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Behind the Mask

-One shot-

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La suave brisa veraniega mecía con delicadeza las mechas del cabello oscuro de una joven que observaba las estrellas apoyada en su balcón. Hoy era de esas noches donde se sentía melancolica, donde entre suspiros y lamentos pensaba en que había sido de la vida de su compañero que simplemente desapareció un día y nunca más volvió a aparecer.

¿Qué habría sido de Chat Noir?

Era una de las dudas que más rondaba por su cabeza.

Su compañero simplemente un día no se reportó a la alerta de akuma, tampoco a las patrullas. Pensaba que estaba enfermo, que quizás no podía acceder, pero con el pasar de los días, no le quedó más que aprender a dividirse con Multimouse, a buscar otros portadores provisorio que la ayudaran en la lucha contra Hawk Moth.

Se sentía frustrada de que se fuera sin decirle nada, sin despedirse, sin explicación… Simplemente Chat Noir había desaparecido y ella había tenido que aprender a vivir sin su apoyo ni compañía.

Dejó escapar el aire por la nariz, casi como si estuviera resoplando por toda esta situación.

¿Qué sería de Plagg?

También era una pregunta que se repetía a diario en esos dos años. ¿Qué le diría si el Monje Han regresa a consultarle como iba su protección a la caja del Yin Yang?

«Pues, fíjese, que ya no tengo perdido dos miraculous, sino tres.» el simple hecho de pensar en decirle algo así, le dio un gran escalofríos. ¡Es que no era uno cualquiera! ¡Era el Miraculous más peligroso del mundo! ¡Esa sería una de las faltas más graves que pudiera cometer!

Volvió a suspirar, cuando Tikki se sentó en su hombro, acomodándose para servirle de consuelo, pues era lo único que podía hacer cuando su guardiana se sentía tan agotada como ese día.

Ella también extrañaba a Plagg, era una molestia pestilencia, peleaban la mayor parte del tiempo que convivían, pero no por eso, podía negar que su falta se notaba mucho, al punto de haber repercutido en los otros kwamis que siempre hablaban de sus ocurrencias.

Incluso, podía escuchar esa voz chillona que poseía decirle "Terroncito" con toda la desfachatez que él solo poseía.

Esperen.

Marinette se movió bruscamente hacia donde provenía la voz del kwami de la destrucción, que con una pequeña reverencia se apareció ante ambas.

—Plagg —exclamó Marinette tomándolo entre sus manos para apegárselo a su mejilla—. ¡Plagg! —repitió, sintiendo miles de cosas que le produjeron lágrimas en sus ojos.

El kwami se dejó consentir por la guardiana, pero al escuchar la risita de Tikki por la muestra de afecto de ambos, se separó, fingiendo una pequeña tos para acomodar su voz.

—¿Qué pasó? —intervino la pequeña kwami, mientras su portadora salía de la sorpresa del regreso del kwami.

—Mi pobre muchacho —comentó, bajando los brazos con fastidio—, descubrió algo que lo hizo alejarse de todo, necesitaba poner tierra de por medio con algunas cosas.

—Pero, ¿él está bien? —interrumpió Marinette, preocupada por las palabras que el ser de la destrucción había pronunciado.

—Sí —afirmó— de hecho, por eso estoy aquí. Él quiere reunirse contigo, explicarte las cosas que pasaron y porqué él tuvo que desaparecer sin decir nada.

Marinette sentía una extraña sensación recorrerla completamente, ¿volver a ver a Chat Noir después de dos años? No sabía si sentirse emocionada o enojada. Ambas emociones se mezclaban en partes iguales en todo su ser.

—¿Cuándo? —pronunció.

—Mañana a las seis de la mañana, en el Puente de las Artes —respondió Plagg, como si se hubiera aprendido la frase.

—¿A las seis de la mañana? —protestó, por el simple hecho de que la reunión fuera tan temprano.

—Cuando lo veas, entenderás por qué… —explicó el kwami corriendo la mirada, como si esperara que Marinette pudiera comprender a lo que se refería.

La vio, de repente, levantar el dedo índice como si estuviera comprendiendo sus palabras.

—¿Lo veré como Adrien? —ante aquello, Plagg dejó caer su mandíbula de la impresión— ¿Cómo lo sé? —el kwami, que sintió que le leyeron la mente, simplemente afirmó con su cabeza.

