- Aquí tienes –
Mirajane trae un vaso para romeo, un pichel con algo de cerveza fría, le sonríe radiantemente al hacerlo y el devuelve una sonrisa un poco mas avergonzada, luego suspira y apoya su cabeza en su mano tomando el pichel con la otra para beber.
- ¿Día duro? –
- Terminamos un trabajo con Alzack – Menciona el chico luego de tomar, nota que Mira está un poco más cerca, reclinada sobre la barra para hablarle.
Le resulta raro pensar que hace tan solo dos días ambos tuvieron ese momento tan intimo, desde entonces Mira ha estado un poco más atenta a él e intenta acercarse más cuando no está trabajando, Romeo no lo nota por supuesto y piensa que ella se comporta así con todos.
Al dejar el pichel sobre la barra apoya su mano y ella decide llamar la atención del muchacho tomándola gentilmente, él tarda unos segundos en notarlo, pero pronto esto lo hace sonrojar, además de mirar a los lados para ver si alguien se ha dado cuenta. Su mano es cálida y suave tanto como es pálida, aunque sus intenciones todavía son un misterio para él, no puede evitar disfrutar un poquito la cercanía.
- Bueno, pues si necesitas relajarte, ya sabes dónde estoy – Ella le dispara con su trampa, junto con un guiñe de ojo que hace que el muchacho se ponga a balbucear mientras retira su mano – Oh, cielos, disculpa ¿Fue eso demasiado atrevido? –
- No, no, para nada… solo no estoy acostumbrado a… bueno a las mujeres en general –
- Entonces supongo que nunca has tenido una novia ¿No? –
Aunque la pregunta es algo personal él se limita a negar con la cabeza y sacar el tema fuera del camino lo más pronto posible – No soy exactamente un macho alfa – Dice riéndose avergonzado, volviendo a su cerveza.
Mirajane está por decirle algo, ceño fruncido, casi como un reto por despreciarse a sí mismo, pero la vista de una maga de cabellos rojizos entrando al gremio la detiene, especialmente porque ella mira directo a ambos en la barra aunque Romeo no pueda verlo. Camina directo hacia la barra dejando atrás a su equipo, acaban de llegar de una misión exitosa y están todos demasiado ocupados para notar que está apurada.
- He vuelto – Dice con su voz femenina pero gruesa, las palabras son duras y estrictas, causan que el pobre chico de fuego se siente derecho y comience a sudar solo con tenerla a unos centímetros de distancia.
- Hola, Erza ¿Ha ido todo bien? – La sonrisa y genuina felicidad de Mirajane no se borra, sin embargo.
- Como siempre – Ella suspira – Me alegra poder salir de misión de vez en cuando, ahora tengo que volver a trabajar como maestra –
- Ya veo, si necesitas algo, solo dime –
Erza asiente, enseguida su rostro gira para mirar a Romeo, este está visiblemente muriendo de ansiedad por estar cerca, eso o está intentando aprender a hacerse invisible en el momento. Ella, sin embargo, ya ha pensado más seriamente las cosas y le habla estrictamente como siempre lo ha hecho con todos.
- Romeo, tenemos que hablar –
- S-si –
- Te espero esta noche en… ese lugar, no tardes – Al mencionar la hora y el lugar un poco de tinte rojizo se aparece en sus mejillas, pero Romeo está tan aterrado que ni siquiera lo nota.
Los tres se separan tras unos minutos, con Romeo siendo el primero en irse tras agradecer por la bebida, rígidamente buscando otro lugar para sentarse o algo mas para hacer, Mirajane se ríe antes de volver a su trabajo de mesera dejando a Erza a solas con sus pensamientos y una reunión por venir, no sin antes escuchar una despedida algo escandalosa de su amiga albina.
- Que te diviertas esta noche – Dice con un guiño y una risita.
