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CAPÍTULO
III
Escuchar con Atención
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»Ahora que estamos solos, dime qué es lo que pasa —dijo agitada; también bastante indignada—. ¡¿Por qué están del lado de Princesa?!
»¿Del lado de…? —la voz masculina sonó débil; como si la persona que la emitía estuviese adormecida.
»¡No quieras verme la cara de tonta! —amenazó con fiereza—. Dímelo… ¡ahora!
»Lo que te imaginas… no es ni la mitad…
»¿La mitad de qué? ¿Qué dices imbécil?
»Golpéame… más…
»¿Cómo?
»¡Golpea…! —se contrajo con dolor a pesar de que ella no le había tocado; su mano derecha se posó sobre su pectoral izquierdo—, ¡golpéame!
De pronto, Buttercup abrió los ojos ante el sonido más chillante y frustrante desde la voz de su hermana mayor: el maldito despertador.
Era una pena que ya no debiese romper más de esos porque ya estaba harta de comprar más con su propio dinero.
La joven morena se encontraba acostada bocarriba en la cama de su propia habitación, a mitades de la madrugada con dolor muscular aún pero con todos sus huesos en su sitio. Después de que Blossom le diese su bien merecido sermón, Buttercup ayudó a su hermana a llevar a Bubbles hasta la habitación de la rubia donde la acostaron y se impusieron turnos para vigilarla.
Ahora le tocaba a ella.
—Maldito aparato infernal… —se sentó haciendo una presión suave sobre el reloj alborotador del buró. Talló su cara, poco más tarde.
Bostezando, Buttercup salió de la cama, despidiéndose mentalmente de la calidez de su cómodo y cálido templo del descanso.
Al abandonar su alcoba, arrastrando sus pies, se encontró con Blossom (la pelirroja aún estaba vendada de cuerpo casi completo y con algunos parches en la cara) pero no cruzaron palabra hasta que Buttercup cerró la puerta suavemente.
Esto era frustrante. Y se sentía bastante mal por lo que había pasado.
Buttercup se rascó la cabeza, ¡ella no sabía que sus idiotas hermanas iban a seguirla!
Apoyó su mentón en las palmas de sus manos una vez que pudo apoyar los codos en sus piernas, sentada en una silla enfrente de la cama de Bubbles. Ella dormía tranquila, y si Blossom no le había dicho nada a Buttercup al irse, eso significaba que la pequeña tonta no corría peligro.
Se permitió suspirar un tanto aliviada, aunque eso no disminuyese su enojo contra sus hermanas y también consigo misma.
Si la hubiesen dejado sola…
Los otros dos y Princesa te habrían matado.
La realidad de eso la desarmó. Si bien pudo evitar pelear contra uno, nada, ni la mejor suerte del mundo, habría evitado que los otros la encontrasen y seguramente le diesen la más vergonzosa derrota de su haber.
Aun así, no estaba feliz por haber sido seguida por sus hermanas. Y estaba molesta por eso.
Estaba molesta, primero, consigo misma; también con ellas, por ser tan unidas a ese estúpido código de hermandad que más que una ayuda, parecía ser una carga en innumerables ocasiones:
"Una por todas, y todas por una".
Estúpidos Mosqueteros, ¿qué sabían ellos de la vida?
Y estúpida Blossom por contagiar a Bubbles con esa ideología.
Hablando de la vida.
Buttercup estaba aún un poco sorprendida por lo que había descubierto ayer, esa noche; o más bien, por lo que Butch le había revelado.
¿Quién lo diría? Los Rowdyruff Boys estaban en serios problemas.
No sería la primera vez que ellos se meten en un enorme dilema debido a sus estupideces; desde que nacieron, su segundo nombre colectivo fue "buscapleitos". Cuando todavía eran unos niños, tanto Buttercup como sus hermanas, hasta sentían que descansaban un poco cuando esos tres desaparecían por un tiempo y no se sabía nada de ellos… aunque en esta ocasión, ahora que lo pensaba, algo le dijo a Buttercup que haberse olvidado de ellos, luego de años (sí, años) sin saber nada de los tres hermanos villanos, había sido un error.
Sólo en caso de ser cierto lo que Butch le dijo, no sólo sus hermanas y ella estaban caminando en una cuerda floja; el destino de todo Saltadilla también andaba en ese mismo camino.
Su instinto (el cual jamás se había equivocado) se hallaba en alerta.
Aquella noche. Cuando ella llegó a la Mansión Morbucks con las firmes intensiones de una revancha, inesperadamente fue interceptada por una ráfaga verde que la alejó de la gran mansión. Poco después vio a su atacante sobre ella lanzando puñetazos a su dirección.
