Siempre es duro levantarse tras una noche de alcohol, especialmente si el alcohol es acompañado por actividades que puedan cansarlo a uno, y para un mago no es diferente, especialmente para alguien joven como Romeo. Con un gruñido se da la vuelta en el lugar, apartando su rostro de la parte de la almohada que ha llenado con saliva y apuntando el mismo hacia arriba, de a poco, con este movimiento, comienza a recuperar la conciencia. La suave sabana se frota contra su cuerpo enteramente desnudo y preguntas surgen sobre cómo es que está así.

Los eventos de la noche pasada son recordados uno a uno, su noche con sus amigos, su caminata, su encuentro con Mirajane y Erza, la bebida y el resto es difuso pero ahí está. Romeo atina por sentarse en la cama del susto pero un brazo aterriza en su pecho seguido de un suspiro cansado.

- Oh mierda, no fue un sueño – Se queja internamente cuando nota quienes son las que lo rodean.

Primero nota a Mirajane, a su derecha descansando con su rostro extremadamente cerca, sonriente y angelical como lo es usualmente pero el hecho de que duerme lo hace aun más especial. Ahora sobrio y sin nada mejor que hacer Romeo se acuesta boca arriba, sus ojos viajan al cuerpo de la albina, su piel blanca y suave, sus piernas entrelazadas, uno de sus brazos descansando sobre su pecho y finalmente la cabeza blanca como la nieve apoyada contra su hombro.

Claro, si Mira está ahí, Romeo no puede evitar mirar hacia el otro lado y confirmar sus sospechas, una pelirroja de curvas pronunciadas está del otro lado, aunque ella se encuentra volteada hacia el otro lado.

Con un suspiro vuelve a mirar hacia arriba, está seguro que cuando despierten morirá, pero ahora mismo no puede salir sin despertar al menos a Mirajane. Estoy donde muchos querrían estar, pero al mismo tiempo no puedo recordar casi nada. Hay vagas imágenes que pasan por su cabeza como si fueran trenes de lo rápido y breves que son, solo pensar en las imágenes lo llena de vergüenza, más de la que siente por estar en su posición ahora mismo.

Sus dos brazos se mueven detrás de su cabeza, la chica dormida sobre él aprovechando para apoyarse más en su pecho.

- Estoy tan muerto… ya no creo que nada importe – Suspira lentamente el muchacho, aunque su vergüenza y su tristeza por una muerte inminente son grandes, también lo es el sentimiento de comodidad, tiene una calma sorprendente considerando donde está.

Finalmente Romeo escucha algo, un escalosfrio recorre su espalda dándose cuenta que es Erza quejándose en voz baja brevemente, pero esta vuelve a dormir plácidamente. Este movimiento sin embargo desencadena otro, Mirajane lentamente abre los ojos, Romeo siente su delicada mano apretar contra su pecho cuando, se apoya para apenas levantar su cabeza y mirar a su alrededor.

Romeo queda congelado, no tarda mucho la chica en notar en que está apoyada y quien es el dueño de ese abdomen marcado, sus miradas de cruzan y hay unos segundos de incomodo silencio. Por su rostro parece que ella comienza a recordar también, dándose cuenta que en realidad no fue un sueño, su cara comienza a ponerse mas y mas roja por cada segundo.

- Mira, yo… nosotros… quiero decir… ehm… - Sus palabras salen tan rápido que no llega a terminar ninguna frase coherente, la vergüenza lo ataca, y feamente, por suerte habla bajo por lo que la otra mujer no llega a escucharlo con claridad.

Mira está confundida, claro, pero ahora mismo se encuentra bien, recuerda haber disfrutado todo lo que pasó la noche anterior, el calor de un hombre le agrada y no lo ha sentido en mucho tiempo, solo con ver el cuerpo de un apuesto joven descansando debajo es lo suficiente para convencerla de que, ahora mismo, romper esta paz con una reacción ruidosa no es lo mejor.

Mientras Romeo intenta explicarse Mira se arrastra hacia adelante y queda a milímetros de su rostro, silenciosa, él decide seguirle la corriente y callarse pero no tiene opción de hablar tampoco, su boca es ocupada por unos labios que presionan contra los suyos en un rápido beso. Con un pequeño gemido Mira se apoya más e invade a Romeo con su lengua,.

- ¿Todavía está borracha? – Se pregunta él, sabiendo que es posible seguir un poco mareado luego de semejante noche de alcohol.

El muchacho finalmente se rinde, encantado por el beso de una hermosa mujer a primeras horas de su despertar, sin embargo su confianza todavía no es grande, no hace otro movimiento que no sea llevar su mano y apoyarla en la pálida piel de Mirajane. Cuando el beso termina ella suspira, un quejido casi mudo escapa a su boca cerrada cuando siente esa mano bajando por su muslo, se muerde el labio.