Con una mano en la perilla y su mirada en el suelo Romeo se para fuera del lugar especificado, al menos si es que estaban pensando en el mismo lugar ambos, la casa donde todo sucedió esa noche turbulenta. Ahora mismo es otra noche, varios días después, él no puede creer que ha vuelto y para hablar con Erza, está listo para cualquier cosa que ella le diga pero también teme al castigo.
Podría ser peor de lo que pensé ¿Qué tal si por culpa mía ella ha engañado a alguien? ¿Y qué tal si cree que la emborraché? ¡Mavis! ¿¡Qué tal si era virgen!? La última de las tres suposiciones parece la menos posible, pero de ser cierto Romeo estará en graves problemas, ahora mismo desea estar con Mira relajándose como ella ofreció.
Tomando un último respiro del aire fresco de la húmeda noche abre la puerta, encontrando del otro lado una escena menos maléfica de lo que imaginó, solo es Erza sentada, usando su habitual camisa blanca y falda azul. Los dos cruzan miradas, ella por encima de su hombro al estar de espaldas y él, que queda petrificado, esperando que algo vuele por la habitación para noquearlo.
- Ya pasa, hace frio afuera – Se queja ella, él se estremece y cierra la puerta fuertemente causando un gran ruido.
- L-lo siento… uh… ¿Querías que… habláramos? –
- Por favor, toma asiento –
Lo hace, lentamente caminando pasa de ella y se sienta en frente, con solo una mesa pequeña entre medio de ellos y la cama a sus espaldas, ahora no puede huir tan fácil. Al sentarse puede ver a Erza de frente y parece calmada, demasiado calmada considerando a que ha venido, pero esto lo tranquiliza un poco.
Ella solo se para con ambas manos en sus rodillas desnudas, suspira y decide comenzar a hablar.
- Espero que nadie se haya enterado de lo que pasó –
- ¡Nadie! Nadie, lo juro –
- Bien, entonces no necesito decirte que no debes decirle a nadie – Abriendo sus ojos la pelirroja clava ambas dagas de color marrón en Romeo, el asiente lentamente.
- No he dicho nada a nadie –
Normalmente algo como lo que pasó entre los tres es digno de admiración entre hombres y Erza estaba esperando que alguien se haya enterado, pero Romeo no parece interesado en tomar la gloria por lo que hicieron, ni siquiera está segura si lo disfrutó o no. Su temperamento el día siguiente fue poco justificado y lo admite internamente, quiere disculparse pero no ser complaciente al mismo tiempo.
- Lo que hicimos fue algo que no me esperaba enteramente, no estaba en mis planes, no todo – Ella dice relajándose de nuevo sabiendo que su secreto está a salvo – Como debes saber mi posición como maestra del gremio y poderosa maga... tengo una reputación que cuidar, esa misma reputación dificulta ese tipo de relación –
- Entiendo, y lo siento mucho, Erza, yo no quería... todo fue tan rápido, apenas recuerdo como pasó –
- ¿Has pensado en eso desde entonces? ¿Intentando recordar todo? – Una leve sonrisa aparece en el rostro de la pelirroja.
- ¿Eh? –
Esa sonrisa junto con esa suposición deja a Romeo desconcertado, es verdad que ha pensado en todo el asunto, ha pensado en eso durante varias horas e incluso a veces teniendo que evacuar sus frustraciones él mismo debido a los recuerdos. Antes de poder responder Erza se para y da unos pasos hacia él.
- Como decía, tengo dificultades para encontrar a alguien que pueda hacer lo que hicimos el otro día y que esté dispuesto a guardar el secreto – Ella avanza, paso a paso, cuando queda frente a él logra que se levante y retroceda unos pasos - ¿Vas a guardar el secreto no? –
- Ya... y-ya dije que si – Romeo termina chocando de espaldas con la cama y un empujón suave de Titania lo envía a estar sentado, subiendo sus manos para cubrirse de un golpe que todavía no ha llegado.
