Es bueno escribir algo de Charlotte, después de años de su final, una pequeña historia no está demás. Disfruten.


Recordar

(Yuu and Nao)


Los años han pasado desde que el cometa Charlotte pasó cerca de la Tierra, desde que diversas personas sufrieron mutaciones en sus genes donde adquirieron poderes que solo eran posibles en la imaginación humana. Un joven estudiante de Japón había partido por el mundo a fin de obtener esos poderes, pero con un precio muy alto de por medio.

Cerca de Kyoto, en una casa a las afueras, se hallaba una joven mujer de cabellera rubia clara, casi rozando colores cercanos al blanco, que tendía sabanas en su patio trasero. Junto a ella, una niña pequeña de tal vez unos cinco años jugaba con algunos objetos de diversas formas y tamaños, de colores muy vivos y cuyo fin era educar a la menor.

―Sabes, ya deberías haber aprendido a identificar las formas de tus juguetes― pronunció la madre mientras terminaba de acomodar aquellas mantas en los tendederos que había colocado―. Aunque eres igual a tu padre, no me sorprende.

―Mamá, eres muy mala cuando te lo propones―dijo la menor con un tono calmado a la vez que sacaba de una mochila cercana un libro y veía las figuras que había en él―. Los dados son muy extraños.

La joven madre se giró y vio a su hija, agachándose para ver lo que tenía en sus manos.

―No son dados, al menos no son los comunes con los que jugamos a serpientes y escaleras―para la madre, esto era lo que significaba ser padre al guiar a sus hijos por un excelente camino―. Me pregunto si papá ya ha regresado.

Tras decir eso, un fuerte golpe se escuchó proveniente de la puerta que da al patio trasero. Un hombre joven de cabellera castaña se encontraba agitado mientras se sostenía con sus rodillas para no colapsar en el piso.

Casi como si la llamaran, la joven madre fue en su auxilio, ayudándolo a reincorporarse. Era su marido, al final tenía que ayudarlo o de lo contrario sería un mal ejemplo para su pequeña.

― ¿Qué te sucedió, cariño? ―preguntó la mujer mientras veía al único ojo de su amado esposo quien parecía molesto―. ¿Qué? ―preguntó una vez más ella.

―Recordé todo de camino a casa, todo mi pasado contigo y las diferentes líneas temporales provocadas por … ―antes de que él pudiera terminar, miró a su pequeña confundida―. Tranquila, Sakura, papi está bien, solo debe hablar con mami.

―Son extraños―respondió la pequeña con indiferencia mientras agarraba otra de sus figuras.

Para los padres esto era más común de lo que parecía. Su pequeña era igual a ambos, inteligente a más no poder, pero a veces llegaba a ser más fría que su propia madre en la juventud. Y hablando de juventud, su padre al fin había recuperado sus memorias que un día había "perdido" a causa de un acto muy noble que, según su madre, cambió al mundo.

La pequeña Sakura podía parecer indiferente ante esto, pero de reojo veía como su madre sonreía mientras abrazaba a su padre, puesto que la historia de aquel joven que salvó al mundo al robar los poderes del cometa Charlotte era la historia de amor de sus padres, una que ama escuchar, siempre.