Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos.


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Nota de la autora:

¡Holis, queridas! Como hoy descansé de la facu, terminé el primer capítulo.

Debería escribir la continuación de I still see you, lo sé, pero como que todavía no puedo canalizar bien mis ideas, aunque prometo subirlo lo más pronto que pueda!

Muchas gracias a RociFri y Juvia por sus lindos comentarios!

Espero que les guste el capítulo.

Cariños,

Lady S.


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Capítulo 1

Recuerdos

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El salón lleno de gente, música y murmullos le molestaba; las risas condescendientes, las expresiones exageradas de respeto y las miradas de envidia por detrás, nada a lo que no estuviera forzosamente acostumbrado ya, y, sin embargo, esa noche apenas podía tolerarlo. Sasuke nunca había sido muy sociable, y solía odiar ese tipo de eventos desde siempre, aunque por lo general lograba mantenerse indiferente a todo el barullo, pero ese día se sentía especialmente incómodo en medio de aquella marea de ricos y opulentos empresarios que se desdibujaban uno a uno frente a sus ojos, pues su mente, a pesar de las horas que llevaba allí, estaba muy lejos de aquel momento.

Abstraído como estaba, se permitió recordar, por un segundo, su adolescencia. Diez años atrás nunca se hubiera imaginado en la posición en la que estaba ahora, rodeado de tantas personas que no le agradaban ni un poco, con las que no tenía nada en común, festejando su éxito en un empleo que nunca había pedido ni disfrutado. Eran otros tiempos; era joven y estúpido. Su vida había cambiado mucho desde entonces, sobre todo después de ella. Entonces, asustado de sus propios recuerdos, Sasuke volvió a bloquear esos pensamientos, levantando la vista hacia la fiesta para intentar distraerse mientras tomaba otra copa llena y movía la cabeza con indulgencia para saludar a las personas que consideraba importantes, tratando de adormecer las memorias que una vez más amenazaban con salir a flote.

Cuando la marea de socios y gente importante cesó, el joven heredero bebió de su copa de champaña y se recargó contra una columna, alejándose de resto para seguir observando sin ver realmente. Pero, de pronto, algo lo distrajo, e hizo que su copa cayera al suelo con un sonido sordo; era una mujer, menuda y rubia, parada entre los demás invitados, pero muy distinta a todos ellos con su sencillo vestido color púrpura hasta las rodillas. Su corazón entonces se detuvo, y sin darse cuenta empezó a caminar hacia esa extraña figura, abriéndose paso entre los demás invitados sin dejar de observar a esa mujer.

No podía ser cierto, se dijo, hipnotizado por la imagen. Pero nunca pudo alcanzarla, porque su camino se vio interrumpido.

—Sasuke —el joven Uchiha reaccionó cuando sintió una mano posándose delicadamente sobre su hombro, y al girarse se encontró con los ojos sonrientes de su novia; no obstante, al regresar la mirada hacia donde había visto a la muchacha de cabello rubio, descubrió que ésta había desaparecido, y que en su lugar había una mujer mayor, vestida con un feo pero elegante vestido púrpura. Sasuke entonces parpadeó, y, confundido, se llevó una mano al puente de la nariz, tratando desesperadamente de regresar a la realidad —Madara-san dará su discurso en cualquier momento —le recordó Sakura, ajena a lo que pasaba por su mente, dedicándole una sonrisa comprensiva —¿Estás bien? Te ves algo pálido...—observó, preocupada. Y Sasuke, aunque molesto por su intromisión y el extraño episodio del que acababa de ser víctima, solo movió la cabeza de un lado a otro, desestimando la situación hasta que el suave tintineo de una copa llamó su atención, igual que la de todos los invitados.

