7: Problemas.
Apenas paso la puerta de su casa, Lin se deshizo de su armadura y cayó rendida en su cama, ¡vaya día de trabajo!, llevaba ya diez años siendo jefa de policía, su madre había dejado Ciudad República hace dos meses, y según Lin, fue lo mejor, aunque aún no podía superar ese problema de hace diez años.
Diez años, los cuales han sido un poco duros, no solo ese problema de la familia, sino también que su trabajo consumía todo su tiempo, cuando su viejo grupo de amigos se reunían (rara vez lo hacía) ella rechazaba la invitación por su trabajo. A pesar de lo duro que fuera, Lin lo amaba, a pesar de que a su madre al final no se sintiera orgullosa de ella, no dejo que eso afectará en su manera de trabajar, tal vez eso, la hizo más fuerte.
O algo así...
—¿Qué tu quieres...— empezó a procesar Lin luego de lo que dijo su novio— una familia?—
Ella había quedado con Tenzin al día siguiente de comer juntos en la hora de almuerzo de Lin, y luego de ello, quería hablarle de algo importante. Tenzin suspiro y tomó las manos de su novia.
—Yo quería pedirte esto antes, pero te convertiste en jefa de policía y quería darte tiempo— empezó— No sabes lo que me encantaría que tu...—
—Debí suponerlo— susurro interrumpiendo a Tenzin— ¡Cómo no! Si debes mantener el linaje de los nómadas aire—
—Lin, enserio quiero que sea contigo— mencionó Tenzin.
Lin se quedó paralizada un momento, empezó a temblar.
—Yo... no lo se— respondió— Eso, no esta contemplado en mis planes—
—¿Lo puedes imaginar ahora?— pregunto Tenzin con algo de esperanza.
—No— contesto de manera fría mientras soltaba sus manos del agarre de Tenzin.
Se levanto y se dispuso a irse a la oficina de nuevo, pero sintió que una mano en la muñeca la detenía.
—Piénsalo al menos— le sugirió— Te amo—
Ella sin decir nada se soltó de su agarre y continuó su camino, Tenzin solo sentía su corazón doler y el de Lin, estaba como roca.
Al llegar a la oficina, quería tirar todo lo que podría encontrarse frente a ella, ¿cómo se le pudo olvidar que su novio era uno de los dos únicos nómadas aire que existían y que debía seguir con el linaje?, tal vez al inicio de su relación lo pensaba, pero con el paso del tiempo y su ocupación, eso quedo en el olvido.
No quería el papel de madre, ya con solo vigilar un poco a los dos hijos de Izumi, ya se desesperaba.
No quería el papel de madre, porque tal vez nunca tuvo una buena guía, es cierto que Toph pudo seguir adelante siendo madre soltera con ella y con su hermana, pero las cosas no terminaron bien, su familia se separo. Tal vez esto en su gran mayoría sea la razón por la cual no desea ser madre, no podría dejar su trabajo, para ella es muy importante y consume mucho de su tiempo, que tal vez ni tendría para sus hijos. De solo pensarlo, le dolía el pecho.
...
—¡Hola Tenzin!— saludo de manera alegre una acólita al ver que el monje llegaba al templo.
Sin embargo, este no devolvió el saludo ya que se encontraba sumergido en sus pensamientos y sentó en uno de los escalones. Ella se sentó a su lado y le toco el hombro teniendo la atención del maestro aire.
—Oh, hola Pema— saludo al fin.
—¿Pasa algo?, te notó muy pensativo y preocupado— pregunto.
—No es nada, solo tuve una pequeña discusión con mi novia— respondió.
—¿Seguro?— cuestiono queriendo saber más.
—Sí, aun así, gracias por preguntar— contesto dedicándole una pequeña sonrisa.
Esa pequeña discusión, empezó a crecer como si de una bola de nieve se tratara, cada vez que estaban juntos, el tema volvía, pasaron semanas convirtiéndose en un mes y hasta llegar a cuatro meses, Tenzin notaba que cada vez que lo discutían, Lin sonaba más segura con su decisión, incluso más dura y cortante.
Lin con ayuda de su trabajo, trataba de no pensar en Tenzin, a la vez, este fue dejando poco a poco de ir a recoger a Lin del trabajo, lo que menos quería era otra pelea, sin embargo, durante ese tiempo empezó a convivir más con Pema teniendo una amistad muy fuerte, aunque la acólita tenía sentimientos más fuertes hacia el maestro aire.
Y Lin empezó a darse cuenta, sin duda alguna odiaba el chisme, pero no pudo evitar sentir algo cuando escuchaba que Tenzin, al parecer era muy cercano con una acólita del aire, y que tras de eso, la chica tiene apenas dieciocho años. Ahí fue cuando Lin empezó a sentir que su corazón se fragmentaba a pocos, su pelea estaba haciendo que su relación se cayera, e inclusive, Tenzin podría dejar de tener sentimientos hacia ella.