—Chat Noir desapareció y Adrien también —contestó, apoyándose en la barandilla del balcón, para mirar una vez más las estrellas—. En un inicio pensé, que era una coincidencia, algo que solo era casualidad, pero con el paso de las semanas, de los meses… empecé a comprender muchas cosas. Y tenía más certezas que dudas. —finalmente regresó la mirada al kwami y sonrió con amargura—. Dile que iré a verlo, que estoy segura que me reconocerá, porque tampoco iré con la máscara.

—¡Marinette! —protestaron ambos kwamis.

—Lo sé, puede ser un gran problema si ambos nos vemos —respondió—. Pero, este último tiempo me he preguntado quién es realmente el que está detrás de la máscara… Alguien realmente divertido e ingenioso. O alguien que solitario e inseguro… ¿Reía realmente o en más de una ocasión estaba llorando mientras fingía que todo estaba bien?

—Marinette —susurraron ambos kwamis, observando como de los ojos de la chica empezaron a caer un par de lágrimas.

—Lo siento —exclamó, tratando de secarse los ojos, con el revés de sus manos—. Los años me ponen cada vez más sentimental…

Ambos kwamis se miraron una vez, antes de abrazar a la chica, que los recibió entre sus brazos, mientras apretaba los labios para no empezar a llorar.

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Cuando Plagg se retiró, Marinette se acostó a dormir, o al menos esa era su intención. Tenía tantas cosas en su cabeza, que le era muy difícil conciliar el sueño. Giraba de un lado a otro, pensando en los diversos escenarios con los que podría encontrarse mañana cuando volviera a ver a su compañero, a su apreciado amigo una vez más.

Volvió a girar para quedar boca arriba cuando sintió como el golpeteo en el tragaluz indicaba que había empezado a llover. ¡Lo que le faltaba!

Se giró hacia la pared donde tenía varias fotos de todos sus amigos. Cerró los ojos, tratando de calmarse de alguna forma… debía dejar que las cosas simplemente se dieran… sin forzar nada.

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Al final, no alcanzó a dormir nada, sintió que apenas si habia cerrado los ojos cuando la alarma la despertó, la apagó rápido para que no la escucharan sus padres y se desperezó en la cama, antes de sentarse.

Sentía tanto miedo de lo que pudiera venir a partir de ahora…

Se golpeó ambas mejillas para tranquilizarse y, finalmente, salir de la cama para vestirse para la ocasión. La lluvia no habia mermado durante la noche, así que tenía que buscar algo que la protegiera.

Se colocó una blusa blanca de lunares rosados y un jean negro ajustado. Tenía unos botines negros para proteger sus pies del agua y sobre su teñida se colocó un impermeable azul marino. Luego, hecho la mirada al paraguas que llevaba tantos años guardando, para tomarlo y salir de su habitación.

Con cuidado de no ser notada, bajó las escaleras hacia el living y luego, las del departamento que la llevaban hacia la calle. Aspiró profundo cuando se vio en el exterior, abrió el paraguas y empezó su caminata hasta el punto de encuentro.

Como nunca había llegado a tiempo, ahí observó como un joven estaba parado en la mitad del puente, apoyado contras la protección llena de candados. Apretó los labios porque lo reconoció inmediatamente, cerró los ojos dándose ánimos a si misma y avanzó hacia él, preguntándose si la reconocería. ¿Se daría cuenta con solo verla ahí, que ella era Ladybug?

Las palpitaciones aumentaron en el centro de su pecho, pero no se detuvo. Estaría a unos diez pasos de él, cuando la sintió y elevó el paraguas que lo protegía de la lluvia para observarla.

Pudo ver con claridad, la sorpresa en su rostro, como pasó a incertidumbre, confusión para terminar en realización, conteniendo el aire. Ella solo pudo afirmar con la cabeza a la pregunta que hacían sus ojos verdes.

—Ma… —susurró, sentía la voz tan apretada de verla frente a él, después de tanto tiempo, que las palabras no le salían— Marinette…

La mencionada solo pudo cerrar los ojos al escuchar su nombre, una extraña sensación le generó un escalofrió que le recorrió toda la espalda.

—Marinette… —volvió a decir, adelantando un paso hacia ella, sin poder distinguir si lo que veía era real o producto de su actual delicada salud mental.

Fue cuando la chica abrió sus ojos celestes y pronunció su nombre, que no lo resistió más y deshaciéndose del paraguas que cargaba, se abrazó a ella con fuerza, generando que ella también soltara el suyo para regresarle el abrazo.

—Perdón —le dijo, apretándola contra él.

