Perdón la demora lo siento de verdad. Espero que aún estén del otro lado.

5

Me quedé en el hospital durante una semana entera. Cada noche, me dormía al suave rasgueo de una guitarra. Cuando me despertaba en mitad de la noche, nunca era una habitación de hospital vacía, si la oscura y misteriosa alma se había quedado. Ella se sentaba en las sombras y tocaba una nana que decidí que me pertenecía.

Cada día, James venía inmediatamente después de su práctica de fútbol con la comida que le había pedido de contrabando dentro de su chaqueta de cuero. Trabajábamos en su tarea, y luego veíamos televisión y comíamos lo que había traído. Estar con James me hacía sonreír. Amaba cada momento que pasábamos juntos. Sin embargo, en la noche cuando el alma se sentaba en mi habitación y tocaba para mí, la música parecía llenar los lugares solitarios. Tenía una necesidad por el alma que no entendía. Mi deseo por ella me asustaba y me fascinaba. Mi última noche en el hospital su voz se unió al rasgueo de la guitarra.

Le puso letra a mi nana:

La vida que recorro uniendo las manos

me hace tomar cosas que no entiendo.

Camino este oscuro mundo desconocido

que tienen por verdadero, olvidando el que conocí una vez,

hasta ti.

La vida que recorro eternamente era todo lo que sabía

Nada más me retenía aquí en esta tierra,

Hasta ti.

Siento el dolor de cada corazón que tomo

Siento el deseo de reemplazar todo lo que he llegado

a odiar.

La oscuridad me abraza, pero la luz aún dibuja

mi alma vacía.

El vacío en el que solía usar dolor, para llenar el agujero

ya no me controla, ya no me llama.

Gracias a ti".

A medida que mis párpados caían, y el sueño se apoderaba de mí, mi corazón sufría por el dolor en sus palabras. Eran palabras que sabía que significaban más para ella, que lo que yo comprendía. La canción con la que ella había llenado mis noches, era mucho más profunda que todo lo que había conocido.

Andrea corrió hacia mí en el momento en que James abrió la puerta delantera de la escuela y la mantuvo mientras yo caminaba al interior. La emoción en su rostro hizo que sus ojos verdes brillasen. Sonreí, esperando que me explicara la causa de su alegre comportamiento una mañana de lunes. Mi vuelta a la escuela no causaría esta respuesta.

Se detuvo y miró a James. Él se aclaró la garganta.

—Um, te veré en unos minutos. —Se excusó con una sonrisa y se dirigió hacia mi casillero para llevar mis libros.

—Está bien, se ha ido. Ahora, dime qué te tiene de tan buen espíritu esta mañana.

Entrelazo su brazo con el mío y se acercó a mi oído.

—Kara Zor-El está aquí. Como en nuestra escuela. Como, inscrita en nuestra escuela. ¿Puedes creerlo? Quiero decir, sé que ella fue a una escuela secundaria en Midvale, Salt Lake, hasta el año pasado cuando su banda consiguió un hit y comenzó a tocar en todos los Estados Unidos en lugar de sólo en el suroeste. ¡GAH! ¡Puedes creer que está aquí! ¿En nuestra escuela? Supongo que si tenía que volver a la escuela secundaria, nuestro pequeño y pintoresco pueblo costero es preferible a algún lugar de Utah. Pero aun así, no puedo creer esto.

No pude evitar sonreír ante la emoción de Andrea, incluso aunque no tenía idea de quién era Kara Zor-El. Nunca había oído hablar de ella o de su banda antes. Seguí la vertiginosa expresión de Andrea, cuando mis ojos se encontraron con el alma. Anoche había combatido el sueño para ver si aparecía en mi dormitorio y me cantaba para dormir. No había venido. Verla ahora me hizo querer dar un suspiro de alivio.

