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La Cita

Galy Galeano

La caligrafía de ambos era muy parecida, pero Rey estaba segura de que pertenecía a Kylo. Su corazón lo intuía y, estaba dispuesta a ponerle fin a todo lo que tuviera que ver con el Líder Supremo.

La oscuridad de su interior le había hecho una mala jugada y la había arrastrado hacia Kylo, pese a que se resistió. Sin embargo, la poca luz que quedaba dentro de ella la frenó antes de entregarse a él, porque había algo de lo que si estaba segura: No lo amaba, no a él. Su corazón y su alma, pertenecían a otro hombre.

Rey miraba aquella caligrafía mientras se detenía en el cuarto del hotel de Coruscant que le había indicado en la carta. Tomó aire y luego lo sacó por la boca, buscando así relajarse. Estaba decidida. Sea lo que fuera que Kylo Ren le dijera, ya no iba a ceder. Ella ya había hecho su elección y si estaba ahí era sólo para comunicársela y que la dejara en paz.

Iba a tocar con los nudillos, pero la puerta se deslizó de forma automática. Había olvidado que él la podía sentir en su vínculo. Entró despacio. El lugar parecía vacío, envuelto en penumbra porque ninguna luz estaba encendida, pero su instinto le dijo que sabía en donde se encontraba él.

Torció por un pasillo sintiendo que su corazón explotaba en cada paso que daba hasta que llegó a la habitación. El rostro del hombre que vio sentado al borde de la cama, la descolocó.

Pasa y siéntate, tranquilízate

Al fin ya estás aquí, qué más te da

Imagínate, que yo no soy yo

Que soy el otro hombre que esperabas ver

— Ben... —susurró ella con sorpresa. Él sonreía desde su lugar, disfrutando su confusión... esa parte se parecía tanto a la de su hermano gemelo.

— Sé que lo esperabas a él, lo siento en el vínculo, lo veo en tu cara... viniste a ver a Kylo porque te decidiste por él, pero me tienes a mi aquí.

Ella negó, incapaz de que las palabras salieran de su boca.

Un desconocido que te ha escrito un verso

Y te dibujó la luna, en un trozo de papel

Un amante improvisado

Misterioso, apasionado

Que te dio una cita, en este hotel

— Pese a que yo estoy en la luz, el impulso de la oscuridad te ha ganado... ¿no es así? —Ben se puso de pie y caminó con sigilo hacia ella, cual depredador a su presa—. Podría decirte que estuve tentado a irme al lado oscuro con tal de que me eligieras, pero no es el lado oscuro el que te atrae, son nuestras personalidades, son, lo que has vivido con cada uno —su voz sonaba disgustada y severa, pero había otra cosa en ella que Rey no descifraba.

— No, Ben... yo he venido a...—él colocó un dedo en los labios de la Jedi, invitándola a callar.

— Sé a qué has venido, y lamento que no sea a lo que esperabas... pero, esta va a ser nuestra despedida —su discurso cambió completamente y la cara de él se relajó con un semblante dulce—, estoy dispuesto a dejarte ir con una sola condición.

Los labios de él, alcanzaron los de Rey sin previo aviso. Dulces, tiernos, suaves al principio, pero cuando él utilizó su lengua ella perdió la razón y dejó escapar un gemido que a él le indicó su victoria.

Desnúdate ahora

Y apaga la luz un instante

Y hazme el amor, como lo haces

Con esos amantes

Te juro que hoy es la última vez

Que te burlas de mí

Que me engañas

Si Rey podía jugar sus cartas, elegir, ilusionar a uno y luego al otro, pero él también lo haría. Kylo la tendría, pero no le robaría su primera vez. No le robaría sus besos, sus caricias y su inexperiencia. Él sería el primer hombre de su vida y haría que, cuando ella lo hiciera con alguien más solo viera su rostro y fuera incapaz de no comparar a sus amantes con lo que él le haría en esa noche.