Fue donde pensó en considerar en serio lo de tener, aunque sea un hijo, tal vez Izumi podía instruirla un poco, al igual que Katara, pero su dolor en el pecho crecía y crecía.
Tal vez hablar con sus amigas le ayudaría a tener una mejor perspectiva, ellas llegarían ese día, Kya iba a visitar a su familia e Izumi junto a Zuko tenían que resolver un asunto en Ciudad República.
—Jefa— escucho entrar a alguien en su oficina.
—¿Sí?— levanto la mirada.
—Llegó esto para usted— menciono un oficial mientras le entregaba una carta.
—Gracias, ¿saben algo de la familia real de la Nación del Fuego?— pregunto luego de tomar la carta.
—Sí— respondió— Tuvieron un pequeño retraso, esperan llegar en la noche, tipo veinte—
—Esta bien, mantenme al tanto por sí avisan algo más— pidió Lin antes de que oficial abandonará la oficina.
—¡Sí jefa!— contesto al salir.
Se fijo de quien era la carta, al ver el nombre sintió un escalofrío, era de Tenzin, lo que le decía es que quería que se vieran el día de mañana en el Templo del Aire de la Isla para arreglar las cosas.
—Espero que no salga mal— susurro.
...
Por ahí de las 20:45, el barco de la Nación del Fuego había llegado, Kya ya se encontraba con Lin, con algunos oficiales y sus padres.
—¡Tía Kya, tía Lin!— grito un pequeño de diez años mientras bajaba corriendo del barco.
—¡Espera Iroh!— le pidió Izumi.
El niño se tiró encima de Lin y Kya quienes lo atraparon en sus brazos.
—¡Hola Iroh!— saludaron la maestra agua y la maestra tierra con una sonrisa, más bien, Lin no había sonreído de verdad desde hace un tiempo y el hijo de su amiga, en realidad sí lo quería como un sobrino.
—Que gusto es tenerte aquí— comento Lin.
—¿Tu nos vas a proteger de los malos?— pregunto el príncipe.
—¡Claro que lo haré!, es mi trabajo— recordó.
—Y no dudo en que la jefa de policía hará un buen trabajo— comento Izumi.
—Saludos princesitas— menciono Lin haciendo una reverencia a su amiga y a la pequeña que tenía en brazos.
—Hola Ursa— le saludo Kya y la tomaba de los brazos de Izumi, la pequeña sonrió— Estoy feliz de que estemos todos reunidos de nuevo—
—Hola Akihiko, tío Zuko— saludo Lin con una reverencia.
—Veo que has hecho un gran trabajo con Ciudad República— comento Zuko.
—Claro que sí, gracias— respondió ante el halago.
—Sokka y yo no nos equivocamos al poner a Lin al mando, es increíble— confirmo Aang— Aprendió de la mejor—
—Sí, solo que a diferencia de Toph, temíamos a que terminará con Ciudad República— recordó Zuko divertido.
—Claro— soltó Aang algo avergonzado.
—Aunque Toph hace unos meses dejo Ciudad República— comento Katara.
—¡Qué lástima!— opino Zuko— Me hubiera gusto verla de nuevo—
Y ahí fue donde Lin volvió a sentirse mal.
—¿Donde están Bumi y Tenzin?— pregunto Izumi.
Hubo un pequeño silencio.
—Se quedaron en el Templo— respondió Katara sabiendo que Lin no iba a contestar.
Lin solo bajo la cabeza.
—Será mejor llevarlos al hotel— recordó Lin.
Todos los demás asintieron y empezaron a caminar hacia los autos menos Lin, quien le dio ordenes a sus oficiales, sin embargo, Izumi y Kya la esperaron.
—Creí que iban con los demás— comento Lin.
—¿Qué pasa?— pregunto Izumi— Cuando venimos Tenzin siempre nos recibe contigo y hoy no estaba, y cuando lo mencionamos, bajaste tu cabeza y estas triste—
—¿Qué tan mal han estado?— pregunto Kya.
—Katara debió contarte, ¿no?— cuestionó Lin.
—Sí— respondió— Tienen como cuatro meses peleados—
—¿¡Tanto!?— cuestionó Izumi— ¿Qué paso?—
—Mañana lo resolveremos— contesto Lin con un nudo en su garganta, no quería entrar en detalles, a pesar de que necesitaba un consejo sobre lo de ser madre, prefirió esperar hasta mañana para oír lo que tiene que decirle Tenzin.
Aunque las dos chicas mayores no estaban seguras.
—Lin— le insistió Izumi.
—Chicas, por favor— le pidió antes de retirarse con los demás oficiales.
Izumi tomó la muñeca de la menor cuando intentaba huir.