—Amigos, amigos...—la música de la filarmónica se detuvo de repente, junto a las risas y los murmullos —, necesito de su atención, por favor —Sasuke ahogó un resoplido y terminando su copa de un solo sorbo levantó la cabeza. Su tío, Madara Uchiha, había subido al escenario especialmente montado para la ocasión, y hablaba por el micrófono a la audiencia, esbozando una sonrisa complacida —Antes que nada, agradezco que hayan asistido esta noche… Es notable que los miembros de las familias más importantes del país están aquí hoy; tal vez porque es una celebración y no vamos a pedirles dinero. No por ahora, al menos —bromeó, ganándose una risa general; Sasuke rodó los ojos con impaciencia, adivinando lo que seguiría a continuación —No, hoy estamos reunidos para celebrar a un hombre excepcional, ese joven serio y callado que tomó una modesta compañía familiar y la convirtió en uno de los corporativos más grandes e importantes de toda Asia —dijo, y después hubo un aplauso general que duró varios segundos mientras Sasuke sentía todas las miradas sobre él, hasta que Madara pidió silencio con otro gesto para poder seguir con su discurso —Sasuke no solo es un líder nato, sino que es el genio que ha reafirmado a Japón una vez más entre las potencias mundiales. Pero esta noche no sólo celebramos el éxito del hombre, sino también el compromiso de mi querido sobrino con la bella Sakura Haruno, la única mujer en la tierra capaz de llevarlo al altar —bromeó, y todos rieron; Sakura, por su parte, rápidamente se sujetó al brazo de Sasuke, algo cohibida pero feliz al mismo tiempo.

—Muchas gracias —murmuró tímidamente mientras su novio solo fijaba la mirada en su tío, parco, pero pidiéndole con la mirada que terminara con aquella tortura cuanto antes.

—Nuestra familia es pequeña, todos saben de las tragedias que nos han asolado, y, tristemente, los Uchiha ahora se reducen solo a nosotros dos, pues he perdido a mi sobrino Fugaku, y Sasuke a su familia —Madara lo observó directamente, haciendo que su sobrino nieto bajara la mirada, incómodo —. Pero nunca ha dejado que le afectara, y eso hace que hoy estemos homenajeándolo —sonrió el hombre mayor, apuntándolo con su copa ahora, haciendo que todos los invitados se viraran a verlo mientras le hablaba directamente a él ahora —Jamás me casé ni tuve hijos, pero debo decir, querido sobrino, que te considero como el heredero que siempre he querido tener. Y estoy muy orgulloso de que algún día, cuando yo también parta, tú te quedes a cargo de la compañía que con tanto esfuerzo fundaron nuestros antepasados... ¡Por Sasuke! —exclamó de pronto, levantando su copa igual que el resto de los invitados —Y que tu vida esté siempre plagada de triunfos.

—¡Por Sasuke! —dijeron todos los presentes a coro, levantando sus copas, por lo que el aludido se vio obligado a hacer lo mismo.

—¡Y por Sakura! —añadió el hombre mayor, levantando su copa una vez más —Les deseo a ambos mucha suerte y felicidad en su matrimonio. ¡Por Sasuke y Sakura!

—¡Por Sasuke y Sakura! —repitieron los invitados a modo de cierre, estallando en un protocolario aplauso después mientras Sasuke tomaba otra copa de la bandeja de un mesero y se escabullía del salón, dejando que Sakura enfrentara sola todos los deseos de buena suerte en nombre de ambos; después de todo, a ella no le importaba hacerlo pues sabía y entendía lo incómodo que le hacía sentir aquel tipo de cosas, y lo apoyaba, algo que Sasuke siempre agradecía en silencio.

Su relación tal vez no era la más afectuosa ni la más sólida, pero funcionaba mucho mejor que cualquier otra que hubiese tenido. Sakura era su mejor amiga después de todo. ¿Qué mejor que casarse con una de las pocas personas que más lo conocían? Así debía ser el amor, o al menos eso había pensado siempre.

Después del brindis, siendo ya un experto en el asunto, Sasuke logró colarse fuera del salón sin mucho esfuerzo y sin ser visto hasta el balcón privado de Madara, que era el único lugar vacío aquella noche. Corrió las puertas de cristal y sintió la cálida brisa golpeándole el rostro. Era una agradable sensación, le recordaba a su hogar de la niñez, cuando él e Itachi salían al patio a conversar o jugar algún juego de mesa durante las calurosas noches de verano. Era durante uno de esos cálidos días que la había conocido, y fue durante un verano cuando ella se fue para siempre. Y entonces, molesto por volver a pensar en el pasado, Sasuke gruñó, terminándose su copa de una vez para después arrojarla al vacío y deleitarse con el agudo sonido del vidrio estallado contra la acera para distraerse de los recuerdos.