La idea de que podía no volver a verla otra vez, me había asustado. Le sonreí sabiendo que debía actuar como si ella no estuviera allí pero no podía. En algún lugar del camino había llegado a confiar en su presencia. Sus ojos azul oscuro estaban satisfechos y menos encantadores de lo que recordaba. Quería caminar hacia ella y decir algo, pero no podía en esta sala llena de gente. Ella asintió con la cabeza como respondiendo a una pregunta, pero sus ojos no dejaron los míos. Una sonrisa tensa se formó en su rostro, sustituyendo la sonrisa de satisfacción que yo había recibido. Entonces, como a cámara lenta, dirigió su atención a la chica rubia, a su lado, riéndose y sosteniendo una revista y un bolígrafo para que ella lo tomara.

Observé, como perdida en un extraño sueño, cómo ella sonrió y asintió con la cabeza al oír las palabras de la chica. Ella firmó la revista que le empujaron en sus manos y se la devolvió. Oí a Andrea diciendo algo a mi lado, pero sonaba como si estuviera a kilómetros de distancia. Algo no iba bien. Di un paso hacia ella, incapaz de mirar hacia otro lado. Me sonrió, con su sexy sonrisa torcida que producía un perfecto hoyuelo. De repente, su sonrisa parecía de disculpa mientras, una vez más, se volvía hacia mí y tomaba algo de las manos de otra chica y firmaba en ello. Me quedé inmóvil, tratando de procesar lo que mis ojos veían.

—Está bien, Lena, vas a tener que salir de esto. James está viniendo y si nota que estás mirando a Kara Zor-El como si quisieras devorarla, va a ser un problema.

Quité los ojos del alma y contemplé a mi amiga. —¿Qué? —Me las arreglé para preguntar a través de las preguntas pululando en mi cabeza.

Andrea sonrió y negó con la cabeza. —Por Dios, chica, estás peor que yo. Por lo menos yo no me di un golpe cuando la vi en la oficina más temprano. Por supuesto, ella no parecía realmente preocupada por tu reacción. Lo que es una buena cosa, teniendo en cuenta que puedes parecer un poco acosadora.

Negué con la cabeza sin comprender. —¿Qué? —Pregunté de nuevo.

—Descubrí la gran noticia. —dijo James, detrás de mí, y yo sabía que tenía que voltearme para mirarlo, pero, justo ahora, no podía. Todo el mundo podía ver el alma. Nada tenía sentido. Cerré los ojos y respiré hondo y después los abrí para notar que Andrea me miraba, con una expresión divertida en su rostro.

—¿La estás viendo a ella? —Pregunté en un susurro. Su mirada parpadeó con cautela detrás de mí, donde sabía que James estaba de pie, y luego se lanzó hacia donde se encontraba el alma.

Una vez que sus ojos volvieron a los míos, asintió lentamente con la cabeza. —Um, sí, pero ¿De qué estamos hablando? —Preguntó en un susurro. Miré rápidamente hacia el lugar donde el alma todavía hablaba a los estudiantes y firmaba cosas. Andrea se acercó a mi oído—. Eso es Kara Zor-El, todo el mundo la ve ¿Tomaste algunos medicamentos para el dolor importantes esta mañana? Porque estás actuando de manera extraña.

Kara Zor-El. El alma, mi alma ¿Era "Kara Zor-El" la rockera? Una mano se posó en mi hombro y me volví poco a poco para enfrentar a James. Su preocupado ceño fruncido era idéntico al de Andrea. Negué con la cabeza para despejarme y forcé una sonrisa.

—Mamá me hizo tomar algunas de mis pastillas esta mañana y creo que están jugando con mi cabeza. —Mentí, aferrándome a la excusa que Andrea me había dado. James sonrió y deslizó su brazo protector alrededor de mis hombros.

—Ah, bueno, yo cuidaré de ti. Vamos, vamos a tu primera clase. Ya tengo tus libros. —Caminé al lado de James, aliviada, pero aún decepcionada de no estar caminando al lado del alma. Me quedé esperando para ver si me despertaba de esa sensación de sueño extraño y escuchaba el alma tocando suavemente en mi habitación.

Llegué a Literatura Inglesa antes de darme cuenta de que James había estado guiándome a la misma. Él me dio la vuelta para mirarlo de frente.