—¿Por qué me dejaste sola? —protestó, también aferrándose con fuerza a la tela del chaleco del joven—. No te imaginas lo difícil que ha sido todo sin ti…

Adrien se separó de ella, la miró una vez más sin poder creer aún que Marinette fuera su querida Lady… Volvió a abrazarla, con fuerza, tratando de convencerse de que ya nada impediría que siguiera su trabajo junto a ella.

—Te lo contaré todo —le afirmó, separándose de ella, para buscar ambos paraguas y volver a cubrirse, aunque ya estaban empapados— ¿Puedes acompañarme a casa? Tengo algo que quiero entregarte…

—¿A Plagg? —preguntó espantada, pero él negó con la cabeza y con una sonrisa le tomó la mano, Marinette observó eso con las mejillas alborotadas y se dejó guiar por el chico que tenía el auto con su guardaespaldas del otro lado del puente.

Adrien le sostuvo la puerta y el paraguas para que ella pudiera entrar. Marinette sin quitarle la mirada de encima, se quitó el abrigo que estaba completamente mojado y lo echó a la mochilita que cargaba en la espalda. Luego, entró al auto sin riesgo de mojar nada. El rubio negó con la cabeza ante tal procedimiento tan típico de ella. Cerró la puerta, y giró hacia el otro lado para poder ingresar al auto con rapidez, luego de echar los paraguas al maletero del mismo.

Camino a la mansión ambos no dejaron de mirarse, parecían aun no creer que aquella fuera la verdad, que quien estaba detrás de la máscara todo ese tiempo hayan sido simplemente ellos, quieres habían sido amigos, quienes habían sido confidentes y compañeros. Había tanto que querían preguntarse, pero no lo hicieron, solo se mantuvieron en silencio, hasta que estuvieron resguardados dentro de la fortaleza de la mansión Agreste.

—¿No le molestará a tu padre? —preguntó, cuando Adrien abrió la puerta para ayudarla a salir del auto.

—Mi padre no está —le informó, mientras le extendía la mano—. Solo regresé yo.

—Oh… —exclamó, tomando su mano. Salió del auto y miró la mansión con cierto recelo, por alguna razón el clima y la penumbra que se notaba en el lugar la inquietaron completamente.

—Es seguro, que es seguro —volvió a preguntar inquieta, pero Adrien solo sonrió tomándole de la mano una vez más, para guiarla dentro de la casa, y poder llevarla a su habitación.

Plagg salió a recibirla, haciendo que se sintiera más segura. Tikki también salió de la carterita, esperando por las respuestas que Adrien pudiera darles.

—Entonces… —inició la conversación, tomándose ambas manos, un tanto nerviosa.

—Te pedí que me acompañaras, porque tengo que darte esto —le dijo, buscando algo en su bolsillo. Marinette pareció inquietarse cuando notó que era lo que tenía Adrien en su mano.

—El Miraculous del Pavo Real —exclamó, tomándolo entre sus manos. Se lo apegó al pecho, pero enseguida observó al joven junto a ella, que había bajado la mirada—. Adrien, ¿Qué paso?

—No lo sé, Marinette —respondió, apoyando el codo derecho sobre su rodilla para perder los dedos de su mano entre sus cabellos dorados—. Un día desperté por los gritos de mi padre, alguien había vulnerado los sistemas de seguridad de la mansión e ingresado a ella.

—¿Los asaltaron? —preguntó, espantada la de ojos celestes.

Adrien desde la misma posición derrotada, movió su cabeza en negación, sin mirarla.

—No, solo entraron para llevarse dos cosas en especifico y nada más… —dijo, apretando el puño—. Nadie salió herido, ni siquiera se dieron cuenta.

—Eso es realmente muy extraño —acotó Marinette, Adrien la miró, con una sonrisa bastante agotada.

—Lo que se llevaron, fue el Broche de Moth y el prendedor del Pavo Real, aunque este último se les cayó en la huida —ante la confesión de Adrien, Marientte abrió los ojos con sorpresa.

—¿Qué?

—Eso —Adrien ocultó su rostro tras ambas manos—. Hasta nuestro último trabajo juntos, mi padre había sido Hawk Moth. Gabriel Agreste era Hawk Moth —continuó—. Tal cual como lo habías dicho una vez, mi propio padre era el villano y Nathalie su cómplice.

