SANTERÍA

Nota: Los drabbles no tienen secuencia unos con otros, tienen muchos mexicanismos (ambientado en Mémexico), Lyserg es aliado de Hao y Peyote es el personaje principal porque es mi espíritu animal. HAO Y LYSERG SON PAREJA.

ADVERTENCIA: No hay advertencias de capítulo.


o2. Piñata.


Un día de marzo, Ren y Jeanne deciden que es buena idea bautizar a Men.

Luchist orquesta con felicidad el momento, haría lo que fuera ahora que ha recuperado a Jeanne. La capilla se adorna elegantemente para el momento en que la familia Tao y los Lasso observan a Men volverse uno de los tantos siervos de Dios.

Hans y Teruko se vuelven los padrinos del niño albino junto con Lyserg. Al final de la ceremonia no hay nada más que la gracia divina bañándolos a todos por ser partícipes de un momento así.

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Excepto que no estamos aquí para leer estas tonterías hebreas.

—¡Eh culo, déjame pasar! —cuando Hans escuchó el grito de Peyote con su característico acento mexicano afuera del jardín donde se estaba llevando a cabo la fiesta, giró cual búho para ver al mariachi peleando con uno de los guardias de seguridad del lugar.

Encaminándose, se paró enseguida del guardia y le palmeó el brazo.

—Está bien, es invitado, déjelo pasar.

—Trae droga.

Hans cerró los ojos unos momentos y le pidió a Peyote que dejara su morral en la entrada. Peyote le dijo como diez veces que no hasta que Hans se lo terminó arrancando de las manos y le dijo que se lo iba a guardar. Tuvo que mostrar su placa de la D.E.A. al guardia para que no hubiera mayor problema, como si él se hiciera cargo del mariachi.

—Ya te dije que no puedes andar cargando con eso por todos lados.

—Sí, sí, ya a la chingada, si no me la regresas cuando se acabe esta madre te voy a madrear.

Hans solo sonrió negando con la cabeza, Peyote se despidió de él y se fue a sentar junto a su siguiente víctima.

—¿Qué tranza Bon-ice, cómo andas?

Horokeu le dio un golpe al mexicano en la mano que le estaba despeinando.

—No pues aquí ya ves. El chino ese malagradecido tuvo un hijo y nunca me lo dijo.

Peyote lo podía ver: Horokeu no podía ocultar su evidente enojo. Veía a Ren como si quisiera atravesarlo con una espada o mandarle un balazo, lo que llegara primero. A Peyote le entretenía más ver a Horokeu ser una masa furibunda de celos comiéndose los totopos con salsa de la mesa que ver a Opacho jugar con Hana y Alumi en el brinca-brinca que habían rentado para los niños.

—Está cabrón pe- ¡ay cabrón!

—A lo mejor a Ren Tao le daba pena decir que estaba casado con Jeanne y por eso ni se las presentó, ni al mocoso.

A Peyote casi se le sale el corazón por la boca cuando vio a Hao sentarse en medio de ellos dos en la silla que los separaba. Su señor se acomodó mejor la ropa que no era nada más que una yukata negra. El mariachi se tocó el pecho unos segundos intentando regular sus latidos antes de notar que el castaño traía un baguette en la mano y se lo comía a mordidas.

—¿De dónde sacó ese jefe?

Hao le señaló un lugar indistinto en el salón a las orillas del jardín. Peyote prefirió ignorar el detalle cuando Hao remojó la orilla del pan en la salsa de la mesa y se dio cuenta de que estaba demasiado picosa, ahora se preguntaba cómo es que Horo le estaba dando sorbos como si fuera agua.

Ih, está cabrón que no te dijera, wey, ¿pero sabes quién sí sabía?

Y los ojos de Peyote se iluminaron cuando obtuvo toda la atención de Horo y Hao que lo miraron como si le urgieran a que continuara. Horokeu sobretodo, abrió los ojos a más no poder.

—¿Quién?

Y Peyote señaló a la persona con su índice derecho: Horokeu encontró en la dirección la perfecta y adorable sonrisa de Lyserg quien reía con gracia y encanto junto a Marco; hablaba con Hans, Teruko y el resto de los X-LAWS de algo que ellos tres no alcanzaban a escuchar. Estaba tomando vino afrutado en copa con los totopos de la mesa, ¡por amor a Dios! Y a ellos les habían dado vasos rojos de plástico con refresco.

Pero entonces Horokeu lo entendió: que Ren le contó a Lyserg y a él no...

Una vez que se comió todos los totopos de su propia mesa y se acabó la salsa, se encaminó aun masticando. El pasto crujía debajo de sus botas, pero no era capaz de escuchar sus propios pasos de monstruo por estar masticando los totopos con furia. Peyote se acomodó mejor en la silla con los brazos cruzados a un lado de Hao.

—¿Lyserg sí sabe, verdad, jefe?

Y Hao tuvo que aguantarse la risa.

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Lyserg sintió un tirón en su hombro y cuando giró con el ceño fruncido por la persona que oficialmente había decidido interrumpirlo se encontró con nada más que Horokeu con una cara tan seria que daba miedo.

—Tú lo saBÍAS —a Horokeu se le salió un trocito de totopo de la boca que se quedó pegado en el mantel de la mesa.

Lyserg lo miró con extrañeza.

—¿De qué hablas, Horokeu?

—No me miENTAS LYSERG —el inglés podía escuchar la voz de Horokeu volverse más aguda conforme pasaban los segundos y se levantó para estar más cerca de él, lo suficiente para no estar encima de la mesa—, nos lo oculTASTE TODO ESTE TIEMPO PERO AHORA LO SÉ, PEYOTE ME LO ACABA DE DECIR.

