A de Agradecer


Abrió los ojos con cansancio, después de todo, él casi iba a ser sacrificado para abrir una puerta al infierno o algo así. Ya no le importaba, pues lo que importaba ahora era descansar y luego de eso, entrenar para ser más fuerte y no ser capturado de nuevo.

Odiaba el papel de damisela en apuros.

De verdad que estaba cansado, pero aun así, algo le decía que no podía simplemente dormirse y ya. Por lo que, con fuerza de voluntad y esfuerzo, se sentó en la cama y entonces cayó en cuenta de qué era eso que le decía no te vayas a dormir.

Pues, Charlotte Roselei –mejor conocida por él como la Reina de las espinas o Reina Tsun-Tsun– estaba ahí. Sentada y dormida en una silla, cerca de donde él estaba.

Lo que genuinamente, lo sorprendió. ¿Por qué estaba ella aquí?

Y en ese momento, Owen entró, sonriéndole brevemente al verlo despierto –. ¿Cómo te sientes, Yami?

- De la mierda – respondió sincero, casi haciendo reír al doctor –. Por cierto, ¿Qué hace la Reina de las espinas aquí?

Owen entonces miró a Charlotte un momento para luego dirigir su mirada al pelinegro, con una sonrisa suave –. La señorita Roselei insistió en cuidar de ti, luego de que te rescataran. Estaba preocupada por ti.

Se quedó un minuto en silencio, procesando la información. Porque a él se le hacía extraño, casi incongruente, que ella, quien solía tratarlo con frialdad y mostrarse cortante, se mostrara preocupada por él, no le entraba en la cabeza –… Ya veo.

- Por ahora, lo que necesitas es descansar – dictaminó Owen, ajustando sus lentes –. Le haré saber a tus chicos que su capitán está bien y que solamente, necesita reposo.

Una sonrisa surcó sus labios, esos mocosos seguramente querrían venir a verlo. Y aunque él no era de sentimentalismos, les había echado de menos (aunque eso no signifique que extrañara sus escándalos).

- Ya… Gracias.

- Al contrario, es a la señorita a quien deberías agradecerle – fue lo último que dijo antes de irse, y dejar a ambos adultos a solas.

Yami dirigió su mirada a Charlotte, quien todavía dormía profundamente. Al parecer no era el único cansado; ¿Era verdad que Charlotte había cuidado de él mientras estaba inconsciente? ¿Realmente ella estaba preocupada por él?

Tenía bastantes preguntas, pero para eso, ya habría tiempo para hacerlas. Y quién sabe, posiblemente y si tuvieran respuestas.

Tal vez y era como Charla había dicho, que la Reina Tsun-Tsun no era muy honesta. Aunque eso, sólo la hacía más interesante (y las ganas de molestarla, sólo crecían).

Pero lo más importante ahora, era agradecerle, como bien había dicho Owen.

-… Gracias, Charlotte – murmuró su agradecimiento, con tal de no despertarla. Y después de eso, volvió a recostarse para finalmente dormir.

Por lo que no pudo ver la sonrisa que provocó en Charlotte mientras dormía.


Nota: eme-ele, sí tomé tu pedido en cuenta. Y aquí te lo traigo, una disculpa si sale todo feo pero que sepas, lo hago de corazón :c