—Si me necesitas, mándame un mensaje de texto y estaré aquí en un segundo, ¿De acuerdo? —Asentí con la cabeza y me dio un beso rápido antes de volverse dejándome en la puerta de mi salón de clases. Entré, luchando contra la necesidad de volver atrás y ver la multitud de personas alrededor del alma, a quien llamaban Kara Zor-El. Me senté en el primer pupitre al volver en mí y empecé a abrir mi libro, cuando un cálido cosquilleo recorrió mi cuerpo.

Sobresaltada, miré hacia arriba. Kara se dirigía hacia mí. Me atreví a echar un vistazo sobre los otros chicos de la clase. Todos los ojos se posaban en ella. Las chicas se reían y susurraban, los chicos. Bueno actuaban como chicos.

Esto tenía que ser algún tipo de sueño de locos. Ella se sentó detrás de mí y luché contra el impulso de temblar por la cálida sensación que su cercanía parecía estar causandome. Esto no había ocurrido antes.

—No creo que nos hayamos conocido. Soy Kara Zor-El. —Su familiar y suave acento no sonaba como si estuviera soñando.

Me giré para mirarla. Si hubiera tomado calmantes esta mañana estaría convencida de que estaba colocada. No había excusa para esta alucinación.

—No entiendo. —dije simplemente.

Una sonrisa de disculpa tiró de sus carnosos labios. ¿Eran sus labios más llenos ahora que eran de carne y hueso?

—Lo sé, y lo siento.

¿Sería mucho pedirle que me lo detallara? Si esto era real, entonces sería muy bueno si pudiera explicarme cómo, de repente, ella podía ser visto por el resto del mundo vivo. Mejor aún ¿Por qué todos creían que es una estrella del rock? No dijo nada pero sus ojos nunca dejaron los míos.

Alguien pasó y le pidió un autógrafo y ella negó con la cabeza, sin apartar sus ojos de mí. Todo el mundo en la sala parecía estar observándonos. Hablando con ella, aquí, no me daría ninguna respuesta. Aparté mis ojos de su cálida mirada y me di la vuelta en mi asiento. Si no me despertaba pronto, entonces me preocuparía sobre una mejor explicación que "lo siento".

—Calma, calma. —La voz del señor Brown aplazó el murmullo excitado y las risas ocasionales—. Es muy emocionante, me doy cuenta, tener una, — El Sr. Brown agitó una mano en dirección de Kara—, joven, entre nosotros, cuyo talento a muchos de ustedes les gusta. Sin embargo, este momento es para aprender de la belleza que la Literatura Inglesa tiene para nosotros. Podemos soñar y desmayarnos por la Sra. Zor-El durante nuestra hora de comer.

—Ahora, vamos a seguir adelante con nuestro estudio de Shakespeare. Nos hemos referido a él brevemente este año ya que este no era su primer contacto con Shakespeare y creo que es importante centrarse en algunos otros famosos dramaturgos. El dramaturgo griego Esquilo, fue muy influyente en sus obras. De hecho, varias fuentes antiguas le atribuyen entre setenta y noventa obras. Creo que el viernes les pedí a todos que leyeran el capítulo en su libro sobre Esquilo, y puesto que era fin de semana ¿Puede alguien aquí decirme algo que aprendiera de su lectura? —El Sr. Brown juntó las manos sobre el pecho, para descansarlas sobre su vientre redondo. La sala permaneció en silencio. Preferí pasar mi fin de semana tratando de ponerme al día con toda mi pérdida escolar y la lectura de Esquilo no había sido muy importante. Además, concentrarse en este momento sería difícil.

—Sólo seis de sus tragedias se han conservado intactas: Los Persas, Siete contra Thebes, Los Suplicantes, y la trilogía conocida como La Orestiada, que consta de tres tragedias: Agamenón, Las Coéforas y El Euménides. —La voz de Kara llegó a lo largo de la habitación y el Sr. Brown miró hacia ella sorprendido.

—Siete, Srta. Zor-El Se te olvidó Prometeo Encadenado.