Las intensas luces de la ciudad le nublaron la vista cuando levantó la mirada hacia el horizonte, concentrándose en la lejana y luminosa silueta de la Torre de Tokio, que como todas las noches era uno de los puntos más brillantes de toda la ciudad. Recordó entonces todas las veces que se había imaginado subiendo hasta la cima para tener la mejor vista posible de toda la región; cuando su familia vivía en una modesta zona rural siempre había sido su sueño vivir en Tokio, y aunque llevaba casi una década allí jamás había subido a la torre. No era tan necio para negar que ese lugar representaba una parte suya que ansiaba con todas sus fuerzas poder olvidar, y aun así nunca podía evitar observarlo a la distancia, como un insecto obnubilado por la brillante luz de una lámpara.

"¿Sabes? Si un día te pierdes en Tokio siempre podrás encontrar el camino de regreso. Solo debes subir a lo más alto de la Torre, y encontrarás el camino a casa"

Sasuke parpadeó y rápidamente enderezó su postura, girándose bruscamente para encontrar a la dueña de aquella voz y dándose cuenta de que esta solo había provenido de su cabeza. En ese momento soltó un gruñido y encorvó la espalda para recargarse en la baranda y sostenerse la cabeza entre ambas manos, decidiendo que ya estaba demasiado ebrio.

Habían pasado tantos años desde que escuchó esa voz que ni siquiera estaba seguro de si era la de ella o solo una forma de imaginarla. Había evitado recordarla con tanta intensidad que a veces, incluso, había intentado convencerse a sí mismo de que ella nunca había sido real más que en su cabeza.

—Diablos —bufó, jalándose suavemente de los cabellos mientras volvía a observar las luces de la Torre parpadeando como luciérnagas perdidas en la inmensidad del manto oscuro que cubría el cielo sobre su cabeza. Todos sus anhelos más ingenuos y profundos habían sido enterrados en su mente por tanto tiempo que era abrumador para él traerlos de regreso ahora. Tal vez eran las cantidades descomunales de alcohol en su sangre, o esa maldita carta que había llegado a sus manos esa misma mañana, o quizá el hecho de que, de la noche a la mañana, todo a su alrededor parecía conspirar en una especie de infernal puerta hacia el pasado.

—¿Una mala noche?

Sin sobresaltarse, Sasuke bufó al sentirse acompañado, levantando la mirada nuevamente. Sabía que esa voz no podía habérsela imaginado, y estaba en lo cierto, porque apenas se dio la vuelta vio a Naruto acercándose a él por detrás. El chico de cabello rubio le sonrió igual que cuando eran niños, y se acomodó a su lado, luciendo más relajado que esa tarde en el trabajo, pues ya se había deshecho de su corbata, y lucía un poco más normal con el cabello desordenado y una botella de whisky y dos vasos en la mano. Naruto y Sakura eran sus únicos amigos, y los únicos que lo habían seguido hasta la ciudad, así como el único lazo que aún conservaba con su antigua vida en el campo.

—Una mala década —musitó Sasuke, aceptando un vaso mientras su amigo sonreía.

—Whisky de 60 años —dijo Naruto, sirviendo su vaso —El tío Madara sí que tiene buen gusto.

—¿De dónde sacaste la botella?

—De su estudio —sonrió el joven, apuntándolo con su vaso también lleno —. Pero no te preocupes. Madara me dio permiso. Nada es demasiado para el homenajeado.

—Púdrete —gruñó Sasuke, acabándose toda su bebida de un solo sorbo, sintiendo como el líquido le quemaba la garganta, haciéndolo toser de forma involuntaria. Después de eso Naruto volvió a llenar su vaso y hubo un momento de silencio, ahogado por el suave sonido de la música y las risas que llegaba hasta ellos desde el piso de abajo.

Sasuke se mantuvo impasible y en silencio mientras regresaba la vista a la ciudad. Naruto, por su parte, había perdido la mirada en el líquido ambarino del fondo de su vaso, tomándose unos minutos antes de volver a hablar:

—Gran discurso el de tu tío, ¿eh? —dijo, divertido. Sasuke ahogó un bufido con más whisky.

—Por un segundo hasta creí que de verdad le importaba —rebatió, soltando una risa áspera.

