Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos.
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Nota de la autora:
¡Nuevo fic! Estoy muy metida en la corrección de mi primer fic, I Still See You, pero mientras tanto quería publicar esta historia y hacer mi humilde nuevo aporte al mundo SasuIno.
Espero que les guste.
Lady S.
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La pieza faltante
Prefacio
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Con la mirada fija en algún lugar de la habitación en penumbras, sus dedos se contrajeron bruscamente bajo el mentón, mientras su pierna izquierda temblaba sin control. Era absurdo; ya era un adulto, pero no podía controlarlo. Las situaciones tensas nunca le habían gustado, y sin embargo, jamás lo habían perturbado de esa manera, aunque nadie más pudiera notarlo de puertas para afuera. Las personas a su alrededor siempre pensaban que nada podía perturbarlo porque se había vuelto muy bueno escondiéndose aún a la vista de todo el mundo.
Quizá por eso le gustaba su oficina en el último piso de la torre de su compañía; ver el mundo tan pequeño y a sus pies, tan aparentemente a su alcance, le daba una sensación de control que lograba acallar cualquier temor. O al menos había funcionado bien hasta ahora.
Sin despegar la mirada del ventanal, se acabó el contenido completo de su vaso de un trago, manteniendo la vista en la ciudad mientras los dedos de su mano libre se estrujaban frenéticamente, como si tuvieran vida propia. Esa mañana, todo había sido igual que siempre al salir de casa; había despertado a la misma hora, había desayunado lo mismo de todos los días y había hecho el mismo trayecto para llegar al trabajo. Absolutamente nada presagiaba que esa jornada sería diferente, y sin embargo allí estaba, observando la ciudad para evitar mirar el sobre que ahora descansaba a unos pocos metros de él, sobre el brillante escritorio de cristal. Tal vez ya era un hombre de veintisiete años, tal vez era el mejor en los negocios, una persona madura y adulta, pero no estaba preparado para recibir esa carta, mucho menos al saber quién era el remitente.
No, definitivamente no estaba listo para eso. Había evitado saber de esa persona por casi diez años, y no tenía intenciones de traerla nuevamente a su vida. Su perfecta y estructurada vida, la que tanto trabajo le había costado construir, y donde no había lugar para ella.
Suspirando mientras se servía un poco más de Bourbon, el joven cerró los ojos con fuerza, bloqueando todos los recuerdos que por tanto tiempo había ignorado mientras seguía contemplando las luces de la ciudad que lo había acogido años atrás, pero nada podía calmarlo; nada parecía funcionar ya. ¿Después de todo el tiempo que había pasado, esa carta tenía que haber llegado justamente ese día a sus manos? Cruzando los brazos y se llevó la mano derecha al rostro, restregándolo con impaciencia hasta que sus ojos oscuros se posaron sobre aquel mismo sobre de papel una vez, casi como si tuviera miedo de él. No podía evitarlo; aquella simple hoja plegada se había convertido en una amenaza para su vida, aún cuando ni siquiera había visto su contenido. De hecho, se negaba a hacerlo. Se negaba a caer en ese juego enfermo.
—¿Señor Uchiha? ¿Todo está bien? —escuchó que lo llamaban, y las luces de su oficina se encendieron de repente. Sasuke entonces parpadeó, dándose la vuelta hacia el asistente que acababa de entrar mientras cubría el amenazante sobre con un montón de carpetas, dándole a entender a su asistente que lo escuchaba con un gesto desdeñoso —Todos ya están esperando en casa de su tío, señor —informó éste mientras hacía una pequeña reverencia, a lo que el más joven de los Uchiha asintió con desgana, dejando su vaso sobre el escritorio y pasándose una mano por el rostro antes de arreglarse la corbata y tomar su chaqueta de corte italiano. Entonces dirigió otra rápida mirada de reojo a la misiva que seguía en el mismo lugar desde que la había recibido, bajo un montón de documentos ahora, decidiendo (o más bien convenciéndose a sí mismo) de que tenía asuntos más importantes de los que encargarse en ése momento.