—Adrien…

—Quien sea que está atacando ahora, es quien supo que mi padre era Hawk Moth y planeó algo para quitarle el broche… —el chico apoyó las palmas sobre sus ojos intentando no llorar—. Este último tiempo, me sentí tan mal, sentía que te había fallado, que dormía bajo el mismo techo que el enemigo, que nunca me enteré y…

—Pero no es tu culpa, Adrien —dijo Marinette, tomándole desde las muñecas para que la mirara—. No había nada que pudieras hacer por eso, pero recuperaste uno de los dos miraculous, eso es fantástico…

—Sí, pero —la interrumpió—, ¿a qué precio? Te dejé sola… ¿Crees que no he visto los titulares? Cientos de periódicos, revistas que han aclamado tu labor en solitario, preguntándose si Chat Noir era realmente necesario en la dupla… —Marinette solo lo observó, por lo que no tardó en cubrir su cabeza con ambos brazos por la vergüenza que sentía en ese momento.

—Puedo comprender que debieron salir del país porque ambos fueron descubiertos y debiste irte con ellos, y no voy a negar que me sentí mal, que aún al día de hoy me siento mal por tu desaparición, que no siento ganas de pegarte en este momento por tu actuar, por no decirme nada y dejarme en la incertidumbre, pero también comprendo que fue algo muy complicado de asimilar e irte con ellos, era la mejor forma de entender que pasaba en tu vida.

—Perdón… —pronunció, viéndola de reojo, como si tuviera miedo de observarla de frente.

—Solo con una condición —dijo, elevando su dedo índice frente a ella, ante aquello, Adrien le tomó ambas manos a Marinette, elevándola hasta pegarlas contra su pecho.

—¡Lo que quieras, Mi lady!

—Quiero a Chat Noir conmigo de nuevo —ante aquello, el rubio se confundió, dejando caer las manos de la chica.

—¿Qué?

—La única forma en que yo te perdone todo esto, es que vuelvas a trabajar conmigo —ahora fue ella, quien tomó las manos del chico y las apretó con las suyas—. Has vuelto, yo aun te necesito conmigo, hacer esto sola no es para nada divertido a cuando lo hacía contigo.

—Pero, la gente ya no cree que sea necesario…

—¡Pero lo eres para mí! —exclamó, soltándolo para abrazarlo—. Adrien eres muy importante para mí, tanto como Adrien como Chat Noir, yo soy la que te necesita a su lado, ¿qué importa lo que diga esa nota? ¡Estoy segura que cuando todos te vean de nuevo, estarán felices!

—¿De verdad quieres que vuelva a trabajar contigo? —preguntó, sorprendido de aquella revelación, pensó que ella estaría enojada con él, que no querría saber más nada y le pediría su miraculous de regreso… pero no, ahí estaba ella, la misma Marinette que rememoraba, separándose de él para mirarlo con esos brillantes ojos celestes que tan bien recordaba, con una sonrisa en sus labios sincera para él.

¡No podía dimensionar lo que la había extrañado a ambas hasta ese momento!

—Por supuesto —respondió la muchacha y tras eso, lo volvió a abrazar—. Aun parece un sueño que estás aquí, entre mis brazos, una vez más.

—Ya no me iré, te lo prometo —dijo, cerrando sus ojos, mientras las rodeaba con sus brazos para apegarla más a él, necesitaba sentirla cerca, tanto o más que ella.

—Todo estará bien, mientras estemos juntos, como antes, como siempre debe ser…

—No volveré a dejarte —le reafirmó— enfrentaremos, descubriremos quien ataco mi casa, derrotaremos a este nuevo enemigo, juntos, ¿verdad?

—Como siempre —contestó la chica, acomodándose contra el hombro del chico, aferrándose a él—. Como siempre, Chaton…

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¡Y bueno!

Esta realmente iba a ser la canción número cuatro de "Canciones que hablan de nosotros" pero me quedó tan largo y tan bello, que sentía que merecía ser un one shot independiente.

Amé mucho escribir esto, ¿un buen justificativo a por qué Gabriel no es el Hawk Moth del futuro? xP

La canción que sirvió de base fue "Behind the Mask" de Twice, desde que la escuché por primera vez en la presentación de su album Eyes Wide Open… y al ver la letra fue como… Esto es muy pero muy necesario convertirlo en un one shot del cuadro jajajaja. ¡Así que helo aquí!

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Muchas gracias a todos por estar en cada una de las locuras que escribo. Esto es una real terapia para mí, y que les guste sin dudas es un plus.

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¡Cariños para todos!

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Aquatic~

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03 de Diciembre 2020