muy raro ¿Quien la debio dejar allí entonces?, pero tras como reaccionó su familia no estaba dispuesto a llevársela de vuelta a casa. La tiró en uno de los contenedores que pasaba de regreso a casa. En la puerta, como siempre, Lynn lo esperaba para realizar la carrera.
- Vamos pervertido, hoy te volveré a ganar y ya verás la que te espera.
La mirada enfadada con que ella lo miraba no había cambiado lo más mínimo en toda la semana. Pero era hora de empezar a humillarla.
- Bien, empecemos. Pero no volverás a ganar ni una vez esta semana.
- En sus marcas. Listos. Yaaaaa.
En esta ocasión, Lincoln no esperó mucho. Tal como su hermana se alejaba, se metió en el búnker y cruzó el portal. Cuando su hermana llegó, él ya estaba terminándose su helado de vainilla.
- Vaya, cuánto has tardado.
- ¿Cómo has llegado tan rápido? ¡Es imposible!
- Los otros días no había utilizado mi atajo especial. Jejeje.
Los dos siguientes días realizó la misma jugada y disfrutaba viendo lo humillada que parecía la deportista al verse derrotada de aquella manera tan descarada.
- ¡AAAGGGGHHHH! Seguro haces trampa de alguna forma.
- No seas mala perdedora, el juego se te ocurrió a ti.
- Mpffff... Vale tramposo. Venga, dime qué has pensado esta vez. Seguro que será algo pervertido.
La cara de asco de la deportista alegró al albino. ¿No era un pervertido? Pues sería tan y tan pervertido que la obligaría a retirarse. Lincoln puso su cara más inocente y tierna antes de hablar y se rascaba un poco la nuca.
- Bueno, pues en esta ocasión... yo... solo quiero sacarte a pasear cuando todos estén durmiendo. ¿Te parece bien?
- ¿Eh? ¿Solo eso? - la deportista tenía una ceja más alta que la otra.
- Si. Ven a buscarme a mi habitación cuando Lucy ronque.
Aquella petición mantuvo extrañada a la deportista durante toda la cena y mientras simulaba dormir.
- ¿A caso el apestoso se ha enamorado de mí y pretende que tengamos una cita? No, no puede ser... ¿No?
Tras escuchar un rato los suaves ronquidos de Lucy, la joven un poco sonrojada se fue al cuarto de su hermano. Este la esperaba con una sonrisa en su rostro.
- Ya están todos dormidos apestoso. Venga, vayamos a ese paseo que querías.
- No tan rápido. No puedo sacarte a pasear sin esto...
Los ojos de la deportista se abrieron como platos al ver lo que le mostraba su hermano. Un collar de perro y una correa como la de Charles. El chico al ver la expresión de la joven amplió más su sonrisa pareciendo la de un psicópata.
- ... Y como buena perrita que eres, no puede ser que lleves ropa ni andes a dos patas. Jejeje.
La expresión de asco y miedo en la cara de Lynn es lo que había estado esperando. Aquella petición era tan desagradable, pervertida y asquerosa que estaba seguro de que preferiría perder antes que cumplirla. Por fin terminaria aquel maldito juego de humillaciones y Lynn no volveria a proponerle nada similar jamás.
Tras el impacto inicial ante aquella petición, la deportista terminó con una mirada de enfado y odio tales que el albino casi había empezado a temblar.
- Guau...
Pero al contrario de lo que esperaba, el muchacho vio como su hermana se desnudaba, se colocaba el collar de perro y se ponía a cuatro patas. Pero aún con esa mirada llena de ira en su rostro.
- Guau, guau...
- Emmm... Esto... Si... Deja que te ponga la correa y salgamos a pasear.
Aquello no había salido como esperaba. En ningún momento se había planeado que Lynn aceptase aquella petición... Debía hacer algo más para humillarla y que se rindiese. Algo más pervertido y desagradable. Una vez salieron con cuidado de la casa, la deportista estaba con la cara roja mirando nerviosa a todos lados por si algún trasnochador los veía, pero los tironcitos que el chico le daba a la correa la guiaban hasta el jardín trasero de la casa.
- Bien perrita. Mira lo que tienes ahí. ¡Un árbol!. Será mejor que hagas tus necesidades rápido o no regresaremos a dentro. Para eso son los paseos de las perritas. ¿No?
- ¿¡Queeeee?! Como te...
- Ssshhh. Las buenas perritas no hablan.
- Grrrr... Guau, guau. - la cara de la chica se encontraba tan roja que nadie hubiese podido distinguir si era por la vergüenza o por la ira que debía sentir ante aquella petición.