-Si estás dispuesto, puede ser beneficial para ambos –
Con suavidad Erza toma ambas manos de Romeo y las dirige, cambiando por completo lo que espera el muchacho de esta situación, terminan una en cada pierna de la maga para frente a él. Ahora mismo no sabe que creer, no sabe que esperar, pero todavía es guiado hacia arriba unos milímetros para confirmar que no, no está confundido y si, puede seguir subiendo.
Su mirada recorre de arriba abajo esas pálidas y tonificadas piernas, ella solo observa hacia abajo sintiendo dos manos que suben por ahí hasta sus partes privadas, Romeo tarada unos segundos en llegar y rodear su cadera por debajo de la falda, su suave piel apretada por la tela de las bragas. Al sentir esto prueba su suerte poniendo amabas manos detrás, una en cada lado del trasero de la mujer y apretando gentilmente, preparado para recibir un golpe, pero nada llega.
- ¿Te gusta? – Un poco avergonzada por la falta de costumbre, Erza desaparece su propia falda exponiéndose ante él – Vamos, demuestra tu valía, pequeño juguete –
El labio de Romeo tiembla frente a tan privada vista por parte de su maestra, su cadera y su pelvis completamente desnuda salvo por unas bragas de color rojo oscuro que no dejan mucho a la habitación, con pequeños indicios de cabello que ha sido cortado justo sobre su rosada flor, ahora ya está aquí y tiene que servir a su propósito como ella ha dicho, sin chistar, sin protestar, solo disfrutar de lo que es.
Mueve una mano soltando el trasero que tan firmemente está apretando, trayéndola hacia el frente y deslizándola entre la piel y la tela, baja metódicamente, sintiendo un poco de calor y humedad entre ambas piernas justo cuando llega a la flor de la pelirroja, está muy excitado para sumar uno más uno y darse cuenta que ella ya estuvo haciendo de las suyas antes de que él se apareciera por la pequeña guarida.
- Erza… - Dice él sin saber que agregar, sus dos dedos se apoyan y lentamente comienzan a presionar para hacerse un hueco dentro de la pelirroja, mas fácil de lo que esperaba, una vez hecho esto la escucha quejarse en voz baja y decide pararse – Eres tan… candente – los gemidos lo tienen hipnotizado y lo incitan a masturbarla con más decisión solo para escucharla.
La mujer tiene otros planes que no implican pararse a esperar como Romeo lentamente construye algo de seguridad para sí mismo, lo toma de la cabeza con ambas manos y lo hace parar, los dos uno enfrente del otro, todo mientras él sigue moviendo esos dedos invasores para complacerla. Acalla los gemidos que aparecen con un rápido beso, sin problemas toma el control de la lengua del joven sin experiencia, empujándolo para caer sobre él en la cama, lo escucha gemir y quejarse por los movimientos tan atrevidos dentro de su boca, pero es tarde para intentar salirse de esta.
Rompen el beso y Erza acerca su boca a la oreja de Romeo, todavía sobre él no lo deja moverse, usa una de sus manos para detenerlo, riendo y respirándole en el oído.
- Ciertamente estas disfrutándolo, pero necesito que lo digas – Le susurra en un tono seductor antes de separarse, arrodillada sobre su cuerpo pero no manteniéndolo atrapado, se desabrocha su camisa blanca exponiendo su vientre y la mitad de sus pechos, los cuales no están tapados por ningún tipo de ropa interior.
- Qu-quiero seguir… quiero hacer el amor… -
- Puedes usar palabras mejores que esas, lees muchos libros, vamos, trata de ser algo más inventivo –
La mujer comienza a desabrochar los pantalones de Romeo, dejándolos que caigan al suelo deslizándose justo después de que él se sacara sus botas con sus propios pies en un apuro, su ropa interior lo delata, su miembro lucha por salir mojando la tela en la punta con sus propios jugos a causa del placer. Romeo combate para encontrar las palabras, solo observa por unos momentos a la mujer frente a él, esa gran vista que tanto él como varios del gremio han soñado tener, y decide tragarse su vergüenza.