Gracias al entrenamiento con Bubbles, oficialmente, la más rápida entre las 3 hermanas, Buttercup pudo esquivarlos y contraatacar sin mucha dificultad aunque por el tiempo que tenía en poner empeño a sus golpes no pudo dar uno realmente fuerte aunque en todo momento Buttercup tuvo presente que si ese sujeto le acertaba un solo choque, ella iba a obtener una gran desventaja sobre él, por lo que se centró en no dejarlo conseguir su objetivo.
Mantuvo en control sobre él hasta que la voz chillante de Princesa Morbucks resonó en el cielo como el maldito fastidio que era.
»¡Atácala, Dahaka! ¡Destrózala! ¡Hazlo por mí! —Y como si aquellas chillonas palabras salidas de la asquerosa boca de Princesa, le hubiese dado fuerzas y velocidad, el sujeto llamado Dahaka sorprendió a Buttercup con una patada en su costado que la mandó a volar varios metros lejos de la chica pecosa, quien reía triunfante desde las alturas.
Ella lo mandó a seguir castigando a Buttercup, cosa que él obedeció.
Después de un encuentro entre ataque y ataque, finalmente pudieron detenerse y mirarse a los ojos. Buttercup había aprovechado una finta de golpes a la cara para distraerlo y arrancarle la máscara, viendo finalmente el rostro tras ella.
»Así que… sí eras tú —gruñó, pero él no le dijo nada.
Butch mantuvo una cara estoica que Buttercup no sabía que tenía. Acostumbrada a su imagen infantil, esa que se reía por cualquier idiotez, fue raro para la heroína verde encontrarse con una estatua que respiraba.
En medio de otro encuentro de golpes y rayos láser en medio del bosque, Dahaka pudo quitarle su máscara y mandarla a volar más lejos, eso enfureció a Buttercup. Ella respondió con una patada al estómago que envió a Dahaka a destrozar con su espalda varios árboles. Y cuando finalmente él le habló, ella se sorprendió ante una petición suya:
»Golpéame más fuerte, perra.
Aunque accedió casi al instante, parcialmente debido al enfado por el insulto, Buttercup casi no pudo creer que él mismo le pidiese golpearlo y mandarlo lejos nuevamente.
Sin embargo, cuando fue de nuevo hacia él, Dahaka estaba sentado bajo un árbol.
Tosía mucho, pero no parecía dispuesto a seguir luchando.
»¿Acaso ya te cansaste? —provocó la chica adoptando de nuevo una postura de combate. Ella al igual que él respiraba agitada.
»Cállate… no… hay tiempo…
»¿Qué? ¿De qué te sirve el tiempo cuando…?
»Nosotros no estamos haciendo esto por nuestra voluntad —eso logró cerrarle la boca a Buttercup, al cabo de 5 segundos ella pudo haberle respondido indignada pero al continuar, nuevamente la dejó sin palabras—: somos los esclavos de esa zorra lunática.
Buttercup sopesó por un rato. No se lo creyó. Luego se burló en su cara.
»¿Esclavos? —sonrió irónica—. ¡Ay, por favor! ¡¿Ustedes?!
»¿De verdad crees que yo estoy con ella porque quiero? —preguntó carente de alma; de voluntad.
Aunque la oscuridad perduraba, sus ojos se encontraron; verde esmeralda y verde jade.
Buttercup por primera vez en su vida no encontró mentira en ellos sino seriedad y agotamiento, así que, aún en una postura escéptica, decidió escucharlo.
Con una pizca de apatía y con los brazos cruzados, Buttercup se calló, y sin dejar de permanecer alerta ante un posible ataque sorpresa de su parte, ella escuchó todo lo que Dahaka pudo decirle:
En resumen: sus hermanos y él habían sido engañados por Princesa hace tiempo. Él no supo decir el año exacto en el que ocurrió, pero afirmó que apenas habían cumplido 3 años desde que fueron regresados a la vida por Him, ella se les apareció y sin verlo venir, fueron sometidos y obligados a servirle.
Ignorando un poco la cuestión de cómo Princesa había podido hacer de ese tío un grupo de esclavos, Buttercup alzó una ceja. ¿3 años después?
Eso sería cuando ella y sus hermanas apenas habían celebrado su noveno cumpleaños (según el Profesor) y misteriosamente desde poco antes los Rowdyruff Boys habían desaparecido del mapa tan repentinamente que, a los 11 años, cuando Bubbles preguntó el qué había pasado con ellos, Blossom teorizó que seguramente se habían largado a otra ciudad o país y ya serían problema de otro superhéroe; pero jamás, en ningún noticiero conocido lograron captarlos.