—Pero le importas. Nadie le hace ganar tanto dinero como tú. Eres la maldita gallina de los huevos de oro —le recordó su amigo, haciéndolo reír una vez más —¿Y qué haces aquí de todos modos? ¿Por qué no estás allá adentro celebrando con los demás? —preguntó tras otro breve silencio, a lo que Sasuke respondió primeramente con otro bufido.

—Sabes que odio las fiestas —refutó, perdiendo la vista nuevamente en algún punto lejano de la noche —. Me hacen sentir enfermo.

—Pero esta no es una fiesta. Es tu fiesta. ¿No puedes al menos hacer el intento? —bromeó. El joven Uchiha gruñó y ya no dijo nada, bebiendo vaso tras vaso de whisky hasta que Naruto, sorprendido por su actitud, lo detuvo —¿Qué te pasa, Sasuke? —interpeló, con un auténtico tono de preocupación. Después de todo, ambos se conocían desde niños, y no hacía falta que Sasuke dijera algo para que su amigo supiera que algo le pasaba. Y el joven Uchiha lo entendió, así que, rendido, decidió no andarse con rodeos:

—Creí haberla visto —admitió, tomando directamente de la botella en un descuido del confundido Naruto.

—¿A quién?

—A Ino —graznó de mala gana, dejando que la botella colgara de su mano inerte mientras se concentraba en observar nuevamente el paisaje nocturno —. Desde esta mañana...no he dejado de pensar en ella, de recordar —confesó, apretando los dientes —Estoy volviéndome loco.

—Vaya...—Naruto parpadeó como un mecanismo de defensa contra la turbación. Le llevó unos segundos procesar todo lo que Sasuke acababa de decirle, y al hacerlo quiso sonreír para quitar un poco de hierro al asunto —Hacía mucho no hablabas de ella.

—Hmp. Hacía mucho no la recordaba —respondió Sasuke con hastío, arrojando la botella de whisky por el mismo lugar donde había arrojado su copa, sin importarle que todavía tuviera líquido dentro, ni lo costosa que era. Naruto, por su parte, frunció el ceño.

—¿Y por qué la recuerdas justamente ahora? Digo, han pasado años ya. No tiene ningún sentido que...

—Esta mañana recibí una carta suya —le informó el joven Uchiha, sujetándose fuertemente con ambas manos al barandal mientras su amigo volvía a parpadear con confusión.

—¿Una carta? ¿Y qué tenía?

—No lo sé, no la he abierto —gruñó —Tenía pensado tirarla.

—¿Y lo hiciste? —Sasuke negó, Naruto parpadeó —¿Por qué? ¿Acaso te da curiosidad lo que pueda querer después de todo este tiempo?

—No —aseguró Sasuke —Esa parte de mi vida se acabó. Ya no estamos en la preparatoria. Voy a regresarle la carta para que lo entienda —sentenció, y Naruto guardó silencio unos minutos. De pronto Sasuke se veía enojado, enojado de verdad, no como era él usualmente, pero no se atrevió a decir nada al respecto. Sabía que hablar de Ino era un tema que no le gustaba para nada a su amigo, pero habían pasado tantos años y la noticia era tan repentina que simplemente no pude evitarlo.

—¿Y qué habrá sido de ella? ¿Crees que se haya casado? —soltó sin pensar, y su amigo se sobresaltó, siendo traicionado por su propio cuerpo al demostrarlo, algo que procuró arreglar de inmediato.

—No me interesa lo que haya hecho. No es mi problema.

—Pero solía serlo. ¿Recuerdas? —Naruto lo miró con suspicacia, y entonces Sasuke al fin vaciló un momento, demasiado alcoholizado como para darse cuenta de que había empezado a mostrar sus emociones con sus gestos.

—Ella me olvidó. Y yo hice lo mismo —siseó, con toda la rabia que aun contenía después de una década, apretando el cristal entre sus manos como si quisiera destruirlo con ellas.

—¿En serio? —Sasuke no contestó. Naruto sonrió y en silencio terminó el líquido que aún quedaba en su vaso, volviendo hablar algunos minutos después —Aún recuerdo cuando estábamos todos juntos. Eras un Sasuke diferente. Igual de gruñón y amargado, pero al menos eras más divertido —bromeó, haciendo que Sasuke lo observara de refilón, aún más molesto.