—La autoría de Prometeo Encadenado se disputa. Se cree que es la obra de un autor posterior. —Celebró la voz de Kara en tono de aburrimiento.

El Sr. Brown enderezó su corto y ancho cuerpo y se quedó mirando abajo, hacia Kara, con una suave sonrisa apareciendo en su rostro. — Porque, sí, lo es, pero esa información no está dentro de su libro de texto.

Miró al resto de la clase sonriendo, como si alguien le hubiera llevado docenas de donas. —Parece que nuestra musical amiga está bien educada.

Escuché una risa silenciosa detrás de mí y miré por encima de mi hombro para ver los ojos de Kara en los míos. ¿Había leído mi mente? ¿Tenía súper poderes? Me alejé de ella y cerré los ojos, tratando de conseguir que las preguntas alojadas en mi cabeza sobre lo que Kara Zor-El hacía, se apartaran el tiempo suficiente para prestar atención en clase.

—Muy bien, muy bien, de verdad. Ahora, como se indica en su plan de estudios para el año, todos habrán comprado copias de La Orestíada: Agamenón, Las Coéforas, El Euménides. Vamos a comenzar nuestro estudio de Esquilo con la lectura de su obra, Agamenón ¿Quien trajo su libro a clase como solicité el viernes? —Baje la mirada, a mi libro de texto y un cuaderno. James no había conseguido la edición de bolsillo de mi casillero—. Ah, y nuestra nueva estudiante me sorprende una vez más. —Levanté la vista para ver al Sr. Brown asintiendo con la cabeza hacia el escritorio de Kara—. ¿Ese es el libro en su escritorio o no Srta Zor-El?

—Sí señor. —Respondió Kara y me estremecí involuntariamente. Me pareció oír otra suave risa que venía de detrás de mí—. Bueno, entonces ¿Podría empezar a leer por mí? Ya que parece que el resto de los estudiantes en esta sala, que de hecho estuvieron aquí el viernes, parece que sufren pérdidas de memoria.

Kara se aclaró la garganta y comenzó a leer. —Queridos Dioses, me he librado de todo el dolor, el largo que veo mantener, todo un año despierto...apoyado en mis brazos, en cuclillas en el techo de Atreo como un perro. Conozco las estrellas por memorias, los ejércitos de la noche, y hay en la delantera los que nos traen la nieve o los cultivos de verano, nos traen todo lo que tenemos —nuestros grandes reyes del cielo, los conozco, cuando se levantan y cuando caen...y ahora veo la luz, la señal del fuego saliendo de Troya, gritando Troya es tomado. Por lo tanto, ella ordena, llena de grandes esperanzas…

La clase pasó muy rápido con la hipnótica voz de Kara al mando de la sala. El ring de la campana me hizo saltar. Sacudí la cabeza tratando de salir del trance en el que su lectura me metió. Me puse de pie y cogí mis libros, sabiendo que James estaría en la puerta, esperándome, listo para coger los libros para mi próxima clase. Me tomó un esfuerzo supremo no mirar atrás a Kara.

El sonido de las chicas risueñas y los fans aduladores me permitió llegar a James sin descomponerme y volverme a echarle un vistazo.

—¿Una clase divertida? —James enarcó las cejas y asintió con la cabeza hacia donde sabía que Kara se rodeaba de admiradoras femeninas.

Me encogí de hombros. —En realidad no. Tragedias Griegas, ya sabes, lo de costumbre. —James me disparó una de sus sonrisas fáciles antes de llegar a mis libros.

—Me alegro de haber hecho mi movimiento antes de que Kara Danvers se presentara. —dijo, con una voz en broma, que sonaba forzada.

No miré hacia él. —¿Qué quieres decir? —¿Acaso notó el rubor en mis mejillas cuando dijo el nombre de Kara? Dios, esperaba que no.

—La chica parece que no puede apartar los ojos de ti. No es que la pueda culpar. —Me pasó el brazo por los hombros y me atrajo como si necesitara aferrarse a mí. Al instante la culpa me inundó. La forma en que me estremecía y me fundía cuando estaba cerca de Kara, no era justo para James. Un tirón extraño dentro de mí, convirtió todo alrededor y me hizo agarrarme al brazo de James en busca de apoyo. Tal vez esto era un sueño después de todo. Era casi como si algún dominio de hierro estuviera tratando de obligarme a detenerme y dar marcha atrás.