Todo el mundo se olvidó poco a poco de los tres hermanos.
Más tarde, cuando las chicas cumplieron 14, Bubbles ya se hallaba haciendo teorías estúpidas al respecto. Una de ellas fue que quizás algo malo les había pasado. Buttercup y Blossom se rieron de ella.
»No seas inocente Bubbles. ¿Qué mal pudo haberles pasado si ellos son el mal? —le había respondido Blossom en aquella tarde de marzo.
Ahora Buttercup ya no se encontraba con ganas de reír. Al aparecer el sexto sentido de Bubbles no estaba tan equivocado. Aunque fue bastante evidente para las dos hermanas que, Bubbles estaba más preocupada por el rubito que por los otros dos; tanto así que ella incluso preguntó a una gran cantidad de sujetos cuando, a los 16 años, el trío de heroínas visitó La Asociación Mundial de los Superhéroes; mayoritariamente, a los héroes que se encontraban ubicados en América.
Todos le negaron a Bubbles tener cualquier tipo de información útil. De hecho, más de uno preguntó sobre quiénes eran esos chicos.
Buttercup y Blossom sólo vieron cómo el Mayor América intervenía con un pequeño resumen que básicamente resultó en miradas pícaras hacia Bubbles y un enorme bochorno para las otras dos chicas.
Recordar eso le daba vergüenza a Buttercup, porque a ella y Blossom les importaba poco dónde estaban los Rowdyruff Boys, mientras más lejos estuviese mejor. Pero no, Bubbles no paraba de insistir.
»No se sientan apenadas, chicas, es normal a su edad. Mejor sientan pena por aquellos admiradores que creen que tienen alguna oportunidad de conquistarlas a ustedes —comentó otro de los héroes, a las jóvenes heroínas, que al final (incluso Buttercup, que estaba bastante malhumorada) terminaron riéndose junto a ellos por la absurdez de eso.
Por la noche, de esa misma tarde, Blossom no se molestó en terminar rápido su reproche hacia Bubbles. También, le pidió en nombre de Dios, que dejase de preguntar por los Rowdyruff Boys a cuanto héroe se encontrasen, a lo que la rubita, callada y triste, asintió infinitamente con la cabeza.
A la mañana siguiente la pobre no pudo comer como debía. Los suspiros que a cada rato lanzaba desesperaron a Buttercup, pero en el fondo, la joven morena entendió a su hermanita. Después de todo, Boomer fue… ¿cómo decirlo? ¿El primer amor de Bubbles?
¿Habrá sido amor? ¿O un simple capricho infantil que se extendió lo más que se pudo? Es decir, ¿cómo la pequeña pudo enamorarse de un sujeto que sólo se presentaba para intentar matarlas?
Volviendo a su plática con Butch, alias: Dahaka.
»¿Quieres que me crea que ustedes, los tres, fueron engañados por Princesa? —cuestionó Buttercup al chico.
Viéndolo con mucha atención… Buttercup no pudo evitar sentirse un tanto acalorada por lo que observaba. El maldito no sólo había incrementado su fuerza, también había… cambiado.
El cabello negro azabache del mocoso, que evidentemente había crecido, le caía por encima de la cara haciéndole parecer un maleante de poca monta; pero ese aspecto desgarbado y sudoroso le daban un aire tan masculino que, por primera vez en su vida, Buttercup quiso saber si el mentón cuadrado de un hombre era tan firme y fuerte como se veía.
Tenía que serlo ya que, ella le había golpeado la cara varias veces y no estaba sangrando.
Luego estaban sus anchos hombros, su firme postura y, aunque tenía aún la capa encima, si contaba con la fuerza necesaria para hacerla sangrar era evidente que tendría unos músculos de revista.
«Deja de pensar idioteces» se reprendió en ese momento, volviendo a la conversación. Aunque esos ojos verdes por encima del cabello la vieron con dureza, y Buttercup quiso saber qué diablos había hecho con él la pubertad.
Un maldito buen trabajo.
»Sí —le respondió él viéndola fijamente.
Volviendo a lo importante. Buttercup fue informada que, de algún modo que ninguno de los hermanos recordaba, ahora los tres obedecían todas las órdenes de Princesa.
»Cada vez que nos llamaba por esos nombres, actuamos. Ahora ya no recordamos los nuestros. —Bajó la mirada al piso dejando ver unas largas pestañas que ensombrecieron más sus ojos.
Buttercup inhaló fuerte.
