Hirotaka, Narumi y la llegada de alguien más.

Declaimer: Wotakoi pertenece a su autor.

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Cualquiera que leyera el título pensaría que se trata de una cuestión de celos, quizá un tercero queriendo entrometerse en la relación de él y la pelirosa. La respuesta era sí y no. ¿Confuso? Ahora imagínense cómo fue para él cuya vida solo había girado en torno a los videojuegos y más adelante se compartió con su antigua amiga de la infancia.

Vamos en orden.

Las cosas entre él y Narumi iban bien, a su ritmo. Aunque para cualquier persona parecería que su relación no había avanzado mucho, para él en esos tres años ya, habían avanzado efectivamente, solo que lo hicieron a su tiempo y sin prisas. Sin embargo, la vida a veces es medio engorrosa, de ahí que él siempre prefería evitar las relaciones sociales en general, pero era obvio que, al iniciar una relación amorosa, las cosas iban a cambiar.

Habían ido a una cita no otaku, a un festival, a un Onsen, ¡incluso planearon un viaje a la playa! Que dicho sea de paso se arruinó por el tiempo. Recurrentemente salían por ahí luego del trabajo, y ahora incluso Narumi dormía más seguido en su casa, específicamente dormía más con él en su cama.

Este último punto, nos lleva al meollo del asunto. En tres años, lo relativo a afecto y caricias había sido escaso, pocas veces se besaron, aunque sí se abrazaron seguido, pero, como seres de carne que eran, tanto para él como para ella aquel escueto contacto ya no estaba bastando. Sí, Narumi quería acción y Hirotaka…bueno, Hirotaka solo esperaba a que ella le diera luz verde, en conclusión, ninguno se atrevía a entrar al siguiente nivel.

A esas alturas, Narumi se desesperaba. Hana-chan era su confidente y siempre que tenían noches de chicas, lo relativo al sexo era tema a tocar, aunque claro, solo hablaban de la peliverde y el senpai, cosa que dicho sea de paso, le incomodaba un poco. Mirar a Kabakura-san luego de lo que su superior le contaba era toda una odisea para ella. Pero lo bueno, era que su amiga la comprendía y siempre le aconsejó dejar que las cosas se dieran naturalmente.

-Aunque Naru…siempre debes tener precaución, ¿o acaso quieres a otro mini Nifuji en tu vida? – le preguntó bromeando la peliverde mientras se acariciaba su vientre que empezaba a abultarse.

Narumi sintió que toda su vida entró en un conflicto existencial. ¡Ya tenía treinta años! Los partos a esa edad son difíciles especialmente en mujeres primerizas.

-Hana-chan ~ - la llamó con un pequeño lloriqueo- a este paso no seré una mamá otaku pronto.

-Bueno, en eso tienes razón. Aunque nunca me esperé que quisieras eso Naru y menos con Nifuji.

-Bueno…quizá tengo un poco de envidia. – confesó la pelirrosa con un puchero.

¡Claro que tenía envidia! Hana-chan se había casado e incluso iba a tener un bebé, Hirotaka con costo la besaba más seguido cuando dormía con él. Su espíritu procreacional se encendió, era momento de ponerse a trabajar en su progenie y darle a Naoya un sobrino.

-Ohh~ jamás esperé ver esa mirada en ti Naru, pobre Nifuji…- la peliverde se unió al malévolo plan con una mirada pícara - ¡cuenta conmigo!

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Narumi actuaba extraño. Desde hacía dos semanas que no iba a su apartamento y siempre le daba excusas tontas para no ir, algo que empezaba a preocuparlo. Quizá Narumi se había cansado de él, no olvidaba que hasta el momento él era su relación más larga y viceversa, pero a diferencia de la chica, él jamás podría aburrirse y menos de ella. Sabía que al ser Narumi un tanto más experimentada que él, tenía una visión distinta.

Y eso era otro tema en cuestión. No era tonto, Narumi había tenido varios idio…novios, quiso decir novios, antes que él y con los cuales avanzó en todos los sentidos, incluyendo el íntimo. Para él eso estaba bien, por muy enamorado que estuviera de ella desde jóvenes, entendía que su amiga de la infancia no lo veía de la misma forma en aquella época, por lo cual era normal que ella tuviera deseos de hacer esto y aquello con su objeto de atracción de ese entonces. Nunca hizo dramas por eso, además, como todo adolescente puberto que no pudo controlar sus hormonas y ganas de estar con la chica que amaba, recurrió a hacer esto y aquello con una chica que conoció en un arcade. Había sido algo meramente casual, ni siquiera recordaba su nombre.

Pero volviendo al tema en cuestión, le preocupaba que ella se estuviera cansando de ese ritmo tan lento.

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Para su aniversario número cuarto, ella propuso hacer una cena especial en su apartamento. Había impuesto las siguientes reglas: cero videojuegos, cero leer manga, cero dispositivos electrónicos, cero tabaco, únicamente serían ellos dos.