Se sienta y toma a la mujer por sus hombros trayéndola sobre él de nuevo, interrumpiéndola cuando removía la ropa interior, una vez caídos en la cama Erza sonríe y presiona sus mojados labios contra la erección detrás, lo tienta, quiere que rompa ese cascarón.
- Erza, quiero hacerlo de nuevo… solo tengo miedo de no poder parar una vez que empiece – Su voz es tenue y con muchas dudas, todavía no es la del hombre que ella esperaba, pero sirve, especialmente si sus planes dan frutos luego de esta noche. Usando su propia mano hace a un lado las bragas para darle al muchacho lo que quiere.
- Puede que tu primera vez haya sido con Mirajane, pero…- Su voz es interrumpida por Romeo, quien gruñe al sentir esa húmeda cubierta rodeando su pene, está dentro y se siente tan bien como esperaba – Nada se compara conmigo –
Se siente diferente para Romeo, lo poco que recuerda de Mirajane es lo estrecha y sensible que es, mientras que Erza parece tener más experiencia en todo el asunto, manteniendo su sonrisa mientras comienza a moverse, gime en su oído solo para excitarlo más. Su cuerpo se mueve arriba y abajo lentamente, dejando que ambos disfruten del momento sin apurar nada, al menos todavía, disfrutando cada pequeño movimiento.
Romeo ya se ha rendido a la tentación y decide que, si va a hacer esto, más vale disfrutarlo, con sus manos toma a Erza de la cadera, comenzando a ayudar con el movimiento por fin, la presiona hacia abajo y mueve su propia pelvis para poder entrar en ella completamente. Aprieta el trasero de la pelirroja con fuerza y larga un gemido bastante obsceno, uno que la hace reír, tanto placer liberado en un solo momento, tanta frustración reprimida, es bueno dejarla salir.
- Vamos, chico, no dejes que haga yo todo el esfuerzo – Ella lo molesta, sabe que él hace lo que puede desde su propia inexperiencia, tiene demasiados pensamientos en su cabeza, demasiados sentimientos como para hacer algo claro o tomar el control.
El ritmo del acto se agiliza un poco con esas palabras, Erza comienza a sentirlo mas esta vez, Romeo suda y gime tratando de darle a ella lo que quiere, las rodillas de la mujer están apoyadas en la cama y él comienza a penetrarla por sí mismo, todavía le cuesta darse cuenta cómo hacerlo apropiadamente y se limita a empujar con su cadera hacia arriba, se siente demasiado bien como para corregirlo.
Los movimientos se intensifican, Erza comienza a sentirse realmente excitada por él, a pesar de que ha empezado todo esto como un juego, ahora sentirlo dentro y haciendo tanto esfuerzo para satisfacer los deseos de ambos la enternece, pero más que nada, le agrada verlo luchar. Inclina su cuerpo hacia la derecha y cae en la cama sobre su brazo, mira a Romeo confundirse y voltear también para ese lado.
Su respiración está agitada, no sabe que decir a todo esto, Erza le ayuda tomándolo del cabello y acercándolo hacia sus pechos – Vamos, no te detengas – dice en voz baja, el chico obedece, puede escuchar un poco de necesidad en la voz de la pelirroja, escucha como la pared de dureza se rompe y deja ver a la verdadera y mas erotica Erza Scarlet salir.
Su labio tiembla y duda todavía, como si todo lo pasado no fuera suficiente prueba de que ella está a su merced, pero después de pensarlo abre su boca y se mueve para ponerla alrededor de uno de sus pechos, se llena la boca con esa suave piel una vez y luego succiona fuertemente hasta separar su boca. Ella ríe, esconde bien que lo que ha hecho le agrada, solo le da una palmadita en su cabeza al notar que comienza a darle algo de atención a su voluptuoso pecho.