El muchacho había resistido todo lo que había podido por no mirar a su hermana desnuda, pero cuando esta se acercaba a cuatro patas al árbol no pudo apartar la vista del trasero desnudo de ella. Ver como levantaba una de las piernas dejando totalmente expuesta su intimidad y cómo tras unos momentos un pequeño chorro amarillo salia de su interior. Tras finalizar, ambos se volvieron al interior de la casa familiar completamente rojos. Ya en el cuarto del albino, la muchacha se empezó a vestir.
- Esta me la vas a pagar muy cara cerdo pervertido. Acuérdate bien de lo que te digo.
El muchacho rojo de vergüenza no sabía qué hacer. Debía conseguir que se rindiese a cualquier costo o la cosa se pondría realmente mal para él. Pero con lo que había visto su mente sólo pudo pensar en lo que había dicho Stella la otra semana. Tras todo lo que habia pasado ya no habia vuelta a tras, debia ocnseguir que se rindiese a cualquier costo, despues de todo su reputación ya estaba echada a perder totalmente.
- Espera Lynn... Aún hay una cosa más.
- ¿Que más quieres pervertido?
- Emm... Yo... Esto... Qui... Quiero...
- Vamos asqueroso. Dí ya de una vez que es.
- Qui-Quieroquemedejeshacerteloportutrasero.
Lincoln muerto de vergüenza mantenía una mirada sería hacia su hermana que había terminado con la boca abierta ante esa petición. El muchacho intentaba parecer firme aún y ver cómo Lynn crujía sus nudillos y parecía que lo fuese a desintegrar con la mirada. Sabía que acabaría con los huesos molidos, pero ya era la única manera. Lynn era tan orgullosa que por no perder había hecho todo aquello. Con esta última petición, el juego se acabaría y posiblemente perdiese algún diente.
- Te acordarás de esto cerdo pervertido. Te voy a hacer sufrir tanto que desearás no haber nacido.
- Lo se...
El chico se preparó a recibir la paliza, pero en su lugar vio como la deportista ponía una de sus manos en la cama mientras con la otra volvía a bajarse las bragas que recientemente se había puesto. La entrepierna del peliblanco reaccionó al instante.
- Vamos, hazlo rápido.
- ¿En... En serio? ¿Incluso a esto estas dispuesta..?
La deportista no dijo ninguna palabra, solo esperó. Parecía realmente incómoda. Lincoln desabrochó sus pantalones y dejó libre su miembro. Aquello era imposible. ¿A caso a Lynn no se le había pasado por la cabeza la posibilidad de rendirse? Se acercó al trasero de la deportista y posicionó su miembro en el trasero de la chica. Aquello había llegado demasiado lejos. Le daría una última oportunidad de rendirse, si ella no lo hacía, entonces se rendiría él. Esperaba que el notar su miembro erecto la atemorizase y se rindiese, pero si la orgullosa de su hermana no se rendía, simplemente se separaría de ella, se rendiría y resistiría cualquier humillación que ella tuviese preparada.
- Bien, última oportunidad. Ríndete y lo dejareeeeeee... ¿Lynn?
- Termina de una vez maldito puerco pervertido. La próxima semana pienso ganar y te arrepentirás. Te lo garantizo.
No había podido terminar la frase que la deportista tiró su trasero a tras haciendo que la intimidad de su hermano entrase de golpe en su trasero. No le había dado ni tiempo a retirarse él y ahora se encontraba dentro del trasero de la deportista y una placentera sensación lo invadía. Pero aquello había llegado demasiado lejos, debía separarse y disculparse. Por lo menos eso pensaba, pero sus caderas habían tomado vida propia y no paraban de bombear. No tardó mucho en derramarse en el interior de la deportista.
- Emm... Lynn, lo... Lo siento, no era mi intención. De verdad. Pero se sintió tan bien cuando la hiciste entrar de golpe que... Perdona, eso no es excusa... No debí...
La chica no dijo una sola palabra, simplemente se subió de nuevo su ropa interior y salió del cuarto. La mirada de puro odio que le lanzó antes de cerrar la puerta aún atormenta a Lincoln en sus pesadillas. Sus desafortunadas palabras habían hecho parecer que la culpa era de ella.
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- Bieeen. Mi racha ganadora ha regresado apestoso. Ahora verás lo que es bueno. Ha llegado la hora de la venganza. Jajajajaja.
La risa maniaca de su hermana conseguía hacerlo temblar de miedo. El nudo en su garganta a penas le dejaba hablar.