Al principio la noticia lo había fastidiado bastante, Narumi conoce su amor por los videojuegos, pero al verla llegar a su casa tan bella, cualquier sentimiento de molestia se esfumó.

Llevaba puesto un vestido negro que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, unas sandalias de tacón pequeño, pero muy elegantes y lo que hizo al peliazul tragar grueso, la espalda completamente al descubierto. En cuanto ella pasó directo a la sala los colores se le fueron al rostro y su voz se perdió en quien sabe que mundo de Mario Kart.

Narumi estaba satisfecha, fue espectadora de la cara de su novio y todo parecía indicar que había quedado super impresionado.

-Esa ropa te queda muy bien Hirotaka- halagó ella con una sonrisa dulce y un sonrojo en sus mejillas.

¡Maldición! Ahora que lo detallaba mejor, no se sintió en mejores condiciones. Estaba vestido con unos pantalones de vestir color negro, una camisa de vestir color vino y un chaleco a juego con la prenda inferior. ¡Parecía un adonis! ¡Maldito Hirotaka ella era quien se luciría esa noche!

-G-Gracias…tú luces hermosa Narumi – el comentario la puso aún más roja- Por cierto, Naoya llamó temprano, tenía pensado pasar la noche aquí.

-Oh…- eso era un problema.

-Descuida. Le dije que tu y yo trabajaríamos toda la noche y que necesitábamos la menor cantidad de distracciones posibles.

¡Grande Hirotaka! Aunque pobre de Nao, siempre adoraba sus visitas. Solo que esta vez era justificado, y al menos desde su perspectiva, su hermano mayor no le mintió: trabajarían toda la noche y sin distracciones en la fabricación de su sobrino. Dios…pensar en eso la puso nerviosa de pronto.

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Para Hirotaka, quien era la pobre víctima en esta historia, todo lo que pasó ni en sueños pudo habérselo imaginado.

Cenaron, conversaron cosas de otakus – las viejas mañanas no se quitan- y bebieron, bebieron mucho, no al punto de embriagarse, pero sí lo suficiente para agarrar valor. Cansada de mandar todas las indirectas del mundo, decidió tomar al toro por los cuernos. Se posó sobre él y empezó a besarlo como si no hubiera mañana. Al principio quiso mostrarse más dulce, pero a quien engañaba, quería a ese hombre y lo quería ya.

Admitía que estaba sorprendido, pero no quería quedarse atrás, Narumi le estaba dando luz verde - ¡y qué luz!- así que también se pondría manos a la obra. Una vez reaccionó, la sentó mejor entre sus piernas y empezó a tocar la espalda desnuda de ella arrancándole un suspiro que por poco ahogó entre sus labios, excitándolo. Realmente era un sueño hecho realidad, la mujer que más amaba en el mundo estaba entregándose a él.

Definitivamente no la dejaría nunca, ahora que sería suya no la soltaría jamás.

Narumi estaba en embelesada, en su vida jamás imaginó que Hirotaka siendo como es – perezoso, adicto a los videojuegos- pudiera tocarla así y hacerle todo lo que estaba haciendo.

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Luego de esa noche, se repitieron unas cuantas veces más.

Nao estaba contento, últimamente su hermano se notaba de mejor humor e incluso se notaba más cercano a Narumi. En esa ocasión en especial, lo habían invitado a él y Kou a jugar video juegos, por lo cual, estaba sumamente feliz.

Felicidad que, dicho sea de paso, se vio truncada cuando al llegar, la estancia de su hermano se convirtió en un campo minado. Narumi-chan vomitaba y maldecía, y después, cuando las arcadas cesaron, la pelirosa salió del baño con un pequeño aparato que marcaba dos rayas rojas.

Narumi y su hermano iban a tener un bebé.

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¡Hola, Hola! Anais reportándose y aportando su granito para sobrellevar la pandemia. No lo puedo creer, escribir este fic prácticamente hizo que me ausentara de una clase virtual, eso no es bueno amigos y amigas, ¡no sigan mi ejemplo!

Puntos importantes.

1.- Creo que será un two-shot, así que pueden considerar esperar una continuación.

2.- Este fic lo hice principalmente por el siguiente motivo. Estoy en un grupo de Facebook del fandom y vi un post que me cayó super mal. Un tipo publicó una pregunta que si Narumi era o no virgen, y que si no lo era la serie caía mucho en calidad. Queridos lectores, seamos gente y evitemos el machismo, para la obra es irrelevante esta clase de cosas. Amamos a los personajes, amamos la dulce pareja que hacen Hirotaka y Narumi y amamos la obra, es lo único que debe importar, no nimiedades como esas, la calidad de una serie no se mide por esa clase de cosas. Y si queremos cosas novedosas, para eso estamos las autoras, para darles sus dosis de historias, de esta y muchas más parejas.

3.- Me nació de los ovarios que quería si o sí un bebé de ellos y de Hana con Kabakura, así que le dí rienda suelta XD.

¡Qué disfruten! ¡Nos leemos!

No olviden dejar sus preciados reviews.