- Ah, tan… te sientes tan bien – Romeo finalmente toma su propio miembro con su mano y se ayuda a sí mismo a entrar en su compañera una vez más, empuja hasta el fondo en la primer acometida, el sentimiento alrededor de su pene no se vuelve familiar, es como si cada vez fuera más disfrutada que la anterior.
Erza rodea al muchacho con una de sus piernas y luego lo abraza para traerlo cerca, él no duda en abrazarla también, ahora ambos tienen el mismo deseo y nada de vergüenza, ambos están seguros de que quieren seguir hasta el final o al menos hasta donde sus cuerpos los permitan llegar. Ninguna palabra es dicha, sus labios chocan en un violento beso solo menos violento que los movimientos de Romeo.
No pasa mucho tiempo antes de que él comience a sentirse mas y mas necesitado, sus caderas se mueven tan rápido como puede, su miembro tiembla de anticipación a su climax, se separa del beso y mira hacia arriba, rueda los ojos y queda boquiabierto mientras sigue su penetración violenta e inarmónica.
- V-voy ah… a maldita sea… - Dice con sus palabras cortadas, sabe que no debe hacerlo dentro, se retira cuando siente que el subido de adrenalina llega, apoya su miembro entre ambos cuerpos y deja que la piel de ambos lo rodee - ¡Erza! –
Ella solo se inclina hacia adelante y ocupa sus labios gritones otra vez, el chico no lo soporta más y termina por alcanzar su climax, su semilla se esparce entre los dos sobre la cama, algo de esta termina en el estomago de Erza también salpicándola. Una vez terminado Romeo no puede separarse, sus brazos todavía rodean a la mujer con fuerza y ella sigue abusando de su poder con su lengua, aunque los labios se separan por momentos para dejarlos gemir o jadear, el beso prosigue igual de mojado y violento.
- Erza, yo… eres… -
- No digas nada, n-no hemos terminado todavía – Le responde la mujer, una de sus suaves manos termina debajo, toma a Romeo de su herramienta y comienza a estrujarlo en una lenta masturbación – Eres joven, necesitas demostrarlo… -
- Dame algo de tiempo –
- No, nada de eso –
Empujándolo Erza vuelve a estar encima, tanto físicamente como con su actitud, esta vez des equipa su remera y queda totalmente expuesta ante el joven chico, sus grandes pechos se ven aun mas grandes cuando ella se inclina hacia adelante y los apoya en él, luego baja lo suficiente para poner su pene entre medio de las dos, apretándolo con ayuda de sus manos.
- Vamos, dame un poco mas de diversión, chico – Dice ella con una sonrisa lupina y hambrienta en su rostro, sigue apretando sus pechos y, por consiguiente, el pene de Romeo en medio.
El chico arquea su espalda, aprieta sus dientes, se siente tan bien y al mismo tiempo tan exhausto, no parece posible y sin embargo allí está, siendo ordeñado por la única chica a la que no puede negarse. Los movimientos de sus pechos logran el cometido, la segunda erección viene y esta vez Erza se limita a usar su boca y su garganta para darle placer, él ya no intenta tomar el control, no hoy, solo va a disfrutar.
La noche se hizo larga y cansadora, el pobre chico fue obligado a tener tantos orgasmos como a Erza le pareciera, perdió la cuenta, los últimos siendo más cortos y mucho menos entusiasmados que al principio, apenas la diversión dio por terminada él cayó inconsciente en la cama…
Disculpen la tardanza mis queridos amigos, es que he tenido otras cosas de que ocuparme y no sabia bien como empezar el capitulo! Espero les haya gustado, les agradezco por toda la cooperación y las views que ha tenido esta historia, a pesar de que el concepto es raro.
Los espero la proxima vez para el despertar de esta 'dura' noche.