—¿Estás bien? —La voz de James tenía preocupación. Sabía que él pensaba que había perdido mi mente. Nada acerca de la manera en que actuaba era cuerdo.

Le sonreí tranquilizadoramente. —Estoy bien. —Incapaz de luchar contra el tirón invisible, miré hacia atrás y mis ojos inmediatamente encontraron a Kara, rodeada de chicas y chicos, pero sus ojos miraban directamente sobre mí. Incluso desde esta distancia, podía sentir el calor de su intensa mirada. —Ella parece ser un tema caliente. —Murmuró James, mientras su mirada seguía la mía. Sacudí la cabeza de vuelta, furiosa conmigo misma por ceder y buscarle. La preocupación en la voz de James lo decía todo.

Necesitaba controlarme.

—Realmente no hago todo lo de la cosa de rockeros. Sinceramente, ni siquiera tengo una pista de lo que canta o la banda en la que está.

James besó la parte superior de mi cabeza. —Me gustaría que la estrella del rock hubiera escuchado eso. —Pareció relajarse a mi lado.

—Eso no es cierto, Lena. Tú disfrutas de tu pequeño concierto privado cada noche mientras duermes.

Me quedé inmóvil sujetando el brazo de James más fuerte. ¿Qué diablos fue eso? ¿Acababa Kara de hablar en mi cabeza? ¡Dios, esto tenía que ser un sueño! Se volvía más loco por momentos. Me desprendí del brazo de James y me pellizqué tan duro como fue posible.

—¿Qué estás haciendo? —Preguntó, con una mirada de confusión en su rostro. Mi cara se puso caliente. En cuestión de minutos estaría de color rojo brillante. No estoy segura si era por el hecho de que Kara acababa, de alguna manera, de hablarme en el oído aunque estuviera al otro lado del pasillo, o por el hecho de que me pellizcaba en el pasillo como una loca.

—Relax, Lena, nadie me escucha aparte de ti. Quita el encantador sonrojo de tu rostro. Tu amigo, quien parece pensar que le perteneces, va a pensar que estás loca.

Me di la vuelta, esta vez necesitando ver dónde estaba. Era la voz de Kara la que había oído. Tan claramente como si estuviera de pie a mi lado, inclinándose hacia mi oído. Kara no se encontraba justo a mi lado. Seguía donde yo recordaba: de pie en el extremo opuesto del pasillo, escuchando a una chica pelirroja, estudiante de primer año, que parecía estar en las nubes por la atención de la estrella del rock. Su mirada dejó la de ella y se encontró con la mía. Me guiñó un ojo y me dio su sonrisa maliciosa antes de mirar atrás a la muchacha a su lado. Me tragué el miedo corriendo a través de mí y me alejé de ella. ¿Me habría realmente hablado desde el otro lado del pasillo sin que nadie lo hubiera escuchado?

—¿Estás bien, Lena? —La voz de James rompió mi momento de pánico y me las arreglé para forzar una sonrisa y un guiño.

—Sí, pensé que me había olvidado de algo, pero no lo hice.

James se rió entre dientes. —¿El medicamento sigue jugando contigo? — Preguntó con una voz que ayudó a traerme de vuelta a la normalidad.

Él era normal. Él era real. —Um, sí, creo que sí. —Si tan sólo hubiera tomado medicamento para el dolor esta mañana, tal y como seguía diciendo, entonces podría culpar de todo esto a los productos químicos. Pero sabía la verdad. No había tomado nada. Me estaba volviendo loca por mi cuenta.

—Hablé con James durante el discurso y le sugerí que nosotros cuatro fuéramos a ver una película esta noche para celebrar tu regreso a la escuela

—dijo Andrea desde el otro lado de la mesa de la cafetería. Había estado tan perdida en mis pensamientos que no me había dado cuenta que se había sentado frente a mí.