»¿Los ha convertido en sus perros fieles?
»Sí; lo único que te puedo decir… es que ustedes dejaron de interesarnos… desde hace años. Antes de Princesa, sólo deseábamos vivir… sin tener que verlas a ustedes.
Una parte de Buttercup quiso creerle. Pero por otro lado ni, él ni sus hermanos se caracterizaban por ser precisamente honestos. Así que ella se mantuvo firme en su postura.
»¿Y ahora qué? ¿Seguirás viviendo bajo la opresión de Princesa? —soltó una risa maliciosa—. Qué bajo han caído.
»¡No lo sé! —espetó roco y hasta agobiado.
Algo en ese tono de voz hizo que el corazón de Buttercup se paralizara. Al verlo de nuevo, fijamente, pudo notar que todo su cuerpo temblaba.
»Si supiese cómo dejar de seguirla… ya nos habríamos… liberado.
»Pero, Princesa no tiene el poder de controlar a nadie salvo por su dinero; es una simple humana ricachona. ¿Ahora quieres que me crea que llamándolos por esos nombrecillos ridículos puede manejarlos como juguetes?
Él apartó la mirada alzando la cabeza hacia el cielo, dejándole ver a Buttercup su piel sudorosa del cuello.
Instintivamente, ella se lamió los labios.
»Hasta yo sé que eso suena estúpido… pero sí… así funciona —afirmó él.
»No puedo creérmelo. No lo creo.
»Entonces no hay nada más. Sólo seguir peleando hasta que alguno muera. Porque, cada vez que ella dice ese nombre… yo no puedo parar.
»¿Dahaka?
Bajando la mirada al suelo, él asintió con la cabeza, estremeciéndose notablemente.
»De acuerdo, finjamos que te creo y que intentaré hacer algo para detener a Princesa sin tener que pelear de nuevo contigo.
»Tus hermanas… —dijo sin alzar la cabeza.
»¿Ellas qué? —ella musitó seria, sin poder dejar de notar por un segundo que el cuerpo de su enemigo de la infancia, había agarrado una forma exquisita, ahora que era un adulto.
»Están aquí —dijo él, despertándola de sus pensamientos.
»¿Qué?
Entonces fue cuando Buttercup se giró y miró que efectivamente los rayos de luz de sus hermanas estaban visibles sobre el cielo oscuro. Después otras ráfagas de luz más oscuras se hicieron presentes, yendo hacia ellas.
»Mis hermanos tampoco saben lo que hacen cuando ella los llama —dijo apresurado—. Ve, rápido. Ya no somos tan débiles como antes… supongo que de eso ya te has dado cuenta.
Por el dolor que aún sentía en todas sus extremidades, Buttercup no se sintió con las ganas de contradecirlo pero sí, con el pensamiento de que algún día le pediría la revancha, decidió no decir nada. Pero ella ganaría la próxima vez.
»Tranquila, no te seguiré. No si no puedo escuchar la voz de Princesa… aunque… —se tocó la cabeza—. Tengo que mantenerme cerca de… ella. O la cabeza no dejará de joderme.
Fue entonces que ambos se separaron; ella fue a salvar a sus hermanas, y él se marchó seguramente a la Mansión Morbucks.
Ahora Buttercup, sentada en el interior de la alcoba de Bubbles, estaba confundida. Tanto que no notó cuando su hermanita hizo un movimiento sobre la cama antes de despertar.
—Hermana… —masculló Bubbles abriendo sus ojos, poco a poco.
—¿Bubbles? —Buttercup suspiró aliviada, no queriendo tocarla aún, por temor a hacerle algún daño—. ¡Blossom! ¡Blossom, ven rápido!
Gritó y gritó por su hermana mayor quien llegó corriendo a la habitación con su larga cabellera completamente despeinada, entonces revisaron a Bubbles, y por suerte, las 3 ya se encontraban en mejores condiciones.
—¿Qué vas a qué? —exclamó alarmada Blossom a Bubbles, momentos después—. ¡Claro que no! ¡Tú te quedas ahí!
—Pero debo hacer el desayuno… hay escuela…
—Hoy es sábado, tonta. No hay escuela, así que mantén el culo ahí —respondió Buttercup, severa.
Blossom recalentó la sopa que había preparado anoche para Buttercup y las 3 comieron en la habitación con Bubbles quién, para alivio de sus hermanas, comió como siempre. Bastante y continuamente.
Entonces Buttercup en medio de un silencio anormal en la familia Utonio decidió contar lo que había pasado en su encuentro con Dahaka.
—¿Y tú le crees? —le cuestionó Blossom, estaba seria.