—¡No puedes ocultarlo!— le exigió— Y sí lo haces, es que paso algo muy malo—
—Lin enserio cuéntanos— pidió Kya también— Somos mejores amigas, ¿no?—
—Lo que sea que pase, estamos contigo— le alentó Izumi.
—Gracias— respondió nada más— Deben irse, y más tu princesa, eres mi responsabilidad—
...
"—Me gustas Tenzin"
Eran las palabras que rondaban en la cabeza del maestro aire durante toda la semana, con Pema se llevaba muy bien, pero ella se le declaro, ella estaba dispuesta a tener una familia.
Pero a la vez, Lin sigue en su cabeza, ella se había apartado mucho de él, inclusive estaba cortante. Y él le dijo que lo pensará, ya habían pasado cuatro meses y ella lo siguió negando.
A Tenzin, le dolía un poco, Lin había sido parte muy importante de su vida y realmente deseaba compartir lo que quedaba de vida con ella, pero ella tal vez no pensaba lo mismo.
Era de tarde, por ahí de las dieciséis horas, cuando iba llegando al patio, la vio dando vueltas, significaba que estaba nerviosa y si era sincero, el también, Lin desde pequeña demostró ser muy ruda, y lo fue más cuando entró para convertirse en oficial de policía, así que temía a su reacción.
—Hola Lin— le saludo el maestro aire.
Notó como ella se estremeció y lo volvió a ver.
—Hola Tenzin— le saludo demostrándole una sonrisa.
Él se extrañó un poco, ella había dejado de sonreírle hace tiempo.
—Quise decirte esto frente a frente, porque por carta hubiera sido un idiota— empezó Tenzin— Lin, lo siento, pero voy a terminar contigo—
La sonrisa de la ojos verdes se borró.
Ahí, Lin sintió su corazón destrozarse por completo, como cuando su familia lo hizo, su peor pesadilla se volvió realidad, sintió como sus lágrimas se escapaban de sus ojos.
—Escucha...— trato de tranquilizarle Tenzin.
—¡No digas nada!— le pidió Lin dolida.
—Lin, de verdad no me arrepiento de lo que tuvimos juntos, de ti aprendí mucho, estoy feliz de lo que vivimos, pero tenemos objetivos diferentes en nuestras vidas— recordó Tenzin.
Ella le golpeo la mejilla haciendo que este chocara con un la baranda.
—¡Es por esa acólita!, ¿no?— dedució, él bajo la mirada— Mírame— le pidió como si fuera uno de sus oficiales— ¡Que me mires!— le grito mientras tomaba su mentón y lo obligo a verla— ¿Ya no me amas?—
El corazón de Tenzin se había empezado a fragmentar cuando Lin se volvió más cortante con él, pero ahora sintió como su corazón se desmoronó al oír la voz de la maestra tierra quebrada y a la vez preguntándole que sí ya no la amaba.
Ella al no obtener respuesta, tomó su rostro y lo beso, beso sus labios de nuevo buscando la esperanza de que aun él sintiera algo, pero nada, él no sintió nada y Lin lo notó, su corazón estaba totalmente destrozado.
"—Lin, espero que a pesar de lo que pase, no quiero perder tu amistad— admitió el maestro aire.
Golpeo el suelo haciendo grietas y sacando grandes bloques de tierra, y los lanzó sin ver donde...
—¿Porqué... porqué piensas eso?— pregunto Lin volviendo su mirada hacia la baranda.
Escucho como chocaba con el templo, y siguió golpeándolo.
—Eres mi mejor amiga— contesto Tenzin con su voz un poco quebrada— no quiero perderte, me siento muy bien con tu compañía, sos la única que me comprende y escucha—
—¡Lin basta!— le pidió Tenzin tirándose sobre ella, cayendo encima.
—Yo siento lo mismo contigo Tenzin— admitió— no dejaré que nuestra amistad se arruine, es una promesa—"
Ella le tiro una piedra de tamaño medio, para que se apartará de ella, se levantó y huyo del lugar.
—¡Tenzin!- gritó Katara viendo a su hijo en el suelo— ¿Qué paso aquí?—
Detrás de ella, llegaron Aang, Bumi y Kya, Katara le ayudo a levantarse.
Su mejilla estaba un poco rota por la piedra que le tiro. Su familia no se lo tomaría bien.
—Yo... rompí con Lin— confeso levantando la mirada.
Todos se quedaron plasmados al oír al menor de la familia.
—¡No lo hiciste!— le gritó Kya.
—Lo siento...— confirmo.
—Eso explica el daño del templo— soltó Aang algo decepcionado.
Kya se aparto de su familia para fijarse sí Lin ya se había ido, y lo comprobó cuando fue hacia el puerto, se devolvió hacia su familia.
—Volveré tarde— les comento.
Bumi quería acompañarla, pero sabía que Kya se negaría.
—Cuídate— le pidió Katara cuando volvió de sacar las cosas para auxiliar a Tenzin.
Ella asintió y se fue.