—Las personas cambian. Algunas mueren —masculló, haciendo alusión a sus propios padres —, y otras...solo se largan —dijo, no con rabia como solía hacer siempre que hablaba del pasado; esa vez, Naruto se pudo dar cuenta del dolor detrás de sus frías palabras, y eso hizo que, pasada su sorpresa, pudiera sentir auténtica preocupación por Sasuke.

—¿Sigues enojado? ¿Aún después de tanto tiempo?

—No.

—Pues no lo parece —insistió Naruto, con una sonrisa ladina; tal vez él tampoco pensaba con mucha claridad después de casi haberse acabado una botella de escocés —Apuesto a que todavía te levantas preguntándote cómo hubiera sido todo si ella siguiera aquí... —rió. Sasuke puso mala cara y su cuerpo se tensó aún más.

—No. Me gusta mi vida como es, y no cambiaría nada por nadie.

—¿Te gusta tu vida? Wow. Eso es nuevo —volvió a reír el otro joven —¿Sabes? Desde que Madara te tomó bajo su tutela siempre hiciste lo que otros querían, pero, ¿cuándo fue la última vez que hiciste lo que tú quisiste?

Sasuke parpadeó. No lo recordaba, pero sí podía afirmar que de seguro Ino estaba con él. Ella siempre había estado en los momentos más importantes de su vida, pero sobre todo estaba en sus recuerdos, en los más felices que secretamente aún conservaba de su adolescencia. Pero eso nunca podría decirlo en voz alta, ni siquiera a Naruto porque ni siquiera podía decirlo en voz alta para sí mismo.

—¡Sasuke-kun! Aquí estás —de repente, alguien corrió las puertas de cristal, y Sakura asomó la cabeza por allí, radiante como un rubí —Todos los invitados están preguntando por ti. Hola, Naruto.

—Sakura.

Su novia salió al balcón junto con ellos y entonces Sasuke la sintió colgándose de su brazo; el gesto le molestó, pero no dijo nada.

—¿Qué están haciendo aquí?

—Bebiendo —respondió Naruto con una sonrisa, y Sasuke no hizo nada para contradecirlo mientras Sakura apretaba sus labios rojos con reproche.

—No deberías beber tanto sin haber comido —le dijo a su prometido, siendo firme, pero con dulzura, igual que una madre afectuosa —Y tú, deja de darle alcohol a mi novio, idiota —gruñó a Naruto, amenazándolo con un puño cerrado —Esta es una noche muy especial para él.

—Déjalo en paz, Sakura —masculló el joven Uchiha, soltándose de su agarre, sin importarle ser grosero esta vez —Ya no soy un niño. No necesito una madre.

—Lo sé, pero…

—Ya quiero irme a casa —anunció con frialdad, ignorando la voz de su prometida —Solo —aclaró al ver las intenciones de Sakura de seguirlo; entonces se dio cuenta de que había sido demasiado brusco, así que relajó su expresión, suavizando también su tono —Quédate para agradecer a todos por venir y disculparme. Diles que no me siento bien, y mañana pasaré por ti para que almorcemos juntos —dijo, golpeándole la frente con dos dedos, gesto que hizo que Sakura le sonriera, radiante.

—Está bien. Te amo.

—Hmp —respondió Sasuke, casi como si de nuevo no le hubiera prestado atención. Entonces se dio la vuelta y sin despedirse de nadie salió, desapareciendo tras la oscuridad del estudio.

—¿Alguna vez te dijo que también te amaba? —como si hubiera recordado su presencia, Sakura se giró hacia Naruto, frunciendo el ceño con curiosidad.

—¿Qué?

—Si te lo dijo. ¿Sasuke alguna vez respondió cuando le dices que lo amas? No con gestos, porque ya sabemos que él no es así, sino con palabras. ¿Alguna vez dijo que te ama también? —repitió este, y ella se quedó callada, abriendo los ojos como si tratara de recordar, pero no hubiera nada que le viniera a la mente. Y Naruto notó esa confusión, a la que respondió con una sonrisa empática —No lo hizo —contestó a su propia pregunta, sonriendo en su estado de ebriedad —Le da a uno qué pensar —suspiró, pasando de Sakura para también volver a entrar a la casa.