Chapter: 2 Prólogo

Hola chic s!

Espero que les guste mucho esta historia, pues a mi me encanto cuido la leí.

Los personajes son de la grandiosa J.K. Rowling y es una adaptación a la historia de J.M. Darhower


Blackburn, California.

Los edificios estaban en ruinas, décadas de seco clima desértico tomando su peaje en el exterior. Esto había comenzado como un ayuntamiento, de vuelta cuando las compañías mineras aún tenían una inversión en la tierra, pero esos tiempos hacía mucho tiempo que habían pasado. Ahora estaba de pies solo, marchitándose en la oscuridad de la noche —el único recordatorio perdurable de que el área una vez había sido próspera.

Lo que había sido un lugar de reunión ahora soportaba otro tipo de reuniones, una más siniestra de la que Hermione de siete años era aún ignorante. Sus piernas temblorosas y su estómago revuelto cuando siguió a su maestro al interior del edificio, quedándose detrás, pero haciendo su mejor esfuerzo para no pisar la parte de atrás de sus brillantes zapatos negros.

Caminaron por un oscuro y estrecho pasillo, pasando a unos pocos hombres a lo largo del camino. Hermione mantuvo su mirada en el suelo, el sonido de sus voces cuando saludaban a su maestro envió escalofríos de miedo bajando por su espalda. Esos eran hombres nuevos, extraños, gente que ella no había sabido que existían hasta entonces.

Él la guio a través de una puerta al final del pasillo, y lo que les saludó allí la hizo parar en su recorrido. El rancio olor del sudor y a moho penetraba en la sala, el pesado humo del tabaco quemaba su nariz. Una masa de hombres estaba de pies alrededor, hablando en alto, cuando el sonido del grito se hizo eco en las paredes y golpeó a la niña como un tren de carga en su pecho. Ella jadeó, su corazón se aceleró cuando sus ojos se atrevieron a mirar alrededor buscando la fuente del dolor, pero no pudo ver pasado el mar de cuerpos.

Su maestro la agarró, forzándola a ir delante de él. Ella se encogió cuando sus manos agarraron sus hombros, y caminó otra vez a su orden. La multitud se separó para ellos, dándoles a los dos un camino limpio, y Hermione obedientemente hizo su camino hacia la parte delantera. Podía sentir a los hombres mirando, sus ojos como láser que quemaban profundo, haciendo que su sangre hirviera cuando su cara se puso roja brillante.

En la parte delantera de la sala, en un pequeño escenario, unas pocas jóvenes chicas arrodilladas en una línea. Etiquetas clavadas en sus ropas harapientas, un número garabateado con un rotulador negro. Hermione se quedó de pies tan tranquila como era posible, intentando ignorar el áspero tacto de su maestro, y observó como la multitud tiraba dinero alrededor. Una por una las chicas fueron llevadas a la parte delantera y subastadas para el postor más alto, las lágrimas manchaban sus mejillas cuando los hombres las arrastraban lejos.

— ¡Frank!

Hermione se giró por el sonido del nombre de su maestro y retrocedió del hombre que se acercaba. Su cara era como cuero cortado y retorcido con cicatrices, sus ojos un hoyo ennegrecido de carbón. En su mente aterrada, pensó que él era un monstruo.

Frank tensó su agarre en la chica, manteniéndola en el lugar cuando él saludó al hombre.

— Greyback

—Veo que has traído a la niña contigo —dijo—Greyback. ¿Vas a deshacerte de ella? Porque si es así...

Frank le interrumpió antes de que él pudiera terminar.

—No, solo pensaba que la haría algún bien ver a su propia especie.

Su propia especie. Las palabras fascinaron a Hermione. Ella volvió a mirar a la plataforma cuando una nueva chica fue sacada, una adolescente que parecía como si hubiera estado en una pelea con un par de tijeras. Docenas de agujeros punteaban sus ropas, y su pelo rubio estaba caprichosamente picado en un corte de pelo estilo duende. Estaba amordazada y engrilletada, el número 33 fijado en su camisa.

Hermione se preguntó — ¿era como ella? ¿Podían ser iguales?

Número 33 luchó cuando el hombre agarró su brazo, resistiéndose más que las otras. En un milisegundo cambió todo cuando se alejó, el metal atado en sus tobillos hacía difícil escapar. Saltó de la parte delantera del escenario y se las arregló para mantenerse de pies, avanzando hacia la multitud.

El caos explotó como un volcán, de repente y violento. Los hombres gritaron, y Hermione mantuvo su respiración cuando Frank reaccionó, su movimiento fluido cuando alcanzó su abrigo y sacó una pistola. Un disparo explotó justo al lado de Hermione, y se sobresaltó, sorprendida, sus oídos sonando por el repentino bang. Número 33 cayó, la bala desgarró a través de su frente y salpicó el vestido azul vaquero de Hermione con sangre fresca.

Hiperventilando, el pecho de Hermione dolorosamente jadeó cuando miró al cuerpo en el suelo a sus pies descalzos. La sangre se derramaba de la herida, empapando la agrietada madera y pintando su pelo de un profundo tono de rojo. Sus ojos azules hielo permanecieron abiertos, aburridos en Hermione como si pudieran ver a través de su piel.

Frank devolvió la pistola a su abrigo y se inclinó al nivel de Hermione. Ella intentó alejarse de la matanza, pero él agarró la parte de atrás de su cuello y la forzó a mirar a Número 33.

—Esto es lo que ocurre cuando la gente olvida su lugar —dijo él, su voz tan fría como los ojos muertos que estaba mirando—. Recuerda eso.

Se quedó de pies, volviendo a su anterior posición cuando agarró sus hombros. La audiencia continuó como si nada hubiera ocurrido —como si el cuerpo de una chica inocente no estuviera expuesto delante de todos ellos. Número 33 estaba tumbada sin vida en el suelo, y nadie en la sala parecía darla un segundo pensamiento.

Nadie, eso es, excepto Hermione. La visión la perseguiría para siempre.


Las actualizaciones será dos veces a la semana.

¡Muchas gracias!