Se separaron y él vio el deseo encendido en ella. La tomó en brazos y la depositó en la cama.

— Vine por...

— No lo digas ahora... más tarde, quiero perder la cordura en este momento... —susurró él cerca de su oído con esa voz que la hipnotizaba.

Esta vez fue ella quien buscó su boca y retomó lo que estaban haciendo segundos antes.

Las prendas comenzaron a volar una tras otra entre jadeos, caricias y besos húmedos.

Y fueron mis manos

Las que te escribieron la carta

Han sido mis celos

Los que te pusieron la trampa

Y es mi corazón

El que llora de pena por dentro

Pero te dejo y me marcho, para siempre

Sería la última vez que la tendría para él y, pese a lo que estaba sintiendo, tampoco podía evitar pensar en que le rompía el corazón que no lo hubiera elegido. Porque la diferencia entre él y su hermano radicaba en una sola cosa: él la amaba con todo su ser, mientras que Kylo sólo la quería por su sangre Palpatine.

Su propio gemelo se lo había dicho cuando la chica entró a sus vidas. Rey era hermosa, pero demasiado dulce para su gusto, demasiado luminosa, sin embargo, estaba interesado en lograr una descendencia poderosa y por ello la había atrapado en sus redes, con su filosa lengua y palabras.

Así que Ben no iba a desaprovechar ese momento, así ella gritara el nombre de su hermano, así no lo amara. Ben le haría el amor con todo lo que sentía por ella y con la pasión que ella provocaba y después aceptaría su destino. La dejaría ir...

Imagínate, que yo no soy yo
Que soy el otro hombre que esperabas ver

Un desconocido que te ha escrito un verso
Y te dibujó la luna, en un trozo de papel
Un amante improvisado
Misterioso, apasionado
Que te dio una cita, en este hotel

Sus cuerpos se unieron en la danza, lenta, luego rápida... sensual, tierna...

Era su lenguaje, era el símbolo de lo que sentían. Algo hermoso y puro, y a la vez fuerte y pasional.

— Ben... Ben... —susurró ella para la sorpresa del chico que estaba esperando el momento en que ella nombrara a su hermano.

— No tienes que fingir... —le dijo, aun penetrándola—. Di su nombre... estoy preparado para ello.

Rey alejó el cuerpo de Ben, empujándolo levemente de su pecho.

— Te amo a ti... jamás podría unirme a Kylo... jamás podría entregarme a él, ni tener esto que tengo contigo. Y jamás lo desearía.

Ben apenas podría creer sus palabras... ¿Estaba llevando el juego a otro nivel? ¿Qué pretendía Rey? ¿Hacerlo morir de amor por ella y abandonarlo?

Desnúdate ahora

Y apaga la luz un instante

Y hazme el amor, como lo haces

Con esos amantes

Te juro que hoy es la última vez

Que te burlas de mí

Que me engañas

— Sé que dudas... y sé que quizás no creas en mis palabras porque otros te han mentido... —Rey detuvo el movimiento de sus caderas, ganándose la total atención de Ben—. Adelante... entra en mi mente.

El Jedi dudó porque no quería enterarse de algo más que pudiera causarle dolor, cuando comenzaba aceptar la pérdida de Rey. La chica se dio cuenta y tomó su mano guiándola hacia su sien.

Ella cerró los ojos y él entró en sus pensamientos.

La verdad del corazón de la Rey le fue revelada. Lo amaba a él y había acudido a esa cita pensando en que se encontraría con Kylo Ren, para hacerle saber que no estaría con él, porque había elegido el camino luminoso.

Sintió en el vínculo lo apegada que ella se sentía a él mismo. La conexión que tenían. Vio que ella lo sentía como su casa, como su destino.

Y fueron mis manos

Las que te escribieron la carta

Han sido mis celos

Los que te pusieron la trampa

Y es mi corazón

El que llora de pena por dentro

Pero te dejo y me marcho, para siempre

— Me amas —susurró al fin, sintiendo que el hecho lo alcanzaba y se desmoronaban sus barreras—. Tú me quieres a mí.