Y a Lyserg la cara se le puso completamente roja luego de darse cuenta de las circunstancias, ¡¿acaso Peyote lo había traicionado y le había revelado a Horokeu que estaba casado con Hao?! De repente sintió que comenzaba a sudar debajo de la camisa, que tenía las piernas y las manos frías. Se las tuvo que frotar para evitar la sensación y respiró hondo, intentando controlarse.

—N-no entiendo... ¿q-qué te dijo? —Lyserg quiso tentar a su suerte y los segundos en los que Horokeu se atragantó con los totopos fueron suficiente para que los pies le empezaran a sudar de los nervios. ¡¿Cómo había sido Peyote capaz de revelar algo que se suponía que era un secreto?! ¡Ahhh, vale! Lyserg le iba a decir a sus amigos...

¡Pero de manera segura y bajo sus condiciones!

—Horo- ¡Horokeu!

Lyserg podía sentir la mesa detrás de ellos en completo silencio, ¡demonios! si hasta podía sentir la mirada de Denbat, Hans y Meene sobre él. ¡Y ni hablar de la de Marco! El italiano prácticamente lo estaba atravesando con la mirada. Sin embargo, no fue capaz de darse cuenta del par de hombres que intentaban controlar su risa, Peyote casi se iba para atrás al pasto mientras que Hao se cubría la cara con el baguette.

—Tú sabías que Ren tuVO UN HIJO CON JEANNE Y NO ME DIJISTE NADA, ¡HASTA ME OCULTASTE QUE SE CASARON!

Y Lyserg sintió como si el alma le hubiera vuelto al cuerpo. Detrás de él pudo escuchar a Hans y Teruko ahogándose con su propia respiración; no podía verlos pero creía que Hans se había llevado una mano a la boca pretendiendo estar impactado por la revelación.

—Pero Horokeu... si tú lo adivinaste hace unos días que nos vimos en la pensión de Yoh. Cuando te dije, ¿lo recuerdas?

Y fue en ese momento que Lyserg fue capaz de escuchar el asqueroso grito de Hao y Peyote unas mesas más alejados de ellos. Hao paró unos segundos antes de lanzarle un beso al inglés que se sonrojó como si fuera una quinceañera enamorada y se dio la vuelta completamente ofendido para volver a sentarse con los X-LAWS.

A lo lejos Ren se tapaba los ojos para evitar ver la desgracia por más segundos. Se dio la vuelta y volvió a maldecir el momento en que Jeanne decidió que era buena idea invitar a sus viejos amigos. ¿Para esto quería invitarlos? ¿Para que pasaran vergüenzas?

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—¿Entonces te da miedo que tus amiguitos sepan que estamos casados?

Bien entrada la noche cuando los niños estaban dormidos en unas sillas dobles, la música había cambiado a una más estridente y la magia de México volvió el bautizo una fiesta para adultos, Lyserg mandó al carajo su promesa de no tomar esa noche y se encontraba sentado en las piernas de Hao mientras se besaban apasionadamente. A ese punto estaban todos tan borrachos que no serían capaces de recordar lo que habían visto, de todos modos.

—¿Qué? Agh... ¡aún no puedo creer que hicieran que Horokeu me fuera a decir eso! —Hao se rio unos segundos por el manotazo que Lyserg le dio antes de tomarle la mano para besarle la palma abierta—, ¿pero sabes? No es que me dé miedo.

Hao esperó a que el inglés siguiera, quería escuchar los motivos.

—¿Entonces?

Lyserg se mordió el labio unos segundos antes de continuar, tragándose su nerviosismo.

—Todavía no me creo que te convencí de casarte conmigo solo porque Ren me pidió ser padrino de Men.

¡No mameeeeeeeeeeees! —sin embargo antes de que Hao pudiera recargar a Lyserg sobre la mesa para comérselo a besos, ambos tuvieron que voltear por el grito que escucharon.

Lejos de ellos, sus aliados, los X-LAW y algunos Tao estaban quebrando la piñata que había sido comprada para los niños, quienes la verdad ni atención le pusieron, y a esa hora ya todos estaban dormidos. Hao y Lyserg fueron testigos del momento exacto donde, Peyote con su caguama en la mano, fue tirado en el pasto por un golpe con el palo para golpear la piñata.

Yoh había intentado golpear la piñata pero la misma borrachera lo hizo fallar y el palo fue a parar a la cara de Peyote quien, incluso tirado en el piso no soltó su caguama. Hao se aguantó la risa cuando Lyserg se preguntó si Peyote estaría bien. El castaño no le tomó demasiada importancia, porque mientras la caguama estuviera intacta, quería decir que el mexicano estaba bien.

¡Peyote, Peyote, levántate! —entre risas el resto de los adultos ayudaron al mariachi a levantarse, ahora sin los dos dientes del frente.

—¿Pero en qué estábamos? —ronroneó Hao antes de tomar a Lyserg de la cadera para recargarlo en la mesa. A pesar de sus fútiles intentos por detenerlo, Hao se lo comió a besos importándole muy poco si Peyote se quedaba sin dientes.

Se le podrían caer los dientes, pero la caguama... ¡jamás!


(1) El Bon-ice es un dulce de hielo con sabores, no sé cómo le llamarán en otros lados, he leído que es "hielito" o "boli" solo que esta es una marca comercial.

(2) Los padrinos no pueden ser padrinos¿ si no están casados.

Antes de que lo piensen: no tengo nada en contra del Ren/Jeanne. Este fue un capítulo completo, no un drabble nada más. Pero ya saben que nunca me puedo controlar con Hao y Lyserg¿