Bueno en realidad en todo lo que llevaba el desayuno estaba así. Buttercup suspiró comprendiendo bien su escepticismo, ella aún se sentía así.
—Pude haberle preguntado más si tan solo ustedes no hubiesen llegado.
—Creímos que te estaba matando.
—Estaba alejándonos de Princesa —explicó; y aunque esto se le ocurrió de pronto, Buttercup no pudo evitar sentir que no se había equivocado.
—Quería engañarte —achicó su mirada de reprimenda sobre su hermana—, y al parecer lo consiguió.
—Blossom, ¿se puede saber qué es lo que te pasa? —fastidiada, Buttercup dejó caer la cuchara sobre el plato.
—El problema es que no puedo creer que estés creyendo en él. Te ha golpeado, y los otros dos salvajes por poco nos matan a nosotras. ¡Y tú le crees!
—Te lo repito: ¿acaso yo les pedí que me siguieran? ¿No verdad? ¿Entonces por qué carajos estás tan furiosa conmigo?
—Chicas, por favor…
Bubbles parecía estar demasiado cansada para sus peleas sin sentido, por lo que viendo el desastre acercándose lentamente, intentó detener a sus hermanas, pero ya era tarde. Una vez que esas dos iniciaban una pelea verbal no había poder humano o heroico que pudiese pararlas.
—¡Estoy furiosa porque actúas como si no te importase la vida de Bubbles! ¡Por poco la asesinan y tú le crees a Butch! ¡A nuestro enemigo, aliado con otra enemiga para hacernos daño!
—¡¿Y acaso no te has puesto a pensar en qué pasaría con nosotras si él dice la verdad?!
—¡Es un Rowdyruff Boy, ellos nunca dicen la verdad! —exclamó Blossom.
—¡¿Entonces cuál es tu fabulosa y analítica explicación?! ¡Dime!
—¡Qué intentan confundirnos y atacarnos cuando les demos la espalda!
La morena soltó una risotada.
—¡¿Perdón?! ¡Yo creo que lo hacen bastante bien ahora! ¡Entonces, ¿para qué fingir una historia si ya pueden patearnos los traseros sin problemas?! —y después de decir eso, Buttercup tomó su plato y su taza, vacíos, y salió de la habitación dejando a sus hermanas en un incómodo silencio.
Arriesgándose a ser reprendida también, Bubbles comentó en voz baja:
—Debes admitir que en eso último tuvo razón.
Como era de esperarse, Blossom se giró indignada.
—Bubbles, ¿estás de su parte?
—Somos hermanas, Blossom —dijo lo obvio—. Somos todas del mismo lado y no quiero que nos separemos. Debemos estar unidas ahora más que nunca.
Blossom se llevó las manos a la cara. Las dudas que tenía estaban consumiéndola demasiado pronto; debía relajarse. Serenarse y replantearse un plan de contraataque si es que Princesa o alguno de esos 3 psicópatas querían volver a terminar su trabajo.
—¿Por qué Buttercup no entiende mi punto? —preguntó la pelirroja desanimada—. No creo en Butch, es un Rowdyruff Boy; desde que nacieron han estado empeñados en hacernos pedazos. Aparte de Him y Mojo Jojo puedo decir con toda seguridad que son de nuestros enemigos más terribles.
—Y ahora están con Princesa. ¿Sabes? Hay algo que nos contó Buttercup que me hace pensar en su historia.
—¿Qué?
—El hecho de que ellos hayan desaparecido de la faz de la tierra desde hace años y de pronto hayan estado tan obedientes a cada orden de Princesa. ¿Atacarnos? Es cierto, ellos nunca han necesitado que alguien les ordene algo como eso. Pero… ¿el dejarse amasar por ella? ¿Ir a dónde ella dice sin rechistar o comentar nada al respecto?
Blossom y Bubbles se miraron las caras; a los ojos.
—Ahora sé que mi contrincante fue Boomer. Y quisiera agregar algo a este enigmático rompecabezas.
—¿El qué?
—Sus ojos —masculló viajando al pasado donde pudo verlos a través de la máscara—. Quizás fue porque tú peleaste contra Brick; y por obvias razones no lo notaste, pero yo pude ver los ojos de Boomer. Eran rojos, Blossom. Y los de Boomer siempre han sido de color azul.
Bubbles casi suspiró al pensar en ellos. Esos ojos eran de un natural azul oscuro, brilloso y por demás está decir, cautivador. El azul que Bubbles recordaba era de los más bellos y siempre le reprendería a su corazón haberse encaprichado con él. Aún en estos tiempos.