Miré hacia arriba. —Eso suena como una gran idea.

Andrea frunció el ceño, inclinó la cabeza y se acercó más a mí. — ¿Estás bien?

Forcé una sonrisa y asentí con la cabeza. Convencer a mí mejor amiga de que no me volvía loca internamente, iba a ser difícil. Como era de esperar, levantó las cejas y me dio el "no te creo" con los ojos mientras se echaba hacia atrás. Por suerte, Russell eligió ese momento para unirse a nosotras, por lo que ella no tenía la oportunidad de probarme más.

—Esta noche después de la práctica de fútbol de James, todos vamos a ir al cine para celebrar la recuperación de Lena.

Russell me miró con cara de preocupado. —¿Estás para eso?

Asentí con la cabeza. —Claro, me siento mucho mejor. Tengo que salir y hacer algo normal.

La sonrisa de Andrea regresó. —Entonces, está arreglado. Ahora, todo lo que queda es decidir qué película vamos a ver. —Los ojos de Andrea se quedaron mirando algo por encima de mi cabeza—. Uf, no me extraña. — dijo en tono de disgusto.

Eché un vistazo hacia atrás para ver lo que ella encontraba tan irritante. Gayle entró con el brazo metido dentro del codo de Kara, sonriendo tímidamente hacia ella, mientras que le hablaba. Era evidente que disfrutaba de su atención. No sería la primera persona en ser víctima de sus atenciones. Gayle hacía un completo paquete de perfección, si dejabas aparte su personalidad. Volví la cabeza hacia atrás, esperanzada de poder cubrir las emociones agitadas en mi estómago. La visión de ella, del brazo de Kara, me puso un poco enferma.

—Sería Gayle la que consiguiera la estrella de rock. —dijo Andrea, en un tono de disgusto, antes de tomar un bocado de su ensalada.

—Espero que no sean celos lo que estoy escuchando en tu voz. Teniendo en cuenta que sería un golpe a mi ego. —dijo Russell en broma y Andrea lo fulminó con la mirada.

—Por supuesto que no. Ojalá Kara Zor-El no haya decidido dar su atención, a esa perra asquerosa. Hay un montón de otras chicas hermosas en esta escuela que serían mucho mejores opciones.

Russell se rió entre dientes. —¿Cómo quién?

Andrea se encogió de hombros. —No lo sé. Simplemente alguien que no sea Gayle. —Russell se rió en voz alta y meneó la cabeza.

—¿Qué me perdí? —Preguntó James, mientras se sentaba a mi lado.

—Nada, —Le respondí un poco demasiado rápido. Russell asintió con la cabeza hacia donde Kara y Gayle se sentaban en una sola mesa—, parece que Andrea cree que cualquiera sería una mejor opción para la estrella de rock, que Gayle.

James asintió con la cabeza. —Es probable que tenga razón. Sin embargo, mientras no se detenga a comer con los ojos a mi chica, no me importa a quién le da su atención.

Andrea alzó las cejas en sorpresa hacia mí. —¿En serio ha estado comiéndote con los ojos?

Rodé mis ojos. —No. —Mi rápida respuesta ni siquiera sonó creíble para mis propios oídos.

—Sí, lo ha hecho. —dijo James, alcanzando mi mano debajo de la mesa. Me dio un apretón suave, como para tranquilizarme. Suspiré y me relajé. No tenía sentido discutir con él. Sabía que Kara me observaba con más frecuencia que cualquier otra persona.

No me había dado cuenta de la forma posesiva en que me sentía hacía ella, hasta que había visto a Gayle conseguir su atención. Podía ir a cantar a Gayle para dormir con su guitarra y su música de belleza inquietante. Oí una baja risa y me volví para mirar a ambos, James y Russell, cuyas bocas estaban llenas de comida. Me quedé inmóvil y miré hacia atrás, a la mesa donde Kara parecía tener una conversación privada con Gayle. Sus ojos dejaron los de ella y me dio una mirada divertida antes de volver a la perfecta rubia a su lado.