- L-Lynn... Esto... *Glup* ¿Que... habías pensado hacerme?
La chica sacó de su espalda una motosierra y la puso en marcha. El joven intentó huir pero por algún motivo ya se encontraba atado de pies y manos a una especie de camilla.
- Tranquilo, solo será una pequeña operación. ¿Lisa? ¿Está todo listo?
- Todo preparado para la transhformación de nueshtra unidad fraternal Lincoln en la nueva unidad fraternal Linka. Podemosh empezar.
El horror se apoderó de él al ver como la deportista bajaba de golpe la motosierra sobre su parte masculina.
- !AAAAAAAHHHHHH¡
El chico se despertó sudando completamente, aquella pesadilla había sido horrorosa. Debía hacer lo que fuese para evitar que algo parecido pasase. Debía terminar de una vez con aquel maldito juego o las cosas empeorarían aún más.
La semana fue pasando como de costumbre. Dejó a Lynn ganar dos de los días para evitar las sospechas, como siempre y ahora regresaba de clases para la carrera del viernes. La que esperaba fuese la última de todas. La mirada de asco que le daba su hermana cada día le dolía en el alma. Lo que había hecho no tenía perdón. Por eso mismo, el perder no era una opción.
- Está vez te ganaré y me vengaré. ¿Preparado cerdo violador?
- Pienso tomar mi atajo Lynn. No vas a ganarme. - eso decia aunque su voz sonaba realmente lastimera.
- En sus marcas. Listos. Yaaaaa.
La deportista se lanzó a la carrera a toda prisa siendo observada por Lincoln. Cuando la vio girar la calle se lanzó corriendo al búnker de Lisa. Introdujo una vez más las coordenadas en la máquina y se lanzó contra el portal.
*Plonk*
La cara del chico se vio estampada contra la pared del búnker. Algo mareado por el golpe se acercó de nuevo y volvió a introducir las coordenadas, está vez con más calma por si se había saltado algún numero, pero el resultado fue el mismo. El miedo se apoderó de él. Corrió a revisar el panel de control y sus temores se vieron confirmados. La batería del aparato se había agotado.
- NOOOOOO. ¿Por qué precisamente hoy?
El peliblanco salió disparado del búnker. No le quedaba otra que tomar el antiguo atajo, pero Lynn le llevaba mucha ventaja, tendría que correr como nunca antes.
Saltó diversas vallas, cruzó jardines pisando las flores plantadas, fue perseguido por diversos perros... Pero en el penúltimo jardín que debía atravesar Luan tenía su escenario montado. !Había una jodida fiesta de cumpleaños¡ Le tocó desviarse pero ya no podía más. Estaba seguro de que Lynn ya habría llegado, aún y así siguió corriendo. No le quedaba otra que aceptar su castigo por lo que había hecho. Llegó al parque y sus piernas ya temblaban. Buscó a su hermana con la mirada de un cachorro que sabe que le van a azotar merecidamente.
No tardó en llegar hasta la parada de helados, pero algo lo sorprendió. Miro a todos lados. Era imposible. Lynn no estaba allí. Con el tiempo que había perdido en el búnker y el desvío que se vio obligado a tomar...
- Uff. Mierda. Ese maldito atajo tuyo es un asco. Maldito pervertido...
Lynn por fin había aparecido corriendo. La joven miraba con gesto enfado a su hermano, pero este la miraba con expresión sorprendida. Pero no tardó en cambiarla por una sonrisa afable y una mirada tierna. Se acercó a la chica y puso su mano con cariño en su mejilla y pasó su pulgar por la comisura de los labios de esta.
- Maldito cerdo pervertido... A saber que me pedirás esta vez. No me toques, que me desagrada.
La deportista se había puesto algo roja ante aquel extraño acto de su hermano y se separó de golpe. Por su parte, Lincoln se miró el pulgar con el que le había quitado a la deportista aquella mancha en su cara. Se llevó el dedo a la boca.
- Mmmm. Chocolate. Jejejeje.
La cara de Lynn no podía estar más roja ante aquel comentario. Ambos se encaminaron de regreso al hogar. Parece que Lynn sí que había encontrado al final un juego con el que Lincoln acabaría queriendo ponerse en forma.
FIN
Bueno queridos lectores. Espero que este One Shot con esta Lynn algo Tsundere les gustase.
Se que no tiene la calidad de otros de mis escritos, pero quería probar una historia así.
Como siempre, muchas gracias por vuestro apoyo y os mando un enorme abrazo de oso amoroso.