—¿Cómo sabes eso si estábamos peleando en la oscuridad?
Bubbles bajó la mirada.
Lo sabía porque, si en algo ella siempre se fijaba a la hora de pelear contra un enemigo, era en sus ojos, pues por medio de ellos, ella veía qué tan peligroso era este.
Cuando Boomer la miró, ella inmediatamente supo que algo andaba mal con él. Algo aparte de su molesta personalidad e infantil carácter. Algo que, tal vez, no era cosa completamente suya.
—Yo lo sé, Blossom. Lo vi.
—¿Estás segura? —ella asintió sin mirarla. Blossom suspiró—. Esto se hace cada vez más peligroso; a todo esto, agregamos el que Princesa pueda volar sin ayuda alguna. Alguien le dio poderes, y todavía no sabemos qué tan fuerte puede ser.
—¿Deberíamos investigar?
—Sería lo más prudente dabas las circunstancias en las que nos encontramos.
—Podríamos empezar por Mojo Jojo.
—Bien —Blossom sujetó su plato y vaso—, iré con Buttercup. Tú te quedas.
—Pero…
—¡Te quedas, dije!
Y cerró la puerta de golpe, llevándose sólo sus trastes. Bubbles se quedó sola con los suyos preguntándose si debería intentar volar para bajar a la cocina… y al baño.
…
—Buttercup —dijo Blossom encontrándose con su hermana en la cocina, mirando por la ventana.
—Escuché. No perdamos tiempo y vamos con el simio.
Blossom era una buena heroína, era una hermosa científica y una astuta líder; de entre sus hermanas era la llamada "el cerebro del equipo", pero entre todo aquello no era sencillo vivir sin fallar en algo; y ese algo para Blossom era el no saber cómo pedirles disculpas a sus hermanas si se equivocada. Cuando era una niña, nunca fue un problema reconocer sus fallos, pero a medida que crecía, sobre todo cuando cruzó la pubertad, un problemático ego le sellaba los labios para decir "perdón", sobre todo cuando se trataba de Buttercup.
Además, ella era Blossom Utonio, las posibilidades de que se equivocase en algo eran del 5%.
Por eso mismo ella no sabía cómo pedir perdón por desconfiar (y seguir haciéndolo) de las hipótesis de sus hermanas cuando estaba más que convencida que las suyas eran las acertadas.
Encaminándose primero, Blossom alzó vuelo seguida por Buttercup, ambas iban calladas y no fue hasta que llegaron a la casa de Mojo Jojo que Blossom habló en voz baja:
—¿Qué es exactamente lo que le preguntaremos?
Buttercup la miró de reojo.
—Confiaré en que las dudas que tengas respondan las mías. —Y sin agregar más, la heroína de verde dio una fuerte patada a la puerta rompiéndola en pedazos grandes y pequeños.
Lo oyeron gritar al fondo, el villano estaba leyendo su periódico matutino mientras bebía café caliente.
—¡¿Pero qué les pasa, niñas locas?! —bajó el periódico de golpe—. ¡No he hecho nada malo así que largo de aquí!
—Nada de eso, Mojo. Hay algo de lo que debemos hablar —dijo Blossom entrando después de Buttercup.
Mirándolas hastiado, Mojo Jojo dejó su periódico en la mesita que tenía a un lado y se reacomodó en su bonito sillón.
—¿Qué quieren ahora?
…
Bubbles suspiró sacándose la aguja con la que se le había inyectado el suero; ya se sentía muchísimo mejor. Tanto así que pudo pisar el suelo de la habitación y ayudándose levitando lo mejor que podía cuando se sentía caer, la jovencita hizo lo posible para poder bajar a la cocina y dejar sus trastes en el lavabo. Incluso los limpió.
Cuando se estaba secando las manos no pudo evitar sentirse como la mierda.
«Boomer» pensó sintiendo un sabor amargo.
Cuando la golpeó lo hizo fuerte y certero, sabía dónde golpear, sin embargo, había algo que la intrigaba.
Cuando apenas se conocieron, ella había sentido que él, más que atacar de forma metódica, lo hacía por mero instinto. Y aunque ese modo de enfrentarla a veces resultaba, pues Bubbles había decidido entrenarse con sus hermanas con ayuda de artes marciales chinas y coreanas, daba la casualidad de que él jamás se vio tan coordinado como ayer.
Tal vez eso fuese porque, al igual que ella, en su cautiverio, Boomer se entrenó de alguna forma para llegar a ser el arma letal que había demostrado sus habilidades ayer. Sin embargo, ahora que sabía la información que Buttercup había recibido de Butch, Bubbles pensaba que, el que Princesa se haya tomado la molestia de entrenarlos en artes marciales a medida que los controlaba, se debía a algo más que solamente humillarlas a ellas.