Tienen un silencio pacifico por un rato, a ambos le entra la vergüenza incluso luego de todo lo que han hecho. Ella baja su mirada para ponerla sobre su pecho, él hace lo mismo pero no puede evitar verla, uno de sus senos apretado contra él lo que aumenta la vergüenza.

- M-mira… lo que quería decir… yo disfruté lo que pasó, no voy a negarlo, pero no puedo evitar pensar que… -

Antes de terminar la frase Romeo abre sus ojos bien grandes y se pone mas pálido, ella da la vuelta, asegurándose de salir de encima, para encontrar que Erza está sentada sobre la cama refregándose la cara y quejándose. Los dos quedan helados y quietos, tirando la sabana sobre sus cuerpos y rogando que la reacción no sea la esperada.

- Que dolor ¿Cómo llegué aquí? – Erza voltea y ve a Mira, recordando inmediatamente, luego a Romeo, queda congelada con una mueca que lentamente se convierte en un ceño fruncido.

- ¡No! ¡Espera! ¡Erza!- Romeo grita al verla moverse, pero ella ya ha recordado lo suficiente para hacer una conclusión errónea, con sus dos manos va directo por el cuello del joven.

Mira se hace a un lado y Romeo salta fuera de la cama, desnudo totalmente, intenta explicarse de nuevo pero al hacerlo una almohada vuela y lo golpea en la cabeza con la fuerza de un camión. Cae al suelo casi perdiendo el conocimiento con el golpe del duro suelo de madera.

- ¡Maldito degenerado! – Grita la pelirroja.

- De hecho, nosotras lo atamos y… bueno – Mira agrega por lo bajo.

Disparando una mirada de desprecio, de nuevo, la maga usa sus habilidades para aparecer su ropa y, completamente vestida, se retira de la casa a paso rápido. Ninguno de los otros dos puede notar que tan avergonzada está al salir, debe volver al trabajo y a intentar recordar todos los detalles.

Lentamente Romeo vuelve a pararse, su cabeza dolía lo suficiente sin tanto grito o golpe, ahora está peor, escucha una risita provenir de la cama y le recuerda que está desnudo. Con un quejido audible se agacha y busca su ropa interior, encontrándola enseguida y poniéndosela ahí sentado en el suelo.

- Discúlpala, no es así de mala… es solo confusión –

- ¡Casi me mata!- Grita él. Mirajane, tapada hasta el cuello con sabana tela, borra la sonrisa de su rostro al escuchar el grito – D-disculpa… solo… mi cabeza me está matando –

- Entiendo, no debí reírme –

Parado en medio de la habitación ahora Romeo se dispone a tomar el resto de su ropa y ponerse decente una vez más, el pensamiento de volver con Mira a la cama o preguntarle por ese beso de hace unos minutos cruza su mente, pero Erza podría volver – Será mejor que me vaya –

- Si, mejor – Ella responde, algo de decepción en su voz que él no nota.

Varios minutos más tarde Romeo está vestido y listo para salir, se apoya en la puerta sintiéndose mal, tanto silencio entre ellos, Mira solo lo observa vistiéndose y sigue en la cama esperando que desaparezca para poder hacer lo mismo. Antes de salir él se vuelve y suspira.

- Discúlpame, esto fue claramente un gran error – Dice rápidamente.

- No digas eso – El tono feliz de Mirajane lo toma por sorpresa – Lo disfruté, hablaré con Erza y solucionaremos esto –

- P-pero…-

- Ya hablaremos, Romeo, solo tranquilízate – Su sonrisa tranquilizadora logra callarlo, al menos por ahora – Y gracias –

Con estas últimas palabras se dirige afuera, confundido, adolorido y avergonzado, pero intacto en cuanto a su orgullo, la única razón que lo mantiene con temor es Erza y su reacción, espera que esto se solucione, pero por ahora tiene que calmarse.

Llega a su casa y su padre le hace muchas preguntas, por supuesto que sí, no se ve preocupado para nada si no que quiere saber si Romeo ha pasado la noche con alguna muchacha, por su propio bien él decide responde que no, que se ha quedado en casa de Ren. El resto del día lo pasa su habitación, tirado en su cama repasando las imágenes del día anterior, decide que no irá a trabajar mañana tampoco, demasiado peligro con Erza por ahí.

Dos días de relajación para recuperarse de toda una experiencia, sin embargo al tercer día algo inesperado pasa.


Listo el capitulo 3, espero lo hayan disfrutado, corto pero valdrá la pena cuando vean lo que le sigue a esta historia.

Buen dia!