— Todo este tiempo, he querido tomar tu mano Ben... pero no me habías dejado. Creíste que cedería ante tu hermano.

— La oscuridad es poderosa y vi que no te era tan indiferente.

— Él nunca podría darme lo que necesito.

— ¿Y yo sí?

Desnúdate ahora y apaga la luz un instante

Y hazme el amor como lo haces con esos amantes

Te juro que hoy es la última vez

Que te burlas de mí

Que me engañas y me hieres

Rey alcanzó la boca de Ben y le robó un beso lleno de pasión. Si las palabras o sus pensamientos no iban a convencerlo, entonces sus acciones la delatarían.

— Ahora, en vez de que entres en mi mente, quiero que entres en mi —le dijo, deseosa de continuar su encuentro.

Y fueron mis manos

Las que te escribieron la carta

Han sido mis celos

Los que te pusieron la trampa

Las manos de Rey lo recorrieron de arriba abajo durante toda la madrugada. Sus labios susurraron su nombre infinidad de veces, las mismas en que alcanzaron juntos la gloria y el placer y aún entre ello, Rey le declaró su amor y su conquista hacia su alma y su cuerpo.

Sólo entonces él lo creyó y lo sintió. Era suya. Había ganado su amor.

Fue sorpresa para ti

Hallarme en el cuarto

En lugar de tu amante

Palideciste y te pusiste muy nerviosa

Ella le había querido decir desde que lo encontró en esa alcoba, pero él no la había dejado pensando en que escucharía el amor que le profesaba a Kylo. Su plan, que había empezado con tirar su última carta se había volteado, proclamándolo el ganador.

— Te amo Rey —susurró Ben mientras la acercaba a su pecho para dormir juntos.

— Y yo te amo a ti, Ben... —declaró ella antes de cerrar los ojos y dormir.


Kylo lo supo en el momento en que ocurrió. Pudo sentir en ese vínculo que compartía con Rey, que su hermano y ella estaban juntos. Y rio ante ello.

Ben podría ser muy estúpido. Lo había doblegado el amor y el lado luminoso.

Pero él tenía casa instalada en Exegol, rodeado de su flota Sith y sus fieles. Él tenía el poder y si tenía que matar a su hermano y a su Diada, lo haría.

Porque él tampoco estaba sólo... Rey había rechazado su mano, por tomar la mano de Ben, pero, eso lo había llevado a descubrir a la mujer con la cual su vida estaba ligada.

Él también tenía su propia Diada.

Él también sería invencible... junto a ella.

Desnúdate ahora y apaga la luz un instante

Y hazme el amor como lo haces con esos amantes

Es mi corazón el que llora

De pena por dentro

Pero me marcho para siempre, para siempre

La esbelta figura envuelta en un vestido negro de seda se acercó a él y se sentó sobre sus piernas.

Había estado perdiendo el tiempo queriendo conquistar a Rey.

El beso apasionado de Kira le robó el aliento e hizo vibrar su cuerpo.

Una nueva guerra comenzaría pronto.

Y sólo un bando reinaría la galaxia.

Y fueron mis manos

Las que te escribieron la carta

Han sido mis celos

Los que te pusieron la trampa

Imagina que soy tu mejor amante

Hazme el amor y luego adiós.


Sé que el cambio de "Tipo" de canción fue muy extraño, pero esta es una de mis canciones favoritas de Salsa y para bailar. La historia siempre se me ha hecho muy sensual y bueno... esto se descontroló al final... iba a ser Breylo y terminó siendo Kibreylo xD o cómo le diríamos a un cuarteto amoroso? xD

Bueno, espero que pese a lo extraño, les haya entretenido. Acá en este reto va a haber canciones de todo tipo porque mis gustos musicales son muy coloridos xD.

Gracias por leer y por su apoyo!