¿Sería que Princesa tenía un objetivo secundario además de luchar contra sus enemigas por medio de los Rowdyruff Boys?
¿Sería posible que ella estuviese usando a las Powerpuff Girls como un entrenamiento para sus perros de ataque?
Ojalá no fuese así. Pero, considerando que Princesa había demostrado que su maldad había subido de nivel, a Bubbles no le costaba imaginarse que, tal vez, ella y sus hermanas eran tan sólo un bache en el camino y el eliminarlas era tan solo el primer paso de un perverso plan maquiavélico.
Era un presentimiento que tenía. Y esperaba estar equivocada.
Se llevó una mano a la cabeza (aún vendada) cuando esta le punzó con dolor.
Acarició con una mueca la zona afectada. Si tenía que comparar ese golpe con los que anteriormente habían compartido en sus batallas anteriores, Bubbles podría decir sin miedo que esos últimos habían sido los más cargados de odio y fuerza destructiva que jamás hubiese podido recibir de algún otro enemigo por mucho que éste tratarse de eliminarla.
Incluso le sorprendía que Boomer le haya hecho tanto daño sólo porque Princesa se lo ordenó.
Princesa… y Boomer.
Mientras apretaba su puño libre, Bubbles se dijo que no debía sentirse celosa.
No era lo que se imaginaba; tenía fe en que Butch haya dicho la verdad a Buttercup y realmente estuviesen con ella en contra de su voluntad. Lo cual, tendría que ser lógico ya que ninguno de los tres villanos solía aceptar órdenes, ni siquiera de sus creadores: Him y Mojo.
Pero, si estaban con ella en contra de su voluntad… ¿para qué se supone que Princesa los querría?
De nuevo Bubbles comenzó a especular.
Morbucks había logrado hacerse con la voluntad de tres poderosos seres… ¿para qué fin?
¿Para causar caos? ¿Para hacerles daño a ellas?
¿Nada más para eso?
Seguro, terminar de controlarlos, le llevó años a Princesa. ¿Y los usaría para algo tan ridículo como derrotarlas a ellas por no cumplirle su capricho infantil de aceptarla en el equipo?
Eso no tenía sentido teniendo en cuenta que la pelirroja ya sabía volar y seguramente ya contaba con otros poderes propios.
Bubbles entonces se preguntó si tendría otras habilidades como ellas. Si era así aún las desconocían y eso significaba ventaja para la chica pecosa.
Lo sorprendente era que, hasta hace unas horas, ni ella ni sus hermanas se imaginaron que Princesa tenía tanto a su favor, considerando que ella no era de planear a largo plazo. Todo lo que tenía en su contra, lo hacía al momento. ¿De dónde salió la idea de atacarlas con tal arsenal si es que llevaba tiempo con ella?
«Es probable que esté guardándonos más sorpresas», sentía lógico su pensamiento.
La lucha contra ellas y vencerlas debía ser sólo un paso en su plan.
Y la única forma que tenían para lograr ventaja, era liberar a los chicos.
¿Podrían hacerlo?
En todas las ocasiones en las que las Powerpuff Girls se habían enfrentado con una Princesa Súper Poderosa, las hermanas se las habían visto negras, sí, pero al final la habían terminado venciendo.
Sin embargo, a medida que crecían y las pequeñas que alguna vez fueron, veían más de cerca la crueldad humana, Bubbles había visto en Princesa una malicia preocupante que buscaba superarse a sí misma.
A veces, ella llegaba a pensar que, así como las hermanas eran para Saltadilla las más jóvenes heroínas, así podría serlo Princesa Morbucks con los criminales más peligrosos que jamás haya tenido Saltadilla.
Bubbles lamentaba que la justicia en cualquier parte del mundo fuese tan voluble y fácil de corromper con el dinero.
Desde muy joven Bubbles entendió que el mundo no se dividía únicamente entre "buenos" y "malos". Sino que todo tenía un lado claro y otro oscuro, junto a varios tonos de grises. Muy para su pesar, la rubia tuvo que aceptar que incluso la justicia de Saltadilla tenía todo eso y el que Princesa fuese liberada de la prisión una y otra vez, por muy injustos que fuesen sus actos, era la prueba fidedigna de ello.
Bubbles suspiró.
¿Realmente Princesa estaba manipulando a los Rowdyruff Boys? ¿Cómo? ¿Desde cuándo? ¿Por qué? ¿Cuál era el verdadero objetivo? Además, ¿cómo es que había sido su adquisición de poderes? ¿Quién le había dado esas habilidades?
Los Rowdyruff Boys…
Ellos se habían esfumado misteriosamente hace años; algunos programas de chismes se alegraban, al igual que sus hermanas, diciendo que posiblemente desaparecieron o que ya eran problema de otra ciudad.
La rubia incluso por un corto tiempo creyó eso, y también se alivió de ya no tener que combatirlos. Luego, de forma que ni ella sabía explicar, un mal presentimiento se alojó en su pecho. Luego, comenzó a tener sueños donde veía a Boomer y sus hermanos pasando hambre y soledad. Eso la hizo pensar que, tal vez, y sólo tal vez, los chicos pudiesen ser reformados si tan solo se les daba un hogar y una buena educación, como a ellas.
Temiendo que sus sueños pudiesen ser la realidad de ellos, Bubbles se empeñó en buscarlos. Quiso saber dónde estaban y, si realmente necesitaban ayuda, ella pudiese dárselas y firmar (por lo menos) de manera verbal un pacto de paz entre ambos equipos.
Tal vez, Princesa llegó a ellos primero.
Sintiéndose impotente ante esa posibilidad, Bubbles tuvo presente que debía irse preparando para lo peor.
Cabe aclarar que su preocupación por el joven de azul no les agradó a las chicas; cada vez que Bubbles tocaba el tema Blossom simplemente alzaba los hombros diciendo que ella seguiría alerta y Buttercup comentaba que ese tipo de criminales eran como las ratas, unos se iban e inmediatamente llegaban otros a reemplazarlos.
Pero Bubbles entendía la verdad y es que en todos los años que llevaba de vida, jamás se sintió tan atraída a un chico aparte de Boomer, incluso si esa atracción se originó en la época de su tierna infancia ella sentía algo muy fuerte por él.
Cada vez que lo tenía cerca, una corriente eléctrica la recorría entera haciéndole sentirse necesitada de un implacable abrazo. De enterrar su cabeza entre un fuerte hombro y un duro cuello.
Y es que para ella sólo había un Boomer, sólo uno y ahora mismo estaba bajo las órdenes de Princesa. Bajo su control y sus deseos.
Fue sólo cuando sus manos comenzaron a arder que Bubbles notó que había estado encajando sus uñas en las palmas con mucha fuerza.
«Mejor regreso a la cama», sí. Mejor y así dejaría de seguir pensando necedades. Además, había estado especulamdo demasiadas cosas con un poco de información. Debía recolectar más, oír lo que sus hermanas pudiesen traer, y de ese modo, formar planes.
Seguro Blossom ya estaría en eso, y Buttercup también.
Se decía abiertamente que Blossom, gracias a su lógica interna, era la de los planes, pero casi nadie sabía que, a veces, Buttercup también tenía muy buenas ideas gracias a su instinto; y Bubbles también tenía los suyos gracias a su intuición. Con el fin de evitar que Princesa lograse su cometido (sea cual sea este) las tres tendrían que dar todo eso de sí mismas para impedir que un mal irreversible cayese sobre Saltadilla.
«Boomer… si estás en problemas… yo te ayudaré» se decidió Bubbles.
—FIN DE CAPÍTULO—
De acuerdo, espero que no hayan pensado que me había olvidado de este fanfic. XD
En lo personal me gusta mucho la trama y no pienso dejarla de lado.
¿Ustedes cuál creen que sea el secreto de Princesa?
¿Creen que Butch le dijo la verdad a Buttercup?
¿Por qué los chicos no pueden negarse a las órdenes de Princesa? ¿Y dónde estuvieron antes de ser atrapados por ella?
¿Mojo sabrá algo o estará igual de confundido que las chicas? ¡No se pierdan los capítulos venideros! Pues son muchas intrigantes y pienso desenvolverlas todas paso por paso. ;) ¡Gracias a todos los que estén leyendo!
JA NE! :)
Nota actual:
Quería subir este capítulo ayer, pero la página andaba fallando (confirmen si a ustedes también) además de que me cuesta mucho recordar qué tantas cosas tenía planeadas para este fic.
Estamos donde nos quedamos. Me pondré las pilas para continuar con el cuarto, por fin.
No creo que este fic tenga tantos capítulos; yo calculo unos 10 o 12 máximo, pero eso digo ahora, no sabría decir más tarde si sean más jejejeje.
¡Muchas gracias por su paciencia! Y disculpen la demora. =(
Saluditos y nos estaremos leyendo más tarde.
Última fecha de modificación: 03/12/2020.
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